La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 26 de noviembre de 2012

Análisis de las elecciones catalanas: Castigo a la indefinición y la mentira














Acabé mi último escrito con el miedo de que Cataluña estuviese “valencianizándose”, es decir, repitiendo en otro eje lo que ha mantenido secuestrada mentalmente a la comunidad valenciana estos últimos años, la despreocupación por la corrupción, el populismo y el victimismo fundamentalmente. El aspirante a “caudillo” catalán, Artur Mas, parecía una copia de Francisco Camps aunque un poco menos ridícula (sólo un poco).
Me alegro mucho de haberme equivocado en mis miedos. Cataluña ha demostrado que no se va a dejar engañar por un impresentable que se ha puesto por encima del país y ha arriesgado la convivencia en Cataluña por su propio interés político y personal. Eso no quiere decir que el escenario generado en Cataluña esté exento de peligros, que no lo está, pero el castigo a Mas me parece una buena noticia.

Como todos sabéis CiU ha ganado las elecciones con sobre el 30% de los votos y 50 diputados. En las elecciones del 2010 había sacado 62 diputados. Ha perdido unos 100.000 votos, que no es mucho, pero que sí le ha bajado mucho en apoyo popular debido al aumento de la participación. El voto de CiU parece un voto fiel, de gente mayoritariamente acrítica que vota en todas las circunstancias, lo que le lleva a muy buenos resultados parlamentarios cuando la participación es baja pero a resultados mediocres cuando ésta aumenta.
Creo que no se ha dicho con toda la claridad necesaria pero debemos recordarlo. Este es el peor resultado de la historia de CiU a excepción de las primeras elecciones autonómicas del periodo actual en 1980, momento en que se partía de la nada y en el que el régimen de partidos estaba por generar.

Detrás de CiU se ha generado un grupo de 3 partidos con resultados similares, PSC, ERC y PP. La segunda fuerza política en votos es el PSC, pero en escaños es ERC. Esto se debe a la realidad del sistema electoral catalán que favorece a CiU y ERC al ser estos partidos quienes sacan mejores resultados en las provincias más pequeñas (Lleida, Girona y también Tarragona). Entre la asignación de escaños por circunscripción y la ley d’hont los partidos nacionalistas se llevan un par de escaños más cada uno. Recordemos como en las elecciones de 2003 y 2006 el PSC, que fue el partido más votado, quedó como segunda fuerza parlamentaria porque CiU dominaba la Cataluña más rural que está sobrerepresentada.
La debacle de CiU parece haber ocultado la del PSC, que es gravísima también. Repito lo que llevo repitiendo hace más de un año: El PSOE está en franca disolución en todas partes, pero en Cataluña por partida doble porque además de este desgaste intrínseco está su absurda apuesta específica para estas elecciones.
Esto del “federalismo con derecho a decidir” era una absurdez infumable. Para empezar no dijeron nada de qué federalismo querían. Hablar del federalismo es como hablar del “bien”, es una abstracción que puede significar mil cosas diferentes y si no puntualizas que quieres es porque estás intentando liar a la gente. Y esto del “derecho a decidir”, es decir, a independizarse, no tiene nada que ver con el federalismo. Ni en una federación de estados como EE.UU pudieron independizarse los estados del sur, ¿qué es eso de mezclar federalismo y derecho a la secesión? No tiene sentido.
Esta ambigüedad ante el envite planteado por Mas ha llevado al votante natural del PSC a buscar otras opciones que fuesen más claras con uno de los pilares del electorado del PSC, que es la pertenencia de Cataluña a España y/o una defensa clara de los derechos sociales. Los votantes del PSC han cambiado a ICV, al PP y sobre todo a Ciutadans.

El PP ha sacado muy buen resultado. La tendencia normal es que el PP retroceda en todas partes por el hartazgo y la desafección que provoca el gobierno Rajoy y, sin embargo, en Cataluña ha aumentado de votos y un escaño. La razón es sencillamente la desafección de los votantes del PSC, pues muchos de ellos han considerado que era importante plantar cara al desvarío soberanista de Mas y han visto en el PP y en la súper operada Alicia Sánchez Camacho un dique contra eso. El PP ha crecido por deméritos de los demás fundamentalmente, aunque debemos de reconocer que han sido honestos y claros con sus planteamientos nacionales, y eso ha sido positivo para ellos.
Todo el mundo dice que ERC ha sido la vencedora de las elecciones. Yo no lo tengo tan claro y en cualquier caso me parece que hay más vencedores que ellos, pero su resultado ha sido muy bueno. ERC ha sacado un buen resultado pero no espectacular, pues ha sido peor que en 2003 y 2006, aunque se ha recuperado de la hecatombe de 2010. La causa de su crecimiento es muy parecida a la del PP, es decir, ha sido provocada por deméritos ajenos, pero si bien la del PP ha sido a causa del PSC la de ERC ha sido a causa de Mas y de CiU.
Si observamos los resultados parece haber habido un trasvase claro de votos entre CiU y ERC (aunque con algún escape). Esto en cierta manera es lógico: Si juegas al independentismo cuando no eres independentista y muchos de tus votantes tampoco lo son lo único que vas a conseguir es potenciar a los partidos independentistas. Esto es lo mismo que le pasa a los partidos de izquierdas cuando hacen políticas de derechas, la gente prefiere una derechista de verdad a uno de mentira, y en este caso podemos decir que los independentistas también han preferido a un independentista de verdad (ERC) que a uno de mentira (CiU).
La posición de segunda fuerza de ERC es simbólica, pues objetivamente tiene menos fuerza que en 2003 o 2006, pero sí muestra claramente lo que ha creado Mas: Una polarización parcial de la ciudadanía catalana.

Después de este grupo de tres se sitúa, muy cerca, ICV, que ha aumentado 3 diputados y se sitúa alrededor del 10% de los votos. A pesar de haber subido (algo absolutamente normal con los recortes sufridos) esta subida ha sido escasa. Herrera lo ha vendido como una victoria pero tengo serias dudas de que pueda considerarse una victoria, fundamentalmente porque el aumento de votos de ICV es menor que la previsión de aumento de votos de IU en prácticamente todas partes.
En su descargo hay que decir que la presencia de ERC hace que ICV tenga más limitado su crecimiento, pues hay cierto tipo de electorado que ambos partidos comparten. Pero precisamente eso, el hecho de compartir parte del electorado, es un problema que ICV se ha buscado ella sola poniéndose del lado de los favorables a una consulta y al eufemístico “derecho a decidir”. Me consta que parte importante del electorado de ICV se siente francamente incómodo con que el partido de la izquierda alternativa esté jugando al nacionalismo. Herrera y la dirección dicen que ellos defienden una hipotética consulta porque es su tradición política, pero que eso no es lo importante y que ellos están a favor de un estado federal. Estoy convencido que ICV es una fuerza no-nacionalista y que se situaría en contra de una eventual secesión pero intentar estar presente en todos los campos me parece un error.
Si ICV se hubiese situado claramente en contra de la secesión con argumentos izquierdistas (internacionalismo, unidad para hacer frente a los poderes financieros, hermandad entre los pueblos de España) estoy convencido que hubiesen atraído a muchos más votantes potenciales del PSC que en estas elecciones. Quien quiera “derecho a decidir” tiene a ERC, ICV está para defender a los trabajadores y a los golpeados por el neoliberalismo. Si ICV hubiese entendido esto probablemente hubiese sido hoy la segunda fuerza política de Cataluña, pero el discurso del nacionalismo pujolista ha calado tanto durante tantos años que situarse en contra del derecho de secesión provoca complejos casi de franquismo.

Personalmente creo que el mayor éxito de estas elecciones es el de Ciutadans, que ha triplicado su mejor resultado de la historia. Es cierto que es más fácil multiplicar tus votos cuando partes de una posición residual pero si el aumento de ERC (que al final tiene el 13% de los votos) se ve como la mayor victoria no entiendo por qué no se puede hacer el mismo análisis con C’s.
C’s ha crecido fundamentalmente con los votos del PSC, de todos aquellos votantes que no se han querido tragar este pasteleo federalista con derecho a decidir no se sabe qué. Si Mas ha hecho crecer a ERC también ha hecho crecer a C’s pero como antagonista de su política. Ya veremos que hace Rivera con un grupo parlamentario, porque además de oponerse al independentismo deberá proponer un proyecto social y político claro. Realmente ha sabido desmarcarse muy bien el PP y situarse contra la corrupción y en contra de los recortes (al estilo UPyD), así que deberá persistir por esta vía.
El último partido que ha entrado en el parlament es les candidatures d’unitat popular (CUP), que son plataformas cívicas pro-independentistas que han ocupado el espacio político del impresentable de Laporta y su solidaritat, aunque con algo menos de apoyo.

Se están haciendo multitud de análisis de los resultados, la mayoría desde posiciones interesadas. La derecha hispánica está diciendo que el fracaso de Mas es absoluto y que Cataluña se ha posicionado claramente contra la independencia. Mientras tanto los independentistas están, de forma un poco patética y forzada, intentando convertir el resultado en un empujón al camino de la independencia haciendo sumas de votos a conveniencia y diciendo que la gran mayoría del pueblo catalán está a favor de la consulta.
Ambos análisis son interesados y falsos. Mas ha fracasado porque pretendía ser el “caudillo” de la futura Cataluña y se ha quedado en un presidente castigado (como era lógico) cuyo brutal descenso sólo queda paliado por la división de votos que tiene detrás de él. Está llamado a gobernar, pero esto es un duro correctivo que puede ser sólo el principio de su descalabro. Ha provocado una gran tensión interna con sus socios de Unió e incluso parte de CDC por su apuesta y ésta le ha salido mal. La propia burguesía catalana, de la que es vehículo político, se asustó con su propuesta y le ha dado parcialmente la espalda. No puedes implantar el independentismo en una coalición que no es independentista.
Realmente Mas se ha destruido a sí mismo tanto por forzar las cosas contra la naturaleza de su partido como a causa de su indefinición. Cada vez que Mas hablaba se contradecía a sí mismo. Había días que hablaba de la independencia y días que decía que las independencias totales ya no eran posibles. Había días que decía que quería la independencia dentro de la UE y días que reconocía que esto era casi imposible, otros días que negaba que fuese imposible y otros donde parecía volver a plantear la consulta soberanista como método de presión. Dependiendo del auditorio o se radicalizaba cara a la galería o intentaba tranquilizarla y hablaba de negociar para no asustar.
Al final la ciudadanía ha percibido que Mas no se creía ni lo que decía ni lo que hacía. Él mismo es consciente que Cataluña no puede independizarse sin destruir su partido y la propia esencia de Cataluña, y todo lo que hacía se ha descubierto como un viaje sin sentido hacia ninguna parte. Ha provocado el crecimiento del independentismo y del anti-independentismo, y menos mal que no lo ha hecho de forma irresoluble porque podría haber llevado a Cataluña a un extremo muy complicado.

Quiero hacer constar una cosa. Independientemente de los discursos interesados y mentirosos realmente tenemos tres bloques en Cataluña en lo que a la cuestión nacional se refiere. El primer bloque es el de los independentistas de verdad, compuesto por ERC y CUP. El segundo bloque es el de los partidos que no quieren ningún “avance” de autogobierno respecto a la situación actual, donde estarían PP y C’s. El tercer bloque sería el compuesto por CiU, PSC e ICV, bloque de los que quieren más autogobierno y una relación diferente con el resto del país pero que no quieren romper vínculos con éste. No os equivoquéis CiU está ahí, CiU es el partido de la gestión de la amenaza para conseguir competencias y avances, pero no es un partido de ruptura y sus votantes tampoco lo son mayoritariamente.
Bien, pues el bloque independentista ha sacado el 17,16% de los votos y el anti-independentista el 20,57% de los votos (no estoy contando ni a Solidaritat ni a partidos como PxC y UPyD para simplificar, si lo hiciese la diferencia saldría probablemente mayor). El bloque “intermedio” ha sacado el 55% de los votos. Ésta es la realidad de Cataluña señores, no las sumas interesadas. ¿Qué hay independentistas que votan a CiU? Claro y muchos, pero también hay votantes de la coalición que preferirían la desaparición de la Generalitat antes que una Cataluña independiente fuera de la UE. Que nadie se equivoque, CiU es la heredera en esta época de la Lliga regionalista, partido que no debemos olvidar que apoyó a Franco porque prefería el “orden” que éste le garantizaba a la autonomía que le garantizaba la República. Que nadie piense que esta priorización del orden y del interés económico no es consustancial a CiU porque sí lo es. De hecho este nuevo independentismo de CiU estaba sostenido en el interés económico y, cuando se ha visto que este camino llevaba a más problemas económicos y no a menos, la propuesta de CiU se ha hundido absolutamente.

Mi percepción es que la ola independentista se ha he ido desinflando progresivamente desde finales de septiembre. Parece como si Mas al subirse al autobús de la diada hubiese hecho que los demás se bajasen de él, pero no simplifiquemos porque no es tan simple.
La cuestión es que este independentismo económico que se ha estado creando durante años en Cataluña (“España nos roba y nos expolia”, “si fuésemos independientes viviríamos mejor”) y que explotó el 11-S pasado se ha comenzado a analizar seriamente desde entonces. En los dos últimos meses ha habido multitud de artículos y análisis de economistas, sociólogos y políticos sin necesidades electorales que han mostrado que la independencia de Cataluña era perjudicial para ella misma, tanto económica como socialmente. También se ha visto que con casi toda probabilidad una Cataluña independiente estaría fuera de la UE y el euro, que habría una migración de empresas hacia el resto de España y que una Cataluña independiente nacería en suspensión de pagos. Y ningún independentista "moderado” quería eso para su país.
Mas toreó con la realidad como pudo, que era mal y cínicamente. Se jugó el todo por el todo y llegó un momento en que no podía decir la verdad, que es que la independencia solo es posible a pasos cortitos y a muchas décadas vista, porque entonces hubiese desmontado su propia construcción. Y si su desplome no ha sido mayor es gracias a la fidelidad de su voto.

¿Qué hará Mas ahora? Él dice que va a seguir por el mismo camino y ha dejado caer que se apoyará en ERC. Va a ser interesante ¿va a asumir ERC la política de recortes de Mas a cambio de una consulta? ERC se hundirá si lo hace. Por otro lado Mas no puede cambiar de rumbo sin quedar como un payaso absoluto, pero visto lo visto CiU le debería exigir cambiar de rumbo y volver al “pragmatismo”. No creo que sea posible que CiU presente otro candidato a president, pero en cambio que Mas sea obligado a dimitir a mitad de legislatura para cambiar el rumbo sí me parece un escenario muy probable cuando la tontería esta de la transición nacional no de más de sí.
Creo que Cataluña ha castigado la indefinición y la mentira de CiU y PSC, unos por jugar a independentistas de mentira y otros por defender el derecho a la consulta de la secesión de mentira. Se ha votado a los honestos, de un lado y de otro, y si el independentismo ha salido fortalecido también lo ha hecho un anti-independentismo sin ambages.
Ojo, el escenario sigue siendo peligroso. Aquí cada uno hará la interpretación que le convenga y si Mas y CiU se empeñan en intentar la aventura que saben imposible tendremos dificultades y, sobre todo, mucho ruido. Y eso es malo para el país, no porque vaya a algún sitio (que no va) sino porque nos despistará de la gravísima crisis económica y sistémica que tenemos. Y no podemos despistarnos ni perder el tiempo porque para cuando nos demos cuenta ya nos habrán destruido el país.

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