La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 3 de marzo de 2011

El hundimiento de la socialdemocrácia; la necesidad de construir una nueva izquierda (V)

EL CASO ESPAÑOL Y CONCLUSIONES FINALES















A pesar de que hemos desarrollado una idea de izquierda que puede ser común a todos los países o por lo menos a todos los países occidentales, cada país tiene su idiosincrasia y sus propias particularidades. Creo que es importante apuntar brevemente cuál es la situación de España y qué medidas locales hay que tomar aquí.
Hay varios errores que ha cometido y comete sistemáticamente la izquierda en España. Uno de ellos es ese mantenimiento de cierto cordón umbilical que une a la izquierda española y a los partidos nacionalistas desde la guerra civil. La izquierda ha asumido que es la defensora de la descentralización de España y la opositora a la visión centralista del tradicional estado español, y eso le ha llevado a sentir que tiene unos intereses comunes con los nacionalistas que se oponen a los de la derecha tradicional española.
Esto, para mi, es claramente erróneo. El nacionalismo es, por definición, una idea totalmente opuesta a la izquierda. El nacionalismo otorga a los territorios idiosincrasias superiores que se imponen a las voluntades o realidades de los ciudadanos, mientras que la izquierda tiene una visión “republicana” de la sociedad dónde la voluntad ciudadana es la que crea la realidad nacional. La izquierda además, e independientemente de su ámbito de actuación o su patriotismo, es originalmente internacionalista. La realidad luego no es tan marcada ni existe una dualidad tan descarada en términos reales, pero no podemos caer en la confusión de creer que defendemos cosas parecidas porque eso no es cierto. Intelectualmente la izquierda y el nacionalismo son opuestos, lo que no quiere decir por supuesto que se pueda llegar a acuerdos y visiones similares en muchos temas.
Si este país hubiese tenido una historia menos convulsa, con menos dictaduras, intervenciones militares y centralismo, seguramente estos partidos nacionalistas serían aliados naturales de la derecha y no de la izquierda. Otras derechas más modernas que la nuestra son más partidarias del poder local y del federalismo, establecen planteamientos ideológicos paralelos aunque en otro ámbito a estos nacionalistas, y si nuestra derecha fuese así no hubiese existido jamás este cordón umbilical que mantenemos desde hace muchísimas décadas.
La izquierda puede defender, incluso es posible que deba defender, el federalismo, pero los nacionalistas no quieren un federalismo simétrico tal y como se entiende normalmente. Los nacionalistas no buscan una descentralización del estado, buscan aumentar competencias que no es lo mismo, no buscan la implantación de un senado verdaderamente poderoso y gestor de ciertas competencias, pues lo que buscan es poder actuar por sí y ante sí, los nacionalistas buscan una vaga idea de autodeterminación, algo opuesto a un federalismo de estado formado como el que podemos querer en España.

Ya que hablamos de nacionalismo hay otra cosa que creo que está muy errada en el discurso de los sectores sociales a la izquierda del PSOE. Ante la amalgama de partidos que hay a esta parte se ha asumido por parte de todos cierta tolerancia o aceptación parcial a ideas bien muy particulares de algunos grupos, bien muy sentimentales. Fundamentalmente hay dos ideas que parece que la izquierda ha asumido como bases: Derecho a autodeterminación de zonas de España, y búsqueda de la III república.
Ya he dicho porqué me parece un error mayúsculo el aceptar y/o apoyar el derecho de autodeterminación de las zonas o comunidades integrantes de un país compuesto como el nuestro, pero es que además hay algo que no podemos obviar. Si queremos realmente construir un proyecto político integrador que pueda acoger a una parte importante de la población, estos planteamientos son divisivos y claramente errados y lo único que consiguen es el rechazo de la población. Para tener contentos a 3 ó 4 grupúsculos, te sitúas en contra del 80% de la ciudadanía. No es que el planteamiento sea intelectualmente ajeno a nosotros, es que es un suicidio político.
Con la búsqueda de la república pasa algo parecido. Yo soy totalmente republicano, pero considero que esto es algo absolutamente secundario en el momento político actual. El problema de este país y este mundo no es que haya un rey, el problema es una serie de planteamientos político-sociales y económicos que nos están llevando al retroceso del estado social y de la igualdad. Pensar que la república, de por sí, va a traer un país más igualitario es un disparate mayúsculo que no tiene ningún sentido a poco que levantes la vista y mires otras latitudes. No es que se deba renunciar a la república como idea u horizonte de una forma de estado más democrática, lo que pasa es que es algo que provoca divisiones y rechazos absurdos y que no aporta nada práctico, y por lo tanto debemos dejarlo apartado de los programas y horizonte político. Debemos ser republicanos pero no ejercer de republicanos.

Si analizamos realmente los problemas de España a nivel político, creo que hay uno al que hay que prestar especialmente atención y que debe ser uno de los puntos prioritarios de la acción política de una nueva izquierda en España. La realidad política del país está totalmente deteriorada y el ejercicio de la política está cada vez más alejado de la ciudadanía, es más irresponsable y la ciudadanía no sabe, no puede o no quiere ejercer la auditoría democrática para corregir esta realidad.
Cuando en un país los corruptos ganan sistemáticamente las elecciones en sus municipios y comunidades es que hay un gravísimo problema de ejercicio de democracia. La tolerancia ante la corrupción es algo que llevará a nuestro país a convertirse en una democracia propia del tercer mundo y eso es algo que no podemos permitir. Que las afinidades ideológicas tapen o minimicen la delincuencia y el abuso de poder es el camino para convertirnos en un país de mafiosos, que nadie obvie esto.
Todo esto viene probablemente creado por la clara polarización social, más ficticia que real, entre las dos etiquetas políticas. La derecha y la izquierda nominal están protegidas por el tramposo y maldito dogma del “tú más”. Prensa de partido los defienden, jueces de partido los absuelven. Una dualidad social firme y establecida protege una realidad política caducada y nociva.
Cualquier proyecto político de esta nueva izquierda debe presentarse ante la ciudadanía con una idea regeneracionista de la política. Debemos convertir los obvios y decimonónicos principios de la buena política en una realidad. En este aspecto se debe crear un proyecto político que tenga entre sus máximos objetivos devolver la transparencia y la honestidad a la política española, y hacer un tipo de política que incite al ciudadano a ejercer una verdadera labor auditoria de los representantes públicos. Creo que un buen modelo de lo que quiero decir podría estar en el partido la Italia dei valori del ex juez Antonio di Pietro.

Finalmente creo que es importante volver a formular un principio y un horizonte que no debemos olvidar. El estado-nación como base para la mejora de la sociedad está agonizante. Las batallas verdaderamente relevantes para el bienestar de la población de juegan en escenarios internacionales, no dentro de nuestras fronteras.
Esta realidad nos lleva a tener que plantear, quizá, el más difícil de todos los retos, que es el abandono parcial de nuestra soberanía. En un mundo multipolar países como en nuestro no tienen fuerza para ir contracorriente, no tienen fuerza para poder plantear políticas realmente transgresoras. Necesitamos un ámbito de actuación mayor, y este ámbito debe ser la Unión europea.
Creo que la izquierda europea debe apostar sin ambages por un horizonte europeo y por una transformación del actual modelo de Unión europea. Debemos apostar por un modelo europeo de hacer las cosas y por una Europa social, y para poder conseguir esto debemos establecer primero las herramientas para conseguir los cambios propuestos.
En esta Europa de los estados y las decisiones por unanimidad no vamos a poder avanzar nunca, así que hay que ser osados. Necesitamos un verdadero gobierno europeo con poderes reales en materias como la economía o la seguridad, un gobierno europeo elegido por sufragio universal y respaldado por la mayoría de la ciudadanía. Las dificultades para esto son múltiples: Resistencias a perder soberanía, localismos competitivos, problemas idiomáticos…Está claro que no es un camino fácil, pero necesitamos un bloque de poder regional poderoso para poder reformar este mundo y para poder aplicar políticas que individualmente no podemos aplicar.


Sé que ha sido una serie de escritos largos y que pueden haber sido un poco tediosos para mucha gente. Conforme escribía me surgían nuevas ideas e iba olvidando o desechando las ideas que tenía en mente para el texto, y por eso puede dar la sensación que más que unos escritos bien estructurados ha sido una especie de Brainstorming político. No os falta razón, la verdad es que los textos conseguidos se parecen poco a los que tenía en mente hace dos semanas. Me quedan muchas cosas en el tintero y posiblemente también me he metido a desarrollar ideas que no venían al caso. Da igual, creo que es mejor así, una visión honesta y personal sobre cómo veo yo la realidad de la izquierda actual y como debe ser su futuro.
Seguiremos desarrollando estas ideas con el paso de los meses, estoy seguro. Valgan estos 5 textos como mi aportación personal a eso que se llama la “refundación de la izquierda” que nadie sabe claramente si es algo serio o no. Mi opinión personal es que estamos muy lejos aún de la creación de una verdadera izquierda refundada y que nos queda mucho camino por recorrer. Las mesas de debate, de convergencia, etc. Están muy bien, pero creo francamente que ese camino está cojo. Necesitamos, en mi opinión, más profesionales y especialistas con ideas claras de lo que hay que hacer en los distintos ámbitos y alguien que sepa convertir eso en un programa político serio y novedoso. A partir de ahí se discutirá lo que haya que discutir, pero alguien tiene que dar ese primer paso, alguien debe crear un verdadero programa político con unos objetivos y métodos claros, y presentarse ante el mundo con unas nuevas ideas bajo el brazo.
Prometo, finalmente, intentar hacer textos más breves a partir de ahora ;-)

6 comentarios:

  1. ME han parecido muy interesantes estos artículos. Como te decía en algún otro comentario hace falta “teorizar la izquierda”, porque existe un extravío de la gente progresista en esta vorágine mundial neoliberal.

    Saludos.

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  2. Pedro: aunque yo no comparto tus ideas políticas el 99% de las veces, no considero para nada que esta serie haya sido "tediosa" ni mucho menos. Ha sido uno de tus mejores escritos a mi juicio -- lúcido y con las ideas claras para los tuyos. He seguido todos, y he visto incluso que en un hilo anterior me ha atacado un sinvergüenza caradura. De todas formas, me ha gustado esta serie si te complace saberlo.

    Saludos

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  3. Me ha gustado también muchas de tus frases -- como la de ejercer como republicanos -- en parte porque yo soy así pero al revés: soy fuertemente monárquico pero posiblemente ejerza mucho más como "republicano" que muchos de los que dicen ser republicanos. No sé si me explico...

    He estado mirando también, además, algunos de los enlaces de otros progres que tienes enlazados y parecen ser gente muy sensata y democrática.

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  4. Alfredo,

    Te comentaba el otro día como muchas de nuestras frases, orientadas a un público distinto y construidas en el análisis de realidades distintas, se parecían mucho. Tú también te has dado cuenta de esto y creo que es muy importante sacar conclusiones de este acuerdo. ¿Cómo podemos tú y yo, tan distintos política e ideológicamente, coincidir en tantos puntos? Creo que la explicación a este fenómeno es que nos encontramos en una sociedad tan corrompida que los análisis sensatos de personas que parten de posiciones diferentes coinciden en lo fundamental.
    Estoy seguro que con aplicar sólo en lo que tú y yo estamos de acuerdo, ya viviriamos en un país mucho mejor. Quizá es una cuestión generacional, pero valga para mostrar las profundas grietas que tiene nuestra realidad institucional.

    Respecto a los blogs de los "progres", ¿No habrás entrado en el blog de javier, verdad? ;-)
    Te invito a que te des una vuelta de vez en cuando por algunos blogs, te sorprenderás.

    Gracias por tus palabras.

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  5. Pedro> de hecho, siempre he pensado que tú (y no te conozco en persona, por desgracia), sigues siendo uno de los mejores comentaristas y "relaciones" que mantengo -- ya al margen de nuestras ideologías, creo que ambos sí, nos preocupamos por esta destrucción institucional del país y por la falta de ideas o bien, la mediocridad de los políticos que son unos analfabetos funcionales. Fíjate si soy "radical" en eso, que me atrevería a decir que si algún día tuviéramos la bendición de contar con un verdadero ESTADISTA, si éste fuera socialista, le votaría -- porque por lo menos inspiraría. Así soy de "radical" y así de harto estoy con la mediocridad de los políticos, del PPSOE y de muchos de sus seguidores hooligans -- los de Público y Libertad Digital, respectivamente.

    Sí, sí creo que es una cuestión generacional: la nuestra no está tan interesada (los que pensamos) en divisiones absurdas partidistas. Eso era para nuestros abuelos porque respondía a una necesidad histórica de aquellos momentos. Hoy no es necesario y más que divisiones partidistas, nos interesa más las definiciones y objetivos.

    No me suena el blog de Javier...?¿ jeje.

    De nada hombre, ya sabes que me considero muy sincero (y otros me consideran sincero) y cuando siento algo, lo digo. No siempre seré una persona agradable o con tacto, pero al menos nadie me podrá acusar de mentiroso.

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  6. Bien ya era hora de que alguien se diera cuenta. En general hasta que no nos damos el golpetazo somos incapaces de cambiar nada.

    Saludos.

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