La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 30 de abril de 2012

Un exterminador más papista que el Papa
















Estoy empezando a pensar que estamos gobernados por un idiota, o mejor dicho por un atajo de idiotas incapaces no ya de proponer algo razonable para que nuestro país salga de la crisis, sino de entender las consecuencias de lo que están haciendo. Por si fuera poco su absoluta incomprensión sobre lo que legislan se proyecta en un entusiasmo público hacia sus propias medidas, que se convierte en un sadismo incomprensible desde el punto de vista del receptor de las mismas. A estas alturas ya me cuesta distinguir si son tontos o es que se hacen los tontos para ocultar las fechorías de están haciendo.

Ahora que parece que va a ganar Hollande en Francia los distintos gobernantes y virreyes de Europa empiezan a preparar sus nuevas posiciones. El propio Mario Monti, el virrey italiano que Angela Merkel colocó de primer ministro para quitarse de en medio al mafioso insolente, ya ha dicho que lo que hace falta en Europa es crecimiento y que, si Alemania no está por la labor, deberían estudiarse consensos entre Italia, Francia y España para dar un impulso a estas políticas desde la UE. En Francia, en plena campaña electoral, el futuro presidente de la república parece que va a apostar por una nueva política para impulsar el crecimiento económico desde el estado, e incluso países colaboracionistas de Alemania como Holanda están teniendo problemas para aprobar los recortes impuestos. Hasta la propia Merkel, después de decir que no pensaba cambiar ni una coma de sus políticas por mucha rebelión que hubiese, ya ha suavizado el lenguaje para evitar problemas futuros.
Sin embargo el Virrey Monti no se percató de que su colega el Virrey de la vecina España, don Mariano Rajoy, es el más servil de los presidentes europeos. Mientras todo el mundo está clamando a favor de las políticas de crecimiento a nuestro querido presidente, que recordemos gobierna un país depresivo que es precisamente el que más necesita de crecimiento, no se le ocurre otra cosa que declarar que la política de austeridad “no es cosa de Angela Merkel, sino de un acuerdo de todos los países de Europa”. Además de mentiroso (porque el acuerdo, que existe, fue aprobado ante la rigidez y coacción de Alemania), parece que no se está enterando de lo que se está moviendo delante de sus narices.
Hace un par de meses, en su primera reunión europea, parecía que Mariano Rajoy iba a ir a plantar cara a la señora Merkel. Se vendió a bombo y platillo que iba a plantarse ante un objetivo de déficit imposible de cumplir. La verdad es que entonces, al leer esa noticia, me esperancé y pensé que posiblemente no estábamos ante un mal gobernante como pensaba. Pero no, en mi breve esperanza me equivocaba, porque como también se ha demostrado aquello no fue más que una bravuconada absurda, y cuando llegó a Bruselas le sentaron en un rincón y le leyeron la cartilla. Al final creo que sacó un par de décimas que le dieron a modo de limosna, par de décimas que me temo que cambió por esta sumisión patética y absoluta a los dictados alemanes en la que ahora vivimos.
Las escasas fuerzas y voluntad que tenían las gastaron estúpidamente en aquella ocasión. Ahora, que es cuando debería estudiarse un acercamiento entre Francia (si es que gana Hollande), Italia y España, acercamiento que llevo defendiendo desde hace dos años como único método de acabar con la preponderancia alemana, pues ahora resulta que somos más papistas que el Papa y más Merkelianos que la propia Merkel, y somos los mayores defensores de las políticas suicidas que nos están llevando a la ruina. Que somos gilipollas perdidos vaya, o malvados en su defecto, o ambas.
Y luego me decís que exagero cuando los llamo traidores y colaboracionistas.

Voy a hablar de alguna cosa más. En este país se ha establecido últimamente una perversa costumbre, que es destruir el país a golpe de decreto todos los viernes. No hay un puñetero viernes en que podamos estar tranquilos, pues o nos suben los impuestos, o nos recortan prestaciones, o legislan algún disparate o todo a la vez.
Este último viernes nos hemos enterado que van a subir el IVA (cosa que era absolutamente evidente desde hace tiempo y como ya dije hace meses) y, en la comunidad valenciana, van a privatizar la gestión de toda la sanidad pública.
Lo de la privatización de la gestión sanitaria es un nuevo fraude de nuestros políticos valencianos en base a aquel mito absurdo de que la gestión privada es siempre mejor y más eficiente que la pública. Porque si algo ha demostrado el Consell los últimos años es que saben privatizar y concesionar como nadie dejando todo en manos de los más chorizos que aparecen por la concesión. Ni la Argentina de Menem privatizaba peor.
Además esto es una nueva chapuza. Se privatiza la gestión pero no al personal, que sigue siendo funcionariado del Consell. Es un barullo de competencias que, si consigue ahorro, será en base a empeorar la atención sanitaria a los ciudadanos, única manera objetiva para conseguir ahorros por esta vía. En base a un mito se reparte negocio entre los grupos sanitarios amigos del Consell, que además exigirán cobrar altos precios por el servicio porque hay que compensar el riesgo de trabajar ante una administración morosa y arruinada. Al final nos podemos encontrar con la sorpresa de que la privatización acabe costando más dinero que dejar las cosas como estaban, posibilidad nada descartable viendo el atajo de parásitos que ha ideado el sistema.
No quiero hablar mucho de esto porque quiero hacer una entrada exclusiva sobre este asunto.

En este punto creo que podemos hacer un ejercicio de ciencia ficción. Si cada viernes se legisla una nueva destrucción del estado del bienestar, que además a corto plazo no hace otra cosa que contraer la actividad económica, ¿Cómo estaremos en un año? Porque un año tiene 52 semanas, 52 viernes en los que el presidente del gobierno ya ha dicho que seguirá haciendo reformas.
En un año ¿les habrán bajado las pensiones a los pensionistas? ¿Habrán bajado de nuevo los sueldos a los funcionarios? ¿Tendremos peajes en la mayoría de autovías? ¿Tendremos copago en las visitas a urgencias, al médico de cabecera y a los especialistas? ¿Cuántos servicios habrán extirpado de la cartera de la sanidad pública? ¿Bajarán el salario mínimo? ¿Habrá todavía becas para la educación no obligatoria que no sea universitaria?
Me sobran semanas, porque como ninguna de las continuas reformas calmen a los mercados tendremos más y más y más y así hasta que no quede nada por reformar. Porque este gobierno no tiene límite, ni líneas rojas, ni proyecto ni absolutamente nada de lo que se le debe exigir a un gobierno. Y esto es así porque esto no es un gobierno, no lo olvidemos, es un virreinato colaboracionista.

Como no llegue Monsieur Hollande a salvarnos de nuestra propia autodestrucción me temo que, como dije hace unos días, vamos camino a ser primero otra Portugal y después otra Grecia.
De un gobierno exterminador que sirve el sufrimiento de su pueblo como trofeo para la canciller no se puede esperar nada más. De un gobierno cuya única política es obedecer a un país extranjero no se puede esperar nada más. Yo no sé que espera la gente de este país para despertar y ver estamos ante lo mismo que vivimos desde Mayo de 2010 sólo que más rápido y más agresivo. Yo no sé que necesita la gente para asumir que esta política nos lleva a la ruina. Es que ellos mismos han aceptado ya que nos lleva a la ruina y que no reduciremos la tasa de paro en 4 años ¿cómo se puede seguir creyendo que esto es culpa “del gobierno anterior” si han aceptado que son absolutamente incapaces de revertir la situación en 4 años?
Decía un amigo en Facebook, al comentar la noticia de que Rajoy había dicho que iba a hacer reformas todos los viernes: “igual no te quedan tantos viernes como tu crees”. Mi tendencia natural es pensar que ojalá tenga razón pero ¿cuál es la alternativa? ¿Rubalcaba? ¿Un gobierno de concentración? Apaga y vámonos.

3 comentarios:

  1. Iba a dejarte una retahíla de adjetivos para calificar a estos papanatas pero me he dado cuenta que es demasiado extensa y no acabaría en varios días.

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  2. Déjala Nicolás , déjala, que por muchas que pongas te vas a quedar corto.

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  3. La coyuntura es propicia para un resurgir de los nacionalismos en Europa. En Francia está Le Pen y en España Rosa Díez, que a la larga, si esto sigue así, van a ir cobrando relevancia. El futuro pinta negro, compañeros, y yo humildemente no le veo solución en el corto y medio plazo. España ya no corre el riesgo de ser intervenida porque ya lo está desde hace un año y tenemos un Gobierno-títere. O sacamos las guillotinas y ponemos orden, o vendrán los nacionalistas populistas a robarnos la cartera. Vosotros veréis.

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