La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 28 de mayo de 2012

Distribución y redistribución de la renta












He mantenido una serie de discusiones últimamente sobre las políticas redistributivas del estado. En estas he podido observar un clásico que vengo escuchando hace muchos años en diferentes formas, como “yo no tengo porque mantener a vagos”, “me están quitando un dinero que he ganado honradamente por mí mismo”, “los impuestos son confiscadores”, “una minoría pagamos a una gente que no quiere trabajar”, etc. etc.
Llevo muchos años escuchando este tipo de argumentaciones convenencieras, egoístas y absolutamente miopes. Sin embargo su extensión es síntoma de que algo falla, de que algo no funciona en las políticas redistributivas y tampoco en la comunicación de las mismas.

Lo primero que hay que tener claro es que un hombre no es una isla en medio del océano, ni personal ni económicamente. Hay mucha gente que cree que él “genera riqueza”, o empleo, o actividad económica y esto es verdad pero solo en parte. Cualquier trabajador, emprendedor o lo que sea genera riqueza gracias a que hay unos condicionantes que le permiten crearla.
Yo puedo ser un genio con un proyecto de ingeniería que va a ser un éxito y que va a facilitar la vida a millones de personas, y por eso sé que me demandarán lo que fabrique. Sin embargo yo no puedo crear nada por mí mismo. Necesito capital, necesito trabajadores y necesito que alguien me compre lo que he creado. Yo, además, tampoco he obtenido esa idea por memoria genética. Si la he podido desarrollar ha sido gracias a mi educación y probablemente a mi experiencia vital y laboral, y todo eso no lo he desarrollado yo solo sino que es parte de la complejidad de las relaciones humanas. Le debo mucho a mi familia, pero también a las instituciones educativas en las que he estudiado, a las empresas en las que he trabajado y los compañeros que he tenido y a otras muchas cosas.
Para generar mi empresa he tenido que estudiar (quizá lo he hecho en la educación pública), he tenido que pedir dinero prestado (a una institución financiera), tengo que contratar trabajadores cualificados (que obtendré si en mi país hay una masa laboral cualificada, algo que dependerá de forma importante del gasto público en educación de la generación anterior). Para instalar mi fábrica buscaré el mejor punto geográfico posible, con buenas infraestructuras y comunicaciones (tanto para que mis trabajadores puedan llegar a la fábrica como para poder transportar mis productos acabados a costes razonables), en zonas aptas para el entorno industrial (por una cuestión de servicios necesarios para el desarrollo industrial). Todo eso lo puedo tener gracias a la inversión en infraestructuras que lleva realizando durante muchos años el estado en el que estoy.
¿Podría haber desarrollado mi magnífica idea si fuese un beduino que vive en el desierto? Obviamente no. Ojo, esto no es quitarle mérito personal a nadie, es simplemente entender que no podemos pensar que la “sociedad” o el “país” o como queramos llamarlo es absolutamente irrelevante en nuestras actividades económicas porque no lo es.
Este argumento es absolutamente indiscutible y es la justificación para las políticas redistributivas, las personas deben contribuir a la sociedad que ha contribuido a su éxito. Otra cosa es la naturaleza de las políticas redistributivas, sus excesos o sus objetivos o que sus consecuencias san malas o buenas, y si son malas entonces habrá que reajustar los parámetros del sistema, pero no los objetivos del sistema que están basados en una visión determinada de la sociedad.

La redistribución de rentas nace originariamente de la observación de que la distribución primaria de la renta no se está haciendo de forma justa ni efectiva, y que es incapaz de llegar a todos los ciudadanos. En la economía capitalista es el mercado el que asigna un valor al trabajo, que no es nunca el valor adecuado a su productividad objetiva. La contribución del trabajo a la generación de riqueza es mayor que lo que se percibe por él, por la obvia razón que el objetivo de cualquier empresa es maximizar sus beneficios y para ello tenderá a pagar los mínimos salarios posibles.
Como no existe una regulación estricta de salarios y márgenes de beneficio y se deja que el libre mercado sea quien marque los salarios, la redistribución se hace necesaria. Marx decía que gracias a la existencia de un ejército industrial en la reserva (de trabajadores sin trabajo) los salarios tenderían a salarios de supervivencia, por pura ley de oferta y demanda. Hoy en día esto no es exactamente así porque hemos aceptado que los límites mínimos de la dignidad de un ser humano es algo más que no morirse de inanición (además de porque hay leyes laborales), pero creo que la tendencia que marcaba Marx es válida para entender que pasaría sin redistribución ni regulación laboral, y más en un mundo con un mercado laboral global.
Si la distribución primaria de la renta fuese buena la necesidad de redistribución sería menor. Objetivamente es el mejor escenario posible, que haya una buena distribución primaria de la renta. La mejora de la distribución primaria de la renta se hace con regulación, como las leyes de salario mínimo o los convenios colectivos. Más allá no se suele ir, más que nada porque se entraría en un intervencionismo económico que desde los parámetros actuales sería tildado de soviético. Sin embargo sí hay maneras de poder avanzar hacia una distribución primaria mayor sin un intervencionismo tan descarado, como sería la potenciación de ciertos sectores económicos o ciertas realidades económicas en las que sepamos que existe una buena distribución de renta (como por ejemplo las cooperativas).
Ah, por cierto, ya que he usado el adjetivo soviético. En los países comunistas no había redistribución de la renta. Los impuestos en estos países eran bajísimos y es lógico si pensamos que era el estado de forma primaria quien fijaba los salarios y que los beneficios empresariales eran del estado directamente. Cuando estos países se convirtieron a la economía de mercado tuvieron muchísimos problemas para crear una estructura impositiva solvente ante la poca costumbre de la población en el pago de impuestos.
Por lo tanto debemos trabajar en dos ejes, en una mejora de la distribución primaria de la renta en base a la regulación, y después en un mecanismo corrector de redistribución. Centrarse en uno de ellos exclusivamente nos llevará a un sistema ineficiente.

Actualmente los sistemas redistributivos del estado del bienestar están siendo puestos en duda. No hablo de la duda “económica” ni de la duda sobre su sostenibilidad, muchas veces artificial o parcial y dirigida por intereses políticos y por una filosofía económica determinada que tiene sus conclusiones predeterminadas, hablo de la duda social sobre el estado del bienestar. La gente ve al sistema ineficiente o injusto, y esto está promoviendo la desafección de mucha gente que ya no considera este sistema como algo a defender.
¿Por qué pasa esto? Sería un análisis muy largo. Hay una parte técnica, que para analizarla deberíamos entrar en las áreas concretas y analizar las gestiones deficientes y los mecanismos de fraude que afectan a esa área concreta, pero en lo que quería concentrarme es en la otra parte, es en el fallo global de este sistema, en el fallo “ético”. Porque sí, hay un fallo central enorme en este sistema, un fallo que se ha agrandado en las últimas décadas.
El problema principal de nuestro estado de bienestar es que la redistribución no afecta por igual a todos los ciudadanos. El sistema del bienestar se ha convertido en un mecanismo redistributivo donde las clases medias y trabajadoras se redistribuyen la renta entre ellas desviando algo de renta a las clases marginales, y dejando a la clase más alta parcialmente fuera del sistema. Esto es así en casi todos los estados occidentales.
En países como España sabemos que el estado del bienestar se sostiene fundamentalmente por las rentas del trabajo y las cotizaciones sociales, es decir, por todo lo relacionado con el trabajo asalariado. Esto es así porque las distintas modificaciones sobre las normativas fiscales han ido reduciendo cada vez más las aportaciones de los beneficios empresariales al sistema redistributivo. Y lo que vale para empresas vale también para trabajadores que ganan ingentes cantidades de dinero en trabajos autónomos gracias al conocido fraude de la empresa interpuesta, que permite que sea una sociedad de propiedad personal la que obtenga los beneficios del trabajo de estos trabajadores acogiéndose a una normativa fiscal privilegiada.
Siempre hablo del caso de José María Aznar, que cobra sus conferencias y trabajos a través de la sociedad familiar Famaztella S.L y, por lo tanto, no paga ni IRPF ni S.S sino impuesto de sociedades. Estoy convencido que el porcentaje de impuestos que paga el Sr. Aznar es inferior al que pago yo, que soy un asalariado y no puedo hacer esta trampa. Es el mismo caso, por ejemplo, que reconocía el multimillonario Warren Buffet que confesó pagar menor porcentaje de impuestos que su secretaria.

Si el sistema falla (porque se ha permitido que falle) por su parte alta la consecuencia inevitable es que son los siguientes estratos de la pirámide los que deben ser sobrecargados de impuestos para compensar esta falla. Entonces es la clase medio-alta o la clase asalariada de alto poder adquisitivo la que acaba pagando cantidades altísimas de impuestos sobre la renta. Hoy en España hay tipos impositivos mayores al 50% debido a la necesidad del sistema de obtener recursos. ¿Hay gente que paga un 50% porque el sistema es confiscatorio? No, hay gente que paga un 50% porque hay señores que ganan 10 veces más que ellos que pagan el 20%. Es así de sencillo y así de duro.
Así pues la carga del sistema se centra de forma importante en las clases medias y medio-altas, que sienten que están pagando la redistribución de toda la pirámide económica mientras los que son ricos no pagan lo que deben. La desafección de estas personas al estado del bienestar está automáticamente asegurada, pues ni responde a su interés personal ni existe un verdadero sistema fiscal justo que se pueda defender en base a la ética social. Si, además, se comienza a trocear el sistema del bienestar y se comienza a dar servicios por renta (lo que deja a estas rentas fuera de los servicios del sistema del bienestar), ya ponemos a estas personas en pie de guerra contra la “redistribución”.
Esto último es algo que parece que nuestros políticos incompetentes no entienden. ¿Cómo pretendes dejar fuera de los servicios del sistema a quienes más aportan al mismo? Si a un tipo que gana 40.000 euros al año le haces pagar medicamentos, no les das plazas de guardería para sus hijos, no le ofreces ayudas de vivienda, etc. Cuando otras personas si tienen estos servicios estás creando automáticamente desafectos. Eso no es un estado del bienestar, es un estado asistencial para quienes tienen menos recursos, pero no un estado del bienestar. Que nuestros políticos hagan esto solo puede ser síntoma de incompetencia absoluta o porque tienen el síndrome del caballo de Troya, es decir, porque pretenden destruir el propio sistema del bienestar minimizando las bases que lo apoyan. Esperanza Aguirre sería de esas políticas, por ejemplo.

La redistribución de renta es, hoy por hoy, absolutamente necesaria para asegurar la cohesión social y la dispersión de renta. Sin embargo el sistema tiene fallas, tiene errores y va a haber que corregirlo o reformarlo entero para que esto no pase.
No podemos desistir en nuestros objetivos pero, ¿es realmente este sistema del bienestar disfuncional que carga sus recursos sobre el trabajo asalariado la mejor opción? Quizá no, y por eso es necesario estudiar todos los caminos que nos lleven a nuestros objetivos y concepción social, con redistribución sí pero también generando mecanismos de distribución primaria de la renta más igualitarios.

miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Qué hará Rajoy en Roma?













Aprovechando la cumbre de la OTAN del otro día el virrey italiano Mario Monti invitó a Rajoy a la cumbre por el crecimiento europeo que se celebrará en Roma el próximo junio. A esa cumbre iban a asistir el presidente de Francia, la canciller Alemana y el primer ministro de Italia, y ahora también asistirá el presidente de gobierno español.
La cumbre del “crecimiento” se supone que es para hablar de eso, de crecimiento, idea que repite machaconamente el presidente francés Hollande y que los alemanes no quieren oír porque para ellos representa una de estas dos maléficas cosas: O endeudarse más, o que Alemania acabe avalando o pagando por los países del sur.
Monti, virrey puesto por Merkel para quitarse de en medio a Berlusconi, ha sido un buen servidor estos meses pero no es tonto. Sabe que Italia necesita un estímulo económico porque si no acabará como Grecia y la espiral de deuda engullirá a la economía Italiana. Desde que ha ganado Hollande, o incluso antes cuando ya preveía que algo así iba a ocurrir, Monti apareció con criterios autónomos alejados a los de Berlín. Se está convirtiendo en un virrey rebelde pero por una razón incuestionable: Es lo que necesita su país.

En esa cumbre se prevé una alianza Holande-Monti para ciertos asuntos como los eurobonos, el uso del BEI o la acción del BCE para bajar las primas de riesgo de los países con problemas, aunque quizá Monti se sitúe en una situación intermedia entre ambos líderes tanto para acaparar centralidad como para no montar una rebelión de la noche a la mañana contra quien le ha puesto en el cargo.
Claro, mi pregunta aquí es, ¿para qué demonios ha invitado Monti a Mariano Rajoy? España es la cuarta economía de la zona euro y por lógica debería estar allí pero ya se sabe que a los líderes de países importantes les gusta tratar con el menor número de interlocutores posibles. Si Monti ha invitado a Rajoy no es porque crea que España es un país importante, es porque piensa que la actitud de Rajoy va a ser proclive a sus intereses.
Supongo que Monti piensa que Rajoy, que es presidente de España no nos olvidemos, debería defender lo que objetivamente interesa a su país. España es un país con unos problemas parecidos a los de Italia y, por lo tanto, las peticiones de Monti y Rajoy deberían ser las mismas. Esta es la teoría y lo que Monti debe haber pensado.
Sin embargo el señor Monti no cuenta con el genio de los políticos españoles y nuestra ya histórica sumisión al poderoso. Desde hace casi 20 años (vamos, desde que no está Felipe González) nuestros presidentes se han mostrado serviles con los poderosos y han buscado reafirmar su ego a cargo de la política exterior de España. Nos vendimos por salir al lado de Bush en el “fregao” de Irak, nos vendimos por estar en el G-20, y por la pinta que lleva todo esto nos venderemos por ser el nuevo perrito faldero de Alemania una vez Sarkozy está con la Bruni de vacaciones.
Esta intuición procede de las declaraciones de Rajoy y de De Guindos en las últimas semanas que, incapaces de entender que la victoria de Hollande nos daba una esperanza como país, se han dedicado a cantarle odas a la canciller alemana. Con los precedentes que tenemos diría que a nuestros gobernantes les interesa más codearse con la jefa que evitar que nuestro país sea destruido económicamente.

En los últimos días, sin embargo, empiezo a ver una actitud distinta. Creo que después de 6 meses de estar haciendo el estúpido ya se han dado cuenta de que no pueden hacer más de lo que han hecho, que lo que han hecho no funciona ni sirve para nada por sí solo y que necesitamos imperiosamente transgredir los dictados Merkelianos para poder salir de esta: Necesitamos que el BCE proteja nuestra deuda, necesitamos crecimiento y probablemente necesitemos eurobonos (por no hablar de un posible rescate bancario).
¿Qué hará Rajoy en Roma? ¿Se aliará con Hollande y Monti en lo esencial que es lo que interesa a nuestro país, o se venderá a la canciller para satisfacer sus ganas de protagonismo? Deseo que sea lo primero, porque lo segundo sería dar la estocada a nuestra nación, no porque sea inevitable nada sino porque dejaría bien a las claras que nuestro gobierno estaría dispuesto a destruir el país en nombre de la ortodoxia para salir en la foto.
Francia, Italia y España formando un bloque contra Alemania, eso es a lo que debemos aspirar. Lo contrario sería un suicidio. Espero que el Sr. Rajoy lo entienda porque si no que dios nos pille confesados.

lunes, 21 de mayo de 2012

La devaluación interna





















La estrategia económica alemana para Europa se basa básicamente en intentar generar los esquemas presuntamente lógicos sin querer pasar por las medidas necesarias. Realmente lo que pretenden es que el sur de Europa devalúe sus precios y salarios, pero esto sin afectar a Alemania y sin hacer política monetaria alguna.
Esta cuadratura del círculo sólo se puede hacer mediante lo que se llama “devaluación interna”, que es una especie de imitación de las consecuencias de una devaluación monetaria sin hacerla. La idea es que, para recuperar la competitividad, los sueldos en el sur de Europa bajen para así poder exportar más. Si los sueldos bajan, y a no ser que nos queramos morir de hambre, los precios también deberían bajar por ley de oferta y demanda.

Cuando los países han tenido problemas de competitividad o de crisis normalmente han optado por devaluaciones competitivas. Se actuaba sobre el tipo de cambio disminuyendo el valor de tu moneda y así conseguías que los productos que se fabrican en el país fuesen más interesantes para los compradores extranjeros por precio.
En principio la devaluación lo deja todo igual dentro del país, pues es el dinero el que pierde valor cara al exterior pero internamente todo sigue igual. Lo que pasa es que los países no son cerrados y necesitan importar y esto comienza a mover los precios. Todo lo importado se vuelve comparativamente más caro, las materias primas para fabricar aquí también se vuelven más caras y, por lo tanto, los precios suben. La devaluación crea inflación, que será mayor o menor en función de la devaluación. No hay que olvidar que, en entornos depresivos, una inflación suave ayuda a movilizar el ahorro y puede ser positiva para la reactivación económica.
Respecto a las deudas estas también se devalúan. La devaluación producirá un aumento de los tipos de interés que compensará en parte esta devaluación de la deuda, pero no totalmente. Objetivamente la devaluación ayuda a digerir mejor la deuda, siempre que los salarios y los ingresos aumenten con la inflación (si no lo hiciesen la devaluación sería incluso contraproducente al aumentar el tipo de interés). Que se entienda que hablo siempre de deudas contraídas en la moneda devaluada.
La devaluación tampoco es una maravilla, aumenta tus costes a la hora de importar, de comprar maquinaria y bienes de equipo en el extranjero y objetivamente disminuye el poder adquisitivo de tu dinero cara al exterior. Pero países exportadores o turísticos (realmente el turismo es como una exportación porque “importa” dinero desde el extranjero) tienen ventajas evidentes con la devaluación.

El problema del sur de Europa es que no pude devaluar porque no tiene moneda. La moneda es el Euro, moneda hecha a imagen, semejanza y fortaleza de Alemania. Países como España, Italia, Grecia o Portugal se han ido desindustrializando con los años por esta razón, porque vendían muy caro al exterior y no podían competir con los países de bajo coste. También es verdad que la ventaja de tener una moneda fuerte, que es importar bienes tecnológicos a coste relativamente bajo, no fue aprovechada por nuestras economías lo que ayudó a la degradación de la industria. Tampoco usamos nuestra capacidad de endeudamiento a bajo coste para la inversión productiva.
Y ahora tenemos que vender más barato, pero no podemos. ¿Cómo pretenden que lo hagamos? Pues bajándonos los sueldos y los beneficios todos. Si se bajan salarios, beneficios y precios entonces objetivamente estaríamos en una situación como la de la devaluación pero incluso mejor, porque no tendríamos inflación y nuestros ahorros mantendrían su poder adquisitivo respecto al exterior.
Lo que no entiende la destructora de Europa es que si esto fuese factible y fácil los países con monedas propias hubiesen optado por este mecanismo de devaluación interna en vez de devaluar la moneda. Si casi todos los países optan por devaluar la moneda es porque el otro mecanismo es de casi imposible aplicación (algo que dijo, entre otros, el propio Friedrich Hayek).
En una devaluación de la moneda al minuto siguiente de la devaluación nada cambia. Todo tiene el mismo precio antes de que la inflación haga su aparición. La vivienda cuesta lo mismo, el carro de la compra también, los servicios también. Luego las cosas subirán de precio pero si estás trabajando tu salario se actualizará convenientemente. Así se otorga valor de nuevo al factor trabajo, al factor inversión, a la producción, y la economía se reactiva.
Pero en una devaluación interna las cosas son infinitamente más complicadas. El primer paso es siempre una devaluación de salarios que tendrá la resistencia de los trabajadores, a los que estás quitando poder adquisitivo. Se creará conflicto social y se hundirá el consumo, la gente preferirá tener ahorrado el dinero porque mantiene su valor (la trampa del consumo, Keynes). El estado bajará los ingresos, la caída del consumo creará más paro, que hundirá más el consumo y así en un ciclo destructivo que sólo se parará cuando se produzca un aumento sustancial de las exportaciones. Los países que optan por esta vía caen en depresiones prolongadas, tardan muchísimos años en empezar a crecer y están muchos años en crisis económica.

Siendo abstractos podríamos decir que en una devaluación monetaria la crisis la paga el “dinero”, que disminuye su valor. Todos nos empobrecemos pero quien más dinero inmovilizado (no invertido) tiene, más pierde. Sin embargo en una devaluación interna la crisis la paga el trabajo y la producción de riqueza, mientras que quienes tienen dinero inmovilizado incluso aumentan el poder adquisitivo del mismo (objetivamente, aunque nunca contablemente, hay deflación).
Ya no es sólo una cuestión de efectividad, que obviamente es más efectiva una devaluación monetaria, es una cuestión de justicia. Por ejemplo nosotros hemos llegado a la crisis por una burbuja económica donde las cosas se habían inflado artificialmente de la mano del endeudamiento, las teorías absurdas del “todo sube” y los pelotazos. Mucha gente ha ganado muchísimo dinero gracias a que las cosas parecían valer más de lo que valían, dinero que en el fondo era artificial, ¿no es ese dinero el que debe devaluarse? ¿No es más justo eso a que la crisis la paguen los trabajadores y las empresas productivas?
No estoy diciendo que sea la solución óptima, ojo, estoy diciendo que es mucha menos mala opción que la destrucción de la devaluación interna.

Parece ser que la devaluación de los sueldos en España y en Irlanda ya ha sido del 6%, en Portugal del 10% y en Grecia del 20%, mientras en países como Alemania los sueldos incluso han subido mínimamente. ¿Están repuntando estas economías? Que va, están cada vez peor.
¿Deberíamos salir del euro y devaluar entonces? Ojo porque tampoco he dicho eso. Nuestros ciudadanos tienen los ahorros en euros y nuestra deuda está en euros por lo que aumentaría si salimos del euro y devaluamos. Antes del cambio se tendría que decretar un corralito porque los españoles querrían sacar los euros al extranjero (para que no se los conviertan en pesetas y pierdan valor). Además, no hay un mecanismo establecido para que un país salga del euro.
A pesar de que sí creo que nunca debimos entrar en el euro no estoy convencido de que debamos salir. Realmente lo que debemos intentar, como país, es que el BCE cambie absolutamente de papel y empiece a actuar como la reserva federal norteamericana y financie a los estados, que se cree un poco de inflación y proteger nuestra economía en base a tratados de comercio justos e igualitarios. Ese es el camino que creo menos arriesgado, a no ser que la señora Merkel nos obligue a salir del euro ante su germánica inflexibilidad. En ese caso no nos quedará más remedio, pues entre amputación y muerte yo prefiero amputación.

miércoles, 16 de mayo de 2012

2014...















Os dejo con un breve relato futurista de política-ficción:


Los europeos de finales de la primera década del siglo XXI no pudieron pensar jamás que el continente volvería a repetir los horrores del siglo XX en pocos años. La Unión europea, el antídoto contra las guerras que habían asolado el continente, se convirtió en un veneno que tuvo el efecto contrario del esperado. Los actores se repitieron y gracias a eso hay personas que se han convencido de que el continente tiene un destino fatal del que no puede escapar.

La repetición de las elecciones griegas de 2012 llevó al líder de Syriza, Alexis Tsipras, al poder. El líder de Syriza planteó un ultimátum a Bruselas y Berlín para renegociar las leoninas condiciones del Memorándum, sin embargo la canciller Merkel hizo caso omiso. Merkel dijo que si no cumplían no les daría dinero, y Tsipras dijo que si no le ayudaban declararían la quiebra, y Merkel contraatacó diciendo que si declaraban la quiebra los expulsaría de la unión.
Finalmente el líder griego, al no poder conseguir su propósito, convocó un referéndum para ver si sus ciudadanos aceptaban el default, salir del euro y de la UE. El referéndum lo ganaron los favorables a mantenerse en el euro por un margen muy estrecho, y el gobierno de Tsipras dimitió y convocó elecciones nuevamente. Syriza sorprendentemente volvió a ganar pero tuvo que gestionar la economía en base a las exigencias de Berlín mientras pudo. Su única aportación fue la exigencia continua de que se reformase el BCE para salvar de la quiebra al sur de Europa, petición que hacía día sí día también al presidente francés Hollande.

En España y en Italia los problemas fueron acrecentándose desde inicios de 2012. En Italia las elecciones de 2013 las ganó una coalición de izquierdas que intentó renegociar las exigencias de recorte del déficit con el mismo éxito que los griegos, o sea ninguno.
En España la situación económica se deterioró de forma radical de mano de los fuertes recortes. La presión en la calle produjo incluso la ruptura dentro del partido gobernante, el PP, entre los que pretendían seguir con el recorte del déficit y los que querían aliarse con griegos, franceses e italianos para forzar un cambio en el BCE que permitiese la financiación de las agónicas economías del sur. El PP se partió en dos, el PSOE también con un ala izquierda cada vez más anti alemana. Entre tanta protesta, hundimiento económico e inestabilidad política se tuvo que adelantar las elecciones generales a finales de 2013, elecciones que acabaron con el bipartidismo y trajeron tres nuevos actores a escena: La izquierda socialista (escisión del PSOE), Democracia y libertad (escisión anti-austeridad del PP) y el Frente Amplio Nacional, partido de extrema derecha formado por la unión de los pequeños partidos extremistas dispersos. Finalmente se formó una coalición transversal entre IU, Izquierda socialista y Democracia y libertad con objetivos parecidos a los del gobierno griego y el italiano.
Todos estos gobiernos estaban expectantes sobre lo que pasaría en Alemania, pues la canciller Merkel se jugaba su futuro en las elecciones de otoño de 2013. También lo estaba François Hollande, que en su año de presidencia no había conseguido más que unas mínimas correcciones en el plan de austeridad extrema de Merkel, correcciones insuficientes y que habían generado una decepción generalizada sobre su persona.

Europa estaba objetivamente partida entre norte y sur, entre crecimiento y austeridad. En este contexto la canciller Merkel fue recortando terreno electoral al SPD convirtiéndose a sí misma en la personificación los intereses de Alemania frente a los intereses sureños, que representaban sus rivales según su maniquea propaganda. De estar derrotada de antemano a mediados de 2012 pasó a recuperar terreno y, antes de las elecciones, ya estaba por delante en las encuestas. Las elecciones le fueron incluso mucho mejor que las encuestas pues sacó un resultado histórico que le permitió gobernar prescindiendo de los liberales.
Engrandecida por su victoria la canciller fue todavía más inflexible en su política y empezó a hablar de sancionar a todo el mundo y de expulsiones de la unión. Esto radicalizó a las opiniones públicas de los países del sur cada vez más asfixiados y dejo en medio de la nada a Hollande, hombre tranquilo y con tendencia al pacto al que ya nadie hacía caso.
Todo se precipitó a principios de 2014 en un acto público de la canciller en Berlín. Un joven griego, que había llegado a Alemania para la ocasión, aprovechó un momento en que Merkel se acercó a la multitud para pegarle tres tiros. La canciller no llegó viva al hospital. El joven griego se suicidó cuando se vio acorralado por la policía, dejando un testamento del mismo modo que hacían otros muchos en la Europa del sur, moda lúgubre que se había extendido como un virus ante la situación económica extrema en que vivía mucha gente.
El testamento del joven era un repaso de su vida. El chico pertenecía a una familia de clase media. Había estudiado en la universidad, pero jamás encontró trabajo más allá de dos meses de verano trabajando de camarero en una zona de costa. Sus padres se habían quedado en paro los dos, perdieron la casa por no poder pagar la hipoteca y tuvieron que irse a vivir con los abuelos que cobraban una mísera pensión después de los continuos recortes de las mismas en Grecia. Su relato era el espejo de millones de europeos de clase media que habían acabado en la marginalidad. Culpaba de todo a Merkel y a la austeridad alemana y por eso había decidido matarla.

Tras los protocolarios funerales, convertidos en funerales de estado, el nuevo Canciller Alemán comenzó a usar un lenguaje belicista. Aseguró que el chico formaba parte de un grupo terrorista organizado (realmente formaba parte de una organización política de extrema izquierda no relacionada con la violencia) y exigió a Atenas la ilegalización de esa organización y la detención de sus líderes. Tsipras se negó, en parte porque estaba necesitado de recuperar la aprobación de su pueblo pero también porque no había ninguna prueba de que esa organización tuviese intenciones criminales.
La tensión entre Berlín y Atenas fue creciendo y llegó un punto en que la estrangulada economía griega no pudo más y declaró la quiebra, pero sin salir del euro. El gobierno alemán sumó la quiebra a la lista de agravios (los principales afectados eran los bancos alemanes) y comenzó un procedimiento de urgencia para expulsar a Grecia de la unión monetaria, la UE y para marginarla diplomáticamente del resto del mundo.
Cuando estas escaladas se suceden es muy difícil pararlas. Mientras los alemanes querían dejar a Grecia aislada del mundo los griegos rompieron todos los contratos con empresas alemanas, se negaron a reconocer la deuda en manos de empresas y bancos alemanes y expulsaron a los diplomáticos de ese país. Entonces Alemania dijo que no pensaba reconocer Schengen y expulsó a todos los ciudadanos griegos de Alemania.
La cumbre de la UE para expulsar a Grecia se convirtió en el acta de defunción de la UE. España e Italia (junto a Irlanda, Chipre y Bélgica) apoyaron a los griegos y exigieron a Berlín el cese de amenazas y que dejase de controlar del BCE e imponer su autoridad. Alemania, apoyada por Austria, Dinamarca y Finlandia activamente (y otros estados del este) dijo que, o se expulsaba a Grecia o ella abandonaba la unión con sus aliados.
Francia en ese momento estaba ya muy escorada hacia los intereses del sur, a pesar del talante de su presidente. La economía francesa estaba en recesión, la prima disparada y sus problemas económicos se multiplicaban. En el terreno político el Frente de izquierdas y el Frente nacional sacaron muy buenos resultados en las elecciones legislativas de 2012 y el primero de hecho estaba en el gobierno con los socialistas. Ambos frentes estaban totalmente enfrentados a la canciller Merkel y a Alemania. El ministro de exteriores francés, del frente de izquierdas, era claramente proclive a los intereses del sur.
Hollande al final entendió que era él quien debía liderar el sur y se alió con España, Italia y Grecia. La unión europea fue finiquitada esa noche.

Cinco días después, primero de noviembre de 2014, el gobierno alemán dio un ultimátum a Grecia. O se reconocía la deuda a los bancos alemanes y se ilegalizaba la organización a la que pertenecía el joven que mató a Merkel, o el ejército alemán se movilizaría hasta la frontera griega.
Tsipras se negó a cumplir las exigencias alemanas, formó un gobierno de concentración, movilizó al ejército y pidió auxilio a Francia y al resto de países del sur. Los países del sur, que estaban camino de formar una confederación, amenazaron a Alemania diciendo que, si entraba en territorio griego, le declararían la guerra. Los franceses estaban convencidos, además, que el Reino Unido apoyaría a la confederación del sur aunque realmente no se habían pronunciado en este conflicto, y que gracias a eso Alemania no se atrevería a tomar ninguna decisión que pasase del ámbito diplomático. Se equivocaron.
A mediados de Noviembre el ejército Alemán se movilizó hacia la frontera Griega a través de Bulgaria. Al entrar en territorio griego la confederación del sur le declaró la guerra a Alemania y, por extensión, a Austria que también movilizó a su ejército. La tercera gran guerra europea había comenzado.
No tardarían los alemanes en estar a las puertas de París….

lunes, 14 de mayo de 2012

¿Esto es fomentar el alquiler?















Yo vivo en un pequeño ático de 70 m2 en la zona de Extramurs en Valencia, donde estoy alquilado desde hace alrededor de un año. El piso tiene dos habitaciones y los propietarios iban a tener un segundo hijo, por lo que se les quedaba pequeño y tuvieron que alquilarlo. El precio no es excesivo para ser un piso reformado y amueblado por lo que estoy relativamente contento, y creo que ellos también deben estar contentos con nosotros porque les cuidamos el piso incluso mejor de lo que lo podían cuidar ellos teniendo dos niños pequeños. De hecho nuestra relación propietarios-inquilinos es muy buena.
Cuento esto para que veáis en que posición estoy y sepáis como me afecta la nueva reforma del gobierno del pasado #fatalfriday en la que se modificó los contratos de alquiler y alguna otra cosa sobre la compra-venta de viviendas.

El gobierno ha declarado que quiere fomentar el mercado del alquiler y que estas reformas iban encaminadas a eso. Ya conocemos la tendencia a la mentira compulsiva de este gobierno pero vamos a analizar las medidas para ver qué parte de verdad hay en estas declaraciones y cuantas cosas se ocultan detrás de ellas.
Para empezar se reforman los plazos de los arrendamientos y las causas de rescisión del contrato. El límite de la prórroga obligatoria de los contratos de alquiler pasa de 5 a 3 años, y además los propietarios podrán recuperar su vivienda siempre que quieran en el caso de necesitarla como primera residencia, bien para ellos bien para familiares de primer grado. Para el inquilino se da la ventaja de poder abandonar el piso cuando quiera con un preaviso de un mes.
Además se modifica la actualización de rentas, que si hasta ahora se hacía con el IPC a partir de ahora se podrá hacer de cualquier manera que acuerden las partes. También se agilizan los desahucios, algo que han hecho todas las reformas del mercado del alquiler desde que tengo uso de razón pero que parece que o nunca ha sido suficiente o nunca han sido efectivas.
La medida estrella de esta reforma es la exención fiscal del 50% de la renta obtenida por la venta de vivienda (en el pago del IRPF), medida destinada a la fomentar el mercado de la venta sobre todo por parte de particulares. También se ha mejorado el tratamiento fiscal a las “socimi” (sociedades de inversión en el mercado inmobiliario), que son sociedades que tienen grandes carteras de vivienda en alquiler y que ya tenían de por sí un tratamiento fiscal privilegiado, sobre todo para socios no residentes. Ahora, para que os hagáis una idea, tributarán sus beneficios al 19%, menos que el impuesto de sociedades y menos incluso que las rentas del capital.

En este país y también en esta cultura económica en la que vivimos en las últimas décadas se ha creado un mito que dice que para potenciar algo se debe dar beneficios a quien genera ese algo. Si hay que crear empleo, entonces hay que dar beneficios de todo tipo a quien pueda crear empleo; si hay que recaudar impuestos, entonces hay que darle ventajas y exenciones a quienes los pagan; si hay que alquilar viviendas, entonces hay que beneficiar a los propietarios que las ponen en alquiler.
Esta filosofía ignora la esencia de la realidad, que es que cualquier transacción económica se hace entre dos entidades o individuos. El beneficio a sólo una de las partes no puede generar más que desequilibrios absurdos y cuando se legisla así es producto de la incapacidad para generar marcos jurídicos solventes. Esto es muy parecido a lo que he criticado siempre de las deducciones o de ciertas ayudas que otorgaba el estado, que se hacían para favorecer el acceso a ciertos bienes o servicios y casi siempre producían un incremento del coste de los mismos en vez de un valor objetivo para el beneficiado (este es el caso de las deducciones de IRPF en compra de vivienda, que en vez de favorecer al comprador favorecía al vendedor que la usaba para subir los precios, o las ayudas al alquiler que también hincharon los precios). No son más que políticas facilonas y fracasadas de antemano.
Este gobierno, invadido por su incapacidad y sus prisas, piensa que hay que ayudar al propietario para favorecer el alquiler. El inquilino, como veis, no pinta nada y no debe ser ayudado, porque es absolutamente irrelevante lo que opine. Total, ante el hundimiento económico no le va a quedar otra que alquilar sí o sí…

¿Ayuda a fomentar el alquiler que un propietario pueda recuperar la vivienda cuando la necesite? Pues no lo sabemos, dependerá de las circunstancias pero mi apuesta es que no. Puede ser que gracias a esto alguien que tenga previsto dejarle la casa a uno de sus hijos que está acabando la carrera la ponga temporalmente en alquiler, pero por el otro lado los potenciales inquilinos estarán mucho más susceptibles en hacer una vida en una vivienda alquilada si piensan que les pueden rescindir el contrato cuando quieran. Al final creo que prevalecerá el miedo del inquilino sobre las ventajas del propietario, y el potencial inquilino si puede irá a la compra para no estar viviendo en una inseguridad permanente.
Lo de la actualización de las rentas conforme se pacte es una frivolidad. Al final será el mercado el que mande, y en un escenario de descenso del valor de la vivienda podríamos pensar que beneficia al inquilino, pero no debe obviarse las posiciones de fuerza. Para un arrendador (sobre todo si es una empresa, banco o inmobiliaria), es más fácil buscar un inquilino que para un inquilino buscar un piso. Los inquilinos, ocupados con su vida y con poco tiempo disponible, tenderán a ser conservadores mientras que un administrador de pisos se guiará por el puro beneficio económico, y si ve que puede sacar mejores condiciones en el mercado que los aumentos de IPC forzará renegociaciones con los inquilinos. Los inquilinos, acostumbrados y encariñados con la casa, no lo harán en el caso contrario. Esta reforma de pactar las condiciones de mutuo acuerdo sería justa si estuviésemos hablando de propietarios particulares e inquilinos que encarasen las negociaciones en igualdad de condiciones, pero en tanto en cuanto hay grandes arrendatarios esto es una ventaja clara para el propietario.
Que el inquilino se pueda ir de la vivienda con un mes de preaviso en teoría le favorece, tanto por el hecho en sí como por la capacidad para la renegociación que esto genera. Pero volvemos a lo mismo, excepto en casos de necesidad o de movilidad el inquilino que está a gusto tiende a ser pasivo y es normal. La casa es el centro de la vida de una persona y es importante que sea algo relativamente seguro. La libertad del inquilino es buena para él, pero no compensa realmente con la inseguridad que generan las otras normas.
Y bueno, lo de la exención fiscal al vendedor de vivienda es otra medida encaminada a potenciar el mercado de la venta pero es también otra frivolidad. El problema que tiene el vendedor particular de un piso no es la cotización de la plusvalía, el problema básico es que los bancos no dan crédito a los posibles compradores que buscan pisos en el mercado de particulares, mientras sí que prestan a los mismos si éstos quieren uno de los pisos que tiene en cartera el banco. El crédito está concentrado en quienes liberan al banco de su cartera inmobiliaria, y eso está creando una realidad de competencia desleal evidente entre vendedores particulares y bancos.

¿Estas son medidas para potenciar el mercado del alquiler en España? Por favor, parece que incluso se esté intentando enviar a la gente de nuevo hacia la compra de viviendas.
Si se quiere potenciar el mercado del alquiler hay que generar una legislación nueva en base a los problemas (reales, no imaginarios que se crean algunos actores) actuales, y hacerlo con un equilibrio justo que interese tanto al inquilino como al propietario sin crear posiciones de fuerza de uno sobre otro o protegiendo al perjudicado en esta relación de fuerza.
La vivienda es un bien necesario, no es solo un techo donde caerse muerto. Una vivienda es algo que debe ser relativamente estable y donde la gente pueda desarrollar su vida con seguridad, aunque tampoco debe ser una prisión. Un inquilino no puede estar sometido a la incertidumbre de que puede tener que desalojar la vivienda en un mes, y tampoco creo que sea bueno para el propietario que esto sea así por parte del inquilino. Debería dejarse más tiempo para que la gente pueda tramitar estas cosas.
¿El problema principal para el propietario es la morosidad y que le destrocen un piso? Sí, y como lo es que se hagan cosas en este sentido. Un inquilino moroso debe ser desahuciado rápidamente (ojo, moroso no es que no pueda pagar el alquiler el día 1 del mes, debe haber un margen para el inquilino, moroso es que se niegue a pagar o lo haga más allá de lo razonable), y hay que asegurar la integridad de la casa para el propietario, sobre todo para el pequeño propietario (esto se puede hacer con agencias públicas de alquiler, seguros, etc.). Pero por otro lado al inquilino se le debe garantizar alquileres razonables, seguridad vital en la vivienda alquilada y que el propietario cumpla con sus obligaciones.
Esto es un esquema razonable para legislar las relaciones de alquiler, un esquema donde la seguridad de ambas partes sea respetada. Cualquier otra cosa son filosofías que no funcionan, improvisaciones incoherentes y huidas hacia delante.

Ah! Por cierto, ¿se quiere realmente potenciar el mercado del alquiler en España de forma sustancial? Sólo hay un modo: Una tasa a las viviendas vacías, calculada inteligentemente para no perjudicar mucho a quien tiene un piso en herencia y forzar al alquiler a quien tiene muchos. Es la única manera de acabar con esta percepción española de que quien tiene un piso tiene un tesoro y obligar a la que las viviendas se ajusten a precios de mercado. Y para que esta tasa sea justa es muy importante que los sistemas de protección del propietario sean efectivos, no lo olvidemos.
¿Qué es un posicionamiento radical? No señores, radical es lo que está pasando en la economía del mundo desde hace 4 años. Y a grandes problemas grandes soluciones, no queda otra.

jueves, 10 de mayo de 2012

Bankia y el enésimo rescate bancario













Lejos quedan aquellos días de 2008 en que se decía que el sistema bancario español era el más saneado del mundo. En ese momento las distintas quiebras (evitadas con dinero público) de los bancos de EE.UU y Europa parecían lejanas y provocadas por tendencias ajenas a las que tenían nuestros bancos. Si quebraban los bancos en EEUU era por las hipotecas subprime, que no tenían nada que ver con las de aquí pues aquí estaba todo garantizadísimo. Si quebraban bancos europeos era por el excesivo riesgo asumido en ciertas inversiones y por choriceos varios, y eso tampoco tenía nada que ver con nosotros porque a nosotros nos iba más el ladrillo, algo tangible en el que no podía pasar eso.
Pero las cosas cambiaron con los meses. Primero se nos vendió que se iba a dar unos préstamos a la banca “por si acaso”, que eran innecesarios pero más valía hacerlo así para garantizar el crédito. Después llegaron las fusiones de las cajas, arruinadas gran número de ellas. Luego más fusiones, después más condiciones y más ayudas, un par de intervenciones del banco de España, más cercanamente el decreto De Guindos para que los bancos aprovisionaran más sus activos en ladrillo…Y ahora Bankia, con su presidente dimitido y una exposición a los activos inmobiliarios inmensa.

Ni los bancos estaban saneados, ni ha vuelto el crédito ni esto tiene pinta de parar aquí. Los estados occidentales han transferido ingentes recursos a la banca y aquí también se ha hecho por mucho que se diga que son préstamos y que no le cuesta nada a los consumidores. Ahora se va a inyectar en Bankia entre 7 y 10 mil millones de euros, que es precisamente el importe de los recortes en sanidad y educación. El gobierno ha dicho que no es dinero realmente, que van a ser los famosos “cocos”, pero creo que llevamos demasiados años en esto para creérnoslo. La fragilidad de nuestro sistema financiero también afecta a las cuentas del gobierno de otra manera, pues aumenta el riesgo país subjetivo de los inversores y por lo tanto lo que debemos de pagar de intereses.
A la banca se le ha dado todo. No son ya las ayudas continuas, son las medidas económicas absurdas destinadas a que se saneen (lo de la deducción de vivienda y el IVA al 4% está enmarcado en este punto), y es fundamentalmente la ausencia de la radical investigación que se debería hacer en este país a todos los agentes importantes que pulularon en este gran fraude de la década pasada (desde los administradores del banco de España hasta los consejos de administración de los bancos, pasando por constructoras, promotoras, etc.), y que no se hace porque tenemos el sistema bancario colgando de un hilo y también porque quienes tendrían que hacerlo son quienes promocionaron y se aprovecharon de este fraude.
Escuchaba el otro día en el programa radiofónico La Ventana a un ex director de sucursal bancaria y a un ex propietario de una inmobiliaria hablando de falsificación de nóminas, de tasaciones hechas a medida de los bancos y de otros fraudes generalizados. Aunque los dos catedráticos presentes se sorprendían de las denuncias y no se las querían creer no es la primera vez que se habla de esto y todos sabemos, por comentarios de amigos o porque nos ha pasado a nosotros, que esto estaba extendido en mayor o menor medida pero extendido. Y nada, se ha pasado un tupido velo sobre todo para no generar más problemas a nuestro frágil sistema bancario y a nuestro decadente mercado inmobiliario.

Yo creo que no somos conscientes hasta qué punto el sistema bancario es frágil. Al final hay un dinero “objetivo” que es mayor que la masa monetaria, en tanto en cuanto un depósito se convierte ipso-facto en un crédito. El tomador del crédito tiene el dinero y el depositario cree que tiene el dinero en el banco, cuando no lo tiene. Si una parte minoritaria pero importante de los clientes sacase el dinero del banco éste no podría dárselo y el banco dejaría de darle el dinero a los ahorradores en una especie de corralito individual. Independientemente de que esto pase el hecho de que la morosidad aumente también lleva a crear un “vacío” en el propio banco.
El sistema ha exigido un dinero mínimo depositado por parte de los bancos, el “core capital”, pero cuando el valor dos activos se va degradando, la gente se empobrece y tiene que recurrir a ahorros, muchos tomadores de créditos van impagando, etc. Este “core capital” se queda en insuficiente, y hay que provisionar, ampliarlo, pero la degradación de la economía siempre va por delante de las acciones bancarias. En un escenario de degradación económica esto es el cuento de nunca acabar, a no ser que no se vuelva a dar un crédito y pasen décadas hasta que se digiera toda la deuda. Y no creo que haga falta decir que esto nos llevaría a una recesión de décadas.
A veces es difícil de aceptar pero es así: Nuestro sistema se está muriendo. El endeudamiento masivo ha sido un sistema por el que se ha creado crecimiento económico artificialmente, crecimiento económico que se ha concentrado mayoritariamente en pocas manos recordémoslo, y que lo repartido al común de la sociedad está siendo poco a poco sustraído en forma de recortes, impuestos y empobrecimiento de las clases medias y populares.

Yo tengo mis ahorros en Bankia. La verdad es que no temo por ellos por ahora, porque realmente creo más probable que quiebre todo el sistema bancario o que a España la expulsen del euro a que quiebre una entidad como Bankia y no pueda ser rescatada ni garantizados los 100.000 euros por persona (de hecho si el estado no te garantiza esto hablaríamos de una quiebra tácita). Una quiebra de Bankia colapsaría todo el sistema bancario nacional y por lo tanto no creo que tenga mucho sentido cambiar a otro banco del país.
¿Qué será lo siguiente? Pues me imagino que tendremos más recortes en las próximas semanas para “compensar”, seguiremos sin crédito y en breve lo de Bankia le puede pasar a cualquier otra entidad. En este pozo de la austeridad y la recesión autoimpuesta no vamos a encontrar nada mejor.
Lamentablemente sólo el crecimiento, la creación de empleo y la movilización del capital ocioso nos sacarán de esta situación. Y cuando pase esto deberemos no repetir jamás eso de crecer a cualquier precio, porque si bien el crecimiento es la única solución hoy su sacralización ha sido parte esencial del problema.

lunes, 7 de mayo de 2012

El principio del fin del imperio de Merkel















Ganó Hollande, por menos de lo que parecía pero finalmente ganó. Es increíble el aguante de Sarkozy, que a base de demagogia, miedo y llamamiento a las vísceras ha estado a punto de darle la vuelta a las encuestas. Ni la desaprobación de Bayrou ni el llamamiento a la abstención de Le Pen, que deberían haberle hundido, hicieron mella en él. Al final ha perdido porque la historia lo exigía, porque una exigua mayoría de los ciudadanos franceses estaban hasta el gorro de él, y porque no se le podía perdonar el haber puesto a Francia a los pies de Alemania. Para ser justos del todo también debemos decir que si los socialistas no han ganado por más es debido a las escasas pasiones que despierta su candidato.

La victoria de Hollande parece romper el pilar más sólido donde se asentaba el régimen de Frau Merkel. Sarkozy era el tonto útil, el vanidoso al que se le daba centralidad política aparente a cambio de que asumiese servilmente las recetas de Berlín. La fuerza de Alemania y Francia juntas bloqueaba cualquier intento de cambio en el seno de la UE y condenaba a toda la unión, y especialmente al sur, a la dictadura de la austeridad luterana, dictadura destructiva que está llevando a los países de la periferia a una agonía que no puede acabar en otra cosa que en la muerte.
Hollande ha prometido una nueva Europa, pero está por ver qué es lo que va a hacer realmente. No se le ve ni la convicción ni el valor para plantear una ruptura con los métodos e ideas imperantes actualmente, más allá de sus palabras un tanto artificiales creadas para una campaña electoral. Todos tenemos miedo de que acabe siendo “otro Zapatero”, es decir, otro socialdemócrata vacío y convenenciero, lleno de buenas intenciones pero vacio de la capacidad o voluntad para llevarlas a cabo. Quizá es que el tranquilo y nada carismático Hollande engaña con su imagen, ojalá sea eso.
Merkel ya comienza a estar nerviosa. Ha dicho que el pacto de estabilidad no se toca, que está aprobado y que su cambio está fuera de la agenda. Estará fuera de la agenda si los líderes europeos quieren, no porque lo diga ella. No me extrañaría nada que comenzase a buscar un sustituto para Sarkozy antes de que Hollande tome posesión del cargo. Por aritmética y afinidad los principales candidatos son el virrey Italiano Monti o el virrey español Rajoy, por este orden. Ya veremos que hace Monti, que parece entender que la austeridad hasta la muerte lleva, como dijo el otro día Felipe González, sin dudas a la muerte. Si le falla Monti irá a por Rajoy, ya que éste si que parece no entender absolutamente nada de las consecuencias de lo que está haciendo.
Los españoles tenemos complejos muy extraños y nuestros gobernantes los tienen multiplicados y ampliados. Ya fuimos los tontos útiles de Bush cuando teníamos asiento en el consejo de seguridad de la ONU. No creímos la mentira de las armas de destrucción masiva porque nos interesaba creérnosla, para estar al lado del poderoso y complacer ciertas megalomanías personales. Hicimos el ridículo delante del mundo siendo más papistas que el Papa y defendiendo una idea descabellada de la que no teníamos ninguna prueba más allá de nuestra Fe interesada. Años después, ya con Zapatero, también entramos en un idilio con el eje Franco-Alemán y más tardíamente con Francia. A cambio de un sillón en el G-20 le hicimos las palmas al perdedor de ayer, sin rubor ninguno y sin darnos cuenta que estábamos apoyando a nuestro verdugo.
Me temo que vamos a volver a lo mismo. El señor Rajoy se verá deslumbrado por los cantos de sirena de Berlín y nos podemos convertir en los imbéciles que defienden por voz y boca de su amo un suicidio personal y colectivo. Rajoy ya está haciendo puntos para llegar al poco honorable puesto de vocero de la emperadora y su poco entendimiento de la situación me temo que hará el resto. De verdad no sé qué hace falta en este país para que alguna vez no nos dirija un idiota.

El imperio Merkeliano no se ha comenzado a romper sólo en Francia, también lo está haciendo en Grecia. Las elecciones de ayer han certificado el fin del bipartidismo de una manera absolutamente radical. Si la gran coalición de los partidos colaboracionistas se mantiene será gracias a la ley electoral que otorga una gran cantidad de escaños extras al partido más votado.
La caída del PASOK y de ND ha sido espectacular, caída capitalizada evidentemente por los extremos. La izquierda de Syriza ha quedado segunda, y el derechista Griegos independientes cuarto, con porcentajes de votos importantes. Incluso un partido neonazi como Aurora Dorada ha sacado casi el 7% de los votos. Cuidado con estos de Aurora Dorada porque no son el FN de Le Pen. Estos son de los típicos “bulldogs” de gimnasio y cabeza rapada, algo así como España 2000 pero más agresivo todavía. Es sin duda un partido peligroso que ha sacado estos votos sencillamente como reflejo de las enormes dificultades griegas.
Los griegos han votado totalmente en contra del rescate financiero y de los acuerdos con la Troika (dos tercios de los votos han ido a partidos opuestos a la austeridad impuesta por Europa). Un gobierno ND-PASOK sólo es producto de las normas electorales y no de la voluntad popular, y tendrá una vida complicadísima, con una oposición brutal en la calle y con un incendio de país permanente. Las otras fuerzas son tan opuestas que no pueden gobernar juntas, aunque les una algo esencial (la oposición a los dictados de Berlín).
Mucho cuidado porque la diferencia entre ND y Syriza son 2 puntos escasos, y si se forma un gobierno ND-PASOK el desgaste será tal que hundirá a estos partidos más aún y nos vamos, en las siguientes elecciones, a un gobierno muy izquierdista que declarará el default. Creo que no somos conscientes hasta qué punto este resultado ha estado cerca de generar un terremoto político enorme.
Lo que ha pasado en Grecia es el producto directo de las políticas de la austeridad merkeliana. No es nada descartable que en Portugal o en España nos encontremos con situaciones así en breve tiempo de no cambiar las cosas, o incluso en Italia (aunque allí está el parapeto del gobierno tecnócrata de Monti). La propia Francia ha tenido un resultado que recuerda al Griego, con unos frentes nacional y de izquierdas muy fuertes, que no son más fuertes porque la situación económica en Francia aún es relativamente fuerte.

Creo que Francia y Grecia han certificado el principio del fin de Merkel. Otra cosa es que los gobernantes de estos países entiendan el mandato que les han dado las urnas. Grecia es tan sólo un pilar menor (pilar menor que puede derruir el edificio, cuidado), pero Francia es actor central en Europa y de donde debe partir la solución a nuestra situación.
Si Hollande quiere ser valiente y replantear totalmente las normas bajo las que se rige la UE y la zona euro, tendrá a la mayoría de Europa de su lado. Quizá no podrá hacerlo solo, pero no tendrá más que esperar a la muerte política de Merkel en 2013. Si, en cambio, no demuestra más que ser otro socialdemócrata perdido y dubitativo, entonces me temo que el ejemplo griego se extenderá por toda Europa con imprevisibles consecuencias.
Monsieur Hollande confiamos en usted, quizá porque no nos queda otra pero confiamos en usted. Ojalá el acierto le guie, sepa elegir a sus aliados y sepa ver dónde está el problema de esta Europa agónica. Quizá sea usted la última esperanza blanca para orientar las cosas dentro de las vías de lo que conocemos como normalidad política. Esperemos poder decir que siempre nos quedará Paris.

jueves, 3 de mayo de 2012

¿Es legítimo el gobierno de Mariano Rajoy?















Hace unas semanas Nicolás Mengual del blog el viaje de Ulises, Enrique Casanova del blog La promesa de los lagos de Pokara y yo entablamos una discusión sobre la legitimidad del gobierno Rajoy en un par de hilos en los que se comentaba esa idea.
En ningún momento se cuestionó la legalidad del gobierno, que es absolutamente legal al ganar unas elecciones democráticas y limpias, sino de la legitimidad del mismo que es algo diferente. El argumento que defendían quienes decían que no era un gobierno legítimo es que ha violado hasta el extremo todo su programa electoral y ha hecho todo aquello que dijo que no haría. El gobierno ha llegado al poder en base a un programa electoral determinado, que se supone que es lo que vota el elector. Si, ya en el poder, se dedica a hacer lo contrario de lo expresado en el programa y de lo prometido en público, ¿se mantiene la legitimidad del gobierno?
En ese debate sostuve que sí, que éste seguía siendo un gobierno legítimo, pero quiero recuperar el debate porque mi opinión es eso, una opinión, que está sostenida por unos argumentos a los que se les puede oponer otros igualmente razonables.

Quiero explicar un poco mi punto de vista ahora que ya sabéis mi conclusión. No es que crea que un gobierno tiene legitimad por contar con una legalidad en origen independientemente de sus actos. Hay circunstancias que podrían quitarle legitimidad a un gobierno. La más evidente sería una violación de la propia constitución o de las propias leyes de forma grave, lo que directamente lo llevaría a ser un gobierno ilegal. Pero también hay métodos de perder la legitimidad, que de forma abstracta podríamos resumir en el hecho de que un gobierno actuase en contra del mandato que le han dado los ciudadanos y/o actuase desde el poder de forma contraria a los intereses de la población.
Para no crear confusiones creo que debemos definir qué es un incumplimiento de un programa electoral o de una promesa electoral. Creo que debemos saber diferenciar bien que es una promesa “tangible” de una promesa “vacía” y con esta diferencia podremos entender qué es un incumplimiento y qué no.
Por ejemplo, un político puede decir “vamos a generar dos millones de puestos de trabajo”. Esto, realmente, no es una promesa tangible, lo que es esto es una especulación, un deseo, una previsión, quizá venta de humo, pero no una promesa tangible. No hay una varita mágica que cree puestos de trabajo, ni siquiera las previsiones de creación de empleo de una inversión son certeras. Sin embargo si dijesen “vamos a crear dos millones de empleos en la administración pública” eso sí sería una propuesta tangible, pues la administración sí tiene el poder de crear puestos de trabajo. Luego será más o menos conveniente, posiblemente la coyuntura hará inconveniente cumplir cierta promesa, y ahí ya se valorará si es un incumplimiento grave o no, algo que concluiremos con el análisis de la situación en que lo dijo, la seriedad de la propuesta y otros factores. ¡Ah! Y creo que incumplimientos graves del programa electoral deberían llevar a la dimisión del gobierno y a la convocatoria de nuevas elecciones, que conste.

Bien, entonces ¿por qué defendí yo que el gobierno de Rajoy era legítimo? ¿No está actuando objetivamente en contra del mandado que le han dado? ¿No es la violación del programa electoral la más clara prueba de que está incumpliendo su compromiso con los ciudadanos? ¿No ha cometido incumplimientos graves de su programa electoral?
Sí, está violando el programa electoral y ha realizado incumplimientos de sus promesas no graves, sino gravísimos. “No voy a tocar la sanidad y la educación” “No vamos a subir los impuestos” “No vamos a abaratar el despido”, etc, etc. Son promesas tangibles, claras y sin posibilidad de interpretaciones diferentes.
Esto es un hecho y yo, desde aquí, exijo que el gobierno dimita por mentiroso y por engañador y que se vaya a unas nuevas elecciones con las cartas sobre la mesa y en las que se diga la verdad. Debo exigir esto por sentido común, por compromiso democrático y por mi creencia y aspiración de que debemos estar en una democracia responsable. Pero, aún así, aunque crea que este gobierno debe dimitir por mentiroso no lo considero ilegítimo.

La razón por la que no lo considero ilegítimo es porque creo que, realmente, no están actuando contra el mandato que se les ha dado. Está actuando contra sus promesas y compromisos pero no contra la voluntad de los millones de votantes que ha tenido que, muy mayoritariamente, siguen defendiendo al gobierno de forma, para mí, incomprensible.
La explicación de esto es simple. En España desgraciadamente no se vota un programa electoral, no se votan unas ideas y unas propuestas, en España se vota compulsivamente (la mayoría) o reactivamente (muchos). Esto es la puñetera realidad, y no es nada bueno para el país pero es así.
A Mariano Rajoy no se le ha votado por su programa electoral, porque si se le hubiese votado por su programa electoral serían los propios votantes del PP los que estarían indignados ante como se ha pervertido su voto y serían los primeros en llamar a la movilización. A Rajoy se le votó porque era “el otro”, porque era el que había para quitar a Zapatero en quien se personificaron los males del país de forma absurda. Se le votó en base a la nada, se le votó otorgándole una condición casi mesiánica de que con su presencia iba a solucionar la crisis. Todo esto es absurdo lo sé, pero es cómo funciona el cuerpo electoral en España. A Rajoy nadie de los suyos le está pidiendo explicaciones por la flagrante violación del programa porque a nadie le importaba lo más mínimo el programa, nadie se lo creía y muy pocos se lo leyeron siquiera.
Por lo tanto el mandato del votante del PP fue: “Haga usted lo que le dé la gana y sáquenos de la crisis”. Y, al igual que con las promesas, aquí hay peticiones tangibles y abstractas. “Sáquenos de la crisis” es una petición abstracta y por lo tanto no se le puede exigir que la cumpla, mientras que “haga usted lo que le dé la gana” es un mandato tangible. Y en eso está, haciendo lo que le da la gana y destruyendo al país viernes sí viernes también mientras sus votantes no le dicen nada ni van a la sede del PP a llamarle sinvergüenza y a exigir que cumpla con el programa que presentó, que es lo que deberían hacer. Al final quienes nos quejamos somos los que no le hemos votado, los que llevábamos meses avisando de lo que venía y de cuál era la situación.

Ya sé que esto no puede ser, que un gobierno no puede violar su programa electoral sin consecuencias porque esto llevaría a establecer algo peligrosísimo, pero esto es lo que hay. Las encuestas, las opiniones de los votantes del PP y la sumisión de todos los militantes y cuadros del partido demuestran que hay una aceptación generalizada de estas violaciones.
Y esto es problema fundamentalmente de la democracia vacía que tenemos. Nosotros, los españoles, ni sabemos ni queremos saber cómo se ejerce correcta y críticamente una democracia. Creemos que democracia es votar cada 4 años y esto no es así. La democracia necesita una exigencia al gobernante, un respeto por el propio voto emitido (no permitir que te lo degraden de esta manera), una intransigencia inquebrantable hacia el mentiroso, el corrupto y el sinvergüenza. Eso es lo que no tenemos y eso es lo que permite que se den situaciones como estas.
Por lo tanto sí, este es un gobierno legítimo en tanto en cuanto está haciendo lo que sus votantes le dijeron: “Haga usted lo que le dé la gana”. Y si me equivoco, que deseo equivocarme, serán los votantes del PP quienes me lo tendrán que demostrar.