La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 19 de julio de 2012

¿Cómo salimos de esta situación? 1ª alternativa: Volver a la soberanía nacional











Hace tiempo que tenemos claro que por el camino por el que va este país no vamos a otra cosa que al empobrecimiento y la suramericanización de España. Estamos insertos en una espiral destructiva de la que no podemos salir, pues cada vez que se reduce el gasto público debido a las urgencias contraemos la economía y por lo tanto reducimos los ingresos del estado, lo que nos descuadra las cuentas y nos lleva a más destructivos recortes.
Este camino solo puede acabar en la quiebra del estado, una quiebra que llegará cuando nos quede un estado residual con altísimas tasas de pobreza, un tejido productivo destrozado y una generación perdida. España va camino de ser Grecia o peor, lo que será Grecia en un par de años.

¿Qué hacemos? Pues hay varias alternativas, de hecho hay muchas alternativas pero no todas son adecuadas ni buenas. Nuestros países podrían caer en una espiral que nos llevase a algo parecido a lo que pasó en los años 30 en Europa. Las dictaduras basadas en un nacionalismo económico proteccionista y coorporativista y teñidas de un populismo extremista antiinmigración no están tan lejos como podría parecer.
Otra alternativa, incluso más probable que la anterior, sería volver a cierto tipo de “sovietismo” con una nacionalización de los medios de producción. Cuando el sistema económico no permite crear riqueza, no crea empleo y todo lo que se genera está destinado a pagar deudas no parece tan ilógico romper totalmente con él para volver a disfrutar de los frutos de nuestro trabajo y de la riqueza nacional. Reiniciar el sistema de cero y nacionalizar toda la producción de forma centralizada y gestionar los excedentes mediante simples intercambios con el exterior puede parecer muy rústico, pero cuando el libre mercado está secuestrado por poderes financieros que absorben todo lo que generamos esta alternativa simple puede ser muy atractiva y, además, es la alternativa que conocemos.
Pero no son esas las alternativas deseables. Eso, al fin y al cabo, son alternativas fracasadas. Habrá quien me discuta que es mejor sovietizar la economía que acabar con un empobrecimiento absoluto que es a lo que vamos por este camino, y quizá tenga razón. Pero que sea una alternativa mejor no implica que sea deseable o que sea mejor que otras alternativas. La sovietización de la economía es de las últimas opciones.

En mi opinión, pues, se me ocurren tres vías principales para intentar corregir esta situación.
Una, que es la que voy a tratar en esta entrada, seria la vuelta a la “soberanía nacional” de forma total. Habría una segunda que sería una reforma absoluta e integral de la UE, el euro y del BCE para convertir a la unión en una verdadera federación con un poder económico centralizado y con una unión económica que garantizase las transferencias de recursos de forma solidaria.
La tercera opción sería una opción revolucionaria, revolucionaria pero no soviética. Cuando digo revolucionaria me refiero a que habría que asumir la eliminación retroactiva de muchos de los principios inquebrantables en los que se basa nuestra economía y nuestra política. Habría que poner en duda el reconocimiento de la deuda, los principios de propiedad, las posiciones adquiridas y las bases de las relaciones económicas entre países y entre propietarios, ciudadanos y estado. Sin duda es la alternativa más compleja pero también más amplia, y a la que llegaremos inevitablemente si las dos vías “ortodoxas” anteriores no pudiesen dar resultados.

¿Qué quiero decir con mi primera opción, con lo de volver a la soberanía nacional? Fundamentalmente recobrar nuestra política monetaria, esto es, salir del euro y revisar todos los tratados económicos y las normativas europeas que afectan a nuestro país. Sería, directamente, volver a empezar, ver qué compromisos podemos mantener y qué compromisos adquiridos son nocivos para nuestro país y hay que romper. Y sería también volver a crear una moneda nacional, que llamaremos peseta como la antigua para hacer más comprensible el texto.
No hay mecanismo establecido para que un país salga del euro y recobre su moneda. Habría que ver qué cantidad de euros se reconvierten en pesetas, dónde está el dinero de los ciudadanos españoles (muchos tienen sus euros fuera de España), a quién aplica la reconversión, etc. ¿Qué pasa con los euros en metálico que tengan los ciudadanos españoles? ¿Serían válidos en otro país que aún tuviese el euro? Y si el euro se desintegra, ¿se podrían cambiar por Marcos o por Francos?
Pero una vez solucionados estos problemas el país podría volver a su propia moneda. El mecanismo sería, al principio, un corralito bancario para evitar que los depósitos de los bancos españoles se fuesen al extranjero y, después, una reconversión bancaria del euro a la nueva peseta mediante el cambio que se considerase oportuno.

Seguidamente y antes de eliminar el corralito sería necesaria una devaluación de la moneda, para ganar competitividad y para ajustar el valor de la moneda al potencial económico de España. Esto generaría un gran problema pero también una ventaja.
El problema es que nosotros tenemos nuestras deudas contraídas en euros. Si devaluamos la nueva peseta las deudas con el exterior permanecerían en euros, es decir, desde nuestro punto de vista serían más difíciles aún de pagar. En función de cuan intensa fuese la devaluación esa deuda pública del 80% del PIB se convertiría en bastante más del 100% (se dice por ahí que tendríamos que devaluar nuestra moneda sobre un 30%). Se podría llegar al “acuerdo”, bien con los prestamistas bien en el mecanismo de separación del euro, de que la deuda se reconvertiría en pesetas antes de la devaluación y, por lo tanto, se devolvería en pesetas devaluadas. Esto haría que nuestra deuda no subiese.
Sin embargo en una u otra situación el precio por poner deuda pública en el mercado se dispararía. Si ahora, pagando un 7% anual por la colocación de la deuda a 10 años no podemos sobrevivir, seguro que al salir del euro pagaríamos bastante más de un 10% anual para la colocación de la deuda y de forma sostenida durante mucho tiempo. Tuviésemos el 80% del PIB de deuda o el 120% esa deuda sería imposible de refinanciar, y eso nos llevaría irremediablemente a declarar la suspensión de pagos.
La suspensión de pagos llevaría a que hubiese que hacer un concurso de acreedores. Esto no tendría mayor problema, el problema es que un estado que ha declarado la suspensión de pagos es un estado al que nadie va a financiar. Por lo tanto no podríamos pedir prestado en los mercados y deberíamos arreglárnoslas con lo que tenemos. Es decir, tendríamos que tener un gasto público exactamente igual que los ingresos y tendríamos que ajustarlo al momento. Los ajustes serían incluso más salvajes que los actuales.

Esto sería un duro golpe a la economía española. Seguramente bajarían las pensiones, los sueldos públicos, las ayudas…Pero sería una intervención quirúrgica puntual, terrible pero puntual, y no este goteo de cirugías continuas al que nos están sometiendo.
Y a partir de ahí muy probablemente creceríamos. Con nuestra moneda devaluada nuestras empresas exportarían más y mejoraríamos nuestra balanza comercial. Las exportaciones tirarían de la economía y se crearían puestos de trabajo. Empresas que hoy están ahogadas y al borde del cierre posiblemente podrían renacer y volver a generar actividad económica.
La devaluación también tendría otro efecto muy positivo. Las deudas privadas internas, contraídas en euros, serían automáticamente devaluadas. La devaluación también generaría inflación (todo lo que se importa subiría automáticamente de precio), algo que en las condiciones actuales podría ser bueno siempre que la inflación no fuese excesiva. Al haber inflación hay más estímulo para movilizar el capital (para invertirlo o para gastarlo. La inflación digamos que es gravosa para el ahorro), y esta movilización crearía actividad económica.
Quienes trabajasen o generasen actividad económica verían como su endeudamiento se minimizaría, porque su deuda en pesetas devaluadas se pagaría con pesetas “nuevas” (los sueldos serían mayores por las actualizaciones anuales y los ingresos serían mayores por la actividad económica mayor que produciría nuestra moneda barata). Para un país tan sobreendeudado como el nuestro una digestión más fácil del endeudamiento sería muy positiva.

Respecto a los acuerdos internacionales y las normativas europeas habría que replanteárselos. Con nuestra moneda devaluada podríamos exportar más pero habría que ver qué hacemos con las importaciones ¿mantenemos aranceles bajísimos? ¿Optamos por cierto proteccionismo sectorial? Fuera de la zona euro o de la UE (si es que se sale de la UE o se cambia su funcionamiento) estas cosas se podrían plantear.
También habría que revisar las limitaciones impuestas. España tiene un potencial agrícola muy importante que ha sido cortado durante las dos décadas de la PAC. Posiblemente podría haber un renacimiento de la actividad agrícola y ganadera en España si nos replanteamos estos acuerdos. Esto habría que estudiarlo muy bien porque para poder exportar productos agrícolas hay que competir con países del tercer mundo que producen muy barato, pero cuando estuve en Argentina vi como allí se genera alimentos para más de 400 millones de personas (y son 40 millones de habitantes). En Argentina los salarios no son bajos y las cosas están bastante caras, sin embargo podían exportar cantidades ingentes de alimentos que han sido, todo sea dicho, la base de su recuperación en la última década. Si Argentina puede ¿por qué no podríamos nosotros? Sería un camino a explorar que creo que podría dar sus frutos.

En definitiva, hay un camino para intentar salir de esta situación que, a pesar de que se está rehuyendo como el diablo, es bastante “ortodoxo”. Salir del euro, devaluar la moneda y declarar la suspensión de pagos. Sé que suena mal, pero la suspensión de pagos llegará igual con esta política que nos impone Alemania y el país estará hecho una piltrafa cuando lleguemos a ese punto.
La devaluación crearía unos problemas terribles a corto plazo, pero nos daría esperanza y perspectivas positivas. Sería el ahorro quien más pagaría este sistema, que vería reducido su valor. Hay quien compara la situación actual y la posibilidad alternativa de salir del euro con el tratamiento de un tumor. Se puede dar un tratamiento para intentar acabar con el tumor sin intervención, pero genera el riesgo de que se extienda, o bien se puede operar y extirpar generando un costoso proceso de recuperación.
La operación es dura, pero salva al enfermo. El tratamiento es menos duro, pero puede ser ineficaz y empeorar la situación llevando al paciente incluso a la muerte. ¿Qué es mejor? Los médicos siempre operan, porque de la otra manera pueden matar al enfermo y no van arriesgarse a eso. Quizá nosotros debamos hacer lo mismo con nuestro país, una intervención dura pero que, al final, nos salve de la muerte.

7 comentarios:

  1. La inflación siempre me parece peligrosa y una espada de doble filo.

    "Al haber inflación hay más estímulo para movilizar el capital (para invertirlo o para gastarlo. La inflación digamos que es gravosa para el ahorro), y esta movilización crearía actividad económica."

    Con esto cuidado. Si bien al principio puede funcionar en segunda instancia, como nadie ahorra (tú mismo has dicho que la inflación es gravosa para el ahorro) llegará el momento que nadie pueda invertir, porque a fin de cuentas, la inversión sale directamente del ahorro. Me temo que es probable que la gente tienda a consumir sus ahorros antes que a invertirlos.

    Por otro lado, las empresas exportadoras necesitarán importar insumos y maquinarias de fuera para producir lo que supuestamente va a exportarse. Como la industria hoy en dia es más intensiva en capital que en mano de obra no me queda muy claro que la devaluación pueda ayudar en gran medida.

    ¿Qué opinas de lo que han hecho los países bálticos para capear su crisis? No digo que sea aplicable a España, pero quizá es una posibilidad.

    Saludos.

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  2. Cabrit0,

    A ver, el tema de la inflación es complicado pero creo que hay unas reglas básicas. Una inflación moderada (5-6%) sería buena en esta situación, una inflación desaforada (15-20%) o una hiperinflación producirían lo que has comentado.
    El problema es que los "mitos" de los que se oponen totalmente a la inflación dicen que potenciar la inflación lleva siempre a una inflación desaforada, cuando eso no es así, no es más que el cuento del "coco" para asustar a los ciudadanos.
    La inflación moderada, hoy, es necesaria, yo creo que no hay duda de eso.

    Respecto a lo que ayudaría la devaluación a las empresas realmente no es algo total, porque hay que importar muchas cosas. Pero los salarios (buena puntualización la que haces, de la que deberían aprender todos aquellos que atacan sin cesar los costes laborales) y otros costes y bienes que se consumen dentro del país se verían reducidos. Una devaluación del 30% quizá no llevaría a más que a una reducción del precio final del 10%, pero ese 10% es mucho en el mercado y puede separar el éxito del fracaso económico.

    Respecto a los países bálticos. Este es otro mito que circula por ahí y que hay que tener muchísimo cuidado con él. De hecho Krugman habló hace poco sobre esto.
    Lo que están viviendo los países bálticos es un crecimiento debido a dos factores: El primero es el efecto "rebote", pues son economías que se contrajeron brutalmente en 2008 y 2009 y, después de colapsar prácticamente, han rebotado y han crecido. De hecho este punto es parecido al que he apuntado aquí de la intervención quirúrjica para crecer posteriormente.
    Pero como bien dices las situaciones no son comparables y aquí entra el segundo punto. Estos países son países con su moneda, menos desarrollados que el resto de la UE estando en la UE, tienen costes laborales más bajos que los medios del mercado en el que venden (la UE), son además países pequeños. Los países menos desarrollados están siendo menos golpeados por la crisis (mira latinoamerica por ejemplo), porque como en todas las crisis los países desarrollados son los primeros en caer y acaban contagiando a los demás después. Los ratios de endeudamiento, el coste salarial, la cuestión monetaria, el desplazamiento del capital de unas economías a otras, etc. Todos ellos son factores a tener en cuenta y son los que explican porque ahora los países bálticos crecen y el resto de Europa no. Querer vender que se debe a su brutal "devaluación interna" no es más que un argumento convenenciero para el consumo de afines. Y eso lo veremos cuando, en cuestión de meses, esos países vuelvan a caer.
    Grecia, Portugal, España, Irlanda...en el fondo están haciendo más o menos lo mismo que los bálticos (excepto en el tema impuestos, y eso es por una cuestión de endeudamiento y exigencias internacionales). Y, como observamos, no funciona.

    Saludos,

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  3. Hola Pedro - antes que se me olvide y aunque nada tenga que ver realmente con tu entrada, hoy me he levantado con algo en la mente y te lo quería comentar - hace tiempo comentaste, si mal no recuerdo, que las "pequeñas y medianas" empresas en el caso español no eran el eje de tu preocupación - esto es, que prescindirías de ellas a largo plazo o reformarías la ley para ir absorbiéndolas poco a poco. ¿No es así? Quiero decir: según tu criterio, las grandes empresas son más eficientes y fiables a la hora de proteger "derechos laborales". Si no me falla la memoria y esto es correcto, entonces mi pregunta siguiente es esta: ¿En qué reformarías la ley de las PYMES?

    Respecto a tu entrada - creo que la vuelta a la soberanía nacional es la única via posible y la que más atractiva me resulta a nivel personal. Ahora bien, como dices, sería muy doloroso al principio (pero nos permitiría precisamente generar empleo aquí debido a la demanda creciente que provocaría).

    Creo que dado el entramado europeo, esto es una utopía a estas alturas salvo que, en el mejor de los casos, la UE actual se auto-destruya. No es tan "imposible" como suena - ella misma lo está haciendo solita.

    Saludos

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  4. Alfredo,

    Realmente lo que quise decir es que las grandes empresas otorgan unas condiciones laborales a los trabajadores que son mejores que las PYMES, y que el la gestión del personal y la valoración del mérito también es mejor en grandes empresas. De hecho si te das cuenta los países nórdicos tienen empresas muy grandes, multinacionales que emplean a una parte importante de la población y eso crea una base poblacional de poder adquisitivo alto, que dinamiza la economía.
    Pero eso no quiere decir que quiera eliminar las PYMES. Las PYMES son necesarias y, de hecho, la concentración de grandes empresas sería indeseable porque acapararían demasiado poder. Lo que pasa es que en España tenemos un tipo de PYME "de toda la vida" que todavía hace negocios como en la época de sus abuelos, y eso es un lastre para nuestra economía.

    ¿En qué reformaría la ley de las PYMES? Pues la verdad no lo sé. El problema de las pymes no es legal, quizá sí a nivel de la competencia "desleal" que les pueden hacer las grandes empresas pero no por la ley que les aplica directamente. Ni se les puede hacer pagar menos impuestos (ya pagan menos IS que las grandes) ni pueden pagar menos cotizaciones sociales que las grandes (porque sería insostenible).
    Creo que es algo muy denso porque obviamente nada tiene que ver una fábrica de 90 trabajadores con un bar donde trabajan dos personas. Las situaciones son muy diferentes, los sectores a los que se dirigen, las necesidades tecnológicas, exportadoras, de financiación, etc, etc.

    Saludos,

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  6. No estoy muy de acuerdo con esto de que las grandes tratan mejor a sus empleados, al menos mientras no sepa bien las razones que hacen que creas que se produzca. Lo que creo que pasa es que tienen, o bien a través de los sindicatos, o bien porque son muchos trabajadores y pueden hacer más fuerza, convenios mejores y pueden hacer más fuerza (y ruido). Má suqe tratarlo mejor, estos tienen mejores condiciones y posibilidades de defensa.

    A partir del segundo párrafo estoy muy de acuerdo. No sé si corresponde al estilo "de toda la vida", pero por mi experiencia, en la mayoría de PYMES que he conocido se ve al trabajador como un gasto, y no como una inversión. Sólo se le valora, o al menos en gran medida, por el daño que podría producir su salida de la empresa. Y eso sólo en aquellas en que la experiencia y el conocimiento son importantes. Sigues funcionando un par de conceptos que hablan muy mal del tipo de empresario, que por desgracia abunda demasaido, que siguen muy vigentes: el de "si no te gusta, te vas, que hay mil dispuestos a currar (a veces incluso por menos dineros)", y el de "mejor dos curantes inexpertos y poco cualificados de 15mil euros que uno de 35mil". Este segundo, dicho de otro modo y adapatado a mi sector: si pagas con cacahuetes, contratarás monos y no programadores.

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  7. Julio,

    Hay varios motivos por los que las multinacionales tratan mejor a sus empleados. Uno lo has dado tú, que es la fuerza sindical que lleva a mejores convenios colectivos, pero no es la única razón. Las multinacionales suelen venir con mentalidades empresariales más modernas (norteamericanas o del norte de Europa) que tratan al trabajador como un activo de la empresa y no como un gasto, y eso lleva a una mejor valoración del mérito. También hay un componente de grados de beneficio, pues en una gran esructura hay muchos costes que son menores, se maximizan los beneficios y, por lo tanto, los trabajadores se suelen ver beneficiados en parte (si la estructura de personal y la mentalidad es moderna).
    Si hiciésemos una encuesta sobre sueldos y condiciones laborales entre PYMES y grandes empresas veriamos como las condiciones son mejores en las segundas, salariales y no salariales (en flexibilidad horaria, beneficios sociales y otras cosas).

    Saludos,

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