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martes, 6 de diciembre de 2011

La futura reforma laboral (II)















Comentábamos en la entrada anterior que carece de sentido práctico una reforma laboral cuyo objetivo sea la reducción de la indemnización por despido debido a la cantidad de tipos de contratos laborales que existen en la legislación española.
Si esto es así, ¿Cuáles van a ser los principales puntos de esta reforma laboral? Básicamente creo que van a ser dos: La eliminación del salario mínimo y la reforma de la negociación colectiva para que las empresas puedan esquivar los convenios sectoriales.

El salario mínimo es una figura que existe en la mayoría de países desarrollados. Se da en países con alta tasa de paro, como en nuestro, y también en otros que tienen prácticamente pleno empleo, por lo que no parece que afecte realmente a la tasa de paro o a la creación de empleo de forma estructural.
Sin embargo desde la ortodoxia liberal económica se dice que el salario mínimo evita la creación de empleos. La argumentación es que si un empresario pudiese pagar lo que quisiese de salario a un trabajador para hacer determinada tarea posiblemente éste ofertaría algún puesto de trabajo que no se oferta actualmente. Con un salario mínimo, en cambio, no se va a ofertar ningún trabajo que a priori no sea absolutamente rentable y eso provoca que quede una capa de funciones de bajo valor añadido que no se cubren, generando como resultado una función no cubierta en las empresas y más tasa de paro en el país. También he oído la argumentación, más rocambolesca si cabe, de que hay personas que no pueden aportar realmente suficiente valor a una empresa y en cualquier caso este valor es inferior al salario mínimo, por lo que la existencia del mismo evita que estas personas puedan entrar en el mercado laboral.

No hay que ser zahorí para darse cuenta de que estas argumentaciones no tienen sentido. Para empezar la propia inexistencia del salario mínimo en un entorno de paro estructural como el que tenemos nosotros y la inmensa mayoría de países de occidente tendría como consecuencia un injustificado descenso del coste del trabajo. Si una empresa pudiese contratar a un trabajador sin cualificación por 300 euros al mes, ¿por qué iba a pagar 600? Aunque pudiese pagarlo, aunque ese trabajo lo valiese, pagaría lo mínimo posible como método de reducción de costes y maximización de beneficios empresariales. En países como el nuestro con alta tasa de paro una medida como la eliminación del salario mínimo llevaría, sin duda y en un breve medio plazo, a que todos los trabajos que no requieran cualificación y experiencia fuesen pagados con salarios de supervivencia.
Esta medida no sería nociva sólo en aquellos países que estuviesen cerca del pleno empleo y que tuviesen mercados de trabajo altamente cualificados, pero justamente entonces las argumentaciones que se esgrimen serían absurdas e innecesarias a todas luces. Lo único que provoca una medida como esta es el descenso del valor del trabajo y la maximización de los beneficios empresariales/ reducción de costes de las empresas.

Realmente, analizando la estructura económica y ocupacional de un país, la eliminación del salario mínimo todavía provocaría algo peor: La orientación del capital y la inversión a actividades de bajísimo valor añadido, generando un empobrecimiento generalizado del país.
Hagamos números. El salario mínimo en España está sobre 9000 euros al año (640 por 14 pagas aproximadamente). Añadiendo los costes de la seguridad social que pagan las empresas, que está sobre un tercio del salario del trabajador, nos ponemos en un coste por empleado anual de 12.000 euros para la empresa.
El salario mínimo está calculado por una jornada de 40 horas semanales, por lo que un trabajador a media jornada podría cobrar la mitad del salario mínimo, así pues el salario mínimo nos lleva realmente a un coste por hora oficial trabajada. Una jornada anual puede ser de 1.800 horas (suele ser algo más pero por uso esta hacer números redondos), por lo que el coste empresarial de una hora de trabajador sería 6,66 euros en este caso estándar.
Cabe señalar que este sería el coste máximo de la hora de salario mínimo, pues gracias a las numerosas leyes y reformas que se han hecho para favorecer el trabajo de las personas que más lo necesitan el coste empresarial de la seguridad social tiene muchas bonificaciones para muchos colectivos (personas que vienen del paro, minusválidos, personas de determinada edad, etc.), por lo que 6,66 sería un coste máximo. Un trabajador que tenga bonificaciones podría costar a la empresa entre 5 y 6 euros la hora.
Bien, ahora un poco de sentido común… ¿Qué tipo de actividad empresarial necesita para sobrevivir pagar menos de 5 ó 6 euros la hora a sus trabajadores? Pensad cuanto cobra una señora de la limpieza, a la que se contrata sin contrato y sin pagarle la S.S, y veréis la barbaridad que es pagarle menos de 6 euros la hora a alguien.
Una empresa que requiera trabajadores que cobren 3 o 4 euros la hora se dedica, sin duda, a alguna actividad económica absurda, que no genera ningún tipo de riqueza, sin valor añadido ninguno. Si se acepta que se pueda pagar eso a un trabajador empezarán a aparecer empresas dedicadas a actividades idiotas de ese tipo y ese será el empleo que se generará en este país.
Si puedo generar beneficio pagándole 3 euros la hora a alguien por, ejemplo absurdo, ir a echar ambientador a la casa de la gente, o recoger octavillas y flyers de papel del suelo para llevaros a reciclar, y esto me da beneficio ¿Por qué me voy a rebanar los sesos pensando en actividades económicas novedosas? ¿Por qué voy a pensar en las necesidades de la gente e intentar adaptarme a ellas? ¿Para qué voy a innovar nada? Si yo tengo dinero lo gastaré en alguna actividad de estas que me de beneficio en vez de arriesgar, innovar o crear. La iniciativa privada ya no será el motor y la innovación, sino la competencia basada en el precio tirado. Una economía de todo a 100.
Y ya no es sólo la orientación del capital a actividades de bajísimo valor añadido, es la consecuencia directa de esos sueldos. ¿Qué demonios va a consumir alguien que gane 300 euros al mes más allá de lo básico? Y si el consumo se hunde se hunde en bar, la peluquería, la tienda de barrio, la Pyme que tiene costes más altos que la gran superficie, y todo esto genera una nueva ola de parados, que si tienen dinero invertirán en esas actividades absurdas para no arriesgar, y si no lo tienen acabarán aceptando un trabajo de 400 euros al mes. Y todo eso provoca, en definitiva, en empobrecimiento generalizado de una sociedad.


El otro punto que se pretende reformar es la negociación colectiva. La idea básica es la misma de antes, es decir, reducir los costes laborales mediante un mecanismo de negociación colectiva donde se prioricen los acuerdos dentro de la propia empresa sobre los sectoriales.
En un acuerdo sectorial los trabajadores suelen conseguir unas concesiones aceptables por una sencilla cuestión de fuerza relativa. En el lado empresarial hay grandes empresas, que serán más flexibles a la hora de ceder porque sus márgenes de beneficios son altos, y en el lado de los trabajadores los sindicatos se sienten fortalecidos al sentir que negocian en nombre de un gran número de personas y, también, por la desnaturalización de la negociación (el trabajador no negocia con su jefe directo, posiblemente negociará con alguien a quien casi no conoce).
Sin embargo en las empresas, sobre todo en las pequeñas, las cosas serán mucho más complicadas. En una negociación en una empresa pequeña la empresa casi siempre tiene la fuerza e impondrá sus condiciones ante el miedo de los trabajadores a perder el empleo. La fuerza de la empresa va creciendo conforme se dan una serie de circunstancias: Plantillas con pocos años en la empresa (menor costes de indemnización por despido, más probabilidad de despido), alto porcentaje de trabajadores temporales, poca especialización o experiencia de los trabajadores de la plantilla, bajo número de trabajadores en la empresa, alta tasa de paro en el país, etc, etc.
Las empresas pequeñas dicen necesitar flexibilidad en la negociación colectiva porque en ciertos momentos difíciles, como el actual, necesitan reducir costes para poder competir en el mercado con otras más grandes o para poder sencillamente sobrevivir. Estas argumentaciones suelen ser ciertas y la gran mayoría de pequeños empresarios defienden estas medidas de flexibilización porque temen por la viabilidad de sus negocios y empresas. Quiero decir que yo entiendo perfectamente a los pequeños y medianos empresarios.
Pero este tipo de reformas si no se hacen muy cuidadosa y muy selectivamente no van a producir más que unos meses de margen para la pequeña empresa, que no se da cuenta que si esto se aprueba en poco tiempo va a estar igual. Cualquier flexibilización de las condiciones laborales o de los costes labores afecta a todos, pequeñas empresas y grandes empresas, y estos mismos mecanismos que a la PYME le servirán para reducir costes serán usados por la gran empresa para el mismo fin. Y con esta reducción de costes la gran empresa podrá bajar precios de sus productos y servicios, y si lo hace la pequeña empresa tendrá que bajarlos para competir con lo que finalmente volverá a estar en la misma situación. Y si esto no pasase, es decir, si nadie baja precios, entonces estamos ante la prueba fehaciente de la que competencia no funciona (pacto de precios, etc.)
Hay quien piensa que la gran empresa, más solvente y con estructuras sindicales más potentes en su seno, tendrá más dificultades en la negociación colectiva y no podrá reducir costes laborales aunque negocien independientemente. Se equivocan. En economía todo está interconectado y si las condiciones laborales de los trabajadores de las PYMES se ven perjudicadas eso, a medio plazo, acabará llegando a las grandes empresas por multitud de mecanismos de contagio económico. La única manera de evitar esto sería una ley muy estricta que impidiese que las grandes empresas pudiesen saltarse los convenios sectoriales.

En todo esto de la negociación colectiva subyace una idea que nos ha sido regalada desde Alemania, que es la indexación de salarios a la productividad y no al IPC. Yo ya he hablado sobre esto y he dicho que hay que avanzar en la indexación por productividad, pero con límites, grados y sin abandonar la indexación a la inflación de forma total.
La indexación a la inflación está ideada para que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo a causa de ésta. Se dice que en Alemania es la productividad y no la inflación lo que lleva a la mayoría de aumentos salariales y eso es verdad, pero es verdad en las condiciones de Alemania donde la inflación está controladísima y al final la pérdida de salario por inflación está de sobra compensada por otras primas relacionadas con la productividad.
Pero ahora imaginaros una hipótesis un poco apocalíptica. “Persuadidos” por Alemania abandonamos la revisión salarial por IPC y abrazamos otros sistemas ligados a la productividad y a los resultados de la empresa. Y después de hacer esto y por otras razones la zona euro se rompe y volvemos a la peseta. Al volver a la peseta el mecanismo corralito- cambio a la peseta- devaluación- fin del corralito sería muy probablemente el usado.
Bien imaginemos que nuestra nueva moneda se devalúa un 20% respecto al euro (ojo que hay estimaciones más pesimistas). ¿Qué pasaría con la inflación? Se dispararía. Nosotros somos netamente importadores y esta devaluación nos llevaría a que todo lo que compramos en el exterior nos costase un 20% más. Combustibles, electricidad, gas, tecnología…Todo incrementaría fuertemente su valor.
Si en esa situación no hubiese mecanismos de revisión salarial que tuviesen en cuenta el IPC el asalariado español se encontraría con que su poder adquisitivo se hundiría. Por eso mismo no es razonable eliminar absolutamente la indexación al IPC y debe en cualquier caso ser contemplada aunque se relativice su peso.

Estos son los puntos centrales que creo que se van a discutir y tratar en la próxima reforma laboral (a parte de temas de puentes y tal, menos importantes), y estas son mis sensaciones al respecto.
Veremos si se trata de una reforma cosmética hecha para tranquilizar a los mercados, si se hace sencillamente para satisfacer todas las reivindicaciones de las empresas, o si realmente va a salir alguna cosa positiva para la economía española, con sacrificios y concesiones equilibradas para trabajadores y empresas. Conociendo a Mariano Rajoy y sobre todo a su jefa Angela Merkel me temo que estaremos entre la primera y la segunda.
¡Ah! Y a ver si escribo algo sobre la posible salida del euro que creo que podría ser interesante.

3 comentarios:

  1. "¿Por qué me voy a rebanar los sesos pensando en actividades económicas novedosas? ¿Por qué voy a pensar en las necesidades de la gente e intentar adaptarme a ellas? ¿Para qué voy a innovar nada?"

    Porque los trabajadores no son infinitos. Verás, si todo el mundo sigue la misma estrategia de utilizar actividades de bajo costo llegará un momento en que se terminarán los trabajadores disponibles y sólo quedarán dos opciones: pagar más por la misma actividad o intentar rentabilizar tus inversiones mediante la innovación.

    Yo no estoy visceralmente en contra del salario mínimo pero admito que cualquier cifra que se elija como "salario mínimo" será siempre una cifra arbitraria. A ver ¿Cuál debería ser un salario mínimo "justo" y por qué? Y ¿Qué calculos hiciste para llegar a tal cifra?

    QUe conste, que estoy de acuerdo en gran parte de la entrada menos en lo arriba comentado.

    Un saludo.

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  2. Hola Cabrit0,

    ¿Los trabajadores son infinitos? No, no lo son, pero sí son más de los que la economía necesita. ¿Desde cuando no hay pleno empleo en occidente? ¿Desde la década de los 70?
    Y aunque no fuera así creo que el análisis es muy simple. Aunque en un plazo de tiempo determinado se pudiese llegar a una "saturación" de ofertas de empleos de bajo coste este proceso tardaría muchísimos años, y en estos años se podrían producir las siguientes circunstancias:

    - Los años de empleo de baja cualificación afectarían a las nuevas generaciones, que no estudiarian ante la imposibilidad de encontrar trabajos cualificados. Cuando se produjese el proceso que comentas ya no tendríamos una masa laboral preparada para esas actividades innovadoras, y entonces sería la masa laboral de baja cualificación la que impediría el desarrollo de una economía productiva e innovadora.
    - Varios años de estos sueldos y estas actividades habrían reducido el poder adquisitivo de gran parte de los asalariados. Esto hundiría el consumo y el hundimiento del consumo crearía más paro, además de que este bajo poder adquisitivo de la población llevaría a dificultades para poner en el mercado productos o servicios de forma rentable. Yo no conozco un país que se acerque al pleno empleo en el que la mayoría de la población tenga bajísimo poder adquisitivo (quizá Cuba pero es un caso absolutamente distinto).
    - Estás suponiendo que el capital tiene que dedicarse exclusivamente a este tipo de actividades. Recuerda que la inversión puede ser internacional y posiblemente ante las dificultades arriba comentadas (mercado laboral poco formado y tecnificado, población de bajo poder adquisitivo) la inversión decidiría irse a otra parte.

    Los cálculos que he hecho se basan en el salario mínimo legal en España, no en ninguna idea mia. En otros países de europa como sabes es bastante más alto, y tienen menores tasas de paro que en España.
    ¿Cuanto debería ser el salario mínimo? Pues no lo sé pero debe ser calculado en base al coste de la vida de un país, como se hace con otros parámetros. No es razonable que una persona que trabaje no pueda curbir los costes básicos de la vida.

    Saludos,

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  3. Elucubraciones mentales todo. Si te parece, pasa a otro tema ya y cuando salga la ley lo retomas, por favor!

    Saludos

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