La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 14 de marzo de 2011

La energía nuclear

















La explosión de un reactor de fisión en la central nuclear de Fukushima en Japón, después del devastador Tsunami del pasado viernes,  ha llegado en un momento esencial para el debate energético que va a haber, si no lo está habiendo ya, en España y en todo el mundo.

Creo que es importante analizar un poco qué es lo que existe en el subconsciente de la sociedad y de los ciudadanos políticamente conscientes o militantes respecto a las fuentes de energía. Creo que existen dos bloques enfrentados entre lo que podríamos llamar ecologistas y conservadores, y las interacciones, debates y luchas entre estos dos grupos es lo que ha creado unos parámetros generales en los que se concentra el debate.
Los ecologistas son partidarios, como su nombre indica, de avanzar rápidamente hacia una energía totalmente renovable y limpia (técnicamente, renovable no tiene por qué ser limpia, pero no vamos a entrar ahí), y su preocupación principal está focalizada en la economía y sostenibilidad. Los conservadores, en cambio, se guían por conceptos totalmente economicistas y no les preocupa especialmente ni la protección del medio ambiente ni la sostenibilidad, y apoyan el uso de las fuentes de energía tradicionales. Desde posiciones conservadoras se ha defendido el negacionismo sobre el cambio climático de una forma muy irresponsable muchas veces, y ya en los últimos años y al combinarse tanto la poca aceptación de este negacionismo como la evolución al alza del precio de los combustibles fósiles, han pasado a defender entusiastamente la energía nuclear.
De forma general la izquierda política se posiciona junto con los ecologistas, mientras que la derecha lo hace junto a los conservadores. No obstante hay mucha gente que se encuentra en posiciones intermedias o es contraria a la visión mayoritaria de su bloque político, y esto hace muy bonito el debate. Desgraciadamente, todavía hay una posición mayoritaria de integrismo a la hora de analizar esta realidad, aunque menor que en otros debates.

Desde hace unos años hemos sido bombardeados por una serie de ideas pronucleares que decían que la energía nuclear era limpia, barata, segura y que debía representar el futuro a corto-medio plazo para nuestro suministro energético, mientras que las renovables eran energías caras, ineficientes, que lastraban nuestra economía y cuya defensa provenía de una especie de “hipismo” por parte de los políticos de izquierda. El accidente de Chernobil, decían, se produjo por la pésima tecnología y la baja seguridad de la ingeniería soviética, y que algo así pudiese pasar en el siglo XXI en centrales modernas era imposible.
Por otro lado desde círculos ecologistas se decía que la energía nuclear era peligrosísima, y que accidentes como los de Chernobil se podían repetir. Denunciaban la peligrosidad de los residuos nucleares que van a permanecer miles de año con una radioactividad elevada y la problemática que tiene, para las generaciones futuras, su contención. También se ha hablado de las fugas radiactivas más o menos frecuentes en las distintas centrales nucleares como hechos peligrosísimos para la salud humana y el medio ambiente.

Ambos posicionamientos, en mi opinión, son extremos, aunque estoy algo más cerca del segundo que del primero. No es cierto que la energía nuclear sea tan barata, y no lo es porque es muy caro construir nuevas centrales nucleares (véase cuantas centrales nucleares se han construido en Europa en las tres últimas décadas), se tarda mucho tiempo en ponerlas en marcha y las amortizaciones son largas. Obviamente cuando la central ya está amortizada generar energía es muy barato, pero no lo es construir nuevas centrales. Estas centrales también llevan asociado un coste de personal altísimo.
Por otro lado los residuos nucleares sí es cierto que son muy peligrosos, pero en cualquier caso parecen un problema menor que las emisiones de millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Las fugas de gases radioactivos es cierto que son frecuentes, pero en principio no parece que tengan un peligro excesivamente importante sobre la salud.
Pero definitivamente creo que el factor fundamental aquí debe ser la seguridad. Las centrales nucleares nuevas son, por supuesto, infinitamente más seguras que la de Chernobil pero, ¿Son 100% seguras? Evidentemente no. Miremos como en un país como Japón, tecnológicamente avanzadísimo y con una eficiencia en el trabajo muy alta, acaba de tener un problema muy grave con una de sus centrales a causa de un fenómeno natural. No vamos a saber realmente en alcance de lo que ha pasado hasta de aquí a muchos años (¿Habrá efectos sobre la salud de las personas? ¿Podremos medirlos?), pero simplemente los centenares de miles de personas desplazados y el enorme impacto económico ya nos hacen desear que esa central no se hubiese construido nunca. Una central nuclear que sufra un grave accidente puede devastar una zona de un país por centenares de años, y eso hay que tenerlo muy claro y saber perfectamente que el riesgo, aunque sea mínimo, es terrorífico.

Por supuesto que España no es Japón, y en España no va a haber Tsunamis en los ríos ni siquiera en zonas costeras por la tectónica de placas de esta zona, pero no podemos escudarnos en eso para obviar la peligrosidad de lo que tenemos entre manos. En Chernobil falló la técnica y la seguridad, en Japón falló la ubicación y un desastre natural, ¿Quién nos garantiza que no pueda fallar otra pieza diferente en una central en la península ibérica?
En cualquier caso no quiero, por favor, dejar una sensación de dramatismo y de ser totalmente antinuclear. No creo que sea el momento, con la cabeza caliente y las noticias en la televisión, de sacar conclusiones precipitadas. Querer cerrar todas las centrales nucleares mañana sería también una irresponsabilidad y una precipitación generada por el miedo. Eso no se debe hacer así, y para lo que nos tiene que valer este hecho es para tener una referencia más para proyectar nuestro futuro energético para las próximas décadas.
Hace un par de semanas dije en otro foro cual era mi visión para la energía en España: Alargar la vida útil de las centrales nucleares que teníamos activas que cumpliesen con los requisitos de seguridad pero no construir más, y aprovechar este alargamiento para ir sustituyendo poco a poco esta energía y la proveniente de los combustibles fósiles por las renovables más eficientes que tengamos.
Pero esto lo desarrollaré en una entrada posterior.

11 comentarios:

  1. Hola Pedro.

    El momento actual es tan bueno como cualquier otro para debatir sobre energía nuclear, a condición de que no nos paremos aquí y éste se prolongue hasta que España haya diseñado un Plan Energético Nacional acorde con el sentir de sus gentes.

    Somos muchos los que pensamos que no existe el mix ideal y que, por tanto, también en materia energética hay que acostumbrarse a gestionar un contexto imperfecto ... y a hacerlo brillantemente, pues los errores en esta materia se potencian y ven su reflejo, maximizados, en todas las demás áreas que afectan a la economía y al medioambiente.

    Ese mix ha de proveernos de energía a un precio que posibilite el bienestar económico y el estado del bienestar en el que todavía creemos algunos, reducir la dependencia externa (actualmente del 85% y creciendo), reducir la incertidumbre en el abastecimiento, generada porque muchos de nuestros suministradores lo son en zonas geopolíticas inestables ... y sobre todo, caminar hacia la sostenibilidad o, al menos, acercarnos más a ella.

    Con tales premisas, un país sin petróleo, ni gas, ni uranio y con carbón caro, debe ser valiente y creer en la energía solar y la eólica, explotar no sólo la gran hidráulica, sino también la microhidráulica, extender los agrocombustibles, desarrollar la geotérmica de muy baja temperatura para refrigeración, creer en el autoconsumo ...

    ... y mantener un parque nuclear, al menos, como el actual, que con sus más de 60.000 GWh anuales de electricidad competitiva y disponibilidad absoluta (hablamos de factores de carga cercanos al 100% y con reactores en servicio, como los de Almaraz, en el ranquing de los mejores del mundo) garantiza cierta estabilidad en el sistema.

    No voy a hablar de lo poco riguroso que es comparar las características de Japón con las nuestras, pero reflexionad sobre una cuestión: si tuviésemos la desgracia de padecer un seísmo de nivel 9, tal vez las nucleares serían de las pocas instalaciones potencialmente peligrosas (presas, químicas, refinerías, plantas regasificadoras, plantas de abonos, etc.) que aguantarían la embestida.

    Por último, porque no me va nada en ello más allá de mi compromiso con el desarrollo de España, por lo que yo apuesto, en primer lugar, es por el ahorro, la racionalización del consumo energético y la eficiencia.

    Saludos.

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  2. Buenos días,
    Considero que debemos abandonar la energía transformada de recursos fósiles por la alta contaminación y la nuclear obviamente por el riesgo de una catástrofe nuclear tan dañina.
    La pregunta es ¿podemos seguir con este modelo económico-productivo-consumista, con energías renovables?.
    Creo que no serían suficientes para mantener este estatus quo productivo.
    Saludos.

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  3. Hola,

    Mentalista,

    La respuesta a sí podemos mantener el modelo económico-productivo con sólo energías renovables es importante, pero yo creo que la respuesta es sí. Las sociedades podrían obtener toda la energía de fuentes renovables, el problema sería probablemente el precio, pues no sería una energía barata y, por lo tanto, habría que tener en cuenta los criterios de eficiencia. Pero técnicamente sí es posible.

    Helios,

    Me ha gustado mucho la frase de que no hay un mix perfecto, porque eso es verdad y es algo que hay que asumir. De hecho nuestro mix depende de varios factores que no son controlables totalmente, como puede ser la demanda, la generación por renovables, etc.
    El mix energético español debe evolucionar en dos vías: Más sostenibilidad y más independencia del exterior. Cuando digo del exterior me refiero a países fuera de la UE, porque con los países vecinos y en aras de la eficiencia sí debemos potenciar los intercambios energéticos.
    En este contexto juega un papel importante la energía nuclear ya instalada, como energía de transición. Pero la nuclear es una energía que debe estar encaminada a su desaparición y por eso mismo una política de fabricación de nuevas centrales me parece totalmente errada y no hace más que alargar los riesgos de esta energía por muchos más años.

    Es cierto que no podemos comparar España con Japón, pero tampoco podiamos comparar Japón con la URSS. Tecnología deficiente en un lado, desastres naturales en otro, pero hay muchas más posibilidades. ¿Qué hay de un atentado terrorista? No minusvaloremos los peligros.
    Hoy me contaba una persona que ha vivido en Puertollano que allí se dice que si la fábrica de Repsol instalada allí explotase, quedarían arrasados 10 km a la redonda. Podría ser terrible, es verdad, pero hay una diferencia fundamental: El efecto de un accidente nuclear tiene una extensión muchísimo mayor en superficie, en efectos sobre la salud de las personas, en daños al medio ambiente, etc.
    Creo que es importante tener en cuenta que un accidente nuclear supera en peligrosidad a cualquier otra instalación creada por el hombre.

    Saludos,

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  4. De entrada nunca he estado por la energía nuclear. Y no solamente por una cuestión de ecología, seguridad o por la moda llevar un pin o una pegatina con el emplema Nucleares, No Gracias. Lo soy porque hasta ahora lo pro-nucleares no me han convencido aún, el por qué hay que aportar por esta energía en detrimento de otras renovables, más limpias, más seguras, aunque también sean caras como la nuclear.

    Y mira que en los últimos años he escuchado y leído artículos, tanto en favor como en contra. Ya que yo, como dije antes, de entrada soy de éstos últimos, los que están a favor de la nuclear, son los que tienen que hacer el esfuerzo de convencerme. Pero no lo han conseguido: no han hecho un debate serio; lo único que se han limitado estos "liberales" reconvertidos de la noche a la mañana en el más radical ecologista; que la nuclear no emite C02, que dejaríamos de depender del petróleo, y poco más.

    Vale, no emite CO2 y no contamina, pero necesita agua para la refrigeración en un pais de secano y con sequías recurrentes. La nuclear produce electricidad, no gasolina para el transporte, aunque es verdad que con el tiempo habrá más coches híbridos o eléctricos. No producimos la materia prima, el uranio lo tenemos que importar, y como el petróleo es caro y finito. Dicen que limpia pero ¿Y los rediduos que duran miles y miles de años? ¿Si viene un terremoto donde qué pasa? Es obvio que en los protocolos de seguridad no contaban con un terremoto o un sunami.Casos como estos con las renovebles lo único que puede pasar es que haya que levantar molinos y paneles solares nuevos.

    Y tampoco puedo decir nada más porque ni soy técnico ni ningún experto. Habeis hablado de Mix. Mi opinión personal es que en ese mix la nuclear no debería tener más de un 10-15 %, con el objetivo de que sirva de complemento a las demás y no depender tanto de importar energías del exterior. Y ¿por qué? Simplemente porque hay otras alternativas como las renovables, que aunque sean también caras y por ahora menos efectiva, a largo plazo salimos ganando. Si no tuvieramos la esas opciones, entonces sí, apostemos entonces, por un mix de un 20-40% por la nuclear. Mientras tanto NUCLEAR NO, GRACIAS.

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  5. Creo que fue esta mañana en la tertulia de RNE, pero si no, para el caso es igual: el único argumento que exponía el tertuliano pro-nuclear era "bueno, en la vida y en todo no hay riesgo Cero, todo tiene sus riesgos; si sales por la mañana de casa y coges el coche para ir a trabajar puedes tener un accidente, y eso no quiere decir que debamos suprimir el parque automivilístico..." Pero a cada argumento de otro en contra, insistía y repetía otra vez lo mismo.

    Uno comprende que este tertuliano no actúa como un técnico o experto que sabe de lo que está hablando. Simplemente hace de portavoz de quien le paga: es la voz de su amo. Como era en la radio pública, sus opiniones eran moderadas y su tono respetuoso. En una tertulia de Intereconomía igual estaba despotricando o insultando contra Zapatero, los socialistas, los ecologistas, los titiriteros de la zeja, etc, etc etc..

    Y ese es el nivel. Y cuando yo escuché al tipo aquella sentencia, que en principio es razonable, pero hombre, un poquito de por favor, no me compare usted una cosa con otra, no me compare usted una accidente de automóvil, una teja o una meceta que te cae en la cabeza porque ha venido una ventolera o que te caigas cuando caminas porque has resbalado o dado un mal paso, con un desastre nuclear.

    En el Informativo de Gabilondo en Cuatro y CNN+ ya dijo en su día que sobre este tema "hace falta un debate riguroso y serio", de técnicos y expertos que no estén contaminados por ninguna trinchera política.

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  6. La verdad es que no sé mucho de centrales nucleares, así que no puedo aportar mucho al debate.

    Sin embargo, lo que si que sé es que preferiría vivir en una choza de madera sin electricidad a tener que vivir junto a una central nuclear.

    Un saludo

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  7. Parece ser que hay más de una persona que ha llegado a la misma conclusión que yo he llegado ¿o es que el periodista éste ha leido antes mis comentarios aquí? Qué casualidad¡¡
    http://www.diariosur.es/prensa/20110316/opinion/catastrofe-nuclear-20110316.html

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  8. Hola Pedro,
    Vale, técnicamente es posible y existen los recursos naturales para su viabilidad. Pero el problema es el precio, el beneficio, el negocio. Volvemos a la crueldad del modelo neoliberal donde no existe moral a la hora de hacer negocio. TENEMOS UN PROBLEMA MAS IMPORTANTE QUE LA TECNOLOGIA para hacer ese cambio en el modelo energético.
    Un cordial saludo

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  9. Como era de esperar, los prejuicios de la izquierda trasnochada contra las centrales han aparecido para agitar su eterna campaña y pescar enrío revuelto. Las ventajas de la energía atómica son hoy las mismas que hasta hace una semana, aunque sus inconvenientes deban ser revisados tras el accidente de Fukushima. Negar hoy que es barata, limpia y fiable sólo podría hacerse desde posiciones sectarias y demagógicas, pero nunca sustentadas en criterios técnicos y en la experiencia, que es lo que debería prevalecer” (EDITORIAL DE LA RAZÓN)

    Ahora los "técnicos" y "expertos", que ríete tu de Einstein:

    “Torrente arrasando en las carteleras con olas de 8 millones de euros de altura en taquilla, y la catástrofe del Japón haciendo gratis a los ecologistas a la violeta toda la demagogia antinuclear imaginable, como si la central de Garoña estuviera, como los duros antiguos, a la orillita del mar, y mañana mismo la fuera a destruir un tsunami. Porque en el Cantábrico, ya saben, los tsunamis son frecuentísimos. Hay un tsunami cada lunes y cada martes” (ANTONIO BURGOS en el ABC)
    lo peor que podríamos hacer es dejarnos llevar por el choque emocional asociado a tales desgracias. La explosión del reactor ucraniano desató una cadena de reacciones apasionadas en la ciudadanía y en los políticos que dieron lugar a decisiones que hemos pagado muy caras en términos de competitividad económica, seguridad de suministro y preservación del medio ambiente. (...)Y atentos a la que sigue: “Si se analiza fríamente lo que está sucediendo en la central de Fukushima, el coste en vidas humanas en el peor escenario posible será insignificante comparado con la mortandad infligida por la suma del seísmo y el maremoto. En cuanto a las pérdidas financieras derivadas del cierre definitivo de tres reactores de una planta más que amortizada, tras cuatro décadas de producir electricidad, tampoco son relevantes en el marco del ingente volumen de dinero que deberá ser invertido”. VIDAL CUADRAS Eurodiputado PP¿Suficiente?
    Lamentablemente, la izquierda está desarrollando un debate ideologizado y demagógico para arremeter contra este tipo de energía, básica para la economía del mundo e incluso para la reconstrucción de un país, como es el caso de Japón” LA GACETA (INTERECONOMÍA)

    Esto es tan sólo una muestra de una milésima parte ejemplos que podía poner.¡¡Vaya Nivel¡¡ Sí Señor, gracias a todos estos medios, técnicos y expertos,sabemos un poco más de energía atómica. Muy clarificador todo.

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  10. Runaway,

    Los trozos de artículos de opinión que nos traes demuestra como está el nivel del periodismo político de nuestro país. Me voy a permitir destacar unas frases:

    "Negar hoy que es barata, limpia y fiable sólo podría hacerse desde posiciones sectarias y demagógicas, pero nunca sustentadas en criterios técnicos y en la experiencia"

    "como si la central de Garoña estuviera, como los duros antiguos, a la orillita del mar, y mañana mismo la fuera a destruir un tsunami. Porque en el Cantábrico, ya saben, los tsunamis son frecuentísimos. Hay un tsunami cada lunes y cada martes"

    "Si se analiza fríamente lo que está sucediendo en la central de Fukushima, el coste en vidas humanas en el peor escenario posible será insignificante comparado con la mortandad infligida por la suma del seísmo y el maremoto"

    ....¿Qué demonios le pasa a esta gente? ¿Están fanatizados y se han creído su propia propaganda? ¿O es que sencillamente son idiotas?
    Esta gente, con este rigor, conocimiento científico y con esta tendencia a decir gilipolleces ofensivas, es la que dirige parte de los pensamientos políticos de este país. Parecen esos niños pequeños que han sido pillados haciendo alguna travesura y que lo niegan después pensando que porque lo nieguen sus padres se lo van a creer.
    Cuando algunas personas de la derecha intelectual o coherente me expresan su frustración por que el discurso "liberal" de este país esté dominado por esta gente, lo entiendo perfectamente.

    Saludos,

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  11. Pedro, estos trozos de artículo de opinión están entresacados del blog de Jose María Izquierdo en El País, que al mismo tiempo, que están entresacados de la inmersión que él hace en los medios de "agit-prop" de la derecha más radical y cavernícola que tenemos la puta desgracia de sufrir en este país. Del otro lado también hay algún que otro que saca los pies del tiesto, pero nada comparado con la caverna casposa patria.

    Así no es de extrañar, que personas partidarias de la energía nuclear como el artículo que escribe el enlace del Sur, haya párrafos como éstos:

    "Resulta bastante cómico eso del debate nuclear en España. ¿Pero qué debate? ¿Quizá alguien ha visto un debate? Entiéndase, un intercambio de ideas y datos donde las tesis y antítesis se cruzan cabalmente, se matizan entre sí desde un respeto elemental, y permiten tal vez no una síntesis pero al menos algunas conclusiones. En España, más allá de los circuitos académicos, nada de eso. Más bien, como de costumbre, hay una bronca goyesca a garrotazos desde posiciones inmanentistas. Y Japón es otra coartada para tirarse los trastos. En definitiva la energía nuclear en España se ha convertido en una cuestión identitaria, como tantas cosas para la derecha y la izquierda militantes. Unos desdeñan a los ecologistas como 'sandías' -verdes por fuera, rojos por dentro- y otros a los nucleares como nostálgicos salvajes del hongo de 'Litle Boy'. Caricaturas, para variar. Y unos y otros empezaron dando por hecho que Fukushima ha resistido o que Fukushima ha sido una catástrofe sin esperar siquiera a lo que realmente ocurra. ¿Para qué esperar arriesgándose a que la realidad te estropee la consigna? En definitiva el debate nuclear contiene todo el maniqueísmo primario que el ADN español necesita para disfrutar de una algarada de dogmatismo.

    Pero también asombra la suficiencia estúpida de algunos partidarios de la nuclear como si lo ocurrido en Japón no aconsejara reconsideraciones de seguridad, o como si los casos de Three Mile Island en los setenta, Chernobyl en los ochenta o incluso Tokai-Mura en los noventa fuesen sólo naderías a beneficio de inventario. La amenaza real de Fukushima no es para festejar las garantías de seguridad de las centrales sino cuando menos, como han hecho Alemania o Suiza, revisar los parámetros de seguridad. La decisión de Merkel ha cogido con el pie cambiado a esos juglares ultramontanos que se reían aquí de las voces de la izquierda por reclamar eso mismo. Al final lo único claro de este debate es, una vez más, que no hay debate. Existen posiciones inteligentes de síntesis, como 'el ecologista nuclear' del físico Cadenas; pero en España no venden las ideas sino las consignas para bajar a las trincheras."

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