La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 16 de febrero de 2011

El hundimiento de la socialdemocrácia; la necesidad de construir una nueva izquierda (I)

EL INMOVILISMO Y LA TERCERA VÍA, DOS FRACASOS




















No creo que a estas alturas de siglo a nadie se le escape que la socialdemocracia tradicional está en plena disolución. No disolución institucional, porque los partidos que la defienden teóricamente siguen siendo importantes, pero sí en una disolución política e ideológica real, pues estos son cada vez más débiles, más discutidos y con menos expectativas de alcanzar el poder y, fundamentalmente, hay expectativas nulas por parte de la sociedad de que estos partidos puedan cambiar algo.
Fuera de los partidos socialistas ibéricos, que ya preparan las maletas para irse a su casa, en el resto de Europa no queda rastro de la socialdemocracia en el poder, por lo menos en los países importantes. En Francia el PS no parece levantar ninguna ilusión y no es capaz de capitalizar el descontento con el presidente Sarkozy, en el Reino Unido los laboristas acaban de llevarse una derrota histórica, en Italia el PD es incapaz de acabar con el mafioso y corrupto Berlusconi a pesar de tener éste el rechazo de la mayoría de Italianos, por no hablar de Alemania donde el SPD ya tiene suficiente con evitar que Die Linke le adelante por la izquierda.
En otros países sí gobiernan los socialdemócratas, pero en cualquier caso su presencia en el gobierno sólo sirve para aplicar exactamente las mismas recetas neoliberales que aplican los conservadores. Los partidos socialistas de España, Portugal y Grecia son claros ejemplos de esto. Ahora mismo, y fuera de algún país económicamente potente que supo implantar una flexiseguridad exitosa en los últimos años, creo que el único partido que puede llevar sin vergüenza la etiqueta de socialdemócrata es la Alianza socialdemócrata Islandesa, que presionada por su pueblo y sus aliados ha emprendido un camino heterodoxo para la recuperación económica de su país.

¿Por qué estamos así? Los análisis simples no suelen ser demasiados certeros, y obviamente un análisis lo suficientemente profundo sería propio de una tesis doctoral. Pero es importante hacer una primera aproximación a las realidades que nos han llevado a la situación actual, y probablemente deberemos comenzar en los años 80 para entender el cuadro completo.
En cualquier caso vamos a empezar con algo positivo. Aún cuando es cierto que a nivel socio-económico la socialdemocracia y la izquierda en general están retrocediendo posiciones, a nivel de moral y libertades públicas creo que sí es justo decir que las ideas de la izquierda han tenido un profundo calado en occidente. La libertad de costumbres, de formas de vida, sexual, de creencias, etc. Está muy bien asentada en occidente, fuera de grupos ultraconservadores minoritarios (aunque muy ruidosos) católicos o protestantes. Hace 30 años era impensable una tolerancia social así con homosexuales o familias monoparentales, por ejemplo. En España incluso esa evolución se ha visto mucho más marcada puesto que ha coincidido con el asentamiento de la democracia.
Pero en la esencia de la política, en las políticas económicas y sociales, la cosa es bien distinta. Desde los años 80 se han puesto en dudas los pilares del estado del bienestar y movimientos políticos neoliberales fueron ocupando poco a poco la parte derecha del espectro político.
A pesar de la retirada de Reagan y Thatcher a finales de los 80 y su sustitución por políticos conservadores algo más moderados, la semilla de estas políticas fue germinada y siguió creciendo de forma más sutil pero no menos efectiva. Fundamentalmente desde la caída del bloque soviético y la implantación de eso que se ha llamado globalización, las políticas de mercados abiertos, tratados de libre comercio, reducciones de impuestos, privatizaciones de los grandes sectores públicos de las economías y privatizaciones de los servicios públicos han sido generales en todo occidente (y no solamente) llevándose a cabo con una intensidad más o menos acusada.

En estos 30 años la socialdemocracia ha optado básicamente por dos vías teóricas, aunque luego acabasen convergiendo en la misma vía práctica.
Fundamentalmente desde principio de los 90 se generó aquello que hemos llamado tercera vía dentro de la socialdemocracia. Esta tercera vía asumió parte importante del discurso neoliberal imperante, entrando entusiastamente en el mundo de la globalización con sus desregulaciones financieras, sus competencias fiscales en aras de favorecer la inversión y la competitividad, sus bajadas de impuestos, sus privatizaciones de lo público y la asunción del axioma de que cualquier empresa privada gestiona mejor que cualquier empresa pública.
La aceptación de estas ideas se intentó combinar con el objetivo histórico de la socialdemocracia: La ayuda a las clases más desfavorecidas y por lo menos el mantenimiento de cierta igualdad social. El resultado de estas dos almas opuestas fue que se incurrió en déficit para financiar los subsidios y los sistemas públicos a la vez que se bajaban los impuestos. Mientras la economía creció y se podía obtener recursos del consumo y de una actividad económica vigorosa financiada por el endeudamiento de familias y empresas los números cuadraron, generando la sensación de que era plenamente compatible bajar impuestos y mantener el estado asistencial o incluso aumentarlo.
Pero la economía colapsó, y cuando se entendió que el crecimiento y los recursos habían sido sostenidos por un dinero procedente de préstamos y que no era “real”, los números de los estados ya estaban en color rojo. La necesidad de amplios rescates bancarios para que la economía no colapsase convirtió esos déficits en un agujero enorme. Y ese agujero, que hubo que financiar en los mercados de deuda internacionales, fue lo que convirtió a los estados en rehenes de sus prestamistas e inversores, que exigieron el desmoronamiento de partes del estado del bienestar.
Lo que ha hecho la tercera vía ha sido una locura, un ciclo destructor. Han intentado mezclar las partes de distintos modelos que eran incompatibles entre sí, y han acabado destruyendo precisamente lo que deberían haber defendido. No es una culpa exclusiva de la socialdemocracia, ciertamente. Los partidos conservadores cayeron exactamente en la misma problemática para defender sus intereses electorales, por lo que hacían especial énfasis en las bajadas de impuestos y desregulaciones pero manteniendo también todos los sistemas asistenciales y del bienestar. Unos crearon déficit por gastar más y otros por ingresar menos, pero la problemática final fue la misma: Déficit y, como consecuencia, adelgazamiento del estado del bienestar ante las presiones de los “mercados”.

Otros socialdemócratas, en cambio, no aceptaron la tercera vía a nivel teórico. Partidos socialistas como el Frances, por ejemplo, fueron mucho más ortodoxos y se mantuvieron en su posicionamiento tradicional, aunque finalmente los gobiernos que formaban acababan asumiendo parte de la política de la tercera vía (Jospin, por ejemplo, privatizó muchas empresas y redujo los impuestos).
Este inmovilismo tampoco trae nada bueno. En el mundo de la globalización las empresas extranjeras buscan las mejores condiciones fiscales para establecerse en los países, por lo que una carga de impuestos alta es muchas veces contraproducente si existen alternativas en países cercanos. Lo aplicable a la inversión extranjera lo es también al propio capital que hay en tu territorio, que si no tiene instrumentos fiscales similares a los de otros países puede evadir el capital. La administración pública y las empresas públicas están muchas veces anquilosadas y han generado una cultura de poco esfuerzo y poca productividad. La excesiva burocracia, control e impuestos específicos sobre autónomos y pequeños empresarios tampoco es razonable en un mundo donde las igualdades entre asalariado = humilde y empresario= rico han dejado de ser ciertas en muchos casos.
La ortodoxia keynesiana y socialdemócrata tampoco funciona bien, y tampoco funciona a causa de la globalización. Y, en el caso de la zona euro, es aún más difícil que funcionen. En un mercado común, sin política monetaria, en un entorno internacional donde otros países atraen las inversiones con políticas fiscales altamente atractivas, estas políticas tradicionales producen poca inversión y deslocalización de empresas. Y es por eso por lo que, mientras la economía funcionaba relativamente bien, no ha habido gobierno que haya optado por esto incluso habiendo verdes o comunistas en el gobierno.
El problema básico de este pensamiento socialdemócrata ortodoxo es que no aceptó que no se podía arreglar una economía global y abierta con una política local y cerrada. El estado-nación como entidad reguladora económica había perdido su eficiencia. Y es por eso por lo que los políticos socialdemócratas de estas ideas que alcanzaban el poder acababan haciendo la política contraria, con la decepción y desorientación de sus bases.

La socialdemocracia no entendió bien la realidad del tiempo en el que vivía. Algunos mantuvieron sus ideas ortodoxamente, otros no, pero la realidad es que unos y otros acabaron haciendo la misma política. La tercera vía fue la evolución política que no necesitaba la socialdemocracia, y debieron entender aquello que se dice sobre que una población, si tiene que elegir entre un derechista de mentira y uno de verdad, siempre escogerá el de verdad. Por alguna razón pensaron exactamente lo contrario, pensaron que al ser la “cara amable” del sistema se atraerían las simpatías sin generar miedos. Se equivocaron claramente.
Esta socialdemocracia tercerista no ha podido, por esta razón, acumular el descontento ante la crisis de la desregulación que nos afecta. Ellos son parte generadora y participante de la crisis, no tiene sentido que se puedan presentar como la solución. Los derechistas también son parte de la crisis, pero con un discurso más basado en la inevitabilidad y el pragmatismo económico y con una cultura política menos acomplejada ante sus votantes no han caído en el derrumbe y en el absoluto extravío de la izquierda, y por eso han sobrenadado en esta situación.
De otras alternativas políticas actuales de izquierda, como veis, ni hablo. El comunismo está muerto y quienes tenían que haber tomado su relevo, los partidos eco socialistas, no han sabido crear un discurso y programa político convincente y de gobierno, desgraciadamente.

Este escrito ha sido muy amplio y muy inconcreto, lo sé. En escritos posteriores desarrollaré los problemas concretos de la izquierda de estas décadas, en qué se ha equivocado, qué no ha entendido, y lo más difícil, intentaré desarrollar qué rectificaciones y qué tipo de política creo que necesita la izquierda para crear alternativas políticas creíbles y capaces de volver a suscitar el apoyo mayoritario de la población.

17 comentarios:

  1. Muy enriquecedor el análisis.
    Y muy deprimente para los que nos consideramos de izquierdas.
    Un saludo.

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  2. Una página a visitar:

    http://www.patriasindicalista.es

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  3. "debieron entender aquello que se dice sobre que una población, si tiene que elegir entre un derechista de mentira y uno de verdad, siempre escogerá el de verdad."

    Qué curioso, pero me da la impresión de que todas las personas que se definen como socialistas (o de izquierdas) se quejan de que todos los partidos, a pesar de que lo digan ser, al final actúan como la derecha (o como los neoliberales, yo ya no sé).

    Pero las personas que se definen como liberales (ya hablar de derechas no tiene ningún sentido porque las derecha engloba casi todo) o conservadores entienden que todos los partidos actuan como si fueran socialistas o de izquierdas.

    ¿No le parece esto a usted también?

    La entrada me pareció muy sensata.

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  4. Para el primer anónimo.
    A ver hijo de la gran puta, propaganda de la falange para tu puta madre que era una comepollas de falangistas.

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  5. Señor anónimo,
    he visitado su página pero ya no leo TBOs lo deje hace unos años.

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  6. Pedro;

    Sigue usted con los neoliberales a la vueltas, sin que nadie, ni siquiera los propios liberales, sepamos de qué va esa mandanga neoliberal que usted contrapone a la socialdemocracia e identifica con el conservadurismo en sentido genérico (¡¡!!)

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  7. Hola,

    Un poquito de calma señores, que porque un anónimo haya traído un link de un periódico Falangista, sin decir nada ni insultar a nadie, tampoco hay que ponerse así.

    Cabrit0,

    Es cierto lo que comenta sobre los "liberales" y los socialistas, pero yo creo que hay que ser un poco sensato y moderado con las cosas que se dicen. La evolución política de las últimas décadas, y fundamentalmente de los últimos 2-3 años es claramente neoliberal. Sé que hay gente que esto le parece poco, que le gustaría a lo mejor una desestructuración total del estado, el abandono de todo lo público y el fin de cualquier política redistributiva; pero eso es un planteamiento radical que creo que no se sostiene.
    Los cambios en las sociedades no suelen ser radicales, son progresivos en uno u otro sentido de forma más o menos dinámica. Que las personas de izquierdas digamos que hay una política de cambios neoliberales me parece objetivo, pero que desde posicionamientos "liberales" se diga que todo el mundo es socialista porque no se procede a una destrucción masiva me parece un exceso y una mala interpretación de las dinámicas de gobierno y de cambio.
    ¿No le parece?

    Andrés,

    Bueno creo que está repondido su comentario en la respuesta a Cabrit0. Ojalá fuera una mandanga, señor mio, pero desgraciadamente no lo es.

    Saludos,

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  8. Pedro,

    Para que vea usted donde se esconden esos pérfidos neoliberales;

    "Hay un número de principios comunes que unen a todos los partidos liberales de África, las Américas, Asia y Europa; los derechos humanos, las elecciones libres y justas y la democracia multipartita, la justicia social, la tolerancia, la economía de mercado, el libre comercio, la sostenibilidad medioambiental y un fuerte sentido de la solidaridad internacional".

    Extraído de la web de la Internacional Liberal (http://www.liberal-international.org/editorial.asp?ia_id=508). No me diga que esto no le suena a "terceras vías", socioliberalismo y progresismo a lo Ted Kennedy.

    Como ya le dije en otra ocasión para mí neoliberal no es lo mismo que liberal clásico u old wigh. Sin duda alguna que el neoliberalismo es una patente escandinava, propia de países donde los socialdemócratas llevaban manteniendo una hegemonía política y electoral durante décadas. Anders Fogh Rasmussen y Carl Bildt son ejemplos de neoliberales. Thatcher y Reagan son fusionists, es decir, conservadores reciclados al liberalismo clásico.

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  9. P.s.:

    Si al extracto del manifiesto de la IL le quita las referencias a la economía de mercado y al libre comercio pasaría como una declaración propia de cualquier partido socialdemócrata europeo, como el SPD alemán o el Parti Socialiste francés.

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  10. Andrés,

    Creo que sabe usted perfectamente que cuando yo me refiero a "neoliberales" no me refiero a nada que tenga que ver con ese párrafo que usted ha copiado.
    Yo le copio otra definición de la wikipedia: "El término neoliberalismo es un neologismo que hace referencia a una política económica con énfasis tecnocrático y macroeconómico que pretende reducir al mínimo la intervención estatal en materia económica y social, defendiendo el libre mercado capitalista como mejor garante del equilibrio institucional y el crecimiento económico de un país". Esto, señor, es en esencia a lo que yo me refiero, y lo que creo que el 99% de las personas que puedan leer esto entenderán cuando uso la palabra "neoliberal"

    Otra cosa es que a usted no le guste la palabra, y piense que "eso" no debería llamarse neoliberalismo sino liberalismo "fusionista" (me parece que estoy hablando de Sagasta) o cualquier otra palabra. Incluso es posible que si analizamos el orígen inicial de la palabra y su historia debiese tener usted razón.
    Pero las palabras se deben usar para comunicar ideas, conceptos, y que la mayoría de personas entiendan grosso modo lo que estás diciendo. Yo uso la palabra "neoliberal" así porque es su uso frecuente. No quiero entrar en debates semánticos que pueden ser muy interesantes, sin duda, pero no responden a lo que pretendo que es simplemente comunicar.

    En cualquier caso como usted sabe en la internacional liberal hay partidos de carácter centrista, mucho más socio-liberales que "neoliberales", como pueden ser los liberal-demócratas británicos o muchos partidos bisagra que gobiernan algunas veces con socialdemócratas y otras con conservadores.
    A este tipo de "liberalismo" ya hice referencia hace 3 entradas y dejé claro que no era a lo que me oponía ni lo que entiendo yo por "neoliberalismo".

    Saludos,

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  11. Hola Pedro, gracias por tus comentarios en mi blog, sobre todo el último, con buenas formas a todos lados, y tu las tienes, es muy bueno que discrepemos, es necesario y saludable.
    Ahora entraré en materia sobre esta entrada.
    En primer lugar, comparto muchas de las cosas que dices, pues la tercera -según veo- se nos vendió por un lado como una renovación de los partidos socialistas y/o socialdemocratas, y en todo caso como la "izquierda posibilista", pero la verdad es que a mi juicio lo que debería haber hecho es adaptar con las herramientas que la sociedad moderna tiene, para impedir en primer lugar los abusos del sistema financiero, y profundizar pero mejorando el sistema del Estado de bienestar, sobre todo en el sur de Europa, pero como te he dicho contestándote a un comentario de los que me has hecho, el problema lo tenemos en España y en Italia, nuestro carácter hace muy difícil, crear una mentalidad de responsabilidad, pues siempre hemos buscado la forma de como evitar que el Estado se quede con "nuestro" dinero, cuando en realidad el Estado somos todos.
    Posiblemente la culpa también la tiene la forma en que han actuado los partidos políticos, pero sobre todo la izquierda, pues de la derecha se puede esperar un comportamiento poco ético y antisocial, pero no de partidos presuntamente de izquierdas. Hoy he leído que los cambios se han de hacer poco a poco, en nuestra transición se tuvieron que dar pasos de gigante, pero parece que una vez que teóricamente somos una democracia, ya no hace falta cambios, pero creo que aquí todos nos hemos equivocado (yo era del PSC), los partidos de izquierda han decepcionado mucho a su base social, creo que para cambiar no hay que renunciar a nuestras ideas, solo hay que adaptarlas.
    En fin no quiero alargarme, ya te he devuelto la visita, pero no será la única.
    Un saludo fraternal.

    19 de febrero de 2011 19:00

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  12. Cuando hablo de la tercera me refiero a la "tercera via".
    Saludos fraternales

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  13. Gracias Rafael,

    En los próximos días desarrollaré todas las problemáticas que he expresado aquí bajo mi personal punto de vista, pero sí te avanzo que para mi el concepto de "responsabilidad" es muy importante, y sin esa responsabilidad individual y colectiva va a ser muy difícil que se puedan hacer progresos sociales.
    El próximo que colgaré de esta serie se llamará "Moral, valores y principios" que tiene bastante que ver con esto, pero igual ya lo cuelgo el lunes.

    Saludos,

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  14. Pedro;

    Su pretensión de utilizar la palabra neoliberal como descalificativo genérico es tan errónea como esa afición tan típicamente conservadora de llamar "socialistas" a los socialdemócratas de tercera vía o a los liberales (liberals) progresistas. Los nombres están para designar a las cosas por lo que realmente son, no para camuflar su verdadera esencia. Si para usted soy un "neoliberal" no es la primera vez que gente con boina calada me acusa de ser "un socialdemócrata" o incluso "un comunista". Un ejemplo para que vea como el lenguaje, particularmente el lenguaje político, demasiado ambiguo como denunció Orwell, acaba por deformarse y las palabras ya no se identifican con su significante.

    A todo esto, no se fíe de la Wikipedia en castellano. En cualquier caso recurra a la versión anglosajona o a la francófona.

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  15. "el problema lo tenemos en España y en Italia, nuestro carácter hace muy difícil, crear una mentalidad de responsabilidad, pues siempre hemos buscado la forma de como evitar que el Estado se quede con "nuestro" dinero, cuando en realidad el Estado somos todos."

    Amigo mío, cuando el estado se hace cargo de las vidas de los individuos de la cuna a la tumba no hay modo alguno de que alguien se responsabilice de sus acciones y de sus consecuencias. Un ejemplo claro es lo que ha pasado con la banca en todo Occidente: los bancos hacen las cosas mal y en lugar de dejar que quiebren de manera ordenada se les rescata con enormes "bailouts" con cargo a los presupuestos públicos. En ese sentido los islandeses han sido de lo más cabales y morales.

    Por otro lado el Estado no es "nadie", ni usted ni yo ni el conjunto de la nación; el estado es una estructura de mando impersonal que exige obediencia a través de sus representantes políticos y administrativos. Cuando se dice que "el estado lo somos todos" se corre el peligro de caer en aquella vieja afirmación mussoliniana de "todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado". Contrariando la tradición francesa, debemos hablar de gobierno y de sociedad/nación, no del Estado como una estructura que burocratiza al gobierno y fagocita a la sociedad.

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  16. Si tú crees que el comunismo está muerto, allá tú, pero te aseguro que no soy un zombi.

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  17. Andrés,

    Hemos llegado a uno de estos puntos en nuestros debates en los que no encontramos salida. Yo estoy obligado a usar términos entendibles para mis lectores, y neoliberal es un término con el que los lectores entienden perfectamente lo que quiero decir. Los significados de las palabras cambian con el tiempo y hoy neoliberal tiene el significado que yo le doy. Creo francamente que el debate semántico no nos lleva a ningún sitio.
    En cualquier caso, si prefiere la wikipedia inglesa "Neoliberalism describes a market-driven approach to economic and social policy based on neoclassical theories of economics that stresses the efficiency of private enterprise, liberalized trade and relatively open markets, and therefore seeks to maximize the role of the private sector in determining the political and economic priorities of the state".

    Esquirlas,

    Bueno cuando hablo de comunismo creo que se entiende que hablo de Marxismo-Leninismo, y de los partidos comunistas que no han evolucionado respecto a esos postulados. No sé si cómo miembro del PCE te has sentido identificado, pero esta es mi opinión.
    La cuestión no es ser un zombi, es si esos planteamientos políticos tienen algún futuro y si son algo más que un mero reflejo del pasado. Yo creo sinceramente que no.

    Saludos,

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