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viernes, 5 de agosto de 2011

Medianoche en Paris


Woody Allen y Carla Bruni, que por cierto actúa bastante mal
 
















Creo que el último escrito que hice sobre una película fue de hace dos años, también en épocas estivales que es cuando flaquean las noticias. Este verano está siendo calentito, no obstante me gustaría hablar sobre la última película que he visto en el cine, Midnight in Paris, o medianoche en Paris como se ha llamado en castellano, del director Woody Allen.

Hay dos tipos de cinéfilos, los que odian las películas de Woody Allen y los que las adoran. Yo no estoy en ninguno de los dos extremos y soy de las pocas personas que no muestras afecciones o rechazos extremos por su cine. Me gusta su forma de reflejar los miedos y obsesiones humanas, cómo introduce crítica política y social de forma indirecta, tangente; sin embargo también creo que todas sus películas son excesivamente parecidas y centradas en la misma temática de humanismo introspectivo, pareciendo que muchas de las películas son la misma pero con distintos personajes.
En las últimas películas hay dos características distintas de las anteriores: Ya no sale el propio Allen como personaje principal, y las películas están ambientadas en ciudades Europeas y no en su querida New York. Las tres últimas películas las ha ambientado en Barcelona, Londres y Paris, por ejemplo.
Una cosa que no me gusta es que comience todas las películas con las típicas imágenes turísticas de las ciudades en cuestión. Parece más el típico reportaje televisivo que una película y creo que no es la función de una película de este tipo mostrar los típicos monumentos y zonas archiconocidas de estas ciudades. La música que usa en este tipo de mini reportajes iniciales es, también, muy típica.
Pero ya he acabado con la crítica, porque realmente medianoche en Paris me ha gustado mucho, creo que es de las películas de Allen que más me han gustado, por lo menos de esta última época.

El cuadro general del inicio de la película es muy típico de Allen. Una pareja de prometidos que se van a casar. Él es un ex guionista de Hollywood que está trabajando en una novela, y ella es una pija hija de papá a la que sólo le importa el dinero y la superficialidad, y cuyos padres cumplen muy bien el tópico conservador americano, él es un hombre de negocios muy conservador y ella una “señorona” un tanto frívola.
Él quiere vivir en Paris, soñando con una época anterior, los años 20, que considera el apogeo intelectual de la ciudad. Ella, en cambio, piensa en casas en las playas de California y en una vida de ostentación. Desde el principio ves que la relación entre estos dos prometidos va a peligrar, que los acontecimientos sucederán de tal modo que sus diferencias se harán irreconciliables y llegarán al borde de la ruptura, sin saber si van a romper finalmente porque en las películas de Allen acabar casado de una persona a la que no amas puede ser un final que muestra perfectamente las miserias y la realidad humana. ¿Cuánta gente se casa con personas de las que no están enamorados? Seguro que todos conocemos a alguien, ¿verdad?
Mientras la futura mujer se dedica a las compras en el Paris más lujoso él, que es el protagonista real de la película, se encuentra en una situación mágica. En un punto concreto de la ciudad y cuando pasa la media noche, es recogido por un coche de época que le traslada a los años 20. En esa época conoce a toda la intelectualidad y los artistas de la época: Hemingway, Picasso, Dalí, Gertrud Stein, los Fitgerald, Buñuel, etc, etc. Los personajes están muy bien caracterizados, tanto en su físico como en sus comportamientos, con especial atención a Dalí y sobre todo a Ernest Hemingway.

No voy a contar el desarrollo de la película pero quiero transcribir dos frases que me parecieron geniales, sobre todo esta que le dice el personaje de Ernest Hemingway al atontado protagonista: “"¿Ha hecho el amor con una auténtica gran mujer?" "¿Y cuando hace el amor con ella siente una pasión bonita y veraz, y al menos en ese momento pierde el miedo a la muerte?" "Creo que el amor que es veraz o real crea una tregua con la muerte, la cobardía viene de no amar o no amar bien, que es lo mismo. Cuando el hombre que es valiente y veraz mira cara a cara a la muerte, como cazadores de rinocerontes que conozco, o Belmonte que es valiente de verdad, como aman con suficiente pasión apartan a la muerte de su mente, hasta que vuelve como hace con todos los hombres, y es hora de volver a hacer el amor de verdad
El fragmento lo podéis ver aquí, captado probablemente de una sala de cine. Observad la caracterización de Hemingway, altivo y machista como dicen que era. Os recomiendo verlo, que no rompe en absoluto nada de la película.

La otra frase que me gustó es una crítica política que Woody pone en boca de uno de sus personajes, en padre de ella, típico conservador americano afín al Tea Party que, hablando de su futuro yerno y criticando sus puntos de vista políticos, dice indignado que éste piensa que el Tea Party, a los que él admira y respeta, son un “hatajo de zombies tarados criptofascistas”.
Si Allen hubiese grabado este fragmento después de los últimos acontecimientos en la negociación del aumento del techo de deuda en los EE.UU, donde el Tea Party ha mostrado su músculo y su irresponsabilidad política, demostrando que son unos auténticos “zombies tarados”, seguramente su frase hubiese sido todavía más dura.

Os recomiendo encarecidamente que vayáis a ver Medianoche en Paris, siempre que no seáis enemigos acérrimos del cine de Woody Allen. Si sois neutrales o moderadamente críticos creo que debéis darle una oportunidad a esta película, que con su contenido “mágico” e histórico tiene un toque muy especial. En cualquier caso es mucho mejor película que Vicky, Cristina y Barcelona ó Amarás al hombre de tus sueños.
Y seas hombre o seas mujer piensa detenidamente en la frase de Hemingway.

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