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jueves, 26 de julio de 2012

¿Cómo salimos de esta situación? 3ª alternativa: La revolución














En el supuesto de que las dos soluciones “ortodoxas” explicadas en las anteriores entradas fallasen o por la razón que fuere no fuesen aplicables nos encontraríamos ante un vacío político que habría que llenar. Dejar las cosas como están no es una alternativa y por lo tanto, si no nos valen las cosas que sabemos hacer, tendríamos que crear algo totalmente nuevo.
He usado la palabra revolución y quiero acotar bien su significado. Habrá quien esté pensando en los soviets asaltando el palacio de invierto o en las guillotinas de la revolución francesa. No, no me refiero a eso. Una revolución es un cambio radical, profundo, que cambia los cimientos de la civilización precedente, que rompe con las obligaciones y usos heredados del pasado, que se replantea todo sin más limitaciones que la imaginación de quienes realizan esa revolución.

Quiero que pensemos una cosa entre todos. Decidme, ¿hay algún motivo “físico” para que estemos en una grave crisis como estamos ahora? Me responderéis que el endeudamiento pero ese no es un motivo “físico”, es un motivo monetario que se basa en la convención de que el dinero vale lo que vale y es el motor de la inversión y la producción.
Voy a intentar explicarme mejor. Desde el principio de la historia las crisis han existido. Hasta hace un par de siglos las crisis eran fundamentalmente agrícolas y se generaban por sequías o por malas cosechas. El bien principal, los alimentos, escaseaba y entonces se generaba la crisis.
Una guerra también sería causa de una crisis, porque absorbe los recursos humanos y materiales para algo improductivo y porque produce destrucción. Una escasez de algo básico para la economía, por ejemplo el petróleo, también sería una causa física para la crisis.
También podría haber crisis por degradación de los recursos humanos. Si la masa laboral de un país pasa de estar formada a no estarlo eso es un hándicap para la generación de riqueza. En otro caso totalmente distinto siempre se dice que las economías planificadas entraron en una lenta crisis porque los trabajadores no estaban motivados ni tenían incentivos para trabajar más y mejor. Este podría ser otro ejemplo de crisis de recursos humanos.

En todos esos casos la crisis es comprensible, es tangible. Sin embargo miremos el mundo actual y analicemos sus recursos, y comparémoslos con los de hace 10 años por ejemplo. Tenemos la misma producción agrícola o más, tenemos los mismos recursos naturales, los recursos humanos están igual o más formados que entonces. Hay conocimientos técnicos para crear y producir y una masa laboral adecuada para este fin.
Para que se entienda mejor, imaginemos que vivimos en una economía planificada que no se basase en el dinero. ¿Habría algún motivo por el que ahora hubiese haber una crisis y no en 2002? No, no lo habría, y ahora la economía funcionaría igual que hace 5 o hace 10 años o incluso mejor por los avances técnicos.
Así pues, ¿por qué la economía está en crisis? Lo está porque el vehículo que usamos para la “activación” de las fuerzas productivas, que es el capital y el dinero, está funcionando de forma deficiente. El incentivo para esa producción no está orientándose correctamente y, si en otros momentos es un catalizador para la creación de riqueza, hoy está siendo un freno para la misma.
Si hay millones y millones de personas con mucho que aportar a la sociedad, con posibilidad de generar riqueza y bienes y servicios que interesen a otros, y esto no sucede es porque las fuerzas que movilizan el sistema están fallando. Nuestros países podrían generar riqueza de sobra para que todo el mundo viviese decentemente sin embargo no lo hacen.
No voy a entrar en explicaciones macroeconómicas sobre los ciclos, que están muy bien para el análisis de la historia pero no para la búsqueda de soluciones. Lo que es un hecho que los conceptos “deuda”, “dinero”, “activos”, las realidades como el funcionamiento de los mercados financieros y los criterios de crecimiento económico como base del sistema son algo que debemos replantearnos y que, probablemente, no se puedan mantener como hasta ahora.

Vivimos en un mundo sobreendeudado por varias razones que ya hemos comentado muchas veces. La cuestión es que estamos tan endeudados que, para pagarlo, deberíamos condenar a nuestros países a décadas de estancamiento y empobrecimiento. Si no estamos dispuestos, y yo no lo estoy, llegamos inevitablemente a la conclusión de que el endeudamiento no se va a poder pagar totalmente. Es decir, aquí va a haber que alterar las “obligaciones” económicas en que nos basamos y que nos hemos impuesto, aquí hay alguien que se va a tener que quedar sin “lo suyo”.
La cuestión es elegir quien. La devaluación que hemos comentado hace dos entradas llevaría a que esa “quita” la pagaría el dinero en metálico de todo el mundo. Esta, que es una solución, tiene el problema de que hace pagar la crisis a los ahorradores independientemente de la forma como han ganado ese dinero y si ésta ha sido en base al trabajo, la especulación o de otra manera.
Otro caso, y entendamos que estamos hablando de un caso particular, es lo que pasó en Islandia. Todos conocemos el caso pero lo importante aquí es que llegó un momento, ante la quiebra de los bancos, que el estado no pudo garantizarlo todo y tuvo que elegir que salvaba. Eligió salvar los depósitos bancarios (el dinero en metálico) y dejó a valor cero todo lo que eran acciones, preferentes, bonos, productos financieros y, a través de esto, el dinero de los ahorradores de otros países que no eran Islandia. Luego, adicionalmente, la moneda se devaluó.
Más casos: El partido izquierdista griego Syriza propone una auditoría de la deuda pública griega para ver el origen de la misma y decidir así cual es legítima (que se pagaría) y cual no lo es. Algunos partidos minoritarios en otros países de Europa están proponiendo lo mismo.

Este es el centro de la cuestión a mi entender. La deuda que hay (pública y privada) no se puede pagar, se generó en base a una monstruosa desregulación y a unas políticas macroeconómicas nocivas, y mucha de ella es un completo abuso fruto de la especulación y del engaño. Y no entendamos la deuda sólo como la deuda directa, hay muchas cosas conectadas a la deuda. Las acciones de los bancos están conectadas a la deuda, el valor de las acciones de muchísimas compañías (la práctica totalidad) están conectadas a las deudas (porque de las deudas y de su cobro dependerá el valor de la empresa), las propias monedas que imprimen los estados están condicionadas a su deuda pública y su valor depende mucho de su deuda pública y de su capacidad recaudatoria. Hablando claro, hoy casi todo lo monetario y lo relacionado con valores es deuda o está interconectado con ella.
Y aquí es donde debemos hacer nuestra revolución. Hay que reiniciar el sistema, por lo menos parcialmente. Hay que hacer un análisis de activos y pasivos, y ver qué se reconoce de todo esto. Y esto, señores, aunque no afecte a la nacionalización de fábricas y campos ni se guillotine a nadie, esto representaría una grandísima revolución.

Como obviamente no se puede auditar uno por uno todos los bienes, acciones, monedas y cómo se han conseguido nuestra revolución tendrá que tener unos objetivos más moderados.
Para empezar hay que replantearse todas las deudas públicas contraídas. No somos conscientes hasta qué punto nuestras deudas públicas se han incrementado y nuestros déficits son irresolubles a causa de la especulación en los mercados financieros. Bancos salvados con dinero público están consiguiendo beneficios del 5% anual con la deuda de los estados que los han salvado. Grandes bancos de inversión se reembolsan millones de dólares con operaciones diarias de especulación a costa de los contribuyentes. Las deudas públicas, pues, deben ser objeto de quitas. Y posiblemente se debiese hacer un acuerdo de acreedores en base a unas nuevas condiciones mucho más justas.
Las deudas privadas también deben ser replanteadas. Tenemos miles y miles de familias arruinadas de por vida y empujadas a la economía sumergida a causa de los embargos y estas leyes que convierten a las personas en deudores eternos. Los precios de cosas como la vivienda han sido absolutamente abusivos durante muchos años, abuso que ha enriquecido de forma impresentable a las cúpulas directivas de los bancos a costa de los compradores. En todo esto de la burbuja inmobiliaria hay una responsabilidad compartida entre compradores, vendedores y prestamistas y nuestra revolución debería legislar retroactivamente si es necesario para repartir los sacrificios y costes de forma justa.
Respecto a los bancos también habría mucho que actuar. En España, por ejemplo, la práctica totalidad de las cajas están en quiebra técnica y, aunque nos dicen que los bancos son solventes, ya hemos aprendido que los bancos son solventes hasta el minuto anterior a su quiebra. Hablando claro, todos los bancos que supongan un riesgo sistémico por su situación deberían ser nacionalizados y pasar a control estatal inmediatamente. Al igual que pasó en Islandia todas sus acciones y bonos relacionados con la propia solvencia de la entidad deberían pasar a valer cero.
Sé que esto dejaría a mucha gente sin ahorros, como ha pasado en el caso de las preferentes. En función de la situación la administración podría otorgar ciertas indemnizaciones por persona (no por acción) para evitar casos de pérdida absoluta de los ahorros.

Hemos hablado de todas las personas que se han enriquecido mediante la descapitalización de los bancos y gracias a la creación de este gran desastre. Aquí habría un trabajo ingente que hacer para intentar conseguir que quienes se enriquecieron así devuelvan lo que se han llevado. La fiscalía del estado debería exprimir la ley para intentar procesar por delitos económicos a quienes se han lucrado, hay que buscar formas de acabar con estas jubilaciones de oro preferentemente de forma no retroactiva, hay que gravar impositivamente estos beneficios si no queda otra opción.

Respecto a la bolsa habría mucho trabajo que hacer. La bolsa, instrumento creado para la inversión eficiente del capital, se ha convertido en un casino donde los que tienen el conocimiento y las herramientas del sistema despluman a quienes no las tienen, sean pequeños accionistas o por extensión poblaciones enteras.
Los cambios deben ser radicales, revolucionarios. Hay que acabar con las operaciones a corto, que no son más que herramientas especulativas. Hay que prohibir el uso de las High Frequency Trading, máquinas que compran y venden valores en milésimas de segundos en base a algoritmos pre programados. Es absolutamente fundamental aplicar una tasa a las transacciones financieras hecha con inteligencia para acabar con la especulación sin acabar con la inversión, y para recaudar impuestos sin limitar las operaciones de inversión en economía real.

A pesar de todo es posible que estos cambios no se lleguen a producir del todo y, aunque se produjesen, es posible que posteriormente llegasen nuevas desregulaciones y una vuelta al pasado en algunos aspectos. Es posible, directamente, que nada de esto se aplique nunca.
Pero los ciudadanos no podemos vivir esclavizados por los bancos y por su omnímoda voluntad. Vivimos bajo su imperio: Pagamos con sus cuentas corrientes y tarjetas, cobramos nuestras nóminas o ingresos mediante ellos, nos proveen del crédito que necesitamos, etc. Esta dominación no es buena, pues estamos sometidos a su ley.
Creo que debemos comenzar también a generar espacios económicos alternativos al “sistema” económico oficial, sin destruirlo. Hoy en España, por ejemplo, está volviendo poco a poco el trueque, como vi que pasó en Argentina hace unos años. Hay empresas que, imposibilitadas a acceder a un préstamo para iniciar su actividad, deben contratar los servicios a cambio de “préstamos en especie” futuros. Por ejemplo imaginemos un bar; si necesitan una página web contratan un programador al que le pagarán con una cantidad de dinero x a gastar en comidas y consumiciones, o bien si necesitan cualquier arreglo eléctrico, pintura, etc. También pueden pagarlo con este método, siempre que la otra parte acepte.
Este sistema funciona muy bien cuando lo que vendes es trabajo, pero no siempre cuando son productos. Ya hay empresas que se dedican a tejer redes de trueque y las podéis encontrar en internet. Obviamente esto no vale para todo ni siquiera para la mayoría de los casos, pero sirve para crear áreas en las que ni el dinero ni los bancos estén presentes.
Jaques Attali teorizó sobre un futuro que se basaría en la economía relacional, economía que se crearía alternativamente a un super-imperio económico internacional que tendría esclavizados a los ciudadanos bajo sus leoninas condiciones. Estos son campos a explorar y no deberíamos dejar de pensar en ellos porque sea difícil o porque parezca anticuado. Todos tenemos cosas que aportar, somos capaces de crear beneficio a los demás y hacer cosas que sean útiles para la sociedad. Si los mecanismos monetarios y económicos actuales no nos permiten explotar nuestro potencial ¿por qué no buscar vías alternativas?


Estas han sido las tres soluciones que se me han ocurrido para la crisis en la que vivimos. Las dos primeras son “ortodoxas”, conocidas, sabríamos gestionarlas con nuestros conocimientos económicos. La tercera, la vía revolucionaria, sería generar algo totalmente nuevo y caminar por un camino nunca transitado antes, por lo que no sabríamos las consecuencias exactas de estas medidas.
Dicen que el sistema creado por una revolución es peor que el inmediatamente anterior. Esto es normal, ante lo nuevo los desajustes y los problemas son muchos, pero llega un momento en que lo nuevo deja de ser nuevo, en que se aprende de lo que se ha hecho mal y entonces es cuando se ve la verdadera potencialidad de lo creado. También se dice que la revolución es la última alternativa, y es verdad. La revolución es la salida cuando no te dejan una salida.
La cuestión es ¿nos dejarán una salida? ¿Se permitirá que se opte por alguna de las dos primeras vías? Porque si no se puede optar por ninguna de esas salidas esta revolución llegará, como la he descrito yo o en formas diferentes, pero llegará. Los ciudadanos y los países no pueden vivir sometidos para siempre a la esclavitud de tecnócratas y poderes financieros, de eso que nadie tenga ninguna duda.

5 comentarios:

  1. No a la revolucion, apostemos por la evolucion.

    Evolucion de contenidos y prioridades. Transformacion de la mentalidad y los modos de produccion socioeconomicos.

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  2. Buff...acabo de leerlo todo, Pedro y me dejas con la duda. ¿Es esta tu opción final? Quiero decir, yo más bien pensaba que eras de la 2ª Alternativa.

    Luego más tarde quiero discutir contigo algunos puntos muy concretos que expones aquí y que me parecen muy posibles.

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  3. Alfredo,

    ¿Ese Buff? ¿Te ha parecido muy largo?
    Realmente no "soy" de ninguna de las tres opciones. Las he expuesto como tres posibles soluciones o caminos que pueden suceder tal y como van las cosas.
    Yo creo que la menos traumática sería la 2ªopción. La 3ª es la más "peligrosa" quizá, pero también sería la más justa y la más "bonita" si se quiere. Lo que pasa es que el pragmatismo manda y yo creo que debemos explorar la 2ª opción como prioritaria.
    Si no podemos con la 2ª (porque Alemania no quiere) habrá que intentar la primera, y si la primera se topa con enormes dificultades o no se puede realizar por cualquier razón deberemos ir a un movimiento revolucionario del tipo aquí descrito antes que volver a teorías del pasado.

    Quedo a la espera de los puntos que comentas.

    Saludos,

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  4. No, lo del "buff" lo ponía porque me has provocado muchos pensamientos - y pensamientos que son difíciles de encajar para mí. Esta noche te expondré aquí lo que tengo en mente, pues no he tenido tiempo con algunos "follones". Bien, si te inclinas más por la 2ª Opción, estamos en la misma "onda". Esta opción es la que más temo je.

    Ya te diré lo que tengo en mente.

    Saludos

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  5. Bien - te comento ahora lo que tenía en mente.

    Creo que la segunda solución que propones es mucho más realista que esta - más que nada, porque francamente no se detectan aires "revolucionarios" en el aire. No dudo que todo esto podría cambiar si la situación sigue insostenible, pero de momento la segunda opción es más factible.

    Tenía en mente lo que ya había dicho el ex-presidente del Banco Central alemán y lo que tú mismo has dicho aquí aunque en otras palabras: Europa tiene que, conjuntamente sobre todo, compartir sus recursos en situaciones de crisis.
    No hablo solamente de "riqueza" - hablo de recursos humanos, industriales, comerciales, militares y financieros.
    Esto es exáctamente lo que los gobiernos británicos y alemanes han rechazado durante décadas y es el motivo por el cual Grecia y otros países de la eurozona están sufriendo tanto porque esto no es una federación real.

    Los países más "ricos" de Europa han estado utilizando a países como España para ganar más para poder pagar y equilibrar sus propis presupuestos.

    La cuestión es esta, Pedro: La única manera para conseguir lo que propones en tu segunda entrada será, como ya he dicho otras veces, mediante el apoyo y creación gradual de una serie de leyes que cambien el monopolio franco-alemán.

    Saludos

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