La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 4 de abril de 2012

Los 100 días de Rajoy














Esta pasada semana se cumplieron los 100 primeros días de gobierno del PP y de Mariano Rajoy, fecha redonda que se ha establecido como periodo de gracia para no criticar en exceso a un nuevo gobierno. Esta cifra y esta actitud no es más que otra de las múltiples chorradas que se han establecido en la política de los países. En 100 días de puede destruir un país y, bajo ese concepto, parece que se debería dejar a un nuevo gobierno destruirlo en aras de este tipo de cortesía política. Por otro lado 100 días pueden ser absolutamente insuficientes para poder juzgar a un gobierno y menos para poder ver la conveniencia de ciertas políticas. Lo de los 100 días no es más que algo sin sentido, aunque en nuestro caso en particular creo que no estamos en ninguna de ambas situaciones extremas comentadas.

Juzgar la política de nuestro gobierno se me antoja difícil, más que juzgar la política juzgar las responsabilidades de nuestros políticos respecto a la política que aplican, pues como todos sabemos nuestro país vive sometido a los dictados de Alemania y su canciller, directamente o vía Bruselas. Vivimos en un tipo de semi-soberanía (y estoy siendo generoso) y de “Pax Merkeliana” mediante la cual mantenemos una democracia aparente y formal vaciada de forma obscena por los “consejos”, los “compromisos” y la ortodoxia de imposible incumplimiento.
Como leí el otro día Mariano Rajoy no es un presidente o un primer ministro, en el fondo es un monarca sin poder, es Mariano I de España y V servidor de Alemania (los 4 servidores anteriores son los primeros ministros de Grecia, Irlanda, Portugal e Italia). Mariano no es un gobernante, Mariano es un virrey elegido democráticamente pero un virrey al fin y al cabo, de estos que esperan a que les traigan el pergamino con los deseos de su graciosa majestad para convertirlos en ley.
Por eso objetivamente no hemos cambiado de gobierno y nuestro gobierno no lleva 3 meses, lleva mínimamente unos dos años bajo dos presidencias diferentes. En este contexto me es muy difícil valorar la diferencia entre lo que ha hecho este presidente y lo que hubiese hecho el anterior (Zapatero o Rubalcaba), pues no tenemos dos realidades alternativas que poder comparar. Si me preguntan responderé que estoy convencido que más del 90% de las políticas aplicadas por este gobierno las hubiese aplicado un gobierno alternativo del PSOE. ¿Cuáles no? Francamente no sabría responder. Me imagino que la reforma laboral hubiese sido algo menos agresiva (pero agresiva no obstante) y que no se hubiese recuperado la deducción por vivienda.

Pero voy a intentar hacer el ejercicio de juicio. ¿Qué podríamos decir que define estos 100 días de gobierno Rajoy? Yo lo resumiría con una palabra: La mentira.
La mentira, o el engaño si lo preferís, es el concepto clave que define lo que ha hecho este gobierno y este presidente durante los primeros 100 días de gobierno. No creo que haya en la historia de la política un gobierno que haya actuado de forma tan contraria a lo que había prometido en tan poco tiempo como lo ha hecho éste. En 100 días todas las promesas y palabras de Rajoy han saltado por los aires, en 100 días todo ha quedado en evidencia. Supongo que los votantes del PP racionales que no sean hooligans se sentirán engañados. Los votantes del PSOE de 2008 también se sintieron engañados por Zapatero, pero se sintieron engañados en 2010 dos años después de las elecciones, no a la semana como este caso. Supongo que a quien votase a Rajoy en base a lo que decía y prometía se le habrá quedado la cara de tonto en todas y cada una de las decisiones que se han tomado.
Podríamos decir que ha habido cuatro grandes mentiras. La primera era muy burda, era aquella que hacía creer que los problemas de España eran causa de la desconfianza que provocaba el gobierno de Zapatero. Con un gobierno serio, recto y con ideas claras en cuestión de semanas todo comenzaría a encauzarse: La prima de riesgo bajaría, Bruselas (Berlín) nos daría la confianza, los agazapados empresarios comenzarían a crear empleo a sabiendas de la seriedad del nuevo gobierno…Bien, las previsiones del gobierno una vez ha llegado al poder es un aumento del paro de 600.000 personas en 2012 (que me temo será mayor), una presión de Bruselas y Berlín creciente, una prima de riesgo que sólo baja por cuestiones ajenas a nuestras fronteras y una recesión a la vista.
Aquello de la “confianza” era una absoluta patraña y ellos lo sabían, por mucho que ahora se escuden detrás de las más estrambóticas excusas. Que si el déficit que les han dejado era mayor (cosa que sabían perfectamente porque gobernaban la inmensa mayoría de las comunidades), que si es Europa quien nos lo impone (¿qué al gobierno anterior no?), etc. Y lo jodido del caso es que hay gente que se cree las excusas en vez de ir al centro de la cuestión y aceptar que les estuvieron engañando en la precampaña y campaña electoral.

La segunda gran mentira de Rajoy fue que no iba a subir los impuestos. No hacía falta ser Zahorí para darse cuenta que esto era absolutamente imposible y que no se podía ni soñar en cumplir los objetivos de déficit sin subirlos. La primera medida del gobierno fue la subida del IRPF a niveles suecos, algo que además se supone radicalmente contrario a la política económica de la derecha. Grandes masas de profesionales asalariados con muy buen nivel salarial que votaban al PP básicamente para que les rebajase los impuestos se han sentido profundamente engañados. Esta medida, que hubiese sido tildada de soviética por el PP si la hubiese hecho otro gobierno, se tomó a las pocas horas de asumir el gobierno.
Han subido otros impuestos como el IBI, el impuesto sobre las rentas del capital y el tabaco la semana pasada, todas ellas (excepto quizá la tercera) contrarias a la propia esencia de un gobierno de derecha económica y que ha enfadado a sus propias bases. El único misterio ha sido por qué no han subido el IVA. Yo estaba seguro que se iba a subir en Abril pero me temo que las elecciones andaluzas y asturianas han condicionado la medida en parte, y por otro lado creo que también se están guardando esta baza como “hueso” que lanzarle a Merkel cuando se cabree porque no cumplimos con las cifras que nos pide.
El IVA acabará subiendo, pero gracias a su flexibilidad se puede subir trimestralmente, no como el IRPF que era lógico que se cambiase a principios de año. Bien en julio bien en octubre el IVA de España subirá entre 2 y 3 puntos a menos que encontremos alguna mina de oro en algún sitio.
De hecho la semana antes de la presentación de los presupuestos se especulaba con la posibilidad de que el IVA reducido desapareciese para ciertos productos, avanzada por el ministro Montoro a los empresarios. ¿Por qué no se hizo? Es difícil de saber. Francamente parece que este gobierno actúa a impulsos (las famosas “ocurrencias” que criticaban al gobierno anterior), como unos malos estudiantes que tienen que presentar un trabajo en una fecha límite y el día anterior aún no saben ni como hacerlo. Al final parece que escriben cuatro cosas sobre la marcha para cuadrar los números y las presentan, pudiendo haber presentado las contrarias de haber tenido que presentarlas otro día diferente. La otra posibilidad es que las órdenes sean claras y concisas y lleguen justo el día antes de tener que hacer las reformas, por lo que los ministros, que serían absolutamente desconocedores de lo que se cuece y decide, se dedicarían a hablar y avanzar cosas sin tener ni reverenda idea de lo que están diciendo. Ambas posibilidades son igualmente terribles.

La tercera gran mentira es la política antiterrorista. El PP ha estado en estos últimos 8 años defendiendo una política de intransigencia y no negociación con el terrorismo que era contraria a todo lo que se había hecho en España desde la transición. Esta postura en la oposición se lo puso muy difícil al anterior gobierno que parecía debilitado y desautorizado, con las consecuencias evidentes de que los terroristas se aprovechaban de eso al creer que estaban ante un gobierno débil que estaba siendo atacado desde el lado de sus propios aliados.
Esta política loca y destructiva llegó a impregnar a los votantes potenciales del PP y a algunos que no lo son pues, ciertamente, es muy primaria y toca mucho el corazón y el orgullo del ciudadano español. Pero una vez llegas al gobierno los populismos y disparates que dices en la oposición son inasumibles.
De eso de no negociar jamás, de la derrota policial hasta que no quede ni una mosca y demás bravuconadas hemos pasado a la política lógica en un gobierno, es decir, si se puede actuar desde el gobierno para acabar con esto cuanto antes mejor, y si se hace sin pasar ninguna línea roja pues se hace. Desde el trato a Amaiur (que han pasado de querer meterlos en la cárcel a todos a pedirles que colaboren con el fin de ETA) hasta la aceptación de que se puede hacer política penitenciaria y de gestos para facilitar la disolución definitiva de ETA, todo ha cambiado.
Y esto, evidentemente, no les podía salir gratis. Los más radicales dentro de las filas del PP, espoleados por las diatribas patrioteras de antaño, no pueden comprender como ahora se está haciendo casi lo mismo que el gobierno Zapatero (y eso que no sabemos lo que se está cociendo por detrás). El PP y Rajoy les han engañado durante muchos años defendiendo una postura que no se podía mantener en el gobierno.

La cuarta gran mentira es que no abarataría el despido. La actual reforma laboral va a generalizar los despidos con 20 días por año trabajado, menos de la mitad que teníamos antes, e incluso en el mejor de los casos estaríamos en 33 días.
Este punto realmente no es muy rechazado por el electorado tradicional del PP, al que se le supone (si es que sabe lo que vota y por qué lo vota) que le debería parecer bien estas medidas de teórica “flexibilización” del mercado laboral. Pero claro no todos los votantes del PP son su electorado tradicional sino que hay muchos que son electorado puntual y que les han votado simplemente “para que lo hagan mejor que los otros”. Es esa gente la que más engañada se habrá sentido por esta cuarta mentira.

Las cuatro grandes mentiras, creo que ese es el resumen de todos esto. Sin embargo no quiero dar una visión tan poco equilibrada de lo que ha hecho este gobierno. De las cosas que ha hecho hay algunas (bastantes para ser el PP) con las que estoy de acuerdo.
La subida de los impuestos al capital, el aumento del IBI y en cierta manera el del IRPF (aunque excesivo) me parecen buenas medidas. La nueva ley de transparencia, que tendremos que ver como se desarrolla y si acaba valiendo para algo, también suena bien. De las últimas medidas estoy de acuerdo con la subida de los impuestos al tabaco, el recorte del gasto militar y, sobre todo, los cambios legislativos para que la recaudación real del impuesto de sociedades se acerque al porcentaje oficial eliminando desgravaciones y ciertos usos comunes (algo que llevo mucho tiempo pidiendo).
Fijaos, es que realmente estoy de acuerdo con muchas cosas, pero el problema es que este gobierno ha tocado tantas cosas que al final el balance es negativo. Porque a todo esto le oponemos la reforma laboral horrible que nos sudamericaniza como país, la recuperación de la deducción por vivienda, las idioteces constantes del ministro Wert, la contra legislación absurda de Gallardón con el aborto, el peligro constante de un gobierno que puede recortar en todo y no tiene línea roja alguna. Todo lo bueno, que existe y está ahí, queda oculto bajo un par de decisiones terribles y la sensación de que estamos ante un gobierno esclavo del exterior que no tiene limitación alguna y sobre el que no podemos hacer previsiones porque no parece tener ni línea política coherente.

Las consecuencias de los primeros 100 días de Rajoy han sido muchas: Una huelga general, que aunque errónea y de un éxito mediocre sí ha ido acompañada por exitosas manifestaciones y refleja una sensación de gran malestar con la reforma laboral; y, sobre todo, las derrotas electorales de Andalucía y Asturias.
Las dos primeras elecciones que ha tenido el PP a 100 días de alcanzar el gobierno han sido dos fracasos (fracasos al no alcanzar los objetivos esperados), fracasos que se han dado en un momento en que el PSOE sigue hundido en su suelo más absoluto que se le conocía.
Es decir, el PP ha comenzado por primera vez desde que yo recuerde a perder votos a favor de la abstención. Lo que ha pasado en Asturias y sobre todo Andalucía es que los votantes del PP se han comenzado a abstener cabreados por todas estas mentiras que he comentado en el texto. Muchos se han sentido engañados y se han quedado en casa antes de ir a votar en estas autonomías. Y ojo porque llevamos 100 días y este potencial abstencionista va a ir aumentando con los meses.
Y yo, por el futuro de España, me alegro. Me alegro de que por primera vez el votante del PP comience a ser tan escrupuloso y exigente como el de la izquierda y se atreva a quedarse en casa y no tragar con los engaños y traiciones constantes. Ahora lo que nos falta es tener quien absorba a estos votantes descontentos porque a la vista está que los dos partidos que están destinados a esto, IU e UPyD, no lo están consiguiendo de forma mayoritaria, sobre todo el segundo.

El futuro no es nada esperanzador. Seguimos con un gobierno servil y con unas medidas que ya se han demostrado inútiles en países como Grecia o, si nos vamos atrás en el tiempo, en países de Latinoamérica en los 80 y 90.
Al final mi única esperanza a corto plazo es que se reorganicen las fuerzas en Europa y que se forme un bloque que plante cara a la ortodoxia prusiana de Angela Merkel. Me temo que dependemos mucho de que Sarkozy pierda las elecciones en Francia y Hollande demuestre no ser un cobarde si llega a ser presidente.
Y a medio plazo necesitamos construir nuevos espacios políticos y nuevas ideas económicas para nuestro país, que acaben con este bipartidismo y con esta política económica impuesta. En eso estoy desde hace dos años en este blog y en esto seguiré, porque creo que es el único camino que vale la pena.

1 comentario:

  1. El inútil de su predecesor negando la crisis y éste payaso inútil que tenemos de presidente, empeorándola.

    En lo económico en vez de mirar hacia Noruega, Suecia, Finlandia, Canadá, Alemania, Francia...vamos hacian un país tercermundista.
    En lo social en tres meses nos ha situado en la España de la postguerra entre los años 40 y 50 del siglo XX; dentro de cuatro años retrocederemos hasta vernos en el siglo XIX, mientras que él dirá como su mentor: "España va bien".

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