La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 1 de noviembre de 2012

Necesitamos un frente amplio con un programa alternativo (I)

















Hay una parte importante de la población, entre los que me incluyo, que intuye que por el camino que está siguiendo este país no hay más futuro que un empobrecimiento generalizado, una destrucción del estado del bienestar tal y como lo conocemos y un país con unos pocos ricos, muchos pobres y una clase media casi inexistente; y todo ello a través de una depresión económica de muchísimos años.
Nuestros dos partidos de turno, PP y PSOE, son responsables de esta política, ambos la han seguido y ambos pusieron los cimientos durante sus respectivos gobiernos para que esta situación llegase. Como este turno es lo único que conocemos en democracia es normal que en nuestro país reine una especie de desafección por el sistema y una desesperanza en que algo pueda cambiar realmente.

Mucha gente se pregunta, desanimada, si realmente hay alternativa. Yo creo, en cambio, que esa pregunta es improcedente. No es cuestión de si hay alternativa, la cuestión es que debe haber alternativa y si no la hay debemos crearla a toda prisa.
Pero las cosas son más complicadas de lo que parecen. Hay mucha gente que es absolutamente crítica con esta situación que vivimos tanto desde el campo de la izquierda como también desde la derecha. Hablamos de gente juiciosa, con pensamientos y criterios propios que no se dejan dominar por la propaganda de los partidos y de los medios de comunicación de masas. A veces la crítica viene por razones diferentes pero otras veces las críticas son increíblemente parecidas para venir de personas que están en campos ideológicos distintos o, por lo menos, son críticas que tienen muchos puntos en común.
El problema es que las soluciones o el camino que se propone desde los distintos campos ideológicos suelen ser o refritos del pasado, o bien un bloque de ideas compacto y sin prioridades que se presenta como un todo, siendo partes de este todo inasumibles para la mayoría de la población. Hay, por ejemplo, quien echa la culpa de esta situación a las ayudas públicas concedidas para solventar la deuda privada. Esta idea, que podría tener una aceptación general, acaba mezclada con otros criterios destructivos de todo lo público y por eso es por lo que acaba siendo rechazada por la mayoría de la población.
Igualmente en el campo contrario hay quien echa la culpa de la crisis a la desregulación financiera y a la pérdida de poder del factor trabajo, ideas que probablemente son aceptadas por una mayoría de la población. Pero claro, estas ideas también acaban mezcladas con llamamientos a la república, a una asamblea constituyente y hasta a una nacionalización de los medios de producción, y por estas ideas adicionales es por lo que todo el paquete se rechaza.
No sé si es cuestión de egoísmos, de puritanismos ideológicos absurdos o de otras cosas, pero la cuestión es que todos los que nos oponemos a esta política y esta economía que nos domina hemos generado una jaula de grillos llena de gritos, reproches y soluciones mesiánicas. Parece como si no supiésemos priorizar, parece como si no entendiésemos que es momento de buscar mayorías con gente que piense parecido a nosotros y no de intentar dogmatizar a la sociedad con ideologías purísimas. A veces parecemos tontos.

Yo creo que el futuro se debe plantear en dos pasos. Hay un primer paso que debe ser una gran alianza basada en tres o cuatro puntos básicos que nos permita salir de este “austericidio” que nos está imponiendo Alemania y el capital financiero internacional. Insisto, tres o cuatro puntos básicos, claros y contundentes, sin ambages, pero tres o cuatro sin entrar en cuestiones conflictivas que alejen a nuestros potenciales aliados.
Todo ello debe estar sostenido por unos principios políticos amplios pero claros. Estos principios políticos deben fundamentarse en dos vías: No permitir que la soberanía y la democracia sean secuestradas, es decir, tener como prioridad recuperar la soberanía popular; y no aceptar de ninguna manera pagar las deudas o las partes de la deuda que han originado irresponsablemente personas o entidades identificadas y que hoy por hoy está pagando el pueblo.
Yo creo que estos principios pueden estar sostenidos por una importantísima mayoría social, y démonos cuenta que son principios absolutamente opuestos a la realidad que tenemos hoy. Democracia y rechazo a que el pueblo pague una deuda que no es suya, esos deben ser nuestros principios.
Luego, cuando esto se cumpla, ya habrá tiempo de debatir qué tipo de estado queremos, qué tipo de economía queremos, si ciertas cosas deben ser públicas o privadas y cualquier otro conflicto que pueda surgir en nuestra democracia recobrada. Eso es una segunda fase, pero es importante que no perdamos las prioridades de vista. Tenemos que recobrar nuestra democracia y acabar con este ahogo económico si queremos aplicar nuestras políticas alguna vez.

Por supuesto para lograr todo esto hacen falta propuestas concretas, ¿cómo hacemos que el pueblo no pague la deuda de bancos y grandes multinacionales esenciales? ¿Cómo recobramos nuestra democracia secuestrada bajo la amenaza permanente?
Esta es la parte más compleja sin duda, pero para llegar ahí tenemos que tener los principios y los objetivos comentados claros. ¿Los tenemos? Bien, pues en la próxima entrada propondré las medidas concretas que creo que se podrían aplicar para intentar cumplir estos objetivos.

5 comentarios:

  1. "Hay una parte importante de la población, entre los que me incluyo, que intuye que por el camino que está siguiendo este país no hay más futuro que un empobrecimiento generalizado, una destrucción del estado del bienestar tal y como lo conocemos y un país con unos pocos ricos, muchos pobres y una clase media casi inexistente; y todo ello a través de una depresión económica de muchísimos años."


    Pero somos minoría. La gran masa no es aún consciente de la espiral el círculo vicioso en el que andamos metidos y la que se nos viene encima. Siguen con sus jueguecitos, con sus frivolidades, con su pasotirmos, con su no querer saber nada de la realida o con mirar para otro lado.

    Lo veo en mi entorno. En medio de la debacle y el desastre, hay quien aún lo niega. O se enfadan. Te dicen que eres un pesimista y un aguafiestas, o frases hechas como "no hay mal que cien años dure" o "ya escampará". No hace mucho, hablando con un ex-compañero de trabajo afectado por un ERE en el hotel donde trabajábamos juntos me dice que aún ve gente que está convencida y le dicen que Rajoy nos sacará de ésta.

    Bueno, y yo ya que en cuatro meses cumplo los 51, ya he agotado la prestación contributiva de desempleo y la ayuda por agotamiento de los 426€. Ayer me llegó la carta de aprobación para la RAI por la misma cantidad y para ganar tiempo. Me llega justo para pagar el alquiler y los gastos de casa. Para la alimentación, a base de macarrones y productos de marcas blancas, estoy dando mordidas a los pequeños ahorros que me quedan; los que tenía para hacer frente a cuelquier gasto e emergencia que me pudiera surgir.

    He echado incontables curriculusm, tanto fisícamente como por los portales de empleo o anuncios en prensa. He dado todas las vueltas que han sido necesarias, pero todas han sido en vano. Lo único que he conseguido en más de una año ha sido dos contratos temporales: uno de diez días y otro de un mes, y éste último de pura chiripa: porque un empleado se fue rebotado en una discursión con el jefe, que si no tampoco.

    Como a partir de los 50 ya no nos quiere nadie he intentado la opción del autoempleo, todo un suicidio en éstos tiempos que estamos en el que tantos comercios cierran por la bajada de consumo y la falta de ventas, además de resultar misión imposible por no tener financiación ni avales.

    Tampoco puedo emprender lo único que se puede emprender en esta mierda de país, y es hacer las maletas y coger el camino. Pero también en el exterior priorizan a la juventud, con lo cual estaría abocado al fracaso.

    Así que aquí estoy, impotentemente ya viéndolas venir: la próxima estación será Cáritas, la Cruz Roja o directamente tirado en la calle.

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  2. Lo bueno de le situación actual, por encontrarle algo bueno, es que cada vez hay más gente a la que se le abren los ojos y descubre que el cambio no es que sea un opción sino la única opción.

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  3. Me da la impresión de que esto sólo lo arregla una dosis masiva de guillotina. Al tiempo.

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    1. Pues, siendo muy probable que sin guillotina no haya solución real, estoy seguro de que solo con guillotina, sin más, no vamos a solucionar del todo.
      Deberíamos conseguir que haya más gente detrás de la guillotina que enfrente, así que primero lo que dice el artículo: construir la mayoría social.

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  4. por mi lado, casi 100% de acuerdo.
    pero, como coincido contigo en que la madre del cordero son las medidas concretas y, como tú mismo dices, ahí es donde empiezan las disensiones, pues ahí te espero (con leal esperanza, te lo aseguro).

    salud

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