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jueves, 19 de enero de 2012

Necesitamos una reforma fiscal en profundidad (I)

EL IMPUESTO DE SOCIEDADES

















He leído que el candidato republicano a la presidencia de los EE.UU, Mitt Romney, ha reconocido que paga pocos impuestos, alrededor de un 15%. Desconozco el sistema fiscal de los EE.UU pero muy probablemente este 15% lo cotizará por sus sociedades gracias a varias deducciones que se aplican a estos impuestos. Un asalariado con un sueldo medio seguro que paga más impuestos en los EE.UU.
En España pasa lo mismo. Muchos empresarios cotizan a través de sus sociedades a un tipo que nunca superará el 30% (que es el tipo máximo del impuesto de sociedades para las grandes empresas) y que generalmente será mucho menor por las múltiples deducciones que aquí tenemos. Un ejecutivo que cobra un salario alto, por ejemplo, seguro que tiene tipos de más del 40%. A esto le llama mucha gente el “fraude de la empresa interpuesta”.

La reciente subida de impuestos a las rentas del trabajo y del capital que aprobó el gobierno Rajoy parecería que cumple el principio de progresividad de que quien más tenga más pague. Bien, lo cumple parcialmente en ese tipo de rentas pero realmente no se cumple a nivel general de la sociedad por eso mismo que hemos comentado. La realidad es que todo aquel que tiene mucho dinero busca la manera de pagar menos impuestos con este truco o con otros, igual que pagará mucho menos en una Sicav de lo que pagan otros ciudadanos por las rentas del capital que generan sus ahorros.
Esta realidad nos demuestra hasta qué punto nuestro sistema fiscal está obsoleto. Si no podemos cumplir el precepto de que cada uno pague y aporte en función de lo que gane, y es evidente que no podemos, es que nuestro sistema fiscal necesita una gran reforma. Una reforma que recupere unos mínimos de justicia fiscal, por un lado, y que también sirva para poder recaudar eficientemente los recursos que necesita el estado para mantener los sistemas de bienestar sin sobrecargar a las bases poblacionales de altos impuestos ni recortar servicios indiscriminadamente.
Es muy importante analizar qué se está recaudando, cómo, a quién y también qué no se está recaudando y por qué. Este análisis debe ser sereno y las reformas deben ser meditadas para no crear efectos indeseables, pero no nos debe paralizar la incertidumbre o el miedo porque, seamos claros, así no se puede seguir. Con los años de contención salarial que nos esperan y el consecuente descenso del consumo, las dos principales fuentes de ingresos del estado, nuestro estado se va a ir debilitando progresivamente si no encontramos mecanismos alternativos de generación de recursos, necesarios a su vez para poder realizar un mínimo de política económica de estado que nos saque de esta espiral descendente.

Lo primero que debemos analizar es el impuesto de sociedades. El impuesto de sociedades es el impuesto que pagan las empresas por sus beneficios y está actualmente en un 30% para las grandes empresas y un 25% para las Pymes. Este tipo de más bajo que en países como Japón o EE.UU, y parecido a la mayoría de países de Europa. Si una empresa no tiene beneficios, no paga impuesto de sociedades.
¿Es alto o bajo? El impuesto de sociedades ha ido disminuyendo en los últimos años así que difícilmente se puede decir que es alto. La disminución en los últimos años tiene como justificación que se quería crear un marco fiscal adecuado para que las empresas inviertan/se queden en España, evitando la deslocalización a países con menores impuestos y costes salariales más bajos.
Sin embargo el problema real no es que un 30% sea bajo, el problema es que el tipo efectivo llega escasamente al 17%, por lo que se pierden 13 puntos de recaudación. ¿A qué se debe? Se debe fundamentalmente a las amplísimas deducciones que hay en nuestra legislación fiscal. Pero es que, además, este 17% que se paga de media es sobre la base imponible que se genera bajo la ingeniería financiera de expertos en fiscalidad, y muchas veces ésta no es real y está aminorada gracias a ciertos trucos usuales. Y, adicionalmente, hay otras prácticas habituales relacionadas con las sociedades que restan ingresos al estado como la que hemos explicado antes, aunque no es la única ni mucho menos.
Querría relatar una serie de propuestas y explicaciones de qué creo que se debe hacer en relación con el impuesto de sociedades para acercarnos a los objetivos expuestos anteriormente.

- Amplísimo abanico de deducciones fiscales: En este país los gobiernos han tirado siempre de las deducciones fiscales para hacer política. Si se quería promocionar algo en vez de dar una subvención que parecía que costaba dinero a las arcas públicas se otorgaba una deducción, que cuesta también dinero a las arcas públicas pero como no estaba recaudado parece que sale gratis. El abuso de esto nos ha llevado a donde estamos. Las empresas tienen deducciones por inversiones medioambientales, por I+D, por actividades exportadoras, por contratación de determinados trabajadores (éstas son sobre las cuotas de la S.S), deducciones que otorgan muchos gobiernos autónomos y los ayuntamientos por cuestiones localistas, por reinversión, etc, etc. La cantidad es tal y el control sobre ellas es tan laxo que hay empresas que se las aplican casi todas, dejando sus tipos reales bajísimos.
Los expertos en contabilidad han tomado el pulso perfectamente a las leyes y se está usando todo esto para pagar menos impuestos. Las deducciones hay que recortarlas radicalmente y controlar fuertemente las que queden. Una deducción que sí debemos mantener y potenciar es la de reinversión de beneficios para así potenciar nuestra economía y la creación de empleo, pero deben ponerse unos límites claros y nítidos que eviten el fraude.

- Ingeniería fiscal: Los contables juegan con la enorme versatilidad que dan ciertos conceptos como las amortizaciones de préstamos. Por ejemplo, si un año tienes beneficios extraordinarios y no ves cómo deducirlos lo que se suele hacer es amortizar ciertos préstamos en la contabilidad de la empresa, que computan como gasto y así la base imponible sobre la que pagar impuestos es menor. Esto al final es contabilidad imaginativa que no es real, y esto se debería limitar.
Un amigo auditor de cuentas me dijo hace poco que las empresas deberían pagar impuestos exclusivamente por el diferencial de gastos e ingresos y no permitir que no paguen impuestos por amortizaciones y provisiones. Así, aseguraba, las empresas pagarían muchos más impuestos y más acordes con sus beneficios.

- Consumo personal en la contabilidad: En una etapa de mi vida yo trabajé en trabajos relacionados con las deducciones fiscales por medioambiente e I+D. En este periodo vi mucha contabilidad de empresa e inversiones de las mismas y pude ver muchas cosas de las que se hacen habitualmente: Vi como chalets, coches, casas y otros objetos de consumo de los dueños de las empresas estaban introducidos como gastos de la compañía. ¿Por qué? Muy sencillo, porque si te compras una casa como particular tienes que pagar el IVA, pero si te la compras como sociedad este IVA te lo devuelven en la declaración trimestral.
Mi amigo auditor de cuentas me asegura que ha visto hasta yates en las contabilidades de las empresas. Esto es un claro fraude para evitar el pago de impuestos sobre el consumo.

- La empresa interpuesta: Este es el caso que he explicado antes y lo voy a volver a explicar con un caso muy gráfico que he leído por internet. Imaginaros que Belén Esteban cobra de Tele5 un salario. Con la barbaridad que debe cobrar esa mujer debería pagar casi un 50% en concepto de IRPF.
Sin embargo si Esteban crea una sociedad a su nombre que “gestione” su imagen y cobra a través de esa sociedad (que le facturaría a Tele5), ella no pagaría jamás más del 25% en impuestos de sociedades, la mitad. Además, todo el gasto de aviones, taxis, hoteles, etc, etc. Lo pagaría como sociedad, por lo que le devolverían el IVA. Paralelamente ella tendría un contrato laboral por el que cobraría una ridiculez y, así, cumple con la legislación laboral.
Hay un caso muy conocido, la empresa Famaztella, de la familia Aznar-Botella, que se dedica a “gestionar” la imagen del ex presidente Aznar. ¿Cuánto se ahorrará Aznar en impuestos al intermediar una sociedad?


Estas son, básicamente, las principales estrategias para la minoración de las bases imponibles y así pagar menos impuestos. Un país no pude permitir que alguien que esté ganando 100.000 euros anuales en un contrato laboral esté pagando sobre un 35% de IRPF, y en cambio alguien que gana 3 millones pague un 15% de IS porque intermedia una sociedad. No tiene sentido y es injusto.
Esto hay que reformarlo profundamente y los técnicos de hacienda deben tener un papel relevante en esta reforma, porque son quienes mejor conocen los trucos contables. Sin embargo este no es el único punto, hay mucho más que reformar, pero esto lo trataremos en la siguiente entrada.

6 comentarios:

  1. Hola Pedro,

    no sé si lo que voy a preguntar es una tontería, pero es una idea que se me ocurrio hace tiempo: ¿Qué opinas de eliminar el impuesto de sociedades a cambio de subir el de las personas físicas?

    Por supuesto, a la hora de valorar la renta de cada persona habría que tener en cuenta el patrimonio de las empresas de las que es dueño o accionista. Evidentemente tampoco valdría que una persona traspasase toda su fortuna a una "fundación" para evitar pagar impuestos.

    A mi me parece una forma de simplificar los impuestos.

    Un saludo

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  2. Hola Francisco, perdona por el retraso en contestar.

    Pues he oído varias veces ese argumento de que hay que eliminar el I.S y hacer la recaudación íntegramente en el IRPF, pero siempre me ha parecido un argumento hecho bajo el prisma del interés. Si pudiésemos ser absolutamente "justos" y eficientes en los cobros del IRPF podría plantearse, pero como no es el caso lo veo inviable. Sin ser fiscalista, se me ocurren varios argumentos en contra:

    - ¿Qué pasa con los dividendos de personas que residen en el extranjero? Porque si no podemos aplicarles el IRPF Español estariamos en una fáctica evasión de impuestos o, por lo menos, de evasión para nuestras arcas. (Este es el problema fundalemtal a mi juicio).

    - Quitar el I.S obligaría a una aplicación de un agresivo impuesto sobre el patrimonio. Es decir, si una empresa no repartiese dividendos y lo dedicase todo a reinversión o a otros menesteres el valor de esas acciones posiblemente subiría mucho, subiendo mucho la riqueza de las personas y, en cambio, no se recaudaría nada. Es cierto que la teoría es que eso no es "dinero" objetivamente y que el cobro se haría cuando se repartiese dividendos, pero entonces nos encontrariamos técnicamente ante la trampa de la Sicav. Cualquier sociedad que no repartiese dividendos sería como una Sicav.

    - La eliminación del I.S crearía la necesidad de igualar las rentas del capital y el trabajo bajo una curva única, porque sino los beneficiarios acabarían cotizando poco más de un 20% sobre el beneficio de los dividendos aunque estos sean enormes, y volveriamos al problema de que las rentas del capital cotizan menos que las del trabajo y eso es inaceptable. Y ojo, yo estoy de acuerdo en crear una curva única y que todos los ingresos se computen igual.

    - Entrariamos en competencia deslear con nuestros socios Europeos y de fuera de Europa.

    - Habría que eliminar radicalmemte todos esos fraudes contables que he relatado en el artículo, Y hoy por hoy eso no pasa.

    - Se eliminaría la posibilidad de hacer política de deducciones fiscales en todos los sentidos.

    A mi no me importaría reducir el I.S si realmente supiésemos que los beneficios producidos se acabarían recaudando mediante IRPF o impuesto de patrimonio, pero creo que no es una visión realista hoy. La verdad es que suena más simple y más justo, pero los problemas para controlar esto deben ser enormes. No me parece, pues, realista a corto plazo.

    Saludos,

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  3. Muchas gracias por tu respuesta, Pedro. No tengo nada que rebatirte xq no soy ningún experto en temas fiscales. Aunque si que te puedo decir que el argumento que más me ha dado que pensar es el de las personas que residen en el extranjero.

    Un saludo

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  4. Hola Pedro - veo que como siempre, tu principal objetivo es hacer justicia. Me ha parecido una entrada bastante interesante aunque realmente no he tenido tiempo de valorar en detalle todo lo que dices. Me fío lo suficientemente de ti como para decir que sé que no es marxismo.

    Saludos

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  5. Alfredo,

    Evidentemente todas mis propuestas de este texto se basan en el sistema de democracia y libre mercado, en un impuesto que ya existe como el impuesto de sociedades y en hacer cumplir la ley. Los objetivos de justicia, mantenimiento del estado del bienestar y progresividad fiscal son perfectamente homologables a la acción política en una democracia liberal, y consecuentemente nada tiene que ver con el Marxismo como bien dices.
    Analiza los puntos y verás como estás totalmente de acuerdo con la mayoría.

    Saludos,

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  6. Chapeau Pedro!!

    El anónimo de siempre

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