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martes, 4 de diciembre de 2012

El neosocialiberalismo

















El otro día me sorprendía a mi mismo calificando la medida de subir las pensiones un 1 ó un 2% en función de la renta de “socialdemócrata”. No quería decir que fuese socialdemócrata realmente, sino que el hecho de subir algo más a quienes cobran menos es algo más socialdemócrata que hacerlo igual para todos, que sería una medida más conservadora o liberal.
En cuanto usé esa palabra me di cuenta de lo herético que estaba siendo. Quizá fue producto de la dialéctica que usan los medios de comunicación, que a veces comparan a los ministros de este gobierno diciendo que unos son socialdemócratas (Montoro, Báñez) y otros liberales (De Guindos); o quizá fue simplemente que hemos desplazado el eje de la política hacia la derecha de forma radical y hasta la más mínima sensibilidad nos parece ya socialdemócrata, pero el hecho es que estamos pervirtiendo el lenguaje de forma muy grave.

Creo que es importante que volvamos a recordar brevemente la naturaleza de las palabras. Socialismo, como tal, es una ideología nacida en el siglo XIX que pretende generar una sociedad igualitaria con escasas diferencias económicas y de renta entre personas. Hubo dos tipos de socialismos en el siglo XIX, uno de estirpe “francesa” que buscaba la igualdad al margen del estado y en base al acceso igualitario de todos los ciudadanos a poder disfrutar de los frutos de su trabajo (que acabaría convergiendo parcialmente con el socialismo anarquista); y otro de estirpe “alemana” basado en las obras de Karl Marx y Frederic Engels, que pretendía usar el estado como gestor de los medios de producción propiedad de la colectividad para llegar al objetivo igualitario.
Como el “socialismo francés” no pervivió como tal cuando se habla de socialismo hoy en día se suele hacer referencia al socialismo de origen marxista. ¿Cuál es la propuesta de este socialismo? Una nacionalización de todos los medios de producción o por lo menos de los “grandes” medios de producción, que serían gestionados por el estado siendo éstos de propiedad colectiva. El estado sería el encargado, pues, de la política salarial y de distribuir esa riqueza de forma más o menos homogénea.

Después de la primera guerra mundial en países como Alemania (por las ideas de Eduard Berstein) y después de la segunda guerra mundial de forma general en el mundo occidental el socialismo evolucionó hacia la socialdemocracia. La socialdemocracia otorgaba un papel central a la democracia parlamentaria y proponía una economía mixta donde los medios de producción fuesen algunos públicos y otros privados. Se combinaba la titularidad pública de algunos medios de producción y se completaba con una política impositiva progresiva que aplicaba a todo el mundo, tanto a los medios de producción privados como a los trabajadores en general.
Pero a partir de los 90 la socialdemocracia comienza a cambiar. De la mano del laborismo británico se crea la “tercera vía” por la que la propiedad privada pasa a convertir en un aliado en tanto en cuanto es motor de generación de riqueza, y se establece un sistema por el que se intenta compatibilizar los servicios sociales generados por las políticas socialdemócratas con la generalización de la iniciativa privada en todos los ámbitos. La parte pública de la economía mixta se privatiza y se legislan desregulaciones para favorecer la extensión de la economía privada mientras los servicios públicos siguen manteniéndose como servicios para todos, aunque muchos de ellos privatizados generándose mecanismos de colaboración público-privada. La igualdad y los servicios sociales se siguen manteniendo gracias a la persistencia en una política impositiva progresiva.
La tercera vía la comenzó Tony Blair en el Reino Unido (aunque ya se habían hecho alguna de estas cosas en otros países como España, donde el gobierno del PSOE ya había comenzado ciertas privatizaciones) pero se extendió rápidamente a todos los partidos socialistas/socialdemócratas europeos y, a principio de la década del 2000, todos los partidos socialdemócratas ya militaban en esta tercera vía que muchos han llamado “socialiberalismo”.

Bien, pues yo creo que la crisis de 2008 ha acabado con eso del socialiberalismo, y no sólo porque todos los partidos que habían militado ahí hayan perdido las elecciones sino porque en muchos de los países europeos se entró en una cuarta etapa del socialismo que he llamado “neosocialiberalismo”.
¿Qué sería el neosocialiberalismo? Pues sería ir un paso más allá en la destrucción de las políticas socialistas y que se ha dado sobre todo en los países que más sometidos están a la dictadura merkeliana, que son los del sur de Europa.
El neosocialiberalismo consiste en una imitación y obediencia absoluta a las políticas de la derecha neoliberal dónde la única diferencia se observa en cierta sensibilidad social a la hora de implementar las políticas neoliberales. Vamos a poner como ejemplo al gobierno de Papandreu en Grecia.
El gobierno “socialista” de Grecia fue una marioneta en manos de la UE y de Alemania desde prácticamente 2008. Como pago por el rescate financiero al país los gobiernos griegos han tenido que cumplir las “recomendaciones” de la troika que generalmente consistían en privatizaciones, reformas neoliberales y recortes sobre el gasto social.
Pongamos como caso la primera reducción de las pensiones que decretó el gobierno Papandreu. La troika exigía recortes en la partida de pensiones por un importe determinado y el gobierno griego era el responsable de proponer un plan. La sensibilidad neosocialiberal consistió entonces en que los recortes fuesen menos agresivos para quienes tenían las pensiones más bajas. Papandreu decretó un descenso del 5 ó el 10% (no recuerdo ahora) de todas aquellas pensiones de más de 1.000 euros, mientras que mantuvo el importe las menores.

Un gobierno neoliberal hubiese bajado todas las pensiones por igual, pero el gobierno Papandreu hizo dos grupos para que la medida no afectase a los más desfavorecidos. Ahí tenemos la única diferencia.
Sin embargo un socialdemócrata no hubiese aceptado jamás bajar las pensiones, e incluso un gobierno socialiberal tampoco debería haberlo permitido en base a que era uno de los servicios básicos del estado social. Pero en cambio el PASOK sí hizo esa reducción (a la que luego acompañó otra) aceptando de buena gana ese ataque a la cohesión social del país. Difícilmente se puede llamar a ese gobierno ni socialdemócrata ni socialiberal.
Otro caso: Las medidas del gobierno del PSOE en 2010. Una de ellas fue la reducción del 5% en el sueldo de los funcionarios. Para “suavizar” la medida el gobierno de Zapatero legisló un descenso progresivo del sueldo, que afectase más a quienes más cobraban y menos a quienes menores sueldos tenían. Esta es otra clara política neosocialiberal, no se cuestiona el recorte del gasto, el ataque a los salarios o la destrucción del estado del bienestar, tan sólo se le aplica cierta sensibilidad a la medida para que no sea tan dañina para los pobres.

Hoy Europa está dominada por dos tipos de políticos, los neoliberales y los neosocialiberales, no hay ni socialiberales ni mucho menos socialdemócratas, y de socialistas ya ni hablamos.
Creo honestamente que un liberal o un cristiano-demócrata de hace 20 ó 30 años era, en política económica, más de izquierdas que cualquiera de los partidos socialistas y socialdemócratas que pululan hoy por Europa. Esta es la triste realidad, la degeneración absoluta de los partidos socialistas y no sólo de éstos. ¿Hay partidos democratacristianos hoy? No, no los hay. Excepto porque se oponen al aborto o al matrimonio gay por lo demás son directamente neoliberales. ¿Y los liberales? Mirad el FPÖ alemán, de ser un partido liberal centrista en los 70 se ha convertido, hoy, en la punta de lanza del capitalismo financiero en Europa y en el responsable primero de este imperialismo económico asfixiante.
No es, pues, el hundimiento de una ideología, es el hundimiento de un concepto: La igualdad social. Todas aquellas políticas o ideas que defendiesen la igualdad de renta y la cohesión social como valor supremo han sido erradicadas de la política contemporánea y de la acción de los gobiernos.

Si los partidos socialistas europeos quieren volver a recuperar la mayoría social y convertirse en la fuerza del cambio tienen una ingente labor por delante. Deberían ser conscientes de este proceso de degeneración ideológica al que se han sometido y revertirla absolutamente. No es una cuestión de medidas per se, es una cuestión ideológica, de qué se está dispuesto a aceptar y qué no, de fijar líneas rojas sobre lo que no puedes aceptar jamás y de ser valiente para tomar una serie de decisiones radicales y dificilísimas para mantener tus principios.
Y en cualquier caso tengo serias dudas de que este proceso de degeneración de los partidos socialistas sea reversible. O se refundan sobre una base de radical modificación de lo que hay ahora o me parece a mí que los tataranietos del socialismo van a pasar a la historia. Su espacio sería ocupado por otros partidos, por otra izquierda que sí tenga claros los principios de igualdad y de cohesión social y que proponga mecanismos de gobernación y gestión diferentes.

4 comentarios:

  1. Hola Pedro - interesante entrada de esas ideológicas que me gustan. Quisiera responderte en una entrada aparte a lo largo de estos días pero así a bote pronto te diré que estoy bastante de acuerdo con tus valoraciones sobre el estado actual de las ideologías.

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  2. Totalmenete de acuerdo salvo en un aspecto. Creo que la posición ideológica de los socialdemócratas clásicos la están ocupabdo en el espectro los partidos excomunistas (Syriza, IU, Bloco de Esquerda...), al menos en el Sur de Europa.

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  3. Celtíbero,

    Sí, esto es una cosa que no he comentado pero que es bastante cierta, si bien no en todos los aspectos. Aunque fíjate que de los tres ejemplos que has dado, dos (Syriza y bloco) son partidos de izquierda que están ajenos a los partidos comunistas de sus países, algo que no pasa en IU y que quizá supone un problema para su crecimiento más allá del 15%.

    Saludos,

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  4. Coincido con su apreciación, aunque creo que ese hipotético crecimiento de IU dependerá del dramatismo de la situación y de en qué medida sean capaces de alejarse del dogmatismo, como bien señalaba usted en un post anterior

    saludos

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