La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 21 de noviembre de 2011

Análisis del 20-N: El bipartidismo se rompe por la izquierda y gana Alemania














Estas elecciones han producido una nueva sensación en mí que no había tenido tras ninguna otra cita electoral. En otras ocasiones siempre pensaba en el gobierno que salía de las urnas y cuál iba a ser su política, sin embargo esta vez y gracias a habernos convertido en una provincia del imperio esos pensamientos son irrelevantes. De hecho y exagerando algo pero no mucho, estas elecciones parecen propias de una democracia orgánica como la del régimen anterior, como si hubiésemos elegido el tercio familiar de las cortes franquistas, algo que no valía para nada porque como todo el mundo sabía mandaba el caudillo y los electos sencillamente obedecían. Ahora no manda el caudillo pero manda la canciller, a la que tampoco hemos elegido con nuestros votos como antaño no se elegía al inamovible general.

Analizar en clave política, entendiendo como clave política de gobierno y de propuestas legislativas, carece de sentido esta vez pues el gobierno real de nuestro país no ha cambiado, pero creo que sí se puede analizar el comportamiento del cuerpo electoral español y qué consecuencias podemos sacar del mismo, además de repetir ciertas ideas que vuelven una y otra vez cada nueva elección.
La idea principal que podemos sacar de estas elecciones ha sido la continuación de la que ya sacamos en las últimas municipales, esto es, el hundimiento generalizado del PSOE. Perder más de 4 millones de votos en menos de 4 años es un logro pocas veces visto, y haciendo comparativas tontas con las cifras parece como si el PSOE hubiese perdido un voto por cada parado. Este es el peor resultado del PSOE desde la segunda república, que se dice pronto.
Todos los gobiernos europeos que se han sometido al veredicto de las urnas han perdido las elecciones y era evidente que el desgaste de gobernar un desastre como este se nota. Pero este desgaste de reinar (mejor que gobernar) sobre una crisis es sólo una parte del descalabro. Este hundimiento se debe, también, a que el PSOE ha traicionado sus ideas, sus principios y sus valores, convirtiéndose en el gobierno en aquello que sus votantes intentaron rechazar en las urnas en 2008. La combinación del desgaste con la traición pronosticaba una catástrofe, que ha sido incluso menor de lo que podía haber sido gracias a los mecanismos psicológicos de esta sociedad que llevan a un voto fiel, acrítico y cautivo en mucha gente, que llamamos suelo electoral.

El PP ha ganado las elecciones. Ha subido medio millón de votos en unas elecciones con un aumento del censo electoral de 700.000 personas, una subida poco relevante y síntoma del tan comentado techo electoral del PP. Este resultado se puede analizar de dos maneras radicalmente distintas y francamente no sé cuál de las dos es más acertada. Por un lado podríamos hablar de que con un apoyo parecido al de hace 4 años ha pasado de la oposición a una holgadísima mayoría absoluta, lo que convierte este éxito en algo generado por deméritos ajenos y no porque la población confíe en el PP y en Rajoy, que parece que no confía nadie que no estuviese convencido desde hace años. Recordemos que Zapatero sacó en 2008, con menos cuerpo electoral, más votos que el PP en estas elecciones y entonces no consiguió mayoría absoluta. A pesar de eso casi 11 millones de votos son muchos votos.
Pero por otro lado parece increíble que casi 11 millones de personas hayan votado al PP cuando este partido es copartícipe de la ruina de España y gobierna desde tiempos inmemoriales en comunidades donde la situación económica está igual o peor que la media del país. Podríamos hablar de la también muy comentada acriticidad de los votantes del PP, pero creo que sería simplificar el debate en torno a clichés que no llevan a ningún sitio y nos quedaríamos con una verdad parcial que por parcial es miope e injusta para muchas personas que sé que han sido incapaces de votar al PP por muy conservadoras que son. No, la razón principal de que el PP haya sido votado como si nada hubiese pasado ni nada hubiese hecho este partido en relación a esta crisis se debe, básicamente, a que la gran mayoría de la ciudadanía española no entiende absolutamente nada de economía, casi nada de política y no se da cuenta ni de lejos de cuál es la actual realidad de España ni por qué estamos así.
Veía en la televisión la sede del PP cuando los “aficionados” celebraban la victoria futbolística sobre su rival. El primer cántico que escuché cuando salió Rajoy al balcón fue “tú sí que vales”, grito sacado de un concurso de telebasura que demostraba el nivel medio de la gente que se juntaba allí. Pero lo más gracioso fue cuando comenzaron a cantar cosas como “España unida jamás será vencida” o “Yo soy Español, Español, Español”, que ya demostraba sin lugar a dudas que la gente que allí se reunía no tenía ni el más remoto sentido de dónde estaba, qué había votado ni cuál es el cuadro general de la situación en España. Un “Deutschland, Deutschland über alles, über alles in der welt” (Alemania, Alemania sobre todo, sobre todo en el mundo), letra original del himno alemán pero no oficial por sus claros componentes imperialistas, hubiese sido bastante más coherente con la realidad que se vive y vivirá en Génova 13.

El resultado del PP y su holgadísima mayoría absoluta con apoyos similares a 2008 nos lleva, inevitablemente, a tener que analizar otro de los puntos calientes del análisis. En términos porcentuales el PP ha subido algo más de 4 puntos, y con estos 4 puntos ha cambiado radicalmente el panorama político. Esta clara desproporción es síntoma del sistema electoral que tenemos, en el que la combinación de tanta circunscripción pequeñita donde no se deciden más de 4 ó 5 diputados y el efecto de la ley electoral lleva a que los redondeos de escaños beneficien al partido más votado, esto es, al PP.
Sin embargo este efecto de amplificar la mayoría del primer partido es el menor de los problemas de nuestra ley electoral y creo que es incluso entendible pues mejora la gobernabilidad (aunque personalmente no me gusta). El verdadero desastre de nuestro sistema electoral y lo que lo convierte en una trampa que fomenta el bipartidismo y el poder de los pequeños partidos nacionalistas se puede ver claramente en los dos partidos que más han crecido, IU y UPyD.
IU con casi el 7% de los votos ha conseguido poco más del 3% de los escaños, mientras que UPyD con casi un 5% de los votos no ha sacado ni el 1,5% de los escaños. Esto contrasta radicalmente con partidos como CiU, que con un 4,17% de los votos saca casi un 4,6% de los escaños, o Amaiur, con un 1,37% de los votos y un 2% de los escaños. La fuerza local de los partidos nacionalistas (y me temo que también cierta sobreproporción de las provincias vascas y navarra) les beneficia.
Esto puede parecer algo poco importante, pero no lo es en absoluto pues genera dos problemas fundamentales en nuestra política. El primero y fundamental es que el sistema beneficia a los nacionalistas siempre y cuando no haya mayorías absolutas (algo que es habitual) y les da un poder sobreproporcionado que ha generado asimetrías en nuestro sistema semi-federal. El segundo es que genera un redireccionamiento del voto, es decir, genera una coacción subjetiva de los propios electores a la hora de votar a un partido. Un elector de cualquiera de las provincias pequeñas de España tiene muchas menos alternativas políticas y seguramente aunque quiera votar a un partido minoritario no lo hará pues sabe que su voto no va a generar ningún representante. Fuera de Madrid, Barcelona, Valencia y si acaso alguna provincia más (Alicante, Sevilla) los electores están coaccionados por un sistema electoral que les quita representatividad y eso, elección tras elección, está lastrando a los partidos pequeños de ámbito nacional que crecen poco cuando deberían de crecer, y se hunden cuando pierden apoyos.

Personalmente la mayor decepción que siento en estas elecciones es el resultado de EQUO. Yo, que soy valenciano, pensé que lo vivido con Compromís en las elecciones autonómicas se repetiría con esta formación en el ámbito nacional. Un partido nuevo, con menos clichés ideológicos, que creía sería capaz de generar desde las redes sociales un movimiento político pequeño pero que sería la base para su futuro crecimiento.
Sin embargo parece claro que sobreestimé el poder de las redes sociales en unas elecciones como estas. Con una campaña hecha desde el activismo, sin propaganda electoral ninguna, el partido de Uralde no era conocido por casi nadie que no se informase activamente en la prensa o fuese usuario de las redes sociales. Esto lo comprobé en los días anteriores a las elecciones hablando con algunas personas donde vi que la mayoría no sabía que era EQUO. La sectaria exclusión de este partido en los espacios de propaganda electoral gratuita ha ahondado en su desconocimiento.
Además de esto creo que hay más razones. EQUO, como marca, y al ser un partido desconocido no daba la sensación visual de ser un partido verde. El hecho, además, de que IU fuese en coalición con otro partido verde y lo pusiese en el nombre de la coalición daba a entender al elector poco informado de que el voto ecologista estaba realmente con IU. En España hay muchos miles de personas que votan a distintos partidos verdes sólo por la palabra “verde” de la papeleta, y sin esta referencia creo que se han perdido muchos miles de votos.
El caso de los coaligados de EQUO en Valencia, Compromís, también me ha producido una pequeña decepción. Compromís ha ocultado a EQUO en sus papeletas y discurso para centrarse en la exitosa marca Compromís y como resultado ha sacado un porcentaje bastante más bajo de votos que en las municipales pasadas cuando, realmente, ha hecho un buen trabajo estos meses. El ocultar a EQUO ha llevado a que la marca fuese sentida como local y ajena a un proyecto nacional, y precisamente por eso en unas elecciones nacionales la gente ha preferido votar a IU o UPyD que sí tenían este proyecto.
Compromís debería entender esta lección. Siempre he dicho que el Bloc es el problema de esta coalición y IdPV su valor y fuerza. En unas elecciones municipales el valencianismo y el eco socialismo suman, pero en unas nacionales en nacionalismo les resta. El Bloc debería haberse quedado voluntariamente a un lado en estas elecciones nacionales y haber dejado que IdPV le hubiese dado a la coalición color de proyecto de ámbito nacional, remarcando que Compromís era EQUO y su proyecto en la comunidad valenciana. El desconocimiento de la marca EQUO también ha influido, pero hechos como la colocación de cabezas de lista del Bloc no tenía sentido alguno y ha perjudicado los resultados Compromís.
El proyecto EQUO ha quedado así abortado por ahora. Técnicamente tampoco han estado tan lejos de sus objetivos, pues si Uralde hubiese sacado su escaño por Madrid (ha sacado un 2% de los votos y necesitaba un 3%) hubiese, quizá, hecho un grupo verde con Compromís e ICV y podía haber encauzado el proyecto. Ha sacado 215.000 votos en toda España como EQUO (con 150.000 Coalición Canaria ha sacado 2 diputados, otra desproporción de nuestro sistema), más los 125.000 de Compromís. Junto con los 280.000 de ICV en Cataluña otorgan al proyecto ecosocialista en España más futuro de lo que indican los resultados, y lo que habrá que pensar es cómo se organiza mejor este caudal de fuerzas para que lleven a algún sitio. Y más adelante también habrá que analizar si la idea de hacer un proyecto independiente y no juntarse con IU, que a mí me parecía acertada, realmente ha sido una buena idea.

UpyD se ha convertido en la cuarta fuerza política de España en votos, con más de un millón. Ha sacado 4 escaños por Madrid y uno por Valencia, y podría haber sacado muchos más con otro sistema. Me alegro mucho de su crecimiento y ahora, en oposición a un gobierno nominal del PP mecido por la mano de Merkel, es cuando les toca demostrar su patriotismo y lo que realmente quieren para este país.
IU también ha renacido de sus cenizas. Más de 1,5 millones de votos está muy bien, aunque deben ser conscientes de que han recibido el voto de castigo del PSOE y que no es ni por su programa ni porque atraigan al electorado. Cayo Lara deberá ahora saber integrar, hacer crecer el proyecto más allá del PCE y oponerse frontalmente al PPSOE y a la tutela alemana. Así conseguirá convencer a todos aquellos que le han votado sin estar convencidos. Es probablemente su última oportunidad si quieren ser alguien en la política de este país.
Un resultado que me ha sorprendido mucho es el de CiU. Que con todo lo que está haciendo en Cataluña haya sacado 16 escaños me da mucho que pensar. He hablado con un amigo que vive en Barcelona y me dice que CiU y su política en la Generalitat es considerado en Cataluña un tema interno, y que para estas elecciones la gente se ha fijado en otra cosa. Esta “otra cosa” es, sin duda, un posicionamiento perverso que se da en tiempos de crisis de intentar “traer para casa” lo poco que hay. Estos planteamientos de intentar estirar la cuerda para casa es lo que ha llevado a este país a donde está ahora y me da mucha pena que Cataluña haya caído en eso. Votar por el “pacto fiscal” que dicen los de CiU no es el inicio de un mejor futuro para Cataluña sino, quizá, el inicio de su decadencia moral y política.
De Amaiur poco que comentar. La izquierda Abertzale ha sabido capitalizar el fin de ETA gracias a los pasos de ésta, calculados perfectamente para potenciar los efectos electorales. No creo que aporte nada y me imagino que se desinflará con el tiempo. Si acaso pone al PNV en una complicada tesitura en la que tendrá que decidir si vuelve a su acuerdo histórico con el PSE o se mete en una espiral en la que puede quedar desplazado de la centralidad.

Hace unos meses, en el análisis de las elecciones municipales que hice en este blog, escribí esto:

La segunda razón por la que soy optimista es porque pienso que la izquierda social de este país ha cumplido parcialmente con su deber. La gente de izquierda no se ha querido tragar la patraña que les vendía el PSOE y le han castigado adecuadamente a sus acciones. Se ha demostrado que parte de la izquierda de este país es crítica pues ha buscado opciones más conformes a sus planteamientos y las ha votado. No ha votado por colores ni palabras vacías, ha votado conforme a realidades fehacientes. Y esto me parece muy importante y me parece un buen inicio para acabar con este PPSOE que no nos lleva más que a la futbolización de algo tan serio como es la política.
Las personas de derechas, en cambio, no han cumplido con su parte de forma mayoritaria. Exceptuando gente como nuestro lector y ese 4% de valientes votantes valencianos, la mayoría de la derecha hispana sigue ejerciendo el voto como si fuese una cuestión de rencillas familiares y de pasiones primarias.”

Como la lección política de aquellas elecciones es la misma que la de estas, me reafirmo en lo dicho entonces. Decía Escolar que España ha pasado del bipartidismo al monopartidismo, que diciéndolo de forma menos llamativa podemos decir que el bipartidismo se ha comenzado a destruir por la izquierda.
Y aquí es donde me asalta la duda. ¿Qué pasará cuando veamos que el PP no hace más que la misma política que ha hecho el PSOE? ¿Qué pasará cuando vengan los recortes, la reforma laboral, la subida del IVA, un nuevo descenso del poder adquisitivo de los funcionarios, el copago, etc.? Cuando todos aquellos que han votado pensando que el PP iba a cambiar las cosas porque sí, por magia y gracia de dios, se den cuenta que vivimos en un país intervenido con dos partidos colaboracionistas que han vendido su voto y sumisión, ¿Qué harán los votantes de derecha? ¿Harán lo mismo que han hecho los del PSOE esta vez?
Y por supuesto no vale volver al redil del PSOE dando tumbos como si fuéramos tontos. Cuando lleguemos a la situación Griega, con los dos partidos quemados por la crisis y viéndose que actúan igual en el gobierno, ¿Qué harán los votantes del PP? Me encantaría que actuasen igual que lo han hecho los del PSOE, aunque lo dudo pues para mi es evidente que el PP es corresponsable de esta crisis, que es algo meridianamente claro con un mínimo análisis, y aún así casi nadie lo ha castigado.
La pelota está, pues, en el tejado de la derecha social de este país. En sus manos estamos para ver si nos podemos convertir en un país normal y regenerar nuestra democracia de baja calidad, o bien si vuelven a reactivar la rueda del bipartidismo con su cerrazón y visceralidades propias de la guerra civil.

Finalmente hay un análisis que no puedo hacer porque no tengo datos pero que voy a hacer de forma subjetiva en función de lo que veo en mi entorno. Tengo la sensación de que el bipartidismo se está rompiendo fundamentalmente por la gente de mi generación, es decir, por la de aquellos que estamos alrededor de la treintena. Yo tengo amigos de izquierdas, de centro y de derechas y tengo que decir que muy pocos de ellos han votado al PP o al PSOE. El voto nulo y el voto a otras formaciones más pequeñas (UPyD, IU y Compromís) ha sido la gran mayoría.
Nosotros somos una generación que ha vivido el gobierno del PP y del PSOE. En los años del PP y los primeros del PSOE vimos como realmente se nos había engañado cuando éramos jóvenes. Estudiamos carreras porque nos dijeron que eran necesarias en un mundo competitivo para poder tener una vida relativamente cómoda y segura. Pero cuando llegamos a la realidad laboral nos dimos cuenta que hasta lo más básico, una vivienda, estaba fuera de nuestro alcance gracias a los contratos precarios, el mileurismo y la inseguridad laboral. La prosperidad de nuestro país se construía para la generación anterior a la nuestra y vimos que jamás íbamos a tener el nivel de vida de nuestros padres.
Y esto fue en la época de vacas gordas, porque luego llegó la crisis y fue cuando vimos que nuestra realidad no era otra cosa que la precarización general de la sociedad y que todo lo que sustentaba la prosperidad de la que sólo recibíamos las migajas tenía cimientos de papel. Antes estábamos mal, hoy estamos peor. Y eso que tenemos suerte de estar insertados en el mercado laboral español, porque la generación que viene detrás de nosotros está fuera y casi sin posibilidad de entrar con un mercado laboral taponado.
Por esto creo que somos la generación del “Ni PSOE ni PP”, sabemos que ambos nos han ignorado, fallado y engañado. Los más jóvenes quizá creerán que el PP les puede arreglar algo. En breves meses se darán cuenta de la dura realidad.
Creo que el grueso de votos de UPyD, EQUO-Compromís y muchos de los de IU, además del voto nulo activo, es cosa de nuestra generación. Cuando hayan encuestas a posteriori que analicen criterios de edad lo podremos confirmar o desmentir, pero estoy bastante seguro de que es así.

Hoy empieza el futuro de nuestro país. Políticamente (en un sentido legislativo y ejecutivo) nada ha cambiado, pero en términos de partido e ideológicos muchas cosas han cambiado. El nuevo pluripartidismo de la izquierda, el hundimiento del PSOE que obliga a una regeneración radical, un gobierno títere sin una oposición parlamentaria fuerte, una presumible potente oposición en la calle de movimientos como el 15-M, la zona euro al borde del colapso por las obsesiones y castigos de Alemania…
Aquí seguiremos analizando la realidad y yo lo seguiré haciendo cada vez más con una amplitud de miras que vaya más allá de nuestras fronteras. En un mundo donde el parlamento alemán conoce las medidas del gobierno Irlandés tres semanas antes que su propio parlamento, en un mundo donde desde Berlín se tumban primeros ministros de países soberanos en horas, no tiene sentido mirar a la Moncloa o a las calles Ferraz o Génova. Quizá hasta que no entendamos esto no podremos tomar decisiones políticas coherentes ni aspirar a cambiar nada.



3 comentarios:

  1. Mi conclusión en esta entrada que hice a primeros de Junio, después de las autonómicas y municipales de Mayo:

    http://runaway-on-the-road.blogspot.com/2011/06/como-hemos-cambiado.html

    Y en mi página de Facebook, porque el blog, aunque lo tengo desdoblado, últimamente ma da pereza y no tengo mucho ánimo ni moral para escribir en él. Supongo que también en los comentarios de los demás, pues casi no comento.

    http://www.facebook.com/ulises.viajeaitaca

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  2. En las municipales y autonómicas del pasado Mayo, seguí votando PSOE, pero más como por eliminación de opciones -PP, FAC (Francisco Alvarez Cascos - Foro Asturias Ciudadanos), UPyd, IU y PSOE-

    En el ayuntamiento del oriente de Asturias donde vivo,gobernado desde hace 12 años por el PSOE, a veces tienen cosas de peones camineros, pero en general han hecho una buena gestión municipal y ha realizado muchos proyectos en la villa y en el consejo.

    En éstas generales tenía dos opciones: la que realmente me apetecía, es decir EQUO, o por el contrario seguir con el llamado "voto útil" al PSOE para parar la mayoría absuluta del PP, que ya daba por hecho desde hace casi un año.

    Todo eso teniendo en cuenta también el sistema electoral que tenemos y las circunscripciones provinciales. Votar a EQUO tenía sentido en circunscripciones grandes como las provincias de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga... o en circunscripcion única como son las Europeas, pero en Asturias estaba claro que no iba a superar el 5% de los votos para obtener representación, como así ha sido.

    Sin enmbargo, en las últimas semanas ya me daba igual. Valoro muy positivamente a Rubalcaba. Creo que es uno de los policos más brillantes y serios que tenemos en el país. Y por supuesto mucho mejor candidato que el payaso de Rajoy. Pero en esta campaña me ha decepcionado: de entrada se ha comportado desde primera hora como un perdedor y se ha limitado a apalar el voto del miedo, el miedo a la derechona y a los recortes en derechos y libertades y llegaran al poder. Ese discurso de izquierda-derecha es un debate éstéril en estos momentos,además de que me resulta sumamente cansino.

    Así pues mi voto ha sido para EQUO aunque no haya servido de nada y no haya obtenido representación ni siquiera en las circunscripciones con más población. Será en la próxima, en las Europeas cuando sea circunscripción única.

    Por una parte me alegro del descalabro del PSOE. Incluso si soy realmente sincero debería haber perdido más de 5 millones de votos y quedarse por debajo de los 100 diputados. Puede que así, con esa gran catarsis no tenga más cojones que refundarse y reinventarse. Nunca hay mal que por bien no venga.

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  3. Hola Pedro - indirectamente te he contestado a esto de Merkel y Alemania en mi página porque veo además el sentido de hacia dónde quieres ir.

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