La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 17 de enero de 2012

Palomares no hacía inmortales





















Hasta hace poco se decía, a modo de broma, que Manuel Fraga posiblemente era inmortal debido a su famoso baño en la playa de Palomares después de caer allí una bomba atómica procedente de un avión del ejército norteamericano. Viendo su estado físico cada vez más deteriorado junto con su voluntad de permanecer en la política seguro que hubo gente que dudó si aquella broma tenía parte de verdad.
Pero no, la radioactividad no hace inmortales (todo lo contrario), y Manuel Fraga ha muerto casi a los 90 años como la naturaleza dictaba. De los cuatro líderes de los cuatro principales partidos de la transición (Suárez, González, Carrillo y Fraga) siempre pensé que Suárez sería el primero en morir debido a su enfermedad, y eso que es más joven que Carrillo o Fraga. Pero me equivoqué, y ahora ha muerto la primera gran personalidad política de aquel periodo.

Los medios de comunicación están llenos de resúmenes de este personaje, así que en cuanto a datos tengo poco que aportar. En cambio sí quiero dar una visión personal sobre el personaje, que temo acabemos teniendo distorsionada después de tantos artículos y tertulias post-mortem en los que se suele hablar de las virtudes de los personajes y nunca de sus defectos.
Lo primero que quiero decir, y no lo digo como oda al fallecido, es que personalmente valoro mucho la aportación de Manuel Fraga en el restablecimiento de la democracia en España. Creo que Fraga fue un personaje muy importante para este país porque consiguió amansar a cierto tipo de derecha que se podría haber situado frontalmente contra la democracia de no haber estado él o un político de su estilo, y la verdad es que no sabemos qué consecuencias podría haber tenido la desafección combativa de esos sectores del franquismo sociológico.
Hace unas semanas una juez argentina solicitó información para encausar a Fraga en un proceso contra los crímenes del franquismo. Pensé en hacer un escrito en ese momento pero no llegué a idear bien el texto así que no lo hice, pero voy a expresar la idea que tenía para ese texto. Manuel Fraga no era un franquista de los que hicieron la guerra civil. Pertenece a una segunda generación, una generación que entró en la gobernación de la dictadura pero que no tuvo implicaciones en la enorme represión de la posguerra. Quizá sí que fue colaboracionista de ciertas penas de muerte y de la conculcación de derechos fundamentales durante el tardofranquismo, pero no es ni Franco ni los generales ni militares que hicieron la guerra e idearon la represión.
Los crímenes de los ideólogos y colaboradores necesarios de los crímenes contra la humanidad que tuvieron lugar en este país entre 1936 y 1944 no tienen perdón, pero distinto es el caso de los gobernantes posteriores. Fraga ha servido un importante papel a este país y a su democracia, y por eso pienso que su etapa de ministro de la dictadura y los connivencia con ciertos crímenes es “perdonable” por sus servicios posteriores. Por esta razón no me parecía bien que se hubiese focalizado en él este tipo de causa. Si hablásemos de Serrano Suñer o Arias Navarro (si estuviesen vivos) mi opinión sería diferente. No sé si me explico.

Los países que tienen largas dictaduras, como el nuestro, son distintos a los que tienen dictaduras más cortas. Cuando un país tiene una dictadura de unos pocos años creo que es obligación de la democracia posterior “apartar” de la gobernación de la nueva democracia a las personas que tuvieron responsabilidades en la dictadura. Fue así en Alemania después de la II guerra mundial (13 años de dictadura), en la segunda república después de la dictadura de Primo de Rivera (7 años) o en otros muchos casos. Pero cuando una dictadura se llega a institucionalizar el pragmatismo obliga a otras cosas.
Cuando una dictadura dura casi 40 años con la nuestra o más de 40 años como las dictaduras pro soviéticas del este de Europa, éstas acaban siendo gobernadas por profesionales de la política que han hecho carrera en ese régimen como podrían haberlo hecho en otro. Un Fraga o un Suárez podían más o menos estar de acuerdo con el régimen en el que gobernaban (al final eran personas producto de unas circunstancias determinadas), como lo podían estar los comunistas de segunda fila de Hungría, Checoslovaquia o la propia URSS. Pero esta afinidad ideológica de segunda generación no tiene parangón con quienes han creado una dictadura derrumbando una democracia.
En estos casos existe una población que ha nacido y crecido bajo un régimen, que se siente cómoda y segura bajo el mismo, población que puede no ser mayoritaria pero sí muy importante. En estos casos es razonable que la nueva democracia se construya, también, con la gente más moderada del régimen anterior, con aquellos que sean honestamente reformistas y así evitar convulsiones y problemas. En este caso el pragmatismo manda y por eso a mí me parece normal incluso inteligente que en España hubiese ex franquistas convertidos en demócratas conservadores y en el Este ex comunistas convertidos también en demócratas de izquierda.

Ahora bien, ¿era Fraga un demócrata dentro del régimen franquista que esperaba la oportunidad para reformarlo desde dentro? Ese quizá pueda ser el caso de Suárez, pero debemos negar rotundamente que sea el de Fraga.
Fraga era un franquista durante el régimen de Franco y fue un franquista durante la transición hasta que se dio cuenta que el país no era el que él creía. Cuando se presentó a las elecciones en 1977 lo hizo rodeado de franquistas (estaba con él en AP el Carnicerito de Málaga, el nefasto Arias Navarro), y clamando contra el Marxismo, los nacionalismos y los “enemigos de España”. Su nefasto resultado en esas elecciones (por detrás del PCE) le hizo ver que el país estaba en otra cosa y que el apoyo de la derecha se lo había llevado la UCD, comprometida con el cambio. Eso debió hacerle reflexionar profundamente, pues en el 79 ya fue acompañado de personas más decentes.
Si esa AP de Fraga hubiese sacado 100 diputados en el congreso en vez de los 16 que consiguió estoy casi convencido de que la evolución de Fraga hubiese sido diferente. Se hubiese enrocado en un conservadurismo católico y autoritario, en el franquismo sociológico, y se hubiese negado a ninguna reforma en profundidad del régimen franquista. De hecho creo que si AP hubiese tenido un resultado a nivel del PSOE o la UCD posiblemente no se hubiese podido hacer una constitución y la transición hubiese encallado (la UCD no se mostraba muy convencida de hacer una constitución y realmente fue impulsada a hacerla al ver el resultado de las fuerzas que pedían claramente una constitución, que fue muy bueno. Si hubiese convivido con una fuerza enorme que no quería una constitución seguramente no hubiesen dado el paso de proponerla).
Los hombres somos víctimas de nuestra época y de la reflexión que nos producen los golpes en la vida, y creo que el golpe del 77 fue muy conveniente para Fraga. He leído por ahí que Fraga era “Canovista”, queriendo decir que era partidario de una democracia de dos grandes partidos. Esto es muy ambiguo ya que con esta base puedes defender desde una democracia a la británica hasta una especie de “pastel” con dos partidos casi iguales que vacíen la democracia de contenido real y que sirvan como “maquillaje” para mantener cierto statu quo (¿lo que quería Fraga para actualizar el régimen del 18 de Julio?), por eso no me parece muy serio este comentario. Yo creo que más bien Fraga se agarra a Cánovas cuando ve que el tiempo del régimen del 18 de Julio ha pasado definitivamente y que no puede establecer raíces políticas ahí. Su canovismo me parece, pues, táctico.
Luego Fraga evoluciona y convierte a AP en un partido de derecha democrática. Felipe González estaba encantado con él porque sabía que el pueblo español jamás votaría mayoritariamente a alguien como Fraga, y que con éste de líder de la oposición iba a ser eterno, por eso le trataba maravillosamente. También es cierto que Fraga, con todos sus defectos, no era capaz de ejercer esta oposición irresponsable a la que nos hemos acostumbrado en los últimos tiempos. Para él la política era lo suficientemente seria como para caer ahí.

Fraga tendrá un lugar importante en la historia de finales del siglo XX. Se le dedicarán calles y avenidas, y creo que se las merece. Su papel en la conversión de parte de la derecha más cavernícola en una derecha que acepte la democracia fue muy positivo y por eso se le recordará.
Pero Fraga no era ni un topo demócrata en el aparato de poder franquista, ni un ejemplo político de nada. Si su honestidad política le hacía especial hoy es simple y llanamente por el lamentable nivel ético y político de nuestros políticos actuales. Fraga era lo que era, honesto pero autoritario, pragmático pero retrógrado, fue una persona constructiva y positiva para nuestra democracia pero tenía el potencial para haber sido lo contrario en otras circunstancias. Pasará a la historia por sus aportaciones positivas y por ser fundador del PP y así debe de ser. Pero que los halagos al recién fallecido no nos hagan perder la objetividad respecto al personaje.

6 comentarios:

  1. Interesante tu entrada, Pedro, pero me parece que es demasiado positiva con la figura de Fraga. Quizás, como dices, no fue de los franquistas que hizo la guerra, en parte por su edad (tenía sólo 14 años en el 36), pero eso no quita para que llevase a cabo otras "hazañas", como comenta aquí Ignacio Escolar:

    http://www.escolar.net/MT/archives/2012/01/el-respeto-a-los-muertos.html

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  2. Mi visión no es tan dulce ni tan benigna pero creo que una vez muerto, al menos de momento, no merece que pierda mi tiempo en dedicarle una sola línea.

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  3. Llevaba toda noche navegando y, como es habitual cada domingo por el futbol, había poco movimiento en los blogs y las redes sociales. La noticia la dieron sobre la medianoche en El País. Yo la ví en el muro del Facebook y en pocos minutos tenía más de 50 comentarios y yo no se cuantas compartido. También en pocos minutos ya estaba en la portada de Menéame con multitud de comentarios. La gran mayoría de los comentarios que leí tanto en facebook como en menéame daban asco.

    En los últimos 12 años he visto de todo en los comentarios en los foros y blogs en internet: trolls, provocacaciones, bulos, infamias, banalidades, naderías, faltas de respeto, insultos, maniqueismo, linchamientos virtuales…etc..etc…cada vez se iban degenerando más. En los últimos años esto ha ido creciendo expontencialmente desde que los medios digitales admiten comentarios a sus noticias o artículos y la proliferación de las redes sociales: tuenti, facebook, twiter…

    Lo más aberrante que he visto ha sido los linchamientos en los foros y en las redes sociales a ciertas personalidades de la política, la cultura y el pensamiento: Gonzalez Sinde, Buenafuente…incluso a Punset en su muro en facebook porque habló en catalán en una entrevista que le hicieron en la TV3. Pero también lo más indigno y aberrante fué leer muchos comentarios en los blogs y tanques mediáticos del PP cuando murieron personalidades como José Saramago, Jose A. Labordeta, Eduardo Haro Teglen o Pepe Rubianes. O un artículo que le dedicó Sotres a Labordeta, que yo me preguntaba ¿Cómo puede ser una persona tan ruin y miserable par escribir artículos como el que escribió? El caso es que estos articulistas, con Fraga, éstos días todo ha sido grandes elogios y loas, escondiendo pasajes pasados de su biofrafía, como si el personaje ante de la transición y durante el franquismo no hubiese existido. Rídículo.

    Con la muerte de Fraga, he podido ver esa miseria moral en la mayoría de los comentarios que he leído.Estoy totalmente en contra de TODOS los estados totalitarios, ya sean fascistas, nazis, franquistas o comunistas. Las dictaduras ni las del proletariado. El político que ha muerto ha trabajado y pertenecido a una dictadura franquista, y cuando ésta cayó por la muerte del dictador, fundó un partido político para aglutinar a toda esa derecha que piensa que el franquismo golpista y criminal fue “un periodo de extraordinaria placidez”. Sé que no tenía convicciones democráticas ni creía en ella, simplemente se vió forzado a adaptarse, igual que hizo Carrillo. En los últimos años, en algunos aspectos he visto a Fraga yo mucho más moderado que otros radicales que éstos años han llevado las riendas del PP, igual que veo a Carrillo más razonable y moderado que algunos dirigentes del PC actuales.

    Los políticos tiene sus luces y sus sombras, como todos los demás, pero sobre todo es un ser humano, una persona que se le debe de respetar, estemos de acuerdo o no con sus ideas. Parecen que muchos lo que quisieran en poder mearse en su cadáver, como los soldados norteamericanos que se han meado en los cadáveres de los talibanes muertos.

    Todo ésto no es más que un episodio más de la eterna dos Españas. Fraga con sus franquismo y con la represión y asesinatos, y Carrillo con lo de Paracuellos. País infame. Que Fraga descanse en paz igual que los asesinados. Y nosotros los españones, algún día.

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  4. ¿ Era Fraga en la dictadura menos demócrata que Suárez ?.

    Luego, sí, Fraga "clamó" contra el marxismo e "Isidoro" hasta llegó a dimitir como secretario general del PSOE por lo mismo.

    Y, claro, si hubiera llovido todos habriamos abierto los paraguas, pero no llovió y en eso estamos : bajar los impuestos es de izquierdas, el subirlos es de derechas, y aquí en Getafe presentamos los del PP una candidatura arcoiris y la izquierda nos llama "maricones".

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  5. Pedro --

    Acabo de leer tu escrito y sorprendemente eres mucho más positivo con Fraga que yo (y eso que se supone que el de la derecha soy yo pero ya ves, a mí no me hizo nunca ninguna gracia ese señor) - aunque, todo hay que decirlo, puedo sentirme plenamente identificado con su carácter/personalidad.

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  6. Pedro, sin comentarios. Casi de acuerdo contigo en todo.

    A otra cosa.

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