La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 29 de noviembre de 2011

¿La unidad de la izquierda? No, gracias.





















En las bitácoras La promesa de los lagos de Pokara y El viaje de Ulises, administradas por don Enrique Casanova y Don Nicolás Mengual respectivamente, se ha hablado estos días sobre la “unidad de la izquierda”, y como últimamente no sé qué escribir (o mejor, quiero esperar a que sucedan ciertos acontecimientos para escribir sobre algunos temas) pues me he subido al carro a ver si creo un poco de polémica.

Esto de la unidad de la izquierda lo llevo escuchando toda la vida, y si tuviese cien años seguramente también lo hubiese escuchado toda la vida. Esto es como el misterio de la santísima trinidad, una discusión sobre intangibles que no lleva a ninguna parte. De hecho la izquierda ya no es la que era hace cien años, pero en cambio seguimos hablando de unidad como si no nos importase la naturaleza de lo que queremos unir, como si estuviésemos uniendo por deporte o por algún tipo de programación informática en nuestro cerebro.
¿Para qué hay que unir la izquierda? Esta es la pregunta que deberían responder los que quieren unirla a toda costa. Creo que la mayoría de ellos comenzaría a divagar sobre multitud de cosas hasta que llegasen al punto final de la divagación, este es, que se quiere unir a la izquierda para derrotar a la derecha.
Bien, aceptamos barco, queremos unir la izquierda para derrotar a la derecha, me parece perfecto. Y si esa es la conclusión podríamos decir, en un entorno español, que Felipe González, Almunia, Zapatero o Rubalcaba (que en paz descansen todos, políticamente hablando) han sido los adalides de la unidad de la izquierda. Sí, sí, porque ellos han hecho siempre llamamientos al votante de izquierda para evitar “que llegase la derecha”. Ellos querían unir a la izquierda bajo su paraguas y bajo las siglas de su partido, unir a toda la izquierda social en las urnas para parar a la derecha. El voto útil es, en definitiva, la unión de la izquierda ciudadana bajo el mismo partido.

Ah vale, que no es eso, que lo que hay que unir son las “diferentes sensibilidades de la izquierda”, o sea, unir a los distintos partidos o grupúsculos en un mismo partido o una misma coalición, esto es, volver al Frente Popular.
Un apunte histórico: Frentes Populares como tal (no confundir con la Unidad Popular Chilena) ha habido tres en la historia y todos ellos en el periodo de entreguerras. El Frente Popular es una coalición defensiva cuyo principal fundamento era evitar la llegada de regímenes dictatoriales derechistas o fascistas al poder en los distintos países, una vez que se había comprobado en algunos países (Alemania, Austria) que la democracia podía ser usada para establecer dictaduras. El Frente Popular no tenía un verdadero programa de transformación social en profundidad, aunque sí de reformas, y esto era debido a que su programa se adaptaba a los puntos de consenso entre todos los partidos, que por lógica se correspondían totalmente con los programas políticos de los partidos más moderados que componían la coalición. Los Frentes Populares acabaron todos como el rosario de la aurora por la sencilla razón de que eran enormemente heterogéneos y fuera de una coalición defensiva sus distintos componentes tenían objetivos muy diferentes.
Ahora queremos algo parecido, otra coalición. Pero si seguimos la regla de que los consensos se basan en el mínimo común múltiplo, y por lo tanto en el programa más moderado de todos (moderado es inmovilista en este caso), y entendemos también que en el espectro de la izquierda los partidos más centristas (la chufla esta ex-socialdemócrata) todavía tienen la mayor fuerza relativa entre los partidos de izquierda, y que por lo tanto son quienes más pueden condicionar un futuro programa de consenso; nos encontraríamos con que una coalición de partidos de izquierdas haría sustancialmente la misma política que el partido ex-socialdemócrata de turno, y entonces ¿qué diferencia hay con el voto útil?
Hay una: Que todos los grupúsculos y los partiditos tendrían su puestecito y su función, y se repartirían los cargos amistosamente y así pintarían algo. Pero fuera de esto no habría más, el contenido político y el programa, que quiero recordar es de lo que se trata esto, sería muy similar al del Rubalcaba de turno. Sí, es así, y los programas de los Rubalcabas, los Papandreu y los Zapateros ya sabemos cuáles son…

Muy posiblemente el defensor de la unidad de la izquierda estaría pensando en una unidad programática más, digamos, “equidistante” entre los distintos programas, lo que llevaría a escorar fuertemente a la izquierda el programa ex-socialdemócrata. Supondría, además, que todos los componentes ideológicos de esta coalición introdujesen sus puntos esenciales en el programa común y que todos estuviesen de acuerdo, porque si no están de acuerdo no se adhieren en la coalición y, por lo tanto, la unidad pasa a ser una semi-unidad.
Vamos, habría que poner de acuerdo a los colaboracionistas del PSOE, a la izquierda verde, a los comunistas, a los nacionalistas que dicen ser de izquierdas, a los que se creen que Trotsky sigue vivo, a los ácratas…Cuando todos estos grupos estén de acuerdo querrá decir que la capacidad de consenso y empatía humana estará a un nivel tan desarrollado que viviremos en un mundo maravilloso en el que la izquierda ya no tendrá sentido y menos su unidad…Fuera de ironías, lo que intento decir es que en un mundo donde ni los países del G-20 ni los estados de la UE se ponen de acuerdo para nada sin imposiciones de unos sobre otros es absolutamente imposible que estos grupos heterogéneos se avengan a una unión generosa y honesta.
Además, conociendo la realidad de los grupúsculos de izquierda ahí no cedería ni dios, unos con la autodeterminación, otros con la república, otros queriendo nacionalizar hasta los kioscos, etc. 

¿Cuál es la conclusión? La conclusión es que la unidad idílica de la izquierda, basada en consensos mágicos entre todas las partes y todos los partidos cediendo todos, es imposible. Además, cuanto más de acuerdo se pusiesen estos grupos más lejos estaría ese programa político de las preocupaciones de la calle.
La unión de la izquierda…No, dejémonos de historias y de recetas de brujería para recuperar la iniciativa y el apoyo ciudadano. No hay que dar tantas vueltas, ¿Sabéis lo que falla en la izquierda? Es muy sencillo, falla EL PROGRAMA, falla LA CREDIBILIDAD, fallan LAS IDEAS. Esto, y no uniones de no se sabe qué, es lo que falla.
La cuestión no es unir a los partidos de izquierda ni a las ideologías de izquierda, la cuestión es generar unas ideas de cambio político, de más democracia, de mayor dispersión de renta, de un mundo donde la gente sea más libre y no tenga que vivir pendiente de las decisiones de los mercados, donde la gente pueda trabajar por un salario decente y de forma estable, donde las clases bajas y medias no carguen sobre sus hombros los costes de las crisis económicas. Unas ideas que planten cara a este mundo tecnocratizado y arrodillado ante los poderes económicos, que sean creíbles, que dejen de lado cosas accesorias que restan en vez de sumar, que sepan fijar las prioridades políticas y que rompan los vicios de la vieja política partitocrática.

En política no se pueden saltar las etapas, no puedes evitar los pasos necesarios. Estamos en la primera etapa, que es la etapa de génesis de nuevas ideas, proyecto y programa político. Y a partir de ahí las cosas vienen solas. Quien se quiera unir que se una, y quien no pues que no se una y se quede dando guerra de forma inservible como pasa ahora con estos grupúsculos.
Pero que nadie pierda la perspectiva. Aquí a quien hay que convencer es al ciudadano, sujeto principal del apoyo y receptor de las políticas que se idean, no a los partiditos izquierdistas revolucionarios de no sé dónde. El partido, las siglas, la estructura y los clichés ideológicos y de partido no son más que baches en este camino, y si lo que se quiere es forjar lo nuevo a base de empaquetar y barnizar lo viejo ese camino no tiene otro destino que el fracaso.
Unidad pastelera de la izquierda, no gracias. Generación de un nuevo programa político en base a las nuevas realidades y problemas contemporáneos sí, por favor.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Traducción de la carta de felicitación que envió Merkel a Rajoy

"Tendrían que felicitarme a mí por permitirles tener elecciones"


















Como sabéis el lunes pasado la canciller alemana Angela Merkel, verdadera gobernanta de todo lo que os alcance la vista a ver, le envió una protocolaria carta de felicitación a nuestro flamante nuevo presidente, Mariano Rajoy, por su victoria electoral.
La carta dice pocas cosas debido a su lenguaje protocolario, pero realmente dice muchas más en un lenguaje ambiguo y encriptado que nuestro presidente, consciente de nuestra dependencia y sumisión, habrá entendido perfectamente. Voy a traducirla, por párrafos, escribiendo entre paréntesis y en negrita qué mensaje real quería transmitir Merkel a nuestro presidente.


Estimado señor Rajoy:

Le felicito cordialmente por su victoria electoral.
(A mi me importaba un bledo que ganase usted o el otro calvo que no recuerdo como se llama, pero ya sabe que los alemanes somos muy educados)

En estos momentos difíciles para España y para Europa, usted ha obtenido el mandato claro de su pueblo para decidir y aplicar rápidamente las medidas de reforma necesarias.
(No se vaya a pensar usted que los votos valen para que usted decida nada sobre las medidas que tiene que tomar. Usted tomará las medidas que yo le diga y punto pelota)

Le deseo mucha suerte y éxito en el desempeño de su cargo pleno de responsabilidades.
(Porque su gran responsabilidad es obedecerme a mí)
Espero con interés poder colaborar con usted, para profundizar la integración europea y por el beneficio de Europa.
(Espero que cumpla fielmente lo que yo le voy a ir ordenando para que Alemania no tenga que pagar por países vagos como el suyo, y de paso vayan ustedes germanizándose como dios manda, malditos sureños vividores)

También estoy deseando trabajar con usted en el fortalecimiento y profundización de la tradicionalmente buena y sólida amistad entre nuestros países y pueblos.
(Trabajar conmigo es excitante. Nos reunimos, yo ordeno y usted apunta, y si trae alguna reivindicación le digo que no y a usted no se le ocurre replicarme, es más, tendrá que salir entusiastamente a la rueda de prensa a decir que yo tenía toda la razón. Pregunte, pregunte al Sr. Sarkozy y al Sr. Monti, que ya conocen el protocolo.
Y si se porta bien le doy un caramelo)

Le saluda cordialmente:
(Oiga, que si no le parece bien que le fulmino en 24 horas. Si me he cargado a Berlusconi…)
Angela Merkel
Canciller de la República Federal de Alemania
(Y de toda Europa, para que vamos a engañarnos)


…Bueno, sí, quizá he exagerado un poco, pero estad seguros que ha sido sólo un poco. A veces la realidad supera la ficción…

lunes, 21 de noviembre de 2011

Análisis del 20-N: El bipartidismo se rompe por la izquierda y gana Alemania














Estas elecciones han producido una nueva sensación en mí que no había tenido tras ninguna otra cita electoral. En otras ocasiones siempre pensaba en el gobierno que salía de las urnas y cuál iba a ser su política, sin embargo esta vez y gracias a habernos convertido en una provincia del imperio esos pensamientos son irrelevantes. De hecho y exagerando algo pero no mucho, estas elecciones parecen propias de una democracia orgánica como la del régimen anterior, como si hubiésemos elegido el tercio familiar de las cortes franquistas, algo que no valía para nada porque como todo el mundo sabía mandaba el caudillo y los electos sencillamente obedecían. Ahora no manda el caudillo pero manda la canciller, a la que tampoco hemos elegido con nuestros votos como antaño no se elegía al inamovible general.

Analizar en clave política, entendiendo como clave política de gobierno y de propuestas legislativas, carece de sentido esta vez pues el gobierno real de nuestro país no ha cambiado, pero creo que sí se puede analizar el comportamiento del cuerpo electoral español y qué consecuencias podemos sacar del mismo, además de repetir ciertas ideas que vuelven una y otra vez cada nueva elección.
La idea principal que podemos sacar de estas elecciones ha sido la continuación de la que ya sacamos en las últimas municipales, esto es, el hundimiento generalizado del PSOE. Perder más de 4 millones de votos en menos de 4 años es un logro pocas veces visto, y haciendo comparativas tontas con las cifras parece como si el PSOE hubiese perdido un voto por cada parado. Este es el peor resultado del PSOE desde la segunda república, que se dice pronto.
Todos los gobiernos europeos que se han sometido al veredicto de las urnas han perdido las elecciones y era evidente que el desgaste de gobernar un desastre como este se nota. Pero este desgaste de reinar (mejor que gobernar) sobre una crisis es sólo una parte del descalabro. Este hundimiento se debe, también, a que el PSOE ha traicionado sus ideas, sus principios y sus valores, convirtiéndose en el gobierno en aquello que sus votantes intentaron rechazar en las urnas en 2008. La combinación del desgaste con la traición pronosticaba una catástrofe, que ha sido incluso menor de lo que podía haber sido gracias a los mecanismos psicológicos de esta sociedad que llevan a un voto fiel, acrítico y cautivo en mucha gente, que llamamos suelo electoral.

El PP ha ganado las elecciones. Ha subido medio millón de votos en unas elecciones con un aumento del censo electoral de 700.000 personas, una subida poco relevante y síntoma del tan comentado techo electoral del PP. Este resultado se puede analizar de dos maneras radicalmente distintas y francamente no sé cuál de las dos es más acertada. Por un lado podríamos hablar de que con un apoyo parecido al de hace 4 años ha pasado de la oposición a una holgadísima mayoría absoluta, lo que convierte este éxito en algo generado por deméritos ajenos y no porque la población confíe en el PP y en Rajoy, que parece que no confía nadie que no estuviese convencido desde hace años. Recordemos que Zapatero sacó en 2008, con menos cuerpo electoral, más votos que el PP en estas elecciones y entonces no consiguió mayoría absoluta. A pesar de eso casi 11 millones de votos son muchos votos.
Pero por otro lado parece increíble que casi 11 millones de personas hayan votado al PP cuando este partido es copartícipe de la ruina de España y gobierna desde tiempos inmemoriales en comunidades donde la situación económica está igual o peor que la media del país. Podríamos hablar de la también muy comentada acriticidad de los votantes del PP, pero creo que sería simplificar el debate en torno a clichés que no llevan a ningún sitio y nos quedaríamos con una verdad parcial que por parcial es miope e injusta para muchas personas que sé que han sido incapaces de votar al PP por muy conservadoras que son. No, la razón principal de que el PP haya sido votado como si nada hubiese pasado ni nada hubiese hecho este partido en relación a esta crisis se debe, básicamente, a que la gran mayoría de la ciudadanía española no entiende absolutamente nada de economía, casi nada de política y no se da cuenta ni de lejos de cuál es la actual realidad de España ni por qué estamos así.
Veía en la televisión la sede del PP cuando los “aficionados” celebraban la victoria futbolística sobre su rival. El primer cántico que escuché cuando salió Rajoy al balcón fue “tú sí que vales”, grito sacado de un concurso de telebasura que demostraba el nivel medio de la gente que se juntaba allí. Pero lo más gracioso fue cuando comenzaron a cantar cosas como “España unida jamás será vencida” o “Yo soy Español, Español, Español”, que ya demostraba sin lugar a dudas que la gente que allí se reunía no tenía ni el más remoto sentido de dónde estaba, qué había votado ni cuál es el cuadro general de la situación en España. Un “Deutschland, Deutschland über alles, über alles in der welt” (Alemania, Alemania sobre todo, sobre todo en el mundo), letra original del himno alemán pero no oficial por sus claros componentes imperialistas, hubiese sido bastante más coherente con la realidad que se vive y vivirá en Génova 13.

El resultado del PP y su holgadísima mayoría absoluta con apoyos similares a 2008 nos lleva, inevitablemente, a tener que analizar otro de los puntos calientes del análisis. En términos porcentuales el PP ha subido algo más de 4 puntos, y con estos 4 puntos ha cambiado radicalmente el panorama político. Esta clara desproporción es síntoma del sistema electoral que tenemos, en el que la combinación de tanta circunscripción pequeñita donde no se deciden más de 4 ó 5 diputados y el efecto de la ley electoral lleva a que los redondeos de escaños beneficien al partido más votado, esto es, al PP.
Sin embargo este efecto de amplificar la mayoría del primer partido es el menor de los problemas de nuestra ley electoral y creo que es incluso entendible pues mejora la gobernabilidad (aunque personalmente no me gusta). El verdadero desastre de nuestro sistema electoral y lo que lo convierte en una trampa que fomenta el bipartidismo y el poder de los pequeños partidos nacionalistas se puede ver claramente en los dos partidos que más han crecido, IU y UPyD.
IU con casi el 7% de los votos ha conseguido poco más del 3% de los escaños, mientras que UPyD con casi un 5% de los votos no ha sacado ni el 1,5% de los escaños. Esto contrasta radicalmente con partidos como CiU, que con un 4,17% de los votos saca casi un 4,6% de los escaños, o Amaiur, con un 1,37% de los votos y un 2% de los escaños. La fuerza local de los partidos nacionalistas (y me temo que también cierta sobreproporción de las provincias vascas y navarra) les beneficia.
Esto puede parecer algo poco importante, pero no lo es en absoluto pues genera dos problemas fundamentales en nuestra política. El primero y fundamental es que el sistema beneficia a los nacionalistas siempre y cuando no haya mayorías absolutas (algo que es habitual) y les da un poder sobreproporcionado que ha generado asimetrías en nuestro sistema semi-federal. El segundo es que genera un redireccionamiento del voto, es decir, genera una coacción subjetiva de los propios electores a la hora de votar a un partido. Un elector de cualquiera de las provincias pequeñas de España tiene muchas menos alternativas políticas y seguramente aunque quiera votar a un partido minoritario no lo hará pues sabe que su voto no va a generar ningún representante. Fuera de Madrid, Barcelona, Valencia y si acaso alguna provincia más (Alicante, Sevilla) los electores están coaccionados por un sistema electoral que les quita representatividad y eso, elección tras elección, está lastrando a los partidos pequeños de ámbito nacional que crecen poco cuando deberían de crecer, y se hunden cuando pierden apoyos.

Personalmente la mayor decepción que siento en estas elecciones es el resultado de EQUO. Yo, que soy valenciano, pensé que lo vivido con Compromís en las elecciones autonómicas se repetiría con esta formación en el ámbito nacional. Un partido nuevo, con menos clichés ideológicos, que creía sería capaz de generar desde las redes sociales un movimiento político pequeño pero que sería la base para su futuro crecimiento.
Sin embargo parece claro que sobreestimé el poder de las redes sociales en unas elecciones como estas. Con una campaña hecha desde el activismo, sin propaganda electoral ninguna, el partido de Uralde no era conocido por casi nadie que no se informase activamente en la prensa o fuese usuario de las redes sociales. Esto lo comprobé en los días anteriores a las elecciones hablando con algunas personas donde vi que la mayoría no sabía que era EQUO. La sectaria exclusión de este partido en los espacios de propaganda electoral gratuita ha ahondado en su desconocimiento.
Además de esto creo que hay más razones. EQUO, como marca, y al ser un partido desconocido no daba la sensación visual de ser un partido verde. El hecho, además, de que IU fuese en coalición con otro partido verde y lo pusiese en el nombre de la coalición daba a entender al elector poco informado de que el voto ecologista estaba realmente con IU. En España hay muchos miles de personas que votan a distintos partidos verdes sólo por la palabra “verde” de la papeleta, y sin esta referencia creo que se han perdido muchos miles de votos.
El caso de los coaligados de EQUO en Valencia, Compromís, también me ha producido una pequeña decepción. Compromís ha ocultado a EQUO en sus papeletas y discurso para centrarse en la exitosa marca Compromís y como resultado ha sacado un porcentaje bastante más bajo de votos que en las municipales pasadas cuando, realmente, ha hecho un buen trabajo estos meses. El ocultar a EQUO ha llevado a que la marca fuese sentida como local y ajena a un proyecto nacional, y precisamente por eso en unas elecciones nacionales la gente ha preferido votar a IU o UPyD que sí tenían este proyecto.
Compromís debería entender esta lección. Siempre he dicho que el Bloc es el problema de esta coalición y IdPV su valor y fuerza. En unas elecciones municipales el valencianismo y el eco socialismo suman, pero en unas nacionales en nacionalismo les resta. El Bloc debería haberse quedado voluntariamente a un lado en estas elecciones nacionales y haber dejado que IdPV le hubiese dado a la coalición color de proyecto de ámbito nacional, remarcando que Compromís era EQUO y su proyecto en la comunidad valenciana. El desconocimiento de la marca EQUO también ha influido, pero hechos como la colocación de cabezas de lista del Bloc no tenía sentido alguno y ha perjudicado los resultados Compromís.
El proyecto EQUO ha quedado así abortado por ahora. Técnicamente tampoco han estado tan lejos de sus objetivos, pues si Uralde hubiese sacado su escaño por Madrid (ha sacado un 2% de los votos y necesitaba un 3%) hubiese, quizá, hecho un grupo verde con Compromís e ICV y podía haber encauzado el proyecto. Ha sacado 215.000 votos en toda España como EQUO (con 150.000 Coalición Canaria ha sacado 2 diputados, otra desproporción de nuestro sistema), más los 125.000 de Compromís. Junto con los 280.000 de ICV en Cataluña otorgan al proyecto ecosocialista en España más futuro de lo que indican los resultados, y lo que habrá que pensar es cómo se organiza mejor este caudal de fuerzas para que lleven a algún sitio. Y más adelante también habrá que analizar si la idea de hacer un proyecto independiente y no juntarse con IU, que a mí me parecía acertada, realmente ha sido una buena idea.

UpyD se ha convertido en la cuarta fuerza política de España en votos, con más de un millón. Ha sacado 4 escaños por Madrid y uno por Valencia, y podría haber sacado muchos más con otro sistema. Me alegro mucho de su crecimiento y ahora, en oposición a un gobierno nominal del PP mecido por la mano de Merkel, es cuando les toca demostrar su patriotismo y lo que realmente quieren para este país.
IU también ha renacido de sus cenizas. Más de 1,5 millones de votos está muy bien, aunque deben ser conscientes de que han recibido el voto de castigo del PSOE y que no es ni por su programa ni porque atraigan al electorado. Cayo Lara deberá ahora saber integrar, hacer crecer el proyecto más allá del PCE y oponerse frontalmente al PPSOE y a la tutela alemana. Así conseguirá convencer a todos aquellos que le han votado sin estar convencidos. Es probablemente su última oportunidad si quieren ser alguien en la política de este país.
Un resultado que me ha sorprendido mucho es el de CiU. Que con todo lo que está haciendo en Cataluña haya sacado 16 escaños me da mucho que pensar. He hablado con un amigo que vive en Barcelona y me dice que CiU y su política en la Generalitat es considerado en Cataluña un tema interno, y que para estas elecciones la gente se ha fijado en otra cosa. Esta “otra cosa” es, sin duda, un posicionamiento perverso que se da en tiempos de crisis de intentar “traer para casa” lo poco que hay. Estos planteamientos de intentar estirar la cuerda para casa es lo que ha llevado a este país a donde está ahora y me da mucha pena que Cataluña haya caído en eso. Votar por el “pacto fiscal” que dicen los de CiU no es el inicio de un mejor futuro para Cataluña sino, quizá, el inicio de su decadencia moral y política.
De Amaiur poco que comentar. La izquierda Abertzale ha sabido capitalizar el fin de ETA gracias a los pasos de ésta, calculados perfectamente para potenciar los efectos electorales. No creo que aporte nada y me imagino que se desinflará con el tiempo. Si acaso pone al PNV en una complicada tesitura en la que tendrá que decidir si vuelve a su acuerdo histórico con el PSE o se mete en una espiral en la que puede quedar desplazado de la centralidad.

Hace unos meses, en el análisis de las elecciones municipales que hice en este blog, escribí esto:

La segunda razón por la que soy optimista es porque pienso que la izquierda social de este país ha cumplido parcialmente con su deber. La gente de izquierda no se ha querido tragar la patraña que les vendía el PSOE y le han castigado adecuadamente a sus acciones. Se ha demostrado que parte de la izquierda de este país es crítica pues ha buscado opciones más conformes a sus planteamientos y las ha votado. No ha votado por colores ni palabras vacías, ha votado conforme a realidades fehacientes. Y esto me parece muy importante y me parece un buen inicio para acabar con este PPSOE que no nos lleva más que a la futbolización de algo tan serio como es la política.
Las personas de derechas, en cambio, no han cumplido con su parte de forma mayoritaria. Exceptuando gente como nuestro lector y ese 4% de valientes votantes valencianos, la mayoría de la derecha hispana sigue ejerciendo el voto como si fuese una cuestión de rencillas familiares y de pasiones primarias.”

Como la lección política de aquellas elecciones es la misma que la de estas, me reafirmo en lo dicho entonces. Decía Escolar que España ha pasado del bipartidismo al monopartidismo, que diciéndolo de forma menos llamativa podemos decir que el bipartidismo se ha comenzado a destruir por la izquierda.
Y aquí es donde me asalta la duda. ¿Qué pasará cuando veamos que el PP no hace más que la misma política que ha hecho el PSOE? ¿Qué pasará cuando vengan los recortes, la reforma laboral, la subida del IVA, un nuevo descenso del poder adquisitivo de los funcionarios, el copago, etc.? Cuando todos aquellos que han votado pensando que el PP iba a cambiar las cosas porque sí, por magia y gracia de dios, se den cuenta que vivimos en un país intervenido con dos partidos colaboracionistas que han vendido su voto y sumisión, ¿Qué harán los votantes de derecha? ¿Harán lo mismo que han hecho los del PSOE esta vez?
Y por supuesto no vale volver al redil del PSOE dando tumbos como si fuéramos tontos. Cuando lleguemos a la situación Griega, con los dos partidos quemados por la crisis y viéndose que actúan igual en el gobierno, ¿Qué harán los votantes del PP? Me encantaría que actuasen igual que lo han hecho los del PSOE, aunque lo dudo pues para mi es evidente que el PP es corresponsable de esta crisis, que es algo meridianamente claro con un mínimo análisis, y aún así casi nadie lo ha castigado.
La pelota está, pues, en el tejado de la derecha social de este país. En sus manos estamos para ver si nos podemos convertir en un país normal y regenerar nuestra democracia de baja calidad, o bien si vuelven a reactivar la rueda del bipartidismo con su cerrazón y visceralidades propias de la guerra civil.

Finalmente hay un análisis que no puedo hacer porque no tengo datos pero que voy a hacer de forma subjetiva en función de lo que veo en mi entorno. Tengo la sensación de que el bipartidismo se está rompiendo fundamentalmente por la gente de mi generación, es decir, por la de aquellos que estamos alrededor de la treintena. Yo tengo amigos de izquierdas, de centro y de derechas y tengo que decir que muy pocos de ellos han votado al PP o al PSOE. El voto nulo y el voto a otras formaciones más pequeñas (UPyD, IU y Compromís) ha sido la gran mayoría.
Nosotros somos una generación que ha vivido el gobierno del PP y del PSOE. En los años del PP y los primeros del PSOE vimos como realmente se nos había engañado cuando éramos jóvenes. Estudiamos carreras porque nos dijeron que eran necesarias en un mundo competitivo para poder tener una vida relativamente cómoda y segura. Pero cuando llegamos a la realidad laboral nos dimos cuenta que hasta lo más básico, una vivienda, estaba fuera de nuestro alcance gracias a los contratos precarios, el mileurismo y la inseguridad laboral. La prosperidad de nuestro país se construía para la generación anterior a la nuestra y vimos que jamás íbamos a tener el nivel de vida de nuestros padres.
Y esto fue en la época de vacas gordas, porque luego llegó la crisis y fue cuando vimos que nuestra realidad no era otra cosa que la precarización general de la sociedad y que todo lo que sustentaba la prosperidad de la que sólo recibíamos las migajas tenía cimientos de papel. Antes estábamos mal, hoy estamos peor. Y eso que tenemos suerte de estar insertados en el mercado laboral español, porque la generación que viene detrás de nosotros está fuera y casi sin posibilidad de entrar con un mercado laboral taponado.
Por esto creo que somos la generación del “Ni PSOE ni PP”, sabemos que ambos nos han ignorado, fallado y engañado. Los más jóvenes quizá creerán que el PP les puede arreglar algo. En breves meses se darán cuenta de la dura realidad.
Creo que el grueso de votos de UPyD, EQUO-Compromís y muchos de los de IU, además del voto nulo activo, es cosa de nuestra generación. Cuando hayan encuestas a posteriori que analicen criterios de edad lo podremos confirmar o desmentir, pero estoy bastante seguro de que es así.

Hoy empieza el futuro de nuestro país. Políticamente (en un sentido legislativo y ejecutivo) nada ha cambiado, pero en términos de partido e ideológicos muchas cosas han cambiado. El nuevo pluripartidismo de la izquierda, el hundimiento del PSOE que obliga a una regeneración radical, un gobierno títere sin una oposición parlamentaria fuerte, una presumible potente oposición en la calle de movimientos como el 15-M, la zona euro al borde del colapso por las obsesiones y castigos de Alemania…
Aquí seguiremos analizando la realidad y yo lo seguiré haciendo cada vez más con una amplitud de miras que vaya más allá de nuestras fronteras. En un mundo donde el parlamento alemán conoce las medidas del gobierno Irlandés tres semanas antes que su propio parlamento, en un mundo donde desde Berlín se tumban primeros ministros de países soberanos en horas, no tiene sentido mirar a la Moncloa o a las calles Ferraz o Génova. Quizá hasta que no entendamos esto no podremos tomar decisiones políticas coherentes ni aspirar a cambiar nada.



viernes, 18 de noviembre de 2011

20-N: Esta vez me niego a pasar por el aro



















La mayoría de los electores españoles cree que en estas elecciones se elige quien va a gobernar en España. Pues no, eso no es así, lo siento. Cualquiera de los dos candidatos con posibilidades de llegar a la presidencia (bueno, realmente sólo hay uno) ya tienen escrito en el cajón de su escritorio las medidas que tienen que tomar, las reformas que tienen que hacer y qué impuestos deben subir y gastos recortar. Y si el elegido se hace el despistado, recibirá una llamada telefónica desde Berlín donde una nada agraciada dama le pedirá que coja lápiz y papel para apuntar las medidas que tiene que tomar. No hay más.

Imaginemos también, y sé que hace falta imaginación pero haced el esfuerzo, que Rubalcaba no es un engañador ni Rajoy un pusilánime sin convicciones, y alguno de los dos una vez en el gobierno se rebela contra las indicaciones recibidas al considerar que son negativas para España.
Bien, si ese improbable escenario se llegase a dar nuestro querido y flamante nuevo presidente sería fulminado de su cargo como le ha pasado a Papandreu o a Berlusconi, y sería sustituido por alguien sumiso a las indicaciones alemanas (que son, a su vez, las indicaciones de los grandes poderes económicos internacionales). Como en este país no hay tecnócratas como tal desde hace más de tres décadas el nuevo presidente saldría del entorno de los organismos económicos europeos o internacionales, con cargo vigente o que haya desempeñado un cargo en el pasado (¿Almunia? ¿Rato?).
Evidentemente esto no va a pasar, porque tanto el PP como el PSOE tienen asumido el papel de servidores de las ortodoxas recetas extranjeras, pero que nadie dude que eso sería así. Tal es la fuerza de estas doctrinas que podrían ser capaz hasta de producir lo impensable en España: La fractura de la disciplina de voto de un partido.
Creo que la conclusión evidente de todo esto la conocemos todos. Da igual quién gane este 20-N, las papeletas están ya repartidas y nuestro futuro escrito: Disciplina fiscal, reforma laboral, recorte de prestaciones sociales, aumentos de impuestos preferentemente indirectos, convergencia con las políticas económicas exigidas desde Alemania y, finalmente, desaparición de la soberanía económica teórica a favor de un macro ministro de economía europeo (nominal porque la real ya la perdimos hace tiempo).

Estas elecciones son, por lo tanto, una mera repartición del poder entre las dos fuerzas que dominan nuestra democracia y sus ejércitos de cesantes. Sueldos, dietas, contactos con el mundo empresarial, satisfacción de ambiciones políticas…Esto es lo que se decide y, si acaso, una redefinición de la moral de un ejecutivo vacío de poder económico y volcado en marranear con las leyes que tengan matices que no les gusten (pero no anular, no anularán ninguna de esas leyes).
En este contexto los ciudadanos tenemos dos opciones básicas. Podemos ser partícipes de este circo sin gracia votando, como siempre, a dos opciones que son sustancialmente iguales y que, si gobiernan, no van a aportar nada al país que no esté predeterminado ni van a aportar ningún valor añadido respecto al otro partido. Podemos pelearnos para que gane “el nuestro”, o sea el que creemos que es el nuestro, porque a no ser que seas Angela Merkel, un directivo de Goldman Sach, de una agencia de Rating o de un banco, un broker de bolsa o un miembro del club Bilderberg o la trilateral, que creo que no lo eres, ninguno de estos candidatos es el tuyo. Estos candidatos son de “otros”, y son de otros porque ellos mismos lo han decidido así. Seguir pensando que vale la pena depositar tus principios políticos en alguno de estos dos candidatos con sus respectivos partidos es, lo siento y perdonad si os ofendo, una ingenuidad que roza la falta de criterio.
Pero también hay otra opción: Decir basta y no ser colaboradores de este engaño democrático. Quizá mucha gente piense que no vale para nada rebelarse contra este sistema asegurado bajo 7 llaves que garantizan un turno vacío, quizá mucha gente piense que con estos escasos grados de libertad lo único que podemos hacer es escoger lo menos malo. No, no y no, esto es un error, es el mismo error de siempre, es el mismo error que nos ha llevado a donde estamos ahora.

Hay dos razones fundamentales que me permiten deciros que os equivocáis gravemente si pensáis así. La primera es una cuestión ética. El voto no es un juego, no puede ser una apuesta al azar, no se puede frivolizar con él. Cada vez que votamos estamos asumiendo una alícuota parte de responsabilidad, estamos colaborando con algo, nuestras manos se están marcando al confiar en algo o en alguien. Por supuesto que podemos equivocarnos y meter la pata una y mil veces, y creo que no se puede criticar jamás al que se equivoca por un análisis erróneo o al que es manipulado. Pero si aceptamos que el voto conlleva responsabilidad no podremos echarlo a la urna sin pasarlo por el filtro de la razón y el análisis.
Y si analizamos fríamente, ¿qué nos encontramos? Un país con un 20% de paro oficial, acosado por los mercados, con unas estructuras del bienestar tambaleándose, un país asolado por la corrupción (¡Hasta la familia real!), un país de enchufados y privilegios. Y esto, señores, no se crea en 4 años, ni en 10. Esto es causa de una serie de factores y de una serie de decisiones políticas que se han tomado en las últimas 2 décadas, además de otras causas estructurales internas y externas. Esto es responsabilidad del grueso de las administraciones públicas, del gobierno de la nación pero también de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, más irresponsables aún que la propia administración central.
Tolerancia a la corrupción, despilfarro, enchufe, ley del suelo de 1998, burbuja inmobiliaria, plan E, aeropuertos sin aviones y estaciones de tren sin pasajeros, monstruosidades arquitectónicas por doquier, jueces de partido, privilegios…Si tuviésemos que dar un nombre, englobar en dos palabras todo este desaguisado, yo tengo claras las dos palabras que usaría: PSOE y PP.
¿De verdad se puede, éticamente, con el corazón y la cabeza, confiar en estas fuerzas políticas? No lo entiendo, no puedo entenderlo. Creo que si votase a uno de estos partidos me sentiría incómodo el resto de la legislatura, me sentiría responsable e idiota ante el primer recorte o medida servil que haga el nuevo gobernante. Porque señores, es así como me he sentido en los últimos años, es así como me he sentido por el destino de mi voto en 2008. La verdad es que no sabía que iban a hacer lo que han hecho, pero sí sabía identificar sus corresponsabilidades con la crisis que se vislumbraba, las creadas en el periodo 93-96 y el 2004-2008. Quizá pensé que espoleados por la esperanza de Obama, que al final se quedó en nada, y por el refundador del capitalismo Sarkozy, hoy convertido en la mascota de la canciller Merkel, sabrían cambiar el rumbo de los errores de los años anteriores. No lo hicieron, y hoy me arrepiento de aquella decisión. Y a vosotros, si votáis PSOE o PP, os pasará lo mismo.

La segunda razón tiene que ver con el futuro. Estas elecciones están vacías, pero estas elecciones pueden ser el inicio de una nueva era para nuestro país. Estas elecciones son el punto de unión entre lo que es nuestro pasado, el PPSOE complementado con CiU, y lo que puede ser nuestro futuro. Estamos ante un sistema caduco, un sistema enquistado en unos usos, formas y realidades políticas que paralizan el cambio, que paralizan la mejora. Nuestra calidad democrática está bajo mínimos y no sólo por nuestra pérdida de soberanía, si no porque los que ocupan nuestras administraciones públicas y nuestro poder legislativo han convertido esta rueda turnista en su modo de vida y cualquier cambio hacia una mayor democracia, limpieza y control podría llevar a perderlo. Hoy el PPSOE es, simple y llanamente, el defensor del statu quo.
En este contexto necesitamos nuevas personas, nuevas ideas, aire nuevo y proyectos que puedan generar mejora desde cualquier ámbito de la administración. Pero a pesar de que este sentimiento está muy extendido (no sé si en la mayoría de la población o no, pero sí en un porcentaje sustancial), el corsé que aguanta el bipartidismo en este país no se rompe, ¿Por qué?
La respuesta es múltiple: Odios heredados, publicidad machacona, costumbre de pensar en conceptos duales, un sistema electoral que favorece a los grandes, medios de comunicación de partido, poderío económico de los grandes partidos, etc. Todo cuenta, todas estas cosas agrupadas generan finalmente un bloque demasiado duro para romperlo de un solo golpe. Hay que perforar en él, sin prisa pero sin pausa.

Que nuestro país pase del bipartidismo al multipartidismo, que pase del turno político a la elección responsable, que pase del statu quo a la posibilidad de reforma, no es una tarea fácil. Necesitamos tiempo y trabajar en ello. Que nadie piense que un día los ciudadanos van a llegar al convencimiento de que este bipartidismo es ruinoso y lo van a cambiar en unas elecciones. Esto no funciona así, y que el bipartidismo pueda con todo ante el desencanto general de nuestra sociedad creo que es una prueba cristalina de ello.
He defendido en los últimos escritos que para que las opciones de cambio que tenemos actualmente (EQUO, UPyD, IU y alguna otra) puedan tener posibilidades reales en el futuro hay que hacerlos crecer. Que uno de estos partidos tenga 5 ó 10 diputados en el congreso puede parecer irrelevante cuando compiten con grupos de 150 diputados, pero no lo es. Desde ese grupo parlamentario pequeño se puede tener presencia en los medios de comunicación, se puede denunciar los abusos, se puede defender cambios con la fuerza que da los votos de los ciudadanos que te han apoyado. Desde el congreso se puede tener acceso a información, se puede colorear la cara a los que venden nuestra soberanía y se aprovechan del dinero público.
No es absurdo, pues, votar a un partido pequeño. Es más, es imprescindible. Para tener algún día 100 diputados hay que tener antes 15, y para llegar a tener 15 debes tener presencia mediática, que te conozcan, que te concedan espacios de propaganda electoral, debes trabajar en el congreso o en los ayuntamientos y comunidades, y para eso es imprescindible empezar teniendo presencia parlamentaria.

Hay que “plantar” el cambio, para luego “regar” el cambio. Nada bueno se genera en un instante. Hay que invertir en el cambio. Y para eso hay, hoy, que apoyar a partidos que nos puedan traer el cambio en el futuro.
Creo que no hay mejor momento que unas elecciones donde realmente no te juegas nada, porque tu gobierno no es más que un títere, para hacer este tipo de inversiones. Y además, por dignidad, por ética, por patriotismo, por espíritu democrático, creo que debemos rebelarnos contra esto.
Yo no soy nadie para decirle a nadie qué votar. Si habéis leído mis últimas entradas creo que intuiréis lo que voy a hacer yo, pero que yo haya tomado una opción determinada no me lleva a tomar partido de forma militante por esa opción. Porque creo que hay una opción más grande, una opción más importante, que ya ni siquiera es ideológica ni de derechas ni de izquierdas, está por encima de todo esto. La opción es no aceptar más de lo mismo y apostar directamente por un cambio en profundidad.

El PP y el PSOE han llegado a un punto en que son básicamente lo mismo, es lo de ahora, lo del año 2004, lo del 96, lo del 93, es lo que nos ha llevado aquí. Y yo no quiero eso, yo no quiero ser palmero de los que han llevado a mi país a su actual situación, yo me niego a pasar por el aro por odios o afecciones ancestrales.
Yo quiero cambio, quiero un futuro nuevo, diferente, con otros valores, con una democracia limpia, decente, con un futuro donde la democracia y la soberanía del ciudadano sea de nuevo real. Y eso cambio puede ser EQUO, o UPyD, o el partido pirata, o incluso IU, o algún partido de derechas que haya por ahí y que se presente con una voluntad de regeneración democrática. Yo no lo sé, pero sé que está ahí, está por ahí, y si no está ahí estará en algún partido en el futuro que recoja la esencia de cambio y de regeneración de estos partidos.
Y en consecuencia actuaré el 20-N. Iré a la urna sabiendo que el partido al que voy a votar no va a ganar y que, en el mejor de los casos, sacará un resultado que no le dará poder político alguno. Pero saldré del colegio electoral y sabré que he hecho lo correcto, sabré que mis manos no habrán coqueteado con quienes nos han llevado a esta situación, que no estoy colaborando con el vaciado de mi democracia.
Y levantaré la cabeza, y miraré al sol mediterráneo de mi tierra y soñaré con un futuro distinto para mi país mientras comienzo a caminar por un camino, largo y tedioso, pero que es más limpio que el que dejo atrás.

martes, 15 de noviembre de 2011

El programa de EQUO


El líder de EQUO, Juan López de Uralde "Juantxo"














El proyecto EQUO es una de las grandes novedades de estas elecciones. A diferencia de lo que pasa en la mayoría de Europa en España no hay un partido verde poderoso. Hay multitud de partidos ecologistas marginales que nunca han conseguido nada y, como mucho, han servido de partidito adicional a ciertas coaliciones electorales que tampoco eran mayoritarias. Creo que el cargo más importante que tiene un político verde en este país es la alcaldía de Villena y sólo desde Mayo pasado.
EQUO se formó con la unión de multitud de pequeños partidos verdes y ecologistas cansados de ser fuerzas marginales bajo la coordinación del exdirector de Greenpeace en España, Juan López de Uralde. A Equo han ido muchas de las personalidades moderadas de IU, como Inés Sabanés o Reyes Montiel, aunque si el proyecto tiene éxito veremos una avalancha de afiliaciones de todo el sector no comunista de IU. Cuenta, además, con el apoyo del partido verde europeo y por España han desfilado desde Daniel Cohn-Bendit y Monica Frassoni hasta el antiglobalizador José Bové.

Mucha gente piensa que los partidos verdes se dedican a defender a los pajaritos y las ballenas por encima de las personas, lo que es una falacia seguramente extendida por quienes se sentían amenazados por estos partidos, pero que ha sido potenciada por la actitud de muchos ecologistas que parecían la típica “gatera” que se relaciona más con los gatos que con las personas. Pero la ideología verde no es eso en absoluto, si no que pone al ser humano como sujeto central de todas las políticas de defensa de los ecosistemas y el medio ambiente. El desarrollo sostenible y la protección de los ecosistemas es, fundamentalmente, la manera de conseguir una calidad de vida duradera y a largo plazo para el ser humano.
En un ejercicio como el de la entrada anterior (aunque intentaré hacerlo más corto) voy a indicar cuales son los puntos fuertes del programa de EQUO y qué es lo que no me convence. Empiezo por lo positivo, centrándome en economía como siempre:

- Hacer del Ahorro la Eficiencia y el desarrollo de las Energías renovables el eje central del cambio de modelo productivo para reducir nuestra alta dependencia energética del exterior, reducir la demanda total de energía un 30% (con respecto a 2007) mejorando la eficiencia de la economía y disminuir las emisiones contaminantes a la atmósfera.
Potenciar un sector tecnológico e industrial que se convierta en el eje de la transformación tecnológica que la economía española necesita.

- Apoyo e impulso al cambio de modelo productivo en otros sectores de actividad económica y productiva.
Elaborar y aprobar una Estrategia Española de Química Sostenible, reconversión del sector automovilístico hacia la producción eléctrica e introducción de criterios ecológicos en el sector de la agroindustria y el procesamiento de alimentos

- Desarrollo de un potente sector socio-sanitario y de servicios personales, así como la creación de plazas escolares públicas de 0 a 3 años.

- Modificación de las modalidades y tipos de contrato, eliminando los tipos que favorecen el uso y abuso fraudulento de contratos precarios.

- Intensificar el proceso de equiparación de derechos y obligaciones de los trabajadores autónomos y los asalariados. Introducción de medidas como la Oficina Electrónica de Recaudación, que permita pagar el IVA de acuerdo con los ingresos y no con la facturación, así como la cotización variable en función de los resultados del trabajo del autónomo y/o de la microempresa.

- Política Fiscal: Lucha sin cuartel contra el fraude fiscal.

- Elevar la progresividad fiscal, y reequilibrio de aportaciones fiscales por tipos de renta, incrementando la imposición sobre las rentas del capital. Pagar todos y pagar más los que más tienen.
Tipo de gravamen específico del 51% para las rentas del trabajo y actividades económicas superiores a 150.000 euros.

- Equiparación de las rentas de capital, y otras rentas a la curva de progresividad que soportan las rentas del trabajo en el IRPF.

- Limitación de las deducciones fiscales a Planes de Pensiones Privados, para aportaciones inferiores a cifras equivalentes a los 20.000 euros anuales.
Impuesto de Sociedades. Eliminación de todas las deducciones en el Impuesto de Sociedades para acercar la tributación efectiva (entre el 10-15% según tamaño y facturación) al tipo de gravamen general.

- Es necesario avanzar en materia de Fiscalidad internacional. Las medidas enunciadas deben estar acompañadas de reformas a nivel supranacional para evitar la competencia desleal y el perverso comportamiento de mercados como el financiero como la armonización fiscal en la Unión Europea, la instauración de un impuesto supranacional europeo, la creación de una tasa internacional sobre operaciones financieras y la erradicación de los paraísos fiscales.

- Control y limitación de los salarios, remuneraciones en dinero y en especies, bonos y complementos de pensión de los altos ejecutivos y personal de dirección bancarios

- Promoción y fortalecimiento de una banca ética y cooperativa, al servicio de las actividades económicas y productivas más cercanas y medioambientalmente sostenibles. Especial apoyo a los emprendedores y al autoempleo en actividades económicas sostenibles.

- Se desarrollará una red de Escuelas para la Salud, para impulsar la capacitación autónoma de las personas en la protección y defensa de su salud y el apoyo solidario.
La alfabetización en salud, la educación para la salud, dentro de las políticas de promoción de salud y participación comunitaria, es un paso más de una política educativa integral que tiene por objeto una sociedad de ciudadanos capaces y, por ello, libres de tomar decisiones sin necesidad de paternalismos.

- Plan de reformas para la lucha contra la corrupción en el sector público incluyendo un régimen de incompatibilidades más estricto y ampliación del plazo de prescripción para delitos de corrupción.
Se ampliará el plazo de prescripción para delitos de corrupción independientemente de la pena máxima. Reforma del régimen de incompatibilidades para cargos electos, altos cargos de designación directa, directivos de empresas y sociedades públicas, organismos reguladores y del conjunto de entes de capital público

- Aprobar una ley que regule la relación entre los lobbies o grupos de interés y presión y las instituciones públicas, dando transparencia a su actividad para garantizar la igualdad de oportunidades a los potenciales afectados por una decisión pública.

- Reforma de las pensiones y actividad pos-jubilación. Favorecer las medidas necesarias para seguir fortaleciendo el fondo público de las pensiones, desmontando la leyenda sobre la necesidad de la inversión en planes privados y regulando la publicidad sobre aquellos y denunciaremos todo alarmismo sobre la solvencia de nuestro sistema público, para promocionar los sistemas de capitalización privados controlados por el sistema financiero

Podríamos hacer un ejercicio de comparación entre este programa y el de UPyD, y francamente no son tan distintos. En todo lo referente a política económica, de impuestos, de relación con el sistema financiero, los impuestos sobre las transacciones financieras y el capital, etc. Los programas son asombrosamente similares.
La diferencia radica en que UPyD defiende un sistema más “liberal” en cuanto a las relaciones laborales y el empleo, mientras que EQUO propone más limitaciones y controles (edad de jubilación, convenios y salarios).
También podríamos decir que EQUO tiene mayor “fe” sobre lo público y su mantenimiento, y también sobre la potenciación de todo aquello que tiene que ver con el desarrollo sostenible, las energías renovables y la agricultura ecológica. UPyD, en cambio y sin negar nunca de lo público, es bastante menos “entusiasta” en la defensa de lo público, busca la colaboración privada en algunos casos, y evita defender un modelo de crecimiento determinado fuera de generalismos sobre la economía productiva.

Por supuesto, también hay cosas que no me acaban de gustar del programa de EQUO, y empiezo por uno que no he sabido donde colocar:

- El derecho a una renta social mínima para las personas que carecen de ingresos y no perciben ningún otro subsidio ni prestación social, partiendo de la renta mínima de inserción y alcanzando los 500€ mensuales al final de la legislatura, complementando esa cantidad en función de baremos de tipo familiar, de coste de la vida, situaciones de multiexclusión, etc.,

A pesar de que estoy de acuerdo en este punto, creo que la propuesta es demasiado “alegre”. Creo que es importante que esta renta mínima esté claramente circunscrita a personas que lo necesiten y que lo necesiten porque no puedan trabajar o conseguir un empleo. Se debe ser claro en que esta renta mínima está para proteger a las personas que no puedan valerse por si mismas, y que debe estar controladísima para evitar al fraude, por un lado, y su cobro por personas que realmente no están buscando un empleo o lo tienen en negro por otro.

-Cerrar las centrales nucleares en 2020, así como cambiar el modelo energético para alcanzar el 70% de la electricidad generada en 2020 mediante energías renovables y el 100% en 2030.

Me parece muy optimista. Yo soy un firme partidario de las energías renovables y contrario a la nuclear, pero en este entorno de crisis cerrar las nucleares en 8 años (que ahora mismo generan energía barata porque están amortizadas) me parece muy osado. El porcentaje de energía generada por renovables en 2020 también me parece difícil, y el de 2030 inalcanzable.

-Trabajar menos horas para trabajar más personas, reduciendo y acabando con las horas extraordinarias, promoviendo
una Ley de 35 horas semanales y avanzando progresivamente hacia una mayor reducción de jornada para favorecer el pleno empleo y la compatibilidad entre vida personal y laboral.
Incentivación de los acuerdos voluntarios de reducción de horarios en las empresas, promoviendo la conciliación de la vida laboral y personal, racionalizando los horarios de trabajo tal y como propone la Comisión Española de Expertos y favoreciendo el trabajo a tiempo parcial y el teletrabajo con condiciones de trabajo dignas y salarios justos y suficientes.

Esto me parece demasiado concreto y fuera del momento actual para ser el programa electoral. Parece bastante claro, en el momento niegas dogmas liberales de crecimiento infinito, que en el futuro no va a haber trabajo para todo el mundo en una situación de crecimiento normal (otra cosa sería bajo alguna catástrofe). Los avances técnicos, la productividad, los futuros modelos de consumo, las limitaciones de recursos, etc. Van a llevarnos inevitablemente a ese escenario, y entonces sólo habrá dos opciones: O se deja a amplias capas de la población sin empleo (y por lo tanto sin recursos), o se divide el empleo. Y esta división del empleo se tendría que producir reduciendo las horas de trabajo.
Pero eso es el cuadro general entendiendo a todo el mundo como sujeto de estudio. Otra cosa es la realidad de nuestro país, de Europa, en competencia feroz con China e India, cuando las industrias europeas están siendo deslocalizadas, cuando en los países de bajo coste se trabaja jornadas casi esclavistas. Evidentemente en ese contexto y de forma unilateral no podemos ir a las 35 horas semanales, incluso sería complicado hacerlo a nivel europeo.
Creo que hay que trabajar por este horizonte, pero lo primero que hay que solucionar es el problema de la competencia con los países de bajo coste y hacerlo a nivel supranacional.

- Creación de una banca pública a partir de las cajas de ahorro nacionalizadas, del fortalecimiento y desarrollo del ICO (para el corto plazo, resulta necesario reforzar las líneas de financiación del Instituto de Crédito Oficial y canalizar por esta vía una mayor oferta de crédito, con el adecuado control de riesgos, hacia las PYMES y hacia las empresas que invierten en economía verde y sostenible) y de otras instituciones financieras de las comunidades autónomas. Promover su actuación con criterios éticos.

En este punto, que comparte con IU y otros partidos, siempre me ha parecido que hay mucha demagogia y poco entendimiento de cual es realmente la base de todo, aunque en el programa de EQUO se vislumbra algo positivo.
La base de todo está en lo que dice el último párrafo “Promover su actuación con criterios éticos”, y no sólo éticos, con criterios económicamente sostenibles. Esta es la clave de todo, no el hecho de que la banca sea pública o privada.
Analicemos qué ha pasado con las cajas de ahorro. Eran públicas, pero han actuado tan irresponsablemente como los bancos privados, y en algunos casos incluso más. Sus directivos se han forrado igual que los de los bancos privados, han otorgado crédito tan irresponsablemente como los bancos privados, han sido coparticipes de la burbuja inmobiliaria como los bancos privados y usan sus fondos de inversión exactamente de la misma manera que los bancos privados.
¿De qué vale una banca pública si comete los mismos errores que la privada? Mucha gente habla de que es necesaria para dar crédito, pero dar crédito insosteniblemente aumentando los ratios de endeudamiento de la población sin sentido sería un error por insostenible, y creo que debemos aspirar a una sostenibilidad a todos los niveles.
Lo que necesitamos es una banca racional, decente, ética y que oriente el crédito a actividades productivas. Y esto se puede hacer desde una banca pública, pero también desde una privada si creamos el marco regulatorio apropiado que incite a eso. Este es el punto central, la ética y la sostenibilidad, no que la titularidad sea pública o privada. Si creamos una banca pública para cometer los mismos errores de las cajas de ahorro estaremos persistiendo en el mismo error que ha generado esta crisis.


El programa de EQUO me parece bastante bueno en general, aunque tocado de ciertos clichés y ciertas ideas un tanto utópicas. Pero sus principios son hornados, su programa ha sido creado en asamblea con militantes y simpatizantes de manera asombrosamente abierta, su apuesta por la regeneración democrática y la democracia radical se opone frontalmente con la degeneración y la partitocracia que ocupa nuestro panorama político y, sobre todo, su visión del camino que debe seguir la izquierda en el futuro creo que es la correcta.
Su programa y sus principios no son tan dogmáticos como los de IU, pero también son más nuevos que los de UPyD. Realmente comparte muchas cosas con ambas formaciones, y en mi opinión de forma positiva.

Además hay una cosa muy importante. En esta campaña política estamos viendo como los partidos se atacan los unos a los otros como hienas en su afán por apropiarse del votante. Los de IU llaman a los de EQUO “traidores” y “marca blanca” del PSOE, los del PSOE llaman “extrema derecha” a los de UPyD, los de UPyD se empeñan en decir que EQUO no tiene opciones de nada y que IU no es más que lo mismo que el PP y el PSOE, los del PP dicen que todos los demás son la extrema izquierda y/o separatistas….Yo estoy cansado de esta política, de este circo de insultos y gritos estúpidos.
Y en medio de todo esto el candidato de EQUO, López de Uralde, no insulta a nadie, no ataca a los demás partidos, se comporta de forma exquisita con sus adversarios, se dedica a extender su mensaje sin tener para ello que hundir a la competencia. Para alguien como yo, que aspira a una política limpia, decente y civilizada, a la política que podemos ver en el centro y norte de Europa, la actitud de Juantxo es modélica y es el ejemplo que nuestra clase política debería de seguir.
Por lo tanto EQUO es, en mi opinión, una de las mejores alternativas que tenemos en estas elecciones. Hay otras opciones, por supuesto, pero desde un punto de vista de izquierdas y ante la mentira y el engaño de Rubalcaba y su PSOE, y el dogmatismo y manía persecutoria de IU, yo me quedaría sin duda con EQUO.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El programa de UPyD

Fernando Savater y Rosa Díez



















Una vez mi convencimiento es absoluto, desde hace años, sobre que el bipartidismo español del PPSOE ha llevado a este país a la gravísima situación política y en parte a la económica que padecemos, es mi obligación como ciudadano responsable analizar las opciones que tenemos fuera de este horrible turno político.
En este contexto he querido analizar el programa de uno de los partidos que va a aumentar sus apoyos en estas elecciones, UPyD. No me fío de los programas electorales como creo que no se fía nadie, y creo que hay que analizar con mucho cuidado lo que ponen para saber diferenciar la propaganda barata y los brindis al sol de la base ideológica y de la voluntad política del partido en cuestión. Otra cosa será ya la aplicación práctica, que diferirá bastante tanto del programa como de la voluntad política (y más en esta situación de semi-soberanía en la que vivimos), pero creo que es importante tenerla clara.
Las acciones de UPyD en esta legislatura en el congreso de los diputados me han parecido bastante decepcionantes, fuera de su defensa de la reforma de la ley electoral y alguna otra cosa más. Su líder, Rosa Díez, no es santo de mi devoción. Pero por otro lado sí que he visto muchas cosas positivas en las reivindicaciones de muchos concejales de UPyD estos últimos meses, denunciando el despilfarro y los privilegios de gran parte de la clase política española.

Bien, todos sabemos que UPyD es un partido bastante “centralista” (sin llegar a querer eliminar el estado autonómico), algo de de por sí no es malo si los objetivos que se persiguen son razonables. Yo creo más en un estado federal responsable, pero viendo el desastre que ha hecho el PPSOE en todas las administraciones públicas con su electoralismo barato y su despilfarro insultante entiendo perfectamente las reivindicaciones de mayor centralización. Y en cualquier caso creo que este estado mixto que ni es federal ni unitario es mejor reformarlo en alguna de las dos direcciones que dejarlo como está.
Para el análisis voy a centrarme en la economía, y voy a resaltar a continuación lo que me parece destacado y positivo del programa (dejo los números originales que figuran en el programa):

68 - Plan integral de lucha contra el fraude fiscal. La economía sumergida supone en España alrededor del 20% del PIB y está creciendo como consecuencia de la crisis, con una merma de ingresos públicos de unos 70.000 millones de euros anuales

74 - Lucha internacional contra los llamados “paraísos fiscales”.

78 - Reforma fiscal profunda que modifique el sistema tributario en su conjunto. El incremento de la recaudación deberá lograrse ampliando la base del sistema fiscal y simplificándolo, de forma que la mayor parte de la carga no recaiga como ahora sobre los trabajadores por cuenta ajena, y aumente la aportación de las rentas del capital. El objetivo también debe ser favorecer el crecimiento y la equidad.

79 - Eliminar los privilegios fiscales concedidos a las SICAV

81 – El Impuesto del Patrimonio ha de reformarse para convertirlo en un tributo que grave las grandes fortunas, eliminando los numerosos mecanismos que hoy permiten la elusión fiscal

83 - Las rentas del capital pasarán a tributar como los rendimientos del trabajo en el IRPF.

84 - Creación de un nuevo impuesto indirecto que grave el Consumo de bienes y servicios de Lujo

87 - Devengo del IVA cuando se cobra la factura en vez de cuando se emite.

86 – Introducción internacional de un impuesto sobre las operaciones financieras (conocido por “tasa Tobin”).

Por favor, analicemos estas medidas: Tasa Tobin, lucha contra los paraísos fiscales, impuestos a grandes fortunas, aumento de la presión a las rentas del capital, lucha contra el fraude fiscal…Estas medidas, señores, son medidas de un programa económico claramente de izquierda socialdemócrata. Y creo que es muy importante tenerlo claro para no caer en equívocos sobre este partido, que he llegado a ver definido por algún iluminado como de “extrema derecha”.
Luego pedirán estas cosas realmente o no, luego acabarán haciendo quizá la política contraria si tienen responsabilidades, y entonces les pediremos responsabilidades como ahora se las pedimos al PSOE. Pero este partido es nuevo y creo que debemos de concederle el beneficio de la duda, porque no ha contribuido a la ruina de España con las políticas opuestas como sí han hecho PSOE y PP.
Más cosas que me han gustado:

89 - Implantación progresiva del derecho a conservar las indemnizaciones por despido acumuladas al cambiar de empleo, facilitando así el cambio voluntario de puesto de trabajo conservando el derecho a las indemnizaciones acumuladas.

105 - Máximo desarrollo de las políticas de eficiencia energética y ahorro mediante el fomento de sistemas eficientes en la industria, los edificios, el transporte y en toda la cadena energética: la producción, la transmisión y el consumo del ciudadano

106 - Potenciar el desarrollo de las energías limpias y la transición a un modelo de economía bajo en carbono, disminuyendo la importación de combustibles fósiles.

109 - Mantenimiento de la energía nuclear instalada y apertura de un debate transparente, objetivo y riguroso sobre el riesgo y coste de este tipo de energía. (* Esta me gusta más por lo que se intuye que por lo que dice. Se intuye, básicamente, que no se deben construir más nucleares)

116 - Apoyo mediante exención de tasas a los vehículos híbridos de bajo consumo y eléctricos. Establecer para estos últimos un plan de desarrollo de puntos de conexión rápida por toda España, liberalizando la venta de energía

123 - Orientar todas las inversiones públicas en materia de vivienda hacia la vivienda de protección pública en alquiler sin opción a compra, fomentando la gestión privada de la actividad. El stock de viviendas sin vender puede emplearse para crear un parque de vivienda pública de protección oficial en alquiler. Se debe estudiar un procedimiento de opción a este tipo de viviendas y de revisión de la adjudicación a los beneficiarios en caso de incumplimiento posterior.

124 - Restablecimiento de la independencia de las empresas tasadoras de bienes inmuebles, elemento externo del control de garantías de los préstamos hipotecarios, mediante la prohibición de participaciones empresariales de bancos o Cajas de Ahorros, y mediante el establecimiento de procesos de adjudicación libres de comisiones encubiertas.

141 - Promover el uso prioritario de software libre en las Administraciones Públicas, especialmente en todos aquellos procesos donde el uso de sistemas bajo copyright suponga un coste al ciudadano en sus tratos con la Administración y el ejercicio de derechos fundamentales.

152 – Norma europea que controle el poder de las grandes distribuidoras y la aplicación de las normas de regulación de la competencia. (En productos agrícolas)

222 - Mejorar el sistema de cobertura para aquellos trabajadores que agoten sus prestaciones y subsidios de desempleo, suprimiendo el requisito de ser mayor de 45 años para acceder a la Renta Activa de Inserción estatal, que proporciona cobertura durante once meses frente a la actual ayuda de 400 euros durante seis meses (que se suprimirá).

224 - Refuerzo del control de prestaciones y subsidios por desempleo para evitar el fraude en su cobro.

230 - Penalizar fiscalmente las jubilaciones anticipadas en las empresas con beneficios, de manera que no se lucren con las arcas públicas. Procurar que las jubilaciones anticipadas de los trabajadores con largas carreras laborales tengan un efecto neutro para el sistema de Seguridad Social

324 - Todos los responsables de órganos, entes y empresas públicas deberán rendir cuentas con carácter anual, públicamente y ante la correspondiente comisión del Parlamento, sobre los principales gastos incurridos, contratos que han superado su coste sobre el inicialmente previsto, deudas y facturas pendientes, etc.

332 – Prohibición de campañas de publicidad institucional de promoción de las Administraciones, y cualquiera que trate de vincularlas al partido o partidos gobernantes y a sus cargos electos, representantes o candidatos


Este es el resumen de las propuestas que me han parecido mejores en el programa de UPyD. Se expresa una voluntad clara igualitarista en la política económica y, a la vez, se dan preferencia a los métodos “liberales” a la hora de organizar la economía (lo que no es siempre bueno, como veremos ahora). Su política energética me parece buena y observo una voluntad potente de mejorar los mecanismos de la competencia contra los oligopolios. Además, se muestra regeneracionista en lo político y muy auditor con los privilegios de los cargos políticos.
Pero hay otras cosas que me parecen erróneas y que se basan en una excesiva buena voluntad o en un desconocimiento de ciertas realidades:

88 - Reforma del mercado de trabajo en profundidad: todos los nuevos contratos serán indefinidos y los temporales suprimidos, excepto para sustitución de bajas y empleos temporales justificados. La indemnización por despido aumentará progresivamente en función de la antigüedad.

Esto no suena mal pero está cojo. Para que esto sea realmente aplicable es fundamental un control de todos los mecanismos de fraude que existen en este momento para la contratación se identifiquen y se combatan (cambio de la nómina a otras empresas del grupo, cambio de la definición del puesto para la renovación del contrato, etc.) y hay que establecer mecanismos convenientes para que esta progresividad en las indemnizaciones no cree nuevas vías de fraude.

91 - Reformar la negociación colectiva de modo que tenga en cuenta la situación individual de cada empresa, sobre todo en el caso de que ésta acredite atravesar dificultades severas.

Esto es muy ambiguo y suena a la propuesta del PP de priorizar los convenios dentro de la empresa respecto a los provinciales o sectoriales. Este tipo de medidas suelen acabar con un descenso del poder adquisitivo de los trabajadores de las pequeñas empresas, esté o no justificado.
No se puede permitir, por otro lado, que las empresas se puedan adaptar de cualquier manera a su falta de productividad en base a bajar los salarios. Esto salvaría puestos de trabajo, pero generaría amplias bolsas de trabajo precario, con consecuencias terribles para la demanda y el consumo. Si la solución para la pervivencia de las empresas es bajar los sueldos de forma estructural éstas nunca mejorarán en otros ámbitos ni aumentarán la competitividad por mecanismos de modernización y valor añadido.
Cualquier excepción debería ser temporal y justificadísima.

94 - Mejorar los servicios públicos de empleo aumentando los recursos de que disponen, evitando su fragmentación territorial y promoviendo la colaboración privada.

No entiendo qué pinta la colaboración privada aquí (más cuando las consultoras y portales de empleo ya tienen casi el 100% de preferencia a la hora de buscar trabajo activamente). Lo que hay que hacer es pasar a un sistema de seguimiento más personalizado (con x parados por funcionario, como en los países nórdicos) y copiar las estrategias de los portales de empleo y consultoras de RR.HH.

129 - Estimular fiscalmente la iniciativa privada para que desarrolle viviendas en régimen de alquiler, mediante la creación de nuevas oportunidades de inversión a los particulares y promoviendo las SOCIMIs (Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario).

Mucho cuidado con estimular fiscalmente nada a las constructoras o promotoras. En España hay, hoy, un stock de viviendas vacías terribles que dan para muchísimos años. Lo que hay que hacer es que salgan al mercado de alquiler, más con gravámenes fiscales que con deducciones, y no entrar a financiar una nueva construcción que no es necesaria.

178 - Desarrollo y mejora de la red de centros públicos a fin de que la prestación del servicio público deje de depender de conciertos con entidades privadas. Control administrativo riguroso de los criterios de admisión y el régimen disciplinario de los centros sostenidos con fondos públicos, que deberán ser los mismos en los públicos y los concertados, y gratuidad real en todos ellos.

Echo de menos más compromiso con una idea en el horizonte: La desaparición de los convenios y que la educación pública pueda garantizar la educación de todos.

225 – Apoyo activo al incremento de la oferta de créditos hipotecarios con dación en pago de la vivienda para amortización del crédito. Y 226 - Modificar la legislación concursal con la finalidad de introducir restricciones al principio de la responsabilidad patrimonial universal en los procedimientos de insolvencia de la persona física, siguiendo el modelo fresh start, existente en EEUU y también en algunos países europeos.

Propuesta tímida. Hay que modificar la ley para que la dación de pago sea un hecho y no hablar de “apoyo activo”. Exactamente lo mismo en el segundo caso, una ley más estricta y menos voluntad.

229 - Regular de forma flexible la edad de jubilación, incentivando adecuadamente la prolongación voluntaria de la vida laboral. Introducción progresiva del total de la vida laboral para el cálculo de la pensión, permitiendo a todos los trabajadores que hayan superado el periodo de cotización necesario para el 100% de su pensión utilizar la suma de todas las cotizaciones de su vida laboral para el cálculo de la base reguladora.

Esto es muy peligroso si no se gestiona bien. Si nos encontrásemos en unos años en una situación de crecimiento económico, de aumento del PIB, de inflación, etc. Este cálculo podría perjudicar al pensionista que ha trabajado toda la vida con una progresión laboral a puestos de mayor responsabilidad, aunque pueda beneficiar a los que se han quedado en paro al final de su vida laboral. Lo que creo que hay que hacer es crear varias posibilidades de cálculo para las distintas situaciones.

Muchas propuestas de UPyD parecen hechas con la voluntad de poner una vela a dios y otra al diablo. Muchos de los criterios de flexibilidad del programa no están, en mi opinión, meditados ni compensados adecuadamente por otro tipo de seguridad. La voluntad de esto es apoyar ciertas reivindicaciones de la pequeña y mediana empresa, pero esto tiene un peligro subyacente incluso para las propias empresas que piden estas cosas.
Las empresas tienen costes laborales que querrían disminuir, es verdad, pero también necesitan un mercado de consumidores con poder adquisitivo para poder vender sus productos y servicios. Si se mejoran los números de las empresas en base a la disminución de los costes laborales eso se convertiría en una solución temporal, porque a medio plazo disminuiría la demanda por disminución del poder adquisitivo de la población y estas empresas perderían ventas e ingresos (dependerá del público objetivo, la internacionalización, sector y otros factores, pero sería así para muchas).
Buscar la sostenibilidad de las empresas y la economía española en base al descenso de los costes laborales es pan para hoy y hambre para mañana. Y es muy importante ser largoplacista en este tipo de políticas.

Con todo esto, ¿es UPyD una buena alternativa electoral? No parece una mala alternativa en estas circunstancias y en cualquier caso es bastante mejor alternativa que el PP y el PSOE, pero este partido me despierta ciertas dudas, más que por las lagunas de su programa (que también), por la actitud de su líder y su lenguaje político bastante “profesional” y tradicional.
En cualquier caso intentaré hacer un ejercicio similar con otros partidos minoritarios, como EQUO.

martes, 8 de noviembre de 2011

Los indignados y el eje tradicional derecha-izquierda



¿Es el 15-M y el movimiento indignado un movimiento de izquierdas? Según el ex presidente Aznar, con sus opiniones propias del Tea Party, los indignados son la “izquierda radical anti-sistema”, aunque ya sabemos que las opiniones de Aznar son mejor circunscribirlas al ámbito del humor o del sectarismo paranoide. Los indignados no son la extrema izquierda, no, pero ¿son la izquierda?
La respuesta es bastante complicada. El movimiento es definido por casi todo el mundo como de izquierdas, pero sus diferencias con la izquierda tradicional y de partido, su distancia con los “paquetes” ideológicos que compramos cuando entramos a militar en una u otra idea son enormes. Las personas de derechas o de izquierdas suelen compartir dentro del grupo una determinada visión sobre el mundo, sobre sus conflictos y sobre sus regímenes políticos, y ésta se convierte en una especie de dogma incuestionable. Por ejemplo, un derechista te dirá que Chávez o Evo Morales son sin ningún tipo de dudas dictadores crueles, mientras que cualquier autócrata pro-occidental de un país de la ex URSS o cualquier manipulador de elecciones profesional de alguna república centroamericana que también sea pro-occidental será juzgado benévolamente, justificando o defendiendo directamente sus acciones. En el lado contrario, cualquier militar derechista que presida un país de forma poco transparente será tildado de dictador al servicio de los yanquis, pero en cambio dictaduras como la Cubana serán justificadas o perdonadas en lo esencial al ser “socialistas”.

Estos bloqueos mentales, estos paquetes de afinidades artificiales me parece que no existen en el movimiento de indignados, por lo menos en la mayoría de ellos (obviamente no en todo el mundo). Conté el otro día que vi a dos señores Libios en la manifestación del 15-O de Valencia ondeando la reimplantada bandera del reino de Libia. Estos señores sentían que los movimientos de protesta de España eran en cierta manera equiparables a las movilizaciones que comenzaron el conflicto que acabó con la dictadura de Muamar el Gadafi, y por eso estaban allí apoyándolos. Nadie les increpó nada, ni les molestaron, incluso hubo gente que se acercó a preguntar por la otra bandera que llevaban, que era de una tribu bereber de Libia, sin considerar nadie que estos señores eran “imperialistas” ni nada parecido.
En el sector de la izquierda más próximo al comunismo se ha tildado a la nueva Libia como un estado satélite cuya única finalidad es servir los intereses de las potencias occidentales, y se ha defendido en este conflicto (y siempre) al dictador Muamar el Gadafi por considerarlo anti-imperialista y semi-socialista. La mayoría de gente de IU, por ejemplo, ha asumido estas concepciones antiguas provenientes de los esquemas mentales de la guerra fría, por lo menos en público.

No es sólo este caso. Después de la manifestación de Madrid algunos grupos de indignados, los más radicales, ocuparon un hotel vacío que creo que es propiedad de una inmobiliaria. Después de la ocupación se estuvo barajando el uso que se le iba a dar, si alojar a familias desahuciadas, usarlo como algún tipo de centro cultural, etc. Una de las opciones que se estuvo barajando fue acoger allí a unas cuantas familias de exiliados cubanos que habían perdido la ayuda del gobierno (después de un tiempo las ayudas orientadas a que rehagan su vida aquí desaparecen) y no habían podido rehacer su vida en España.
Estos exiliados cubanos son, desde el punto de vista de los indignados, “compañeros”, personas que son víctimas de las diferentes injusticias que hay en el mundo y que han tenido que huir de su país por la existencia de una dictadura. No creo que haga falta decir cuál es la opinión de esa izquierda comunista sobre Cuba, los Castro y cómo califican a estos exiliados como “gusanos”, siguiendo la dialéctica del gobierno cubano.

Otro caso que me ha sorprendido es el del ex presidente Polaco Lech Walesa. Walesa se caracterizó por su lucha contra el gobierno comunista Polaco durante los años 80 al frente de solidarsnoc y, al celebrarse las primeras elecciones democráticas en Polonia, fue elegido presidente del país.
Dos décadas después el disidente anticomunista católico Walesa ha declarado que tenía la intención de visitar a los manifestantes de Occupy Wall Street o, al menos, enviarles una carta de apoyo. Walesa dijo que había que “cambiar el sistema capitalista” y que se necesita “más justicia, más cosas en interés de la gente y menos dinero por el dinero”.
Walesa será todavía declarado traidor por muchos criptocomunistas y fácilmente será identificado, dentro del imaginario de la izquierda comunista, como un compañero de viaje de Thatcher o de Reagan. Sin embargo hoy Walesa entiende y comprende que este capitalismo de Wall Street no está ocasionando más que un descenso de la calidad de vida de la mayoría de la población a costa del insultante enriquecimiento de una élite, algo que imagino nunca fue su intención cuando combatía la dictadura polaca.

¿Es, pues, el 15-M y el movimiento internacional de los indignados de izquierdas? Si lo es, y yo creo que lo es, es en cualquier caso una izquierda no dogmática, diferente a la que estamos acostumbrados con sus prejuicios y fidelidades incomprensibles. Es un movimiento que, como él mismo predica aunque con un punto de exageración y demagogia, representa al 99% de la población contra el 1% que se está enriqueciendo y que, por lo tanto, tiene como objetivo la reforma en profundidad de este capitalismo financiero que arrasa como un huracán allá por donde pasa, y consecuentemente es aliado natural de las clases medias y el capitalismo productivo.
Y este es el futuro de la nueva izquierda o como queramos llamarla. Decía nuestro compañero Enrique del blog La promesa de los lagos de PokaraNi de derechas ni de izquierdas, somos los de abajo y vamos a por los de arriba”. No lo escribiría yo así, pero en cierta manera esta frase describe un espíritu de ruptura con los viejos ejes derecha-izquierda a los que estamos acostumbrados. Y con este planteamiento entenderéis porque partidos como IU son el pasado y en cambio otros como EQUO representan el futuro.