La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







lunes, 15 de octubre de 2012

El embrollo catalán (I)


















Ante esta situación de destrucción que está viviendo nuestro país desde hace tiempo era previsible que el populismo apareciese por algún sitio, populismo que normalmente se ancla al pasado y a formas e ideologías anteriores a la época actual pero renovadas tras un lavado de cara.
Yo esperaba un populismo de extrema derecha, algo así como un Frente Nacional a la francesa sin llegar a ese nazismo que ha renacido en Grecia, ideología ajena a las esencias de nuestro pueblo. Ya había algunos gérmenes de eso que casualmente están en Cataluña, con el señor Anglada y, de forma más moderada, con el alcalde de Badalona García Albiol. También podía haber nacido un populismo de extrema izquierda de carácter comunista o bien alguna forma de populismo religioso como el que se ha consolidado mundo islámico gracias a sus programas sociales y ayuda a los pobres como método proselitista, aunque en nuestro caso hubiese sido de carácter católico.
La última de las ideologías del pasado que podían renacer era un nacionalismo decimonónico ajeno a los nacionalismos fascistas del siglo XX. Pues bien, esa ha sido la forma en que el populismo ha hecho su primera incursión en nuestro país. Quizá era previsible y no supe analizarlo adecuadamente.

La ciudadanía catalana ha tenido desde siempre un porcentaje de independentismo en su seno. Normalmente era un independentismo sentimental, basado muchas veces en una deformación cultural que quiere hacer creer que lo catalán y lo español son dos conceptos antagónicos, dos esencias diferenciadas que, además, asumen roles de invasor e invadido. En esta maniquea visión de las cosas toda relación entre Cataluña y España, de haberla (porque obviamente la hay) es producto de la ocupación de Cataluña por las tropas del Borbón Felipe V y, por lo tanto, rechazable. Si hay catalanes en contra de la independencia no hay más que buscar en el árbol genealógico de los últimos 300 años y buscar su esencia castellana (andaluza, extremeña, etc.), y si no la hay siempre se puede hablar en términos de ideología “nacional” contra ideología “extranjera”. Se expresará con estos términos o con otros pero ese es el pensamiento. El nacionalismo siempre desarrolla argumentaciones parecidas.
¿Qué porcentaje de gente defiende este independentismo “auténtico”? No es un porcentaje fijo, pero mi estimación es que sobre el 15 ó 20% de la población, no más. Lo que pasa es que hay un segundo “independentismo”, que es el independentismo convenenciero o mejor dicho el independentismo que la gente cree que le conviene, porque realmente que les convenga o no es un criterio que se basa más en la Fe o en la manipulación que en otra cosa.
Cataluña es una comunidad más rica que la media española. No es la más rica, pero si combinamos su PIB, su población y su nivel de renta podemos decir que es posiblemente la comunidad más importante de España. ¿Por qué es Cataluña más rica? Cataluña era uno de los polos industriales de España ya a finales del siglo XIX (junto con el País Vasco), algo que se acrecentó durante el siglo XX incluso con el franquismo. Sería muy largo analizar por qué es hoy más rica que la media española. Hay diferentes causas, algunas internas de Cataluña y su cultura (mayor “europeización” y tendencia al comercio) y otras también debidas a las políticas de desarrollo del país (aunque los catalanes independentistas lo nieguen), a los drenajes económicos y poblacionales dentro de España y a otros factores.

En este punto se desarrolla un argumento simple: Si tenemos una renta o un PIB mayor que la media pues entonces de estar separados de otras regiones menos industriales y ricas nos iría mejor. Esta argumentación parece absolutamente lógica y cala en el subconsciente colectivo a fuerza de repetirla. Pero la argumentación es falsa. Cuando las partes de un mecanismo se separan las cosas no funcionan igual que cuando van juntas, y hay miles de ejemplos en todos los ámbitos.
Por ejemplo, cuando un proveedor y un cliente clave trabajan juntos hay veces que uno de ellos piensa que la otra parte se está aprovechando de la relación de forma injusta y puede decidir separarse. Pero puede pasar que al separarse las cosas no funcionen igual, los nuevos socios pueden ser menos fiables que los anteriores o la separación de la marca respecto al fabricante no crea la combinación adecuada para vender en el mercado y acaban perdiendo ambas partes.
Lo mismo puede pasar dentro de una empresa. Los miembros de la empresa o los departamentos tienen interrelaciones determinadas y trabajan en una red compleja para crear riqueza y beneficios. Hay trabajadores que piensan que como venden más que nadie o como dominan la producción de manera perfecta son la pieza clave para la generación de riqueza dentro de la empresa. Entonces muchas veces se cambian de empresa y se dan cuenta que no eran ellos quienes vendían tanto o producían mucho, sino que era la cadena laboral y los diferentes departamentos quienes en su interacción generaban las condiciones para que en su trabajo fuese exitoso. De la misma manera muchas empresas creen que pueden despedir a sus trabajadores y contratar otros más baratos que les van a hacer la misma función. Cuando lo hacen resulta que la empresa se hunde porque los despedidos dominaban perfectamente la realidad de la empresa, del sector y del mercado y los nuevos no lo hacen.
En economía no se puede cambiar algo y pretender que todo lo demás siga constante, eso no funciona así y quien haga argumentaciones de esa manera está falseando las cosas. Cada cambio que tú haces provoca movimientos en toda la economía, que serán positivos o negativos pero en cualquier caso habrán variaciones. Por lo tanto a la hora de hacer cambios hay que analizar todas las implicaciones ¿qué pasaría si cambio esto? Hay que preguntarse esto e intentar ser objetivo en el análisis.

Cuando se defiende en Cataluña la independencia desde círculos políticos y a veces también económico-académicos se hace en base a un simplismo: Generamos más PIB, por lo tanto seriamos más ricos. Se crea ficticiamente un escenario constante (dentro de la UE, del euro, las empresas extranjeras con sede en Cataluña siguen en las mismas circunstancias, las empresas catalanas que tienen la mayoría de su mercado en el resto de España no se mueven, etc.) en el que lo único que cambia es que los impuestos pagados por esta parte de la economía española repercuten íntegramente en Cataluña.
Además hay una segunda trampa bastante obscena. La Generalitat Catalana tiene deuda como todas las comunidades autónomas, un endeudamiento que por cierto es muy alto. Pero Cataluña, como país, tiene también una gran deuda municipal, la de sus diputaciones y, también, una parte proporcional de la deuda del estado español que tendría que asumir en función de su PIB y población. Y ahí está la trampa. Los “estudiosos” de la independencia catalana han decidido que esa parte proporcional de la deuda española no deberían asumirla en el caso de optar por la independencia en base a las más variadas argumentaciones, la más usada que como tienen una balanza fiscal negativa que han estado soportando durante años pues hacemos cuenta con paga y que les exoneren de asumir esa deuda.
Por eso, cuando lees distintos estudios muy preliminares sobre la independencia de Cataluña hay discrepancias. Quienes quieren independizarse sin asumir la deuda proporcional del estado que les correspondería especulan con un estado con menos deuda acumulada que la que actualmente tiene España. Sin embargo, quienes contemplan que Cataluña debería asumir sobre el 20% de la deuda española dicen que la nueva Cataluña nacería con una deuda del 120% de su PIB calculado en base a su actual situación dentro de la economía española. Hablando claro, la Cataluña independiente nacería probablemente en suspensión de pagos.

Analizar qué pasaría con la economía catalana de independizarse es complicado. A medio-largo plazo es imprevisible sin embargo los estudios serios coinciden que a corto plazo la situación sería muy complicada. Para empezar sería probable que pasase lo siguiente:

- Cataluña quedaría, en un primer momento, fuera del euro y de la UE. Mas ya ha comenzado a aceptar que esto sería así pero dice que podrían entrar en la UE “en 24 horas”. Eso no es cierto. Para que Cataluña entrase en la UE todos los miembros deberían dar el visto bueno, y eso es bastante difícil y no sólo ni principalmente por lo que dijese España. Probablemente cualquier estado con tensiones regionales (Francia, Italia) se negase a su entrada para evitar el efecto contagio en su propio territorio. Hay que tener en cuenta que esto llevaría a tener que crear una nueva moneda en Cataluña y, en función de la moneda con la que hayan sido adquiridas las deudas y el valor de la nueva moneda, podría llevar a la deuda a un porcentaje que obligaría a la suspensión de pagos inmediata.

- Las empresas extranjeras que tienen su sede española en Barcelona trasladarían las mismas a Madrid, Valencia u otras ciudades. En Cataluña quedarían las secciones para Cataluña, que serían bastante más pequeñas provocando que se despidiese a la mayoría de la plantilla.

- Habría que ver qué pasaría con las empresas catalanas que tienen la mayoría de su mercado en el resto de España. El presidente del grupo planeta ya ha dicho que él se trasladaría a otro lugar porque no tiene sentido que una editorial que publica en castellano estuviese en una Cataluña independiente. Otras empresas tomarían otras decisiones. Algunas se marcharían, otras se quedarían en Cataluña creando sedes en otras partes de España (y como en el caso de las extranjeras tendrían que reducir las plantillas laborales) y otras intentarían seguir con el negocio desde Cataluña sin cambiar nada. Fuera del euro y de la UE las posibilidades de que las empresas se marchen sería mayor.

- La única manera de retener empresas propias y ajenas sería devaluar fuertemente la moneda (para reducir los costes laborales). Esto tendría consecuencias positivas y negativas. La positiva que minimizaría ese impacto de pérdida de empresas y la negativa que, además de la quiebra del nuevo estado, los catalanes perderían parte del poder adquisitivo de sus ahorros.


Hay algún otro punto de conflicto. ¿Qué pasaría con los trabajadores catalanes que estuviesen en el resto de España? ¿Y al revés? Lo razonable es que cada uno eligiese vecindad, es decir, que todos los empadronados en Cataluña con nacionalidad española pudiesen ser catalanes y que todos los catalanes que vivan en el resto de España pudiesen ser españoles. El problema es que cualquier catalán debería poder pedir la nacionalidad española y habría que concedérsela. Realmente se crearía una situación de difícil gestión.
Otro punto de conflicto sería el qué hacer con aquellas poblaciones catalanas que quisiesen seguir siendo parte de España. ¿Y si el valle de Arán no quisiese seguir siendo Cataluña? ¿Y si no quiere el sur de Tarragona? En una cultura muy distinta a la nuestra como la anglosajona pero en un caso parecido (la independencia de Quebec), el gobierno canadiense llevo al tribunal supremo el caso de posibles secesiones, y este tribunal emitió un dictamen sobre la secesión basado en la legislación internacional y en la propia constitución canadiense. Allí dijo que si poblaciones dentro del Quebec solicitasen seguir siendo canadienses deberían poder seguir siendo canadienses, porque si se puede dividir Canadá para llevar a cabo una secesión por el mismo motivo también se puede dividir el territorio Quebequés.
Otra cosa que dijo este dictamen es que, en respuesta a la típica trampa nacionalista de intentar conseguir un “estado libre asociado” como método para no estar ni aquí ni allá y poder sacar beneficio a dos carrillos, si el Quebec se independizase se independizaría con todas las de la ley y luego ya se vería si hay asociaciones o no. Esto es muy importante porque por el mismo procedimiento una Cataluña independiente no podría estar en la UE hasta que no se aceptase su entrada.

Mas ya ha comenzado a hablar de “independencias no absolutas”, de que no va a hacer un referéndum “para perderlo” y ha amenazado con “internacionalizar el conflicto” si no le dejan convocar el referéndum. Tengo la sensación de que este infame gobernante no sabe salir del traje que se ha cosido para sí mismo y que, cuanto más avanza el debate, más acorralado está en sus contradicciones.
Mas quiere lo que quieren los nacionalistas: Más poder y que nada cambie. Quiere soberanía pero quiere seguir en la UE y el euro, quiere que Cataluña pueda separarse de España pero no acepta que partes de Cataluña puedan seguir con España, habla de independencia pero no se atreve a asumir las consecuencias respecto a su economía que tendría esta decisión. Al final Mas no quiere la independencia, lo que quiere es una soberanía absoluta que no cambie nada más que el poder político concentrado en la Generalitat y representación internacional. Quiere una pseudo-independencia a su medida y eso no es serio.
Y lo peor de todo es que estamos perdiendo el tiempo en estas cosas cuando nuestra soberanía, como ciudadanos, está en peligro de extinción. Parece que nos estemos peleando para ver cuantos landers alemanes se crean en la península ibérica y, mientras tanto, este hatajo de desvergonzados de CiU y del PP están encantados con estas cosas porque así despistan al personal sobre sus propias fechorías.

Continuará….

No hay comentarios:

Publicar un comentario