La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 2 de abril de 2012

Crónicas Bonaerenses (III)




















Más allá de la realidad económica de la Argentina he podido observar en ese país muchas peculiaridades propias del país y de sus gentes.
Si me preguntasen por mi sensación sobre los problemas de Argentina y me dijesen que indique los tres que me parecen más importantes seguramente diría estos: La inflación, las villas miseria (ejemplo claro de los contrastes económicos) y la inseguridad. Sobre las villas y la inflación ya he hablado en las entradas anteriores.

¿Hay mucha inseguridad en Argentina? Es difícil responder a esta pregunta. Personalmente no la detecté, es decir, a mi no me paso nada ni vi a nadie a quien le hubiesen robado en medio de la calle. Sin embargo sí que podía percibir que los argentinos conocían o percibían inseguridad, algo que se ve en cosas tan simples como la forma en que cogen los bolsos las mujeres (bien agarrados para que no les den un tirón), la ausencia general de joyas o maletines muy llamativos entre los viandantes o simplemente por los consejos que te daban los argentinos de no llevar nada que te “doliese perder”.
Ciertamente me moví casi siempre de día y por la noche frecuentaba los barrios colindantes del hotel, Puerto Madero y San Telmo. Una cosa que llamaba la atención de noche era la gente que rebuscaba en la basura. Eso en España también se da, sin embargo en nuestras ciudades casi siempre hay contenedores y la persona que rebusca entre la basura abre las bolsas dentro del propio contenedor. Allí en muchas partes no había contenedores y la gente dejaba las bolsas de basura en la calle o en contenedores muy precarios, y al rebuscar estas personas en la basura rompían las bolsas y lo dejaban todo desastrado dando una sensación visual muy fea.
Además de lo que se veía por la calle otro buen termómetro para identificar la inseguridad era ver las noticias en televisión o leer prensa. Casi todos los días que estuve allí hubo algún crimen por arma de fuego, generalmente en atracos o tiroteos con la policía. La sensación viendo las noticias era de inseguridad, pero esas cifras en un cono urbano de 15 millones de personas quizá no son tan dramáticas.
Respecto a la TV me resultó muy curioso el distinto tratamiento de este tipo de noticias en los distintos medios. El canal 5, el canal público, pasaba por encima de estas noticias sin darles excesivo tiempo pero el resto de televisiones, que intuí que eran fuertemente anti gobierno Kirchner, se recreaban en cada asesinato y entrevistaban a familia, vecinos, amigos y simples viandantes que habían visto a la víctima alguna vez. Me dio la sensación de que se potenciaba este tipo de noticias tanto por cierta cultura de periodismo dramático como por mostrar un país en mal estado, que por supuesto era debido a la política del gobierno.
Los argentinos en general, no todos, consideran a su país inseguro. Según me dijeron a pesar de la recuperación económica de la última década la delincuencia no había bajado, sino que se había estabilizado o incluso subido. No sé explicar la razón de esto pero debe haber razones de idiosincrasia y mala dispersión de renta. Mi conclusión es que la inseguridad en la Argentina era por supuesto mayor que en Europa pero que no llegaba a los niveles de países como México, Venezuela, Colombia u otros países de la zona.

Otra cosa que me llamó mucho la atención de Argentina es la cultura de protesta que existe en ese país. En Argentina los sindicatos, o mejor dicho el sindicato CGT, es enormemente poderoso. La fuerza sindical y su actividad son mayores que en los países europeos. Eso lleva a que los sindicatos sean agentes muy importantes a los que tener en cuenta para la gobernación del país y haya que negociar muchas cosas con ellos.
Todos los años hay “paritarias”, que son reuniones patronal-sindicatos con la intermediación del gobierno para negociar sectorialmente los aumentos salariales. Es algo parecido al tema de los convenios colectivos pero donde el arbitraje del gobierno era más intenso y muy volcado en la mejora de las condiciones salariales. Generalmente el gobierno Kirchner ha sido muy pro-sindicatos pero parece que en la última época está moderando los aumentos salariales (seguramente para intentar moderar la inflación) y eso está creando que la CGT se aleje progresivamente del gobierno.
Este poder sindical parece que es el origen de esa poderosa cultura de protesta. Ya no es que los sindicatos del ramo X salgan a la calle a manifestarse por alguna reivindicación, es que lo hace cualquier grupo mínimamente organizado. Por ejemplo, uno de los días que estuve allí un grupo de personas de la villa 31, sobre todo mujeres, cortaron el tráfico en la estación de retiro exigiendo que se mande un autobús escolar a la villa para recoger a los niños y llevarlos al colegio (la educación, al igual que la sanidad, es gratuita en Argentina). También vi un corte similar en protesta por la inseguridad en una pedanía de Buenos Aires.
Esto de cortar el tráfico en una avenida es muy habitual. El último viernes que estuve las tres principales autovías de entrada a la ciudad estuvieron cortadas un tiempo por tres protestas, una de camioneros, otra de maestros y otra del estilo de la comentada anteriormente. Cuando pasa esto la policía no actúa desalojando sino que dialoga con los manifestantes y estos siempre exigen que vaya “el interventor”, que es algún tipo de agente del gobierno, para negociar con ellos. El agente del gobierno acaba yendo, les promete que dialogarán y entonces se levanta el corte. Este es un procedimiento que vi varias veces y me pareció muy curioso, sobre todo después de ver como en Valencia se desalojaba a porrazos a 50 chavales que cortaron 10 minutos un trozo de una calle céntrica.

A pesar de toda la protesta que hay no me pareció que los argentinos entendiesen de política especialmente. Mi sensación antes del viaje era que, quizá por su buen dominio dialéctico, los ciudadanos argentinos entendían bastante de la política de su país y de política en general, algo así como los franceses. Pero no, con la mayoría con los que intenté tener una conversación sobre temas políticos me pareció que utilizaban argumentos muy poco elaborados y muy maniqueos. Los pro gobierno y los anti gobierno usan argumentos que parecen muy manoseados por los medios afines a cualquiera de los grupos. De economía parecían entender también bastante poco aunque ahí me parecía más normal porque entender la economía argentina me parece casi un imposible. Y si ya sé, seguramente la gran mayoría de españoles tampoco entendemos un carajo de política ni economía, y así nos va. En eso, desgraciadamente, nos parecemos bastante.
Quizá una de las cosas que más llamaron la atención a nivel político es el populismo. En todos los días de mi viaje no hubo uno solo en que no se hablase de las Malvinas. Sí, hacía 30 años de la guerra de las Malvinas pero el uso populista del asunto era más que evidente. Para un europeo también es muy llamativo el fuerte presidencialismo y la presencia constante de la presidenta Cristina Fernández en los medios de comunicación sin que sus opositores lo hiciesen prácticamente (excepto la gente de Macri, por ser quienes gobernaban la capital federal). Supongo que es algo parecido a lo que pasa en todas las repúblicas presidencialistas, pero para los que estamos acostumbrados a la política parlamentaria nos resulta chocante.

Finalmente me gustaría acabar con estas entradas respondiendo a una pregunta que, ante la crisis española y europea, se hará mucha gente, ¿vale la pena irse a trabajar a Argentina?
La respuesta dependerá de muchos factores personales y laborales, pero muchos aspectos me pareció que sí podía valer la pena vivir un tiempo en Argentina. No sé exactamente qué tipo de profesionales hacen falta en Argentina (me pareció que para arquitectos podía ser interesante), pero si se tiene una formación y una experiencias en algún sector demandado y en España se está sin empleo no es una mala opción. Claro, ir allí a vivir un tiempo e intentar ahorrar como hacen algunos de nuestros compatriotas que salen al extranjero puede resultar imposible si te pagan en pesos aunque quizá siendo extranjero te pagarían en dólares.
Eso sí, si se va a Buenos Aires recomendaría vivir en barrios como Recoleta, Belgrano, Palermo o algún otro barrio residencial, por temas de seguridad y confort. Y bueno, ahora debería decir que se cogiese experiencia en Argentina para volver a España después y poder encontrar un buen trabajo aquí pero por lo que vi muchos de los españoles que van allí se quedan a vivir. Argentina puede ser muy atractiva, sobre todo si se tiene un estilo de vida y unas aspiraciones a una vida menos rígida y más “libre” de ciertas ataduras autoimpuestas, una vida más orientada a vivir al día. ¿Eres de ese tipo de personas? ¿Estás desempleado y no ves futuro a medio plazo aquí? En ese caso te animo a que abras tu mente a esa posibilidad, nunca se sabe donde puedes encontrar tu sitio en esta vida.

12 comentarios:

  1. Muy interesante la serie, Pedro. ¿Cuántas entradas tendrá?

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    1. Releyendo la entrada entiendo que esta es la última, no sé por qué, pero pensé que habría un par de ellas más.

      Un saludo

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    2. Jeje sí, está es la última. Quería hacer 4, pero una iba a ser muy histórica (sobre Perón, la dictadura, etc.) y desde La Suerte que no hago esntradas tan históricas y pensé que aburriría un poco.
      Hay algunas cosas que me he dejado en el tintero, pero creo que la actualidad manda. Habrá apuntes sobre mi viaje a Argentina en las próximas entradas seguro, con los que completaré mis sensaciones.

      Saludos,

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  2. Pedro, a veces leo tus comentarios en el blog del caballero Alfredo. Muy interesante tu serie. Me ha surgido un pensamiento a raiz de todo esto que comentas. ¿Tienes una opinión sobre el crecimiento del idioma español en Estados Unidos? Es decir, piensas que eso es bueno o lo ves como algo negativo. Es que también recuerdo (no sé si te confundo con otra persona) como hace tiempo alguien comentó en la web de Alfredo que era muy defensor del español y su uso en América en general.

    Hay algo que siempre he pensado cuando se habla de Argentina, España, Italia y países parecidos. Creo que a pesar de las diferencias que comentas, también tenemos bastante en común si comparamos con un argentino en vez de un in inglés. A pesar del populismo o todo eso, tenemos un sentido de la humanidad y la solidaridad distintos. No somos el paraíso en la tierra ni mucho menos, pero criticas el tema de las Malvinas y eso no me parece justo del todo. Los argentinos tienen toda la razón con ese tema al igual que España lo tendría y lo tiene con Gibraltar.

    La inseguridad que comentas es la consecuencia de concentrar mucho dinero en unas pocas manos. Desconozco la realidad en todos los países pero sé que tenemos que, dada la realidad de los países como los nuestros, hacer más esfuerzo para dispersar las rentas de forma equitativa.

    Un saludo cordial, Pedro

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    1. Hola Javier,

      Me preguntas sobre la extensión del idioma español en EE.UU...Bueno yo esto no lo veo en términos de bueno o malo. Para nosotros, como nativos de la lengua castellana, es algo positivo porque aumenta la presencia de nuestra lengua con las consiguientes ventajas a nivel laboral y personal para los que dominamos el idioma. Pero desde un punto de vista estadounidense no lo veo ni positivo ni negativo.
      Yo creo que más que la extensión del idioma la cuestión es que esta extensión llega producida por amplios flujos de inmigración, y ese es el debate. ¿Es buena la inmigración? Depende. Yo no voy a militar en esas posturas de que EEUU debe mantener su esencia protestante y anglosajona, porque no es de mi interés, pero tampoco voy a entrar a vitorear un multiculturalismo absurdo.
      La inmigración es positiva si aporta a un país profesionales cualificados que éste demande, si estos inmigrantes tienen una voluntad de permanencia y una voluntad de integrarse social y culturalmente en la vida del país (sin tener que perder sus esencias). Por razones lógicas, una inmigración culturalmente cercana es más fácil de asumir que una lejana.
      Pero la inmigración se convierte en mala cuando se usa como mano de obra barata para que cuatro se llenen los bolsillos, cuando estos inmigrantes viven aislados de la sociedad y solo se juntan con los de su nacionalidad (desestructura las fuerzas sociales) o cuando se crean conflictos culturales.

      Los Argentinos y los Españoles somos culturalmente muy próximos. De hecho llegaron muchos argentinos a España después del corralito y verás como la inmensísima mayoría de ellos tienen una integración perfecta. En Argentina también hay muchísimos españoles (yo tengo familia allí). Esto sería extensible a los Uruguayos, Italianos y alguna nacionalidad más. Sin embargo yo tengo serias dudas, ya que hablas de un inglés, que nos parezcamos más a un "latino" (Bolivianos, Ecuatorianos, Peruanos, etc.) que a otros europeos. Yo me he sorprendido a mi mismo, en este viaje, de lo europeo que soy y de lo europeizados que estamos los españoles. Fuera del cono sur (Argentina, Uruguay), creo que se están abriendo unas diferencias culturales enormes entre "latinos" y españoles a pesar de la lengua.

      Y por supuesto que tienen razón con lo de las Malvinas, lo que pasa es que el uso extremo de esta razón la puede convertir en sinrazón. La bandera de las malvinas se saca para fomentar el patriotismo, el nacionalismo y, por extensión, fortalecer al gobierno. Fíjate que es lo mismo que hizo la junta militar en 1982 cuando decidió invadir las malvinas. La junta tenía problemas (había matado a troche y moche y, además, había arruinado el país) y usó la aventura militar para intentar perdurar, pero le salió mal.
      A mi me resulta incómodo el uso del populismo, como me resultaría incómodo que ahora Rajoy comenzase a hablar de Gibraltar todo el puñetero día para desviar la atención. Tener la razón no es una cosa, y el uso excesivo de algo razonable otra distinta que suele tener malas intenciones.

      Y en cuanto a la inseguridad totalmente de acuerdo. En Argentina persisten bolsas de pobreza a pesar de la recuperación económica y eso que hablamos de un país dialécticamente muy igualitario. El igualitarismo es algo que se defiende mucho allí, aunque me parece que con una aplicación bastante deficiente a la vista de los resultados. Quien trabaja más o menos vive bien, pero quien no lo hace lo tiene muy jodido.

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  3. "¿vale la pena irse a trabajar a Argentina?"

    Yo diría que sí. No sólo a Argentina sino a cualquier país americano ya que se pueden aprender muchas cosas. Si es soltero y encima desempleado no hay mucho que perder y sí mucho que aprender. Incluso quien tiene trabajo y se siente estancado debería intentarlo (aun cuando parezca una locura dejar voluntariamente un empleo con la escasez que hay).

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  4. Hola Pedro:

    Lo del español te lo preguntaba porque creo que le comentaste una vez al caballero Alfredo que eras muy hispano-céntrico con el tema del idioma. No recuerdo, repito, si fuiste tu u otra persona. Si fue otra persona, discúlpame.

    El tema de la identidad anglosajona de EEUU es muy interesante, aunque creo que muchos pierden ciertas oportunidades con ese tema. Realmente, ¿está en el interés de los demás que EEUU sea "protestante y anglosajona"? Yo creo que no, a la vista del daño que han hecho a los demás que no lo somos.

    Sí, tienes razón, pero con "latino" yo me refería más bien al Cono Sur y no tanto peruanos o ecuatorianos. Buen matiz.

    Estoy de acuerdo también con lo de las Malvinas y el oportunismo, pero eso no quita que debamos apoyar a los argentinos en esa cuestión cuando surge.

    Sobre el igualitarismo, nada que añadir a lo que comentas, porque sabes mucho más del tema que yo. Anoche, por cierto, tuve un pequeño debate con don Alfredo sobre esa cuestión, y la verdad es que tengo que decir que me sentí frustrado, por primera vez me enfadé mucho con una persona que es incapaz de sentir un mínimo de empatía hacia los demás. *Lo comento aquí porque él mismo me ha dado permiso para comentar sobre nuestro encuentro. Anoche es cuando me di cuenta como de verdad un sector de la derecha monetarista de verdad NO tiene sentimientos.

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    1. Ah, creo que empiezo a atar cabos. Hace unos días Alfredo comentó aquí que había tenido un debate en persona con un "izquierdista más ortodoxo que tú" ¿podías ser tú?

      Respecto a los sentimientos y la falta de empatía...Mira yo creo que la empatía es importante para ser un buen gobernante, pero creo también que un exceso de sentimentalismo en el poder puede ser paralizante y finalmente negativo. No querría en un gobierno ni a un sentimentalista incapaz de tomar decisiones ni por supuesto a un psicópata.
      La presumible falta de sentimientos no es algo exclusivo de la teoría monetarista ni de la derecha. Yo estoy seguro que hay mucha gente de la izquierda que tampoco es empática y que defiende ciertos posicionamientos por una cuestión meramente de interés personal. El egoísmo también puede estar presente en ciertas defensas del "statu quo" o en la reivindicación de prebendas para un grupo social o laboral al que perteneces.

      Personalmente, y lo he desarrollado alguna vez, el egoísmo no está reñido en absoluto con teorías colectivistas o socializantes. Una de las bases del colectivismo es que es precisamente esa unión la que nos hace más fuertes y que, por lo tanto, beneficia a todos los individuos de esa colectividad. El egoísmo está aquí en consonancia con el interés personal y convierte al colectivismo en una cuestión de interés personal sin necesidad de recurrir a cuestiones morales.
      Me estoy yendo un poco del tema, pero la idea es que deberiamos defender nuestras posturas no sólo desde un punto de vista moral y humanista sino también dejando claro que se busca el beneficio y la seguridad de todos los individuos y que por lo tanto este colectivismo (o socialismo) interesa o podría interesar a todos en función de ciertas circunstancias.

      Ah! Y ya que hablas del monetarismo y la entrada es sobre Argentina te recomiendo que busques información sobre la política económica de la junta militar, que siguiendo las doctrinas de la escuela de Chicago destruyó la economía del país de una manera tan brutal que cuesta imaginar que sea cierta.

      Saludos,

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  5. Ah, no, pues no me considero de "izquierdas" sólida, no soy nada realmente, solo observador de ciertas cosas que me molestan. Podriamos decir que simpatizo más con la izquierda, pero no con todas.

    Tienes razón en que la empatía no dependerá de una ideología, pero sí me podrás reconocer que en la Derecha monetarista se palpa más ese sentido tan frío de las cosas. Y es que, ellos mismos dicen que no son humanistas, cosa que casi ninguna persona de izquierdas te diría.

    De acuerdo, buscaré info sobre eso, pues hoy tendré seguramente otro encuentro con el "Caballero" y me gusta estar documentado. Ahora estos lobos están haciendo lo mismo en Grecia y en España. Lo que me desalienta es ver como la gente traga y traga, a diferencia de Sudamérica.

    Un saludo

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  6. Hola!, soy Argentino que residiendo en Madrid desde hace un año. Me he sorprendido mucho con tu análisis de Buenos Aires, teniendo en cuenta que has estado solamente 15 días allí. Esta síntesis tan completa de nuestra compleja realidad e historia podría ser escrita por pocas personas, aun habiendo residido toda una vida en Bs As. Te felicito por tu capacidad de observación de una sociedad, análisis y relato.
    Solamente quisiera hacer una sugerencia y un comentario:
    1- Al describir a la sociedad actual reemplazaría todos (o casi todos) los “Argentina” por “Buenos Aires” o, mejor aún, por “Capital Federal más Conurbano boneaerense”. Tu descripción, en mi opinión, encaja perfectamente para la capital, pero muy poco tiene que ver con el resto de la nación, donde la realidad es totalmente distinta. Te recomendaría, para un eventual segundo viaje a mi país, pasar por alto Buenos Aires, y conocer otras ciudades, las que quieras.
    2- Sobre “quizá siendo extranjero te pagarían en dólares”, simplemente olvídalo! Extranjero o no, hoy es una utopía.
    Saludos,
    Sergio

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    1. Hola Anónimo,

      Muchas gracias. Cuando voy a un país me gusta analizar su historia e intentar ver más allá de lo que se ve a simple vista. En mi estancia en Buenos Aires leí dos libros de historia, uno de Felix Luna y otro que no recuerdo, y eso me hizo entender muchas cosas de las que veía.


      Respecto a tus sugerencias y comentarios.

      1- Sí, tienes razón, mi relato se concentra básicamente en la capital federal. De hecho pensé en llamarlas crónicas porteñas, pero como estuve bastante en la zona de San Isidro al norte de la capital preferí usar "bonaerense", que además se entiende mejor en España.

      2- Ten en cuenta que el relato lo hice en marzo de 2012. Tengo entendido que los controles de capital ahora son más estrictos que entonces porque, por ejemplo, en ese momento los jubilados españoles podían cobrar su pensión en euros (y luego revenderlos más caros en el mercado negro) y ahora ya no.
      En aquel momento sí me pareció posible, pero por lo que comentas y por el artículo de hoy mismo en ELPAIS, parece que ahora es un imposible.

      Saludos!

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  7. Hola Pedro,

    Soy Argentina viviendo en Madrid hace muy pocos meses. Después de 30 años de vivir mi infancia en el Gran Buenos Aires (Conurbano Bonaerense) y mi adultez en la Capital Federal, quería comentarte que fueron muy claras las tres entradas que escribiste. Curiosamente, me llama la atención leer la "visión" que los extranjeros ven de mi país.

    Si bien "sentir" Buenos Aires en 15 días puede resultar poco, recopilar información de la gente que vive allí el día a día es muy enriquecedor y es una pequeña muestra de la realidad.

    Personalmente, coincidiendo con el comentario anterior, la extensión de la Argentina es inmensa y como tal las realidades son muy diferentes según cada provincia (puedo opinar porque viajé por casi todas las provincias). Las costumbres y el “ritmo” de vida son muy diferentes.

    Si bien hablar de la inseguridad es un tema muy complejo donde son muchos los factores que influyen en su propagación (y sin caer en temas políticos), el miedo que la gente siente no es una “sensación” (como muchos medios de comunicación oficinales al gobierno se empeñan en mostrar) sino que es real de los últimos quince años a la fecha.

    Con respecto a vivir y trabajar en Argentina: sin lugar a dudas poder conocer otra cultura es muy enriquecedor y actualmente puestos de trabajo para gente calificada se consigue a cambio de un buen salario. Pero ojo: olvídense de cobrar en dólares. Los dólares y euros son monedas que sólo se consiguen en el mercado paralelo.

    Gracias por el espacio,

    Un saludo de una argentina con un pedacito de corazón español.

    Yanina

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