La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







sábado, 30 de abril de 2011

Camino de los 5 millones

















La última encuesta de población activa arroja una cifra de casi 5 millones de parados en todo el país. De las dos formas de calcular el paro, la encuesta de población activa y las cifras de la Seguridad social, siempre se ha dicho que la primera es más exacta que la segunda y por lo tanto creo que es el dato adecuado para sacar conclusiones.
El vicepresidente Rubalcaba ha dicho que este dato es un máximo, y que a partir de ahora se creará empleo y las cifras de paro empezarán a disminuir. No me cabe duda que el vicepresidente sabe lo que dice y que se va a crear empleo en los próximos meses, pero lo que ya no tengo tan claro es que una vez pase la temporada de verano las cifras de paro no vayan a superar las actuales. Seamos sinceros, hemos oído ya tantas veces lo del máximo…

La percepción sobre la realidad económica del mundo no es nada halagüeña. En las últimas semanas se han sucedido las noticias sobre las grandes compañías multinacionales que tienen planes de reducción de plantilla para los próximos meses o años. Bancos, compañías tecnológicas, empresas de telecomunicaciones…Y lo grave es que se tratan de empresas con beneficios, es decir, que no hablamos de una situación puntual sino a una restructuración importantísima para los próximos años.
Que se pierda este tipo de empleos es algo verdaderamente dañino. Cualquier empleo que se pierda es malo, pero justamente estos empleos en este tipo de compañías suelen estar bien remunerados (no siempre), permitiendo un nivel de vida lo suficientemente desahogado que incita al consumo, consumo que fortalece la creación de más puestos de trabajo en el sector terciario. Hablando claro, para la economía de un país es peor que se pierda un empleo de 2.000 euros que uno de 900 euros. Se destruye empleo de calidad y se minimiza el consumo sostenido por una realidad económica y no por el crédito.
Parece que el mundo se dirige a la extensión de el empleo precario para prácticamente todos los trabajadores asalariados y a la bajada de beneficios y márgenes para autónomos y empresarios. ¿Y a dónde irá el dinero? Grandes empresas de servicios, inversores y especuladores financieros. Ya no es la degradación y minimización del factor trabajo que venimos denunciando hace tiempo, es la minimización del factor producción.

Hoy escuchaba a dos aspirantes a alcaldes de menos de 30 años de dos municipios que no recuerdo. Uno de ellos, de IU, decía que los jóvenes deben movilizarse porque el mundo que se nos avecina nos va a llevar a todos los jóvenes a una situación muy jodida de precariedad generalizada. El otro, del PP, hablaba de la importancia de favorecer que haya emprendedores para que estos generen trabajo.
Ambos tienen razón, o mejor dicho ninguno tiene razón porque a parte del eslogan y el mensaje que está muy bien en ambos casos, para conseguir cualquiera de ambas propuestas no hay camino, no hay un mecanismo válido y los que estas personas tienen en mente no nos valen. ¿Cómo pretende el candidato de IU garantizar un empleo de calidad y digno? Pues con medidas como subir el salario mínimo, aumentar la rigidez laboral, prohibir los despidos en empresas con beneficios, aumentar los impuestos directos, limitar los contratos temporales…Pero claro, lo que no se dice es que esto produciría menos contratación, menos inversión extranjera y por lo tanto menos empleo.
¿Y el candidato del PP, cómo va a ayudar a los emprendedores? Bajando impuestos, reduciendo cotizaciones sociales, reduciendo trabas burocráticas, flexibilizando la contratación y el despido… ¿Y qué provocaría esto? Empleo precario, destrucción del estado del bienestar por no contar con los recursos suficientes, empobrecimiento del sector más humilde de la sociedad, conversión de España en un país "suramericano" con altos porcentajes de pobreza y poca dispersión de renta, aumento de la violencia…
Del PSOE, como veis, ni hablo porque no tienen nada que ofrecer. Los demás por lo menos se llenan la boca de engaños y fraudes para la gente, pero los del PSOE no pueden prometer que vayan a hacer nada distinto a lo que ya están haciendo, que es dejarse llevar por las corrientes de aire que vienen de Berlín, de Bruselas y de Washington. En fin, en cierta manera es una actitud casi más honesta que la del PP que va a hacer exactamente lo mismo pero ni se atreve a decirlo.

La crisis pasará, pero no sabemos cuándo. El cómo, si es que el cuándo está relativamente cercano, sí parece más claro: Más paro estructural, trabajadores con menos renta, autónomos y pequeños empresarios con menos futuro y beneficios, menos estado del bienestar…
Cuando cayó la URSS hubo algunos analistas que avisaron que no se podía dejar de lado las políticas sociales y de igualdad porque, si se hacía y se dejaba campar al capitalismo a sus anchas, nos veríamos envueltos de nuevo en un “torbellino rojo” de radicalismos y revoluciones. Entonces parecía ciencia ficción e igual ahora os parece también un poco ciencia ficción, pero a mi no me lo parece en absoluto. Como el mundo siga este camino, como sólo seamos capaces de salir de este desastre con las políticas de destrucción que estamos aplicando, como confirmemos esta realidad de un mundo sin trabajo ni recursos para todos, no estaremos tan lejos de un 1789 o un 1917 como muchos piensan.
Y que nadie se equivoque y los socialistas menos. En interés de todos está que eso no suceda, en interés de todos está construir un camino regenerador y equilibrado para mantener cotas de igualdad relativa y bienestar para la mayoría. Llegar a ese extremo sería, además de un orgasmo para los pirómanos de la política que sueñan con revoluciones, un fracaso colectivo, fracaso tanto de los que anduvieron ese camino como de los que no supieron plantear una alternativa.

lunes, 25 de abril de 2011

Vaciando el alma

Logo del Pub ROA, cedido por Vanessa para la ocasión.


No sé si para los católicos la semana santa es un momento de introspección y meditación o si simplemente se dedican a seguir los actos religiosos de manera monótona y a cumplir irracionalmente muchas o todas las obligaciones de esos días, pero en mi caso esta semana santa sí ha sido bastante introspectiva por motivos que nada tienen que ver con la religión católica ni su calendario de faustos. No hablo en absoluto en terminología política, pues eso para mi es un campo de reflexión e introspección continua e inacabable, hablo de reflexiones a nivel personal.

Quizá una de las cosas que me han hecho reflexionar es el dolor. Hace 2-3 semanas tuve picos de dolor bastante intensos de origen cervical. Yo no soy una persona acostumbrada al dolor físico, pues cualquier cosa que he tenido en el pasado no me ha durado más de 4 ó 5 días. De hecho, y sé que parece broma pero no lo es, cuando tuve que ir a urgencias hace tres semanas no estaba seguro de cual era mi hospital, y eso que llevo 25 años viviendo en la misma zona de Valencia.
Cuando notas mucho dolor según tus percepciones subjetivas del mismo te das cuenta que aquella frase de que lo más importante es la salud no es ninguna tontería. Con un dolor físico intenso el resto de problemas y preocupaciones se minimizan hasta prácticamente desaparecer. Hubiese dado lo que fuese por que ese dolor desapareciese y no volviese nunca más. Mi admiración hacia las personas que sufren dolores asociados con enfermedades graves y no se dejan vencer por el mismo e intentan desarrollar su vida con la mayor normalidad ha aumentado de forma muy importante.
Afortunadamente el dolor está remitiendo poco a poco estando ya en niveles fácilmente soportables. Aún así el deseo de que desaparezca definitivamente ocupa parte importante de mis pensamientos y me enfado al ver que la mejora no es todo lo rápida que me gustaría.
Pero esta experiencia es de hace semanas, no de esta semana santa. Mis pensamientos de esta semana han sido bastante menos físicos y localizables y bastante más abstractos y sentimentales. Tengo una especie de amalgama de sensaciones y pensamientos en mi mente que no sé como ordenar, así que iré expulsándolos conforme aparezcan. Espero que salga algo coherente.
El jueves pasado por la noche (o viernes de madrugada para los puristas) estaba con un amigo en un Pub que frecuento, el Pub ROA que se encuentra en la zona de ocio de Canovas en Valencia. En estos días de semana santa los Pubs están bastante vacíos, así que estuvimos bastante rato acaparando la atención de la dueña, Vanessa, con la que tenemos muy buena relación.
En un momento de la noche me dijo: “Desde hace unos años tu estás bastante más tranquilo y sereno, no como hace unos años que estabas mucho más revolucionado”. “¿Más revolucionado yo? ¿Cuándo fue eso?”Pues en 2007 o por ahí, que no te callabas nada”. Hablando con Vanesa sobre los cambios y la evolución de las personas concluimos que probablemente mi “cambio” se debió, además de a cosas de la edad, a conocer a mi novia y tener una relación estable.
No es la primera vez que me dicen que soy “mejor” desde que estoy con mi novia. Algunos amigos me han dicho que existen relaciones y personas que mejoran a otras personas y que eso es lo que me pasa a mí, que he sido mejorado por mi relación. La nula credibilidad de mis amigos ;-) siempre me hizo no darle demasiada importancia a eso, pero que alguien como Vanesa que no me conoce más que superficialmente me lo diga me hizo pensar mucho. ¿Será verdad? Probablemente sí.

Yo no era consciente de haber estado tan “revolucionado” en la época que decía Vanesa, aunque posiblemente sí uno o dos años antes, pero por lo que parece la percepción de la gente era esa. Mi novia dice que parezco un poco pedante y que no es sólo ni especialmente por mis comentarios ni forma de hablar, si no que es más bien por la pose que tengo, por mi forma de caminar y moverme, que parece que expresan ciertas formas de pedantería. Puede ser, de hecho sé que en la entrevista que hice para entrar en mi actual empresa hubo alguna persona a la que no le gusté especialmente precisamente porque parecía “altivo”. Afortunadamente la opinión del resto de decisores prevaleció. Yo siempre he pensado que las personas con las que hablo se llevan una muy buena impresión de mi y que soy un tío simpático cuando quiero serlo (quizá el problema es que no tengo especial interés en serlo), por eso me deja un poco descolocado estas cosas.
Hablando con una compañera de trabajo la semana pasada estuvimos comentando que las personas que trabajamos en ventas estamos forzados a tener cierta artificialidad en el comportamiento en horas de trabajo (tenemos que aguantar a gente inaguantable, tolerar cosas que no toleraríamos en otras situaciones, mostrar amabilidad en situaciones en que no te apetece…) y que precisamente por eso luego somos especialmente honestos en nuestro comportamiento fuera del trabajo y que tenemos menos tolerancia a aguantar gente que no nos gusta. ¿Será verdad? Sí, estoy casi seguro que lo es.

Eso de que “no me callaba nada” que dijo Vanessa creo que también es verdad. Tiene que ver con una cuestión de honestidad personal, tiene que ver con lo de las personas que trabajamos en ventas que comentaba antes, pero sí que es cierto que hace unos años era excesivamente impulsivo a la hora de decir lo que pensaba. Algunos amigos me llegaron a decir que parecía el Dr. House con su comportamiento brutalmente honesto.
Hubo personas durante aquel tiempo a las que les sentó fatal ciertos comentarios y opiniones mías. Alguno de ellos hoy ya no son amigos precisamente por esto, aunque siendo sincero tengo que decir que no lamento nada haber perdido aquellas amistades y que el tiempo me ha demostrado que hay gente a la que es mejor no tener como amigos. Pero a pesar de esto, a pesar de que no lamento las consecuencias de mis actos, sí comprendí que no se puede ser tan honesto y transparente en todas las circunstancias. Desde hace unos años soy bastante más reflexivo a la hora de decir lo que pienso. Si me preguntan directamente lo digo, pero si no prefiero obviar mis opiniones en personas que no son próximas e importantes para mí. En las que lo son lo digo porque creo que es mi obligación por mucho que a veces siente mal, aunque siempre hay formas y maneras de decir las mismas cosas y esto sí es muy importante tenerlo en cuenta. Suavizando las formas pero manteniendo la honestidad de mis opiniones no he herido, que yo sepa, a nadie importante para mi y todas estas personas han entendido que lo hacía por lo que yo creo que es su bien.

Respecto a las amistades estuve hablando con una amiga hace unos días sobre esto. Le comenté las pocas ganas que tengo de ver algunos amigos últimamente y que cada vez me circunscribía a un grupo más pequeño de amistades que, eso sí, son mucho más sólidas y leales. Cambiar cantidad por calidad podríamos decir. Hace unos años escuché una teoría que decía que había que cambiar de amigos cada 7 años, teoría que he reconvertido y hecho mía añadiendo que esto es así excepto para un pequeño nucleo duro, que son amigos para casi toda la vida.
Afortunadamente tengo la suerte de no tener enemigos. Yo no considero a nadie mi enemigo, aunque estoy seguro que por lo menos una persona sí se considera mi enemigo, y posiblemente alguna más que yo no sepa. Ha habido personas que me han hecho daño, pero he sabido siempre circunscribir adecuadamente esas decepciones para no llevarlas al extremo, o quizá el tiempo ha sabido curar cualquier cosa. Creo que esto debe ser así y que esta relativización y el no tener enemigos es algo positivo de mi carácter. Yo soy el amigo más leal pero creo que también puedo ser el enemigo más temible. Si alguna vez llego a considerar a alguien mi enemigo que los dioses le guarden porque lo va a necesitar.

Durante estos últimos días he hablado con muchos amigos y he sido confesor de muchas cosas. He visto gente que ha roto súbitamente relaciones que parecían solidísimas con sus parejas, he visto personas que han comenzado a sentir una atracción inaguantable por otras personas a pesar de tener una pareja consolidada, he visto gente que ha sentido de repente que necesita dar un gran cambio en su vida y hacer ya todo aquello que no había hecho hasta ahora con una peligrosa nostalgia del pasado.
Todas estas realidades que he conocido me han hecho pensar mucho. Por un lado he fortalecido esta convicción budista de que nada es eterno y todo esta sometido al cambio perpetuo. Justo cuando las cosas parecen congelarse, cuando la estabilidad y el inmovilismo parecen apoderarse de todo y fijar sus reglas para siempre, el cambio se apodera de todo y la vida de las personas y sus motivaciones cambian de forma radical.
Por otro lado me hado cuenta más si cabe lo difícil que es poder juzgar y entender adecuadamente las necesidades y comportamientos de las personas. Los parámetros que usamos en nuestra propia vida y en la de los demás se demuestran inservibles muchas veces en el análisis de otras realidades. Le decía el otro día a un amigo que se me hacía imposible juzgar a cierta persona que ambos conocemos por sus actos y que no lo haría nunca por varias razones. Y no es que me parezca bien el comportamiento de esa persona (que no me lo parece), sencillamente es que no quiero caer en una cortedad de miras que me lleve a cometer los errores que sí he cometido en el pasado.

Cuando analizo esta realidad personal y propia me siento un poco perdido. Me resulta bastante más fácil analizar la realidad de esta economía globalizada que nos está llevando a la ruina, la asquerosa corrupción y actuación del gobierno valenciano, las incomprensibles y antisocialistas medidas del gobierno Zapatero y la pasiva y ruinosa actitud del cuerpo electoral español; que analizar sentimientos y realidades propias.
¿Cómo se gestionan estos sentimientos y conflictos en la vida? ¿Hacemos como aquella frase que dice que hay que aferrarse a una convicción y defenderla sin dudas? ¿O lo ponemos todo en un relativismo total? Estoy seguro que el comportamiento adecuado debe estar en algún punto intermedio entre estas opciones, pero no sé a qué altura ni a que distancia de cada uno de los extremos.
En la entrada Qué es, para mí, ser socialista expresé los complejos equilibrismos que un socialista verdadero (no un farsante con carnet) debe realizar entre la libertad individual y el bienestar colectivo. En el fondo en cualquier faceta de la vida se deben gestionar equilibrismos y presuntas contradicciones, tomar decisiones flexibles y tener un comportamiento recto en el ejercicio de estas decisiones. Los extremos y las convicciones irracionales no valen, como siempre, para nada.

¿Qué demonios hace Pedro escribiendo sobre estas cosas? Os preguntaréis. No lo sé señores. Me apetecía escribir algo más personal y alejarme de la realidad sobre la que debo escribir, la realidad de la corrupción, la ruina y el insulto sibilino continuo al ciudadano que nos trae mi amigo el Sr.Camps y su atajo de opusdeistas presumiblemente corruptos. Escuchando una canción del grupo The Corrs llamada “Little wing” me vino la arquitectura de este escrito a la cabeza. Recomiendo la canción, aunque la letra poco o nada tiene que ver con lo que he escrito aquí. Valga todo esto para que conozcáis mejor a quien escribe estas cosas que aparecen por aquí de vez en cuando.
Me quedo con ganas de escribir sobre la crisis de los 29, pero igual en otro momento…

martes, 19 de abril de 2011

Perspectivas SeR: El hundimiento de la socialdemocracia

El Sr.Júcaro ya ha publicado el nº3 de perspectivas SeR, del que me siento muy honrado en decir que soy protagonista destacado. El "grueso" del número son mis cinco artículos titulados "El hundimiento de la socialdemocracia; la necesidad de una nueva izquierda", que parece que fueron los que inspiraron a Júcaro a hacer un número sobre esta temática, aunque yo diría que la verdadera excelencia del número está en los  dos escritos de Paco Pinella y de Miguel Álvarez. El prólogo también es mio, ya que si nos ponemos a acapararlo nos ponemos. Como dije una vez, no se puede ir contra la voluntad del universo.

Mis consideraciones generales están en el prólogo, no obstante querría hacer una nueva consideración de actualidad. Todos conocemos los excelentes resultados que ha sacado el partido populista de extrema derecha de los verdaderos finlandeses en las elecciones generales de aquel país, con casi un 20% de los votos. Tampoco es desconocido las excelentes perspectivas que tienen partidos como el Frente Nacional en Francia u otros similares en otros países.
Hay quien puede pensar que está habiendo una explosión de sentimientos nacionalistas y xenófobos en europa y un auge de la extrema derecha coherente con esta realidad. Pero esto no es así, o no es del todo así, por lo menos yo no lo creo.
Cuando estos partidos populistas crecen no lo hacen sólo ni fundamentalmente gracias a su discurso antiinmigración ni al nacionalismo político. Este crecimiento se debe a varias causas más, de las que creo que debemos destacar el antieuropeismo, la oposición a los rescates financieros y, sobre todo, un rechazo más o menos evidente a este modelo económico neoliberal imperante. Los nuevos votantes de estos partidos no son sólo ni fundamentamente gentes provenientes de la derecha moderada, si no que probablemente la mayoría de ellos sean izquierdistas desencantados que han visto que las alternativas de izquierda no son más que el mismo perro con otro collar. Ante esta desaparición de alternativas y de esperanzas la gente se vuelca en los discursos facilones que achacan las culpabilidades de todos los problemas a pocos males bien localizados, y a pesar de la evidencia del discurso grosero el desencanto puede más que la lógica.

Excepto en países como Alemania (todavía avergonzada de su pasado Nazi) y España (donde la extrema derecha sigue anclada en el nacionalcatolicismo más casposo y patético), preveo en el resto de europa un amplio crecimiento de estos partidos, y esto es peligroso. No peligroso porque crea que estos partidos van a subyugar la democracia (yo no lo creo, francamente, creo que son más "inofensivos" de lo que parecen y que el poder los domaría), pero si podriamos entrar en un frenesí político con irresponsables y estúpidos al encargo de los países que acabarían destruyendo lo poco bueno que queda de europa y todo proyecto europeo futuro.
Y esto está pasando, precisamente, por el problema que se trata en este número de Perspectivas SeR. Nuestra izquierda política ha quedado desacreditada, y no tenemos una alternativa ilusionante y esperanzadora a la vista. Que los votantes europeos caigan en el discurso facilón del populismo de derechas es el síntoma de un fallo enorme en la realidad política tanto de la derecha como de la izquierda. No puedo quitarme de la cabeza las similitudes con el hechizamiento de muchos países de suramérica con el populismo de izquierdas, provocado por la falta de alternativas de la derecha y de la izquierda tradicional.

Os dejo con el número 3 de perspectivas SeR.







sábado, 16 de abril de 2011

Reciclamos de nuevo: Manuel Azaña

Esta semana se ha celebrado el 80 aniversario de la proclamación de la segunda república Española. Con la intención de celebrar la efeméride he buscado entre los distintos escritos que he hecho en estos dos años y medio sobre la república para ver cual era más interesante recuperar.
Mi primer instinto fue usar un escrito resumen sobre la guerra civil española que me encargaron hace tiempo para un trabajo universitario de una persona cercana a mi, pero finalmente pensé que no era una buena idea. Y no era una buena idea porque entonces estaría cayendo yo también en un error de apreciación histórica mayúsculo que desgraciadamente está muy extendido y potenciado por cierta clase de pseudo-historiadores, este es, la confusión y mezcla entre los periodos históricos de la II república y de la guerra civil.
No, la seguna república y la guerra civil son dos periodos consecutivos de nuestra historia pero muy distintos. Poco tiene que ver la república democrática y parlamentaria del 14 de Abril de 1931 con la terrible guerra civil que asoló el país por gracia y responsabilidad del general Franco y los generales alzados entonces. Los valores, principios, el deseo de progreso duradero y en paz, la esperanza de ese Abril de 1931 es muy distinto a la realidad de aquella guerra que llevó a este país a retroceder muchas décadas, tanto económica como política y socialmente. Esto es imprescindible tenerlo claro para romper cualquier inercia de querer mezclar II república y guerra civil como conceptos irremediablemente unidos. Lo fueron en el tiempo y en el continuo de los acontecimientos, pero no lo eran en ningún caso como pareja causa-efecto, como algunos pretenden hacernos creer.

Por esta razón pensé que no era una buena idea usar el escrito sobre la guerra civil. ¿Cuál usar entonces? ¿Alguno sobre el debate monarquía-república? No me parecía adecuado. Así pues pensé que lo mejor era una artículo de características históricas, y el mejor de todos ellos era el artículo sobre Don Manuel Azaña, o mejor dicho los dos artículos porque lo dividí en dos en aquel momento en La suerte sonríe a los audaces.
Aquí lo voy a copiar entero, a pesar de que sea un poco largo. Os dejo, pues, con un poco de historia sobre el que fue, posiblemente, el político español más destacado del siglo pasado, Manuel Azaña.






¿Cuál es el personaje histórico más importante de la España del siglo XX? La pregunta es difícil. Si hablamos del personaje central del siglo este sería el General Franco, hombre que permaneció en el poder casi 40 años. Sin embargo Franco es un personaje de un nivel intelectual y político mediocre, rozando la indignidad. Militarmente posiblemente sí era un gran militar, aunque hay algún estudio que niega la mayor, y por supuesto si hablamos de moral y ética no se nos puede ni pasar por la cabeza destacar a Franco, ya que hablamos probablemente del mayor asesino de la historia de España.
Franco, pues, no nos vale como personaje más importante del siglo.

Si para elegir a este personaje nos centramos en el terreno político, yo daría 6 candidatos: Antonio Maura, José Canalejas, Manuel Azaña, Juan Negrín, Adolfo Suárez y Felipe González.
Si por importancia consideramos la prevalencia en la sociedad de sus decisiones o acción política, quizá deberíamos elegir a Adolfo Suárez o a Felipe González, pues el resto fracasaron en sus principales objetivos; pero si hacemos un análisis global, destacando la faceta intelectual, política, su visión de la sociedad, su altura de miras, etc. Yo me quedaría sin duda con uno de ellos: Don Manuel Azaña.

Azaña se definió a sí mismo como “Un intelectual, un liberal, un Burgués”, y era todas esas cosas. También era un patriota, un afrancesado, un progresista y un humanista.
Miembro de una familia relativamente pudiente, Azaña estudió derecho interno en el Escorial, estudios tutelados por una orden religiosa católica. Este hecho marcó, quizá, el resto de su vida, pues Azaña abandonó el centro parece ser que por una crisis religiosa y enfrentado con los religiosos, sacándose el título por libre.
En su juventud militó en el partido reformista de Melquíades Álvarez, que proponía una democratización de la monarquía de Alfonso XIII. Fracasó en su intento de ser diputado, lo cual posiblemente le favoreció al no mezclarse con ese régimen viciado y en franca disolución. Además de su carrera política en segunda fila, Azaña fue miembro del ateneo de Madrid desde muy joven, del que llegó a ser presidente.

Como veis el Azaña de antes de 1930 fue un personaje bastante irrelevante a nivel político y mediático. Esto representa los 50 primeros años de su vida, años en que la mayoría de políticos hacen carrera en los puestos bajos de la política, mientras Azaña no pasó de una frustrada presentación a las elecciones generales y una ruptura con su partido al inicio de la dictadura de Primo de Rivera.
Este perfil tan diferente al de cualquier político se debe a que Azaña, más que un político, era un intelectual. Él disfrutaba de la política en tanto en cuanto esta se refiere a la mejora de la sociedad, al desarrollo de una teoría política de progreso social y a la modernización de España; disfrutaba, realmente, de la “teoría” política. Pero en cuanto la política dejaba la teoría y el idealismo de lado y pasaba a convertirse en un empleo, ésta dejaba de tener sentido para él.
De hecho Azaña no disfrutaba en absoluto con el ejercicio del poder, quizá sí con el reconocimiento público de la magistratura que representaba pero no con el poder en sí.

Tras la dimisión de Primo de Rivera y la perspectiva de vuelta a un sistema de partidos, Azaña fundó Acción republicana, pequeño partido compuesto básicamente por intelectuales y funcionarios de rango medio. Acción se diluyó en una alianza mayor, la alianza republicana, que formó con distintos grupos republicanos tanto de derechas como de izquierdas.
Y esta alianza se unió a los socialistas en las elecciones del 12 de Abril de 1931 que llevaron, dos días después, a la proclamación de la II república Española. Azaña pasó a formar parte del gobierno provisional de la República como ministro de guerra, y ahí se descubrió como el mayor valor del republicanismo Español en muy poco tiempo.
No era fácil destacar en un gobierno con personalidades como Alcalá Zamora, Lerroux, Miguel Maura, Fernando de los Rios, Marcelino Domingo…sin embargo Azaña destacó rápidamente en este ministerio quizá por una razón: Porque tenía un plan clarísimo de lo que quería hacer con el ejército Español desde hacía muchísimos años.

Estudioso de la historia militar, fundamentalmente del ejército francés, Azaña interpretó que el ejército Español era disfuncional, repleto de oficiales y de generales que lo eran por caprichos personales del rey y por reparto de ascensos a modo de regalos. Su proyecto en el ministerio de guerra fue la reestructuración entera del ejército, reduciendo el número de oficiales en gran proporción mediante un sistema de retiros forzados que solían orientarse a los oficiales que consideraba más comprometidos con la monarquía y la dictadura, consiguiendo así su segundo objetivo: Democratizarlo.
La reforma militar de Azaña fue muy respetada por la prensa de la época y ha sido alabada por historiadores de todas las tendencias. Sin embargo lo que fue un acierto en el fondo pudo ser bastante hiriente en la forma. Azaña, que creía en la supremacía del poder civil sobre el militar, no se cortaba en demostrar a los militares que quien mandaba era él, un civil. Sus formas, además, no eran precisamente suaves ni contemporizadoras. Medio siglo después, Felipe González repetía a su ministro de defensa: “No debemos cometer el mismo error que cometió Azaña” y por eso fueron cautos y respetuosos con sus reformas militares. Quizá historiadores de la siguiente generación estudien si esas cautelas pudieron tener algo que ver con el asunto de los GAL…

Pero el ascenso de Azaña al estrellato se produjo un día de octubre de 1931. En las cortes se estaba discutiendo qué hacer con las órdenes religiosas y con el estatus de la religión católica. Hubo un momento en que parecía que una moción del partido socialista y el partido radical-socialista sobre la expulsión de todas las órdenes religiosas de España saldría adelante, algo que el gobierno consideraba excesivamente radical. Sin embargo ningún ministro, por unas razones o por otras, se atrevió a hablar y a defender la posición del gobierno, hasta que Azaña dijo “Voy a hablar”.
El discurso de Azaña fue brillante. Defendió que expulsar a las órdenes religiosas era un error, y centró el debate en un punto: Que las órdenes religiosas no pudiesen ejercer la enseñanza. Él, que tenía una experiencia personal con la educación religiosa, consideró que esa era la clave de la cuestión sin entrar en radicalismos absurdos.
Al finalizar el discurso los propios diputados socialistas y radical-socialistas aplaudían a rabiar, lloraban o gritaban blasfemias como el bueno de Indalecio Prieto, cambiando mansa y entusiastamente el sentido de su voto para defender la postura de Azaña. Sin embargo el presidente del gobierno provisional, Niceto Alcalá Zamora, se veía profundamente consternado por el artículo aprobado (Era católico de misa y comunión diaria), lo que le llevó a dimitir.
Ante la dimisión del presidente y el enorme efecto mediático del discurso, Azaña fue convencido por sus compañeros de gobierno para que aceptase la presidencia. El 14 de Octubre de 1931 fue presidente del gobierno (del consejo de ministros se decía entonces) por primera vez.

Al aprobarse la constitución, dos meses después, el gobierno de Azaña sufrió una crisis. Los radicales se quejaron a Azaña de que habían sido marginados en una modificación del gobierno, quedándose sólo con dos carteras cuando eran un grupo parlamentario muy numeroso, y expresaron su voluntad de abandonar el gobierno. La jugada del líder de los Radicales, Alejandro Lerroux, era clara: Poner a Azaña en un compromiso. Un gobierno con radicales y socialistas era insostenible a la larga, por lo que Azaña debía elegir si gobernar con los socialistas o con los radicales. Si gobernaba con los radicales, Lerroux sabía que tarde o temprano la presidencia la iba a ocupar él, pues era el presidente del grupo parlamentario más numeroso a parte del socialista.
Azaña tuvo que elegir si hacer un gobierno izquierdista con los socialistas, o uno centrista con los radicales. Y eligió gobernar con los socialistas. Supongo que en esta decisión pesaría la sensación de que los socialistas eran absolutamente necesarios para las reformas que él quería efectuar, por un lado, y que no se fiaba nada de Lerroux por el otro, ya que conocía las tendencias corruptas de éste. Él sabía que gobernar con los radicales era más fácil cara a la opinión pública, aunque era más difícil para las votaciones parlamentarias, y quizá priorizó el tener una mayoría parlamentaria sólida.

Azaña, así, se convertía en la cabeza de una coalición izquierdista destinada a la reforma profunda de España.
El gran escritor en lengua Catalana Josep Pla, escribió entonces que Azaña era casi como la representación en persona de la república. Pla dijo que la república estaba sustentada por un trípode. La primera pata de este trípode era la reacción contra la dictadura y los militares, representando la prevalencia del poder civil sobre el militar. Azaña, personalmente, era el ministro de guerra que había hecho planes de profunda reforma del ejército para democratizarlo y evitar su intromisión en la política.
La segunda pata era la reacción contra la preponderancia de la Iglesia católica en la vida del país. Azaña, después del discurso que le llevó a ser presidente, se había convertido en la personificación de esta política secularizadora.
Y la tercera pata era la pata “social”, la república como esperanza de mejora de los más pobres de la población. Y al gobernar con los socialistas Azaña era también el referente de esta tercera pata.
“Por esta razón se corre el riesgo de que Azaña sea confundido con la república misma” y “se está generando la sensación de que Azaña o hará la república o hundirá España”. Lamentablemente no le dejaron que pudiésemos comprobar si la percepción de Josep Pla era la correcta.

Hay otra faceta importante de la política de Azaña, y esta fue su empeño en otorgar un estatuto de autonomía a Cataluña. Azaña era profundamente patriota (patriota Español me refiero), pero entendía que el reconocimiento de la idiosincrasia especial de Cataluña y de cierto autogobierno haría que Cataluña y los catalanes se sintiesen más cómodos como españoles y que esto fortaleciese a la república.
En 1932 se aprobó el estatuto de Cataluña con especial implicación del presidente Azaña (obsérvese la similitud con Zapatero, ¿Coincidencia o imitación?). Este quizá fue el momento álgido del Alcalaíno, ya que a partir de ahí llegaron los problemas. Eternos conflictos para sacar una reforma agraria adelante, crisis internacional, y el asunto de Casas Viejas, con el que intentaron acabar con el presidente.

Cuando vio su gobierno quemado y sin fuerzas, Azaña decidió dimitir dejando paso a nuevas elecciones, que ganaría la derecha. En la oposición lo pasó mal, pues su pequeño partido fue casi fulminado, y sufrió otro intento de desprestigio, encarcelamiento por el levantamiento catalán (con el que no tuvo nada que ver), decepción por la polarización que estaba sufriendo el país., etc.
Sin embargo el intelectual sacó fuerzas de la decepción y vislumbró un nuevo reto: Una nueva conjunción republicano-socialista lo más amplia posible que devolviese al país a las reformas y acabase con la radicalización de parte de la izquierda. Esta idea coincidiría con un movimiento internacional de unión de las izquierdas, y desembocaría en la coalición más heterogenea e ingobernable que ha dado la política: Un frente popular.

Azaña se convirtió, pues, en la cabeza del Frente Popular. La coalición de Republicanos de centro, de centro izquierda, socialistas y comunistas tuvo un programa bastante moderado y su fundamento es que la izquierda “proletaria” daría su apoyo parlamentario a los burgueses progresistas para que estos gobernasen sin que los partidos proletarios entrasen en el gobierno, algo explicitado en el programa del Frente Popular Español. Obsérvese que el Frente Popular Francés era, en este sentido, más radical que el Español.

El 16 de Febrero de 1936 el Frente Popular ganó las elecciones con una mayoría bastante ajustada. El presidente del gobierno en ese momento, Portela Valladares, citó a Azaña para cederle inmediatamente una presidencia de la que huía. Azaña tuvo que formar su gobierno al día siguiente, que incluyó tan sólo a republicanos burgueses.
La amnistía de los presos políticos de la revolución de Asturias, y la reactivación de las políticas del primer bienio republicano fueron las primeras medidas del nuevo gobierno. Sin embargo, el gobierno se vio desbordado por una situación de desorden a nivel de calle. Los socialistas empezaron a hacer “desfiles de la victoria”, haciendo como si la victoria electoral hubiese sido una victoria proletaria, algo que asustaba a las grandes fortunas del país y a parte de la clase media. Azaña, al ver que no cesaban, exigió a Largo caballero que parasen los desfiles, cosa que consiguió del veterano socialista que en ese momento padecía lo que Lenin llamó “La enfermedad infantil del socialismo”.
Pero el problema principal a nivel de orden público eran los asesinatos. Falange Española inició una campaña de terror contra personalidades izquierdistas, lo que le llevó a ser ilegalizada. Generalmente ante los asesinatos distintos grupos izquierdistas actuaban de la misma manera, creando un clima de venganza y terror.
El gobierno Azaña tuvo que recurrir al estado de alarma para intentar controlar la situación, cosa que no consiguió. Hay que entender que ya existían avanzadísimos planes de golpe de estado, prácticamente desde el mismo momento en que el Frente Popular ganó las elecciones, y que esta violencia de Falange respondía exactamente a crear un clima que hiciese que los militares se sublevasen.

Al formarse el nuevo parlamento se discutió el futuro del presidente de la república, Niceto Alcalá Zamora. En un momento de estúpida venganza las cortes votaron la destitución del presidente de la república, al que casi nadie ni en la derecha ni en la izquierda defendió.
Sin Alcalá Zamora las cortes no podían ponerse de acuerdo en quien sería el nuevo presidente de la república. Martínez Barrio no acababa de gustar a los grupos proletarios, al igual que Felipe Sánchez Román que se retiró del Frente Popular cuando entraron en él los comunistas. La heterogeneidad del frente popular hacía difícil que un candidato fuese aceptado por todos sus grupos, así que finalmente se decidió que sería Azaña, único con el apoyo total del Frente Popular, aunque también de los radicales, los republicanos de derecha y el PNV; quien ocuparía la presidencia.
Azaña se vio, pues, oficialmente “ascendido”, aunque realmente este ascenso llevaba parejo una pérdida de poder real. Casares Quiroga, sustituto de Azaña, no tenía ni la autoridad ni la capacidad de Azaña, y por eso mismo sus decisiones durante la rebelión del 17 de Julio no fueron las más acertadas.

18 de Julio de 1936, fecha trágica en la historia de este país que perdurará en su memoria por generaciones, parte del ejército español secunda el alzamiento de Marruecos. Casares dimite y Azaña, desde su autoridad de Jefe del estado, hace un último intento para evitar la guerra civil. Encarga la formación de un gobierno de concentración nacional a Martínez Barrio, incidiendo en que ese gobierno debía contener a personalidades de la derecha republicana, y no debía incluir a comunistas.
Este gobierno hubiese representado la ruptura de facto del frente popular, justificado por la situación de emergencia. Sin embargo tanto personalidades de derecha como Miguel Maura, “Ya es tarde para todo” dijo, como los socialistas rechazaron entrar en el gobierno. El gobierno se formó con miembros de los dos partidos republicanos que ya lo componían y un miembro del partido nacional republicano.
Martínez Barrio llegó a hablar con algunos generales sublevados, a lo que intentó, sin éxito, convencer para que reconsiderasen su posición y así evitar una guerra. Las manifestaciones del partido comunista y los anarquistas contra este gobierno, al que consideraban “traidor”, dieron la puntilla al gobierno y derrumbaron el experimento. Martínez Barrio dimitió a las 24 horas de formar el gobierno, y Azaña le encargó a su íntimo José Giral la formación de un nuevo gobierno, de nuevo exclusivamente formado por republicanos Burgueses.
Muchos historiadores consideran que en intento de Azaña fue tardío. Nunca es tarde para intentar evitar una guerra civil.

Desde el inicio de la guerra la personalidad de Azaña cambia casi radicalmente. El político seguro y soberbio de la época de paz desaparece, y nos encontramos ante un político consternado con lo que está pasando su país y absolutamente preocupado por poner fin a la guerra, encontrándonos un Azaña mucho más humano y sentimental.
Al ver a la república convertida en una especie de estado mixto que combinaba una democracia parlamentaria formal con una situación revolucionaria de facto manejada por partidos proletarios y sindicatos, parece que Azaña pensó en dimitir, aunque su lealtad a España y a la república no se lo permitió.
Pero hay que entender a alguien como Azaña en ese momento. Asesinatos, milicias en las calles, violencia, odio, leguaje revolucionario, muerte…Para un Burgués, para un progresista con él este ambiente era deprimente. Él, que años antes discutiendo con su amigo Ángel Ossorio sobre las leyes y los castigos a los insurrectos decía “En este país alguien tiene que empezar a gobernar sin fusilar a troche y moche. Empezaré yo”, se veía envuelto en un ambiente de violencia fratricida. Él, defensor de la ley y de la reforma, veía como una revolución sin control, sin métodos, sin objetivos claros, sin coordinación ninguna se superponía a las leyes de la república. Él, que vio como su mentor político Melquíades Álvarez era fusilado por milicias descontroladas en la cárcel modelo de Madrid. Imaginad en impacto para una persona así.

El gobierno Giral dimitió para que Largo Caballero, el Lenin Español que le llamaban en esa época, formase un gobierno de concentración con todos aquellos que defendían a la república. Nacionalistas, comunistas y anarquistas entraban en el gobierno, ante la protesta de Azaña por la entrada de los dos últimos grupos.
La relación con Caballero fue siempre difícil. Leyendo los diarios de Azaña se observa como Largo Caballero era el único de sus ministros al que alababa en 1932 (Al resto los tenía por incompetentes, excepto a Carner). Sin embargo en 1936 Largo se había convertido el una especie de líder espiritual de la revolución Española, dejándose llevar por la corriente del momento, considerándole Azaña como un “cadáver”. Ni siquiera la rápida evolución de Caballero en el poder, que pasó en cuestión de meses de ser un revolucionario infantil a ser un hombre de estado fuertemente anticomunista, sirvió para que Azaña reconsiderase su opinión.
Las discrepancias entre ambos eran profundas. Largo aceptaba de buen grado la semi-revolución que se había dado en la zona republicana, mientras Azaña quería volver al orden republicano de antes de la guerra. Largo hablaba de ganar la guerra, Azaña quería convencer a Francia e Inglaterra para que iniciasen una mediación que trajese la paz manteniendo la democracia.

Los sucesos de Barcelona de 1937 provocan una especia de pacto entre socialistas anti-caballeristas, republicanos y comunistas para echar a Largo del poder y poner a Negrín. Con Negrín en el poder, mucho más moderado que Caballero, Azaña parece recuperar la esperanza. Con la revolución en retroceso, con los crímenes casi erradicados, el primer gobierno Negrín intenta recuperar cierta normalidad democrática, con la entusiasta adhesión de Azaña. Ambos comparten también un rechazo hacia como los nacionalismos Catalán y vasco están actuando.
Sin embargo con el tiempo Azaña y Negrín se distancian enormemente. Azaña quería que el gobierno forzase una mediación internacional para acabar con la guerra, pero Negrín se convence de que eso es imposible y se presta a seguir la guerra hasta el final. Cada vez más el presidente Azaña considera a Negrín un hombre irresponsable, un aventurero, una persona que no sabe analizar la realidad. Sobre todo desde la destitución de Prieto como ministro de defensa nacional (forzada por los comunistas) su relación se vuelve insoportable. Sus conversaciones en Pedralbes son durísimas, diciéndole Azaña que no le destituye porque el Frente Popular le apoya y no debe hacerlo pero que si por él fuese lo haría ipso facto, y respondiendo Negrín que le destituya si se atreve, que él en su situación usaría esa prerrogativa, pero que sabe que no lo puede hacer.
Negrín y Azaña, Azaña y Negrín. Dos grandes personalidades que ven la guerra desde puntos de vista radicalmente distintos, que sienten la responsabilidad sobre sus espaldas, y que eso les lleva a enemistarse fuertemente.

Desde el corte de la zona republicana en dos por Vinaroz, Azaña da la guerra por perdida. Espera los días que queden hasta que, o bien sea la república derrotada, o bien el gobierno pida abiertamente una mediación internacional.
Después de la batalla del Ebro, Cataluña comienza a ser ocupada. Gobierno y presidente son evacuados y se dirigen hacia Francia. Una vez cae Cataluña los gobiernos Francés e Inglés reconocen al gobierno de Burgos, lo cual provoca la dimisión del presidente Azaña (que se encontraba en Paris) y la negativa del presidente de la cortes, Diego Martínez Barrio, a ocupar el puesto tal y como indicaba la constitución. La república quedaba descabezada.
Aún así Negrín intentó continuar la resistencia en la zona centro-sur, hasta que el golpe militar del coronel Casado puso fin a las hostilidades y preparó la rendición.

Exiliado y retirado de toda actividad política las desgracias persiguieron a Azaña hasta el final de sus días. En España se le aplicó la ley de responsabilidades políticas, calificándolo como “enemigo del ejército, la religión y la patria, pervertido sexual, masón y marxista” y confiscándole todos sus bienes.
La guerra mundial y la invasión alemana de Francia provocó que Azaña, ya bastante enfermo, tuviese que cambiar de residencia ante el avance Alemán. Ya en ese momento una obsesión circulaba por su mente, que repetía constantemente: “Si Franco me captura, me paseará por Madrid con una soga al cuello”. Temía, más que la muerte, que le mostrasen como trofeo de guerra.
Estuvieron cerca de hacerlo. Perseguidos por la Gestapo, que llegó a asaltar la casa donde vivía cerca de Burdeos cuando afortunadamente ya se había ido de allí (y donde detuvieron a su cuñado Cipriano Rivas Cheriff quien fue deportado a España), se trasladó a Montauban, donde encontró la desinteresada y valiente protección del embajador Mexicano, Luís Rodríguez, quien decide alquilar unas cuantas habitaciones del hotel Midi de esa localidad donde iza bandera mexicana para darle estatuto de extraterritorialidad y así proteger al presidente Azaña. Las precauciones del embajador no son casuales, pues es conocedor de que hay un comando de Falangistas enviado desde Madrid con el objetivo de secuestrar a Azaña. De hecho, la comitiva que llevaba a Azaña al hotel Midi es parada por la policía secreta de la Francia de Vichy, que se tiene que retirar forzosamente al ver las credenciales del embajador Mexicano.

Tanto el embajador como directamente el presidente mexicano General Cárdenas intentan mediar ante las autoridades de Vichy para que Azaña, muy enfermo, pueda salir del país y recibir atención médica adecuada, pero es inútil. Cercado por los Falangistas no podrá salir nunca del hotel Midi y allí morirá.
El embajador Mexicano intentará que se le entierre con honores de Jefe de estado, a lo que el gobierno colaboracionista se negará tajantemente. Tampoco permitió que se le enterrase cubierto por la bandera tricolor republicana, sugiriendo patéticamente que se usase la bandera rojigualda (entended que significado tenía en ese momento). Finalmente Luís Rodríguez decide que el presidente Azaña sea enterrado cubierto por la bandera Mexicana, “Para nosotros será un privilegio, para los republicanos una esperanza y para ustedes una dolorosa lección” le dijo Rodríguez al prefecto militar de la región.

Cuando analizas la vida de Azaña parece representar simbólicamente la vida de España reflejada en la vida de una persona. Plá dijo que Azaña se podría llegar a confundir con la república misma, pero yo creo que realmente se puede confundir con la época misma.
Intelectual, político idealista, decepción por la evolución de los acontecimientos y muerte trágica. Estos cuatro conceptos son los componentes de la tragedia Española de la primera mitad del siglo XX. Dos generaciones de asombrosos intelectuales, un país muy dinámico políticamente y ansioso de cambios; una radicalización de la sociedad, un país que decide arreglar sus problemas con la fuerza, un gusto obsceno por la sangre; y finalmente un terrible genocidio y una herida violentísima en la nación que la devuelve al oscurantismo de su pasado.
Azaña era la república, sí, pero sobre todo era España, era la representación de los conflictos y dilemas de la época, su vida es el reflejo de lo mejor y lo peor de este país. Por eso Azaña es el personaje, con mayúsculas, de la España del Siglo XX.

domingo, 10 de abril de 2011

Hoy reciclamos: Una españolada

Pues aquí sigo intentando no estar demasiado en el ordenador más allá de lo que el trabajo me obliga (que es casi todo el día). Me encantaría escribir sobre alguna cosa de actualidad, sobre todo sobre mi querido molt poc honorable president Camps y el atajo de presuntos chorizos que le rodean, pero como tenemos días lo dejaremos para un poco más adelante.
En esta situación he pensado que quizá sería una buena idea "reciclar" algunos de los artículos de La suerte sonríe a los audaces más antiguos que muy problablemente los lectores de La república heterodoxa no habrán leído. Hoy he recordado uno de septiembre de 2009 sobre las consultas independentistas de Arenys de Munt, que creo que tiene mucho que ver con la ridícula consulta soberanista de hoy en Barcelona. Mi opinión de entonces es exactamente la misma de la que tengo hoy (con una salvedad; vereis que no veía posible que hiciesen un referendum de este tipo en un municipio claramente no nacionalista como es Barcelona. La insensatez nacionalista no para nunca de sorprenderme) , así que valga el texto para mostrar mi opinión sobre la consulta de Barcelona. No quiero dejar de mostrar mi tristeza porque la política de una parte importante de la nación esté ocupada en estas cosas en vez de dedicarnos a los verdaderos problemas que tenemos: La economía y la destrucción de nuestro sistema social.
Copio íntegramente el texto, con foto y todo.




















Mucho se ha hablado estos días del referéndum independentista del municipio barcelonés de Arenys de Munt. De hecho, se ha hablado demasiado, gracias a esta prensa sensacionalista y ávida de polémicas tan vacuas como morbosas para los posibles lectores.

Arenys de Munt es un pequeño municipio de 8.000 habitantes que está gobernado por una coalición de un grupo local, AM2000, y ERC, lo que le da al consistorio un claro color nacionalista.
De hecho, ya no es que los dos principales partidos sean nacionalistas, si no que la tercera fuerza política del municipio es CiU, lo que da una idea del fuerte sentimiento nacionalista del municipio. Eso ha llevado a que, seguramente por presión de ERC, se haya realizado un simulacro de referéndum en el que se le preguntaba a la población si estaba de acuerdo con una Cataluña independiente dentro de la unión europea.

Los nacionalistas quizá pensarán que Arenys de Munt es un claro hecho diferencial muy catalán, pero a mi me parece que Arenys es el perfecto ejemplo de la política española. Me explico:
Para mí, este referéndum esta pensado, compuesto y ejecutado con actitudes típicamente españolas, que voy a analizar a continuación.

- Victimismo: El nacionalismo en España, tanto el catalán como cualquier otro, tiene un componente profundamente victimista. El nacionalismo catalán tiene un discurso diferencial multifactorial. En él, las razones y sentimientos nacionales cuentan mucho. La cultura y la lengua es una parte de su sostén ideológico. Pero lo que realmente da fuerza a esta nacionalismo, como a cualquier otro, es esa fantástica teoría de que “España nos quita lo que es nuestro”. La independencia ya no es una cuestión nacional, es una cuestión económica. Por eso, el país vasco y Cataluña tienen más nacionalismo que, por ejemplo, Galicia y Canarias. Por sentido común debería ser al revés, ya que Euskadi y Cataluña son más cosmopolitas, pero el factor económico hace que el nacionalismo sea mucho más fuerte en estas regiones.

- Electoralismo: ERC tiene un futuro bastante poco alentador. Las encuestas dicen que va a ver reducida su representación en el parlamento catalán a la mitad. Por eso mismo ERC se dedica a ponerse en primera línea de fuego política, para así adquirir más visibilidad, y lo hace con el discurso independentista. Está montando follón con el estatut que no quería, y ahora usa al municipio de Arenys como un clínex que sirva a sus intereses de partido.

- Manipulación política: El que un pequeño municipio de 8.000 habitantes vote sí a la independencia, en términos objetivos, no tiene la más mínima importancia. Sin embargo, esto va a ser utilizado por ERC para decir: “El único municipio donde se realiza un referéndum sale sí a la independencia, esto quiere decir que Cataluña quiere la independencia”. El argumento es un nivel tan obsceno que no creo que ni al PP se le ocurriese hacer algo parecido. Obviamente este referéndum sólo se puede convocar en un pueblo con un ayuntamiento independentista, o sea, con una población independentista; ¿A que no lo hacen en Badalona o en Cornellà?

- Engaño legal: El simulacro de referéndum preguntaba si la población quería una Cataluña independiente dentro de la unión europea. La pregunta se hacía como si esta posibilidad, la independencia, viniese asociada al ingreso en la unión europea. Si Cataluña se escindiese del resto de España tendría que pedir a la UE la entrada. Y para poder entrar debería contar con los votos afirmativos de los 27 miembros. Es decir, que si España no aceptase la entrada de Cataluña en la UE, Cataluña no entraría en la UE en la vida. Esto, obviamente, se silencia interesadamente.

- El Fútbol como centro de la vida pública: El presidente del Barça, Joan Laporta, siempre está metido en medio de estos “fregaos”. Su apuesta por la independencia de Cataluña es clara y transparente, algo increíble cuando la mayoría de aficionados de su club son de fuera de Cataluña. Pero los independentistas parecen encantados con que la “estrella” de la lucha por la independencia sea un presidente de fútbol, ¿Os imagináis a Jesús Gil como estrella de un movimiento político? Por supuesto, porque lo fue. ¿Os imagináis a Florentino Pérez en política? Todos nos lo imaginamos ¿verdad? Esto de los presidentes de futbol metidos en política es algo muy Español.

- Chapuza: El hecho diferencial de la verdadera Españolidad es la chapuza. El simulacro se realizó en el centro moral de Arenys de Munt, un centro dedicado a actividades culturales, no en el Ayuntamiento ni en ningún colegio electoral al ser ilegal. Ya puestos podían haberlo hecho por sms, algo más moderno, o quizá por teléfono, para no perjudicar a los mayores que no se lleven bien con las nuevas tecnologías. Además, los extranjeros también votaban, seguramente por la gran implicación sentimental que tenía para ellos la consulta. La rigurosidad, como se ve, no importaba. La cuestión era hacer el paripé y que saliese el resultado que debía de salir.

- “Hemos ganado las elecciones”: Igual que todos los políticos ganan las elecciones siempre, los independentistas también ganan. Celebraciones por la victoria, banderas esteladas, políticos independentistas desfilando a ver si pescaban algo, etc. Esto es lo mejor de hacer estas cosas. Montas una cosa que sabes que sólo van a ir a votar los tuyos, y luego lo celebras como si hubiese existido alguna vez la posibilidad de no haberlo ganado. Jugar cuando sabes que vas a ganar, ¡Qué cosa tan española!

- Recuerdos del pasado: Estos referéndums ganados con un 97% recuerdan a los referéndums que montaba Franco. Eso sí, Franco los ganaba con un 99%. Estos independentistas, más demócratas, sólo consiguen el 97%...de todos modos, alguien debería de tener un poquito de sentido del ridículo antes de convocar algo que se sabe de antemano que se va a ganar casi por el 100%, al no ir a votar nadie que no sea adicto. La imagen que se habrá dado a la prensa extranjera de Cataluña debe haber sido lamentable.


Lo de Arenys de Munt es, en el fondo, una Españolada. A mi estos independentistas, con su demagogia barata, sus intentos de manipulación política con argumentos absurdos propios de niños y su victimismo me recuerdan muchísimo a los políticos más cutres del PP. Es más, tienen algo más casposo todavía, algo de Gilismo populista, algo de película de Esteso y Pajares.
No sé, es mi sensación. Si en la comunidad Valenciana se montase un show de este tipo a mi se me caería el alma a los pies como Valenciano. Lamentaría lo que algunos hacen con mi tierra, como la usan como arma interesada, como se la ridiculiza internacionalmente con payasadas de este tipo.
Supongo que los catalanes pensarán lo mismo. Por lo menos alrededor del 75% de ellos.

lunes, 4 de abril de 2011

Perspectivas SeR: Los conflictos del mundo árabe

Como veréis en los últimos días estoy escribiendo mucho menos. No me he ido de vacaciones ni he abandonado la bitácora, simplemente unos problemillas de cervicales me han hecho ser más cuidadoso en el uso del ordenador. Por mi trabajo estoy todo el día sentado y el cuerpo me ha dado una señal de que necesito menos ordenador, menos tiempo sentado, menos sedentarismo y un poco más de actividad física.
Me acerco a los 30, trabajo mucho y parece que debo pensar un poquito más en mi salud. El ritmo de vida que llevamos obliga incluso a organizar la actividad física en función de nuestro trabajo. Los que trabajamos sentados tenemos que cuidar las cervicales, los que trabajan de pie las piernas, quienes trabajan cargando peso el lumbago….Esta es la realidad señores, el trabajo nos desgasta poco a poco.

Afortunadamente perteneces a una comunidad como SeR te permite “recibir” en momento como este. Como sabéis el Sr.Júcaro está haciendo una serie de recopilaciones de artículos de la comunidad SeR sobre temáticas bien definidas, y hoy ha acabado de hacer la segunda entrega de Perspectivas SeR que versa sobre las revoluciones árabes y la situación en Libia.
Creo que esta entrega muestra claramente la realidad de SeR como comunidad de bloggers heterogénea y con puntos de vista diferentes sobre muchos temas. En esta entrega podréis ver escritos de compañeros oponiéndose a la intervención en Libia junto a otros que la defienden, como por ejemplo un texto mio. El ejercicio de independencia respecto a las propias convicciones políticas, que compartimos todos en mayor o menor medida, es muy destacable. Ojala podamos ver algún día en nuestros parlamentos a miembros del mismo partido defendiendo y argumentando posiciones diferentes en base a un mismo sentimiento y convicción. Ese día nos habremos convertido en una democracia honesta con parlamentarios responsables ante sus votantes y su propia conciencia, algo que no tenemos ahora con unos políticos transformados en máquinas de apretar el botón que manda el partido.

Que nadie piense que os libráis de mí. En unos días volveré a dar la paliza con mis heterodoxas opiniones, incluso puede que haga durante unos días unos textos más cortos para poder actualizar más con menos esfuerzo cervical.
Os dejo, pues, con la segunda entrega de Perpectivas SeR.