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martes, 2 de octubre de 2012

¿Deben cobrar los diputados?





















La presidenta de Castilla la Mancha, María Dolores de Cospedal, anunció hace unas cuantas semanas su idea de que los diputados no deberían cobrar. Según ella debería poder haber profesionales que, en sus ratos libres, ejerciesen la labor de diputados. Esto aumentaría la representatividad de los parlamentos al haber profesionales de la empresa privada en la política y, además, ahorraría dinero a la administración.
En aquel momento parecía que lo que decía la Cospesdal no era más que una vomitona verbal absurda de la que fue miss feria Albacete producto de su incapacidad manifiesta de análisis político, sin embargo en la presentación de los presupuestos de Castilla la Mancha se ha confirmado que los diputados de la asamblea de la comunidad se quedan sin sueldo fijo para 2013.

Desde la oposición, la izquierda parlamentaria y muchos analistas políticos se ha tildado la medida de populista, peligrosa e incluso antisistema. Según ellos de no tener sueldo los cargos públicos estos solo podrán ser ejercidos por los ricos, y en el caso de no ser ricos los diputados estarían tentados a aceptar los sobornos de los grandes lobbies y compañías que les pagarían para que votasen leyes que beneficiasen a sus intereses.
Los contrarios a la medida dicen que los sueldos de los cargos públicos representaron un avance democrático porque llevó a que no solo los ricos pudiesen entrar en política. De hecho en el siglo XIX los diputados no cobraban y la práctica totalidad de ellos pertenecían a la burguesía o eran ricos. El sueldo de los diputados sería, pues, como la plaza fija o los importantes sueldos de algunos funcionarios, es decir un antídoto contra la corrupción.

Bien, vamos a analizar la medida y los pros y contras de cada situación sin tener nada predeterminado. Aviso que no voy a militar en ninguno de los dos bandos enfrentados en esta polémica, ni en las tonterías de Cospedal ni en el alarmismo de quienes vislumbran una política por y para los ricos.
Para empezar quiero hacer una consideración. Estoy hasta los mismísimos de que se hable de la importancia de la “seguridad jurídica” cuando se trata de inversiones empresariales. Cada vez que hay una expropiación de una empresa en cualquier país o un cambio legislativo que perjudica a las empresas se habla de lo importante de garantizar la seguridad jurídica para atraer inversiones y para ser un país “serio”.
Sin embargo cuando la seguridad jurídica afecta a los trabajadores entonces ya no importa. Porque que bajen el sueldo de los funcionarios un 5% primero y un 7% por ciento después también es inseguridad jurídica. Se está violando el compromiso salarial por el que estas personas han decidido ser funcionarios, se está restando el poder adquisitivo que estas personas tenían garantizado y por el que han entrado en inversiones (la hipoteca de la casa o el coche o lo que sea). Bajarles el sueldo es como cambiar el marco legislativo, afecta a la inversión vital al igual que se afecta a la empresarial el caso anterior pudiendo llevar a la insolvencia al perjudicado, sin embargo cuando perjudica a la empresa nos llevamos las manos a la cabeza y cuando perjudica a los trabajadores se aplaude como una medida “seria” para “controlar el déficit”. Y lo mismo vale si hablamos de los cambios en el cálculo de indemnizaciones para el trabajador privado, algo que también cambia su seguridad jurídica y vital y su predisposición a inversiones. Ya está bien de cinismo.
Pues bien, a los diputados, a los que se les elimina el sueldo a mitad de legislatura, también se les está violando su seguridad jurídica y vital. Muchos de ellos habrán pedido excedencias en su trabajo (público o privado) para ser diputados asumiendo que tenían un sueldo. ¿Qué hacen ahora? ¿Vuelven al trabajo? ¿Se quedan sin salario hasta que acabe la legislatura? Es una locura lo que se ha hecho, y todo por un millón de euros.

Por otro lado el argumento de Cospedal (que ha llegado a hablar de electricistas autónomos que sean diputados) es ridículo. ¿Cómo va a ser un autónomo diputado? Imaginaos un fontanero de Cuenca, ¿Qué tiene que ir, a las cortes x veces al mes a perder horas de trabajo y a gastar gasolina (o sea a perder dinero)? ¿Quién va a querer perder dinero para ser diputado? Si este sistema se establece así sólo recurrirán a la política gentes que quieran sacar un provecho de la misma, precisamente lo que se debería evitar para minimizar la corrupción.
También debemos analizar el componente lógico del asunto. Si se pretende que alguien ejerza la política en sus ratos libres, ¿qué capacidad de análisis tendrá esa persona? Se supone que un político trabaja al servicio del pueblo, debe recibir propuestas, reclamaciones, estudiar los temas de actualidad, formarse una opinión, etc. Y para eso hace falta tiempo, tiempo que no tendrían los políticos amateurs.
Imaginaos el caso de un trabajador asalariado. ¿Y si le coincide un pleno con su trabajo? ¿Le dejará la empresa irse? Supongo que sí pero habrá que tener en cuenta que las empresas, por lógica, evitarían gente que estuviese en política para evitar perder horas de trabajo. Y si no las evitan, es decir, si estuviesen encantadas con que sus trabajadores fuesen diputados evidentemente es porque pretenderían sacar provecho de tener un trabajador en un órgano legislativo. ¿Habría coacciones a los trabajadores/diputados para que votasen leyes favorables a las empresas? Podría pasar.
Por último habría que analizar bien qué pasa con las incompatibilidades. Si queremos que los políticos vivan de su trabajo ¿qué hacemos con las incompatibilidades? Porque habrían muchísimas.

Como todo tiene una cara B también podemos encontrar argumentos a favor de que los diputados no cobren. Realmente la económica, que es la que Cospedal ha usado, es la menos importante de todas. Los gastos políticos de la administración no vienen ni solo ni fundamentalmente de que los diputados cobren, vienen si a acaso de las cantidades que cobran y fundamentalmente de la enorme cantidad de cargos políticos que tienen todos los ministerios, consejerías, diputaciones, ayuntamientos, etc. Y que o no se tocan o se tocan escasamente.
Uno de estos argumentos lo podemos encontrar mirando al extranjero. En Suiza, por ejemplo, la mayoría de los diputados del país no cobran, es decir, ejercen la política como vocación. Y eso no impide que haya partidos de izquierda o diputados que no sean ricos. Sin embargo Suiza no es España, el hecho de los trabajadores-políticos debe estar absolutamente asumido en Suiza (asumo) y tampoco podemos pensar que este sistema es absolutamente importable aquí.
Otro argumento lo podemos encontrar echando un vistazo a la realidad. He defendido que los políticos deben tener tiempo para analizar la realidad y poder tomar decisiones a consciencia en base al análisis pero ¿realmente nuestros diputados analizan algo? Seamos realistas, los diputados van a los parlamentos a apretar el botón que les mandan. Es el partido, y su ideario y estrategia, quien domina las votaciones y la acción de los diputados. En este contexto ¿para qué vale que los diputados sean profesionales? Pues si somos sinceros diremos que en esta partitocracia dominada por las cúpulas de los partidos vale para poco, por no decir para nada.

Con el análisis hecho creo que es el momento de dar mi opinión.
La propuesta de Cospedal es puro populismo, es peligrosa y solo ha salido adelante porque estamos ante unos gobernantes sin ideas, sin principios y superados por las circunstancias, lo que hace que se suban a las olas más inconvenientes para sacar la cabeza.
La solución, a corto plazo, no pasa por ahí. ¿Se quiere reducir el gasto del estado en “políticos”? Muy bien, pues hagamos varias medidas. La primera la reducción del número de diputados en todos los parlamentos autonómicos, a 50 por ejemplo, reducción que no debe hacerse a costa de matar a los grupos pequeños y a la proporcionalidad.
Por otro lado hagamos una regulación racional sobre los sueldos públicos. Los políticos y cargos públicos deben cobrar en función de su responsabilidad, siempre que sean unos mínimos aceptables. Posiblemente no tiene sentido que un diputado regional cobre 3.000 euros al mes más pluses, eso hay que racionalizarlo. Tampoco tiene ningún sentido que haya alcaldes que cobren más que el presidente del gobierno. Pero todo eso debe hacerse cara a la próxima legislatura, no la actual.
Y, sobre todo, acabemos con tanto alto cargo político de designación directa. La administración está llena de personas que podrían reubicarse en posiciones de dirección política suponiendo muy poco coste adicional. En los equipos dirigentes de las administraciones debe haber más funcionarios y menos enchufados que no aportan nada. Los cargos políticos deben ser una minoría bien seleccionada, no un buffet libre de repartición de puestos a gente del partido.

¿Queremos, aún así, pasar a un sistema donde la mayoría de políticos no cobren? Bueno, pues si se quiere eso establézcase un sistema adecuado para eso. Como se va a recurrir a trabajadores privados se debería establecer una ley que diga que los trabajadores pueden ausentarse de su trabajo por obligaciones políticas, de manera parecida a como los representantes de los trabajadores en las empresas tienen horas sindicales. También sería conveniente regular la prohibición o por lo menos algo que dificulte que quienes se dediquen a la política puedan ser despedidos. También deberían establecerse sistemas de dietas serios para que el ejercicio de la responsabilidad pública no salga del bolsillo del diputado en cuestión.
Pero esto en cualquier caso debería hacerse con una evolución lenta y progresiva, que permita establecer los mecanismos necesarios para evitar la corrupción de los políticos amateurs y concienciar a la sociedad de esa nueva figura del político-trabajador. Y seguro que alguna cosa buena tendría este sistema (como la mayor independencia del político respecto a aquellos intereses de lo que llaman “clase política”), pero que se haga cuidadosamente y con progresividad. Porque tal y como lo ha hecho Cospedal no es más que una brutalidad más sin sentido, producto de su incompetencia política y su pertenencia a esa misma “clase política” absolutamente degenerada que tenemos en España.

4 comentarios:

  1. Cada día que pasa se superan a sí mismos...éramos pocos y parió la abuela.

    Si ya de por sí tenemos una clase política que pese a su mediocridad e incompetencia, reciben buenos sueldos, buenas dietas, ipad, iphone, despachos, coches oficiales, precios especiales en la cafetería del Congreso...y aún así hay una corrupción generalizada desde el nivel bajo de un consejal de ayuntamiento hasta llegar a la casa real...no es difícil de imaginar lo que pasaría con la propuesta de esta hija de la grandísima puta: las "mordidas" generalizadas de las repúblicas bananeras de sudamérica nos iban parecer un chiste con lo que se se vería en el país de la picaresca.

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  2. Para responder a la pregunta si deben cobrar los diputados, primero habría que suponer que son nuestros representantes, cuando esto es falso. Los diputados los son por que su partido, los coloca en una posición en una lista, y según su posición, así sus posibilidades de elección. Luego no son personas que hayamos elegido por su trayectoria, sus méritos o su profesionalidad, sino nombres "escondidos" detras de unas siglas. Por esta razón yo creo que deben cobrar los diputados, pero que les pague su partido. Tal vez así hicieran una ley de transparencia sobre la financiación de los mismos

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  3. Dos cosas: una, en Suiza los políticos, salvo un reducido número de ellos, no cobra un sueldo fijo y no parece, a la luz de los datos que Suiza sea un país en quiebra y antidemocrático sino todo lo contrario, además, en la mayoría de los ayuntamientos de pueblos pequeños los concejales no cobran y los alcaldes cobran poco; dos, la propuesta de esta fascistilla de salón puede tener un aspecto muy positivo y es que los diputados SÍ COBRARÁN pero no sueldo sino dietas por asistencia a plenos y a comisiones, con lo que cabe suponer que tanto unos como otras se van a multiplicar - para apañarse unos buenos emolumentos - y puede que los diputados por fin doblen el lomo.

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  4. Enrique,

    No olvides que en algunos municipios se montan plenos para tomar cafés en los que no se hace nada y se montan simplemente para cobrar dietas. Eso sería algo a evitar. Que haya que ir para cobrar no implica que se hagan cosas positivas, ni siquiera que se hagan cosas.

    A. Smoke,

    Bienvenido. Ya había pensado en la posibilidad de que les paguen sus partidos, pero en una política tan partitocrática como esta eso podría llevarnos a mayor corrupción en la financiación de los partidos, o a que estos cobrasen más del estado para pagar a los diputados lo que llevaría a subcontratar el problema y el gasto sin solucionar nada a cambio.
    Al final podemos llegar a una conclusión parecida a la que he llegado yo en el texto. Si se quiere que los diputados cobren de los partidos lo primero que habrá que hacer es cambiar la ley de financiación de los partidos, dar transparencia a esta financiación y evitar los mecanismos conocidos de corrupción en los mismos.
    Para todos estos cambios hay que analizar una realidad compleja y hay que actuar en varios frentes empezando por lo fundamental. Y llegando a esta conclusión se puede ver que lo que ha hecho esta estúpida de Cospedal no es más que populismo sin sentido.

    Saludos,

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