La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







jueves, 30 de junio de 2011

Nuevas realidades en internet: Socialismo abierto. Análisis y crítica




















Creo que fue a través del blog del profesor Paco Piniella, o quizá a través del de Fermín Aparicio, ambos compañeros de SeR (socialistas en red), como conocí la web de Socialismo abierto.
Socialismo abierto es un proyecto online, muy del estilo de los movimientos sociales que se están creando a través de Internet, creado por militantes y simpatizantes del PSOE que no están de acuerdo con la actual deriva liberal-ortodoxa de este partido y quieren iniciar un debate desde la red para cambiar el rumbo de su partido. Con la vista más puesta en la primavera del 2012 que ahora mismo, quieren colaborar en la refundación de la democracia.

El manifiesto de este grupo comienza así: “Vivimos tiempos complejos, la socialdemocracia europea, principal constructora del estado del bienestar y casi hegemónica en el viejo continente durante la segunda mitad del siglo pasado, comienza a dar síntomas de agotamiento, lo que se traduce en un progresivo alejamiento en las preferencias de la ciudadanía”.
Me gustó mucho este inicio, porque creo que dice esencialmente lo mismo que dije yo en Febrero de este año en el primer párrafo mi artículo El hundimiento de la socialdemocracia, la necesidad de construir una nueva izquierda (I): “No creo que a estas alturas de siglo a nadie se le escape que la socialdemocracia tradicional está en plena disolución. No disolución institucional, porque los partidos que la defienden teóricamente siguen siendo importantes, pero sí en una disolución política e ideológica real, pues estos son cada vez más débiles, más discutidos y con menos expectativas de alcanzar el poder y, fundamentalmente, hay expectativas nulas por parte de la sociedad de que estos partidos puedan cambiar algo”.
Yo fui algo más crudo, es cierto, pero la idea es la misma. La socialdemocracia está agonizando víctima de su agotamiento político y de las políticas que ha tolerado y/o defendido, y por lo tanto necesitamos algo nuevo. Me gustaría pensar que mis textos sirvieron de inspiración pero sé que no es así, simplemente es que la conclusión es tan obvia que no se le puede escapar a nadie que analice la situación con un mínimo de objetividad.

El manifiesto de Socialismo abierto dice más cosas interesantes: “Los socialistas no podemos resignarnos a la perdida de esos derechos y libertades. Debemos reaccionar, evolucionando en nuestras ideas y programas para ser capaces de responder a los nuevos retos que se nos presentan, aportando respuestas valientes y claras a una sociedad que las está demandando, desde nuestro compromiso por la libertad, la igualdad, la justicia y el bienestar”.
Esta evolución, esta nueva política que se quiere hacer desde socialismo abierto se quiere resumir en un decálogo de propuestas base, de las que actualmente hay 8, que podéis leer en la página de socialismo abierto. Para los perezosos son estas, definidas con una palabra: Gobierno abierto, transparencia, participación ciudadana, colaboración entre las instituciones de la sociedad, sostenibilidad, ciberciudadanía, apoyo a la creatividad, innovación y emprendimiento, y política en beta permanente (en constante cambio para adaptarse a los cambios sociales).
Muchas de estas ideas las he expresado en distintos escritos de los últimos meses y no me opongo a ninguna de ellas. Son válidas, necesarias y son políticas que se pueden apoyar para que nuestra sociedad mejore, pero creo que falta algo. Ya no es la vaguedad de las propuestas, algo normal en un decálogo de principios, es que creo que se evitan temas espinosos que son centrales. Falta, realmente, mucha economía.

La mayoría de propuestas son políticas, pero casi ninguna económica. La más económica de ellas es el punto 7: “Creatividad, innovación y emprendimiento. Apoyo a la innovación y al emprendimiento, reducción de las barreras de entrada a los mercados. Liberalización de los mercados controlados por las grandes empresas y parapetados tras una burocracia y una fiscalidad que aumentan su control y son barreras para la innovación y las nuevas empresas”.
Yo puedo firmar este texto entero, pero no lo firmaría solo sin otros adicionales que le acompañasen. Hablar de reducción de barreras de entrada a los mercados es algo ambiguo, y se puede aplicar tanto como una política para que los emprendedores puedan generar nuevas empresas (que es, creo, lo que se quiere decir), como para debilitar los necesarios controles sobre las empresas y reducir las aportaciones sociales de las mismas. Recordemos que, por ejemplo, la patronal siempre usa a las pequeñas empresas para defender la reducción de las cotizaciones sociales diciendo que estos costes elevados impiden la contratación en las PYMES, cuando el objetivo real es buscar un descenso de los costes salariales que les beneficie a ellas, las grandes empresas.
Por otro lado hablar de la liberalización de los mercados controlados por las grandes empresas está muy bien, y creo que es clave para intentar acercar a una verdadera competencia a esos mercados opacos controlados por oligopolios. Pero hay que tener mucho cuidado con estas propuestas ambiguas porque pueden ser usadas para defender otros intereses, como la eliminación de controles que pueden ser necesarios.

Personalmente creo que a este decálogo le faltan más principios económicos claros y mayor contundencia a la hora de denunciar los grandes problemas de nuestra época. La crisis actual está generada en su mayor parte por los excesos de la economía especulativa y por el capitalismo financiero, que es la que nos ha llevado a un falso crecimiento sucedido de un acusado hundimiento. El poder de los mercados financieros sobre la economía de los países es insultante y avasallador, la responsabilidad de la banca de inversión sobre esta situación es inexcusable y el poder de los especuladores sobre la economía real es insostenible.
Esto hay que controlarlo, corregirlo y regularlo ampliamente. Uno de los puntos claves de una nueva política, que debe tener asociada indefectiblemente una nueva política económica, es la reorientación de la inversión hacia la economía productiva, disminuyendo el poder de la especulativa. Y para hacer esto es necesario controlar y limitar los mercados, las transacciones financieras, la especulación y los ataques especulativos contra materias primas básicas o valores de primera importancia.
Una tasa sobre las transacciones financieras aplicada a nivel internacional y/o europeo, por ejemplo, es algo que debe estar en cualquier programa, así como el destino de esa recaudación. Nuevos controles, exigencias y limitaciones a la banca también. Qué hacer con el enorme problema inmobiliario de nuestro país, cómo acabar con la especulación en ladrillo, cómo solucionar el problema del coste de la vivienda y los problemas asociados a los desahucios, y cómo acabar con esta cultura del endeudamiento de por vida es otro punto clave.

A mi me gusta defender un país de emprendedores, un país en el que el talento para la innovación y el emprendimiento sea apoyado. Creo que eso es lo que quieren los amigos de Socialismo abierto en clara reacción a ciertos sectarismos antiguos. La iniciativa privada es parte fundamental de esta sociedad y de nuestro progreso. Pero hay que saber diferenciar bien esto de las otras realidades que nos ha traído este capitalismo financiero que debemos corregir con valor y asumiendo sacrificios. Estas realidades de especulación, oligopolio, burbujismo, dictadura de los bancos y los mercados, etc. Deben ser rechazadas valientemente y sin dudas.
Porque la vieja izquierda ha fracasado precisamente porque asumió todas esas realidades mientras parecieron funcionar, y ese compadreo la ha arrastrado al hoyo. La otra izquierda, esa aún más vieja que todavía quiere asaltar el palacio de invierno, fracasó por su resistencia a innovar y a cambiar. Socialismo abierto veo que no va a cometer este segundo error, pero espero que tampoco cometa el primero.
Por eso les pido, desde aquí, que sean valientes a la hora de denunciar la dictadura de los mercados y las instituciones financieras en la que vivimos, pues creo que es el punto clave que les llevará a ser creíbles y a absorber todo ese impulso de indignación que existe en la ciudadanía, de izquierdas o no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario