La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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viernes, 23 de septiembre de 2011

Se aprovechan de la crisis














La crisis económica es un drama para la mayoría de españoles, pero no para todos. Hay personas y empresas que sin motivo aparente se aprovechan de la crisis mara maximizar sus beneficios. Esto es algo perfectamente coherente con la naturaleza de esta crisis y con cómo se está resolviendo, que es con la concentración de renta en cada vez menos manos. Mientras los trabajadores, autónomos, pequeños empresarios, jubilados y funcionarios pagan la mayor factura de la crisis, los mayores capitales encuentran maneras para capear el temporal e incluso muchos de ellos utilizan la crisis para aumentar los beneficios a costa del factor trabajo.

Os voy a contar una historia que conozco de primera mano y que es homologable a otros muchos miles de casos que están sucediendo en España. Se trata de un despacho de ingeniería que hace proyectos de obra pública y grandes construcciones. El despacho es bastante grande y hacen proyectos fundamentalmente fuera de España, principalmente en un país de la antigua unión soviética dirigido por un autócrata con el que los dueños tienen “amistad” (ya me entendéis…).
Los dueños son, a su vez, doctores y catedráticos de la facultad de Caminos, canales y puertos, y su masa salarial consiste básicamente en alumnos recién titulados a los que pagan lo mínimo establecido en el convenio colectivo (y los dos primeros años está permitido pagar incluso menos del convenio). Como la mayoría de “consultings” en esta empresa la mayoría de trabajadores tienen menos de 30 años y hay una rotación altísima a causa de las jornadas de trabajo maratonianas, los bajos sueldos y la aureola de precariedad y bajo coste que envuelve a la empresa. Claro, eso era así en épocas donde había trabajo y la gente encontraba trabajos mejores, pero en situaciones como la actual la gente suele tragar con todo: Trabajo sábados y domingos, noches y madrugadas, incumplimientos de los convenios, etc.
Lo último destacable es que esta empresa tiene la costumbre de mandar durante un tiempo a sus trabajadores a esa república exsoviética para que trabajen a pie de obra. De hecho un departamento entero ha sido trasladado allí, y como es un traslado van con billete de ida, pero no de vuelta. Y os aseguro, aunque parezca mentida, que el billete de vuelta a España es bastante más caro que un viaje al continente americano. El resto de trabajadores que están en España viven con miedo por si les mandan allí.

Bien, la cuestión es que el otro día hicieron una reunión general en la empresa. Los jefes hicieron un discurso triunfante en un principio diciendo que había mucho trabajo, que las cosas iban bien a pesar de la crisis y que se veía con esperanza el futuro. Acto seguido, dicen que quieren implementar un anexo al contrato tipo que hace la empresa con dos nuevas cláusulas, según sus cínicas palabras para ver quién estaba comprometido y quién no.
Las dos nuevas cláusulas eran:

1/ La jornada laboral pasa a establecerse de lunes a domingo.
2/ El lugar de trabajo puede establecerse en cualquier parte del mundo a voluntad de la empresa y sin compensación alguna.

La primera cláusula tiene como finalidad legalizar lo que ya era un hecho, es decir, el trabajo en fin de semana, pero asegurándose así que no va a haber quejas, ni personas que se nieguen ni resistencia alguna. La segunda es, directamente, una cláusula que sirve para obligar a la gente a marcharse de la empresa sin pagarles indemnización.
Es importante decir que aunque la mayoría de personas de esa empresa son jóvenes con contratos temporales o escasos años en la empresa sigue habiendo unos cuantos ingenieros, que ocupan puestos de jefe normalmente, que llevan una decena de años en la empresa y cuyos despidos serían muy caros.

Ante esta realidad los trabajadores se reunieron a hablar. En los consultings donde todo el mundo es titulado superior suele haber muy poca gente sindicada, en esta empresa por ejemplo sólo hay uno por ser obligatorio, uno que además es jefe de departamento. Al no haber nadie sindicado los trabajadores estaban un poco perdidos y tuvieron que consultar con profesionales para ver la legalidad de las propuestas y las alternativas que tenían. En un principio decidieron por mayoría no firmar las modificaciones.
Posteriormente y por otra vía me he enterado que había todavía algo más que estas modificaciones. A una de las ingenieras que llevaba 10 años le dijeron que, si quería continuar en la empresa, debía bajarse el sueldo un 20%. A los “mindundis” que llevan poco tiempo no les pueden bajar el sueldo (porque cobran lo mínimo por convenio), pero a los más antiguos sí. Evidentemente esa ingeniera ni aceptó las cláusulas (la hubiesen mandado ipso facto a la república exsoviética) ni aceptó bajarse el sueldo, por lo que fue despedida por despido improcedente. Ella tenía fuerza para poder resistir las presiones de la empresa gracias a su antigüedad.
Sin embargo los ingenieros jóvenes con contratos por obra y servicio no tienen fuerza alguna. Si los quieren despedir sólo tienen que esperar a que se les acabe el contrato, si son temporales, o justificar el fin de la “obra o servicio”. Y aunque no lo hiciesen la ridícula indemnización de 8 días por año trabajado que tienen los contratos temporales no les va a proteger de nada.

Ante la negativa de los trabajadores los dueños han amenazado con cerrar la empresa. No es más que una herramienta de presión, porque nadie cierra una empresa que va bien (antes echarán a toda la plantilla poco a poco), y mientras el autócrata sea presidente de aquel país no les va a faltar trabajo para hacer obras faraónicas. Pero la amenaza demuestra hasta qué punto los propietarios se sienten fuertes y están dispuestos a ganar la partida. Para ellos ha llegado el momento de aprovecharse de la crisis, de bajar sueldos y ahorrarse indemnizaciones, y no están dispuestos a perdonarlo. Lo grave de todo esto es que ellos no necesitan estos abusos para mantener el negocio o para tener buenos ingresos. Es por aumentar beneficios, por puro afán de ganar más a pesar de que estés “puteando” a las personas con las que compartes oficina diariamente.
No sé qué pasará al final en esta empresa, porque el conflicto está todavía desarrollándose. Quién me lo ha contado, un ingeniero que lleva un año en la empresa, piensa que no le van a renovar el contrato en diciembre ni a él ni a todos los que se nieguen a firmar. Por ahora parecen estar unidos y me parece algo muy valiente, sobre todo en una situación donde los pueden echar como a ratas a la mayoría. Me gustaría que pudiesen resistir, pero en cualquier caso le he recomendado a mi contacto lo mismo que le recomendé hace 6 meses, que se busque otro trabajo en cualquiera de los casos.

¿Estáis viviendo situaciones parecidas? Estoy seguro que muchos sí. Esta es la triste realidad a la que nos enfrentamos los trabajadores españoles. Y que nadie piense que está libre de esto porque mañana nos puede tocar a cualquiera de nosotros.

viernes, 16 de septiembre de 2011

El impuesto de patrimonio



El gobierno del Sr. Zapatero, empujado en parte por la necesidad de ingresos y en parte por la voluntad de su partido, el PSOE, de maquillarse de nuevo como un partido de izquierdas, ha recuperado el impuesto de patrimonio aunque con una modificación sustancial en los límites exentos del mismo.
Pagarán de nuevo el impuesto de patrimonio aquellos ciudadanos que tengan patrimonios de más de 700.000 euros, excluyendo la vivienda habitual y restándole la parte que se adeude de este patrimonio (hipotecas y préstamos). Se calcula que afectará a unas 160.000 personas.
Desde el PP Mariano Rajoy se ha mostrado crítico por la recuperación del impuesto de patrimonio, porque dice que representa un doble tributo sobre lo mismo, que afectará al ahorro e incluso ha llegado a hacer cábalas sobre personas ancianos que viven de rentas dejando caer que por culpa de este tributo ya no podrán hacerlo.

Si analizamos las críticas de Rajoy o de otros políticos al impuesto la verdad es que no tienen mucho sentido. Ciertamente sí se trata de una doble tributación, pero esos recelos tenían sentido en el antiguo impuesto sobre patrimonio con un límite exento 4 ó 5 veces inferior al actual. Presentar como problemático o como un abuso pagar una tasa del 0,2% (tasa mínima del impuesto) a personas con un patrimonio de más de 700.000 euros excluyendo su vivienda parece un despropósito. En un momento donde todos los ciudadanos sufren recortes de servicios públicos, congelación de pensiones y salarios, paro y reducciones de sueldo, decir que esto es una tasa abusiva o una medida sin sentido parece casi un insulto.
Que grave al ahorro es todavía menos claro que el argumento anterior. Yo no conozco a nadie que haya conseguido 700.000 euros de patrimonio más una vivienda habitual ahorrando de su trabajo. Seguro que los hay entre las personas de altos ingresos, pero volvemos al argumento anterior, ¿se puede presentar esto como una injusticia en la situación en la que están casi todos los ciudadanos? Obviamente no.
Sí grava doblemente las herencias si se quiere, pero claro estaría bien pensar qué ha pasado con el impuesto de sucesiones en los últimos años antes de hacer argumentos de este tipo.
Y finalmente el argumento de los ancianos que viven de rentas es de risa. Un anciano con una vivienda habitual ya pagada y que tiene 700.000 euros en un patrimonio que tiene arrendado, ¿qué ingresos tiene? ¿Quizá sobre 2.000 euros mensuales? Me parece que a este señor no le va a llevar a una cola de cáritas el pagar la tasa del 0,2%.

El argumento de arrimar todos el hombro en tiempos de crisis y cada uno en función de sus posibilidades debería bastar para justificar la reimplantación del impuesto, sin embargo hay un argumento más poderoso si cabe.
Hemos hablado muchas veces sobre que quienes no han sido responsables de la crisis la están pagando en sus carnes. Personas que no han tenido ninguna culpa en su génesis están soportando la subida de impuestos y las causas de la crisis. Muchas personas que han tenido una parte alícuota de la responsabilidad en el génesis de esta crisis, aquellos que han sido partícipes de la burbuja inmobiliaria, sí están pagando las consecuencias al tener que pagar hipotecas a un valor superior de lo que sus viviendas valen realmente;
Sin embargo hay mucha gente que se ha enriquecido de la burbuja inmobiliaria, que no es víctima de una hipoteca ni de los problemas asociados al estallido de la burbuja y que en cambio no está padeciendo nada. Fueron partícipes de la gran farsa de la vivienda, se enriquecieron con la especulación y ahora las consecuencias las pagan otros. Esto evidentemente no es justo.
Yo creo que es de justicia y se debe buscar una manera para que estas personas, enriquecidas por la vorágine que luego ha hundido al país colaboren en el pago de las consecuencias de la crisis. Bajo este prisma he defendido una tasa a las viviendas vacías, por ejemplo.
¿Vale el impuesto de patrimonio para este objetivo? No es la medida ideal y evidentemente no está pensada para esto, pero sí es cierto que casi todos los que se han enriquecido en el boom van a tener que pagar el impuesto. A falta de algo mejor…

Rajoy no ha dicho si quitará el restablecido impuesto cuando gobierne. Sus irresponsables comunidades dirán lo que quieran y harán lo que quieran antes del 20-N, pero él sabe perfectamente que es muy probable que deba mantener el impuesto. Recordemos que estamos de facto intervenidos por organismos internacionales y que las voluntades de nuestros políticos importan muchas veces poco.
Yo soy partidario de su reimplantación y creo que la mayoría de ciudadanos también. Será interesado hacerlo ahora para que Rubalcaba de disfrace de izquierdista, será una incoherencia haberlo quitado hace poco para reimplantarlo ahora, pero la reimplantación es necesaria, tanto económica como, sobre todo, moralmente. Estamos en un proyecto común y que las cosas vuelvan a funcionar es algo que interesa a todos, y cuanto más has ganado en el pasado y más puedes ganar en el futuro más debes colaborar para que las cosas se arreglen. La ecuación es tan simple que parece mentira que haya que explicarlo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Perspectivas SeR: La reforma constitucional

Ya estaba echando de menos las publicaciones de perpectivas SeR cuando un miembro de nuestra comunidad comentó que la reforma constitucional exprés que nos han servido PP y PSOE merecía, como mínimo, un número de perspectivas. Ante el acuerdo general se propusieron los textos, el Sr. Júcaro se puso al ensamblaje y aquí está la criatura.

Este asunto de la reforma constitucional tiene la suficiente importancia para que se hable de ella ampliamente. No por el texto que va a aparecer en la constitución, que al final es una ambigüedad que no valdrá para nada sin una ley orgánica que lo defina, si no por los modos, las formas y el espíritu de sumisión absoluta a las peticiones de los mercados que esta reforma demuestra.
Hoy es un día difícil, la prima de riesgo de nuestro país ha vuelto a cifras preocupantes, ¿ha valido de algo realmente esta reforma exprés? Una pregunta más que sumar a otras similares sobre la reforma laboral, los recortes de la primavera de 2010, la reforma de las pensiones, etc. Lo único que sostiene que estas reformas hayan valido para algo es la imposibilidad de saber qué hubiese pasado de no haberse hecho.
Hoy vemos también al primer ministro griego Papandreu intentando sacarse impuestos y recortes imposibles de la chistera para evitar lo inevitable, ¿hace falta someter al pueblo griego a esta locura destructiva para aguantar dos meses más? ¿Son todas estas reformas una dura cirugía para salvar al moribundo o no es más que pura tortura y sufrimiento innecesario? Me temo que es lo segundo.

Alguien debe levantar la voz para decir basta a esta locura frenética que asola la unión europea y, sobre todo, a los países periféricos. Esto no funciona, estas medidas no sirven más que para ganar tiempo, y francamente no parece que haya nada preparado que justifique jugar a ganar tiempo.
Y mientras esas voces aparecen y ese programa alternativo se genera, quedémonos con las voces ciudadanas descontentas e indignadas, muchas de ellas en este número de perspectivas SeR.




viernes, 9 de septiembre de 2011

Compañías telefónicas, oligopolios e indefensión del consumidor






















En las secciones de economía de los diarios últimamente se habla casi en exclusividad de primas de riesgo, deuda soberana, bolsa, etc. Sin embargo hay veces que encuentras noticias económicas interesantes que muestran cómo funciona realmente la economía en este capitalismo financiero que vivimos y padecemos.
Leo que las principales operadoras del mercado de la telefonía móvil (movistar, Orange y Vodafone) piden a la CMT (reguladora del mercado de las telecomunicaciones) que prohíba las anulaciones de las portabilidades entre compañías para que los clientes no puedan usar este cambio como arma negociadora. Todo muy liberal y muy favorecedor para la competencia como estáis viendo.

Lo que pasa normalmente es esto: Cuando realizas una portabilidad entre compañías de teléfono móvil, en cuanto la petición de cambio de compañía llega a la compañía saliente el departamento comercial de ésta (o mejor dicho alguna tele operadora desde Suramérica) te llama para ofrecerte unas mejores condiciones y normalmente un nuevo y moderno móvil a cambio de que permanezcas en la compañía y renueves el compromiso de permanencia (con el que no podrás cambiar de compañía en un tiempo determinado). Por supuesto, si llamas en cualquier otra situación a tu compañía telefónica para reclamar un nuevo móvil no te lo van a dar, ni aunque amenaces con cambiarte de compañía si no lo hacen. Las compañías en España, para captar clientes, ofrecen nuevos terminales a cambio de que contrates con ellas, y como las tarifas de todas son similares pues siempre es muy conveniente cambiar a la finalización del compromiso de permanencia. Consigues un móvil gratis.
Ante la evidencia empírica de que la única manera de que tu compañía de móvil te ofrezca las mismas condiciones que a los clientes nuevos (un móvil o nuevas tarifas) es hacer una portabilidad hacia otra compañía y esperar a que te llamen para ofrecerte nuevas condiciones, los usuarios hacen portabilidades a pesar de que no tienen ninguna intención de cambiar de compañía. Pasa lo mismo con casi todas las compañías de servicios del mercado liberalizado. Si no reclamas o no estás pendiente te darán condiciones abusivas, tan sólo con un cambio consigues mejores condiciones. Esto son políticas estándar de los departamentos de B2C (Business to Customer) en todo el mundo.

Si las compañías en España ofrecen teléfonos móviles para captar clientes es por dos razones: Garantizan la permanencia del cliente por año y medio o dos años, y porque las tarifas de telefonía son muchísimo más caras que sus costes reales. En otros países no se regalan terminales móviles pero tampoco hay contratos de permanencia y las tarifas son mucho más baratas. Aquí se ha hecho así supongo que por razones históricas o porque algún experto en márketing pensó en su momento que el Español es un pijo redomado que quiere vacilar de móvil y por lo tanto que ese sería el mejor gancho para captar clientes.
Bien, pues esta es la realidad que las propias compañías de móviles han creado y con la que han obtenido durante muchísimos años pingües beneficios. Pero ahora resulta que con los smartphones, terminales que son bastante más caras que los móviles tradicionales, esta política ha dejado de ser tan rentable para las compañías de telefonía móvil, efecto seguramente potenciado por una probable caída en el uso del móvil asociada a la crisis.
Como ya no sacan tantos beneficios en vez de retirar esta política del mercado (porque las compañías hacen esto porque quieren, no lo olvidemos), no se les ha ocurrido otra cosa que pedirle al regulador que prohíba anular las portabilidades para que los clientes no se aprovechen de las ofertas del mercado. Cuando cualquier empresa está llevando una política comercial que no es rentable lo que hace es retirarla, aunque se quede en una peor posición en el mercado. Sin embargo aquí lo que se pretende es que el regulador prohíba que la gente se aproveche de las propias políticas comerciales erróneas de las compañías y someter al cliente, si quiere mantenerse en su compañía, a tener unas condiciones peores que las del mercado.
Si esto sale adelante y un cliente quiere un móvil nuevo, o se lo compra él o tendrá forzosamente que cambiar de compañía (pues la suya ya no le llamará para ofrecerle mejores condiciones). Con esto las compañías esperan que la reacción conservadora de los clientes ante el cambio de comercializadora evite la movilidad y así mantener un porcentaje importante de clientes con tarifas abusivas que aseguren sus grandes beneficios.
¿Si es tan poco rentable, por qué no retiran esa política comercial en vez de pedir su prohibición? Porque la primera que lo haga quedará fuera del mercado algunas semanas o meses y perderá clientes (consecuencia directa y lógica de mantener políticas comerciales poco rentables en la mayoría de empresas y sectores). Así que en vez de jugar en el mismo mercado que les ha hecho ganar miles de millones, cuando las cosas van algo peor se recurre al regulador para que prohíba a los usuarios una realidad que les da poder negociador. Lo de siempre, si el mercado hace que me forre viva el mercado, y si el mercado beneficia a los consumidores entonces que se regule de otra manera para que las compañías ganen dinero. Es tan insultante que parece mentira que se haga de forma tan transparente.

El poder de las grandes compañías de servicios sobre el cliente es tan apabullante que parece mentira que la única rendija que beneficiaba al consumidor se quiera cerrar a base de una regulación anti-competencia. Os voy a contar, ya que viene al caso y a modo de ejemplo, mi experiencia personal con las compañías telefónicas este último año.
En enero de este año me cambié de compañía, de Movistar a Vodafone. Mi uso del móvil es bastante escaso y lo uso básicamente para hablar con mi novia. Mi novia quería un móvil nuevo y quería cambiarse a Vodafone por tener la mejor tarifa, y como mi único objetivo era mantener la tarifa de 1 cent/min con ella (o llamadas gratis con ella), me cambié también de compañía (en Movistar sólo me permitían eso con otro teléfono de la misma compañía).
Contratamos una tarifa llamada @xs, que ofrecía internet móvil, llamadas gratis a un número (el de mi novia) y 360 minutos en llamadas gratis de 6 de la tarde a 6 de la mañana. La permanencia era de 18 meses y a cambio te regalaban un Smartphone, que en mi caso elegí un Nokia que resultó ser bastante malo. Todo eso costaba, durante 2011, 15,95 euros + IVA.

Al día siguiente de hacer el cambio (tardaba varios días aunque ahora va a tardar sólo uno con otra modificación de la regulación) me llamaron de Movistar, la típica tele operadora suramericana. Creo que ya he comentado alguna vez que estas tele operadoras han hecho el peor servicio posible a la imagen de la comunidad latinoamericana en España. Son empalagosas, pesadas, no escuchan, no saben nada, mienten asiduamente y en muchos caso parecen medio tontas. Los criterios de selección de estas trabajadoras evidentemente no debe ser su capacidad si no su bajo coste, por lo que me temo que se contrata lo peorcito de Suramérica.
La tele operadora de Movistar me ofreció un nuevo móvil y una tarifa parecida a la de Vodafone. No la cogí porque mi novia no quería y a mí me daba lo mismo una compañía que otra. Por lo tanto a los pocos días se nos activó la nueva tarifa en la nueva tarjeta y empezamos a usar el móvil de Vodafone.
Mi sorpresa llegó en la primera factura: 30 euros. Evidentemente 16 euros + IVA no son 30 euros, por mucho a que Zapatero le dé por subir el IVA. En la factura el coste la tarifa era 26 euros, no 16 como contraté. En cuanto vi la factura llamé a atención al cliente, donde por supuesto me atendió una señorita latinoamericana, que me dijo que ella no podía hacer nada (como siempre), que eso era una promoción de la tienda y que tenía que reclamar allí. Por cierto nunca compréis un móvil en una ciudad a 60 km de la tuya por mucho que la dependienta sea amiga.
Al reclamar en la tienda me dijeron que no me preocupase. Había habido un error, se había confundido a nivel nacional las tarifas xs con las @xs, y de ahí la diferencia de 10 euros. Le estaba pasando a todo el mundo, Vodafone tenía identificado el error y estaba en vías de solucionarlo. Hacía la reclamación enseguida y en cuanto se arreglase nos harían el abono (digo “nos” porque a mi novia le pasaba lo mismo). Esta reclamación la hicimos a finales de enero.

Ahora estamos en septiembre y ¿sabéis qué? Mis facturas siguen siendo las de la tarifa xs, de 30 euros más o menos. 8 meses después, en los que he pagado casi 100 euros de más, varias reclamaciones después, sigo pagando una tarifa que no he contratado.
¿Que por qué la pago? Porque si me cambiase a otra compañía, por no aplicación del contrato por parte de Vodafone, me pedirían una indemnización que no pagaría por improcedente, y entonces me introducirían en la lista de morosos. Y para salir de la lista de morosos tendría que demandar a la compañía y por lo tanto ir a juicio. Y si estás en la lista de morosos olvídate de pedir un crédito, o en cualquier análisis de solvencia personal saldría ese punto negro.
Como las compañías meten en las listas de morosos a cualquiera que les deba una peseta sin tener que justificar nada más que un impago que puede ser perfectamente adecuado, los clientes tenemos que tragar, o bien meternos en juicios. Y el 99,99% de personas no demandan por situaciones como esta sobre todo cuando te dicen que se va a arreglar “en unos días”.
Yo, que consulto asiduamente ficheros de morosidad empresarial, veo muchísimas veces deudas de empresas con compañías telefónicas, empresas que no tienen deudas con nadie. Yo no hago ni caso a una deuda con una compañía telefónica, porque estoy seguro que la inmensa mayoría de las veces tiene razón el cliente, pero si tuviese menos libertad a la hora de actuar o siguiese unos criterios más estrictos os aseguró que la presencia de estas sociedades en ficheros de morosidad les acarrearía muchos problemas, tanto con bancos como con proveedores.

Todavía se escuchan habituales análisis en base a la ilusión de la “competencia perfecta”, la liberalización como beneficiosa para el consumidor y las relaciones en igualdad entre consumidor y empresa. Todo eso es, en realidad, una patraña, sobre todo en un país como el nuestro en que la fuerza de los oligopolios en varios sectores son apabullantes.
Cuando pocas compañías dominan un mercado casi siempre aparecen tácticas de pacto de precios para obtener mayores beneficios. Esto es algo muy general y se da continuamente. Incluso en sectores con muchos actores esto también se produce. Pero como cada día vamos a más y la desvergüenza es mayor, para evitar hacer un pacto entre las tres compañías dominantes de telefonía móvil que elimine la práctica de regalar móviles, que sería obvio y produciría probablemente denuncias y una investigación de la CMT, las compañías han pedido directamente a la CMT que les haga la ley a su medida y contra el consumidor.
Supongo que a la comisión no se le ocurrirá hacer lo que las empresas le piden. Si hay algo peor que un mercado liberal sin regulación es precisamente un mercado con una regulación hecha para garantizar beneficios a las empresas a costa de los consumidores.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Alargando la agonía de la vivienda



Hace unos días el gobierno español hizo un nuevo paquete de medidas “anticrisis” entre las que incluía la rebaja del IVA que grava la adquisición de vivienda nueva del 8 al 4% hasta final de año. El líder de la oposición que no es tal y futuro presidente, Mariano Rajoy, ha dicho que mantendrá la rebaja durante todo el 2012. Esta rebaja tiene como objetivo declarado reactivar el maltrecho mercado de la vivienda nueva.

La medida, en principio, parece incoherente con la naturaleza de cualquiera de las políticas de reducción del déficit que se han tomado hasta ahora. De hecho, cualquier compra-venta de vivienda nueva que se haga hasta final de año va a generar la mitad de ingresos en concepto de IVA, algo que parece que el estado no se puede permitir a no ser que se vendan más del doble de las viviendas que se hubiesen vendido sin esta medida, algo que será incomprobable y que parece bastante complicado.
No, no tiene nada que ver con las medidas de reducción de déficit, no tiene sentido. Incluso podemos observar que se ha generado una absurdez en el mercado de la vivienda. El impuesto de transmisiones patrimoniales, que graba la vivienda de segunda mano en lugar del IVA, se mantiene en el 7%, ¿cómo se explica esto? ¿Es que no importa reactivar la venta de vivienda de segunda mano y sí la nueva?

No hay que ser zahorí para darse cuenta que esta medida poco tiene que ver con medidas antidéficit, incluso es muy dudoso que tengan algo que ver con las medidas de reactivación de la economía basadas en las más casposas teorías de la curva de Laffer. Esta medida tiene un solo beneficiario, que es quien vende vivienda nueva, ¿los promotores? Sí, pero fundamentalmente los bancos.
Esta medida está creada en esencia para que los bancos se puedan desprender de su stock de vivienda nueva embargada o que se han quedado por distintas vías. Es una medida de apoyo a los bancos, de apoyo a su recapitalización y no de reactivación económica, por lo menos como primer objetivo.
Se pretende que los ciudadanos se decidan a comprar vivienda por esta rebaja del 4% respecto al precio anterior, y lamentablemente creo que muchos caerán en la “trampa”, igual que muchos cayeron antes de la subida del IVA o con el final de la deducción fiscal por vivienda.

La mentalidad de país pobre y de inseguridad que entronca con la compra de vivienda para sentirse seguro y “triunfante” tiene profundas raíces en España. Muchas décadas de compra de vivienda que ha salido más o menos bien a quienes la compraron (gracias a la inflación, la devaluación de la moneda, la seguridad laboral y los trabajos para toda la vida) permanecen en el subconsciente colectivo y se ha transmitido de padres a hijos. Muchos son los que esperan a que la vivienda toque fondo para volver a comprar como antaño, muchos son los que creen que el pinchazo de la vivienda no es más que una cuestión coyuntural que se superará con la futura reactivación económica. La gente sigue creyendo que la vivienda bajará un poquito más y luego volveremos a los tiempos del ladrillo, la mayoría de vendedores creen o quieren creer que los precios se recuperarán.
Pero eso no es así. La era del ladrillo ha finalizado definitivamente en España y en muchos países con problemáticas similares. La bajada del precio de la vivienda no es una coyuntura económica, va a ser una constante que vamos a vivir por muchísimos años a niveles más o menos importantes. Si algún año sube el precio de forma residual, será accidental y corregible el siguiente año.
La gente hace cábalas de cuanto más bajará el precio de la vivienda en España. Nadie lo sabe, pero estoy seguro que cualquiera de nuestras previsiones se quedará cortas a largo plazo. Al inicio de la crisis inmobiliaria y en el momento máximo de los precios de España dije que la vivienda estaba al doble del precio de su valor “real” (si es que tiene algún sentido hablar de valor real). La gente me decía que estaba loco, pero ya llevamos la mitad de ese descenso en estos últimos tres años y medio y cada vez el descenso en la compra-venta es mayor. ¿De verdad creéis que mis previsiones de 2008 eran tan descabelladas?

La vivienda es un bien necesario, en compra o en alquiler. Hay parámetros lógicos para encarar una inversión en vivienda o sencillamente un alquiler. Los economistas aconsejan no destinar en ningún caso más de un tercio de la renta disponible en vivienda, igual que se recomienda no hacer una hipoteca a más de 25 ó 30 años o tener un 20% del coste de la vivienda antes de pedir la hipoteca. Podemos hacer un sencillo ejercicio aproximativo al precio de vivienda que este país debe tener. Analicemos cual es la renta media personal o familiar en España (neta) y calculemos cuanto es un tercio de esta cantidad. Ahora calculemos cual debe ser el precio de un piso para que una hipoteca sobre el 80% de este valor a 25 años genere una cuota mensual similar al tercio de la renta disponible. Este debe ser el coste de una vivienda media.
Quien quiera que haga los números y ahora respondedme, ¿es razonable que una vivienda media en España cueste más de 120.000 euros? Y cuidado, porque a esta realidad simplemente numérica debemos añadir las nuevas realidades que nos encontramos actualmente y que nos vamos a encontrar en los próximos años: Dificultad máxima para la concesión de hipotecas, un paro del 20% de la población, la extensión de los contratos temporales y la inseguridad laboral, el descenso de los salarios…
La oferta y la demanda en España se deben encontrar para volver a generar un mercado dinámico y poder convertir en dinero real toda esa ficción económica del coste del ladrillo. Pero además de que los descensos de precio de la oferta son escuálidos nos encontramos en que la capacidad de gasto de la demanda disminuye paralelamente a estos descensos. Esto hace todavía más larga la travesía del desierto de los descensos de precio de la vivienda que debemos afrontar.

Medidas como las aprobadas por el gobierno no hacen más que dificultar la inevitable bajada radical de precios de la vivienda. Los vendedores pretenderán que el mercado se ajuste a ellos en base a la acción gubernamental, el estado perderá ingresos y algún incauto se pensará que este 4% de rebaja es un chollo. Lo que nos falta es que el Sr. Rajoy vuelva a aprobar la deducción fiscal por vivienda.
La gente que compre una vivienda será porque la necesita o porque la quiere, y francamente este 4% no debería influir en su decisión de comprar o no. A pesar de que liarán a algún incauto, la medida es una nueva ocurrencia más de la escuela de las mismas políticas que nos han llevado a este desastre.