La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 25 de septiembre de 2012

Poner en jaque a un país entero para salvar el culo: La estrategia de Artur Mas














Si he sido un poco escatológico en el título lo siento, pero he estado buscando alguna forma de decirlo de forma más suave y no la he encontrado. “Salvar el culo” es la expresión más correcta para definir lo que está haciendo Artur Mas con Cataluña, que es su país y su nación de forma parece que bastante excluyente.
Viendo a Artur Mas casi se echa de menos a Jordi Pujol, personaje que fue importante en la transición pero que creo que sembró cosas muy negativas para el futuro de Cataluña. En cierta manera se observa una absoluta degeneración de Cataluña y sus políticos desde hace dos o tres décadas, pero sobre todo desde hace unos 10 años. Mas no es más que un enano político comparado con Pujol, igual que Puigcercos u Oriol Junqueras (actual líder de ERC) no le llegan ni a la altura del zapato a Josep Tarradellas. Quizá es algo parecido a lo que ha pasado a nivel nacional, donde los políticos de ahora son mucho peores que los de la transición, pero en Cataluña se observa con una especial intensidad.

Artur Mas no es más que un político fracasado cuyo destino es ser borrado por los vientos de esta crisis. Tiene la comunidad autónoma más endeudada de España (algo que no es responsabilidad exclusivamente suya pero sobre lo que sí es corresponsable), está en la imperiosa necesidad de pedir un rescate financiero al gobierno de España porque Cataluña ya no puede financiarse de forma autónoma y es responsable de brutales recortes que en algunos campos han ido más allá que en el resto de España (como el euro por receta).
Pero Artur Mas ha preferido derruir el templo antes de que lo echen de él. Ha querido rebelarse contra su destino inevitable, que es el mismo que el de todos los gobernantes del sur de Europa y quizá de Europa entera, y para eso ha buscado la única manera que le da posibilidades de permanencia: Agitar los bajos instintos de la población y darle alas al populismo.
Él, parte integrante ideológica y estructuralmente de la clase política y dirigente que ha creado esta crisis, se ha colocado a la cabeza de un movimiento populista de impredecibles consecuencias que busca el chivo expiatorio y el enemigo exterior para justificar los males patrios. Así quiere liderar y contar con el apoyo de aquellos a los que ha empobrecido y recortado en una alianza contranatura que solo es posible ante la ingenuidad del gobernado y los pocos escrúpulos del gobernante.

La situación es perniciosa por partida doble. De un lado, al señalar como enemigo y causante de tu pobreza a la malvada España la razón desaparece y los análisis serios también. Los verdaderos causantes de esta situación, a nivel político y económico, serán exonerados, los verdaderos problemas serán obviados, y todo ello generará que el proceso de destrucción de Cataluña prosiga, como el del resto del sur de Europa sí, pero aquí sin resistencia de ningún tipo ante la concentración de las fuerzas sociales en cosas absurdas.
Por otro lado, y a un nivel más social, el auge de un independentismo falsamente defensivo y combativo (al considerar a España la base de sus males) probablemente creará problemas de convivencia. La tentación de tratar de traidor a todo aquel que no defienda la independencia de Cataluña será habitual, provocando a su vez miedo entre todos aquellos catalanes que no quieren dejar de ser españoles, que siempre han sido una mayoría hasta que mágicamente empieza a parecer lo contrario. Las disputas ideológicas son habituales en sociedad y la democracia sirve para convivir con ellas en una relativa armonía, pero cuando la nación y la patria entra de por medio la convivencia se vuelve difícil. No hay nada más romántico e irracional que la defensa de una patria contra enemigos imaginarios y no creo que haga falta repetir los numerosos desastres que ha producido la historia en circunstancias similares.

Artur Mas ha convocado elecciones para el 25 de Noviembre. En su discurso delante del parlament ha hablado de autodeterminación y “transición nacional”, y ha hablado de que se Cataluña está en el momento más trascendente en los últimos 300 años, haciendo clara referencia a la eliminación de la medieval Generalitat de Cataluña por los decretos de nueva planta de Felipe V de Borbón.
Su estrategia está clara, se la juega por el independentismo para no perder su silla. En cierta manera no me acabo de creer que Mas haya sido capaz de ir tan lejos aunque sólo sea dialécticamente, ¿acaso no se da cuenta el problema que le va a crear esto con sus socios de Unió? ¿No se da cuenta que el propio empresariado catalán, que recordemos es lo que defiende CiU, empieza a asustarse con esto de la independencia? ¿Es verdaderamente tan estúpido de no darse cuenta que cuando das alas a los extremistas estos mismos extremistas acaban desplazándote?
Como estos nacionalistas son de lo más ridículo que hay posiblemente pasado mañana empiece a decir que no ha dicho lo que ha dicho y empiece a puntualizar lo impuntualizable. Supongo que como CiU no es más que un partido de gestión de la amenaza y de consecución de prerrogativas a sus bases, acostumbradas al pragmatismo un tanto cínico por encima de todo, no les importará mucho el cambio de opinión radical cuando convenga.
Y puede que CiU se salve de esta barbaridad pero Cataluña no, porque Cataluña comenzará a recoger la siembra de victimismo y odio y esto no se desactiva tan fácilmente. Yo vivo en una tierra en que el victimismo y el odio (a Cataluña en este caso) se han cultivado desde el poder y os aseguro que esto ha creado una maraña tal que no vemos la forma de desactivarla. Hoy, en la ruina absoluta económica, política y moral, esa siembra diabólica pesa como una losa sobre la comunidad valenciana y oscurece terriblemente su futuro.

Estas elecciones han pillado con el paso cambiado a todo el mundo (precisamente por eso Mas las convoca). El PSC está desacreditado por el gobierno del PSOE, el PP sufrirá por la misma razón, a ERC le acaban de quitar el discurso de las manos. Creo que ciutadans, en cambio, recibirá un gran regalo porque en ellos se van a concentrar muchos votos de la gente asustada ante esta deriva independentista.
Mención aparte me merece ICV. Yo no puedo entender qué demonios hace Joan Herrera apoyando este populismo estúpido de Mas. ICV es el partido que debe capitalizar el descontento social contra la política de recortes y de imposiciones extranjeras (alemanas). Ese debe ser su papel único y exclusivo en estos tiempos, situarse como dique anti-recortes y antineoliberal. ¿Por qué se mete a apoyar mociones a favor de la autodeterminación? Hay que ser idiota. La independencia de Cataluña llevaría al país directamente a los brazos de Alemania y por lo tanto el grado de imposiciones destructoras y de pérdida de soberanía “real” sería todavía mayor, ¿es que no son capaces de ver esto? ¿o es que no se atreven a explicarlo?. Esto es lo que han hecho con el PSUC de Jordi Solé Tura…
Y hablo de los partidos catalanes por no hablar de Rubalcaba. ¿Qué hace este señor hablando ahora de federalismo? Yo no sé si Rubalcaba quiere liar a todo el mundo con un artificio o si realmente no sabe lo que es el federalismo (que sería grave). Contraponer federalismo con independencia es de risa, porque el federalismo es en esencia convertir España en un estado descentralizado donde todas las comunidades tengan las mismas competencias, es decir, precisamente el federalismo acabaría con los hechos diferenciales y la asimetría que este sistema pastelero de las comunidades autónomas ha creado. Hasta UPyD es un partido que apuesta por el federalismo ¿Cómo se puede pretender que el federalismo frene a los nacionalistas? Parece un chiste.

Desde hace muchos mi padre, que es catalán, me decía al ver la TV3 o escuchar opiniones de catalanes sobre política o sociedad, “eso no es Cataluña, Cataluña no es así” Mi padre, que vive en Valencia desde finales de los 70, recuerda la Cataluña del obrerismo, la Cataluña de los andaluces e hijos de andaluces que fueron a esa tierra a ganarse la vida. Mi padre recuerda cuando la ex ministra de la república y anarquista de la CNT Federica Montseny reunió a más de 200.000 personas en un mitin en la Barcelona del año 1977. Mi padre recuerda cuando los republicanos catalanes, como Tarradellas, no querían la independencia sino que querían pertenecer a España.
Un lector me dice siempre que Valencia y sus gentes han degenerado mucho y que el “valenciano de antes”, el tradicional, era un tipo más bien de izquierdas (el blasquismo siempre pesó mucho) y sin los complejos victimistas y la incultura social que hay ahora. Y yo creo que tiene razón. Pues bien, con los catalanes pasa lo mismo, siempre han sido orgullosos de su lengua y su cultura, demócratas, abiertos y dispuestos a buscar le bien común. Sin embargo parece que Cataluña, como Valencia, ha degenerado de la mano del victimismo, del populismo y de la incultura política y económica.
Espero ardientemente que todo esto se logre reconducir en base a un trabajo didáctico y serio. De hecho se debería empezar a decir, con artículos relativamente serios como este, las verdaderas consecuencias económicas de la independencia de Cataluña. Se debería comenzar a explicar con poderosas argumentaciones teóricas porque no tiene sentido extirpar al pueblo catalán del pueblo español y como el primero es parte integrante y esencial del segundo. Hay que empezar a hacer entender que este medievalismo estúpido de los nacionalistas no es más que un anacronismo político. Y, sobre todo, hay que poner a los irresponsables y chupópteros como Mas en el lugar que les corresponde.

6 comentarios:

  1. Pues a mi me parece "muy bien". Tal vez en Valencia no, pero en Andalucía estamos muy cansados de los chantajes de Cataluña y del País Vasco.

    Yo haría dos cosas:

    La primera medida sería reformar la constitución para establecer un proceso de secesión. Así, los nacionalistas se lo pensarían antes de lanzar sus chantajes, ya que ya no se chocarían con un muro que les impide la independencia, si no que tendrían una puerta por la que largarse.

    En segundo lugar, un referendum dejaría bien claro qué quieren los catalanes, así ya no podrían jugar con la ambigüedad.

    Espero que las próximas elecciones sirvan para que los partidos políticos expongan cuál es su postura respescto al modelo de Estado y la independencia.

    Como ya dije en la bitácora de Alfredo, cada vez tengo más claro que lo ideal para España sería imitar el sistema de países constituyentes británico. De hecho, si hubiese ganado el Archiduque Carlos, seguramente viviríamos en un sistema parecido.

    Se abolen las comunidades autónomas y se establecen tres países constituyentes: Castilla, Vascongadas y Cataluña. Las comunidades autónomas se integrarían en estos países constituyentes, dentro de las cuales también podría existir cierto grado de autonomía. Tal vez, Galicia podría formar un cuarto país constituyente.

    Pero está claro que ni el centralismo ni el federalismo simétrico basado en las 17 comunidades autónomas responden a la realidad española. Esta claro que las Islas Canarias, Murcia y Cataluña no tienen las mismas necesidades de autogobierno.

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  2. Francisco,

    No sé exactamente qué te "parece muy bien", ¿Qué convoque elecciones? ¿Qué Mas de moje? Porque Mas ha parecido mojarse, pero le verás entrar en la ambiguedad de nuevo en cuanto le sea rentable.

    A mi esto de los tres países constituyentes me parece un disparate que está basado en la chorrada esa de las "nacionalidades históricas". ¿Qué es una nacionalidad histórica? Simplemente aquellas que plebiscitaron su autonomía durante la segunda república.
    ¿A santo de qué tiene Cataluña derecho a ser una nacionalidad histórica y Valencia o Baleares no? Tienen la misma razón histórica para serlo. E introducir estas comunidades en Cataluña es un disparate, ¿cómo se va a separar Valencia de Aragón, cuando su relación histórica es la misma que con Cataluña? Es absurdo.
    Lo que he usado para Valencia me vale para Navarra, y si se me apura las Islas Canarias, que están a 3000 km de la península y tendrían hasta más derecho a una autonomía amplia que muchas de las comunidades autónomas. ¿Y Ceuta y Melilla?

    Si el archiduque Carlos hubiese ganado la guerra no se sabe qué hubiese pasado, pero en el caso de haber tenido algo parecido al Reino Unido (que no creo que hubiese pasado porque España hubiese estado sometida igualmente al liberalismo francés) se hubiese tenido en base a sus reinos históricos: El de Castilla, el de Aragón y el de Navarra. Y no con Cataluña o Euskadi, que no son más que territorios de estos reinos medievales y no han sido entidades independientes jamás, por lo menos no más que otros territorios de la España de la reconquista.

    Saludos,

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  3. Es una cuestión de cómo se siente el pueblo, no de historia.

    Usted mismo me da la razón. Lo absurdo es un centralismo o un federalismo simétrico basado en las actuales CC.AA. Evidentemente, Murcia (una provincia de Castilla), Cataluña (una región con sentimiento nacional) y Canarias (unas islas a miles de km.) no pueden tener el mismo autogibierno.

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  4. En ese caso ni Cataluña ni Euskadi pueden ser países constituyentes, porque el propio hecho de que dependa del sentimiento del pueblo llevaría a que mañana o pasado regiones como Murcia o Cantabria pudiesen ser igual de nacionalistas que Cataluña, y entonces debería dárseles condición de constituyente, ¿no? Y entones nuestra realidad constituyente sería siempre coyuntural, y eso no es serio.
    El Reino Unido no ha compuesto su realidad por los "sentimientos", la ha compuesto por la historia. Por lo tanto o nos basamos en la historia, o nos basamos en algo tangible que creamos que beneficia a todos, o sea un federalismo simétrico que es lo que yo defiendo con escasas asimetrías (por razones de lengua fundamentalmente).

    Saludos,

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  5. El problema está en que la gente no quiere simetria. Cada región quiere y tiene la necesidad de competencias distintas.

    http://politikon.es/wp-content/uploads/2012/09/figure-3.bmp

    Personalmente considero que la historia solo sirve para explicar, pero no sirve para justificar. Ni un catalán, ni un vasco, ni usted, ni yo, tenemos "nada" que ver con los habitantes de la Península de hace 500 años ni les "debemos" nada. A mi que una región fuese o no independiente hace siglos no me dice nada, lo que me importa es cómo se sienten sus habitantes a día de hoy.

    Evitar que un sistema basado en la coyuntura sea convierta en un cachondeo es muy simple: establecer mayorías cualificadas de un 66 o 75%.

    En general, mi opinión es que la ley debe emanar del sentimiento del pueblo; y no al revés, es decir, que el sentir del pueblo se amolde a la ley.

    En cualquier caso, creo que ya va siendo hora de que se busque una solución que satisfaga a todos de forma "permanente": que populares, socialistas y nacionalistas se sienten y lleguen a un acuerdo. España ya ha perdido demasiado tiempo preguntándose qué es y cómo debe ser.

    La verdad es que no entiendo por qué los políticos no intentan resolver muchos de los grandes problemas estructurales de España: modelo de Estado, desempleo, sector energético, liberalización (taxis, farmacias, estancos, autoescuelas, libros,...), educación (a todos los niveles). No me gustaría sonar ingenuo con este párrafo, pero no creo que nuestros políticos sean tan tontos como para no haberse dado cuenta de estos problemas o que sean incapaces de encontrar soluciones.

    Un saludo

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  6. Tiene razón Francisco en que, por ejemplo, si un 75% de la población de forma permanente (quiero decir, que no fuese una gran mayoría sentimental por motivos coyunturales) quisiese secesionar un territorio de España sería difícil oponerse, lo que pasa es que no puedes crear un sistema que diga "cualquier que tenga un 75% de población a favor se puede segregar". Esto no puede ser, y como no puede ser se debe crear un punto de partida lógico.
    ¿Qué se puede segregar? ¿Algunas comunidades? ¿Todas las comunidades? ¿Todas las provincias? ¿Todas las zonas limítrofes de x habitantes? Cualquiera de estas soluciones es aleatoria, injusta y crea desigualdad absoluta.
    Para mi, que no concibo el nacionalismo a no ser que sea la respuesta ante una agresión extranjera, la respuesta justa es: O todos (cualquier unidad más o menos cohesionada) o ninguno. Y como la primera es el federalismo desde abajo de Pi i Margall y no es posible la solución es la segunda: Ninguna.

    ¿Por quélos políticos no intentan resolver los problemas estructurales de España? Es muy largo de responder pero la pregunta es ¿realmente les interesa?
    Porque lo primero que tenemos que tener claro es que muchos de estos problemas los han creado los políticos. De verdad Francisco ¿cree que los políticos no tienen nada que ver en que Cataluña tenga hoy esa ansia independentista? La tienen de forma enorme, porque son los responsables de más de 30 años de propaganda e ideologización continua. En realidad Cataluña parece hoy independentista gracias a los 30 años de Pujolismo con o sin Pujol.

    Saludos,

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