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jueves, 3 de febrero de 2011

Las pensiones de los diputados





















El presidente del partido popular, Mariano Rajoy, propuso hace unos días eliminar el derecho a la pensión máxima que tienen los diputados que lo han sido por más de 11 años. El anuncio, bastante populista, ha acabado generando un debate a este respecto donde la ciudadanía, mayoritariamente, se sitúa a favor de la posición de Rajoy independientemente de lo populista e interesada que ha sido la proposición, pues el PP ha rechazado siempre la eliminación de este complemento.

El complemento de pensión de parlamentarios se aprobó por unanimidad en 2006 con la intención de complementar las pensiones de los diputados y senadores que no llegasen a la pensión máxima, a cargo de los presupuestos del congreso y el senado. Las justificaciones para esta medida fueron principalmente dos: Situar a los parlamentarios españoles al mismo nivel que los de otros países europeos, y complementar las pensiones de aquellos diputados que sufrieron el exilio durante la dictadura por sus ideas políticas y que, por lo tanto, no pudieron cotizar el tiempo suficiente para tener una pensión decente.
Santiago Carrillo, que es uno de los diputados que cobra este complemento, ha comentado que él no pudo cotizar el tiempo suficiente porque entró en política y tuvo que salir al exilio, y que en el caso de no haberlo hecho posiblemente ahora estaría cobrando la pensión máxima. Según Carrillo igual que hay pensiones y ayudas a las víctimas de la dictadura, es lógico que haya un sistema similar para el caso de personas que estuvieron en el exilio, y por tanto defendió la aplicación de este complemento para estos casos aunque se mostró dubitativo para casos diferentes.
Una vez estalló la polémica se ha sabido que solamente 81 parlamentarios de los 3.500 que ha habido desde 1977 (bien es cierto que la mayoría aún no han llegado a la edad de jubilación) están cobrando este complemento, y no todos el complemento máximo. Esto supone un coste de poco más de un millón de euros anual para el estado.

Viendo la cantidad de dinero que supone esta medida, que es muy poco para los presupuestos del estado, parece bastante claro que estamos ante una medida propagandista hecha cara a la galería por el Sr. Rajoy. El hecho de que hasta hace unos meses el PP se negase a limitarla o eliminarla refuerza la sensación de que nos encontramos ante un nuevo artificio de partido político para mostrarse ante la ciudadanía como lo que no es y excitar los instintos primarios de la ciudadanía para orientarlos a su favor. Si vemos, además, el poco respeto de los alcaldes de todos los partidos, PP incluido, auto asignándose sueldos escandalosos, concluiremos como esto no es más que una nueva estafa política.
No obstante el debate sobre estas pensiones parlamentarias ha de hacerse, siempre desde la calma y sin un estado de ánimo excitado para poder ser lo más ecuánimes posible.
Las preguntas deben ser tres, ¿Es un gasto inaceptable para el estado? , ¿Estas pensiones son un privilegio?  y ¿Es razonable mantenerlas tal y como están en un momento donde la reforma de las pensiones ha dañado a la mayoría de los ciudadanos?

Obviamente la respuesta a la primera pregunta es NO. Hablamos de poco más de un millón de euros, que objetivamente en los términos de déficit del estado es nada. Convertir la eliminación de estos complementos en la medida estrella de un congreso de un partido político con los gravísimos problemas que tiene el país es sencillamente un insulto. Que un partido político se haya escudado detrás de una medida populista para no hablar de medidas económicas es algo que, a pesar de ser lo habitual, no puede dejar de indignarnos como ciudadanos. Un ahorro así se puede conseguir cambiando las máquinas de café de los organismos públicos por unas ligeramente más baratas, y eso no puede ser, en términos económicos directos, la medida estrella de nadie serio.
De hecho estoy convencido que las cortes gastan muchísimo más dinero en salarios de transición (que se pagan a los diputados cuando dejan de serlo) e  indemnizaciones por cese, que nadie se ha planteado reformar. Eso sí, los parlamentarios no tienen derecho a prestación por desempleo, lo que justifica la existencia de estos salarios aunque no sé si su cuantía.

En cambio la respuesta puede cambiar sí nos preguntamos si estas pensiones son un privilegio. La pensión máxima del estado es de algo más de 34.000 euros anuales, que es bastante más de lo que cobran la mayoría de pensionistas de este país. Se necesitan 11 años para poder asegurarte esa pensión, que al cambio serían prácticamente tres legislaturas.
A pesar de la imagen bastante mala que tenemos de nuestros diputados se supone que éstos son una autoridad importante en este país. La soberanía de la nación está delegada en sus manos, y esto representa o debería representar una gran responsabilidad, responsabilidad que desgraciadamente está minimizada por su obediencia a las indicaciones de partido.
Entre los diputados hay de todo, como entre los trabajadores en general. Hay muchos diputados que trabajan muchas horas, sobre todo de grupos pequeños, y que presentan multitud de propuestas y enmiendas a lo largo del periodo de sesiones, que se tienen que aprender, ensayar su oratoria, etc. En cambio hay otros, bien cubiertos por grupos parlamentarios grandes, que se dedican a votar lo que se les pide y a pasar un largo tiempo en la cafetería del congreso.
A mi no me parece mal que un diputado que ha sido portavoz de sus grupo, o ha sido portavoz en alguna de las comisiones, y que ha trabajado durante tres legislaturas en el congreso de los diputados, que es el núcleo de la soberanía nacional, cobre una pensión alta cuando se jubile. No sé si debería cobrar la máxima del estado, pero no me parece serio caer en planteamientos estrafalarios y populistas de que deben de cobrar el sueldo mínimo y deben jubilarse con una pensión miserable. Un diputado que ha servido por tres legislaturas, que son bastantes, es una autoridad importante.
Otra cosa serían estos diputados de cafetería y votación. El problema es que no se puede segregar a unos y a otros por conceptos subjetivos, y la ley debe estar hecha para todos por igual. Si los diputados se dedican a hacer lo mínimo deben ser los partidos, en este sistema de listas cerradas, los que les saquen de las mismas. Y si no lo hacen deben ser los ciudadanos, en ejercicio de su soberanía, quienes castiguen a las listas que lleven a este tipo de gente.
El problema muchas veces es que los ciudadanos no tiene información de lo que hacen los diputados que los representan. Quizá en este momento en el que casi todo el mundo cuenta con Internet o puede consultarlo deberían sus señorías tener una sección en la web del congreso, un blog o un Twitter donde expliquen que es lo que han hecho a nivel particular, sus propuestas, enmiendas, etc. En cualquier caso para que eso funcionase los ciudadanos deberían tener conciencia por su responsabilidad política y social e interés por la política, algo que desgraciadamente creo que la mayoría de este país no tiene.

Respecto a la tercera pregunta, sí es razonable mantener estas pensiones tal y como están después de la reforma de las pensiones al resto de los ciudadanos, la respuesta es claramente NO. En parte, con el retraso de la edad de jubilación a 67 años entiendo que en algo debe haberles afectado esto, pues se debería exigir esta edad para cobrar la pensión parlamentaria o en cualquier caso estar acogido a las mismas dificultades adicionales que se les ha puesto al resto de ciudadanos, pero en cualquier caso creo que no es suficiente.
Desde aquí he pedido siempre que los esfuerzos en esta época de crisis sean proporcionales, y sus señorías, destinados a cobrar la pensión máxima, deben ser también proporcionales con sus aportaciones. Si se considera que este complemento no se debe quitar, creo que sí sería razonable que se reduzca está pensión máxima en un porcentaje determinado. Fijar el máximo a complementar en menos de 34.000 euros anuales sería un gesto por parte del congreso que no afectaría de forma importante a la calidad de vida de los diputados pero que mostraría una implicación y una asunción de responsabilidades por su parte.
En cualquier caso hay un punto de estos complementos que no acabo de ver claro. Aparte de aquellos diputados que estuvieron en el exilio la mayoría de los parlamentarios que cobran el complemento han sido autónomos. La última en pedirlo fue la exdiputada del PCE Cristina Almeida, que ha ejercido como abogada laboralista toda su vida. En estos casos los diputados están cobrando el complemento porque han cotizado lo mínimo a la S.S por propia voluntad, pudiendo haber cotizado posiblemente más si lo hubiesen deseado.
En estos casos el exdiputado nunca va a aportar a la S.S más que el pago obligatorio, pues tiene la pensión máxima asegurada por el congreso. Ahí si que veo un punto que no está claro, y que es un privilegio claro para estos autónomos (muchos de los cuales, no lo olvidemos, ganan cantidades ingentes de dinero). En estos casos sí que creo que habría que revisar estos complementos, o en cualquier caso que la recepción del complemento del congreso solo de diese en aquellos casos de exdiputados autónomos que no hayan contado con ingresos muy altos en el ejercicio de su profesión.

¿Deben ser, pues, revisados los complementos de los diputados? Yo creo que sí, deben ser revisados y minimizados en algunos casos, pero siempre teniendo claro que personas que han sido cargos de tanta responsabilidad deben tener alguna compensación por eso.
En cualquier caso, si de lo que se trata es de eliminar privilegios, creo que sería mucho más razonable revisar el estatus de los exministros, que independientemente del tiempo que hayan estado en el cargo también tienen derecho a la pensión máxima, además de indemnizaciones que son compatibles con su cargo de parlamentario.

Y si se quiere eliminar el privilegio más grande de todos, a lo que se debe meter mano inmediatamente es a las remuneraciones de los expresidentes González y Aznar, que ganando centenares de miles de euros anuales siguen cobrando 80.000 euros anuales por ser expresidentes. No me parece mal que un cargo tan importante reciba este dinero si no tiene otros ingresos, pero si están ganando muchísimo dinero en las distintas actividades empresariales que realizan ambos, de justicia y de responsabilidad con el erario público es que se las eliminen temporalmente.

2 comentarios:

  1. Buenos días;
    muy típico este tipo de medidas de la Casta Política Española.
    Lo peor es que les suele funcionar, medidas populistas ineficaces, falta de palabra en el cumplimiento de programs electorales, traición a sus propios estatutos como partidos...
    En general ...un asco
    Un saludo.

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  2. Hay gastos prescindibles de todo tipo y que nadie se plantea eliminar y que suponen cantidades mucho mayores. No seré yo quien defienda una u otra postura sobre estas pensiones pero no estaría de más que echaran una ojeada a los presupuestos antes de aprobarlos. Pero una ojeada seria y en profundidad en vez de aprobarlos "por orden" y sin habérselos leído.

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