La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 26 de abril de 2012

Las cosas del Rey y la república "blanca"












Decía el otro día que nos encontrábamos ante una monarquía autodestructiva. En pocos años y tras sucesivos escándalos (unos reales y otros exagerados por la prensa rosa) la percepción de los españoles sobre la monarquía y más concretamente sobre la figura del rey ha cambiado mucho, y a peor para la corona.
Algunos partidos de tradición republicana han salido en los últimos días a pedir la abdicación del rey y la convocatoria de un referéndum. Independientemente de si el rey tiene motivos para abdicar o no, salir a favor de la corriente a pedir un referéndum es algo que solo hace daño al propio republicanismo. Que IU (o ERC) quieran capitalizar el rechazo creciente a la monarquía y a la figura del rey es normal, eso es bueno para ellos pero es malo para el futuro de una tercera república para España, pues en vez de ayudar a la propagación del sentimiento republicano lo limita y lo convierte en una idea relacionada necesariamente con ciertos posicionamientos políticos, y eso ahuyenta a muchas personas.

Mi percepción particular es que la mayoría de personas menores de 35 ó 40 años no son monárquicas. Para ellos (nosotros realmente) la monarquía es una institución incomprensible, anacrónica e inútil, que en vista de las circunstancias no da más que problemas. Adicionalmente y ante el desprestigio generalizado de la política y la extensión de la corrupción, hay una sensación un poco vaga pero presente de que la monarquía es la involuntaria piedra de soporte de este bipartidismo caduco y nocivo que ha permitido la degeneración política de nuestro país.
Quizá en esta gente hay un poco de recelo a declararse directamente “republicano”. En este país parece que si eres republicano debes ser de izquierdas y defender ciertas visiones histórico-políticas. Yo sí conozco gente joven derechista o centrista que dice ser republicana, pero ciertamente hay un poco de recelo en usar adjetivos o defender ideas que el imaginario colectivo ha situado en una parte del espectro político. Por esta razón insisto en que lo que hace IU es negativo.
Los mayores de esa edad sí suelen considerarse monárquicos o “juancarlistas”. Esto del “juancarlismo” ha sido una exitosísima campaña de marketing creada con el objetivo de consolidar la monarquía en un país que no era sentimentalmente monárquico. La creación de la figura del rey defensor de la democracia o el rey garante de la democracia es algo que está marcado a sangre y fuego en el imaginario colectivo de varias generaciones de este país. El hecho de que el rey entregase sus amplios poderes heredados (que realmente no eran tan reales como se hace creer) al “pueblo español”, su actitud de defensor de la democracia el 23-F o esa teoría absurda de que este país necesita una monarquía para garantizar la estabilidad de la democracia son las líneas generales de este juancarlismo o monarquismo popular de nuevo cuño. Porque monarquismo “tradicional” en este país no hay, fuera de los fans de la prensa del corazón y de una jet-set teñida de cierto snobismo degenerado.

Yo creo que hay que empezar a dejar claro qué es lo que se está defendiendo cuando se dice que se quiere una nueva república. Lo lógico es que se quiera una república como método de modernización de nuestro sistema político, como mecanismo para generar una mayor representatividad y “pureza” democrática y, en estas circunstancias, como manera de quitarnos de encima a una casa real problemática y oscurantista. Esta sería una argumentación aceptada por la mayoría de la juventud y por gran parte de la población, en cantidad creciente. Pero para esto hay que tener claro que los símbolos (bandera e himno) no son importantes y no deben entrar en este debate, y que esta república no estaría condicionada a ningún cambio político que no sea de una mayor democracia representativa.
Pero hay otro tipo de republicanismo, que es este republicanismo que convierte la república en una especie de envoltorio de una política determinada, claramente de izquierdas. La república no sería equiparable a la francesa, la alemana o la estadounidense, sino que llevaría implícita una forma de estado determinada, una política determinada, una simbología determinada y una herencia histórico-política. Esta república sería la institucionalización de una política X.
Hay, pues, dos tipos de republicanismo, uno “blanco” y otro “rojo” (por ponerles adjetivos). A veces pienso que en una sociedad como la nuestra, acostumbrada a pensar en dualidades, debería hacerse claramente esta diferenciación para saber de lo que se está hablando. En términos generales no hay que ser zahorí para entender que este republicanismo “rojo” hace daño y es contraproducente para el republicanismo “blanco”.
Otra cosa es que haya quien considere que el cambio cosmético de una monarquía constitucional por una república constitucional no vale la pena si está vacío de contenido político. Me parece una opción respetable pero me parece que es crear un debate artificial, porque si quieres relacionar la república con una política determinada acabas convirtiendo a la monarquía en la garante de otra política determinada, y hacer eso es precisamente hacerle el juego al marketing que los protectores de la monarquía han vendido durante décadas.

No hay razón objetiva por la que en una monarquía constitucional no se pueda hacer lo mismo que en una república a nivel político. Yo creo que hay mucha gente que desea que se decrete una política social y de izquierdas constitucionalmente, igual que mucha otra gente querría que se garantizase constitucionalmente ciertos valores conservadores para mantenerlos fijos sin posibilidad de cambio. Y esto no pueden ser, no es más que el atajo político para aquellos que no se sienten capaces de convencer y luego mantener este convencimiento entre la población. La política es un trabajo de todos los días, una función de convencimiento permanente hacia tus votantes. No se trata de ganar, aplicar tu política e irte a dormir teniéndolo todo hecho, la política se debe ganar todos los días.
Por lo tanto debemos aprender a mantener el estado y la constitución por un lado y la política por otro. Otra cosa es que la opinión pública considere establecidos ciertos principios de forma muy mayoritaria y no dependiente de coyunturas, entonces quizá si es razonable garantizar algo constitucionalmente para impedir que unos políticos mentirosos lleguen al poder con promesas falsas y reformen cosas ampliamente defendidas y ganadas. Pero por lo demás las constituciones y las posibilidades políticas de un estado deben ser amplias y deben poder ser válidas para gobiernos de distintos signos políticos.
Si aceptamos este principio nos daremos cuenta que es ese republicanismo “blanco” el que debemos defender, lo siento pero es así. Quien no se sienta con fuerzas para defender ese republicanismo un tanto vacío de contenido político que se declare accidentalista y se dedique a lo que desea realmente, que es hacer política. Porque, insisto, esa política se puede hacer también dentro de la monarquía constitucional.

Realmente sí hay algún contenido político que podemos incluir dentro de la idea de república. Antes he comentado la percepción de que la monarquía es el punto de apoyo a un sistema político cada vez más sucio y grosero. España, como país, necesita una regeneración democrática profundísima que debe recuperar las verdaderas esencias de la función política, la exigencia de honradez al frente de las instituciones, el compromiso real de los partidos contra la corrupción, y acabar con esta partitocracia que invade nuestra política.
¿Por qué sí se puede relacionar la república con estas idea? Porque la monarquía parece haber entrado en el mismo proceso de degeneración institucional que los partidos y el resto de instituciones. Hasta la corrupción ha entrado en la familia real, implicando al yerno del Rey y parece que incluso podría tener derivaciones en la infanta y en el propio monarca. Además, la monarquía se nos antoja una institución cada vez más oscurantista y somos conscientes, si es que nos preocupamos en buscar la información, de que su coste, gasto, amistades, etc. No está nada claro y nadie pone remedio para que esto se aclare de una vez.
Y sin tener pretensión de ser moralista al final nos encontramos con una institución que basa su razón de ser en su irreprochabilidad pero que realmente tiene una larga lista de “reproches” impropios de una institución modelo. Que haya divorcios es normal en una familia corriente, que haya imputados es menos normal pero puede pasar, que el cabeza de familia tenga amantes también entra dentro de la cotidianeidad (aunque no que haya tenido tantas y sea tan evidente la que tiene ahora), al igual que la representación de un matrimonio que solo lo es en las apariencias. Esto, aunque usual en una familia corriente, es impropio de una institución que además de la jefatura del estado representa a la “monarquía católica” y una herencia de ciertas tradiciones. Si a la monarquía le quitamos todo lo que es inherente a su propia naturaleza, ¿qué le queda? Queda una ocupación poco justificable de una institución del estado porque sí. Y francamente un país no tiene que aguantar algo porque sí.

Todas estas ideas de regeneración creo que cuentan o deberían contar con el apoyo mayoritario de la población española. Fuera de quienes vivan de este estado de las cosas no veo razón justificable para situarse en contra de una regeneración democrática que interesa a todos.
Nuestro “republicanismo blanco” debería defender esta vía. Esta es la vía que hará que nuestro pueblo prefiera la república a la monarquía en muy pocos años. Contamos con la inestimable ayuda autodestructiva de los Borbones no lo olvidéis. El tiempo, el cambio generacional y la dilución de las absurdas teorías que nos dicen que nuestro país no tendría una democracia estable sin la monarquía cuando todos los países de nuestro entorno tienen democracias republicanas (¿nadie se da cuenta que este argumento es un insulto a los propios ciudadanos a quienes se les está llamado salvajes o incapaces?) acabarán llevando al país hacia el republicanismo sin duda alguna.
Las ganas de algunos de avanzar los tiempos o de capitalizar el malestar social para sus filas no aporta nada positivo a una carrera que es de fondo. No perdamos que esto, a pesar de su simbolismo, es un debate absolutamente secundario. Lo importante es la crisis económica, evitar la destrucción de nuestro estado social a golpe de teorías germanófilas y crear un país más sólido, más igualitario y con mejor calidad de vida.

7 comentarios:

  1. ¡Buf! Vamos a ver. Empecemos aclarando mi postura, a ver si arrojamos luz sobre esta disquisición tuya, que es interesante. Yo soy republicano y soy de izquierdas (radicalsocialista) por ese orden. Mi concepción de una república federal, primero no es una monarquía sin rey, y segundo no se trata solamente de un modelo de estado sino que incluye una manera de entender la política y la participación ciudadana en el ejercicio de la soberanía nacional que le es propia. Mi idea de república incluye una panoplia de símbolos que, en mi manera de entenderlo, es irrenunciable e innegociable (bandera tricolor de la II República, escudo republicano del mismo periodo histórico y el himno de riego), lo siento; llámame radical.

    La crisis del modelo actual no es la crisis de la monarquía, yo creo que la situación de la casa real de Borbón en España es consecuencia de la crisis del modelo y no al revés. De lo que se trata es de articular una solución de continuidad. Hay que romper con el sistema heredado de la transición del 75-78 a través de un proceso constitucional. La república, lo he dicho muchas veces, no es la panacea, no acabará con los males del mundo, pero es una oportunidad de corregir los errores cometidos, que son muchos aunque explicables por la coyuntura, en la configuración del actual sistema. Vale que no hay que apresurarse, pero hay que ir andando porque se nos puede pasar el arroz.

    Por lo demás, coincido contigo en que la República no vendrá por sí misma, tenemos que traerla, la ha de traer el pueblo: los de izquierdas y los de derechas, los ricos y los pobres, los trabajadores y los empresarios, todos, o no valdrá.

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  2. Cita:
    "Que IU (o ERC) quieran capitalizar el rechazo creciente a la monarquía y a la figura del rey es normal, eso es bueno para ellos pero es malo para el futuro de una tercera república para España, pues en vez de ayudar a la propagación del sentimiento republicano lo limita y lo convierte en una idea relacionada necesariamente con ciertos posicionamientos políticos, y eso ahuyenta a muchas personas."

    Yo mismo: Salgo ahuyentando cada vez que Cayo Lara abre la boca. Y mucha más gente: el republicanismo es algo transversal.
    Desde luego que la actitud del rey y su familia están consiguiendo que aumente expotencialmente el número de republicanos; pero confiar la III República a IU sólo puede llevarnos diréctamente al fracaso, como ya pasó con la II, que cambiaron la bandera TRICOLOR por la ROJA con la hoz y el martillo.

    Personalmente estoy a favor de una República Federal. Como la Monarquía Parlamentaria que tenemos, el Rey no gobierna y sólo ejerce de manera simbólica como Jefe del Estado (primer embajador) y del Ejército, no ha entrado entre mis prioridades cambiár la forma de Estado. Tan sólo pensar, que tal y como se vota aquí en España, alguien como Aznar, Rajoy o Esperanza Aguirre pueda ser Presidente de la República Española me dan escalofríos.

    Sin embargo, entre el tema de Undangarín y su suegro que se vá de safari a Africa a matar animales en peligros de extinción a 37.000€ la pieza, con su querida, mientras el país está hundiendose, camino de 6 millones de parados y empobreciéndose, me ha llenado de indignación y de rabia.

    Ya el año pasado al verlo tan viejo y desmejorado con las operaciones que le hicieron me preguntaba por qué no se jubilaba y abdicaba ya en su hijo. Ahora, éste, con todo lo que ha pasado, tiene una oportunidad de oro de ganarse a su pueblo. Al menos su padre se le conoce que paró un golpe de Estado, pero a él sólo se le conoce por vivir como un playboy a costa del pueblo.

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  3. Runaway, con todos los respetos, la democracia es lo que tiene, que la soberanía recae en el pueblo y éste elige a sus representantes en las instituciones democráticas. En democracia el mandato de las urnas es inapelable, se comparta o no, y el hecho de que no se comparta la elección de la mayoría ni desacredita al sistema, ni al pueblo, ni siquiera a los gobernantes. Cuidado con determinadas líneas argumentales. Y, además, insisto, en una República Federal, el Jefe del Estado se puede echar y se puede cambiar, porque es resultado del ejercicio de la democracia y no, como en el caso de la monarquía, de la herencia, la sangre y la imposición.

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  4. Estoy totalmente de acuerdo con la visión transversal de la república que muestra Runaway.

    Enrique, no acabo de entender bien lo que deseas. Dices que los símbolos de la II república son irrenunciables, algo que no comparto en absoluto pues creo que es secundario, irrelevante y además puede ser problemático. Pero la duda me surje cuando dices que tu concepción de república no es el de una monarquía sin rey.
    ¿Podrías explicar exactamente qué cambios políticos y orgánicos serían necesarios para considerar que una nueva república sería conforme con tus planteamientos?

    Saludos,

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  5. A ver, Pedro, vayamos por partes que me temo que me estás pidiendo más de lo que yo puedo dar.

    En primer lugar, para tí los símbolos de la República pueden ser irrelevantes o secundarios, pero para mí no lo son. En mi opinión no está en la negociación ni la bandera, ni el escudo, ni el himno. Lo siento, en eso soy inflexible. Tal vez esto sea una cuestión que a la gente más joven y a la gente que no recuerda nuestra Historia reciente le dé lo mismo, pero a mí me preocupa mucho.

    En segundo lugar, para la constitución de la III República será necesario abolir la CE de 1978 e iniciar un proceso constituyente para lelgar a mi propuesta de república que es un estado social, democrático y de derecho, unicameral y de carácter federal; el Jefe del Estado, que será el Presidente de la República, se elige directamente en elecciones democráticas cada cuatro años y será él quien se encargue de dirigir el Gobierno Federal, nombrando a los ministros Federales; las actuales CC.AA. se disolverán y se promoverá la constitución de regiones federales (el mecanismo de constitución de estas regiones federales no lo he pensado); las regiones federales serán independientes en todos los aspectos y tendrán que elaborar su legislación propia a partir de una constitución propia; habrá, no obstante, competencias exclusivas del Gobierno Federal, como las FF.AA., una policía federal, un banco central, un órgano judicial que culmine la organización judicial y ponga fin al ordenamiento jurídico y un órgano de Hacienda Pública que se encargue de la cuestiones financieras de las regiones federales en aras a garantizar la igualdad de derechos y deberes de todos los españoles. Supongo que me dejo muchas cosas en el tintero, pero es que tu pregunta es demasiado extensa para mí en este momento.

    En líneas generales me gustaría una república federal, democrática en sentido liberal (esto es, con libre concurrencia de diferentes partidos políticos que defiendan diferentes ideologías) en una economía de mercado, capitalista, con intervención estatal donde el estado funcionaría como redistribuidor de la riqueza para salvaguardar la igualdad efectiva entre todos los ciudadanos de la república. Y, en fin, no sé, habría que profundizar mucho en cada línea maestra. No sé si tenemos aquí tiempo y espacio.

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  6. Enrique,

    Si bueno quizá no he focalizado bien la pregunta, lo que estaba buscando es qué puntos de tus ideas eran incompatibles con una monarquía constitucional para ver exactamente en qué lugar de esos dos republicanismos teóricos que he comentado te situabas. Me da la sensación de que estás también en el "blanco", fuera de la cuestióbn simbólica.
    Hablas de estado federal y unicameral (sería interesante esto, ¿crees que es viable la unicameralidad en un estado federal?), hablas de redistribución de la riqueza, etc. A dónde quería ir yo a parar es que cualquiera de estas cosas son posibles en la monarquía parlamentaria que tenemos, incluso lo de la federación en base a una reforma constitucional. Incluso el tema de los símbolos sería reformable en teoría.
    La república, pues, no sería necesaria en el fondo fuera de la cuestión simbólica y sentimental, si acaso sería un vehículo para agilizar un cambio constitucional que es complicado con la constitución actual (pero no imposible).

    Al final, pues, todo esto nos lleva a que lo que tu propones viene a ser este cambio de forma de estado, de cultura de estado, de representatividad, que puede y debe ser algo transversal, con concurso de la derecha, y que no representa el camino para llegar a un estado mesiánico sino que mantendría, en esencia, las caracterísiticas de una democracia occidental de carácter social. Creo, pues, que eso te lleva a ese republicanismo blanco que he comentado.
    La única discrepancia es la simbólica. Creo que eso es un problema para la unificación del republicanismo porque no todo el mundo quiere volver a la bandera de la II república (a mi no me importaría pero a mucha gente sí). ¿Y quizá unos símbolos nuevos diferentes con una nueva bandera y un nuevo himno?

    Saludos,

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  7. Pedro, repito: la bandera tricolor, el escudo y el himno de Riego, todos ellos adoptados durante la II República, para mí son IN-NE-GO-CIA-BLES. Soy muy intransigente en eso, no admito experimentos.

    En cuanto a la cuestión que planteas, siento haberte malinterpretado. Estaremos de acuerdo en que la República no puede ser patrimonio ni de una ideología ni de un partido político, ha de ser propiedad de todos, de la ciudadanía, de los de derechas y de los de izquierdas, incluso de quienes manifiestan no tener ideología definida. No obstante, convendrás conmigo en que la derecha española, tras cuarenta años de dictadura franquista, ha abandonado toda concepción republicana del estado. En la izquierda, tal vez no en las cúpulas partidistas pero sí en la militancia, la República está presente.

    Yo llevo mucho tiempo denunciando que determinados grupos políticos están utilizando la tricolor republicana para esconder la bandera roja con la hoz y el martillo, que como dice don Santiago Carrillo "es la bandera de los comunistas y en este sentido nos es indistinto que la bandera del estado tenga unos u otros colores" Hay quien agita nuestra bandera, la bandera de España, con fines propagandísticos y vaciado de cualquier sentimiento republicano (verbigracia Bildu), o como manifestación de rebeldía contra el estatu quo. En todo caso, quienes somos republicanos, enarbolamos nuestra bandera, la única que tenemos, la de España, la tricolor de la II República. Por eso es innegociable.

    Para finalizar la "chapa", quienes somos republicanos sabemos y tenemos presente que República no es sólo un modelo de estado, es una manera de entender la política. La participación ciudadana en política y la implicación en la toma de decisiones ha de ser directa y fluida, porque los republicanos entendemos que es imprescindible la participación política activa y la corresponsabilidad de la ciudadanía, que ha de fiscalizar a sus representantes políticos a diario y ha de tener mecanismos para revocarles la confianza en cualquier momento. Seguimos en el debate. Me da lástima que no participe más gente.

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