La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







lunes, 26 de diciembre de 2011

Manifiestos y cobardes












Desde hace unas semanas quería abordar el futuro del PSOE desde un punto de vista político e ideológico, ahondando en las causas de su lenta disolución. No lo hice porque las elecciones estaban muy cercanas y no creo que ese fuese el ambiente más propicio. A mucha gente vinculada al PSOE le hace falta digerir la realidad, entender realmente donde se encuentra su partido y “librarse” de los clichés de partido y del sentimiento de pertenencia a un club o a una entidad con objetivos corporativos, pues sólo de esa manera podrán abordar la oscura realidad de su partido.
Esta era la idea, quizá empezar a hablar del futuro del socialismo español en enero, sin embargo el PSOE ya está haciendo de las suyas y los que viven profesionalmente de la política o bien viven con un permanente deseo de figurar en ella están moviéndose entre bambalinas al asalto del poder corporativo dentro del partido. Así pues, toca comenzar a hablar.

Estos días hemos leído en los medios de comunicación dos manifiestos diferentes que han firmado varios cargos importantes dentro del PSOE, con intereses absolutamente electoralistas.
El primero de ellos se llamó “Queda mucho PSOE por hacer”, en el que un grupo de altos cargos entre los que estaba la exministra de defensa Carmen Chacón se mostraron muy críticos con la acción del gobierno saliente y con su falta de “coherencia ideológica”, y criticaron el haber perdido el rumbo ideológico y el haber abandonado a los ciudadanos identificados con una política socialdemócrata. En definitiva, quisieron dar el mensaje de que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había perdido su identidad en el ejercicio de la gobernación y que había abandonado su ideario político, razón por la que fue castigado en las urnas.
Lo gracioso del asunto no es el documento en sí, con cuyo fondo casi todos estaremos de acuerdo, lo gracioso es que este documento lo firman personas que hasta hace unas cuantas horas eran ministros de aquel mismo gobierno como la citada Chacón, el exministro Caamaño o exministros de otros gabinetes como López Aguilar o Cristina Narbona.
Si estos señores eran tan críticos con la acción del anterior gobierno, ¿qué demonios hacían en él? ¿Por qué aplaudían y defendían todo lo que hacía el gobierno? Si creían realmente que el gobierno anterior había perdido el rumbo ideológico, ¿qué demonios hacían votando las leyes de la reforma laboral, la reforma de las pensiones, la reforma constitucional o los recortes del Mayo de 2010? ¿Por qué no se abstuvieron (por lo menos) como sí hizo el diputado Antonio Gutiérrez?
Casi todos estos señores (eximo a Borrell y a alguno más) estuvieron aplaudiendo con las orejas y callándose como cobardes (por no decir una palabra que empieza por P) ante todo lo que hacía el gobierno saliente. Y no, no lo hicieron por lealtad al partido, eso es una gilipollez, lo hicieron por miedo a quedarse fuera de las listas al congreso de los diputados, para asegurar el carguito. Por eso ahora, cuando ya son diputados por derecho propio, es cuando se atreven a criticar lo que fueron incapaces de criticar cuando tocaba.

El otro manifiesto, reacción a este primero, se llamó “Yo sí estuve allí”, donde se respondía al primer grupo y se le criticaba por su crítica a toro pasado. Más que una defensa de la política del gobierno Zapatero parecía una justificación de las opciones elegidas en aquel momento y un rechazo al primer documento. Como decía en algún párrafo de este documento, si realmente a los señores que firman el primer documento les parecía tan mal la política que se estaba llevando, ¿por qué no dijeron nada en los consejos de ministros o en los comités del partido?
Este segundo manifiesto también tiene razón en el fondo en todo lo que dice sobre el primer grupo, es decir, que es intolerable que ahora intenten desmarcarse de todo lo que apoyaron en el pasado. No es que crea que las personas no pueden rectificar, por supuesto que pueden, ahora lo que no se puede hacer es rectificar porque el viento cambie de dirección. No se puede estar aplaudiendo un día y al siguiente decir que todo se hizo mal porque eso no es reflexionar, eso es ser un chaquetero y un oportunista impresentable.
Y como esto es un cachondeo general resulta que hay una exministra, Beatriz Corredor, que o no se lee los textos que firma o sigue jugando a ponerle una vela a dios y otra al diablo, porque ha firmado ambos documentos aunque el primero critique a las personas con actitudes como las que tienen las del segundo grupo y viceversa. Esta señora llegará lejos en política en un país como este, donde el éxito político es proporcional a la falta de principios que tengas. De hecho este arribismo le servirá para cambiar de partido si es necesario, y posiblemente podrá ser ministra de un gobierno de Rajoy en un par de años. Total, tanto monta monta tanto.

¿Es esto un debate ideológico en el PSOE? ¿Es un debate sobre principios políticos? No, no, faltaría más. Aquí lo que hay son dos manifiestos que sirven a los intereses de personas concretas, es decir, el primero a la candidata Carme Chacón, y el segundo al candidato Rubalcaba, ambos probables rivales en el próximo congreso extraordinario del PSOE y aspirantes a ser el nuevo secretario general.
O sea que tenemos dos exministros del gobierno saliente que ha sido, recordemos, hundido en las urnas. Uno de los candidatos ha sido el que perdió las elecciones de hace un mes con el peor resultado del partido desde la II república, perdiéndolas después de un esperpéntico giro a la izquierda en el programa y en la dialéctica que nadie creyó, para volver ahora a decir que el gobierno anterior lo hizo todo muy responsablemente e intentar hacer la cuadratura del círculo una vez más. La otra, obligada a retirar su candidatura para ser candidata a presidenta del gobierno hace unos meses y en la sombra desde ese momento, ahora se desmarca de lo hecho en los meses anteriores, de su voluntad de ser la candidata de ese gobierno al que ahora critica y en el que ella misma estuvo. Ahora resulta que estaba en contra de todo lo hecho, que se callaba por responsabilidad…De verdad, esto parece las batallas fratricidas de cualquier partiducho lleno de gallitos.

Lo dije hace meses y lo repito ahora. Cuando la derrota llegue (y ya ha llegado) todos se querrán desmarcar de lo hecho, pero sólo tendrá credibilidad el que no pase por el aro y sea capaz de criticar hoy (por ayer) estas políticas que nos llevan al desastre. Tan sólo un diputado de entonces, Antonio Gutierrez, se atrevió a criticar entonces lo que se hacía y es hoy, para mí, el único que tiene credibilidad. Los demás son un atajo de farsantes si hoy quieren presentarse como ajenos a todo lo que ha pasado.
Tan sólo un candidato que haya sido crítico con lo hecho y que no haya tenido responsabilidades políticas en la etapa anterior puede tener credibilidad. Yo no creo que se deba cerrar la puerta a la posibilidad de reflexión y al cambio de criterio de personas que sí estuvieron implicadas en la etapa anterior, pero obviamente esto no se reflexiona en una noche o en una semana. Tendrán que mostrar un arrepentimiento cierto, una reflexión honesta y una evolución personal sólida y continuada para que pueda creerles. Mientras tanto yo sólo veo cuadrillas de aprovechados, de farsantes y de engañadores profesionales. Pobre PSOE.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Grupos parlamentarios
















Hay acontecimientos que te hacen reafirmarte en el convencimiento de que no estamos en una democracia seria. El follón que han montado con el asunto de los grupos parlamentarios en el congreso de los diputados convierte a la institución en una especie de clase de primaria llena de envidias, abusos y amiguismos entre grupos, diputados y tendencias políticas.

Los problemas se han generado fundamentalmente porque los reglamentos de la cámara no son claros, o por lo menos las acciones en los últimos años han convertido en los reglamentos en una ambigüedad gestionable bajo el interés político. Teóricamente para tener un grupo parlamentario hay que superar el 5% de votos a nivel general, o bien superar el 15% en aquellas circunscripciones en que te hayas presentado y en ambos casos tener por lo menos 5 diputados. Si tienes más de 15 diputados puedes formar grupo propio aunque no cumplas ninguna de las condiciones anteriores, aunque por nuestro sistema electoral es casi imposible tener 15 diputados si no cumples por lo menos una de las dos.
El problema comienza cuando se es laxo con las interpretaciones y no siempre en la misma dirección. En el pasado ha habido casos (IU, CC, etc) en que se estaba cerca de alguna de las condiciones para tener grupo parlamentario y se ha jugado al “diputado prestado”, es decir, a que un grupo ceda un diputado de forma temporal a quien intenta formar grupo para que pueda llegar a alguna de las condiciones sobre número de diputados o número de votos (los votos del diputado van con él). Generalmente ha sido el PSOE quien ha prestado estos diputados para hacer favores a otros grupos.
En otros casos se ha conseguido grupo parlamentario por agregación de diputados. Por ejemplo ERC e IU formaron un grupo propio la legislatura pasada, sin separarse después de integrarse los diputados de una de las dos formaciones en el grupo mixto (un grupo no puede quedarse en menos de la mitad de diputados de los que lo generaron inicialmente).
Hay que entender en todo esto que tener grupo parlamentario da prerrogativas en financiación y tiempo en los debates. A los diputados que queden en el grupo mixto también les interesa que haya los mínimos diputados posibles por razones similares.

En las pasadas elecciones ha habido dos grupos políticos que se han quedado a las puertas del grupo parlamentario, Amaiur y UPyD. Amaiur tiene 7 diputados y más de un 15% de votos en todas las provincias vascas, pero no en Navarra, donde se ha quedado a un par de décimas de es porcentaje. UPyD tiene 5 diputados y se ha quedado a centésimas del 5% de los votos a nivel nacional.
En una situación normal, es decir si se hubiese hecho lo que se estaba haciendo hasta ahora, la mesa del congreso hubiese sido flexible con las triquiñuelas de los grupos y les hubiese concedido grupos parlamentarios, pero aquí tenemos un problema: Amaiur.
El PP ha defendido desde hace muchos años que la izquierda abertzale no se pueda presentar a las elecciones, incluso ahora después del cese definitivo de la violencia de ETA. Para el PP la izquierda abertzale no es un interlocutor político válido y no quieren tener relaciones con ella, por mucho que en Amaiur haya gentes de EA o de Aralar con quienes el PP sí ha tenido relación política durante años. Pero esto para el PP es una cuestión no sé si decir de etiqueta o de orgullo, y no quieren transigir por ahí. Por esto lo que han sido facilidades hasta ahora en este caso concreto se han convertido en dificultades.
Amaiur ha usado un truco para intentar tener grupo parlamentario. Su diputado por Navarra no tomó posesión del escaño para así considerar que el grupo de Amaiur sólo lo componen los 6 diputados vascos y cumplir el requisito del 15% en cada circunscripción. Con esta artimaña debería haber conseguido el grupo parlamentario pero el PP se ha negado en base a un “informe” escrito casi en una servilleta que decía que lo que había que contabilizar eran los votos totales por circunscripción a pesar de que en esta no se hubiese conseguido diputado. Esto era, en cualquier caso, incoherente con lo que hizo con ERC en el pasado, que sí tuvo grupo parlamentario a pesar de que se presentó en las provincias valencianas donde no sacó ni de lejos el 15% de los votos, y sí se le permitió tener grupo parlamentario.
Pero el abuso (por no decir violación) de los reglamentos y de la ecuanimidad parlamentaria se acaba de ver en unas declaraciones de Celia Villalobos. Ante la imposibilidad de conseguir grupo parlamentario por esa vía, el diputado navarro de GeroaBai podría formar parte del grupo de Amaiur como “diputado prestado” para conseguir así también el 15% de votos en Navarra, algo que interesaría a ambos (Amaiur conseguiría grupo y GeroaBai se quitaría de en medio a compañeros en el grupo mixto). Pero en este caso el PP, por boca de Villalobos, usa otra argumentación: Como el diputado de Amaiur por Navarra no había tomado posesión no se pueden contabilizar sus votos, y entonces no se llegaría al 15% en Navarra a pesar de la suma de la diputada de GeroaBai. ¿Pero no habíamos quedado que se contabilizaban los votos igual aunque el diputado no haya tomado posesión? Pues no, si interesa se contabiliza y si no pues no.
El PP había decidido que Amaiur no iba a tener grupo si ellos podían evitarlo, y no han tenido ningún problema en interpretar y reinterpretar contradictoriamente los reglamentos del congreso para que sirvan a sus intereses. La actitud es interesada, incoherente y un tanto despótica. Por mucho que no te guste un grupo político o que lo repelas no es justificación para usar los reglamentos a tu antojo sin respeto ninguno a su letra o espíritu. ¿Os imagináis que un juez hace lo mismo? Sería un prevaricador.

Con UPyD, en cambio, no ha habido problema alguno. Ha tenido que aceptar un diputado del partido de Álvarez Cascos para asegurarse el 5% de los votos, pero nadie le ha puesto ningún problema. Tener que aceptar un diputado de foro Asturias debe haber sido muy duro para este partido, al que le volverán a relacionar con la derecha.
Me gustaría decir en este punto que estoy muy disgustado con la actitud de Cayo Lara. Debía haber sido IU y no el Foro quién le prestase ese diputado a UPyD, por la sencilla razón de que es la otra fuerza que se ha visto gravemente perjudicada por el sistema electoral. Si estuviésemos en un sistema electoral proporcional UPyD no hubiese tenido estos problemas, como no lo hubiese tenido IU otras legislaturas. Sólo por combatir esta injusticia Cayo Lara debió ofrecer un diputado a UPyD, por solidaridad y alianza táctica para cambiar el sistema electoral.
Escuchar a Cayo Lara decir el otro día que podría prestar un diputado a Amaiur, pero que con UPyD no tenían ninguna intención y que eso era cosa del PP me pareció patético. Se cogen 11 diputados y ya se piensa en machacar al de abajo para que no te haga competencia, para anular a la otra alternativa al bipartidismo. Qué falta de visión, que falta de principios políticos y de entendimiento de las prioridades de la realidad parlamentaria. Toda la coherencia mostrada renunciando a privilegios como diputado se pierde con estos egoísmos de partido y con esta muestra de politiqueo cutre.
Y si no hubiese sido IU quién prestase el diputado a mi me hubiese gustado que el diputado de Compromís-EQUO, Joan Baldoví, hubiese ayudado a UPyD a conseguir grupo parlamentario por las mismas razones que he expuesto antes.

Al final todo esto es un cachondeo. La flexibilidad en la asignación de grupos se entiende por la poca proporcionalidad de nuestro sistema electoral, pero al final esta flexibilidad ha degenerado en un tráfico de intereses. Para evitar esta desigualdad de trato me temo que la única solución es ser absolutamente estricto en las condiciones por las que los grupos políticos se pueden hacer parlamentarios y una reforma de éstas que exija un mínimo de votos totales, que si no se quiere que sea del 5% podría ser del 3%, pero habría que evitar a toda costa que partidos que representan a más de un millón de electores queden en el grupo mixto mientras otros con pocos votos concentrados en pocas provincias se alcen con grupos parlamentarios.
Aunque, insisto y reitero, la solución más clara, lógica y adecuada es la reforma del sistema electoral hacia uno más proporcional.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El "banco malo" y el sistema malo


Dibujo en Alemán, como mandan los tiempos


















Como sabéis suelo escuchar el programa La Ventana de la cadena SER los martes sobre las 6.15 de la tarde, donde los catedráticos de economía Javier Andrés y Santiago Niño hablan de asuntos económicos de diversa índole. La temporada pasada el programa estaba más bien enfocado a recibir llamadas de personas en paro que recibían los consejos de los catedráticos y esperaban que alguien les ofreciese trabajo después de su demanda en la onda, y en ese contexto ambos catedráticos se movían muy mal por su desconocimiento de las realidades laborales de este país que se sitúan muchas veces fuera de la legalidad o la sensatez de la teoría económica.
Este año, en cambio, el programa es mucho más económico y los catedráticos hablan sobre las noticias económicas de la semana. También se reciben llamadas, pero no tan volcadas al asunto de la búsqueda de empleo.

Este pasado martes la presentadora, Gemma Nierga, les preguntó sobre el “banco malo”, es decir, el crear un banco que compre los activos inmobiliarios que ahora tiene la banca a un precio menor al de las escrituras (y a la deuda que tenga el banco por el activo) como método de librar a las entidades bancarias de sus activos tóxicos, saneándolas y asumiendo éstas alguna pérdida.
La creación del “banco malo” necesitaría una inyección de dinero público de muchísimos miles de millones de euros, que se destinarían a la compra de los activos tóxicos, fundamentalmente inmobiliarios. La teoría es que este banco mantendría los activos paralizados a la espera de una reactivación económica, para entonces venderlos a precio igual o incluso mayor que el se compra.
El banco malo sería, sobre el papel, la solución para que las entidades bancarias volviesen a dar crédito. El catedrático Javier Andrés se mostró favorable a la creación de un banco malo siempre que el precio se compra fuese lo suficientemente “bueno” para el estado, mientras Santiago Niño se mostraba mucho más escéptico.

Esto del banco malo se ha reactivado ahora ante el cambio de gobierno, aunque el PP ha dicho que no es la mejor de las soluciones. En el fondo representa la enésima recapitalización del sistema bancario debido a los evidentes problemas de solvencia y liquidez que tienen nuestros bancos, que parecen un pozo sin fondo de dinero público. El estado (el contribuyente en definitiva) tendría que pagar muchísimos miles de millones de euros que no tiene para financiar esta operación, disparando de nuevo su déficit de forma insoportable en la actual situación. Teóricamente los bancos, que asumirían pérdidas, deberían recapitalizarse pero, una vez libres de activos tóxicos, se supone que les sería más fácil hacerlo en los mercados.
Objetivamente esto del banco malo es un disparate. El estado no se lo puede permitir, las entidades bancarias acabarían finalmente eximidas de su responsabilidad económica y de los desastres que han causado y tampoco hay garantía de que los bancos, una vez asumiesen pérdidas, pudiesen recapitalizarse. Los defensores de esto dicen que el estado recuperaría este dinero una vez la economía se reactive, vendiendo los activos entonces, pero esto además de ser una simplificación peligrosa (el estado debe financiarse a unos intereses muy altos, ¿quién los paga?) es no entender la situación real.
Este enfoque del banco malo se basa en que los bancos tienen problemas de liquidez y que estos activos no se venden a los precios de las escrituras porque tenemos una mala coyuntura económica, pero esto no es así. El problema de los bancos no es de liquidez, es estructural porque sus apuntes contables tienen activos a precios a los que jamás van a volver a estar, y por eso mismo estos activos no se van a poder vender para recuperar el dinero invertido, porque van a un proceso de depreciación que va a ser muy longevo.
Con esta realidad, con estos activos que muchos no valdrán ni la tercera parte de su valor contable por mucho que se espere, la creación del banco malo no es una acción de estado anticíclica, es puro regalo de dinero público a los bancos una vez más.

Después de hablar del banco malo y que los catedráticos lo explicarán llamó un señor, pequeño empresario. “Esto del banco malo es un cachondeo”, “¿Por qué no hacen una empresa mala con todos mis clientes que no me pagan, pero que quizá me paguen en un tiempo, y así me quitan los problemas de liquidez y no tengo que despedir a nadie?”. Un catedrático le replicó que era necesario sanear el sistema bancario para que toda la economía funcione, pero el señor dijo que si las pequeñas y medianas empresas no tuviesen morosidad muy probablemente no destruirían el empleo que se destruye y la economía iría mejor.
Este señor dio una explicación muy simple, pero tenía razón. Si el estado compra activos tóxicos para liberar a los bancos de sus problemas de liquidez en base a que luego podrá vender el activo el caso de un cliente moroso es lo mismo en cierta manera. Ya hay empresas privadas, de hecho, que compran deudas para luego gestionarlas, pero a precios de saldo a los que las empresas normales no pueden vender. Si muchísimas empresas privadas no tuviesen altos grados de morosidad probablemente habría, hoy, mucho más empleo en España, así pues si se acepta lo del banco malo lo otro no sería un disparate ni mucho menos.
Sin embargo las pequeñas y medianas empresas nunca recibirán este tipo de planes ni de ayudas y los bancos sí. ¿Por qué? La respuesta es evidente. Los bancos son parte central del sistema económico y su colapso llevaría al colapso de toda la economía, y eso es la base de su fuerza, fuerza que las Pymes no tienen ni tendrán nunca.

La cuestión, pues, no es que haya o no un banco malo, la cuestión es que tenemos un sistema malo. Los bancos se han establecido como el centro de la economía de cualquier país. Todos cobramos las nóminas a través del banco, ahorramos en el banco, pagamos a través del banco, cualquier interacción económica se hace con bancos de por medio. Los bancos poseen casi todo el dinero de la sociedad y parte importante de muchos activos económicos y patrimoniales. Y con ese dinero ellos actúan, prestan, invierten…Con el dinero de todo el mundo los bancos hacen su negocio y realizan su funcionamiento.
Si eso es así (que lo es) la pregunta es automática. ¿Cómo hemos dejado que empresas privadas tengan este enorme poder sin una regulación estrictísima? ¿Cómo se ha podido desregular esto? ¿Cómo empresas con ánimo de lucro han podido hacer todo tipo de locuras con el dinero de todo? Cuando analizas esta realidad no es ya que entiendas la génesis de esta enorme crisis económica, es que te das cuenta que el desastre podía haber sido incluso peor y que el grado de destrucción económica que podía haber generado este mundo financiero podría haber sido muy vasto.

Si lo que queremos es arreglar la economía lo primero que hay que hacer es reformar radicalmente las regulaciones de los bancos de ahorro y de inversión y de los mercados financieros. Yo no soy un entusiasta de la banca pública y pienso que eso no es la panacea, pero lo que sí es necesario es una estrictísima regulación bancaria, la prohibición de muchísimas prácticas hoy usuales, un control férreo por parte organismos públicos independientes y una leyes específicas penales y económicas que apliquen a este sector.
Lo que no puede ser es que ante un banco que se tambalea y que puede hundir todo un sistema económico los contribuyentes tengamos que pagar para que eso no pase, pero es que tampoco podemos dejarlo quebrar si tiene cierto poder e influencia. Por eso serían necesarios mecanismos de intervención, nacionalización y control en casos de riesgos sistémicos sin tener que pagar miles de millones de euros de las arcas públicas, por eso sería necesario una leyes penales estrictísimas para quienes pongan en riesgo el dinero de millones de personas y la economía entera.
¿Estos cambios serían desnaturalizar la actividad privada de los bancos? Oiga, ¿pero alguien puede pensar realmente que un banco puede tener la libertad económica de una fábrica de zapatos? Yo no sé si la banca debe ser pública o privada, pero en cualquier caso no puede regirse por los parámetros de riesgo, inversión y rendimiento del resto de sectores, los bancos tienen una responsabilidad esencial y por lo tanto deben ser controlados. La principal función de la banca debe ser asegurar el dinero de sus clientes, porque sí la banca en uso de su “libertad de empresa” pone en riesgo esto entonces es cuando está en riesgo el resto de la actividad privada y del sistema de libre mercado. Por ser más papistas que el Papa se puede acabar destruyendo lo que se defiende.

Finalmente un apunte. El señor que llamó a La Ventana, como ya dije, era un pequeño empresario. Él estaba igual de indignado que cualquier asalariado ante las prerrogativas y ayudas a los bancos y el guante de seda con el que se trata al capitalismo financiero.
Esto lo desarrollaré en otras entradas, pero este capitalismo financiero poderosísimo y sin control no es sólo nocivo para los trabajadores y para la calidad de vida de las capas bajas y medias de la población, es un problema también para aquellas pequeñas y medianas empresas e incluso grandes que están en la economía real, en la productiva, y que sufren a causa del capitalismo financiero por su volatilidad, frenesí, su falta de contribución a las arcas públicas y su reorientación de los flujos de capitales hacia actividades burbujistas.
Si entendiésemos que el empresario local y el trabajador tenemos los mismos intereses en este punto esto sería un gran paso.

viernes, 9 de diciembre de 2011

La excepción Británica en Europa
















Ha escrito Alfredo Coll en su bitácora Liberalismo Democrático un texto que, a pesar de venir de un pensamiento político opuesto al mío, está cargado de razón. Critica Alfredo la actitud del Reino Unido con Europa en la que de forma sistemática actúa defendiendo sus privilegios, actitud demostrada hoy en la cumbre de líderes europeos en la que el Reino Unido ha preferido aislarse antes de entrar en el acuerdo. Los lectores de Alfredo, mayoritariamente conservadores y euroescépticos, no han digerido bien la entrada a mi modo de ver por estar anclados en clichés ideológicos caducos y por aceptar una visión dual de estos problemas.

Como sabéis yo he sido el crítico más feroz de Merkel y del euro. Creo que el euro está perjudicando gravemente a economías como la nuestra, de menor valor añadido y con balanzas comerciales negativas. No es sólo el euro la causa de nuestra desindustrialización pero el tener una moneda tan fuerte sí es un problema para nuestras exportaciones y ahora mismo con la crisis de deuda soberana el no disponer de un banco que pueda emitir billetes y actuar en los mercados nos está haciendo mucho daño. De hecho tengo la certeza de que si el Reino Unido estuviese en el euro estaría en una situación tan grave como la de Italia y posiblemente peor que nosotros en muchas cosas.
Por lo tanto la política de no adoptar el euro que ha seguido el Reino Unido me parece positiva. Nosotros probablemente tampoco deberíamos haber abandonado la peseta. Pero eso es una cosa y el euroescepticismo es otra muy diferente, y sería un error confundirlos en este escenario, propicio a argumentaciones de Europa Sí o Europa No haciendo un batido de todo. Una cosa es Europa, y otra cosa es esta Europa dominada por la República Alemana, su canciller y sus obsesiones de los años 30.

El euroescepticismo tiene profundas raíces en el Reino Unido. La inmensísima mayoría del partido conservador es beligerantemente euroescéptico y parte del partido Laborista también lo es. Tan sólo el partido Liberal Demócrata de Nick Clegg adopta claramente un lenguaje europeísta. En este euroescepticismo posiblemente se juntan varios factores: El sentimiento de “imperio”, la “special relationship” que tiene el Reino Unido con los EE.UU que les lleva a considerar que están más próximos a estos que a Europa, la enemistad y/o antipatía con Francia y Alemania, etc.
Ser euroescéptico no es ni bueno ni malo como prácticamente todo en la vida, sino que dependerá de las motivaciones que se tengan para ello. A veces una posición euroescéptica te puede haber llevado a tomar decisiones correctas, como podría ser no entrar en el euro, pero también puede llevarte a lo contrario, a aislarte, a quedarte fuera de acontecimientos internacionales muy importantes, etc. Sin embargo cuando se es euroescéptico de una forma sentimental y pasional, acrítica y basada en los instintos más primarios, eso acaba siendo equivalente a cualquier fanatismo nacionalista o localista y entonces nos encontramos ante un sentimiento peligroso. Creo que este es el caso de gran parte de los británicos más fuertemente anti-europeístas.
En el Reino Unido se toman las decisiones de política europea mirando a esta población euroescéptica. Cuando gobiernan los laboristas lo hacen con miedo y tomando posiciones tibias e intermedias que nunca llegan al compromiso, y cuando gobiernan los conservadores lo hacen con una clara retórica antieuropeísta para satisfacer a su masa de votantes. Para hacer una comparación es como cuando el PP Español se llena la boca de un patrioterismo barato para satisfacer a esa parte de su electorado de barra de bar y sol y sombra, y gritan como posesos que defenderán la nación y los intereses de España (y luego se muestran sumisos en cualquier ámbito internacional), o que jamás de los jamases negociarán con nacionalistas o separatistas (y luego pactan con ellos investiduras). La diferencia estriba en que los conservadores británicos sí llevan hasta el final este discurso y lo hacen creíble con sus decisiones, mientras los Españoles hacen eso tan típico español de “donde dije digo digo Diego”.

Cuando se encaran este tipo de debates y nos situamos en una posición de tener que decidir qué apoyamos creo que es muy importante ser equilibrados y tener la mente abierta. Caer en un debate dual sería el peor de los errores posibles y el alineamiento artificial con una de las dos posiciones y el autoconvencimiento de que eso es lo que debes defender no lleva más que a debates absurdos.
Yo me considero europeísta, lo he sido toda la vida. Creo que Europa porque creo que estamos ante un mundo que está superando los estados nación y está evolucionando hacia zonas de influencia económica. Los países europeos, aisladamente, no van a ser nada comparados con monstruos como China o India, o los propios EE.UU. Para que el modelo del bienestar europeo perviva creo que debemos estar unidos, porque de forma separada estaremos condenados a asumir lo que nos imponen desde fuera, seremos desindustrializados y empobrecidos sin remedio. Para mi la UE es, sobre todo, la herramienta que debe llevar a la pervivencia y fortalecimiento del estado social europeo.
Sin embargo miremos la situación. Hoy Europa se ha convertido en un protectorado Alemán donde todos los países tienen que obedecer a una obsesiva empecinada aún a costa de su empobrecimiento y de entrar en una depresión económica. Las obsesiones alemanas están destruyendo la Europa del sur y pueden acabar afectando a todos los países, incluso los que se creen a salvo. El estado del bienestar europeo está siendo podado poco a poco, mientras los recursos que asegurarían su supervivencia están fuera del control de los estados y no se pueden recaudar.
¿Es esta la Europa que yo quiero? No, en absoluto, y viendo esto desearía no estar en el euro. Pero eso no quiere decir que no quiera una moneda única como concepto, lo que pasa es que creo que la moneda única era el fin de un proceso del que nos saltamos varias fases, y esa chapuza la estamos pagando ahora. Entrar en el euro fue un error, la génesis del euro fue un error, pero la moneda única no es un error conceptual. Estar en esta Europa germanizada es una putada, pero la idea de Europa no lo es. No sé si me explico…
Si se hubiese adoptado una moneda única después de una homogeneización económica, fiscal, y después de haber creado unos mecanismos de control y acción económica de naturaleza política, yo estaría de acuerdo. Si hablamos de ceder soberanía a un gobierno europeo elegido democráticamente por sufragio universal probablemente estaría de acuerdo. Con lo que no estoy de acuerdo es con una moneda hecha para los intereses económicos de unos pocos y que una señora a la que yo no voto sea la que domina los destinos de mi país.

Volviendo al Reino Unido y enlazándolo con las reuniones de estos días es posible que en las acciones de este país pese mucho el euroesceptiscismo. Pero no nos equivoquemos, hay algo mucho más importante que tiene un nombre claro: La city de Londres.
La City de Londres es una pequeña zona de la capital inglesa que se rige por sus propias normas ajenas a las del resto del reino y donde se concentra la actividad financiera del país. Es probablemente el centro financiero más importante del mundo con estrechísimos lazos con todos los territorios británicos que son paraísos fiscales, y esto junto con sus privilegios especiales la convierten a todas luces en un paraíso fiscal no declarado como tal para no enfadar a los británicos. En la City de Londres se gestionan capitales de todas partes del mundo que en muchos casos han sido evadidos del fisco de sus respectivos países. Baste decir que los exdictadores Mubarack, Ben Ali o Gadafi, junto con muchos otros, tenían parte importante de sus capitales allí. Como imaginaréis, la existencia de este centro financiero en el corazón de la UE no hace más que perjudicar al resto de países.
El problema fundamental del desacuerdo entre el Reino Unido y el resto de países europeos es que desde la UE se quiere imponer una mayor regulación y control a las actividades financieras, responsables centrales de esta crisis y sumidero de dinero que impide a los estados financiarse adecuadamente. Pero claro el Reino Unido se aprovecha económicamente de este centro privilegiado y es objetivamente su mayor industria, y por eso exige que se permita que siga como está, con escasa regulación y control, algo implanteable cuando se está hablando de unión fiscal.
Este ha sido, y no otro, el motivo del desacuerdo de estos días. Y por una vez creo que la canciller Merkel ha estado acertada en no permitir más excepcionalidades de este estilo. Si se está hablando de privilegios en pensiones o edades de jubilación de unos estados sobre otros, hubiese sido impresentable haber hecho la vista gorda con el mayor de los privilegios posibles, que es ser un paraíso fiscal.

Es importante huir de las posiciones duales. Estaré de acuerdo con los euroescépticos británicos cuando hablan de que la soberanía de los países mediterráneos está secuestrada por Alemania, cuando dicen que Europa se está germanizando o cuando se jactan de que el Euro fue un error. Pero esto no quiere decir que les apoye, porque en el fondo todas estas opiniones están orientadas a su propio interés en base a aquella frase tan antigua de “divide y vencerás”.
Quien combate la dictadura de la canciller Merkel para apoyar la dictadura financiera de la City es, en el fondo, la otra cara de la misma moneda. Son como los señores de la guerra de países de África, los mismos perros con distintos collares, porque realmente no hay tanta diferencia entre los posicionamientos económicos de los conservadores euroescépticos y los de Merkel, fuera de cuestiones nacionalistas y de privilegios: Disciplina fiscal por encima de todo, política monetarista para evitar la inflación a toda costa, etc.
Yo no sigo a un líder, no sigo a un mesías, sigo a unas ideas. Quiero tener soberanía, quiero que mi voto decida quien me va a gobernar, quiero defender el estado del bienestar, quiero que se acaben los privilegios fiscales del capitalismo financiero, quiero que se controlen las operaciones las operaciones financieras especulativas para que no vuelvan a crear lo que han creado.
Apoyaré a quien haga políticas en este sentido, me da igual como se llame ni como se defina. Y en este caso es la UE y la canciller Merkel quienes están acertados en no aceptar los privilegios de la city de Londres, y espero que esta firmeza sea el primer paso para completar los pasos que se deben dar en Europa: Tasa a las transacciones financieras, mecanismos de control contra las actividades especulativas nocivas y lucha sin cuartel (de la mano de la política comercial de la UE) contra los paraísos fiscales.

martes, 6 de diciembre de 2011

La futura reforma laboral (II)















Comentábamos en la entrada anterior que carece de sentido práctico una reforma laboral cuyo objetivo sea la reducción de la indemnización por despido debido a la cantidad de tipos de contratos laborales que existen en la legislación española.
Si esto es así, ¿Cuáles van a ser los principales puntos de esta reforma laboral? Básicamente creo que van a ser dos: La eliminación del salario mínimo y la reforma de la negociación colectiva para que las empresas puedan esquivar los convenios sectoriales.

El salario mínimo es una figura que existe en la mayoría de países desarrollados. Se da en países con alta tasa de paro, como en nuestro, y también en otros que tienen prácticamente pleno empleo, por lo que no parece que afecte realmente a la tasa de paro o a la creación de empleo de forma estructural.
Sin embargo desde la ortodoxia liberal económica se dice que el salario mínimo evita la creación de empleos. La argumentación es que si un empresario pudiese pagar lo que quisiese de salario a un trabajador para hacer determinada tarea posiblemente éste ofertaría algún puesto de trabajo que no se oferta actualmente. Con un salario mínimo, en cambio, no se va a ofertar ningún trabajo que a priori no sea absolutamente rentable y eso provoca que quede una capa de funciones de bajo valor añadido que no se cubren, generando como resultado una función no cubierta en las empresas y más tasa de paro en el país. También he oído la argumentación, más rocambolesca si cabe, de que hay personas que no pueden aportar realmente suficiente valor a una empresa y en cualquier caso este valor es inferior al salario mínimo, por lo que la existencia del mismo evita que estas personas puedan entrar en el mercado laboral.

No hay que ser zahorí para darse cuenta de que estas argumentaciones no tienen sentido. Para empezar la propia inexistencia del salario mínimo en un entorno de paro estructural como el que tenemos nosotros y la inmensa mayoría de países de occidente tendría como consecuencia un injustificado descenso del coste del trabajo. Si una empresa pudiese contratar a un trabajador sin cualificación por 300 euros al mes, ¿por qué iba a pagar 600? Aunque pudiese pagarlo, aunque ese trabajo lo valiese, pagaría lo mínimo posible como método de reducción de costes y maximización de beneficios empresariales. En países como el nuestro con alta tasa de paro una medida como la eliminación del salario mínimo llevaría, sin duda y en un breve medio plazo, a que todos los trabajos que no requieran cualificación y experiencia fuesen pagados con salarios de supervivencia.
Esta medida no sería nociva sólo en aquellos países que estuviesen cerca del pleno empleo y que tuviesen mercados de trabajo altamente cualificados, pero justamente entonces las argumentaciones que se esgrimen serían absurdas e innecesarias a todas luces. Lo único que provoca una medida como esta es el descenso del valor del trabajo y la maximización de los beneficios empresariales/ reducción de costes de las empresas.

Realmente, analizando la estructura económica y ocupacional de un país, la eliminación del salario mínimo todavía provocaría algo peor: La orientación del capital y la inversión a actividades de bajísimo valor añadido, generando un empobrecimiento generalizado del país.
Hagamos números. El salario mínimo en España está sobre 9000 euros al año (640 por 14 pagas aproximadamente). Añadiendo los costes de la seguridad social que pagan las empresas, que está sobre un tercio del salario del trabajador, nos ponemos en un coste por empleado anual de 12.000 euros para la empresa.
El salario mínimo está calculado por una jornada de 40 horas semanales, por lo que un trabajador a media jornada podría cobrar la mitad del salario mínimo, así pues el salario mínimo nos lleva realmente a un coste por hora oficial trabajada. Una jornada anual puede ser de 1.800 horas (suele ser algo más pero por uso esta hacer números redondos), por lo que el coste empresarial de una hora de trabajador sería 6,66 euros en este caso estándar.
Cabe señalar que este sería el coste máximo de la hora de salario mínimo, pues gracias a las numerosas leyes y reformas que se han hecho para favorecer el trabajo de las personas que más lo necesitan el coste empresarial de la seguridad social tiene muchas bonificaciones para muchos colectivos (personas que vienen del paro, minusválidos, personas de determinada edad, etc.), por lo que 6,66 sería un coste máximo. Un trabajador que tenga bonificaciones podría costar a la empresa entre 5 y 6 euros la hora.
Bien, ahora un poco de sentido común… ¿Qué tipo de actividad empresarial necesita para sobrevivir pagar menos de 5 ó 6 euros la hora a sus trabajadores? Pensad cuanto cobra una señora de la limpieza, a la que se contrata sin contrato y sin pagarle la S.S, y veréis la barbaridad que es pagarle menos de 6 euros la hora a alguien.
Una empresa que requiera trabajadores que cobren 3 o 4 euros la hora se dedica, sin duda, a alguna actividad económica absurda, que no genera ningún tipo de riqueza, sin valor añadido ninguno. Si se acepta que se pueda pagar eso a un trabajador empezarán a aparecer empresas dedicadas a actividades idiotas de ese tipo y ese será el empleo que se generará en este país.
Si puedo generar beneficio pagándole 3 euros la hora a alguien por, ejemplo absurdo, ir a echar ambientador a la casa de la gente, o recoger octavillas y flyers de papel del suelo para llevaros a reciclar, y esto me da beneficio ¿Por qué me voy a rebanar los sesos pensando en actividades económicas novedosas? ¿Por qué voy a pensar en las necesidades de la gente e intentar adaptarme a ellas? ¿Para qué voy a innovar nada? Si yo tengo dinero lo gastaré en alguna actividad de estas que me de beneficio en vez de arriesgar, innovar o crear. La iniciativa privada ya no será el motor y la innovación, sino la competencia basada en el precio tirado. Una economía de todo a 100.
Y ya no es sólo la orientación del capital a actividades de bajísimo valor añadido, es la consecuencia directa de esos sueldos. ¿Qué demonios va a consumir alguien que gane 300 euros al mes más allá de lo básico? Y si el consumo se hunde se hunde en bar, la peluquería, la tienda de barrio, la Pyme que tiene costes más altos que la gran superficie, y todo esto genera una nueva ola de parados, que si tienen dinero invertirán en esas actividades absurdas para no arriesgar, y si no lo tienen acabarán aceptando un trabajo de 400 euros al mes. Y todo eso provoca, en definitiva, en empobrecimiento generalizado de una sociedad.


El otro punto que se pretende reformar es la negociación colectiva. La idea básica es la misma de antes, es decir, reducir los costes laborales mediante un mecanismo de negociación colectiva donde se prioricen los acuerdos dentro de la propia empresa sobre los sectoriales.
En un acuerdo sectorial los trabajadores suelen conseguir unas concesiones aceptables por una sencilla cuestión de fuerza relativa. En el lado empresarial hay grandes empresas, que serán más flexibles a la hora de ceder porque sus márgenes de beneficios son altos, y en el lado de los trabajadores los sindicatos se sienten fortalecidos al sentir que negocian en nombre de un gran número de personas y, también, por la desnaturalización de la negociación (el trabajador no negocia con su jefe directo, posiblemente negociará con alguien a quien casi no conoce).
Sin embargo en las empresas, sobre todo en las pequeñas, las cosas serán mucho más complicadas. En una negociación en una empresa pequeña la empresa casi siempre tiene la fuerza e impondrá sus condiciones ante el miedo de los trabajadores a perder el empleo. La fuerza de la empresa va creciendo conforme se dan una serie de circunstancias: Plantillas con pocos años en la empresa (menor costes de indemnización por despido, más probabilidad de despido), alto porcentaje de trabajadores temporales, poca especialización o experiencia de los trabajadores de la plantilla, bajo número de trabajadores en la empresa, alta tasa de paro en el país, etc, etc.
Las empresas pequeñas dicen necesitar flexibilidad en la negociación colectiva porque en ciertos momentos difíciles, como el actual, necesitan reducir costes para poder competir en el mercado con otras más grandes o para poder sencillamente sobrevivir. Estas argumentaciones suelen ser ciertas y la gran mayoría de pequeños empresarios defienden estas medidas de flexibilización porque temen por la viabilidad de sus negocios y empresas. Quiero decir que yo entiendo perfectamente a los pequeños y medianos empresarios.
Pero este tipo de reformas si no se hacen muy cuidadosa y muy selectivamente no van a producir más que unos meses de margen para la pequeña empresa, que no se da cuenta que si esto se aprueba en poco tiempo va a estar igual. Cualquier flexibilización de las condiciones laborales o de los costes labores afecta a todos, pequeñas empresas y grandes empresas, y estos mismos mecanismos que a la PYME le servirán para reducir costes serán usados por la gran empresa para el mismo fin. Y con esta reducción de costes la gran empresa podrá bajar precios de sus productos y servicios, y si lo hace la pequeña empresa tendrá que bajarlos para competir con lo que finalmente volverá a estar en la misma situación. Y si esto no pasase, es decir, si nadie baja precios, entonces estamos ante la prueba fehaciente de la que competencia no funciona (pacto de precios, etc.)
Hay quien piensa que la gran empresa, más solvente y con estructuras sindicales más potentes en su seno, tendrá más dificultades en la negociación colectiva y no podrá reducir costes laborales aunque negocien independientemente. Se equivocan. En economía todo está interconectado y si las condiciones laborales de los trabajadores de las PYMES se ven perjudicadas eso, a medio plazo, acabará llegando a las grandes empresas por multitud de mecanismos de contagio económico. La única manera de evitar esto sería una ley muy estricta que impidiese que las grandes empresas pudiesen saltarse los convenios sectoriales.

En todo esto de la negociación colectiva subyace una idea que nos ha sido regalada desde Alemania, que es la indexación de salarios a la productividad y no al IPC. Yo ya he hablado sobre esto y he dicho que hay que avanzar en la indexación por productividad, pero con límites, grados y sin abandonar la indexación a la inflación de forma total.
La indexación a la inflación está ideada para que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo a causa de ésta. Se dice que en Alemania es la productividad y no la inflación lo que lleva a la mayoría de aumentos salariales y eso es verdad, pero es verdad en las condiciones de Alemania donde la inflación está controladísima y al final la pérdida de salario por inflación está de sobra compensada por otras primas relacionadas con la productividad.
Pero ahora imaginaros una hipótesis un poco apocalíptica. “Persuadidos” por Alemania abandonamos la revisión salarial por IPC y abrazamos otros sistemas ligados a la productividad y a los resultados de la empresa. Y después de hacer esto y por otras razones la zona euro se rompe y volvemos a la peseta. Al volver a la peseta el mecanismo corralito- cambio a la peseta- devaluación- fin del corralito sería muy probablemente el usado.
Bien imaginemos que nuestra nueva moneda se devalúa un 20% respecto al euro (ojo que hay estimaciones más pesimistas). ¿Qué pasaría con la inflación? Se dispararía. Nosotros somos netamente importadores y esta devaluación nos llevaría a que todo lo que compramos en el exterior nos costase un 20% más. Combustibles, electricidad, gas, tecnología…Todo incrementaría fuertemente su valor.
Si en esa situación no hubiese mecanismos de revisión salarial que tuviesen en cuenta el IPC el asalariado español se encontraría con que su poder adquisitivo se hundiría. Por eso mismo no es razonable eliminar absolutamente la indexación al IPC y debe en cualquier caso ser contemplada aunque se relativice su peso.

Estos son los puntos centrales que creo que se van a discutir y tratar en la próxima reforma laboral (a parte de temas de puentes y tal, menos importantes), y estas son mis sensaciones al respecto.
Veremos si se trata de una reforma cosmética hecha para tranquilizar a los mercados, si se hace sencillamente para satisfacer todas las reivindicaciones de las empresas, o si realmente va a salir alguna cosa positiva para la economía española, con sacrificios y concesiones equilibradas para trabajadores y empresas. Conociendo a Mariano Rajoy y sobre todo a su jefa Angela Merkel me temo que estaremos entre la primera y la segunda.
¡Ah! Y a ver si escribo algo sobre la posible salida del euro que creo que podría ser interesante.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La futura reforma laboral (I)
















El nuevo y flamante futuro presidente del Gobierno Español, el desaparecido Mariano Rajoy, ya está preparando los primeros pasos de su futuro ejecutivo. El otro día se reunió con sindicatos y empresarios para pedirles que pacten una nueva reforma laboral, indicando que en su defecto será él y su gobierno quienes la impongan. El mecanismo es extraordinariamente parecido al que usaba el gobierno saliente, que también inculcaba la necesidad de pacto para después decir que si no se conseguía se iba a legislar igual. La oposición de entonces criticaba el mecanismo por lento, sin embargo ahora hace exactamente lo mismo, y se podría esperar que el partido del gobierno saliente ahora criticase el mismo método que él mismo usaba, algo que seguramente haría de no ser porque ese partido está en cosas más importantes ahora mismo.

¿Para qué se hace una reforma laboral? Se supone que se hace para crear empleo, bajo la suposición que los mecanismos de contratación actuales lo dificultan. Esta es la teoría, aunque la práctica es otra y luego veremos el por qué.
Los empresarios y gran parte de la derecha de este país dice que nuestra legislación laboral es muy rígida y que los costes de despido, porcentualmente mayores que en Europa, llevan al empresario a no contratar por miedo. Este axioma se ha repetido tantas veces se ha convertido en una verdad dentro del subconsciente colectivo, demostrando que la teoría de Goebbels sigue siendo tan exacta como lo era entonces.
Sin embargo esto es falso. En España existen multitud de contratos laborales que se adaptan a las necesidades de la empresa como si fuese un buffet libre. Hay contratos temporales, por obra y servicio, etc. Y además, la legislación es tan amplia y estos contratos ajenos al estándar indefinido tan usados, que se han establecido multitud de trampas generalizadas que, a pesar de ser ilegales, están tan extendidas que todo el mundo las usa y es casi imposible ser sancionado por ello.
Contratar a alguien con un contrato indefinido de 6 meses renovables ha sido el contrato por excelencia del mercado laboral español durante los últimos años, incluso en años de bonanza. A los 6 meses puedes rescindir el contrato sin coste alguno, y si por alguna de aquellas quisieses prescindir del trabajador a los 3 meses se le tendría que pagar la friolera de 8 días por año trabajado, es decir y para el caso del ejemplo, 2 días de salario, algo tan costoso que hunde a cualquier empresa como nos podemos imaginar.

Por lo tanto es totalmente falso que no se cree empleo por miedo a los costes de despido. Con toda la gama de contratos ajenos al estándar indefinido la rescisión de los contratos es, de facto, casi gratis en España.
Otra cosa es que llegado el momento de pasar el temporal a indefinido (2 años), y en el supuesto de que la empresa en cuestión no quiera hacer trampas cambiando a los contratados de sociedad o cambiándoles la descripción del puesto, las empresas no quisiesen hacerlo y despidiesen al trabajador, como aseguraban hasta ahora que estaban haciendo. Pero para “solucionar” eso el socialista gobierno saliente ya decretó la posibilidad de concatenación indefinida de contratos temporales (justificación: “Preferimos un contrato temporal que una persona en el paro”), con lo cual esa excusa se acabó. Siendo claros, desde que el gobierno socialista permitió la concatenación indefinida de contratos temporales España se ha convertido en un país con despido cuasi gratuito, independientemente de cual sea la indemnización del contrato indefinido, que no usa ya casi nadie en estos tiempos de crisis.
¿Qué es caro despedir a un trabajador que lleve 20 años en una empresa? Por supuesto, pero a no ser que se haga una reforma laboral retroactiva, algo implanteable porque rompería la seguridad jurídica de este país, esos contratos van a seguir teniendo la misma indemnización mientras no se extingan, independientemente de lo que se legisle para nuevos contratos.
¿Por qué se habla, pues, de reducir la indemnización por despido? Pues la verdad es que no lo entiendo. O los dirigentes de la CEOE son unos estúpidos (y aunque tengo bastante mala opinión de los grandes empresarios de este país creo que estúpidos no son), o el PP no se entera en qué país está, o nos encontramos ante una espinita clavada de otras ocasiones que quieren sacarse por puro orgullo. Es que ni siquiera se plantea el contrato único, algo que tal y como está la legislación laboral y la situación del país la CEOE no aceptaría en la vida porque lo único que haría es perjudicar las aspiraciones del empresariado.

Bueno, sí hay una razón para esta reforma. Como sabéis en este mundo absurdo que nos ha tocado vivir los parlamentos nacionales legislan para tranquilizar a los mercados y, en el caso europeo, para ofrendar glorias a la señora Merkel. España tiene colgado el “San Benito” de que es uno de los países con un despido más caro, algo que sería cierto si no fuese porque desde finales de los 80 se han creado toda esa multiplicidad de contratos de los que ya hemos hablado.
Reducir la indemnización por despido es un mensaje a nuestros acreedores de que estamos haciendo reformas y que éstas están orientadas en un sentido “liberal”, algo que se supone que les debe gustar y, por lo tanto, tratarnos con más cariño en las siguientes emisiones de deuda. Además, en Alemania la indemnización por despido es menor a los 45 días teóricos, y ese país y su canciller no van a permitir que nadie tenga un solo derecho más que ellos, obviando interesadamente que el sistema del bienestar alemán es mucho más potente que el Español (lo que compensa con creces la menor indemnización).
Que nos vaya a ir mejor en los mercados a base de reformas es una hipótesis que se ha demostrado falsa una y otra vez desde los acontecimientos griegos de 2009. Cuantas más reformas hacemos más sube la prima de riesgo, y no es que tenga relación es que simplemente todo lo que estamos haciendo no vale para nada. Pero aquí manda la iluminada de la RDA y como no tiene ni el valor, ni el coraje, ni la capacidad ni la iniciativa de hacer nada que no sea ir a remolque de los acontecimientos, finalmente estamos obligados a seguir las obsesiones alemanas so pena de que nos echen del euro.
(Por cierto, excelente réplica del líder del SPD, Steinmeier, diciéndole a Merkel que “ha abandonado una tras otra todas las posiciones que había adoptado en la lucha contra la crisis”. Esto es absolutamente cierto ¿Cómo se puede permitir que alguien así tenga Europa en sus manos?)

Tengo la sensación de que la reforma está encaminada más a otras dos ideas, bastante más útiles para los empresarios. Pero esto lo desarrollaré en la siguiente entrada.