La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







lunes, 31 de enero de 2011

Pensiones, capitalización vs reparto















Desde hace un par de años se habla mucho del sistema de pensiones en España. Las razones de esto son varias, la más importante los temores a que nuestro sistema de pensiones corra peligro en un par de décadas (por el aumento de la esperanza de vida, el descenso de la natalidad y las previsiones de paro estructural creciente), aunque también hay otras razones como puede ser el crecimiento, sobre todo en Internet, de movimientos neoliberales que abogan por la privatización total o parcial de las pensiones.

El sistema de pensiones español es un sistema tradicional de reparto. El sistema de reparto consiste básicamente en que las pensiones de los actuales pensionistas son pagadas con las cotizaciones de quienes actualmente estamos en activo, y nuestras pensiones serán pagadas por la generación posterior a la nuestra.
La alternativa a un sistema de reparto es un sistema de capitalización. Un sistema de capitalización sería básicamente como un plan de pensiones privado. Los trabajadores cotizarían para una cuenta individual, que se iría revalorizando (cuidado, o depreciando) en función de la inversión que se haga con esos fondos, hasta el momento de su jubilación.
Cada sistema tiene ventajas e inconvenientes. El sistema de capitalización tiene la ventaja de que la pensión no depende de la demografía ni de la cantidad de cotizantes, aunque es más inestable en cuanto su cuantía dependería de los rendimientos de las inversiones. El sistema de reparto, en cambio, sí depende de que exista una base de cotizantes grande y por lo tanto de la demografía, pero en cambio tiene la ventaja de que la pensión está protegida de la inflación.
Ambos sistemas pueden tener multitud de variantes. El sistema de reparto puede variar mucho en función de la proporcionalidad entre la renta recibida y la cotizada, la edad de jubilación y otras variables, mientras que la volatilidad del de capitalización dependerá mucho del destino de las inversiones y los riesgos que se asuman, además de otras variables.
Pasar de un sistema de reparto a un sistema de capitalización sería algo muy costoso. En el sistema de reparto no hace falta “ahorrar” una gran cantidad de dinero para que al inicio del sistema los jubilados puedan recibir pensión, mientras el de capitalización sí. Crear esta “masa” de ahorro para una transición completa de un sistema a otro sería algo costosísimo a nivel de recursos, que podría lastrar mucho la economía, por lo que los defensores de la capitalización más moderados defienden varias formas de sistema mixto. De hecho hay varios países que tienen sistemas de pensiones mixtos entre estos dos modelos.

La naturaleza de los sistemas de pensiones es algo trascendental para una sociedad y es un tema que me interesa mucho, así que no desaprovecho oportunidad para leer informaciones y estudios sobre este tema por parte tanto de defensores como de detractores de ambos sistemas.
Hace unos días leí en EL PAÍS este artículo de opinión del exministro de trabajo Luis Martínez Noval defendiendo el sistema de reparto y la necesidad de mantenerlo. Martínez Noval nos muestra en el artículo un cálculo sobre qué diferencias hubiese habido entre ambos sistemas en un caso concreto, un trabajador que hubiese cotizado de 1974 a 2009 (35 años) la cantidad máxima a la S.S.
Según los cálculos del exministro, en el sistema de reparto actual este señor hubiese cobrado una pensión de unos 34.000 euros anuales en 14 pagas. En cambio en un sistema de capitalización, con las inversiones y los gastos que el exministro calcula, su pensión una vez jubilado hubiese ascendido a 12.000 euros anuales, casi la tercera parte.

La cifra es tan escandalosamente favorable al sistema de reparto que parece no haber dudas, pero ahora quiero que veáis este otro artículo que he visto en libertad digital, que refleja los datos de un estudio hecho por el instituto Juan de Mariana (el “liberalismo” más radical español) en el que se dice que un trabajador medio español (que cotizaría menos dinero que el del caso anterior) que cotizase 30 años (5 años menos que el caso español) cobraría en un sistema de capitalización 60.000 euros anuales ( 5.000 euros al mes), es decir casi el doble de lo que cobraría en un sistema de reparto el trabajador del caso del exministro, y 5 veces más de lo que Martínez Noval calculaba para un sistema de capitalización similar.
Por si no era suficiente este ejemplo, en otro artículo de la misma libertad digital y en base al mismo estudio, dice que un trabajador que trabajando desde los 25 años cotizase 20 años a un sistema de capitalización, podría jubilarse a los 45 años con una pensión de ¡¡26.000 euros anuales!!

En vista de estos datos es obvio que alguien miente. Evidentemente cada uno habrá hecho un estudio en función de los casos que más convengan a la conclusión predeterminada, como desgraciadamente se hace en muchos estudios en todas las áreas, pero la conclusión es tan desproporcionada que obviamente hay una manipulación flagrante en alguno de los dos casos.
Realmente, y dejando ideologías a parte, es bastante más fiable el diario EL PAÍS que Libertad digital, y me parece también mucho más creíble el exministro Martínez Noval que los señores Rallo y Esplugas del instituto Juan de Mariana, que escriben continuamente disparates sesgados por una visión interesada de las cosas. Además, Martínez Noval por lo menos explica sus cálculos y el por qué de su resultado, mientras que no he encontrado rastro de los cálculos del instituto Juan de Mariana.
Y, en cualquier caso, vamos a ser lógicos. En un mundo laboral donde el trabajador medio es poco más que mileurista, ¿A alguien le cabe en la cabeza que después de cotizar 20 años con ese sueldo mileurista pueda quedar una pensión mayor que el sueldo recibido en activo, jubilándose a los 45 años? Es un absoluto dislate que no entra en la cabeza de nadie, pues implicaría rendimientos en las inversiones disparatados e imposibles, y menos para un fondo de pensiones.
Mucha gente tiene planes de pensiones, y muchos son personas de rentas importantes que pueden introducir en su plan de pensiones cantidades iguales o mayores que las que cotiza al trabajador medio a la S.S., y estoy seguro que ninguno de ellos tiene garantizados 5.000 euros de pensión en ese plan a los 30 años de empezar a cotizar en el mismo.

¿Por qué estas discrepancias? ¿Por qué estos números absurdos? No vais desencaminados, es una pura cuestión de interés. Hay a muchas personas a las que les interesaría un sistema de capitalización pura, y generalmente son personas de altas rentas que podrían recibir mucho más del plan que la pensión máxima del estado. Por ello se crean estudios como los que acabáis de ver.
Los sistemas de capitalización individual existen en el ámbito privado. Yo tengo uno, un plan de pensiones de empresa con aportaciones compartidas entre empresa y trabajador. Este plan se supone que es de “riesgo bajo” por las inversiones que se realizan, pero cada vez que me mandan el extracto trimestralmente yo no sé en qué demonios invierten que pierden dinero sistemáticamente.
Gaspar Llamazares avisó el otro día de la contradicción que supone alarmarse por el sistema de pensiones público cuando este tiene superávit, mientras se hablan maravillas de los fondos privados, muchos de los cuales han perdido el 30% de valor con el hundimiento de la bolsa. Esta frase, a pesar de que habría que puntualizarla, demuestra hasta que punto los sistemas privados de pensiones y los sistemas de capitalización son peligrosos. Porque si el nuevo jubilado accede a la prestación de un plan de capitalización o pensiones en un momento en que se ha perdido mucho dinero verá como su pensión queda minimizada por la situación de la bolsa, siendo estos sistemas absolutamente frágiles a la coyuntura económica.

A mi no me da miedo explorar alguna vía de capitalización parcial dentro del sistema público, aunque me parece que no es el momento adecuado y que se debe hacer siempre de forma parcial y sin modificar la esencia del sistema de reparto. Sin embargo debemos ser muy críticos y no dejarnos embaucar por ciertas teorías anti-estado que se sostienen sobre fantasías bursátiles de crecimiento infinito (curiosamente son los mismos que critican al catedrático Vicenç Navarro su opinión de que no es necesario aumentar la edad de jubilación por el esperado aumento de la productividad en el futuro).
Dice el exministro que el sistema de reparto debe mantenerse y reformarse para hacerlo sostenible. Yo creo también que hay reformar este sistema, creo en el aumento de la edad de jubilación, pero creo esto esencialmente porque pienso que la sociedad del futuro va a necesitar nuevas prestaciones y el sistema de pensiones no va a poder estar fundamentado simplemente en la percepción de una renta; y eso va a haber que pagarlo de algún sitio.
Lo explicaré con más detalle en unos días.

miércoles, 26 de enero de 2011

La suerte ha muerto; ¡Viva la República!
















Dicen los americanos que hay que cambiar de trabajo cada 10 años. Este cambio responde a mantener un estímulo y un interés por el trabajo que se podría perder de mantenerse durante muchísimos años en los mismos puestos y responsabilidades. Yo no sé si esto es cierto, pues nunca he estado 10 años en la misma empresa, pero sí creo que los cambios son importantes. El mundo cambia a nuestro alrededor, nosotros cambiamos, todo cambia, pues no existe la eternidad. Muchas personas se aferran a la relativa eternidad de las cosas y de las situaciones, por seguridad o por cualquier otra razón. No a todas las personas les gustan los cambios, de hecho estoy seguro que a nadie le gustan los cambios en todos los sentidos de su vida, pero los cambios están ahí y suceden, nos demos cuenta o no, los hagamos voluntariamente o empujados por las circunstancias.

La suerte sonríe a los audaces ha llenado el inicio de mi vida como Blogger ó bloguero, si preferís el término en castellano. Empecé en el Otoño de 2008 sin saber muy bien como iba esto. Escribía para poder contar y expresar lo que oralmente y en otros ambientes no podía expresar. No había objetivo concreto, ni proyecto, era simplemente una expresión de mis sensaciones y sentimientos.
La suerte sonríe a los audaces ha sido un proyecto muy personal. No he querido nunca incluirla en ningún grupo o agregador, pues quería mantener su independencia y personalidad propia. Se me ha insinuado más de una vez la posibilidad, pero siempre he respondido que quería mantener la absoluta neutralidad de mi bitácora respecto a grupos determinados. La verdad es que ahora pienso que, quizá, fui excesivamente estricto en este punto. Aún así, esta bitácora ha sido un “verso libre” desde el principio, y me parece que así debe quedar.

Pero creo que entrado el 2011 toca hacer cosas nuevas. Desde 2008 hemos visto como esta sociedad de la prosperidad se hundía, como la base sobre la que estaba edificado nuestro desarrollo era de papel. De hablar de pleno empleo, subidas de pensiones, dependencia, riqueza para todos en forma de bienes inmobiliarios; hemos pasado a crisis, paro, recorte del estado del bienestar, miedos a la depresión económica…En menos de tres años.
En los años anteriores La suerte sonríe a los audaces se ha dedicado fundamentalmente al análisis antes que a las soluciones. Este desastre económico nos ha mostrado el claro desastre político que también tenemos, de falta de ideas, de alternativas. En 2008 vimos como cierto estilo de capitalismo que se había impuesto, el llamado capitalismo financiero, el Laissez Faire, el “todo vale” mientras lo diga el mercado; se había demostrado una falacia. Veíamos como no había más alternativa que coger el toro de la economía financiera por los cuernos y controlarla y regularla, veíamos como los mitos de la asignación de recursos adecuados que hacía el mercado financiero no era tal; pensábamos, en definitiva, que habría una refundación del capitalismo que lo alejase de eso.
Pero la realidad ha sido otra. La izquierda política, entidad que parecía destinada a hacer esta transformación como otras veces en la historia, ha abdicado de su papel, por falta de convencimiento, de capacidad o por lo que sea. El presidente Obama, figura que se antojaba histórica, no ha sido en estos dos años más que otro demócrata a lo Bill Clinton. La socialdemocracia entera se ha hundido en toda Europa víctima de sus coqueteos tercerviístas, que le ha llevado a ser tan responsable de este desastre como sus colegas conservadores.

Esta realidad, este inmovilismo político y económico me lleva a pensar que este mundo y este país necesitan cosas nuevas, cosas nuevas que deben ser obligatoriamente distintas a las que existen ahora pero, a su vez, tampoco deben ser destructivas con las mejores herencias y realidades que tenemos.
En este contexto pienso que como Blogger ha llegado el momento de pasar a la acción y no quedarse en la simple reflexión, que ha llegado el momento de comprometerse con movimientos, ideas y proyectos que estén trabajando dentro de sus posibilidades por cambiar las cosas.
Y para hacer este cambio creo que lo mejor es un cambio simbólico, un cambio de imagen, que en este caso será un cambio de bitácora. La suerte sonríe a los audaces cesa su actividad hoy, pero su espíritu será íntegramente migrado a la nueva bitácora.

Este cambio de ciclo está relacionado con el inicio de dos proyectos, que comento por orden exclusivamente cronológico.
El primero de ellos es mi inclusión, como articulista, en la futura revista “El interés español”, dirigida por Alfredo Coll, autor de la bitácora Liberalismo democrático y Clásico.
Mi relación con Alfredo Coll comenzó hace más de un año, cuando nos dábamos palos en todas las discusiones políticas en su blog y en el mio debido a nuestra evidente diferencia ideológica. Pero con el tiempo aprendimos a respetarnos y a valorarnos. Yo valoraba su cultura y admiraba como una persona tan derechista podía defender puntos de vista antifranquistas, federalistas y aconfesionales, algo opuesto a la derecha a la que estamos acostumbrados.
Un día Alfredo me dijo que iba a comenzar a publicar una revista y si me interesaba escribir en ella. Le dije que ya sabía cuales eran mis ideas y los temas sobre los que me gustaba escribir, y me respondió que no había ningún problema y que podía escribir sobre lo que quisiese. Me dijo, además, que no pretendía que fuese una revista “ideológica”, en la cual obviamente no tendría cabida, si no algo así como regeneracionista, cuyo sentido principal sería exponer las ideas de la nueva generación que estaba destinada a tomar las riendas del país en pocos años, y que en ese contexto yo tenía cabida perfectamente.
Esto me convenció, y no vi ningún problema para escribir en una revista en esas condiciones, pues son habituales los casos de articulistas que escriben en medios no afines a sus pensamientos. Además Alfredo me incluyo en el consejo editorial de la futura revista sin que yo se lo pidiese, gesto que le agradezco.
Aún no sé cuando empezará la revista a publicarse. Estas cosas llevan tiempo y el tener que hacer estas cosas en el tiempo libre retrasa las cosas.

El segundo proyecto que comienza ya con la entrada de la nueva bitácora es mi entrada en el agregador de bitácoras Socialistas en Red (SeR).
Socialistas en Red es un proyecto que no lleva demasiado tiempo, formado por personas que se definen como izquierdistas de todas las tendencias. Muchos de sus miembros han dejado de ser parte de la Red Progresista por clara disonancia con sus planteamientos, otros han dejado de ser militantes del PSOE por enfrentamiento con sus políticas y otros se han añadido a este proyecto por afinidad. En definitiva es un proyecto abierto, plural, donde no se censuran planteamientos ideológicos opuestos, es decir era perfecto para un “heterodoxo” como yo.
Muchos de los miembros de Socialistas en Red comentan habitualmente en La suerte sonríe a los audaces, y yo también lo hago en sus bitácoras, así que en cierta manera me he sentido estos meses como un miembro de SeR sin llegar a ser miembro. Nunca pedí la entrada en SeR por las razones que he comentado antes, hasta hace poco que decidí que valía la pena insertarse en un proyecto mayor, y creo que SeR es el que mejor se ajusta a mis ideas y formas.
SeR no es ni la red liberal ni la blogsfera progresista. Es un proyecto más pequeño, más íntimo, y lo que de verdad me preocupaba a mi, no está relacionado con ningún partido político, por mucho que algunos de sus miembros formen parte de distintos partidos. Tengo que agradecer desde aquí a todos los miembros de socialistas en red que me hayan aceptado como miembro de su selecto club.

A estas alturas ya habrá mucha gente confundida. ¿Por qué la entrada en dos proyectos tan distintos? Responderé fácilmente, ¿Por qué no? No concibo la política y la opinión como un campo para crear enemigos, para crear bloques irreconciliables. Y creo que hay una cosa que todo el mundo debe tener clara: Discutiendo con los que piensan lo mismo que tú nunca se saca nada ni se aprende nada.
Por otro lado siempre he tenido cierta tendencia a querer fusionar lo “liberal” y lo “socialista”. Uso la palabra liberal en este caso en el sentido habitualmente usado del mismo, pero para mi esta fusión no es tal. Como dijo el histórico socialista Indalecio Prieto “Soy socialista a fuer de liberal”, y yo soy de esa opinión, de los que creen que el socialismo es una extensión de las ideas del liberalismo, que el socialismo es la profundización en las mejores esencias del liberalismo, y que el liberalismo original no pretendía muchas de las realidades que ha generado su aplicación económica y que sus creadores no podían prever.
No pretendo que me entendáis, pues seguramente los más dogmáticos de vosotros estaréis pensando que intento mezclar el agua y el aceite. Los que ya me conocéis sabéis que me importa un bledo los puritanismo dialécticos y dogmáticos sobre los significados de las palabras, y que no acepto la expedición de carnets de ideología por parte de nadie. Serán los textos que escribo los que os explicarán los fundamentos de esta heterodoxa afirmación, si es que no la sabéis ya.

Vaya, todavía no he dicho cual es la nueva bitácora ni como se llama, ni que lo hubiese hecho adrede ;-)
La muerte que le he dado a la suerte (La suerte sonríe a los audaces, se entiende), y mi exaltación a la república no es casual, si no nominal. La república a la que he vitoreado es mi nueva república, que siendo mía no podía ser más que heterodoxa, y así es, La república heterodoxa, que será la nueva bitácora con un dominio Blogspot.com, y no .es como hasta ahora. Blogspot.com es bastante más versátil y tiene más opciones que el dominio anterior, razón por el que lo he escogido.
La suertes sonríe a los audaces quedará en red, para que la consulte quien quiera. Está feo que lo diga yo pero tiene escritos muy buenos, y seguramente referenciaré algunos en el futuro. Y no sé, quizá le de alguna utilidad al blog en el futuro…

Así pues os espero a todos, a partir de ahora, en La república heterodoxa, y a todos los que tenéis blog y me tenéis enlazado os agradecería que lo acuatizaseis y/o creaseis un link nuevo.

Un abrazo

P.D: Este escrito lo publico en la dos bitácoras, será el último en La suerte sonríe a los audaces y el primero en La república heterodoxa.