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miércoles, 17 de octubre de 2012

El embrollo catalán (II): Historia, agravios y complejos

















Unos días después de la manifestación del 11-S Jordi Pujol, el expresidente de la Generalitat de Cataluña, dijo que la independencia era “casi imposible”. Luego hizo algunos malabarismos dialécticos para decir que iba a luchar por la independencia igualmente por no sé qué procedimiento de supervivencia pero la cuestión es que, en su faceta pragmática, Pujol reconoció lo que casi todo el mundo sabe, que la independencia de Cataluña no es posible salvo un cambio radical en Europa y en su estructura.

Muchos independentistas pensarán que eso no es así y sacarán el ejemplo de Escocia, que va a tener un referéndum por la independencia en 2014 aceptado y convocado por las instituciones británicas.
El problema es que la realidad jurídica y política del Reino Unido (o de los países anglosajones en general) y la de la Europa continental no tienen nada que ver. Escocia desapareció como entidad independiente en 1707 mediante la unión con Inglaterra, creándose el Reino Unido. Su estatus es de reino constituyente y en cierta manera esa realidad no ha cambiado esencialmente desde que el Reino Unido se formó. En el Reino Unido no ha habido una revolución liberal como en Europa, no se han creado “naciones” desde la base de los reinos medievales y no tiene constitución escrita como en la mayoría de naciones. Es un caso muy particular.
En España la historia es diferente. Cataluña formaba parte de la corona de Aragón desde tiempos inmemoriales, con cortes propias pero con un soberano que normalmente estaba en Zaragoza y que regía varios de los reinos semi-independientes de esa corona. Posteriormente, y sin que nada cambiase, los soberanos de Aragón fueron también los de Castilla y los reinos que pertenecían a un reino pasaron a depender de uno mayor sin problema aparente.
Para cuando llegó la guerra de sucesión y el nuevo soberano decidió anular las leyes propias de cada uno de los reinos de Aragón, tanto Cataluña como los otros reinos llevaban dos siglos formando parte de la corona española. No debemos olvidar que, a pesar de haber un equilibrio de poder en los reinos de la corona de Aragón y una especie de cosoberanía, gran parte de la soberanía la tenía el monarca. Muchas veces en el pasado había habido conflictos civiles (incluso guerras) entre el soberano y las cortes de los reinos, y en ese contexto la guerra de sucesión podría considerarse un conflicto más de ese estilo. La cuestión aquí es que el soberano que le ganó la guerra a las cortes de los reinos de Aragón eliminó esas mismas cortes y unificó las legislaciones propias con las castellanas por los decretos de nueva planta. La particularidad catalana respecto a sus vecinos desapareció.
Pero desde el punto de vista del estado moderno eso es la prehistoria. En ese momento aún no había soberanía popular o nacional, algo que se inicia en España con la constitución de 1812. Cuando en España comienza la soberanía del pueblo esa soberanía fue de toda la nación y de sus ciudadanos (o de algunos de ellos), no de reinos medievales. Cataluña no es un sujeto existente cuando se crea el estado-nación y el concepto de España como entidad liberal. La nación, como concepto liberal, pasó a sustituir al monarca (aunque el monarca tuviese atribuciones y poderes en esa nación).
Cuando en España se crea la Generalitat de Cataluña en 1932 se hace como si fuese una recuperación de las particularidades medievales de Cataluña y de su antigua diputación del general, aunque objetivamente se hace mediante mecanismos modernos y liberales. La Generalitat representaba autonomía pero no independencia, al igual que los condados catalanes no fueron independientes jamás aunque tuviesen unas cortes y leyes propias. La cosoberanía cortes-monarca del medievo pasa a ser un gobierno compartido entre gobierno central y Generalitat de Cataluña.

Esta pequeña explicación servirá para que entendamos porqué creo que el caso Catalán no es equiparable al Escocés. Ningún caso en la Europa continental puede equipararse al británico porque el criterio “nacional” nacido de la revolución francesa prevalece por encima de realidades particulares, por lo menos en todos aquellos estados nacidos antes del siglo XX.
Por lo tanto creo que la justificación del “derecho de autodeterminación” en el que se sostienen muchos independentistas no existe. Cataluña no tiene derecho de autodeterminación porque es parte integrante de la nación Española. Eso es importante para no falsear el debate.
¿Eso quiere decir que España es una “unidad de destino en lo universal”, irrompible y eterna? Obviamente no. No creo que sea muy aventurado si digo que de aquí 1.000 años España no existirá, posiblemente en bastantes menos siglos. Pero que algo no sea eterno o inmutable no implica que las naciones se puedan trocear a la carta en base a las argumentaciones convenencieras de parte.
Si Cataluña se separa (no autodetermina) del resto del país será por muchos mecanismos: Porque haya una rebelión independentista triunfante, una guerra, una aceptación de los sujetos en cuestión de que no se puede mantener una unidad nacional con un territorio muy hostil (en el caso que lo fuese) o por otros mecanismos diversos, pero no por un derecho a la autodeterminación de un territorio que no está invadido ni ocupado y por lo tanto no le aplica.
Cataluña no tiene más derecho a la independencia que sus vecinos de Aragón, Valencia o Baleares. No tiene más derecho que Euskadi o Navarra por razones similares, y si se me apura podríamos extender el argumento a otras muchas regiones con una historia o situación que pudiese justificar una fuerte particularidad, sean comunidades o provincias o no, porque la estructura provincial ha violado la historia en muchas ocasiones.

Hay veces que se dice que dentro de los agravios catalanes (más allá de los convenencieros de carácter económico) está la propia creación del estado autonómico y en café para todos. Se dice que la UCD creo que federalización artificial de España para diluir las excepcionalidades catalana, vasca y gallega.
Bien, es posible que esto sea así. ¿Qué era Cantabria? ¿Qué era la comunidad de Madrid? ¿Qué hacen las dos Castillas separadas, una con la mancha y otra con León? ¿Y Extremadura? Está claro que hubo bastante improvisación e inventiva con esto de las comunidades autónomas, y que quizá debió haber menos. Lo que pasa es que me parece a mí que en ese caso se hubiese creado una comunidad de “Castilla” demasiado grande y eso no encajaba bien en un estado federalizado.
En cualquier caso me parece de muy mal gusto estar preocupado de lo que tienes al lado. Decir “yo quiero esto y que los demás no lo tengan” es algo infantil y buscar agravios ahí no tiene mucho sentido ni me parece una posición respetable. Además creo que estos últimos 30 años han creado un sentimiento de comunidad en muchas de estas comunidades “artificiales” que ya no se puede ignorar. Quizá a un catalán no le guste que Murcia sea una comunidad autónoma, pero los murcianos ya tienen un sentimiento de comunidad y no se les puede negar una autonomía como la que tienen las demás.
Aún así siguen habiendo conflictos autonómicos. Muchos leoneses querrían crear una comunidad de León con Salamanca y Zamora, muchos andaluces del este querrían crear dos comunidades andaluzas, una occidental y una oriental, hay gente que quiere unificar el País Vasco y Navarra en la misma comunidad, etc. Lo que pasa es que creo que todas estas peticiones son minoritarias.

Yo comparto la frase de Pujol de que la independencia es casi imposible. Es casi imposible y está injustificada, tanto por la historia como por las motivaciones que la potencian (la insolidaridad fiscal) como absurda desde el punto de vista de la legalidad internacional.
Así pues ¿qué hacemos? Pues hay dos opciones, o se pasa olímpicamente de lo que digan los soberanistas catalanes y se les indica que, si quieren algo, que busquen mayorías para reformar la constitución, asumiendo los problemas de ruido permanente, rabia y aumento del populismo que eso puede ocasionar; o bien se intenta encajar el tema catalán dentro de una problemática mayor que tenemos en España, que es la disfuncionalidad de este sistema autonómico que después de 30 años hay que reformar.
En la próxima entrada explicaré qué creo, desde mi punto de vista, que se debería hacer con el problema que se ha creado en Cataluña.

2 comentarios:

  1. Hola Pedro, gracias por visitar mi blog. Ayer quise comentar tu entrada pero mi ordenador me hizo una mala jugada. A ver si hoy tengo suerte.
    Me gustó tu comentario de ayer al post en A sueldo de Moscu porque planteabas una crítica al independentismo catalán que comparto plenamente. Sin embargo los argumentos que aportas en este artículo me dejan un poco perplejo. Será por mi ignorancia sobre la historia de España o por haber visto disputas similares en otros contextos, me parece que una justificación histórica, en pro o en contra de una expresión de soberanía, carece de cualquier significado. Como bien sugería Don Ricardo, la soberanía es un acto político de facto, una expresión de voluntad que no tiene menor valor por fundamentarse en una interpretación de la historia discutible. Por ejemplo no hay nada más ingenuo e inútil que enumerar los "mitos" en la construcción de una imagen de nación. Cada nación tiene sus mito-motores, igual de arbitrarios (te recomiendo A. Smith, El origen étnico de las naciones). Al final si no son unos mitos serán otros, y la política por suerte no la hacen los historiadores. Un saludo, Roberto

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  2. Hola Roberto,

    Entiendo parcialmente tu crítica pero tengo la sensación de que hay que desmontar los argumentos que presenta la otra parte, por muy cansado que nos resulte y aunque a veces no lleve más que a un diálogo de sordos.
    Debemos entender que el nacionalismo se basa en un planteamiento maniqueo de la realidad y en una interpretación convenenciera de la historia. Esa es su base, es la razón por la que justifican en un caso y no justifican en otro la misma idea de forma absolutamente increible.

    Sabemos que los nacionalistas van a comenzar a compararse con Escocia o con Quebec, y van a comenzar de nuevo a achacar a España como idea eso de tener una especie de "fascismo genético". Creo que era importante ver por qué en unos sitios se acepta que una zona se segrege y en otros no.
    También creo que era importante explicar que muchísimos territorios dentro de nuestro estado tendrían en mismo derecho a la secesión que Cataluña, algo que los propios independentistas no aceptan. Por la misma razón creí que se debía dejar claro que eso del "Derecho a la autodeterminación" es algo que se aplica a colonias, no a partes integrante de una nación.

    Al final las comunidades humanas se crean por la historia y por los vínculos. Hablar de cuidadanismo radical está bien, pero no es la manera en que los estados se forman y no me gustaría caer en un utopismo poco real.

    En la entrada anterior hice las justificacions económicas, en esta tocaba las históricas. En entradas de las semanas anteriores hice explicaciones más del estilo del comentario que viste, que desde mi punto de vista son las esenciales. Pero en cualquier caso pienso que no son excluyentes porque todas abordan en debate desde los distintos puntos de vista en que éste se plantea.

    Saludos,

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