La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 29 de agosto de 2012

Los locos de hoy, los visionarios del mañana















Os quiero copiar esta parte de un discurso con el que me topé el otro día, atención:

La moneda única, según Maastrich es el fin de la autonomía política para decidir sobre las condiciones de vida de la ciudadanía. La moneda única, según Maastrich, es la imposición de los poderes a través de los mecanismos del llamado mercado libre y de la práctica independencia de los poderes públicos del sistema de bancos centrales paso previo del Banco Central Europeo. La moneda única, según Maastrich, es poner como primer objetivo los ajustes contables macroeconómicos y relegar a un segundo lugar derechos sociales recogidos en nuestra Constitución y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Maastrich es la pensión que disminuye; el recorte en gasto sanitario; la congelación salarial de los funcionarios; la no creación del fondo de nivelación previsto en la LOFCA; el recorte en inversiones para infraestructuras y obras necesarias; el mal funcionamiento de la LOGSE; el recorte creciente del subsidio de desempleo, Maastrich es lo inmediato, lo cercano, lo que afecta a cada ciudadano y a cada ciudadana. Maastrich tan aparentemente lejano, afecta a cada casa, a cada familia, a cada trabajador y trabajadora, a cada pequeño y mediano empresario, a cada trabajador autónomo, a cada ayuntamiento, a cada comunidad autónoma.”

Está muy acertado este discurso ¿verdad? Lo curioso es que este discurso es de 1996 (hace 16 años), y define transparentemente cual es la realidad hoy. Estas cosas dan un poco de miedo, ver como se previó el futuro de forma tan certera.
El discurso, por cierto, es de Julio Anguita, político que en aquel momento en que se intentaba cumplir los plazos marcados por el tratado de Maastrich era absolutamente vilipendiado por PSOE, PP y todos los medios de comunicación del país.
El señor Anguita está en la luna”, “el señor Anguita quiere levantar otro muro de Berlín”…son dos de las frases que recuerdo, ambas de Felipe González en uso de su maquiavélica oratoria. No eran mejores las palabras dedicadas desde el sector popular. Anguita no era rebatido, era directamente ridiculizado por sus adversarios quienes no le otorgaban ni la posibilidad de tener razón al ser un anacrónico comunista.

Me pregunto quienes son hoy esos locos que son ridiculizados por todos. Ya hay voces que nos dicen que la deuda pública y privada de muchos estados es impagable y vamos irremediablemente hacia el impago, o que España tarde o temprano saldrá del euro. Quienes lo dicen son ninguneados, ridiculizados o tratados como extremistas que no saben lo que dicen.
Otros hablan ya, sin tapujos, del fin del capitalismo en su forma actual (financiera e internacionalizada). También son ridiculizados ¿Cuántas veces hemos oído eso del fin del capitalismo? Muchas la verdad, la mayoría sin ningún fundamento pero esto podría ser como el cuento de Pedro y el lobo, que de tanto haberlo oído falsamente no prestemos atención cuando realmente los argumentos y los hechos sean poderosos. Y yo estoy empezando a creer que esta espiral de contracción de la demanda y de, paralelamente, sobreproducción de bajo coste, lleva irremediablemente a un punto absurdo de mercancías sin mercado y de personas sin mercancías.
O quizá será gente como el profesor Enrique Mesa, cuya tesis de que lo que estamos viviendo no es más que un proceso predefinido de precarización de Europa al servicio de las élites financieras, que podéis leer aquí, es tratada poco menos que como conspiranoica.

P.D: Ahora que veo lo del muro de Berlín...En fin, al final va a haber que darle la razón a aquellos que no querían que Alemania se reunificase. El otro día le decía a alguien que en vez de reunificar Alemania lo que se tenía que haber hecho era partirla en 20 estados. Lo decía medio en broma pero sólo eso, medio en broma.

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