La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 31 de julio de 2012

¿Es responsable el gobierno Rajoy del hundimiento de España?















En una economía tan complicada como esta es muy habitual echarle la culpa de una situación económica negativa al gobierno de turno. Los hooligans del partido popular y por imitación mucha más gente estuvieron echando la culpa de la crisis al PSOE y a ZP durante años. Ahora, de la misma manera, los hooligans del PSOE echan la culpa al PP y a Rajoy del hundimiento progresivo de la economía, del aumento del paro y de habernos situado en la línea del segundo rescate.
Por supuesto está también la actitud contraria, todavía más hooligan que la anterior. Muchos se niegan a otorgarle responsabilidad al gobierno del PP de la actual situación, empeñándose en que es “una situación heredada” de la que no tienen responsabilidad. Con el mismo argumento los del PSOE eximían de responsabilidad a ZP puesto que la crisis española tuvo su epicentro en una burbuja inmobiliaria que comenzó con gobiernos del PP.

Dejemos de lado todas estas “frikadas” estúpidas propias de niños pequeños que cada día cansan más. Buscar la responsabilidad absoluta de algo es un ejercicio absurdo que no lleva a ningún sitio. Los responsables absolutos no existen, existen los responsables de parte y en distintos grados y me parece que quienes suelen personificar las culpas en otros suelen ser quienes más culpas cargan sobre sus espaldas.
Las causas de los problemas económicos de un país se deben dividir en dos grupos. Hay unas causas estructurales que dependen de cómo está organizada la economía, de qué sectores comprende, de su productividad, de la orientación de la inversión, de si está “liderada” por el consumo o por la inversión. Estas causas estructurales son imposibles de achacar a un gobierno, puesto que son el resultado de políticas continuas y quizá incluso de cuestiones socio-económicas arraigadas a la naturaleza del país. Yo siempre digo que los problemas estructurales de la economía española no son culpa de este gobierno ni del anterior (aunque son corresponsables de ellos porque no hicieron nada para cambiar esta estructura) y siempre extiendo la responsabilidad a los gobiernos de los últimos 20 años, y aún así me estoy quedando corto porque parte de nuestros problemas tienen un origen en el modelo económico del desarrollismo franquista.
Pero hay otras causas que son coyunturales y que sí dependen de la realidad económica a corto plazo y por lo tanto de las acciones de nuestros gobiernos. Cómo se gestiona la falta de confianza en una economía, la legislación laboral vigente, el destino de la inversión pública, etc. Todas esas cosas sí dependen de un gobierno determinado y son achacables al mismo, y ahí sí debemos fijar responsabilidades entendiendo siempre que no son absolutas.

Vuelvo a la pregunta inicial, ¿es responsable este gobierno de la situación de hundimiento económico en que nos encontramos? Y la respuesta es un SÍ parcial, no absoluto, sin intención de otorgar responsabilidades absolutas, pero en definitiva el gobierno de Rajoy sí tiene una parte de responsabilidad sobre la degradación que ha vivido nuestro país desde que llegaron al poder.
¿Qué errores ha cometido el gobierno para que estemos en esta situación? Son varios, pero me gustaría relatar los 10 más importantes a mi modo de ver:


- 1º. Echar la culpa del déficit al gobierno anterior: El gobierno, que sabía que se iba a enfrentar a la población antes de aplicar el primer paquete de recortes (subida del IRPF, de impuestos sobre las rentas del capital, etc.), buscó una estrategia política para quitarse la responsabilidad de encima. Dijo que no sabía que el déficit del estado se iba a desviar de ese 6 y pico por cien al que el país se había comprometido y que el gobierno anterior no se lo había dicho. Se lo dijese o no era absolutamente imposible que el PP no supiese que el déficit iba a ser mucho mayor, puesto que eran sus comunidades autónomas quienes fueron las responsable de la inmensa mayoría de la desviación. No parece probable que los gobiernos del PP se engañen entre ellos y, conforme se van sabiendo datos, este argumento (que aún se repite patéticamente) pierde cualquier viso de credibilidad.
Los mercados y la UE interpretaron esta argumentación como propia de un gobierno que no era serio. El gobierno se mostraba ante el mundo como un brazo ejecutor irresponsable y eso da sensación de cualquier cosa menos de seriedad.

- 2º. La recuperación de la deducción por vivienda: En el primer paquete de recortes el gobierno coló una medida que había prometido en su programa electoral y que iba en contra de la naturaleza del paquete, que era la recuperación de la deducción fiscal por adquisición de vivienda habitual. Esta deducción fue un gran error que colaboró con el hinchazón de la burbuja inmobiliaria y, en mayo de 2010, Zapatero fue obligado a quitarla. El PP la recuperó de forma incomprensible cuando a todas luces fue un error, quizá para intentar fomentar de nuevo la compra de vivienda.
En Julio de 2012 se ha visto obligado a retirarla, algo que ha sido puro ridículo: Nunca una ley ha durado menos. No sé por qué Rajoy pensaba que la exigencia que le hicieron a Zapatero no iba con él. Si lo que quería demostrar era que podía ser “independiente” claramente ha fracasado.

- 3º. El retraso de los presupuestos: El gobierno decidió retrasar los presupuestos generales del estado sin dar muchas explicaciones más allá de la vaguedad de que debían estudiar bien las cuentas. Era evidente que no querían presentar los presupuestos hasta que las elecciones andaluzas y asturianas pasasen, porque intuían que su conocimiento sería perjudicial para sus aspiraciones electorales.
La estrategia fue un rotundo fracaso. El PP no ha podido gobernar en ninguna de las dos comunidades y todo el mundo se dio cuenta de la jugada. Pero lo importante aquí es que esta dilación puso muy nerviosos a los mercados y acrecentó la sensación en que el gobierno de España no era serio y que jugaba con la economía del país para sus intereses electorales.

- 4º. El desastre diplomático y la inconcrección de nuestro posicionamiento en Europa: La actitud del gobierno español en la UE y, sobre todo, respecto a Alemania ha sido el de una veleta. Al primer consejo europeo al que asistió Rajoy éste fue con ínfulas de independiente y diciendo que no iban a cumplir el déficit acordado, que no podíamos por nuestra situación. En pocas horas le pusieron en su sitio y le dejaron claro que era un mindundi que no pintaba nada.
Luego, en vez de persistir en lo que parece que consideraba lógico, se cambió de bando. Ante la desaparición de Sarkozy, Rajoy intentó ocupar el puesto de perrito faldero de Merkel hasta que de nuevo se dio cuenta que ésta no iba a mover un dedo por España. Un par de meses después se volvió a cambiar de bando y se alió con Monti y Hollande para obligar a Merkel a algunos cambios que interesaban a los países del sur.
Hace unos días estuvo De Guindos en Berlín hablando con el ministro alemán del que no sacamos absolutamente nada de lo que se supone que íbamos a pedir. Hay quien dice que De Guindos estuvo “negociando” el rescate de España, algo que viendo como están las cosas me parece probable.
No hace falta decir que esto no hace más que perjudicarnos. No es que no tengamos aliados (¿quién se va a fiar de nosotros?), es que tampoco tenemos una política clara dentro de la UE más allá de ver como sobrevivimos unas semanas más.

- 5º. El decreto “De Guindos” para la recapitalización de la banca: El famoso decreto De Guindos para recapitalización y saneamiento de la banca, que nos vendieron como un acto valiente para poner a la banca en su sitio y obligarla a asumir el descenso de los valores de los activos inmobiliarios, resultó ser el golpe final que desmontó todo el castillo de naipes y que nos obligó a pedir el primer rescate (el de la banca) y posiblemente nos obligará al segundo.
Es cierto que la banca española estaba en una situación muy complicada y que estaba maquillando sus balances en base a un valor falso de sus activos y que esto obviamente no es responsabilidad del actual gobierno. Lo que pasa es que las exigencias de capitalización llevaron a Bankia a declararse insolvente y a pedir miles de millones a un estado que no los tenía, provocando que tuviésemos que pedir el rescate y, por extensión, todo el último paquete de medidas (subida del IVA, eliminación de la paga extra, etc.).
De Guindos le hizo el harakiri al país, directamente. Posiblemente estábamos moribundos, pero da toda la sensación que este decreto se hizo sin saber que iba a provocar la pseudo-quiebra de Bankia a los dos meses. ¿No se pudo hacer mejor? Seguramente sí, pero aquí falló algo. Fernández Ordoñez dejó caer que fue este decreto el que hundió el sistema bancario español y que fue un error. Este señor no tiene ninguna credibilidad pero la verdad es que parece que el decreto De Guindos se hizo de forma descontrolada y sin pensar en las consecuencias que podía tener.

- 6º. La negación continua de la subida del IVA: Todos sabíamos que el gobierno iba a acabar subiendo el IVA, yo lo dije hace meses, pero Montoro y Rajoy lo negaron por activa y por pasiva. Cosas como estas hunden la credibilidad de un gobierno, y las excusas que se dicen para justificarlo más aún. Nuestros acreedores presentes y futuros perciben que España está con un gobierno que no sabe ni lo que hace, que no es fiable en lo que dice y que no tienen credibilidad ninguna.

- 7º. La reforma laboral: La reforma laboral que hizo el gobierno se hizo con el objetivo, fundamentalmente, de que las empresas pudiesen despedir barato. El objetivo del gobierno no era crear paro por supuesto, en sus previsiones estaba que las empresas despedirían a los trabajadores más veteranos y con sueldos más altos y, después, contratarían a jóvenes que cobrasen la tercera o la cuarta parte. De hecho creo que había gente en el PP que debía pensar que por cada veterano despedido contratarían más de un joven.
Pero este gobierno obvió algo fundamental en economía: Las perspectivas económicas. Ante las malas perspectivas las empresas están despidiendo, pero no están contratando. Esta previsión del gobierno podía haber tenido algún sentido en un momento de reinicio del crecimiento, pero en una crisis que además se está agrandando a base de recortes era evidente que la reforma laboral solo iba a crear más paro, y así ha sido.
Y a más paro menos gente cotizando, menos gente pagando impuestos y menos recaudación del estado. O sea, más ciclo depresivo y más dificultad para devolver los préstamos y, por tanto, más prima de riesgo.

- 8º. Negación del rescate bancario al país: El gobierno, una vez tuvo que pedir dinero para sanear los bancos en base al decreto que ellos mismos habían hecho, negó rotundamente que eso fuese un rescate del país y que, por lo tanto, estuviésemos intervenidos. Mientras los políticos de toda Europa y la prensa de los países más importantes hablaban de las exigencias en la reducción de déficit que se iba a hacer al gobierno español y de la aplicación de un memorándum, aquí se decía prácticamente que nos iban a regalar el dinero sin contraprestaciones más allá de algunas solo aplicables a las entidades bancarias rescatadas. Solo había que leer algún periódico de Alemania o Inglaterra para darse cuenta de lo grotesco de la situación.
A principios de julio el gobierno tuvo que presentar el paquete de recortes más duro de la historia de España, demostrando una vez más que mentían y dando una sensación de no tener líneas rojas ni proyecto.

- 9º. La amnistía fiscal: En su afán de recaudar dinero de donde se pueda al gobierno se le ocurrió una amnistía fiscal para intentar que se declarase dinero negro y beneficios no declarados en años anteriores a cambio de tipos impositivos muy bajos.
A los dos meses se vio claramente que no hubo ni una sola de las “grandes fortunas” que hubiese regularizado nada. Los propios abogados de estas personas dijeron que las condiciones del gobierno no eran lo suficientemente ventajosas y que había formas más baratas de blanquear el dinero. Al ministro Montoro se le ocurrió entonces hacer una interpretación libre de la amnistía de una manera todavía más favorable para el defraudador, lo que le ha llevado a un conflicto con los técnicos de hacienda.
La amnistía fiscal no ha valido para recaudar prácticamente nada y en cambio se le ha dado un mensaje al país de que aquí se perdona a los defraudadores y de que el estado no tiene medios para perseguir el fraude fiscal. La conciencia fiscal de este país, ya de por sí muy débil, se ha visto conmocionada por una ley así. Los españoles que defrauden se sentirán más tranquilos ética y moralmente viendo esta amnistía, “¿Por qué voy a pagar impuestos yo si se les perdona a las grandes fortunas?” pensará mucha gente. No somos conscientes de hasta qué punto estas actitudes hacen daño al país.

- 10º. Las bajadas de pantalones y las cesiones excesivas: Tal y como funciona la eurozona se ha creado un juego perverso, una partida de cartas continua entre Berlín y los países rescatados y asfixiados. Cada ayuda recibida se otorga a cambio de unas medidas que son dañinas para la economía del país ayudado. La creación de los “tramos” en los planes de rescate es la manera como el eurogrupo exige a los países que apliquen nuevos paquetes de reformas siempre ante la amenaza de dejarlos quebrar si no lo hacen.
Los gobiernos de los países rescatados intentan hacer la menor cantidad de recortes posibles a cambio de los tramos del plan de rescate, mientras que el eurogrupo intenta conseguir la mayor cantidad posible de recortes. Aquí hay una negociación y, por lo tanto, hay que saber negociar bien para no hundir a tu país a la velocidad que te exigen. Países como Portugal, por ejemplo, que tienen un rescate-país, han subido el IVA y quitado la paga extra a los funcionarios, y con medidas como estas han conseguido liberar tramos del plan de rescate.
Sin embargo España, que tiene un rescate bancario del que sólo se han liberado 30.000 millones de euros (el 3% de nuestro PIB) ya ha hecho esas mismas reformas que Portugal. Hablando claro, a cambio de 30.000 millones se ha hecho un paquete de recortes por más de 60.000 millones…
Esto es, a todas luces, la peor negociación en la historia de los rescates. Yo creo que este gobierno está más perdido que un caracol en el desierto y que no es capaz de mirar más allá de la semana siguiente, sin embargo alguien debería haberse dado cuenta que si ya haces medidas de país con un rescate-país, y luego llegase verdaderamente un rescate-país, vas a tener que ir todavía más allá.
No se pueden destapar las cartas de esta manera. Cuando nos den los 300.000 millones del rescate-país, ¿qué vamos a hacer? ¿A cuanto vamos a subir los impuestos? ¿Qué sueldo les vamos a dejar a los funcionarios? ¿Qué haremos con las pensiones? ¿Qué hacemos, vendemos Menorca?
Berlín es insaciable en la petición de recortes. No se puede dar todo porque siempre van a pedir más. Este gobierno ha demostrado ser una absoluta nulidad en la negociación y, en vez de presionar y especular con su fuerza y con el impago, se ha dedicado a presentar la dote a la canciller para demostrar que son buenos sirvientes.


Como veis sólo he hablado de las acciones dañinas del gobierno desde un punto de vista macroeconómico. Si nos pusiésemos a relatar el daño personal que van a hacer todas las medidas del gobierno a nivel económico individual tendríamos para escribir un libro.
Pero verlo desde el punto de vista macroeconómico es mejor porque es precisamente el área en que nuestro gobierno dice estar arreglando la economía. Como vemos, y me parece que es muy claro, las acciones del gobierno están dañando la economía de nuestro país y la confianza internacional en nosotros.
Si no fuera porque todo esto me parece, personalmente, un juego perverso que no lleva a ningún sitio (esto solo se va a arreglar con medidas radicales como ya hemos comentado), y porque este gobierno es un títere de Berlín, diría que la actitud de este gobierno es la más destructiva desde la época de la guerra civil y que habría que derrocarlos a todos inmediatamente.
Aunque no olvidemos, insisto, la realidad de las causas estructurales en nuestra crisis, sobre las que este gobierno no tiene responsabilidad (aunque si el PP como partido).

En cuestión de semanas llegará el rescate-país a España. Algunos dicen que para octubre, otros creemos que incluso antes, pero eso llegará a no ser que el BCE o el fondo de rescate se pongan a comprar deuda pública española e italiana a mansalva.
Y si llega el rescate este gobierno caerá, no tengáis ninguna duda. Varios ministros, con Montoro a la cabeza, serán fulminados (aunque el que más fulminado debe ser, que es De Guindos, no se moverá porque es realmente la cabeza y vehículo de Berlín en este gobierno colaboracionista por encima del presidente).
¿Mi previsión? Antes de final de año tendremos un gobierno de concentración en España de PP y PSOE y probablemente CiU. Sé que parece algo imposible, pero tiempo al tiempo.

jueves, 26 de julio de 2012

¿Cómo salimos de esta situación? 3ª alternativa: La revolución














En el supuesto de que las dos soluciones “ortodoxas” explicadas en las anteriores entradas fallasen o por la razón que fuere no fuesen aplicables nos encontraríamos ante un vacío político que habría que llenar. Dejar las cosas como están no es una alternativa y por lo tanto, si no nos valen las cosas que sabemos hacer, tendríamos que crear algo totalmente nuevo.
He usado la palabra revolución y quiero acotar bien su significado. Habrá quien esté pensando en los soviets asaltando el palacio de invierto o en las guillotinas de la revolución francesa. No, no me refiero a eso. Una revolución es un cambio radical, profundo, que cambia los cimientos de la civilización precedente, que rompe con las obligaciones y usos heredados del pasado, que se replantea todo sin más limitaciones que la imaginación de quienes realizan esa revolución.

Quiero que pensemos una cosa entre todos. Decidme, ¿hay algún motivo “físico” para que estemos en una grave crisis como estamos ahora? Me responderéis que el endeudamiento pero ese no es un motivo “físico”, es un motivo monetario que se basa en la convención de que el dinero vale lo que vale y es el motor de la inversión y la producción.
Voy a intentar explicarme mejor. Desde el principio de la historia las crisis han existido. Hasta hace un par de siglos las crisis eran fundamentalmente agrícolas y se generaban por sequías o por malas cosechas. El bien principal, los alimentos, escaseaba y entonces se generaba la crisis.
Una guerra también sería causa de una crisis, porque absorbe los recursos humanos y materiales para algo improductivo y porque produce destrucción. Una escasez de algo básico para la economía, por ejemplo el petróleo, también sería una causa física para la crisis.
También podría haber crisis por degradación de los recursos humanos. Si la masa laboral de un país pasa de estar formada a no estarlo eso es un hándicap para la generación de riqueza. En otro caso totalmente distinto siempre se dice que las economías planificadas entraron en una lenta crisis porque los trabajadores no estaban motivados ni tenían incentivos para trabajar más y mejor. Este podría ser otro ejemplo de crisis de recursos humanos.

En todos esos casos la crisis es comprensible, es tangible. Sin embargo miremos el mundo actual y analicemos sus recursos, y comparémoslos con los de hace 10 años por ejemplo. Tenemos la misma producción agrícola o más, tenemos los mismos recursos naturales, los recursos humanos están igual o más formados que entonces. Hay conocimientos técnicos para crear y producir y una masa laboral adecuada para este fin.
Para que se entienda mejor, imaginemos que vivimos en una economía planificada que no se basase en el dinero. ¿Habría algún motivo por el que ahora hubiese haber una crisis y no en 2002? No, no lo habría, y ahora la economía funcionaría igual que hace 5 o hace 10 años o incluso mejor por los avances técnicos.
Así pues, ¿por qué la economía está en crisis? Lo está porque el vehículo que usamos para la “activación” de las fuerzas productivas, que es el capital y el dinero, está funcionando de forma deficiente. El incentivo para esa producción no está orientándose correctamente y, si en otros momentos es un catalizador para la creación de riqueza, hoy está siendo un freno para la misma.
Si hay millones y millones de personas con mucho que aportar a la sociedad, con posibilidad de generar riqueza y bienes y servicios que interesen a otros, y esto no sucede es porque las fuerzas que movilizan el sistema están fallando. Nuestros países podrían generar riqueza de sobra para que todo el mundo viviese decentemente sin embargo no lo hacen.
No voy a entrar en explicaciones macroeconómicas sobre los ciclos, que están muy bien para el análisis de la historia pero no para la búsqueda de soluciones. Lo que es un hecho que los conceptos “deuda”, “dinero”, “activos”, las realidades como el funcionamiento de los mercados financieros y los criterios de crecimiento económico como base del sistema son algo que debemos replantearnos y que, probablemente, no se puedan mantener como hasta ahora.

Vivimos en un mundo sobreendeudado por varias razones que ya hemos comentado muchas veces. La cuestión es que estamos tan endeudados que, para pagarlo, deberíamos condenar a nuestros países a décadas de estancamiento y empobrecimiento. Si no estamos dispuestos, y yo no lo estoy, llegamos inevitablemente a la conclusión de que el endeudamiento no se va a poder pagar totalmente. Es decir, aquí va a haber que alterar las “obligaciones” económicas en que nos basamos y que nos hemos impuesto, aquí hay alguien que se va a tener que quedar sin “lo suyo”.
La cuestión es elegir quien. La devaluación que hemos comentado hace dos entradas llevaría a que esa “quita” la pagaría el dinero en metálico de todo el mundo. Esta, que es una solución, tiene el problema de que hace pagar la crisis a los ahorradores independientemente de la forma como han ganado ese dinero y si ésta ha sido en base al trabajo, la especulación o de otra manera.
Otro caso, y entendamos que estamos hablando de un caso particular, es lo que pasó en Islandia. Todos conocemos el caso pero lo importante aquí es que llegó un momento, ante la quiebra de los bancos, que el estado no pudo garantizarlo todo y tuvo que elegir que salvaba. Eligió salvar los depósitos bancarios (el dinero en metálico) y dejó a valor cero todo lo que eran acciones, preferentes, bonos, productos financieros y, a través de esto, el dinero de los ahorradores de otros países que no eran Islandia. Luego, adicionalmente, la moneda se devaluó.
Más casos: El partido izquierdista griego Syriza propone una auditoría de la deuda pública griega para ver el origen de la misma y decidir así cual es legítima (que se pagaría) y cual no lo es. Algunos partidos minoritarios en otros países de Europa están proponiendo lo mismo.

Este es el centro de la cuestión a mi entender. La deuda que hay (pública y privada) no se puede pagar, se generó en base a una monstruosa desregulación y a unas políticas macroeconómicas nocivas, y mucha de ella es un completo abuso fruto de la especulación y del engaño. Y no entendamos la deuda sólo como la deuda directa, hay muchas cosas conectadas a la deuda. Las acciones de los bancos están conectadas a la deuda, el valor de las acciones de muchísimas compañías (la práctica totalidad) están conectadas a las deudas (porque de las deudas y de su cobro dependerá el valor de la empresa), las propias monedas que imprimen los estados están condicionadas a su deuda pública y su valor depende mucho de su deuda pública y de su capacidad recaudatoria. Hablando claro, hoy casi todo lo monetario y lo relacionado con valores es deuda o está interconectado con ella.
Y aquí es donde debemos hacer nuestra revolución. Hay que reiniciar el sistema, por lo menos parcialmente. Hay que hacer un análisis de activos y pasivos, y ver qué se reconoce de todo esto. Y esto, señores, aunque no afecte a la nacionalización de fábricas y campos ni se guillotine a nadie, esto representaría una grandísima revolución.

Como obviamente no se puede auditar uno por uno todos los bienes, acciones, monedas y cómo se han conseguido nuestra revolución tendrá que tener unos objetivos más moderados.
Para empezar hay que replantearse todas las deudas públicas contraídas. No somos conscientes hasta qué punto nuestras deudas públicas se han incrementado y nuestros déficits son irresolubles a causa de la especulación en los mercados financieros. Bancos salvados con dinero público están consiguiendo beneficios del 5% anual con la deuda de los estados que los han salvado. Grandes bancos de inversión se reembolsan millones de dólares con operaciones diarias de especulación a costa de los contribuyentes. Las deudas públicas, pues, deben ser objeto de quitas. Y posiblemente se debiese hacer un acuerdo de acreedores en base a unas nuevas condiciones mucho más justas.
Las deudas privadas también deben ser replanteadas. Tenemos miles y miles de familias arruinadas de por vida y empujadas a la economía sumergida a causa de los embargos y estas leyes que convierten a las personas en deudores eternos. Los precios de cosas como la vivienda han sido absolutamente abusivos durante muchos años, abuso que ha enriquecido de forma impresentable a las cúpulas directivas de los bancos a costa de los compradores. En todo esto de la burbuja inmobiliaria hay una responsabilidad compartida entre compradores, vendedores y prestamistas y nuestra revolución debería legislar retroactivamente si es necesario para repartir los sacrificios y costes de forma justa.
Respecto a los bancos también habría mucho que actuar. En España, por ejemplo, la práctica totalidad de las cajas están en quiebra técnica y, aunque nos dicen que los bancos son solventes, ya hemos aprendido que los bancos son solventes hasta el minuto anterior a su quiebra. Hablando claro, todos los bancos que supongan un riesgo sistémico por su situación deberían ser nacionalizados y pasar a control estatal inmediatamente. Al igual que pasó en Islandia todas sus acciones y bonos relacionados con la propia solvencia de la entidad deberían pasar a valer cero.
Sé que esto dejaría a mucha gente sin ahorros, como ha pasado en el caso de las preferentes. En función de la situación la administración podría otorgar ciertas indemnizaciones por persona (no por acción) para evitar casos de pérdida absoluta de los ahorros.

Hemos hablado de todas las personas que se han enriquecido mediante la descapitalización de los bancos y gracias a la creación de este gran desastre. Aquí habría un trabajo ingente que hacer para intentar conseguir que quienes se enriquecieron así devuelvan lo que se han llevado. La fiscalía del estado debería exprimir la ley para intentar procesar por delitos económicos a quienes se han lucrado, hay que buscar formas de acabar con estas jubilaciones de oro preferentemente de forma no retroactiva, hay que gravar impositivamente estos beneficios si no queda otra opción.

Respecto a la bolsa habría mucho trabajo que hacer. La bolsa, instrumento creado para la inversión eficiente del capital, se ha convertido en un casino donde los que tienen el conocimiento y las herramientas del sistema despluman a quienes no las tienen, sean pequeños accionistas o por extensión poblaciones enteras.
Los cambios deben ser radicales, revolucionarios. Hay que acabar con las operaciones a corto, que no son más que herramientas especulativas. Hay que prohibir el uso de las High Frequency Trading, máquinas que compran y venden valores en milésimas de segundos en base a algoritmos pre programados. Es absolutamente fundamental aplicar una tasa a las transacciones financieras hecha con inteligencia para acabar con la especulación sin acabar con la inversión, y para recaudar impuestos sin limitar las operaciones de inversión en economía real.

A pesar de todo es posible que estos cambios no se lleguen a producir del todo y, aunque se produjesen, es posible que posteriormente llegasen nuevas desregulaciones y una vuelta al pasado en algunos aspectos. Es posible, directamente, que nada de esto se aplique nunca.
Pero los ciudadanos no podemos vivir esclavizados por los bancos y por su omnímoda voluntad. Vivimos bajo su imperio: Pagamos con sus cuentas corrientes y tarjetas, cobramos nuestras nóminas o ingresos mediante ellos, nos proveen del crédito que necesitamos, etc. Esta dominación no es buena, pues estamos sometidos a su ley.
Creo que debemos comenzar también a generar espacios económicos alternativos al “sistema” económico oficial, sin destruirlo. Hoy en España, por ejemplo, está volviendo poco a poco el trueque, como vi que pasó en Argentina hace unos años. Hay empresas que, imposibilitadas a acceder a un préstamo para iniciar su actividad, deben contratar los servicios a cambio de “préstamos en especie” futuros. Por ejemplo imaginemos un bar; si necesitan una página web contratan un programador al que le pagarán con una cantidad de dinero x a gastar en comidas y consumiciones, o bien si necesitan cualquier arreglo eléctrico, pintura, etc. También pueden pagarlo con este método, siempre que la otra parte acepte.
Este sistema funciona muy bien cuando lo que vendes es trabajo, pero no siempre cuando son productos. Ya hay empresas que se dedican a tejer redes de trueque y las podéis encontrar en internet. Obviamente esto no vale para todo ni siquiera para la mayoría de los casos, pero sirve para crear áreas en las que ni el dinero ni los bancos estén presentes.
Jaques Attali teorizó sobre un futuro que se basaría en la economía relacional, economía que se crearía alternativamente a un super-imperio económico internacional que tendría esclavizados a los ciudadanos bajo sus leoninas condiciones. Estos son campos a explorar y no deberíamos dejar de pensar en ellos porque sea difícil o porque parezca anticuado. Todos tenemos cosas que aportar, somos capaces de crear beneficio a los demás y hacer cosas que sean útiles para la sociedad. Si los mecanismos monetarios y económicos actuales no nos permiten explotar nuestro potencial ¿por qué no buscar vías alternativas?


Estas han sido las tres soluciones que se me han ocurrido para la crisis en la que vivimos. Las dos primeras son “ortodoxas”, conocidas, sabríamos gestionarlas con nuestros conocimientos económicos. La tercera, la vía revolucionaria, sería generar algo totalmente nuevo y caminar por un camino nunca transitado antes, por lo que no sabríamos las consecuencias exactas de estas medidas.
Dicen que el sistema creado por una revolución es peor que el inmediatamente anterior. Esto es normal, ante lo nuevo los desajustes y los problemas son muchos, pero llega un momento en que lo nuevo deja de ser nuevo, en que se aprende de lo que se ha hecho mal y entonces es cuando se ve la verdadera potencialidad de lo creado. También se dice que la revolución es la última alternativa, y es verdad. La revolución es la salida cuando no te dejan una salida.
La cuestión es ¿nos dejarán una salida? ¿Se permitirá que se opte por alguna de las dos primeras vías? Porque si no se puede optar por ninguna de esas salidas esta revolución llegará, como la he descrito yo o en formas diferentes, pero llegará. Los ciudadanos y los países no pueden vivir sometidos para siempre a la esclavitud de tecnócratas y poderes financieros, de eso que nadie tenga ninguna duda.

lunes, 23 de julio de 2012

¿Cómo salimos de esta situación? 2ª alternativa: La federación europea















Además de la salida del euro y el replanteamiento de muchos de los acuerdos económicos internacionales que tenemos existe una vía diferente para intentar salir de esta situación.
Lo he llamado la “federación europea” y con esto quiero decir que sería necesaria una evolución radical de la actual UE para convertirse en una verdadera federación, en una única nación federal (en un sentido funcional y económico). Esta evolución tendría que llevar pareja unas formas radicalmente diferentes de gestión de los asuntos europeos, una transformación radical de los organismos en que se sustenta Europa y un cambio en la toma de decisiones, que ya no podría depender de los estados y de sus acuerdos.

La actual UE es un cadáver andante. Su secular lentitud en la toma de decisiones y las enormes dificultades para llegar a acuerdos se ha convertido en la tumba de la UE, que no ha sabido responder en momentos de crisis. Ante esta parálisis Alemania se ha erigido como “líder” de Europa, ha creado una red de alianzas y fidelidades, y ha convertido la UE en una especie de protectorado que obedece su política.
Conforme han ido pasando los años de crisis hemos visto que las estructuras de la UE y del euro estaban hechas a medida de los países del centro de Europa. Los países del sur y la periferia, en cambio, han sufrido enormemente debido a una política monetarista rígida que les condena a la depresión.
Esta dualidad de situaciones e intereses ha hecho que los intereses nacionales se hayan superpuesto a los de la unión. Cuando una situación es difícil los humanos tendemos a mirarlo todo a corto plazo y a mirar solo lo próximo, y esta miopía es la que ha llevado a una fractura tácita de la unión. Los países del centro actúan egoístamente y miran su realidad nacional, y son incapaces de ceder lo más mínimo aunque vean desmoronarse a los países vecinos. Los del sur se sienten cada vez más heridos, perjudicados y colonizados política y económicamente, creando grandes masas de indignación en las poblaciones y el auge del radicalismo.
Es obvio que esta situación no puede continuar. Por este camino no vamos más que a la fractura de la UE o peor, la conversión del sur en un protectorado empobrecido y machacado. Así no hay “unión” que valga, así sólo se va a la ruptura y a la destrucción de todo lo bueno que ha hecho la UE por la paz de Europa en el último medio siglo, y a la extensión de una dictadura inadmisible y suicida con su cabeza en Berlín.
Pero que la UE sea así ahora no implica que necesariamente tenga que ser “esto”. Un país o una federación o lo que sea no tiene una esencia determinada. Es la política lo que marca la realidad de algo. No hay estados de “derechas” o de “izquierdas” (pueden haber poblaciones que en un momento de la historia simpaticen más con una política, pero esto es temporal), no hay países estructuralmente “violentos”, ni “invasores”. Todo está condicionado a las circunstancias. La UE, pues, no tiene porque ser una extensión del norte hacia el sur. La UE puede ser infinitas cosas, y en un continente democrático puede ser muchas cosas buenas.

¿Qué debe cambiar en la UE y en la eurozona? Pues todo. Para empezar y con enorme urgencia se debe cambiar radicalmente el mandato del BCE y sus acciones. El BCE debe empezar a actuar como la reserva federal estadounidense o el banco de Inglaterra. Debe velar por la estabilidad macroeconómica de los países de la unión, debe ayudar al pago de la deuda pública y debe tener como objetivo que se genere empleo y se reactive la economía. Su mandato actual, que es contener la inflación como regla de oro, es ahora mismo un corsé que está asfixiando a muchos países que necesitan que el banco financie su deuda directamente y cree estímulos.
La unión no puede vivir con países pagando por refinanciar su deuda pública al 6 o el 7%, eso es el preludio de la quiebra. Un banco central con otro mandato debería entrar en el mercado para hacer que esos intereses de deuda fuesen casi nulos. En los EE.UU, por ejemplo, la reserva federal financia a algunos estados a costes casi nulos (como California), evitando así su quiebra. Habría muchas opciones en este campo; se podría hacer, por ejemplo, un plan específico para la deuda acumulada hasta este año con una refinanciación al 1% a cambio de planes para su eliminación. También, en momento presente, debería impulsar la inflación y la devaluación del euro. Alemania debe tener inflación alta y debe subir los sueldos para así eliminar las diferencias intra unión. Las economías del sur deben poder exportar más, y para ello el valor del euro es un lastre.
Todo esto son realidades que un banco central debe contemplar y actuar en consecuencia. Hay que hacer lo mejor para la mayoría, no lo mejor para Alemania. Y mientras el BCE sea un calco del Bundesbank y sea el ministro de economía alemán el que diga lo que hay que hacer en el banco nada se podrá hacer.

Uno de los problemas fundamentales de toda la estructura europea es que los estados grandes tienen derecho a veto y que, en cualquier caso, se puede vetar cualquier cosa con un porcentaje muy pequeño del “poder”. Esta “democracia de unanimidad” se ha convertido, de facto, en una dictadura del No, y así no se puede gobernar nada.
En el terreno político sólo hay una solución. Esta Unión necesita un gobierno, pero no un gobierno indirecto que tenga que llamar a Berlín para ver lo que hay que hacer sino un gobierno independiente y soberano. Y ese gobierno solo puede salir de las urnas y ser elegido directamente por el pueblo europeo.
Se necesitaría un presidente y un gobierno europeo elegido por sufragio universal, directamente o indirectamente a través del parlamento europeo, y que ambas instituciones tengan un poder independiente y real en las materias sobre las que tengan competencias. Personalmente creo que sería más lógico hacerlo de forma parlamentaria, pues elegir directamente a candidatos que no hablan tu lengua puede ser complicado y, en cambio, la estructura de partidos europeos sí que existe y podría facilitar esto.
Este gobierno debería tener competencias sobre áreas como la defensa, la política exterior, la política monetaria, las reglas generales de la economía y alguna más. Un gobierno así velaría por los intereses de la unión como un todo, sin defender los intereses del centro, del sur o de un país determinado. Cada país tendría soberanía plena sobre muchas áreas, pero habría unas cuantas que deberían ser absolutamente cedidas a este gobierno que actuaría bajo el mandato del pueblo y con su ideología de turno.
Fijémonos que esto, aunque es una pérdida de soberanía "nacional", no lo es de soberanía "popular". Los ciudadanos tendrían la soberanía y no como ahora que los ciudadanos del sur no pintamos nada porque quien manda es el gobierno de Berlín, al que no hemos elegido.

La unidad económica en Europa es fundamental. No se puede compartir una moneda común y que, al final, la política monetaria la dirija solo un país del grupo. No se puede compartir mercado y moneda y tener grandes diferencias de desarrollo económico, y si los tienes lo que no se puede pretender es mantener esta estructura sin que haya un flujo de dinero de las zonas más ricas a las más pobres.
Es fundamental que Europa tenga una economía que redistribuya la riqueza entre sus ciudadanos y estados. No estoy hablando de los famosos fondos europeos, que a la vista de los resultados está que no han sido todo lo eficientes que deberían, hablo de un sistema fiscal parcialmente centralizado que financie las necesidades de la unión. Europa debe trabajar para homogeneizar sus grados de desarrollo, y al igual que los Länder del Oeste de Alemania aportan dinero de los Länder del Este debería pasar lo mismo con el norte y el sur de Europa.
La UE debe tener impuestos similares en todos los estados. Hay que homogeneizar el IVA con muy pocas diferencias, se debe homogeneizar el impuesto de sociedades (¿Qué es eso de que Irlanda tenga el 12,5%?), se deben homogeneizar los impuestos sobre la renta. Y se debe crear un impuesto a las transacciones financieras a nivel de unión y unas reglas e impuestos bancarios para todos.

Pero todo esto tiene un problema, que necesita la aceptación de todos los estados de la unión y fundamentalmente de Alemania, ¿Por qué iba a permitir Alemania que se le obligase a distribuir su riqueza con el sur y a que se la someta a la política monetaria e inflacionista que necesita toda la unión? ¿Por qué iba a perder soberanía "nacional"?
Pues sí, esto va a ser complicado, pero la respuesta está en la entrada sobre la burbuja alemana de hace unos días. Alemania basa su riqueza, hoy, en el mantenimiento de todo este sistema, y este sistema está al borde de desmoronarse. O Alemania cede o nos vamos todos por el agujero, es así de sencillo. ¡Ah! Y no penséis que si Alemania volviese al Marco las cosas le irían mejor, toda la cadena de acontecimientos de los impagos del sur y de la pérdida de los mercados exportadores se daría igual.

Un BCE que compre deuda pública a mansalva, que actúe como prestamista de último recurso, creación de inflación moderada, tasa Tobin, gobierno europeo, transferencias de renta del centro al sur… ¿Utópico? No, es absolutamente necesario si se quiere mantener la UE y el sistema de deudas y pagos actuales. La alternativa sería la comentada en la entrada anterior, destrucción del euro, suspensiones de pagos, corralitos…No hace falta decir que esta sería menos traumática, aunque más difícil de llevar a la práctica.
Realmente hay una tercera opción, una tercera opción que sería directamente revolucionaria. Pero esta la dejamos para la siguiente entrada.

jueves, 19 de julio de 2012

¿Cómo salimos de esta situación? 1ª alternativa: Volver a la soberanía nacional











Hace tiempo que tenemos claro que por el camino por el que va este país no vamos a otra cosa que al empobrecimiento y la suramericanización de España. Estamos insertos en una espiral destructiva de la que no podemos salir, pues cada vez que se reduce el gasto público debido a las urgencias contraemos la economía y por lo tanto reducimos los ingresos del estado, lo que nos descuadra las cuentas y nos lleva a más destructivos recortes.
Este camino solo puede acabar en la quiebra del estado, una quiebra que llegará cuando nos quede un estado residual con altísimas tasas de pobreza, un tejido productivo destrozado y una generación perdida. España va camino de ser Grecia o peor, lo que será Grecia en un par de años.

¿Qué hacemos? Pues hay varias alternativas, de hecho hay muchas alternativas pero no todas son adecuadas ni buenas. Nuestros países podrían caer en una espiral que nos llevase a algo parecido a lo que pasó en los años 30 en Europa. Las dictaduras basadas en un nacionalismo económico proteccionista y coorporativista y teñidas de un populismo extremista antiinmigración no están tan lejos como podría parecer.
Otra alternativa, incluso más probable que la anterior, sería volver a cierto tipo de “sovietismo” con una nacionalización de los medios de producción. Cuando el sistema económico no permite crear riqueza, no crea empleo y todo lo que se genera está destinado a pagar deudas no parece tan ilógico romper totalmente con él para volver a disfrutar de los frutos de nuestro trabajo y de la riqueza nacional. Reiniciar el sistema de cero y nacionalizar toda la producción de forma centralizada y gestionar los excedentes mediante simples intercambios con el exterior puede parecer muy rústico, pero cuando el libre mercado está secuestrado por poderes financieros que absorben todo lo que generamos esta alternativa simple puede ser muy atractiva y, además, es la alternativa que conocemos.
Pero no son esas las alternativas deseables. Eso, al fin y al cabo, son alternativas fracasadas. Habrá quien me discuta que es mejor sovietizar la economía que acabar con un empobrecimiento absoluto que es a lo que vamos por este camino, y quizá tenga razón. Pero que sea una alternativa mejor no implica que sea deseable o que sea mejor que otras alternativas. La sovietización de la economía es de las últimas opciones.

En mi opinión, pues, se me ocurren tres vías principales para intentar corregir esta situación.
Una, que es la que voy a tratar en esta entrada, seria la vuelta a la “soberanía nacional” de forma total. Habría una segunda que sería una reforma absoluta e integral de la UE, el euro y del BCE para convertir a la unión en una verdadera federación con un poder económico centralizado y con una unión económica que garantizase las transferencias de recursos de forma solidaria.
La tercera opción sería una opción revolucionaria, revolucionaria pero no soviética. Cuando digo revolucionaria me refiero a que habría que asumir la eliminación retroactiva de muchos de los principios inquebrantables en los que se basa nuestra economía y nuestra política. Habría que poner en duda el reconocimiento de la deuda, los principios de propiedad, las posiciones adquiridas y las bases de las relaciones económicas entre países y entre propietarios, ciudadanos y estado. Sin duda es la alternativa más compleja pero también más amplia, y a la que llegaremos inevitablemente si las dos vías “ortodoxas” anteriores no pudiesen dar resultados.

¿Qué quiero decir con mi primera opción, con lo de volver a la soberanía nacional? Fundamentalmente recobrar nuestra política monetaria, esto es, salir del euro y revisar todos los tratados económicos y las normativas europeas que afectan a nuestro país. Sería, directamente, volver a empezar, ver qué compromisos podemos mantener y qué compromisos adquiridos son nocivos para nuestro país y hay que romper. Y sería también volver a crear una moneda nacional, que llamaremos peseta como la antigua para hacer más comprensible el texto.
No hay mecanismo establecido para que un país salga del euro y recobre su moneda. Habría que ver qué cantidad de euros se reconvierten en pesetas, dónde está el dinero de los ciudadanos españoles (muchos tienen sus euros fuera de España), a quién aplica la reconversión, etc. ¿Qué pasa con los euros en metálico que tengan los ciudadanos españoles? ¿Serían válidos en otro país que aún tuviese el euro? Y si el euro se desintegra, ¿se podrían cambiar por Marcos o por Francos?
Pero una vez solucionados estos problemas el país podría volver a su propia moneda. El mecanismo sería, al principio, un corralito bancario para evitar que los depósitos de los bancos españoles se fuesen al extranjero y, después, una reconversión bancaria del euro a la nueva peseta mediante el cambio que se considerase oportuno.

Seguidamente y antes de eliminar el corralito sería necesaria una devaluación de la moneda, para ganar competitividad y para ajustar el valor de la moneda al potencial económico de España. Esto generaría un gran problema pero también una ventaja.
El problema es que nosotros tenemos nuestras deudas contraídas en euros. Si devaluamos la nueva peseta las deudas con el exterior permanecerían en euros, es decir, desde nuestro punto de vista serían más difíciles aún de pagar. En función de cuan intensa fuese la devaluación esa deuda pública del 80% del PIB se convertiría en bastante más del 100% (se dice por ahí que tendríamos que devaluar nuestra moneda sobre un 30%). Se podría llegar al “acuerdo”, bien con los prestamistas bien en el mecanismo de separación del euro, de que la deuda se reconvertiría en pesetas antes de la devaluación y, por lo tanto, se devolvería en pesetas devaluadas. Esto haría que nuestra deuda no subiese.
Sin embargo en una u otra situación el precio por poner deuda pública en el mercado se dispararía. Si ahora, pagando un 7% anual por la colocación de la deuda a 10 años no podemos sobrevivir, seguro que al salir del euro pagaríamos bastante más de un 10% anual para la colocación de la deuda y de forma sostenida durante mucho tiempo. Tuviésemos el 80% del PIB de deuda o el 120% esa deuda sería imposible de refinanciar, y eso nos llevaría irremediablemente a declarar la suspensión de pagos.
La suspensión de pagos llevaría a que hubiese que hacer un concurso de acreedores. Esto no tendría mayor problema, el problema es que un estado que ha declarado la suspensión de pagos es un estado al que nadie va a financiar. Por lo tanto no podríamos pedir prestado en los mercados y deberíamos arreglárnoslas con lo que tenemos. Es decir, tendríamos que tener un gasto público exactamente igual que los ingresos y tendríamos que ajustarlo al momento. Los ajustes serían incluso más salvajes que los actuales.

Esto sería un duro golpe a la economía española. Seguramente bajarían las pensiones, los sueldos públicos, las ayudas…Pero sería una intervención quirúrgica puntual, terrible pero puntual, y no este goteo de cirugías continuas al que nos están sometiendo.
Y a partir de ahí muy probablemente creceríamos. Con nuestra moneda devaluada nuestras empresas exportarían más y mejoraríamos nuestra balanza comercial. Las exportaciones tirarían de la economía y se crearían puestos de trabajo. Empresas que hoy están ahogadas y al borde del cierre posiblemente podrían renacer y volver a generar actividad económica.
La devaluación también tendría otro efecto muy positivo. Las deudas privadas internas, contraídas en euros, serían automáticamente devaluadas. La devaluación también generaría inflación (todo lo que se importa subiría automáticamente de precio), algo que en las condiciones actuales podría ser bueno siempre que la inflación no fuese excesiva. Al haber inflación hay más estímulo para movilizar el capital (para invertirlo o para gastarlo. La inflación digamos que es gravosa para el ahorro), y esta movilización crearía actividad económica.
Quienes trabajasen o generasen actividad económica verían como su endeudamiento se minimizaría, porque su deuda en pesetas devaluadas se pagaría con pesetas “nuevas” (los sueldos serían mayores por las actualizaciones anuales y los ingresos serían mayores por la actividad económica mayor que produciría nuestra moneda barata). Para un país tan sobreendeudado como el nuestro una digestión más fácil del endeudamiento sería muy positiva.

Respecto a los acuerdos internacionales y las normativas europeas habría que replanteárselos. Con nuestra moneda devaluada podríamos exportar más pero habría que ver qué hacemos con las importaciones ¿mantenemos aranceles bajísimos? ¿Optamos por cierto proteccionismo sectorial? Fuera de la zona euro o de la UE (si es que se sale de la UE o se cambia su funcionamiento) estas cosas se podrían plantear.
También habría que revisar las limitaciones impuestas. España tiene un potencial agrícola muy importante que ha sido cortado durante las dos décadas de la PAC. Posiblemente podría haber un renacimiento de la actividad agrícola y ganadera en España si nos replanteamos estos acuerdos. Esto habría que estudiarlo muy bien porque para poder exportar productos agrícolas hay que competir con países del tercer mundo que producen muy barato, pero cuando estuve en Argentina vi como allí se genera alimentos para más de 400 millones de personas (y son 40 millones de habitantes). En Argentina los salarios no son bajos y las cosas están bastante caras, sin embargo podían exportar cantidades ingentes de alimentos que han sido, todo sea dicho, la base de su recuperación en la última década. Si Argentina puede ¿por qué no podríamos nosotros? Sería un camino a explorar que creo que podría dar sus frutos.

En definitiva, hay un camino para intentar salir de esta situación que, a pesar de que se está rehuyendo como el diablo, es bastante “ortodoxo”. Salir del euro, devaluar la moneda y declarar la suspensión de pagos. Sé que suena mal, pero la suspensión de pagos llegará igual con esta política que nos impone Alemania y el país estará hecho una piltrafa cuando lleguemos a ese punto.
La devaluación crearía unos problemas terribles a corto plazo, pero nos daría esperanza y perspectivas positivas. Sería el ahorro quien más pagaría este sistema, que vería reducido su valor. Hay quien compara la situación actual y la posibilidad alternativa de salir del euro con el tratamiento de un tumor. Se puede dar un tratamiento para intentar acabar con el tumor sin intervención, pero genera el riesgo de que se extienda, o bien se puede operar y extirpar generando un costoso proceso de recuperación.
La operación es dura, pero salva al enfermo. El tratamiento es menos duro, pero puede ser ineficaz y empeorar la situación llevando al paciente incluso a la muerte. ¿Qué es mejor? Los médicos siempre operan, porque de la otra manera pueden matar al enfermo y no van arriesgarse a eso. Quizá nosotros debamos hacer lo mismo con nuestro país, una intervención dura pero que, al final, nos salve de la muerte.

lunes, 16 de julio de 2012

La burbuja alemana


















Quizá los alemanes ni quieran ni estén preparados para entender las verdades del barquero que van en contra de la propaganda oficial que su gobierno les inculca y que la mayoría de la oposición, por miedo a ser tildada de antinacional, asume como un dogma que no se puede contradecir. Pero una cosa es que los alemanes crean lo que les conviene y otra muy distinta es que nosotros asumamos cosas inasumibles e insultantes para nuestra dignidad nacional.
En Alemania, hoy, hay una burbuja económica. No es del ladrillo como la nuestra, es algo más compleja. Hay una burbuja que podría asemejarse lejanamente a ese “nuevo orden” que los hitlerianos propusieron para Europa otorgando la centralidad de todo a Alemania, una burbuja que se basa en que Alemania es receptora de los recursos del sur, de un sur que se muere mientras ellos absorben poco a poco su flujo vital.
Lamentablemente ellos creen que están pagando la irresponsabilidad del sur, otorgando su dinero al fondo de rescate para ayudar a los países del sur(como si los países del sur no pusiesen dinero para el fondo de rescate. Sin ir más lejos la propia Italia ha pagado casi el 20% del rescate bancario español). Y sí, ellos entregan un dinero importante, pero es un dinero que mantiene un estado de las cosas que hace que los beneficios que reciben superen con creces el dinero que invierten en los demás. Para Alemania es un negocio redondo, tan redondo como insostenible.

Hay un “statu quo” que beneficia enormemente a Alemania. Todo comenzó con el euro, moneda que aproximó el coste de las producciones nacionales dentro de Europa e hizo que los productos del centro y norte de Europa, más competitivos, prevaleciesen sobre los del sur. Cuando en España estaba la peseta (y en Portugal el escudo, y en Grecia el dracma, etc.) importar de Alemania era caro. El marco era más fuerte que la peseta y cambiariamente traer productos de Alemania era costoso. Si un producto alemán competía con un español, el alemán quizá era mejor pero el español era más barato.
Al llegar el euro las importaciones alemanas se hicieron más asequibles y los productos españoles que competían con ellas perdieron terreno. El euro fue, pues, un gran negocio para las economías exportadoras europeas, fundamentalmente para la alemana. Nosotros también tuvimos ventajas (financiación más barata e importaciones más baratas, que quizá no supimos aprovechar) pero nos generó un gran lastre de competitividad que ellos no tuvieron.

La propia estructura de unión monetaria también creó un flujo de dinero del norte al sur, pero no un flujo desinteresado sino un flujo prestamista. Alemania ha tenido superávit por cuenta corriente desde hace muchos años (exporta más que importa) y eso ha generado grandes bolsas de beneficio en empresas y, por extensión, de depósitos en bancos. Como los alemanes tienen una aversión irracional a la inflación los sueldos en Alemania han subido muy poco en esta década pasada. Las mejoras de productividad y de ingresos de las actividades económicas no iban a parar a los trabajadores, sino eran beneficios que las empresas depositaban en los bancos.
¿Qué hacían los bancos con esos superávits que les entraban como depósitos? Pues invertirlos en aquello que les parecía rentable, y una parte muy importante fue en la deuda soberana española, por un lado, y en la burbuja inmobiliaria española por otro (de maneras diferentes, a través de bancos o directamente de múltiples maneras).
La burbuja inmobiliaria española se alimentó del dinero alemán, que veía en ella una inversión muy rentable. Que nadie olvide esto porque es absolutamente crucial.

Cuando la crisis internacional comenzó, en España ésta se unió con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Nuestro estado, con una de las deudas públicas más bajas de Europa, se tuvo que endeudar ante la brutal caída de ingresos y aumento de los gastos, y también para sostener a ese sector bancario que tenía su salud atada a la del mercado inmobiliario.
El fin de la fiesta crediticia ha supuesto un golpe horrible para nuestra economía. Nuestros ciudadanos y empresas lo están pagando: Familias enteras en paro, gente entrando en la pobreza, empresas en quiebra, etc. Sin embargo nuestros acreedores no están sufriendo nada con esta situación, es más están ganando con la especulación, porque aquí hay una máxima que es pagar lo que se debe en los plazos establecidos cueste lo que cueste.
Si nuestro país quebrase o nuestros bancos quebrasen los primeros que sufrirían serían los acreedores. Una suspensión de pagos obligaría a una renegociación de la deuda y a una quita, y los acreedores se verían afectadísimos. Aquí se puede ver cuál es la realidad de la crisis: Si el estado o los bancos quiebran lo pagan sobre todo los acreedores extranjeros, si se evita que quiebren (cuando estamos ahogados), lo pagan ciudadanos y empresas del propio país.
Por lo tanto la política alemana para España y otros países que han recibido el flujo crediticio alemán se basa en la única premisa de que hay que pagar la deuda cueste lo que cueste, la deuda alemana. No se nos está ayudando ni solo ni principalmente por solidaridad intereuropea, se nos está ayudando para que le devolvamos a los acreedores (alemanes) lo que les debemos.

Hay un tercer factor que es importante comentar. Ante el hundimiento de la economía del sur de Europa los principales afectados en cuanto a la posibilidad de encontrar empleo han sido los jóvenes. Jóvenes que tienen una formación excelente, titulados superiores y técnicos muy bien formados. Jóvenes que no ven futuro en sus países y que han sido formados gracias al gasto social en educación que durante muchos años han hecho sus estados de origen.
Esta situación es excelente para Alemania. Alemania tiene todavía una economía productiva y exportadora que necesita mano de obra cualificada, más de las que sus universidades y escuelas técnicas puede generar. Esta economía está sostenida, no lo olvidemos, gracias a que en Alemania todavía hay crédito y expectativas económicas favorables, crédito que se mantiene gracias a que no está habiendo impagos de los países del sur a la banca alemana y gracias a otro factor: La fuga de capitales de los países del sur, que van a la banca alemana aumentando sus ratios de liquidez.
Gracias  a esta dualización de Europa los alemanes pueden contratar ingenieros, licenciados y técnicos de los países del sur a costes bajísimos, muchas veces como aprendices. La economía alemana es receptora de recursos humanos formadísimos sin haber invertido ni un euro en ellos. Es un negocio redondo.

El cuarto factor que podríamos comentar es conocido por todos. Gracias al hundimiento de las deudas soberanas de muchos países de Europa la deuda alemana cada día vale menos y el estado alemán está financiándose a costes bajísimos, casi gratis. Alemania, como estado, es también el sumidero del dinero que huye de los países del sur.
Recapitulemos, ¿qué gana Alemania con esta situación de hundimiento del sur de Europa, sur que a su vez se mantiene en el euro y se compromete a pagar la deuda? Exportan en condiciones más favorables que cuando había monedas nacionales, acaparan en sus bancos el dinero que huye del sur de Europa, su estado se financia a costes ridículos, tienen a su disposición a recursos humanos formados y baratos y su economía es sostenible gracias a que el sur hace todo lo necesario para no impagar a los bancos alemanes.
¿Cuál es el coste que pagan para tener esto? Pues poner su parte proporcional en los planes de rescate que se van necesitando. Y este coste es ridículo en comparación con las ventajas que obtiene Alemania por el mantenimiento de esta situación.

Pero esto es una burbuja insostenible. Si se pretende mantener esta situación indefinidamente llegará un momento en que los países del sur llegarán al extremo, no podrán pagar y tendrán que quebrar. Lo que le pase a los estados le puede pasar a los bancos, muchos rescatados por sus estados.
Si estos impagos se producen los bancos alemanes sufrirán pérdidas y, automáticamente, dejarán de prestar dinero. Si dejan de prestar dinero la economía productiva alemana no podrá financiarse y se dejará de crecer. Sin crecimiento dejará de crearse empleo, cerrarán empresas y bajará el consumo interno. Alemania dejará de ser un destino preferente para los técnicos del sur. Los estados del sur, ante su quiebra, volverán a las monedas nacionales y dejarán de poder comprar productos alemanes, lo que aún incidirá más en la crisis industrial alemana. Cuando Alemania se hunda los especuladores la atacarán: El coste de financiación de su deuda subirá espectacularmente y eso provocará recortes en el gesto público, el dinero saldrá de los bancos alemanes y eso provocará más restricción de crédito que afectará a la economía productiva más todavía.
En definitiva ¿sabéis en lo que se convertirá Alemania? En Italia o en España. Es así de sencillo.
Esto a los Alemanes no se les dice, igual que no se nos decía a nosotros que no podíamos vivir al calor de una burbuja inmobiliaria que era irreal. Pero esta es la realidad, Alemania está creciendo y triunfando porque está absorbiendo los recursos económicos y humanos del sur.

Matar al sur es matar al norte, que nadie lo dude. Pensar que este estrangulamiento que por ahora les beneficia puede durar eternamente es la típica concepción burbujista que nos ha llevado a esta situación.
Si Alemania quiere garantizar algunos de los beneficios que obtiene por pertenecer a la zona euro (facilidad exportadora por ejemplo) va a tener que garantizar la supervivencia del sur. Y eso sólo se podrá hacer mutualizando la deuda, cambiando la naturaleza del BCE, generando una estructura económica unitaria (impuestos similares) y volviendo a las transferencias económicas de los países ricos a los pobres para avanzar en convergencia económica.
Si no se hace eso nuestra muerte está garantizada, pero la de Alemania también. Y como esto no se le haga entender pronto a los alemanes me temo que no llegaremos a tiempo de arreglar nada.

sábado, 14 de julio de 2012

Mayo de 2010 versión 2.0. Empeorada y ampliada
















Últimamente cada vez que pasa algo en el terreno político tengo una sensación de deja vú que, de tan habitual, me estoy empezando a plantear cual es el origen de la misma. Según la película matrix un deja vú sucede cuando en el sistema de control mental matrix cambian algo, en cambio según la serie de ciencia-ficción Fringe es un residuo de un universo paralelo en el que ya pasó lo mismo que te provoca esa sensación.
La tercera opción es que nuestros políticos sean tan inútiles que se dediquen a hacer lo mismo una y otra vez a pesar de la obviedad de que es un absoluto fracaso. Lamentablemente y por mucho que me guste la opción que propone Fringe me temo que estamos ante esta tercera opción como causa de mis constantes deja vú.

En mayo de 2010 el presidente Zapatero anunció casi por sorpresa un paquete de “medidas“ (recortes) después de la presión de la canciller Merkel y el presidente Obama. Se redujo el sueldo de los funcionarios una media del 5%, se eliminó la deducción por vivienda y se subió el IVA dos puntos, además de alguna medida adicional.
En Julio de 2012 el presidente Rajoy ha tomado una serie de originales medidas. Ha reducido el sueldo de los funcionarios un 7 y pico porciento (que es lo que realmente es quitar una paga extra), se ha eliminado la deducción por vivienda (después de reintroducirla hace 7 meses….Sí, así de listos somos) y se ha subido el IVA tres puntos.
Como ya no había cheque bebé que eliminar se ha cambiado por la reducción de las prestaciones por desempleo a partir del séptimo mes. Y para no decir que se va a congelar las pensiones (en el mejor de los casos) se quiere reducir el número de concejales en un 30%.

Analizaría las medidas, pero es que me da pereza. ¿Qué podemos decir de una subida del IVA que contraerá el consumo? Quizá darnos cuenta que, en cuanto lo suban, tendremos un IVA mayor que el de Alemania. ¿Y de la reducción de la cuantía de la prestación por desempleo? Para estimular la búsqueda de empleo por parte de los parados dicen, como si la gente no trabajase porque no quisiese y los 5 millones y pico de parados fuesen una alucinación inexistente.
Lo de la eliminación de la deducción por vivienda sí es para nota. Después de reintroducirla por vete tú a saber qué razones ahora tienen que quitarla. La única promesa electoral que cumplió el PP se ha ido a la basura a los 7 meses en un ejercicio de improvisación y mal gobierno de manual.
La única cosa que a la gente le parece bien es eso de reducir los concejales en un 30%. Ha circulado por las redes sociales un panfleto que dice que España, con la mitad de población, tiene más políticos que Alemania. Claro, sin tener toda la información me temo que estaremos contando como políticos a todos esos concejales de pueblos pequeños que no cobran más que unos cuantos euros un par de veces al año por ir a los plenos, y que trabajan por su pueblo altruistamente. Y viendo como están funcionando las cosas preveo que al final acabaremos prescindiendo de esas personas sacrificadas mientras mantendremos los sueldos de las Ritas Barberá de turno que cobran más que el presidente del gobierno. Así pues esta medida habrá que estudiarla bien, porque pueden montar un circo sin funcionalidad ninguna.

Ahora ves a Rubalcaba rasgarse las vestiduras por lo que ha hecho el gobierno actual cuando su gobierno hizo lo mismo. Y el de “las chuches”, que hace dos años intentaba convencer así a un niño de 5 años de la perniciosa subida del IVA zapateril, ahora está encantado de conocerse y, además, se aplauden entre ellos al aprobar los recortes como su hubiesen inventado la penicilina los cabrones. En Italia por lo menos lloran delante de la cámara, en una muestra de emotividad que puede ser artificial pero siempre queda mejor que joder a la población aplaudiendo la jugada.
Y lo mejor es que nada de esto vale para nada. Zapatero decía que con el recorte original e inicio de la intervención íbamos a llegar al 3% de déficit en tres años. Ahora, que estamos en casi un 9% oficial después de prometernos el 3%, resulta que este paquete también nos llevará a cumplir el 3% en dos años…. ¿Os digo lo que pasará en dos años? Seguro que es innecesario y lo intuiréis vosotros mismos, aunque quizá ya no haya estado que salvar de aquí a dos años.
Estamos cayéndonos al fondo del pozo sin remedio y lo único que se nos ocurre es cambiar la posición del cuerpo a ver si el aire, mágicamente, nos expulsa hacia arriba de nuevo. Las civilizaciones antiguas por lo menos se encomendaban a sus dioses y esperaban una intervención divina basada en la incomprensión de la situación. Nosotros ya comprendemos que lo que estamos haciendo nos lleva a la ruina y lo seguimos haciendo por algún tipo de Fe absurda e incomprensible, o quizá es simplemente una escenografía para enfrentar el inevitable desastre. Seguramente si en 3 meses fuese a caer un meteorito que devastase la tierra nuestros gobiernos actuarían como están haciendo los actuales, planteándole a la población algún plan estúpido para destruir el meteorito con tirachinas y así caer todos en el narcotismo colectivo de las ilusiones imposibles. Vamos, lo de la orquesta del Titanic.

En los próximos días intentaré hacer algunas entradas más específicas sobre la situación actual y las posibles opciones que tenemos, que creo que será bastante más útil que ponernos a insultar a este gobierno fracasado y vendido.
Un blogero de derechas, Don Alfredo Coll, ha dicho en su blog que está dispuesto a apoyar a cualquier movimiento de derechas o de izquierdas, como el 15M, que quiera acabar con este gobierno títere y recuperar nuestra soberanía nacional. No es muy distinto a las cosas que lleva diciendo Julio Anguita en los últimos meses en el blog del colectivo Prometeo.
Si un capitalista-conservador como Alfredo Coll y un comunista-marxista como Anguita están de acuerdo en lo esencial, eso nos dará la prueba de que nuestro mundo político y las dualidades fantasiosas en las que creíamos están muertos. Este sistema económico y político está amortizado, finiquitado y camino del libro de historia, y ahora nos toca crear uno nuevo. Cualquiera que entienda esto estará muy próximo a mí, más que los crédulos que siguen escuchando a los Rajoy y los Rubalcaba pensando que de ahí va a salir algo más que el desastre.