La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







lunes, 9 de julio de 2012

Mientras yo pago impuestos el gobierno mima a los delincuentes fiscales




















Hace unos días tuve que hacer la declaración de la renta como una gran parte de los españoles que están trabajando. Según el borrador me salía que me tenían devolver un par de cientos de euros debido a un plan de pensiones de empresa del que soy aportador y beneficiario, sin embargo había algo que no aparecía en el borrador y que me tocaba regularizar este año: La cuenta vivienda.

A finales de 2007 me abrí una cuenta vivienda. Yo llevaba muchos años pronosticando el hundimiento del precio de la vivienda en España ante el cachondeo general de mis interlocutores que me consideraban algún tipo de gurú enajenado. En ese momento el mercado de la vivienda ya daba síntomas de agotamiento a pesar de que la crisis crediticia aún no había llegado; los precios tocaron máximos.
Uno de mis errores fue pensar que tendríamos una caída del precio de la vivienda a la Irlandesa. Cuando se llegue al techo, pensaba, los precios caerán bruscamente debido al exceso de oferta, la contención del crédito y la imposibilidad de pagar los precios que había entonces. Realmente esto no ha pasado así y lo que hemos visto hasta ahora es una caída a la japonesa, es decir, pequeñas caídas de precio interanuales que nos conducen, si esto sigue así, a décadas de bajada de valor de la vivienda. Visto con perspectiva creo que fui demasiado crédulo con las reglas del mercado y minusvalore los factores psicológicos evidentes de quienes no van a aceptar que han perdido decenas de miles de euros en una operación ruinosa. Nadie acepta que ha perdido esa cantidad de dinero sin resistir hasta el extremo de sus posibilidades.
La cuenta vivienda te permitía deducir dinero durante cuatro años de la misma manera que lo hacen quienes tienen una vivienda en propiedad y pagan una hipoteca. Después de esos cuatro años tienes un quinto año para comprar la vivienda, con lo que “engancharías” con la deducción por inversión en vivienda habitual. Si no compras la vivienda en ese plazo debes devolver el dinero deducido en la siguiente declaración, con los correspondientes intereses de demora.

Durante tres años me apliqué la deducción máxima por inversión en vivienda habitual, que en vez de inversión era una cantidad de dinero guardada en la cuenta ahorro vivienda. El cuarto año, y al ver que el mercado de la vivienda había bajado muy poco respecto a los precios a los que preveo se debe y se va a llegar, junto con el hecho de que vivo fantásticamente tranquilo y feliz de alquiler, ya no me apliqué la deducción.
Este año me tocaba, pues, devolver todo lo deducido al no haber cumplido la exigencia de la deducción que era la compra de vivienda. La verdad es que cuando ves el borrador en el que no te exigen la devolución (estas cosas no suelen salir) tienes la tentación de hacerte el sueco y confirmarlo. Antaño se decía que si no te comprabas la vivienda y no devolvías lo deducido no pasaba nada porque nadie te pillaba y no controlaban estas cosas, pero por lo que sé en los últimos años se han puesto más serios con esto.
Al comentar la situación en voz alta mi novia me resolvió las posibles dudas que podía haber tenido respecto a hacer o no una fechoría fiscal. Me habló de la honradez que siempre pregono, me recordó las convicciones personales que tengo sobre que tenemos que ser un país de gente responsable y legal, aludió al componente ético de no quedarse con algo que legalmente no es tuyo y, en definitiva, mencionó aquella frase que digo siempre de que lo último que puedes perder en la vida son tus convicciones y la rectitud.
Como ya no podía haber duda y tenía que pregonar con el ejemplo me dispuse a hacer la declaración de la renta con el programa padre. Entre los problemas para bajarme lo datos de la web, algún dato que desapareció en el volcado, las infinitas casillas de la declaración y, sobre todo, unos datos muy concretos que tuve que buscar, estuve casi 5 horas para hacer la declaración de marras. Como tenía que pagar intereses de demora tuve que saber exactamente qué día me hicieron cada una de las devoluciones de hacienda en los años 2008, 2009 y 2010, información que mi banco no me daba y que tuve que rebuscar en los extractos bancarios de los últimos años (afortunadamente tengo una especie de síndrome de Diógenes fiscal y legal y siempre guardo todas estas cosas).
Finalmente me salieron más de 4.000 euros a devolver. Y lo que me dolió realmente no fueron los 4.000 y pico euros (que duelen), sino que en ellos había más de 600 euros de intereses de demora. Los ejercicios de 2007 y 2008 tienen unos intereses de demora del 7%, algo que me parece absolutamente exagerado y mucho mayor de lo que cualquier banco te daría por ese dinero en cualquier producto sin riesgo.
Yo puedo entender que los intereses de demora tengan que ser altos, porque hay que desincentivar que la gente se aplique deducciones inadecuadas para especular con el dinero y hay que “castigar” lo que no se ha hecho correctamente. Sin embargo en este caso lo que hice yo y ha hecho mucha más gente es cumplir escrupulosamente lo que marcaba la ley. No nos abrimos una cuenta vivienda para especular con los mil y pico cochinos euros que te devolvían de deducción (es ridículo), nos la abrimos porque teníamos una voluntad real de invertir ese dinero en una vivienda y cuando hemos visto por distintas razones que no lo vamos a hacer entonces lo hemos devuelto cuando se nos exigía. Que te estén cobrando los mismos intereses de demora que a un moroso o un defraudador no me parece razonable ni justo. Pero bueno la ley es la ley.

Yo, señores, he cumplido con mi obligación fiscal, he pagado lo que me correspondía pagar y no he tratado de engañar a hacienda ni siquiera he querido hacerme el loco. He hecho lo que se espera de mi, he cumplido con eso de que “hacienda somos todos”.
Pero claro igual que George Orwell decía en su libro Rebelión en la granja que “todos somos iguales pero unos son más iguales que otros”, aquí “hacienda somos todos, pero unos somos más hacienda que otros”. ¿Por quien lo digo? ¿Lo digo por quienes no hacen la declaración porque no trabajan o porque no llegan a cierta cantidad? No por dios, lo digo por quienes no pagan lo que deben pagar cuando podrían pagar eso y muchísimo más.
Mientras otros ciudadanos y yo estábamos rellenando casillas de la declaración para pagar a hacienda lo que nos corresponde, en este país hay una amnistía fiscal para que los defraudadores (o sea, quienes no han pagado lo que debían) tengan la bondad de pagar una mínima parte de lo que ilegalmente dejaron de pagar. Pagando el 10% de impuestos puedes regularizar un delito fiscal de los años anteriores, cantidad muy inferior a al impuesto de sociedades (30% ó 35%) a al IRPF (hasta casi el 50%) que se debería haber pagado si se hubiese hecho las cosas bien.
Esto es un reconocimiento claro de que la hacienda y el estado por extensión no tiene ni medios ni posibilidad de “pillar” a quienes han cometido estos delitos, es la confirmación de su ineficiencia en la persecución de ciertos grandes delitos fiscales. Una amnistía como ésta más que un mecanismo recaudatorio excepcional se puede convertir en un estímulo para el fraude fiscal, al reconocer el estado que no tiene medios ni posibilidad de imponer las leyes fiscales.

Dentro de la amnistía había un apartado para el dinero negro que había sido sacado fuera de España. Se ofrecía en los mismos términos poder limpiar ese dinero pagando un 10% del mismo.
Pasaron las semanas y resulta que ningún gran defraudador se acogió a la amnistía fiscal, tan solo algunas pocas personas de rentas medio-altas que quisieron regularizar su situación. Y ahora viene la degradación absoluta de esta ley y una muestra de cómo funciona el mundo: Los abogados y los representantes de los defraudadores indicaron que esto de pagar el 10% del dinero negro para limpiarlo era una barbaridad (!!) y que existían otros métodos mucho más baratos para blanquear el dinero (!!!). Esto es terrible, que se esté dando facilidades inaceptables a delincuentes para que expíen sus delitos y, además, te digan que de ninguna manera las van a aceptar porque no son lo suficientemente ventajosas para ellos.
Pues ante este hecho y estos comentarios el ministro de hacienda Montoro decidió dar un caramelo a los defraudadores. Dijo que no se debían preocupar porque esto del 10% sólo aplicaría a los ejercicios fiscales que no han prescrito y que, regularizando estos, podrían blanquear todo el dinero negro prescrito. Por ejemplo, si se pagaba el 10% de los intereses bancarios que ha otorgado el dinero defraudado en un ejercicio prescrito, entonces se podía regularizar todo ese dinero más el 90% de los intereses conseguidos.
Los inspectores de hacienda ya han dicho que no piensan aceptar esta interpretación de la ley que ha hecho Montoro, que la ley no dice eso y que no se puede permitir blanquear dinero negro porque su ejercicio esté prescrito a no ser que se cambie la ley. ¿Cambiará el gobierno la ley para que se pueda blanquear dinero legalmente a cambio de una propina? No me extrañaría nada, así de paso se le hace la pelota al magnate norteamericano ese que quiere hacer Eurovegas, pues esto de blanquear dinero le debe interesar bastante.

Viendo como se trata a los defraudadores en este país a veces me siento idiota de ser tan honesto fiscalmente. Decirle a la gente, a los trabajadores autónomos, a los pequeños empresarios y a los asalariados que deben pagar sus impuestos cuando se les está perdonando a los grandes defraudadores mediante una amplia amnistía es profundamente cínico.
Al final aquí hay dos grupos. Los que están absolutamente controlados porque tienen una nómina, pagan nóminas o tienen alguna otra actividad de fácil comprobación; y los que tienen mil y un mecanismos para ahorrarse impuestos o no pagarlos mediante fraude. Esta es la puñetera realidad y esto es lo que luego se demuestra en aquellos estudios que concluyen que son los asalariados y los empleadores los que sostienen mayoritariamente el estado del bienestar mediante las cotizaciones sociales y el impuesto sobre la renta. Mientras tanto las aportaciones del capital y de los beneficios empresariales es cada vez menor convirtiendo la redistribución de la renta y el estado del bienestar en un asunto de rentas medias y bajas, que se redistribuyen entre ellas lo que tienen mientras las grandes fortunas se alejan cada vez más de este sistema.

Yo he hecho lo correcto. Estoy en paz con mis obligaciones fiscales y con mis conciudadanos. Son otros los que no lo están, porque están violando la ley o porque están acogidos a amnistías bastardas. Y hoy más que nunca, cuatro mil y pico euros mediante, voy a exigirle con más brío si cabe a todo el mundo su obligación, se llame Pepe García peón de almacén o se llame Emilio Botín presidente del banco Santander.

7 comentarios:

  1. Igual digo una tontería, pero una vez blanqueado el dinero, ¿algo impide que los mismos sigan defraudando año tras año?

    ResponderEliminar
  2. A lo que iba es... ¿puede ser que poca gente se acogiera la amnistía porque lo vieran como un cebo para seguirles de cerca en el futuro próximo? No sé, pero diría que el que roba varios años creo que dificilmente deja de robar.

    ResponderEliminar
  3. Pedro:

    Completamente de acuerdo con esto:

    "Al final aquí hay dos grupos. Los que están absolutamente controlados porque tienen una nómina, pagan nóminas o tienen alguna otra actividad de fácil comprobación; y los que tienen mil y un mecanismos para ahorrarse impuestos o no pagarlos mediante fraude. Esta es la puñetera realidad y esto es lo que luego se demuestra en aquellos estudios que concluyen que son los asalariados y los empleadores los que sostienen mayoritariamente el estado del bienestar mediante las cotizaciones sociales y el impuesto sobre la renta".

    Por eso tampoco te debe sorprender (sé que no porque escribiste sobre el tema) que la clase media asalariada sea la más reacia al Estado del Bienestar (algo que, por cierto, cada vez es menos).

    "que se redistribuyen entre ellas lo que tienen mientras las grandes fortunas se alejan cada vez más de este sistema."

    Ahora será más así con la subida del IVA tan brutal que se avecina - de hecho ya lo dijo el Montoro - "vamos a reducir la tasa impositiva sobre los sueldos y aumentarla sobre los impuestos indirectos".

    Saludos

    ResponderEliminar
  4. Julio,

    Lo que dices es exactamente así. Si el fraude no es puntual (es decir, pretendes seguir haciéndolo) jamás vas a regularizar tu dinero negro por miedo a que te controlen. Si acaso esto serviría para aquellos que han pegado "pelotazos" con actividades que ya no tienen, pero tampoco pasa por lo que hemos hablado y los hechos lo demuestran.
    Al final esto solo lleva a que la gente sienta que estamos ante un fraude y que si se le perdona los impuestos a los defraudadores para qué van a pagarlos ellos. Toda la conciencia fiscal creada en 30 años tirada por la borda. Vamos a volver a la época de Lola Flores pidiendo una peseta a cada español...

    Alfredo,

    Este problema de la desafección de la clase media al estado del bienestar ya lo comenté hace unas semanas y lo entendí como lógico. Si alguien que paga el 30% de IRPF con una muy buena nómina ve que quien gana 10 veces más que él a través de una sociedad paga el 15%, esto no puede ocasionar otra cosa que desafección hacia este estado de las cosas.
    La progresividad es absolutamente imprescindible para que un estado del bienestar funcione. Un estado del bienestar compuesto solo de clases medias y clases bajas está condenado al fracaso. ¿Recuerdas mis escritos sobre "una reforma fiscal en profundidad"? Iban encaminados a la necesidad de reformar absolutamente el sistema fiscal.

    Respeco a lo que ha dicho Montoro... A ver yo creo que las cotizaciones sociales son demasiado altas y que hay que bajarlas, y creo que el IRPF es demasiado alto también.
    Yo creo que hay que bajar ambas, pero habrá que subir otros impuestos: El impuesto de sociedades (en la base y, sobre todo, en la forma de calcularlo y en las deducciones aplicables), se debería crear un IVA de lujo y tasas sobre las transacciones financieras, además de otros impuestos más modernos que graven los grandes patrimonios ociosos.
    Lo que propone el PP no es esto, lo que propone el PP es sencillamente que sean las bases poblacionales quienes paguen cada vez más por todos los frentes (porque es lo que se puede controlar) mientras se exonera a quien tiene mucho dinero sin que cree empleo ni invierta beneficios. Y eso, además de insostenible, es aberrante.

    Saludos,

    ResponderEliminar
  5. En cuanto a la clase media, además de desafección, ¿no será que además tienen más medios (asesores, abogados...) y posibilidades (inversiones, por ejemplo, el dinero en definitiva) para defraudar? Yo, por mucho que quisiera hacerlo, como no deje de hacer la declaración o directamente mienta en los datos...

    ResponderEliminar
  6. Vale, vale... olvidé que Pedro ya había mencionado el asunto... sólo que, aunque estoy de acuerdo en que pueden sentirse agraviados (que manda webs) o desafectos al sistema (más que al estado) de bienestar, creo que es de perogrullo que defrauda quien tiene algo que defraudar.

    ResponderEliminar