La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 12 de octubre de 2011

Reflexiones en la fiesta nacional
















La verdad es que nunca he sabido si oficialmente el día nacional de España es el 12 de Octubre, como creo, o realmente ha sido sustituido oficiosamente por el 6 de diciembre, día de la constitución, en cualquier caso da lo mismo. Hoy es fiesta nacional y se supone que se celebra “la hispanidad”, otrora “la raza”, que queda como muy salvaje y debieron suavizarlo en algún momento del tardofranquismo o la transición por un término políticamente correcto.

Todas estas fiestas al final tienen una parte de nacionalismo casposo, de patrioterismo vacío, apto para distraer a las masas y despertar orgullos nacionales que creen cierta homogenización entre los ciudadanos en aras de generar proyectos comunes, o todavía peor, en busca de cierta sumisión vital hacia la nación.
Puede ser que esta sea la base de todo, pero vamos a asumir los rituales de celebración que tenemos los seres humanos. ¿Qué se celebra hoy? A mi esto de la hispanidad me ha sonado siempre muy raro (parece como que estemos en el imperio romano, o en alguna fiesta “hispana” en los EE.UU), así que me gusta usar el término “españolidad”, que creo que es lo que realmente se celebra.
¿Qué es la españolidad? ¿Qué es España? ¿Qué esencias tiene España? Son preguntas amplísimas, de casi imposible respuesta, que nos llevan a las distintas filosofías sobre la interpretación de las esencias de una nación, a los conceptos más nacionalistas o más republicanos de entender un país o un estado. Nos retrotraen a la historia, a las costumbres, a la resistencia a aceptar lo nuevo y a dejar lo viejo. Nos llevan, en definitiva, a nuestras personales percepciones sobre nuestra realidad y nuestros lazos con esta realidad política común en la que vivimos.

Se supone que estos son días para celebrar nuestros hechos diferenciales, nuestras particularidades como españoles. Para mí, y creo que para la mayoría de españoles, España no es una bandera, un himno o un rey; eso son símbolos facilones y cosas antiguas. Tampoco es corridas de toros, ni flamenco, ni procesiones ni mucho menos nada relacionado con la iglesia católica. Creo que los simbolismos de merchandising barato han sido erradicados de nuestras mentes, aunque posiblemente no de las de los turistas que nos visitan.
Desde un punto de vista íntegramente republicano la realidad de España no iría más allá de la que componen sus ciudadanos en cada momento de la historia, por lo que no habría esencias diferentes a las costumbres y usos de los ciudadanos españoles del año 2011 para analizar o definir España. Esa visión, que comparto posiblemente en su mayoría, igual es un poco extrema y omite cuestiones históricas y de arraigo que creo son importantes a la hora de hacer una definición equilibrada de nuestra realidad común.
Sí es cierto que somos nosotros los que definimos qué es España, y por lo tanto hay una serie de costumbres y de realidades en este país que han sido absorbidas o copiadas de otros lugares que ya forman parte de esta españolidad. Nuestra forma de vestir, nuestro arte contemporáneo, nuestra forma de vida, etc. No es algo intrínsecamente español, pues en una parte mayoritaria es común con la mayoría de occidente a pesar de tener sus rasgos diferenciales, pero sí forma parte de nuestra realidad como país. Por lo tanto esas realidades forman parte de la españolidad misma, sean originales o no.
No obstante tampoco se puede ser totalmente laxo. Hay modas pasajeras y hay personas pasajeras que a pesar de formar parte de la realidad actual de España no forman parte de su pasado ni lo harán de su futuro. Para ser parte de esta españolidad hay ser consecuencia su pasado o tener influencia en su futuro. Este concepto de “arraigo”, de proyección en el tiempo o de ser consecuencia de nuestro pasado es importante para dotar al concepto de España de cierta estabilidad. Creo que esto es aplicable en todas partes y lo es tanto para modas como para personas y realidades sociales.

Esta fiesta nacional nos obliga a mirar a España, también, como realidad política y económica, y francamente ahí no vamos a encontrar muchas cosas positivas. Nuestro país ha llegado a un punto de gravedad que no es circunstancial y que es producto de todas las cosas que se han hecho mal durante muchos años (sean propias o “copiadas” del extranjero).
El PP y el PSOE han arruinado miserablemente España con sus políticas irresponsables de “pan para hoy y hambre para mañana”, con su electoralismo barato, con su despilfarro populista allá donde han gobernado y con su entusiasta sumisión a las políticas que nos imponían y que nos hacían daño. Estos dos partidos han sido herramientas al servicio de unos modos políticos y económicos y de unas filosofías sobre la gobernación que se han demostrado venenosas: La burbuja inmobiliaria, las privatizaciones masivas, ruinosas y muchas veces para los amigos, el localismo cerril y megalomaniaco del “yo quiero ser más que el vecino”, las políticas fiscales anticuadas y desequilibradas, las políticas de subvenciones y “regalos” destinadas a la compra de votos, el uso de las administraciones públicas como agencia de colocación de amigos, la tolerancia con la corrupción propia, el mirar al otro lado ante el fraude fiscal, el servilismo genuflexo ante Bruselas y un largo etcétera que si lo listásemos todo al final no podría guardar este archivo en el disco duro por falta de espacio.
Políticamente, económicamente, esta España está agotada. No queda más que un cadáver que se mueve con la inercia de los movimientos post-mortem, aunque con espíritu de zombi al buscar su permanencia en este mundo aún estando muerto. La historia es así, las cosas se agotan y la historia acaba cambiándolas por otras nuevas, que tendrán su ciclo y acabarán inevitablemente muriendo. La verdad es que no sé cuanto tiempo le queda al zombi, quizá más de lo que nos gustaría y de lo que sería positivo para el país (esto dependerá de los ciudadanos y de nuestras decisiones en las urnas y fuera de ellas), pero hay algo que ya está muerto y que será sustituido por algo que nace como lleva pasando desde el principio de los tiempos.

En cualquier caso me gustaría dar un poco de esperanza en este día de la fiesta nacional. Es cierto que nuestros problemas son graves y que vivimos en un sistema agotado y fosilizado, pero nuestro país no es una ruina ni mucho menos. Tenemos uno de los mercados laborales que, a pesar de sus carencias, tiene uno de los porcentajes de titulados más altos del mundo, tenemos una de las mejores infraestructuras turísticas del mundo, tenemos una potente industria agroalimentaria, tenemos conocimientos y experiencias en muchos ámbitos de la economía y los servicios. Es posible que las cosas no funcionen como deberían y que todos estos recursos estén infrautilizados, pero están ahí y es una base para poder construir a medio plazo un país mejor que el que tenemos ahora.
Hace unos años se hablaba de los PIGS (Portugal, Ireland, Grece, Spain), y a pesar de lo que se decía en nuestro país en ámbitos internacionales parecía que nos íbamos a la ruina de forma inmediata. De entre los PIGS todos los demás han acabado con planes de rescate excepto nosotros. De hecho en esta carrera hacia el abismo incluso Italia nos ha tomado delantera (a veces también se hablaba de los PIIGS incluyendo a Italia) y si hay alguien al borde del rescate parecen ellos. Y con lo que ha pasado con el banco Dexia no me extrañaría que tengamos a Bélgica poniendo el intermitente para adelantarnos.
Quizá penséis que estoy aplicando eso de “mal de mucho consuelo de tontos” y puede ser que tengáis razón. Pero creo que este hecho demuestra que hay muchas cosas en este país que siguen funcionando y que no todo es la ruina que nos podemos imaginar. Hay una base que explotar y debemos hacerlo, y debemos votar a gente capaz de hacerlo, y debemos actuar en nuestra vida con voluntad de hacerlo. Si quitamos a las manzanas podridas que ocupan nuestra política desde hace un cuarto de siglo, si trabajamos para arreglar todos los desbarajustes, desequilibrios e injusticias que tiene nuestro sistema creo que podemos tener futuro. Por lo menos espero que así sea.

6 comentarios:

  1. Un poco de patriotismo no viene mal. Más vale que tengamos una ESpaña unida y furte que muchas chupando de un pozo donde ya no hay agua. rememos todos en la misma dirección y todo se solucionará poco a poco. Rememos cada uno para nostros y todo se irá a la mierda como ya está. Viva españa como nación y sintamonos orgullosos de ser Españoles (antes que catalanes, valencianos, Avascos, Cnarios, etc) lo demás vendrá por añadidura. seamos un poco más patriotas y un poco menos hipócritas. se dice que la unión hace la fuerza, ¿no? ¿Es verdad o mentira?

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  2. Lo de hipócritas no va por tí Pedro, sino por todos aquellos que quieren una España rota.

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  3. Anónimo,

    Igual que esta realidad localista que nos ha hecho tanto daño como nación, que no sólo está en las palabras y las amenazas sino que donde realmente se puede ver es en el despilfarro masivo de los recursos de todos para ser más que el vecino y tener privilegios; creo que es fundamental que no caigamos todos en un individualismo económico y social que sería igualmente dañino para el país.
    La necesidad de un proyecto colectivo no se ve sólo en el seguimiento de una bandera común, es mucho más importante el hecho de ser capaces de apostar por un proyecto de sociedad vertebrada y relativamente cohesionada, algo que entronca directamente con la necesidad de ser responsables en el terreno colectivo además de en el individual.

    De poco nos vale el patriotismo si este está vacío, si no creemos realmente en los vínculos que nos unen. Para mi es mucho más patriótico un gesto de responsabilidad colectiva que mil desfiles a la virgen del Pilar.

    Saludos,

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  4. El problema es que lo que te vale a ti, lamentablemente no funciona y está demostrado, ¿al igual que no funciona lo del desfile?, es posible. Pero tenemos que empezar por algo, ¿no crees? Y sí,bajo mi criterio, lo importante es tener una bandera común como columna vertebral a defenderla a capa y espada. Despues cada comunidad que tenga la suya, pero sin romper la columna que al final es la parte que lo sustenta todo. Es dificil lo se, pero porque ni hay patriotismo , ni lo habrá nunca, tal y como lo ha demostrado la historia. Si cada remero rema en una dirección , el barco no vá, y esto es lo que ocurre en nuestra "querida España". Si criticamos la Hispanidad o la ESpañolidad, aunque sea muy sutilmente, apaga y vamonos. hay que remar en la misma direción, todos a la vez , con compromiso y decisión. Así se remonta y se mantiene en lo alto a un país.

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  5. No hay gestos de voluntad y responsabilidad colectiva, NO LOS HAY. Lo sabes. Hay que crear y fomentar patriotismo, y si para eso eso hace falta sacr a la Virgen del Pilar se saca, y si hace falta hacerle una estatua a Chiquito de la calzada se hace. Aunque lamentablemente sera mas probable lo segundo que lo primero en este pais. Y como dije en otra ocasión, aqui solo funciona lo que sale en la telebasura como SALVAME. Un atajo de maricones haciendo de España algo que no es y tu lo sabes. ESo funciona y así vamos.

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  6. Cada vez creo que soy más raro... Lo dejo ahí.

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