La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







miércoles, 1 de junio de 2011

¿Qué sistema electoral necesitamos?





















Hace unos días la reforma del sistema electoral británico fue rechazada en las urnas por una amplísima mayoría. Sus valedores, los liberal-demócratas de Clegg, fueron barridos de las elecciones locales y el sistema electoral del Reino Unido parece afianzarse.
Los liberales-demócratas habían forzado un referéndum para la reforma del sistema electoral por entender que la realidad bipartidista que lo hacía lógico había desaparecido. Tenían razón en esto, pero quizá en lo que no tenían razón era en la naturaleza de la reforma. Proponer un sistema de voto alternativo parece que no casaba bien con la idiosincrasia británica (a pesar de que en Australia funciona bien), no fue una buena idea y quizá debieron proponer algún sistema a dos vueltas, tampoco fácil de sacar adelante en un contexto de crisis.

En España también tenemos un sistema electoral obsoleto. Y no lo tenemos porque cree una desproporción tan extrema como la del reino unido (nuestras desproporciones son más pequeñas), si no porque nuestro sistema se ha ido viciando y ha ido generando, legislatura tras legislatura, una concentración de voto en los dos grandes partidos, que cada vez sacan más votos generando a la vez menos entusiasmo. En España, en definitiva, se ha creado una realidad de “voto a la contra”, que es perversa para el país y creo que lo está infectando muchos de los males de la política: Incompetencia, servilismo, corrupción…
Pero, ¿qué reforma necesitamos para nuestro sistema electoral? Tradicionalmente se le echa la culpa del bipartidismo a la ley d’hondt, cuando realmente esta ley es el menor de los problemas porque solo redondea el último escaño de la circunscripción electoral. El problema del redondeo por circunscripción no es el redondeo en sí, es el hecho de que hay 52 circunscripciones.

Si lo que queremos es eliminar el problema de la falta de representatividad de los partidos nacionales pequeños y eliminar este bipartidismo caduco es sobre las circunscripciones donde debemos actuar. Pero ese no es el único problema de nuestra política.
Otro grave problema es la sumisión de los diputados a las órdenes de sus cúpulas. Por ejemplo, en esta época de recortes sociales los diputados socialistas se han visto obligados a votar a favor por disciplina de partido y porque saben que, si no lo hacen, no repiten. El problema es, en definitiva, que el diputado no es dueño de su voto si no que es el partido quien de facto lo es. Esto en el reino unido no pasa, porque se elige un diputado por circunscripción (hay tantas circunscripciones como diputados), siendo el diputado una especie de representante directo de sus votantes y pudiendo responder mejor ante su conciencia y propuestas. Porque si el partido le echa siempre se podrá presentar en su circunscripción como independiente y al ser estas más pequeñas, próximas y elegir solo un representante, si los votantes aprueban su insumisión será reelegido sin tener que depender del partido. Este sistema genera, por el contrario, una falta de representatividad, pues partidos como el liberal-demócrata con un 25% de los votos sólo tienen el 10% de los escaños.

El problema que nos encontramos es que para solucionar ambos problemas (secuestro del voto por los partidos y falta de representatividad de los partidos pequeños) parece que tenemos que hacer reformas distintas. En el primer caso tendríamos que ir a un sistema de 350 circunscripciones, contrario a nuestra historia política, y en el otro hacia un sistema de circunscripción única, contrario a la representatividad territorial.
Gestionar esto es complicado pero yo parto de la base de que el sistema que tenemos actualmente está viciado, hay que cambiarlo y que cualquiera de estas dos reformas generarían una mejora en la calidad democrática de nuestro país. Así pues voy a hacer dos propuestas de reforma del sistema electoral.


Propuesta 1: Un diputado por circunscripción y voto alternativo.

La idea sería generar 350 circunscripciones electorales sobre el territorio Español. Sería algo conflictivo pero se podría hacer atendiendo a la realidad territorial, creando circunscripciones pequeñas. En cada circunscripción se elegiría un solo diputado.
En este caso y para evitar lo que pasa en el reino unido (que nos llevaría a una desproporción y a un bipartidismo igual) se introduciría en voto alternativo, donde los electores elegirían a su primera opción pero también a la segunda y a la tercera. Si nadie saca el 50% de votos como primera opción se comenzaría a contar la segunda, y si tampoco sale una mayoría la tercera.
Para evitar problemáticas con que terceras y cuartas primeras opciones se llevasen el acta habría que otorgar pesos adecuados a los votos. Es decir, una primera opción se podía llevar un número de votos electorales x, la segunda un valor menor a x y la tercera a la segunda. Quien más votos tuviese por circunscripción sería el diputado elegido. Este peso estadístico de las distintas opciones debería estar diseñado para permitir que un diputado con un 30% de primeras opciones pero con el rechazo del otro 70% de electores no se hiciese con el acta, pero también para evitar que una tercera o cuarta opción se colase en el parlamento.
Tendría como ventaja fundamental que tendríamos diputados verdaderamente representativos de su circunscripción y mayor independencia respecto a los partidos políticos, aunque como desventaja tendríamos que anularíamos la actual territorialidad, no evitaría el bipartidismo (no más que ahora, sería incluso peor) y podría ser algo confuso para la población.


Propuesta 2: Circunscripciones autonómicas y una circunscripción nacional

Se tendría que eliminar la circunscripción provincial generando una por comunidad autónoma. La mitad de los diputados (175) se elegirían en una única circunscripción nacional, y los otros 175 divididos en las 17 circunscripciones autonómicas. Los sistemas de listas serían como los actuales en principio, aunque cuando superemos el anticuado sistema de papeletas podríamos optar por un sistema de listas abiertas en las circunscripciones autonómicas a expensas de que tampoco iban a ser muy grandes (En una circunscripción de 175 diputados sería casi imposible de llevar a cabo).
La principal desventaja de este sistema es que sigue dando un papel central al partido político y a su cúpula (que se minimizaría con listas abiertas), pero conseguiríamos minimizar el peso nacionalista como partidos bisagra, daríamos más equilibrio y más representatividad a los partidos pequeños y eliminaríamos la anticuada estructura provincial. Creo que el sistema, además, respondería a esa realidad dual que vivimos en las elecciones nacionales donde estamos más atentos a los líderes y a quien va a ser el presidente que a los candidatos de nuestras provincias.

Hay muchísimas propuestas más, pero estás dos creo que serían representativas de dos nuevos modos de elegir a nuestros representantes. El primer sistema sería un sistema de estilo Australiano, mientras el segundo sería como el Alemán.
Personalmente yo prefiero el segundo sistema, pues creo que está más cerca de nuestra tradición política. Cómo hacemos que los partidos dejen de ser plenipotenciarios y obliguen a los representantes de los ciudadanos a seguir su voluntad se podría conseguir abriéndonos poco a poco a las listas abiertas y, en cualquier caso, con el ejercicio de un voto más crítico para castigar a aquellos que dicen una cosa en campaña y luego hacen otras sin razones que lo justifiquen.

11 comentarios:

  1. Con cualquier sistema, si no cambiamos las listas cerradas por otras abiertas el control de los partidos es total porque aunque la Constitución diga que los cargos electos no están sujetos a mandato imperativo, de hecho lo están ya que se juegan la posibilidad de que su partido los vuelva a incluir en las listas, lo que les vuelve dóciles a la organización y los aleja de quienes los han elegido. La solución no es fácil porque los dos grandes partidos no van a ceder la capacidad de control que hoy tienen en sus manos.

    ResponderEliminar
  2. En primer lugar, apuesto por el escrutinio uninominal mayoritario.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Escrutinio_uninominal_mayoritario

    Básicamente, la propuesta 1. Estoy de acuerdo en que el diputado debería ganar por mayoría absoluta. Lo que aun no tengo claro es qué hacer en caso de que no haya una mayoría absoluta, ¿una segunda vuelta en dichas circunscripciones?

    Con esta sencilla propuesta se solucinan a la vez el problema de le representatividad y de la obediencia al lider/cúpula del partido, ya que los diputados dependen del voto ciudadano.

    En segundo lugar, no creo que el bipartidismo sea tan malo en partidos democráticos (en los que los cargos dentro del partido o candidatos se eligen de abajo a arriba y en los que los diputados no dependen del lider/cúpula), ya que dichos partidos tienen a ser más permeables a nuevas ideas y, por tanto, evolucionan con la sociedad.

    En tercer y último lugar, un apunte para Nicolás. En la propuesta 1 de Pedro, no son necesarias las listas abiertas. Al haber un solo candidato x circunscripción, cada partido elige al suyo y quien quiera se presenta como independiente. Las listas abiertas solo son necesarias cuando hay más de un cargo en juego por circunscripción.

    Añadiré una Postdata: cuando los diputados son independientes con respecto al lider del partido, es preferible una república presidencialista con una clara separación de poderes (EE.UU.). Esto se debe a que los diputados del partido en el ejecutivo pueden rebelarse, creando cierta inestabilidad en el gobierno si hablamos de sistemas parlamentarios. Véase el caso del Reino Unido: tanto Thatcher como Blair tuvieron que marcharse por las presiones de su propio partido. En EE.UU., podría pasar eso.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Pedro, permitame recomendar tres artículos que leí en la bitácora Nada es gratis:

    El mito de las listas abiertas:

    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=11661

    ¿Cómo deberíamos elegir a los diputados?

    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=11101

    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=11167

    ResponderEliminar
  4. La mónada republicana o circunscripción electoral uninominal está calculada en torno a 100.000 habitantes (la población que tenía la Atenas clásica y podía gestionar con facilidad y al mismo tiempo, hoy, donde se encuentra representado todos los sectores de la sociedad de un pais, o sea que serían concretamente unos 400 diputados o representantes.

    La elección, para ser representativa de la circunscripción, debería ser a doble vuelta si en la primera ningún candidato recibe la mayoría absoluta de los votos.

    Para terminar de rematar la reforma, el diputado estaría sometido al mandato imperativo de sus electores o representados, de tal forma que si no hace bien su trabajo de representación o incumple sus promesas pueda ser inmediatamente cesado por la circunscripción, previo el correspondiente procedimiento, y convocadas nuevas elecciones.

    Además, el diputado recibiría su sueldo de la circunscripción y no del Estado porque es el representante de la primera: ya se sabe, el que paga, manda.

    ResponderEliminar
  5. Francisco,

    Entiendo que una segunda vuelta en la opción uno es un sistema muy válido, incluso más "puro" que el que yo he propuesto, que ha sido este un poco por criterios económicos y de ahorro.

    Respecto a que el bipartidismo no es tan malo discrepo. En función de su explicación podría ser razonable ese planteamiento, pero ambos sabemos que los partidos no funcionan realmente así y aunque funcionasen creo que la realidad demostraría que los partidos no son tan permeables a la realidad social.
    Cuando se establecen dos partidos se crean una dinámicas propias en las que el partido "domina" las reivindicaciones de la sociedad por varias vías. El voto útil, el miedo "al otro", el deslizamiento al centro para robar espacio al rival, etc. Son realidades que acaban convirtiendo a los partidos en máquinas que ganan votos en base a este dominio más que por su propia adaptación a las reivindicaciones sociales (fuera de las superficiales y fáciles).

    Respecto a los enlaces estoy bastante en desacuerdo con el primero de ellos. Negar la conveniencia de las listas abiertas con el doble argumento de que no valdría para nada, por un lado, y de que tendería al radicalismo por otro me parece una visión muy pobre.
    En un país como el nuestro, además, donde los partidos están llenos de imputados por corrupción por un lado, y ejercen un dominio de partido muy imponente por otro, creo que las listas abiertas son un mecanismo que necesitamos explorar.
    Yo mismo he sido una víctima de las listas cerradas estas pasadas elecciones. Para votar a dos candidatos que quería votar he tenido que votar una lista con candidatos que no me gustaban. No sabe lo frustrante que puede llegar a ser.

    En cualquier caso debemos tener claro que un sistema electoral no arregla una democracia, si no que es simplemente una herramienta para poder ejercerla mejor. La base de todo es el ejercicio de un voto crítico, y sin eso no valen de nada los sistemas electorales por buenos que sean.

    Rubén,

    Me quedo con tu último párrafo pero, ¿realmente crees que cambiaría algo porque el diputado cobrase de la circunscripción? No creo que fuese más allá de una realidad cosmética, incluso creo que podría despertar ciertos instintos localistas muy peligrosos en este país.

    Saludos,

    ResponderEliminar
  6. Pedro.

    No puedes sonsacar el último párrafo de su contexto. La modificación debe ser total y radical incluyendo todos y cada uno de los puntos que señalo.

    En cuanto al localismo, creo que es muy necesario por varias razones:

    - Las autonomías (o en su defecto un federalismo) han demostrado su incompetencia y despilfarro además de un auge del nacionalismo en algunos casos hasta un extremo verdaderamente ridículo. El federalismo no cambiaría nada (si acaso acentuaría los males de las autonomías) y además es innecesario en un pais como España con un territorio que no es extenso y no necesita de ningún intermediario entre la Administración central y la local.

    - La verdadera descentralización de la Administración tiene lugar siempre a nivel municipal ya que es la más cercana y accesible al ciudadano.

    - El sentimiento localista o municipal compensaría a los nacionalismos llegando a dirigir ese "sentimiento" por la tierra a la más cercana al individuo: su pueblo, su ciudad, etc. y siendo compatible con el ser español. Se explotaría convenientemente ya que ese localismo tendría a su representante en una Asamblea Nacional única (sin senado) y común en Madrid (la patria común). Este representante defendería los intereses locales de quienes le han votado y no los de una hipotética nación abstracta.

    ResponderEliminar
  7. No sonsaco nada, simplemente comento el último párrado porque es el que me interesa y con el que quiero discrepar (los demás son la expresión de la preferencia por una forma de elección, y no tengo nada que comentar).

    Y discrepo con tu visión del localismo:

    1/ Las autonomías han demostrado su tendencia al despilfarro por una realidad que las hace irresponsables antes su gasto. En una federalización decente, con autonomías responsables esto no debería haber pasado (en Alemania no pasa).
    Por otro lado la necesidad de Federalismo no se puede calcular sólo en superficie (aunque es obvio que con amplia superficie se hace necesaria). Hay factores culturales y de otro tipo que hacen conveniente la descentralización y el federalismo. Suiza es mucho más pequeña que España y es federal. Alemania tiene el tamaño de España y es federal, y ambos casos funcionan bien.
    No es que yo sea un enamorado del federalismo, pero creo que el análisis debe ser más amplio.

    2/ No veo motivos por los que la administración municipal sea más responsable que la autonómica. Nuestros ayuntamientos, de hecho, demuestran tener la misma irresponsabilidad que las comunidades autónomas.
    En otros ámbitos sí es cierto que la administración local es importante, pero a nivel de una elección nacional creo que es limitar mucho las cosas.

    3/ El sentimiento localista ha llevado a este país en otra época al cantonalismo, no lo olvides. Durante la guerra civil en territorio republicano creo que también se pudo ver hacia donde llevaba un localismo exacerbado que fraccionó los esfuerzos de guerra.
    Por otro lado no creo que una circunscripción local acabase con el nacionalismo, por la misma razón que las circunscripciones provinciales no han acabado con él.
    La percepción nacional, en cualquier caso, es necesaria, porque estos diputados no serían alcaldes de peregrinación a Madrid para que les pagasen cosas si no diputados electos para trabajar por el bien de una nación que, abstracta o no, existe. Y en un país donde el voto de un nacionalista se vende por una carretera imagínate qué pasaría si todos fuesen localistas: Unas zonas contra otras.

    Estoy haciendo un poco de abogado del diablo para contradecir tu tesis. No es que me parezcan tan mal las circunscripciones pequeñas (aunque prefiero la segunda opción), pero sí quiero subrayar los puntos flacos de tu propuesta.

    Saludos,

    ResponderEliminar
  8. Pedro.

    Es lógico que tú pagues a quien te representa y no lo haga otro (el Estado) de esta forma se afirma el sentido de la responsabilidad para el representante.

    1) Cierto que las autonomías han carecido de control, no obstante eso no quita para que no estén haciendo otra cosa más que duplicar administraciones y crear mini-estados. Cierto lo de Suiza. Sin embargo, no estoy de acuerdo con Alemania. Para debilitar a la Alemania post-bélica se le dotó de una Constitución federal a propósito, no obstante no sé si estarás al tanto de las nuevas reformas constitucionales alemanas que han reducido poder y competencias a los lander en favor del poder central. Por algo será... También puedo ponerte ejemplos cercanos de administraciones centralistas con un perfecto funcionamiento como la francesa.
    Si sacas a colación la cuestión histórica para apoyar un Estado federal, te recuerdo que Francia tenía las mismas o más razones para ello ya que en 1789 regiones enteras de Francia no hablaban francés y sin embargo optaron por un modelo centralista más lógico y proporcionado a sus necesidades.

    2. No digo que la administración municipal sea más responsable. He dicho que es la más adecuada para la descentralización porque es la más cercana al ciudadano. Evidentemente, también tendrá que ser dotada con instrumentos de control empezando por una reforma de la ley de bases de régimen local. Lógicamente, lo válido a escala nacional, es válido a escala municipal, los alcaldes también serán elegidos directamente por los ciudadanos por una parte, y por otra los concejales en los grandes núcleos urbanos, en los pueblos se seguirá el sistema de concejo abierto. Esta separación de poderes a nivel municipal es la primera piedra para controlar y evitar la corrupción.

    3. Siento no estar de acuerdo contigo pero el único sentimiento cantonalista que dio problemas fue el de Cartagena durante la I República que, por cierto y te recuerdo, era de inspiración federal, y fue ridículo y de duración ínfima.
    La mayor parte de problemas lo ha generado el sentimiento independentista o nacionalista de las autonomías o regiones como por ejemplo Cataluña durante la II República.

    ResponderEliminar
  9. Mira Pedro:

    En relación a lo que estamos hablando, la actualidad se impone:

    http://www.elconfidencial.com/economia/2011/castilla-lamancha-bancarrota-grecia-autonomica.html

    ResponderEliminar
  10. Lo gracioso del caso es que parece que Murcia y la comunidad Valenciana deben estar en una situación similar, aunque ahí se esconde por interés de partido. Y este último caso es especialmente grave para mi porque soy valenciano, además de porque es una economía mucho mayor que la de las otras dos comunidades.
    Excepto las comunidades forales, y quizá alguna del norte de España tiene pinta de que todas las comunidades autónomas están en una situación complicadísima.

    Saludos,

    P.D: Lo podías haber escrito en la nueva entrada, que iba de este tema y así me dabas vidilla a la entrada ;-)

    ResponderEliminar
  11. Ah! No te preocupes Pedro, lo repito y te respondo alli.

    ResponderEliminar