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lunes, 23 de julio de 2012

¿Cómo salimos de esta situación? 2ª alternativa: La federación europea















Además de la salida del euro y el replanteamiento de muchos de los acuerdos económicos internacionales que tenemos existe una vía diferente para intentar salir de esta situación.
Lo he llamado la “federación europea” y con esto quiero decir que sería necesaria una evolución radical de la actual UE para convertirse en una verdadera federación, en una única nación federal (en un sentido funcional y económico). Esta evolución tendría que llevar pareja unas formas radicalmente diferentes de gestión de los asuntos europeos, una transformación radical de los organismos en que se sustenta Europa y un cambio en la toma de decisiones, que ya no podría depender de los estados y de sus acuerdos.

La actual UE es un cadáver andante. Su secular lentitud en la toma de decisiones y las enormes dificultades para llegar a acuerdos se ha convertido en la tumba de la UE, que no ha sabido responder en momentos de crisis. Ante esta parálisis Alemania se ha erigido como “líder” de Europa, ha creado una red de alianzas y fidelidades, y ha convertido la UE en una especie de protectorado que obedece su política.
Conforme han ido pasando los años de crisis hemos visto que las estructuras de la UE y del euro estaban hechas a medida de los países del centro de Europa. Los países del sur y la periferia, en cambio, han sufrido enormemente debido a una política monetarista rígida que les condena a la depresión.
Esta dualidad de situaciones e intereses ha hecho que los intereses nacionales se hayan superpuesto a los de la unión. Cuando una situación es difícil los humanos tendemos a mirarlo todo a corto plazo y a mirar solo lo próximo, y esta miopía es la que ha llevado a una fractura tácita de la unión. Los países del centro actúan egoístamente y miran su realidad nacional, y son incapaces de ceder lo más mínimo aunque vean desmoronarse a los países vecinos. Los del sur se sienten cada vez más heridos, perjudicados y colonizados política y económicamente, creando grandes masas de indignación en las poblaciones y el auge del radicalismo.
Es obvio que esta situación no puede continuar. Por este camino no vamos más que a la fractura de la UE o peor, la conversión del sur en un protectorado empobrecido y machacado. Así no hay “unión” que valga, así sólo se va a la ruptura y a la destrucción de todo lo bueno que ha hecho la UE por la paz de Europa en el último medio siglo, y a la extensión de una dictadura inadmisible y suicida con su cabeza en Berlín.
Pero que la UE sea así ahora no implica que necesariamente tenga que ser “esto”. Un país o una federación o lo que sea no tiene una esencia determinada. Es la política lo que marca la realidad de algo. No hay estados de “derechas” o de “izquierdas” (pueden haber poblaciones que en un momento de la historia simpaticen más con una política, pero esto es temporal), no hay países estructuralmente “violentos”, ni “invasores”. Todo está condicionado a las circunstancias. La UE, pues, no tiene porque ser una extensión del norte hacia el sur. La UE puede ser infinitas cosas, y en un continente democrático puede ser muchas cosas buenas.

¿Qué debe cambiar en la UE y en la eurozona? Pues todo. Para empezar y con enorme urgencia se debe cambiar radicalmente el mandato del BCE y sus acciones. El BCE debe empezar a actuar como la reserva federal estadounidense o el banco de Inglaterra. Debe velar por la estabilidad macroeconómica de los países de la unión, debe ayudar al pago de la deuda pública y debe tener como objetivo que se genere empleo y se reactive la economía. Su mandato actual, que es contener la inflación como regla de oro, es ahora mismo un corsé que está asfixiando a muchos países que necesitan que el banco financie su deuda directamente y cree estímulos.
La unión no puede vivir con países pagando por refinanciar su deuda pública al 6 o el 7%, eso es el preludio de la quiebra. Un banco central con otro mandato debería entrar en el mercado para hacer que esos intereses de deuda fuesen casi nulos. En los EE.UU, por ejemplo, la reserva federal financia a algunos estados a costes casi nulos (como California), evitando así su quiebra. Habría muchas opciones en este campo; se podría hacer, por ejemplo, un plan específico para la deuda acumulada hasta este año con una refinanciación al 1% a cambio de planes para su eliminación. También, en momento presente, debería impulsar la inflación y la devaluación del euro. Alemania debe tener inflación alta y debe subir los sueldos para así eliminar las diferencias intra unión. Las economías del sur deben poder exportar más, y para ello el valor del euro es un lastre.
Todo esto son realidades que un banco central debe contemplar y actuar en consecuencia. Hay que hacer lo mejor para la mayoría, no lo mejor para Alemania. Y mientras el BCE sea un calco del Bundesbank y sea el ministro de economía alemán el que diga lo que hay que hacer en el banco nada se podrá hacer.

Uno de los problemas fundamentales de toda la estructura europea es que los estados grandes tienen derecho a veto y que, en cualquier caso, se puede vetar cualquier cosa con un porcentaje muy pequeño del “poder”. Esta “democracia de unanimidad” se ha convertido, de facto, en una dictadura del No, y así no se puede gobernar nada.
En el terreno político sólo hay una solución. Esta Unión necesita un gobierno, pero no un gobierno indirecto que tenga que llamar a Berlín para ver lo que hay que hacer sino un gobierno independiente y soberano. Y ese gobierno solo puede salir de las urnas y ser elegido directamente por el pueblo europeo.
Se necesitaría un presidente y un gobierno europeo elegido por sufragio universal, directamente o indirectamente a través del parlamento europeo, y que ambas instituciones tengan un poder independiente y real en las materias sobre las que tengan competencias. Personalmente creo que sería más lógico hacerlo de forma parlamentaria, pues elegir directamente a candidatos que no hablan tu lengua puede ser complicado y, en cambio, la estructura de partidos europeos sí que existe y podría facilitar esto.
Este gobierno debería tener competencias sobre áreas como la defensa, la política exterior, la política monetaria, las reglas generales de la economía y alguna más. Un gobierno así velaría por los intereses de la unión como un todo, sin defender los intereses del centro, del sur o de un país determinado. Cada país tendría soberanía plena sobre muchas áreas, pero habría unas cuantas que deberían ser absolutamente cedidas a este gobierno que actuaría bajo el mandato del pueblo y con su ideología de turno.
Fijémonos que esto, aunque es una pérdida de soberanía "nacional", no lo es de soberanía "popular". Los ciudadanos tendrían la soberanía y no como ahora que los ciudadanos del sur no pintamos nada porque quien manda es el gobierno de Berlín, al que no hemos elegido.

La unidad económica en Europa es fundamental. No se puede compartir una moneda común y que, al final, la política monetaria la dirija solo un país del grupo. No se puede compartir mercado y moneda y tener grandes diferencias de desarrollo económico, y si los tienes lo que no se puede pretender es mantener esta estructura sin que haya un flujo de dinero de las zonas más ricas a las más pobres.
Es fundamental que Europa tenga una economía que redistribuya la riqueza entre sus ciudadanos y estados. No estoy hablando de los famosos fondos europeos, que a la vista de los resultados está que no han sido todo lo eficientes que deberían, hablo de un sistema fiscal parcialmente centralizado que financie las necesidades de la unión. Europa debe trabajar para homogeneizar sus grados de desarrollo, y al igual que los Länder del Oeste de Alemania aportan dinero de los Länder del Este debería pasar lo mismo con el norte y el sur de Europa.
La UE debe tener impuestos similares en todos los estados. Hay que homogeneizar el IVA con muy pocas diferencias, se debe homogeneizar el impuesto de sociedades (¿Qué es eso de que Irlanda tenga el 12,5%?), se deben homogeneizar los impuestos sobre la renta. Y se debe crear un impuesto a las transacciones financieras a nivel de unión y unas reglas e impuestos bancarios para todos.

Pero todo esto tiene un problema, que necesita la aceptación de todos los estados de la unión y fundamentalmente de Alemania, ¿Por qué iba a permitir Alemania que se le obligase a distribuir su riqueza con el sur y a que se la someta a la política monetaria e inflacionista que necesita toda la unión? ¿Por qué iba a perder soberanía "nacional"?
Pues sí, esto va a ser complicado, pero la respuesta está en la entrada sobre la burbuja alemana de hace unos días. Alemania basa su riqueza, hoy, en el mantenimiento de todo este sistema, y este sistema está al borde de desmoronarse. O Alemania cede o nos vamos todos por el agujero, es así de sencillo. ¡Ah! Y no penséis que si Alemania volviese al Marco las cosas le irían mejor, toda la cadena de acontecimientos de los impagos del sur y de la pérdida de los mercados exportadores se daría igual.

Un BCE que compre deuda pública a mansalva, que actúe como prestamista de último recurso, creación de inflación moderada, tasa Tobin, gobierno europeo, transferencias de renta del centro al sur… ¿Utópico? No, es absolutamente necesario si se quiere mantener la UE y el sistema de deudas y pagos actuales. La alternativa sería la comentada en la entrada anterior, destrucción del euro, suspensiones de pagos, corralitos…No hace falta decir que esta sería menos traumática, aunque más difícil de llevar a la práctica.
Realmente hay una tercera opción, una tercera opción que sería directamente revolucionaria. Pero esta la dejamos para la siguiente entrada.

4 comentarios:

  1. Las elecciones al Parlamento Europeo del próximo año son una excelente ocasión para Hacerle entender a los burócratas europeos que por el actual camino no queremos seguir.

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  2. Pedro:

    He leído esta entrada dos veces para ver tu pensamiento con más cuidado y entiendo muy bien lo que quieres decir. Dado el tono de tu artículo, es evidente para mí que esta es la solución que más te gusta.

    Quiero comentar un par de cosas:

    Como bien sabes, no han podido ni evitar la crisis en el Reino Unido, y, en consecuencia, le pueden hacer un daño a todo el proceso de querer buscar fórmulas para que paraísos fiscales como la City no tengan sus privilegios injustos que afectan a los demás.

    En segundo lugar, ya sabes que para que esto tenga sentido, hay que eliminar toda una serie de privilegios: El "Cheque británico, por ejemplo, aunque hay muchos otros ejemplos.

    En cuanto a lo de Irlanda y el impuesto, también de acuerdo. Es que en todo esto creo que se ha olvidado la gente que Europa es un "club" y o se está o no se está, esa es la cuestión principal que deberíamos resolver.

    Tema soberanía de Alemania - francamente creo que ellos no van a ceder en ese debate - no es lo importante, no obstante - lo que es importante a esa cuestión es lo que comenta Nicolás en parte. Tiene que haber un buen mecanismo en el P.Europeo que pueda legislar a favor de un interés más colectivo, afecte o no a Alemania.

    Saludos

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  3. Alfredo,

    No es que me guste más esta opción, creo que esta opción es más lógica y menos "demoledora" que la anterior. Ahora, creo que esta opción es más difícil de llevar a cabo que la anterior, pues la anterior depende de una voluntad individual española y esta de una voluntad colectiva que podría no darse.
    De todas formas me queda una tercera alternativa, que colgaré mañana.

    Saludos,

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