La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







jueves, 27 de septiembre de 2012

El 25-S y la rebelión portuguesa


Alberto Casillas, protegiendo a los manifestantes
















Escribo esto a día 26 de septiembre, antes de que se repita la manifestación delante del congreso de los diputados tal y como han dicho los organizadores que van a hacer. No sé pues si el movimiento morirá hoy o si los actos de violencia sucedidos ayer avivarán una llama de protesta creciente. En cualquier caso creo que hay mucho análisis por hacer.

Ya conocéis lo que pasó ayer. La delegada del gobierno en Madrid preparó un discreto dispositivo de 1.300 agentes para custodiar el congreso de los diputados. La ley dice que entrar en el congreso o entorpecer el normal funcionamiento del poder legislativo es un delito especialmente penado y eso es lo que justifica, para los políticos, esa cantidad de agentes. Hay quien dice que la delegada del gobierno podía haber quitado algún agente del congreso y haberlo destinado a buscar a su marido que, condenado por delitos económicos (poco importantes), está en ignorado paradero.
Los convocantes de la manifestación finalmente cambiaron el objetivo de crear un nuevo proceso constituyente en ese momento por el más sensato de exigir la dimisión de un gobierno ilegítimo y pedir un proceso constituyente algo más ortodoxo. En cualquier caso parecía evidente que, con 1.300 agentes evitando que los manifestantes pasasen las vallas que rodeaban el congreso, y con una convocatoria cuyo lema es precisamente “ocupa el congreso”, la violencia estallaría a cualquier instante.
Las manifestaciones son complicadas, sobre todo para los convocantes de las mismas (también para la autoridad política y policial, pero menos). Es imposible controlar a todo el mundo y siempre aparecen personas que no te gusta que estén allí. Por lo que he visto en las imágenes el primer rifirrafe se produjo cuando un grupo de personas intentó saltar la valla, esta primera vez pacíficamente. La policía los sacó a palos del perímetro.
Estas cosas siempre producen que se extiendan rumores por las manifestaciones y posiblemente se extendió la noticia de que la policía había comenzado a dar estopa. Esto es lo único que necesitan muchos con ganas de bronca para atacar a la policía, que ya intentaron una segunda entrada en el perímetro pero esta vez pegando a los policías con los palos de las banderas (los policías llevan cascos y escudos). Claro, ahí se organizó la de dios, los antidisturbios cargaron contra todo lo que se movía y el ciclo de violencia estalló.

He oído y leído que los que iniciaron el ataque contra los policías eran policías infiltrados. Yo no lo creo, aunque a estas alturas y con este gobierno pistolero no pondría la mano en el fuego a que no fue así. En las manifestaciones hay habitualmente policías disfrazados de manifestantes que se supone que están ahí para identificar a los violentos. La acusación de que fueron policías infiltrados quienes generaron la violencia proviene de que, en su disfraz, iban con capuchas y mochilas, y quienes generaron la violencia también iban con este atuendo. ¿Eran los mismos? Yo no sé decirlo por las fotos, pero no tiene por qué.
Parece ser que muchos policías infiltrados estaban entre los más radicales actuando como ellos, pero creo que es más probable que quienes agitaron la violencia fuesen de lo que se conoce como Black Bloc, que son aquellos que van a las manifestaciones a crear disturbios con intención de crear un caos “revolucionario”. Los policías se disfrazan de Black Bloc por la sencilla razón de que así se pueden tapar la cara y nadie los reconoce. En todo caso si alguien me puede mostrar una prueba concluyente de que fueron los infiltrados quienes atacaron a sus compañeros policías que la enseñe.
De todas maneras hay razones muy poderosas la crítica. En una manifestación tu no puedes controlar que no llegue un grupo del black bloc y la reviente, pero desde el poder político y los mandos policiales sí puedes conseguir que los policías no usen más fuerza de la necesaria excepto en algún caso en que el factor humano se exceda. Y 64 heridos no aparecen porque el factor humano puntualmente se exceda, aparecen porque se han repartido palos por doquier.
He visto imágenes de ancianos a los que les sangraba la cabeza, videos de gente que no había hecho nada a quienes apaleaban como si fuesen terroristas. Y sí, había manifestantes enfrentándose a la policía, pero la policía no puede comportarse así, la policía no puede generar más violencia cuando su trabajo es contenerla. 1.300 policías no pueden necesitar una batalla campal para reducir a lo que han dicho que eran 6.000 manifestantes (por cierto, quiero ver el cálculo de la prensa porque parecían muchísimos más) cuando la inmensa mayoría de ellos eran pacíficos.
Y lo que todavía es más indignante es que el gobierno felicite a la policía. ¿Por qué la felicita? ¿Por no matar a alguien? Tenemos una policía antidisturbios que claramente no sabe manejar a la masa y autolimitarse y eso es un problema, y en vez de felicitarla deberían preocuparse de este grave problema, de pedirle a su policía que lleven su identificación y preguntarse por qué hay un herido grave con una lesión medular. Y la excusa que ha dado la delegada del gobierno sobre el herido con una lesión medular es “realmente notable” que diría Rajoy. Es que “tenía antecedentes de lesión medular”…. ¿Pero cómo que antecedentes? ¿Es que iba en silla de ruedas y se levantó de la misma para pegar a la policía? Yo no sé que hace falta para que cesen a la delegada del gobierno…

Discutía el otro día con el profesor Enrique.P Mesa sobre este movimiento y él decía que no era democrático en sus métodos y que por eso no lo apoyaba. Están muy bien los escrúpulos del profesor pero yo me pregunto ¿es que el gobierno que combaten es democrático más allá del papel? Porque si esta gente se manifestaba por algo es porque este gobierno ha violado todas sus promesas electorales, se ha colocado al servicio de las órdenes que le da un país extranjero y está instalado en la mayor ilegitimidad bajo todos los parámetros.
Es que tenemos que hablar claro. España es hoy una dictadura bajo formas democráticas (a veces), que respeta las libertades básicas pero que no tiene un gobierno representativo. España es una oligocracia partitocrática que obedece al poder económico internacional representado por Berlín, y que ha conseguido tejer una tela de araña sobre las libertades formales y la democracia convirtiéndolas en inservibles e irreales. Y posiblemente dentro del sistema haya solución (porque el sistema tiene reforma y arreglo) pero para cuando la encontremos aquí no quedará nada sobre lo que implementar la democracia liberada.
Las manifestaciones violentas no son agradables para nadie, pero hay que ver el cuadro completo. Este gobierno, y muchos de los gobiernos de países que están en nuestra situación, pasa olímpicamente de lo que diga el “pueblo” en manifestaciones pacíficas. Las huelgas no valen para nada, concentrar los cientos de miles de personas que quieras tampoco vale para nada. El gobierno no escucha, no cambia una sola coma de las leyes por mucho rechazo social que tengan. La opinión de los ciudadanos, paganos de toda esta situación, importa un bledo, solo importa lo que digan los acreedores, la canciller Merkel y los prejuicios mentales de los dirigentes del gobierno y el partido que lo sustenta.

¿Cuándo hace caso el poder político a la calle? Seamos claros: Cuando hay algo que no controlan, cuando tienen miedo que se extienda lo que para ellos es “el caos” o cuando las protestas les afectan a ellos personalmente. No olvidemos que la única cosa que ha alterado a este gobierno, que no ha hecho ni caso a huelgas generales y manifestaciones continuas, fue el asalto a los dos supermercados que lideró Sánchez Gordillo. Un hecho que, legalmente, no pasa de ser un hurto colectivo movilizó a dos ministros y alteró al gobierno como no se recordaba. Y lo hizo porque temieron que eso se convirtiese en algo habitual, porque les enfrentaba contra sus propias vergüenzas, porque fue la ley y el orden lo que veían tambalearse.
Mirad otro caso en el país vecino ¿Por qué el gobierno Portugués ha rectificado su propuesta de subirles un 7% las cotizaciones sociales a todos los trabajadores? ¿Fue porque hubo manifestaciones y descontento popular? No, no fue por las manifestaciones, si las manifestaciones hubiesen sido manifestaciones convocadas oficialmente y hubiesen transcurrido con tranquilidad Passos Coelho no hubiese retirado la propuesta. Lo que les hizo rectificar fue la espontaneidad de la manifestación, el hecho de que la gente salió a la calle mediante una convocatoria express por las redes sociales, la protesta espontánea delante del palacio del presidente de la república.
Se asustaron ¿qué era eso? ¿Una manifestación o una revolución? Perdieron el control de la calle, las manifestaciones podían aparecer en cualquier sitio y hacerse enormes, podían ir a las sedes de los partidos o a las residencias de los políticos. Sintieron miedo, sintieron que no controlaban la situación, que el orden desaparecía. Fue eso y no la opinión popular lo que hizo al gobierno portugués rectificar, no tengáis duda.

Lo dije el otro día y lo repito de nuevo: Esto es una guerra, una guerra económica entre acreedores y pagadores, entre recortadores y recortados. Y la guerra es producto precisamente del hecho de que no tenemos soberanía ni una democracia real, no tenemos un poder político al que podamos encomendar la tarea de defendernos.
Y en estas circunstancias, con este panorama, es muy difícil ponernos a defender purezas metodológicas e ideológicas sin caer en un inmovilismo absoluto. ¿Defiendo las movilizaciones del 25-S? Sí, porque en este momento de la historia de este país voy a defender casi todo lo que vaya en contra de este gobierno traidor y de la ideología de destrucción de las clases medias y populares que representa.

martes, 25 de septiembre de 2012

Poner en jaque a un país entero para salvar el culo: La estrategia de Artur Mas














Si he sido un poco escatológico en el título lo siento, pero he estado buscando alguna forma de decirlo de forma más suave y no la he encontrado. “Salvar el culo” es la expresión más correcta para definir lo que está haciendo Artur Mas con Cataluña, que es su país y su nación de forma parece que bastante excluyente.
Viendo a Artur Mas casi se echa de menos a Jordi Pujol, personaje que fue importante en la transición pero que creo que sembró cosas muy negativas para el futuro de Cataluña. En cierta manera se observa una absoluta degeneración de Cataluña y sus políticos desde hace dos o tres décadas, pero sobre todo desde hace unos 10 años. Mas no es más que un enano político comparado con Pujol, igual que Puigcercos u Oriol Junqueras (actual líder de ERC) no le llegan ni a la altura del zapato a Josep Tarradellas. Quizá es algo parecido a lo que ha pasado a nivel nacional, donde los políticos de ahora son mucho peores que los de la transición, pero en Cataluña se observa con una especial intensidad.

Artur Mas no es más que un político fracasado cuyo destino es ser borrado por los vientos de esta crisis. Tiene la comunidad autónoma más endeudada de España (algo que no es responsabilidad exclusivamente suya pero sobre lo que sí es corresponsable), está en la imperiosa necesidad de pedir un rescate financiero al gobierno de España porque Cataluña ya no puede financiarse de forma autónoma y es responsable de brutales recortes que en algunos campos han ido más allá que en el resto de España (como el euro por receta).
Pero Artur Mas ha preferido derruir el templo antes de que lo echen de él. Ha querido rebelarse contra su destino inevitable, que es el mismo que el de todos los gobernantes del sur de Europa y quizá de Europa entera, y para eso ha buscado la única manera que le da posibilidades de permanencia: Agitar los bajos instintos de la población y darle alas al populismo.
Él, parte integrante ideológica y estructuralmente de la clase política y dirigente que ha creado esta crisis, se ha colocado a la cabeza de un movimiento populista de impredecibles consecuencias que busca el chivo expiatorio y el enemigo exterior para justificar los males patrios. Así quiere liderar y contar con el apoyo de aquellos a los que ha empobrecido y recortado en una alianza contranatura que solo es posible ante la ingenuidad del gobernado y los pocos escrúpulos del gobernante.

La situación es perniciosa por partida doble. De un lado, al señalar como enemigo y causante de tu pobreza a la malvada España la razón desaparece y los análisis serios también. Los verdaderos causantes de esta situación, a nivel político y económico, serán exonerados, los verdaderos problemas serán obviados, y todo ello generará que el proceso de destrucción de Cataluña prosiga, como el del resto del sur de Europa sí, pero aquí sin resistencia de ningún tipo ante la concentración de las fuerzas sociales en cosas absurdas.
Por otro lado, y a un nivel más social, el auge de un independentismo falsamente defensivo y combativo (al considerar a España la base de sus males) probablemente creará problemas de convivencia. La tentación de tratar de traidor a todo aquel que no defienda la independencia de Cataluña será habitual, provocando a su vez miedo entre todos aquellos catalanes que no quieren dejar de ser españoles, que siempre han sido una mayoría hasta que mágicamente empieza a parecer lo contrario. Las disputas ideológicas son habituales en sociedad y la democracia sirve para convivir con ellas en una relativa armonía, pero cuando la nación y la patria entra de por medio la convivencia se vuelve difícil. No hay nada más romántico e irracional que la defensa de una patria contra enemigos imaginarios y no creo que haga falta repetir los numerosos desastres que ha producido la historia en circunstancias similares.

Artur Mas ha convocado elecciones para el 25 de Noviembre. En su discurso delante del parlament ha hablado de autodeterminación y “transición nacional”, y ha hablado de que se Cataluña está en el momento más trascendente en los últimos 300 años, haciendo clara referencia a la eliminación de la medieval Generalitat de Cataluña por los decretos de nueva planta de Felipe V de Borbón.
Su estrategia está clara, se la juega por el independentismo para no perder su silla. En cierta manera no me acabo de creer que Mas haya sido capaz de ir tan lejos aunque sólo sea dialécticamente, ¿acaso no se da cuenta el problema que le va a crear esto con sus socios de Unió? ¿No se da cuenta que el propio empresariado catalán, que recordemos es lo que defiende CiU, empieza a asustarse con esto de la independencia? ¿Es verdaderamente tan estúpido de no darse cuenta que cuando das alas a los extremistas estos mismos extremistas acaban desplazándote?
Como estos nacionalistas son de lo más ridículo que hay posiblemente pasado mañana empiece a decir que no ha dicho lo que ha dicho y empiece a puntualizar lo impuntualizable. Supongo que como CiU no es más que un partido de gestión de la amenaza y de consecución de prerrogativas a sus bases, acostumbradas al pragmatismo un tanto cínico por encima de todo, no les importará mucho el cambio de opinión radical cuando convenga.
Y puede que CiU se salve de esta barbaridad pero Cataluña no, porque Cataluña comenzará a recoger la siembra de victimismo y odio y esto no se desactiva tan fácilmente. Yo vivo en una tierra en que el victimismo y el odio (a Cataluña en este caso) se han cultivado desde el poder y os aseguro que esto ha creado una maraña tal que no vemos la forma de desactivarla. Hoy, en la ruina absoluta económica, política y moral, esa siembra diabólica pesa como una losa sobre la comunidad valenciana y oscurece terriblemente su futuro.

Estas elecciones han pillado con el paso cambiado a todo el mundo (precisamente por eso Mas las convoca). El PSC está desacreditado por el gobierno del PSOE, el PP sufrirá por la misma razón, a ERC le acaban de quitar el discurso de las manos. Creo que ciutadans, en cambio, recibirá un gran regalo porque en ellos se van a concentrar muchos votos de la gente asustada ante esta deriva independentista.
Mención aparte me merece ICV. Yo no puedo entender qué demonios hace Joan Herrera apoyando este populismo estúpido de Mas. ICV es el partido que debe capitalizar el descontento social contra la política de recortes y de imposiciones extranjeras (alemanas). Ese debe ser su papel único y exclusivo en estos tiempos, situarse como dique anti-recortes y antineoliberal. ¿Por qué se mete a apoyar mociones a favor de la autodeterminación? Hay que ser idiota. La independencia de Cataluña llevaría al país directamente a los brazos de Alemania y por lo tanto el grado de imposiciones destructoras y de pérdida de soberanía “real” sería todavía mayor, ¿es que no son capaces de ver esto? ¿o es que no se atreven a explicarlo?. Esto es lo que han hecho con el PSUC de Jordi Solé Tura…
Y hablo de los partidos catalanes por no hablar de Rubalcaba. ¿Qué hace este señor hablando ahora de federalismo? Yo no sé si Rubalcaba quiere liar a todo el mundo con un artificio o si realmente no sabe lo que es el federalismo (que sería grave). Contraponer federalismo con independencia es de risa, porque el federalismo es en esencia convertir España en un estado descentralizado donde todas las comunidades tengan las mismas competencias, es decir, precisamente el federalismo acabaría con los hechos diferenciales y la asimetría que este sistema pastelero de las comunidades autónomas ha creado. Hasta UPyD es un partido que apuesta por el federalismo ¿Cómo se puede pretender que el federalismo frene a los nacionalistas? Parece un chiste.

Desde hace muchos mi padre, que es catalán, me decía al ver la TV3 o escuchar opiniones de catalanes sobre política o sociedad, “eso no es Cataluña, Cataluña no es así” Mi padre, que vive en Valencia desde finales de los 70, recuerda la Cataluña del obrerismo, la Cataluña de los andaluces e hijos de andaluces que fueron a esa tierra a ganarse la vida. Mi padre recuerda cuando la ex ministra de la república y anarquista de la CNT Federica Montseny reunió a más de 200.000 personas en un mitin en la Barcelona del año 1977. Mi padre recuerda cuando los republicanos catalanes, como Tarradellas, no querían la independencia sino que querían pertenecer a España.
Un lector me dice siempre que Valencia y sus gentes han degenerado mucho y que el “valenciano de antes”, el tradicional, era un tipo más bien de izquierdas (el blasquismo siempre pesó mucho) y sin los complejos victimistas y la incultura social que hay ahora. Y yo creo que tiene razón. Pues bien, con los catalanes pasa lo mismo, siempre han sido orgullosos de su lengua y su cultura, demócratas, abiertos y dispuestos a buscar le bien común. Sin embargo parece que Cataluña, como Valencia, ha degenerado de la mano del victimismo, del populismo y de la incultura política y económica.
Espero ardientemente que todo esto se logre reconducir en base a un trabajo didáctico y serio. De hecho se debería empezar a decir, con artículos relativamente serios como este, las verdaderas consecuencias económicas de la independencia de Cataluña. Se debería comenzar a explicar con poderosas argumentaciones teóricas porque no tiene sentido extirpar al pueblo catalán del pueblo español y como el primero es parte integrante y esencial del segundo. Hay que empezar a hacer entender que este medievalismo estúpido de los nacionalistas no es más que un anacronismo político. Y, sobre todo, hay que poner a los irresponsables y chupópteros como Mas en el lugar que les corresponde.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Estamos en guerra ¿no lo sabíais?

















A principios de la crisis económica el presidente de Mercadona, Juan Roig, dijo que “esta crisis es como la tercera guerra mundial pero sin tiros”. Nunca he sabido qué quería decir Juan Roig con esta frase, quizá pretendía poner a trabajar a todo el mundo como soldados (más o menos lo que hace con sus empleados) o quizá otra cosa, pero lo cierto es que tenía razón. Eso sí, estoy seguro que no lo decía en el sentido que voy a comentar.

Los ciudadanos poco a poco nos vamos dando cuenta que hay una gran guerra económica detrás de nosotros que se basa fundamentalmente en la deuda. La banca de inversión y los “mercados” (alemanes, franceses, suizos…que más da) quiere recuperar lo prestado con los convenientes intereses y para conseguir eso no hay límites en las exigencias a los estados o bancos nacionales, que son los deudores principales. Al final como el estado y los bancos se han convertido en un todo de responsabilidad compartida es el estado quien se encarga de la deuda de ambos y para pagarla estrangula selectivamente a sus ciudadanos, y esa selectividad se basa en la facilidad para recaudar, que en tiempos actuales está concentrada en las rentas del trabajo, el consumo y la sustracción de gasto público en todas sus maneras.
En resumen, son los ciudadanos de menor poder adquisitivo, las rentas bajas y medias y el pequeño empresariado quienes deben pagar las deudas contraídas. Habría otra solución, que es declarar parte de la deuda odiosa, hacer quitas de la deuda o declarar directamente una suspensión de pagos, pero esta solución está vetada.”¡Hay que pagar la deuda, que debemos ser un país serio!”, esa es la consigna, sin límites, sin existir un punto de no retorno donde se acepte que no se puede devolver la deuda o no en las condiciones actuales. La deuda es lo único que importa.
Tal y como están las cosas existe una guerra entre prestamistas y deudores forzosamente subsidiarios (los ciudadanos). Unos quieren cobrar, otros no aceptan pagar lo que muchas veces no ha sido su responsabilidad o lo que se considera una deuda execrable.

Esta situación es el origen de la guerra que vivimos, pero que nadie piense que esto es lo único que está en este combate. Como en todas las guerras aparecen aliados que quieren sacar partido de la guerra iniciada, que tienen objetivos parecidos a los que tienen sus interesados aliados o en todo caso compatibles con aquellos.
La deuda es lo que ha marcado el frente de guerra, pero no marca todas sus batallas. Hay cierta clase empresarial que ha visto en esta guerra de deuda la posibilidad perfecta para conseguir lo que llevan persiguiendo desde siempre: La reducción de los costes laborales y la conversión de los trabajadores en una mercancía flexible y adaptable a las necesidades puntuales de un modelo económico inestable.
La explicación es sencilla. La guerra de la deuda está destruyendo las economías de los países que están siendo atacados. Los bancos han dejado de prestar dinero, los estados han dejado de movilizar recursos económicos (en forma de transferencia de renta o de inversión económica en el país) y las clases populares han dejado de consumir. Esto crea paro, cierre de empresas débiles y reducción del PIB. Y en ese contexto aparece la empresa que queda a modo de salvadora. Con la anulación del estado y del consumo popular como mecanismos de movilización económica, y con minimización de la importancia de autónomos y PYMES al haber sido los más castigados por la crisis, solamente queda la gran inversión y la gran empresa, que se convierten en los únicos actores capaces de crear crecimiento y empleo. La economía entera acaba en las manos exclusivas de cierto tipo de empresa que cumple las características de ser grande, empleadora de mucho personal, poco dependiente del consumo interno nacional y parcialmente internacionalizada.
Este tipo de empresas medianas-grandes y grandes con estas características han visto que es el mejor momento para conseguir esta masa laboral barata, flexible y servil que les interesa. Y es precisamente por eso por lo que defienden como dogma casi todas las exigencias de los acreedores: Déficit como única preocupación del estado, saneamiento del sistema financiero por parte del estado y minimización hasta el extremo del sector y poder público. Todos los mecanismos necesarios para cumplir estos preceptos aumentan su poder e influencia.

Hay también un tercer aliado en este eje, este un aliado ideológico. Los neoliberales parecía que iban a abandonar el tren de la historia en 2008. Las desregulaciones promovidas por esta filosofía se demostraron un error terrible que estuvo a punto de colapsar todo el sistema económico de occidente. Si Lehman Brothers y otros bancos no hubiesen sido rescatados por el dinero público las consecuencias de su quiebra hubiesen destruido el sistema económico hasta un punto inimaginable.
Sin embargo las ideologías son tozudas y las personas solemos buscar cualquier resquicio para no dejar de creer en lo que hemos creído siempre. Lejos de hacer autocrítica con todos los errores de sus planteamientos han aprovechado esta crisis para intentar profundizar más aún en sus planteamientos.
Por distintas razones que ya he explicado en el pasado los neoliberales han conseguido con una parte de la población acepte, generalmente de forma pasiva con un sentimiento de inevitabilidad pero también con una pequeña minoría entusiasta, que es precisamente el extremo de este dogma neoliberal el único que puede revertir la crisis. En vez de entender que ha sido el estado quien ha salvado al capitalismo una vez más se exige menos estado, menos impuestos, menos trabas y que se otorgue más poder e influencia a los poderes económicos.

Voy a dar un ejemplo de esto: Hace un par de semanas el gobierno portugués aprobó una nueva reforma por la que la cotización de la seguridad social que pagan los trabajadores portugueses fue aumentada en 7 puntos (hasta el 18%), mientras que la que pagan las empresas por sus trabajadores bajaba en 5,75 puntos. Para los trabajadores esto supone, directamente, cobrar un 7% menos. Fantástica la manera con la que el gobierno portugués ha conseguido bajar por decreto el sueldo de los trabajadores privados (ya que solo lo había hecho con los públicos).
Este hecho no es realmente un “recorte” o una nueva imposición para que el estado recaude más (porque realmente el estado sólo aumenta un 1,25% su recaudación con esta reforma), de lo que se trata es fundamentalmente de una transmisión de rentas desde el mundo del trabajo hacia la empresa, desde los salarios a las cuentas de las empresas.
La intención de todo esto es que las empresas reduzcan sus costes laborales para poder ser competitivas en los mercados internacionales. La competitividad se ha convertido en el único factor importante en el ámbito privado, igual que el déficit se ha convertido en lo único relevante en el ámbito público. La competitividad generará puestos de trabajo, sí, pero serán puestos de trabajo necesariamente precarios para mantenerla. El bajo sueldo de los trabajadores, además, será troceado por los brutales impuestos a los que se está sometiendo a las rentas del trabajo, llevando a los portugueses a retroceder 30 ó 40 años para volver a la época de los salarios de supervivencia y el pluriempleo. Ah! Y rezando que los chinos no den otra vuelta de tuerca para no acabar viviendo en naves industriales.

Me parece muy interesante analizar este caso por varias razones. La propaganda oficial generada por estos políticos neoliberales vende este tipo de transmisiones de rentas “pro Business” como creadoras de empleo neto, pero realmente no es así. Cuando tú retraes renta de los trabajadores lo primero que hacen estos es bajar el consumo, en el caso de las rentas salariales bajas, y el consumo y la inversión en el caso de las rentas medias y altas. Esta es la razón por la que por mucho que se sube el IVA nunca se llega a los objetivos de recaudación, porque estás retrayendo la demanda.
Por lo tanto nos encontramos con una dualidad que puede llevar a dos situaciones diferentes, o que el aumento de las exportaciones y la competitividad compense el descenso del consumo interno (y entonces el país como un todo se beneficiará), o bien que no llegue a compensarlo (y entonces el país retrocederá económicamente). Esta realidad dual, estos dos resultados posibles no se comentan sino que se vende como “imprescindible” la reforma o como “indiscutible” sus buenos resultados. Tampoco se dice, por cierto, que en cualquiera de las circunstancias esta reforma va a llevar a aumentar la desigualdad de renta dentro del país, valor que parece que ya ha pasado a la historia como punto a tener en cuenta.
Otra cosa que no se pone en duda son los beneficios empresariales obviando la imperiosa necesidad de movilizar capital con unas expectativas más moderadas en cuanto a ganancias. El capital privado o la gran remuneración que se debe obtener en caso de éxito empresarial es un concepto que no está sometido a revisión por mucho que se hable de moderación de beneficios. ¿Alguien ha pensado que si queremos preservar nuestro modelo social quizá ya no se puede esperar que la figura del “empresario” sea la que movilice las fuerzas productivas? ¿Se ha analizado que quizá el impulso de modelos cooperativistas reduciría la necesidad de expectativas favorables sobre beneficios futuros al producirse el pago “en trabajo”? No, esto no se plantea, el modelo de empresario que gana mucho dinero con un negocio exitoso es algo inamovible. El trabajo puede ser revisado, atacado y convertido, en cambio la figura empresarial de inversor para la generación de beneficios es sacrosanta.
Esta es, pues, la realidad de la propaganda oficial. Los ataques y los replanteamientos del modelo llegan donde llegan y atacan a quienes atacan. Es pura ideología.

Passos Coehlo, Samaras, Raloy, Merkel, Monti…Son políticos que por una convicción ideológica o por una evolución política interesada están aprovechando esta crisis para aplicar esas recetas que en una situación de normalidad democrática (Monti, Passos Coehlo, Samaras) o de normalidad económica (Rajoy) no se hubiesen atrevido a tomar jamás. Las “imposiciones” del exterior pueden ser dolorosas y humillantes, pero también es la excusa perfecta para actuar con un halo de supuesta irresponsabilidad en la toma de decisiones.
Pero estas decisiones son ideológicas, absolutamente ideológicas. Nadie obliga a un gobierno a seguir este camino de destrucción neoliberal del estado. Samaras en Grecia podría mañana mismo hacer lo que hizo Eduardo Duhalde en Argentina, es decir, declarar la suspensión de pagos y devaluar la moneda (después de salir del euro). También podría plantarse y amagar con declarar gran parte de la deuda como odiosa u otras alternativas, pero la cuestión es que no lo hace y no lo hace porque no quiere, porque realmente quiere muchas de las reformas que presenta como inevitables.
Merkel y los presidentes de los grandes países europeos tampoco hacen lo que hacen por inevitabilidad. Mañana mismo podrían reformar el BCE, darle un mandato diferente en el que la contención del desempleo y la solución de los problemas financieros de los estados fuesen una prioridad, y entonces el BCE se pondría a imprimir dinero para refinanciar la deuda de los estados y para provocar una inflación moderada dentro de la Europa central que evitase el proceso de devaluación interna en la periferia. No hacer esto es una opción ideológica, una opción que proviene de una doble obsesión claramente Merkeliana: Una típica alemana de evitar la inflación a toda costa aunque se hunda el mundo (ya que fue la inflación la que, según muchos historiadores, provocó que los nazis ganasen las elecciones en 1933), y otra típica protestante de querer castigar al pecador, en este caso al pecador fiscal. Y no creo que haga falta decir que el nacionalismo alemán alimenta estas dos visiones.

En resumen, estamos en una guerra donde hay dos bandos. Uno es el de los “acreedores”, donde se encuentran por supuesto los acreedores (particulares, bancos y empresas de inversión) pero también las grandes empresas internacionalizadas y los políticos que por convicción u oportunidad abrazan el dogma neoliberal. Esta gente sabe lo que hace, tiene un plan de ataque y tiene unos objetivos militares muy bien definidos.
¿Quién está en frente? Pues enfrente están las víctimas de los recortes. La mayoría de trabajadores asalariados (que ven en peligro su trabajo, su seguridad y sus ingresos), las personas dependientes de los sistemas de protección del estado (pensionistas, parados, personas con incapacidad laboral, enfermos crónicos y jóvenes que dependen de la sanidad y educación públicas), la mayoría de los autónomos y las PYMES cuyos negocios dependen del consumo interno y una pequeñísima minoría de políticos o activistas casi siempre ninguneados por los medios de comunicación (¿Tsiripas? ¿Anguita?).
Sin embargo este bando de los “recortados” no está organizado, no tiene planteamientos comunes y en la mayoría de casos ni siquiera es consciente de que es la víctima de una guerra económica. Mientras unos están mandando los tanques económicos para invadir los países del sur los invadidos se siguen preguntando qué son esas cosas que nos están mandando. Se está perdiendo un tiempo precioso que no podemos permitirnos perder.
Y adicionalmente a todo esto hay una serie de “neutrales”. Estos neutrales son muchas de las empresas dedicadas a la economía productiva que se encuentran en una posición compleja y un gran número de políticos pasivos que si bien no están ideológicamente de acuerdo con la situación no hacen nada para combatirla. En este grupo están la mayoría de los políticos de la izquierda parlamentaria europea e incluso muchos demócrata-cristianos y centristas.

¿Y no hay términos medios en esta guerra? Puede que los haya. Pero obviamente no puede haber término medios si no tenemos dos posturas encontradas. Porque hoy, fuera de un inmovilismo rústico, tan sólo los “acreedores” y sus asociados tienen una postura definida.
Hay que articular lo más rápido posible una alternativa sólida contra los acreedores que satisfaga parcialmente a todas las víctimas de los recortes y de la invasión económica. Y entonces, sólo entonces, se podrá llegar a pactos y armisticios amistosos con el otro bando si es que está dispuesto a dejarnos vivir en paz. Mientras tanto ni un paso atrás, que estamos en guerra.

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Las élites extractivas? Mucho cuidado

César Molinas



















El diario El PAÍS tiene por costumbre defender hábilmente ciertos principios que podría pensarse que benefician a su empresa editora. La información de El PAÍS en la sección internacional, por ejemplo, es muy buena, la mejor de la prensa española, sin embargo cuando se habla de Latinoamérica los intereses editoriales de las cabeceras del grupo PRISA en el continente (generalmente “liberales”) siempre condicionan los análisis. Lo mismo pasó con las licencias de TDT u otras cosas que tocan al grupo económicamente, en esos casos el diario se convierte en un arma de propaganda empresarial en vez de en un diario serio.
Esta tendencia también se observa mucho en la defensa del “statu quo” político y periodístico, que el periódico parece considerar que beneficia su actual posición dominante y absolutamente mayoritaria en la prensa española. EL PAÍS, pues, siempre defiende el bipartidismo PP-PSOE, la monarquía, la unión europea y el euro, la prensa “profesional” frente a Internet, los sindicatos mayoritarios y los movimientos de masa tradicionales frente a los nuevos movimientos sociales. Es decir, su tendencia progresista acaba cuando empiezan los límites del entorno conocido. Si se habla de superar sistemas caducos, EL PAÍS se vuelve bastante conservador.

Hace un par de meses comenté en esta entrada un artículo de opinión que había sido publicado en EL PAÍS bajo el mantón de profesionalismo y tecnicismo de sus tres autores, catedráticos de economía. El artículo no hacía más que propagar catastrofismo sobre una posible salida de España del euro, algo que rebatí, siendo sus autores unos defensores bastante transparentes de este proceso de devaluación interna y reformas destructivas que están hundiendo todo el sur de Europa. EL PAÍS dio soporte a una opinión claramente “neoliberal” porque defendía el “statu quo” de la eurozona.
Pues bien, el otro día me encontré con este otro artículo escrito por un tal César Molinas y que defendía un cambio de sistema electoral por uno más mayoritario todavía y de elección directa. El inicio me pareció interesante pero conforme leía me di cuenta que, más que un cambio de sistema electoral, la intención de este artículo era otra.
Para empezar, este señor que yo no conocía es un economista que trabaja para un “hedge fund” y que antaño estuvo en Merrill Lynch, o sea, uno de estos miembros de la élite financiera que están arrasando con este mundo (lo que no quiere decir que lo haga él personalmente). De hecho también está relacionado con la London School of economics, como los tres catedráticos de economía del artículo de hace unos meses. Hay que ver como está El PAÍS con la London School of economics, a partir un piñon.

César Molinas, para ser justos, dice cosas interesantes y a mi modo de ver acertadas, como estas:

En primer lugar, el sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas, ha creado una clase política profesional muy distinta de la que protagonizó la Transición. Desde hace ya tiempo, los cachorros de las juventudes de los diversos partidos políticos acceden a las listas electorales y a otras prebendas por el exclusivo mérito de fidelidad a las cúpulas. Este sistema ha terminado por convertir a los partidos en estancias cerradas llenas de gente en las que, a pesar de lo cargado de la atmósfera, nadie se atreve a abrir las ventanas. No pasa el aire, no fluyen las ideas, y casi nadie en la habitación tiene un conocimiento personal directo de la sociedad civil o de la economía real. La política y sus aledaños se han convertido en un modus vivendi que alterna cargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos públicos

En España la clase política ha inflado la burbuja inmobiliaria por acción directa, no por omisión ni por olvido. Los planes urbanísticos se fraguan en complejas y opacas negociaciones de las que, además de nuevas construcciones, surgen la financiación de los partidos políticos y numerosas fortunas personales, tanto entre los recalificados como entre los recalificadores. Por si el poder de los políticos –decidir el qué y el dónde- no fuese suficiente, la transmisión del control de las Cajas de Ahorro a las comunidades autónomas añadió a los dos anteriores el poder de decisión sobre el quién, es decir, el poder de decisión sobre quién tenía financiación de la Caja de turno para ponerse a construir

La clase política española, como élite extractiva, no puede tener un diagnóstico razonable de la crisis. Han sido sus mecanismos de captura de rentas los que la han provocado y eso, claro está, no lo pueden decir. Cierto, hay una crisis económica y financiera global, pero eso no explica seis millones de parados, un sistema financiero parcialmente quebrado y un sector público que no puede hacer frente a sus compromisos de pago. La clase política española tiene que defender, como está haciendo de manera unánime, que la crisis es un acto de Dios, algo que viene de fuera, imprevisible por naturaleza y ante lo cual sólo cabe la resignación

Estas ideas son interesantes. Es absolutamente cierto que los políticos de este país (del PP y el PSOE y el nacionalismo “moderado” casi en su totalidad) fueron culpables del hinchazón de la burbuja inmobiliaria y son incapaces de buscar salidas a esta crisis. Los dos partidos mayoritarios se comportan como sectas de cesantes que se reparten el pastel bajo su supuesto disfraz ideológico y crean redes de favores a devolver con grandes empresas y organismos. Es por esto por lo que digo yo que el sistema bipartidista implantado desde 1982 está muerto y hay que cambiarlo.
Sin embargo, ¿cuál es la solución del señor Molinas al bipartidismo? Pues más bipartidismo. El diagnóstico es bueno, sin embargo se pretende curar al enfermo con brujería.
Según Molinas: “Este sistema da un poder inmenso a los dirigentes de los partidos y ha acabado produciendo una clase política disfuncional. No existe un sistema electoral perfecto -todos tienen ventajas e inconvenientes- pero, por todo lo expuesto hasta aquí, en España se tendría que cambiar de sistema con el objetivo de conseguir una clase política más funcional. Los sistemas mayoritarios producen cargos electos que responden ante sus electores, en vez de hacerlo de manera exclusiva ante sus dirigentes partidarios. Como consecuencia, las cúpulas de los partidos tienen menos poder que las que surgen de un sistema proporcional y la representatividad que dan de las urnas está menos mediatizada”.
Hace bastante tiempo que llevo defendiendo que el sistema electoral español debe ser cambiado. Hay un bipartidismo y una partitocracia invasiva, y el único escape de esta situación es algo todavía peor: Unos partidos nacionalistas sobredimensionados y con la llave de la gobernabilidad cuando no hay un partido que consigue la mayoría absoluta. Para tener este sistema yo prefiero el sistema mayoritario de circunscripción uninominal que defiende Molinas. ¿Por qué? Porque otorga una independencia al cargo electo con la que puede enfrentarse a su partido (porque depende directamente de sus votantes), y porque genera una verdadera relación representantes-representados.

Pero ese no es mi sistema electoral predilecto para España, y no lo es porque en España tenemos un bipartidismo demasiado enquistado. Si se implanta un sistema mayoritario uninominal probablemente eso no cambiaría nada, ya que se impondría la marca electoral (el partido) sobre el candidato. Esa es nuestra cultura política, votar marcas electorales y partidos no votar personas, y eso prevalecería durante muchos años. Por lo tanto este cambio de sistema solo provocaría unas mayorías absolutas más potentes y en todas las legislaturas y una exterminación de los partidos nacionales minoritarios y de las nuevas opciones políticas, que nunca podrían nacer.
Para que un partido en España pueda crecer y llegar a representar a la gente necesita salir desde abajo, necesita poder ganar un diputado primero, luego unos pocos y así progresivamente ir ganando espacio en los medios de comunicación y en el imaginario colectivo para poder ser “grande” alguna vez. Si se crea un sistema mayoritario estos partidos no pasarán de la marginalidad jamás, y siempre nos quedaremos con las dos opciones que existen: PP y PSOE.

Sin embargo analicemos el texto de Molinas. ¿Por qué quiere este señor un sistema mayoritario? ¿Es para que tengamos una democracia más auténtica? No, es para esto: “Las reformas necesarias para permanecer en el euro chocan frontalmente con los mecanismos de captura de rentas que sostienen dicho interés particular. Por una parte, la estabilidad presupuestaria va a requerir una reducción estructural del gasto de las Administraciones públicas superior a los 50 millardos de euros, un 5% del PIB. Esto no puede conseguirse con más recortes coyunturales: hacen falta reformas en profundidad que, de momento, están inéditas. Se tiene que reducir drásticamente el sector público empresarial, esa zona gris entre la Administración y el sector privado, que, con sus muchos miles de empresas, organismos y fundaciones, constituye una de las principales fuentes de rentas capturadas por la clase política. Por otra parte, para volver a crecer, la economía española tiene que ganar competitividad. Para eso hacen falta muchas más reformas para abrir más sectores a la competencia, especialmente en el mencionado sector público empresarial y en sectores regulados” (…) “La infinita desgana con la que nuestra clase política está abordando el proceso reformista ilustra bien que, colectivamente al menos, barrunta las consecuencias que las reformas pueden tener sobre su interés particular. La única reforma llevada a término por iniciativa propia, la del mercado de trabajo, no afecta directamente a los mecanismos de captura de rentas. Las que sí lo hacen, exigidas por la UE como, por ejemplo, la consolidación fiscal, no se han aplicado. Deliberadamente, el Gobierno confunde reformas con recortes y subidas de impuestos y ofrece los segundos en vez de las primeras, con la esperanza de que la tempestad amaine por sí misma y, al final, no haya que cambiar nada esencial.
O sea, no es por la democracia, no es para recuperar la soberanía secuestrada por las cúpulas de los partidos, no es para tener más fuerza en el plano internacional. No, el señor Molinas quiere un sistema mayoritario para que de ahí salga un gobierno fuerte, independiente de lo público y que así puede implementar un rodillo neoliberal radical sobre el estado del bienestar y sobre el sector público. O sea, es el mismo argumento por el que en Italia hay un tecnócrata que no ha votado nadie: “Es que los políticos no se atreverían, para eso necesitamos un técnico”.

Los políticos del PPSOE han hecho mucho daño a este país. Han despilfarrado, han tolerado y aceptado la corrupción, han tolerado y agrandado la burbuja inmobiliaria, han dejado hundirse poco a poco muchísimos sectores económicos de este país, han tolerado el sobreendeudamiento pacientemente. Sí, todo eso es verdad pero ¿han sido solo los políticos de este país? ¿No hay una crisis igual o mayor en países como Irlanda, Portugal, Grecia o Italia? ¿No hubo burbuja inmobiliaria en los EE.UU o Irlanda? Y en nada se parecen los sistemas electorales de estos países.
Los políticos de este país y sus corruptelas han sido nocivas es cierto, pero eso es el chocolate del loro. El problema esencial, por mucho que César Molinas parezca querer ridiculizarlo, sí viene de fuera, sí ha sido importado a este país. El problema lo ha creado una filosofía de desregulación loca, de endeudamiento para crecer, de globalización económica, una filosofía que impregnó a nuestros partidos mayoritarios como impregnó a otros similares en otros países. El problema es el euro, por mucho que este señor vuelva a promocionar esta teoría estúpida de que volveríamos a la postguerra si saliésemos del euro, el problema es el BCE (¿o es que nada tiene que ver en la burbuja inmobiliaria?), son las imposiciones alemanas. El señor Molinas no ve o no quiere ver eso, parece que lo único que le interesa es que un rodillo neoliberal aplaste la intervención económica del estado.
El señor Molinas sirve en esta guerra al bando de los acreedores (normal, es hombre del mundo financiero), en el bando de los que quieren destruir el estado del bienestar residual que nos queda, del bando de las obsesiones alemanas. Porque esto es una guerra ¿no lo sabíais? Pues sí, es una guerra aunque no tengamos conciencia de ella y aunque haya soldados involuntarios en ella como podría ser el caso, o no, del señor Molinas. Hablaremos de esta guerra en las próximas entradas.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Independentismo, populismo e irresponsabilidad: El cóctel de Mas
















Antes de seguir con lo que tenía en mente querría hacer un análisis lo más sereno posible sobre esa gran manifestación del día de la diada en Barcelona, manifestación convertida para la ocasión en un happening soberanista. Digo soberanista porque creo que llamarla independentista sería un error parcial, ya explicaré por qué.
Antes de nada quiero posicionarme ideológicamente para que nadie se equivoque. Soy absolutamente contrario al nacionalismo en todas sus formas, ideología que aborrezco y que creo que es la más nociva que ha tenido la humanidad por las distintas ramas y desviaciones terribles que ha producido. Sólo acepto en nacionalismo y el independentismo como un mecanismo defensivo ante la opresión extranjera, pero en ningún caso más. Que quede claro mi posicionamiento.

Bien, la manifestación del martes fue principalmente un cóctel creado por el señor Mas, que está jugando a aprendiz de brujo creando un monstruo que se le puede ir de las manos. Mas no es más que un político fracasado que está fracasando en sus políticas de contención de déficit y cuyo partido es corresponsable de la situación que vive Cataluña y en parte también España.
Aquí la cuestión central es que Cataluña va a ser rescatada por el gobierno central al igual que otras muchas comunidades autónomas. Claro, para no asumir su responsabilidad o la de los gobiernos catalanes anteriores Mas afirma que la culpa es de la mala financiación, más concretamente de que Cataluña recibe menos dinero del que aporta. Quiero hacer constar al lector lo siguiente: Todas las comunidades autónomas de España se quejan de mala financiación. En la mía, la Valenciana, el gobierno destructor que tenemos dice que los problemas de nuestra hacienda son culpa de una financiación discriminatoria del “gobierno central”, sobre todo si es socialista (los despilfarros monstruosos y corrupciones infinitas no tienen la culpa como podéis ver). Otras comunidades hablan de deudas históricas, otras de discriminación a favor de las vecinas y así hasta el final de la lista. Es increíble, aquí todas las comunidades están mal financiadas respecto a las demás ¿quién se queda el dinero, pues? Debe haber una comunidad autónoma virtual que no conocemos que se queda con todo el dinero…La verdad es que estos argumentos son absurdos, y quienes se los creen es que son incapaces de analizar la realidad.

Esto de las balanzas fiscales, en todo caso, es algo ridículo. En España la hacienda es central y todos los ciudadanos cotizan en función de su renta o riqueza, con pequeñas diferencias entre comunidades. Luego las comunidades se quedan una parte del dinero y el estado central reparte también en función de las necesidades que considera hay que resolver.
Obviamente una comunidad con menos renta deberá tener una balanza más favorable que una con más renta, las comunidades con mucha superficie y poca población tendrán que tener un gasto mayor en infraestructuras respecto a las pequeñas y concentradas. Esto debe ser así para garantizar la redistribución de la riqueza y la igualdad, que no me canso de recordar es uno de los principios básicos de la izquierda y de parte de la derecha (por lo de la igualdad entre ciudadanos). Las excepciones son el país vasco y Navarra, con haciendas forales.
¿Cuál es la comunidad que peor balanza fiscal tiene? Madrid. La razón es bien sencilla: Se trata de una comunidad de mucha población y poco territorio, y por otro lado se trata de una comunidad rica. ¿Por qué es una comunidad rica? Porque es la capital y porque la mayoría de los grandes ejecutivos, grandes empresas y empresarios están allí, y esto hace que haya muchos contribuyentes que pagan altos impuestos y por eso la balanza sale así de favorable. Cataluña es, por cierto, la tercera en el ranking de estas ficticias balanzas fiscales, por detrás de las Islas Baleares.

Yo soy valenciano y por lo tanto conozco bien el independentismo catalán. Lo vivo en Valencia en una pequeñísima minoría de personas y lo conozco en Cataluña por mucha gente (mi padre es catalán por cierto). Recuerdo en mi instituto un grupo de compañeros que eran “independentistas” y creían en eso del Països catalans. Uno de ellos era muy político y muy hábil dialécticamente y convencía a todos mis amigos, a todos menos a mí. Siempre me pareció absolutamente ridículo todo lo que me decía y más en él, un castellanohablante casi total. A él le sorprendía que yo fuese republicano, le parecía algo “antiguo”. “Más antiguo eres tú que estás en el siglo XIX” le respondía yo.
El nacionalismo catalán es, como casi todos los nacionalismos, puro sentimentalismo ridículo. Según él la nación catalana, que no ha existido desde el Medievo y no era una nación, o els “països catalans”, que directamente no han existido nunca y son una construcción que más allá de lo cultural resulta grotesca, están oprimidos por España, que es una nación genéticamente fascista y represora. Los catalanes y derivados, al no tener ni raza propia ni religión ni una historia independiente, se reconocen por el idioma y la cultura, como si la cultura catalana o valenciana no estuviese absolutamente influenciada por la española y viceversa. Es, en definitiva, un ridículo espantoso que ha saltado del ámbito de la cultura de donde nunca debería haber salido. La conversión de la cultura en política es, para mí, síntoma claro de la falta de principios políticos y de valores ético-sociales de la población.

Por estas razones la manifestación, para mí, era claramente reconocible. Era lo que conozco, lo de siempre. Pero tengo que reconocer que esta vez me dio un poco de “miedo”. Me dio miedo porque ante la enorme crisis que vivimos en el sur de Europa era esperable que por algún sitio saliese esa explosión de nacionalismo que suele darse en estas depresiones como bien sabrá quién conozca la historia de la Europa de los años 30 (y no lo digo ni principal ni fundamentalmente por Alemania).
La independencia se vende como la solución fácil. Se busca un chivo expiatorio (España), se le achacan todos los males de la nación desde una irresponsabilidad absoluta y se crea una fantasía de que con la independencia de Cataluña se acabarían los problemas. Para el ciudadano medio que desconoce cómo funciona la economía y la política parece lógico ¿no? Un territorio más rico que la media debería dar una nación más rica, y si a esto le juntas la fantasía de que se maltrata económicamente a Cataluña pues las cosas parecen aún más claras. Sin embargo esto no es así, luego lo explicaré.
En este contexto el señor Mas y ese partido claramente de derechas que se llama CiU (que nadie se confunda con su naturaleza) quieren usar este sentimiento nacionalista-victimista-populista para intentar lanzar un órdago al gobierno central. ¿Cuál es? ¿El pacto fiscal? Sí, pero eso no es lo principal no os confundáis. Aquí lo principal es que el rescate que tienen que pedir a Rajoy se haga sin condicionalidad, ante la amenaza de hacerse independentistas y provocar la famosa desafección, y si de paso se saca un régimen como el de los territorios forales pues miel sobre hojuelas. A nadie le debería sorprender esto, el nacionalismo de CiU y del PNV ha jugado siempre a la gestión de la amenaza, a que su “lealtad” a España se condiciona siempre a prebendas y a dinero. Y mientras, van poco a poco imbuyendo a sus territorios de un nacionalismo de bajo voltaje que lo impregna todo.
Parece como si estos partidos tuviesen un plan para llegar a la independencia en 200 años, poco a poco. Muchas veces reflexiono sobre si los partidos como CiU o el PNV quieren la independencia a fascículos o si en realidad no la quieren. Porque realmente ellos viven de la gestión de la amenaza, es decir, de conseguir prebendas y beneficios del gobierno central y mucha gente los vota por eso (y si viviesen en independencia ¡Ah amigo! Ahí habría que hacer política de verdad y podrían ser desplazados), pero por otro lado parecen servir a los intereses de su burguesía de ir a una independencia poquito a poquito muy tranquilamente.

He introducido el concepto de los intereses de su burguesía porque, recordemos, CiU es el representante de la burguesía catalana como en otros tiempos lo fue la Lliga regionalista (que recuerdo apoyó a Franco en la guerra civil). ¿Entonces la burguesía catalana quiere la independencia? Puede que sí, pero en cualquier caso la quiere sin alterar absolutamente nada, siempre que no se tome ningún riesgo en ella y siempre que eso no afecte ni siquiera mínimamente a su bolsillo. La burguesía catalana, de tener que sacrificar algo para llegar a la independencia de Cataluña, se posicionaría contra ella como se posicionó contra la Generalitat y la democracia en Cataluña en 1936.
La Burguesía y el empresariado Catalán querrían una independencia que no alterase para nada sus negocios en el resto de España, una independencia que no crease incertidumbre en los inversores extranjeros, una independencia dentro del euro y de la UE; una independencia en definitiva que no cambiase nada más que quitar la bandera de España e ir a pedir las cosas a la Generalitat en vez de al ministerio de turno.
¿Y por qué? Pues porque por mucho que los independentistas cazurros crean que no, la independencia traumática de Cataluña supondría un duro golpe económico que aletargaría el país por lo menos durante una década. Se está hablando un poco sin sentido de que en España (o como se llamase lo que quedaría) se boicotearían los productos catalanes, que los hijos de andaluces y extremeños se revelarían, que se le negaría la nacionalidad a los catalanes y demás tonterías. Esto no es más que el reflejo del nacionalismo patrioterista español de carajillo que pega gritos sin sentido. No, no habría boicot duradero, los “charnegos” ya se han creído más catalanes que nadie (por mucho que muchos verdaderos independentistas fascistas los desprecian como si fuesen invasores, y ellos parecen no darse cuenta) y no habría desafección y realmente se podrían encontrar soluciones sobre las nacionalidades de las personas, aunque este sería un tema complicado sin duda.
Pero lo que sí que es cierto es que la independencia de Cataluña sería muy conflictiva en Europa y no creo que los estados europeos con tensiones regionales la aceptasen con buena gana. Cataluña podría quedar indefinidamente fuera de la UE incluso sin tener el boicot de España, pues fácilmente Francia, Italia, Reino Unido o los propios países que no han reconocido a Kosovo (Rumanía, Grecia, etc.) podrían boicotearla.
Además, la economía catalana tiene multitud de ventajas por estar en España. Muchas grandes empresas están instaladas en Barcelona en vez de en Madrid porque Barcelona está en España. Estas empresas, además, son las que otorgan esos salarios altos y producen esa generación de riqueza dealto valor que hace que Cataluña tenga un PIB por encima de la media. Si Cataluña fuese independiente todas estas empresas se instalarían en Madrid, dejando una sede residual en Cataluña para ocuparse de ese territorio, con muchos menos trabajadores y poder económico.
El independentismo catalán vende que Cataluña sería un estado viable y que prosperaría como otros países segregados como Eslovenia o las repúblicas bálticas. Cataluña ciertamente sería un estado viable, pero comparar Cataluña con una república báltica es ridículo. Cataluña lleva inserta en una comunidad mayor desde hace 800 años y forma parte del reino de las Españas desde hace más de 500 años. Jamás ha sido independiente en este tiempo y por lo tanto toda su economía, comercio y sociedad está absolutamente marcada por este hecho. Por ejemplo, hay una zona industrial centrada en el mueble que está entre el norte de Castellón y el sur de Tarragona, ¿se va a separar esa zona en dos estados, cuando todo el mundo es vecino y ni se percatan de que están en comunidades distintas? Sería traumático, y como este ejemplo hay muchos más en toda la frontera catalana. Las repúblicas bálticas estuvieron 70 años en la URSS, Cataluña lleva 520 en España, obviamente no es lo mismo. Además, ¿por qué crecieron esas repúblicas? Porque se convirtieron en una zona de mano de obra barata que atrajo a muchas empresas extranjeras. Cataluña, realmente, tiene unos costes laborales relativamente altos, más que en el resto de España. Pensar que las empresas extranjeras se establecerían ahí a medio plazo no se sostiene.
Adicionalmente a todo esto está este puñetero mundo financiero temeroso de todo. Una Cataluña independiente provocaría, en sus primeros años, inseguridad y recelo en los inversores simplemente por ser algo desconocido. Un estado que se tiene que crear nuevo es una incertidumbre y necesita años para demostrar “de que va”. Añadamos a esto la incertidumbre monetaria y tenemos el cóctel completo.
Y finalmente, siendo serios, Cataluña le guste o no a los chicos de Laporta y de Mas está en el sur de Europa. Y el sur de Europa es, por los deseos de la canciller Merkel y del capital financiero que la dirige, una zona en la que la “devaluación interna” está siendo aplicada como un rodillo sobre los ciudadanos y su poder adquisitivo y derechos. ¿De verdad puede pensar alguien que Cataluña independiente se libraría de este proceso? Al revés, sería débil, interesada en buscar el favor internacional y por lo tanto mucho más vulnerable a las imposiciones de suramericanización del país.
Todas estas razones (menos quizá la última) llevan a que la burguesía catalana quiera su independencia a paso de caracol, porque quieren que todo siga igual en la hipotética independencia, quieren casi que se produzca sin que nadie se dé cuenta, evitando así los problemas económicos de una separación.

Para mí las cosas están claras. Cataluña no tiene ningún derecho a la “autodeterminación”. Cataluña es parte integrante y fundadora de España desde sus orígenes, sus ciudadanos son españoles con todos los derechos y tienen todas sus particularidades reconocidas. La autodeterminación se aplica a territorios coloniales, no a partes de estados antiquísimos.
Para mi Cataluña tiene el mismo derecho de “autodeterminación” que La Rioja, que la comarca de L’Alacantí o que la ciudad de Sevilla, o sea ninguno. Y en el caso de aceptar un derecho de secesión se debería aceptar el derecho de que se mantengan en España cualquier ciudad o comarca limítrofe catalana si así lo desea, lo cual sería una locura inviable. ¿Y si la comarca de les Terres de l’Ebre quisiese ser parte de España y no de Cataluña? Debería poder estar en España y sería absolutamente conflictivo que Catalunya le arrebatase su derecho a estar en el estado donde lleva 500 años. En un estado democrático, antiguo y vertebrado como este la secesión de un territorio sería una fuente de problemas infinita con una gestión dificilísima. Solo un loco querría esto sin que hubiese una situación extrema que lo justificase.

No me gusta hacerle demasiado caso a los circos que montan los nacionalistas. Yo pienso, lucho y vivo para el siglo XXI no para el XIX, pero esto de la manifestación de independentistas mezclados con irresponsables políticos oportunistas me ha dado miedo. Yo, que esperaba que los primeros coletazos del populismo en España apareciesen en breve con la escenificación de un partido antiinmigracionista potente, me encuentro que la primera de las tensiones populistas ha aparecido con el cansino tema del independentismo catalán y que la ha provocado, además, unos políticos nocivos como son los de CiU. Temo que Mas haya creado un monstruo que no sepa manejar, y temo que Euskadi vaya detrás a copiarse a final de año.
Estamos en una situación tan desesperada en que los ciudadanos se acogen a un clavo ardiendo. Cualquier cosa o experiencia que se venda como solución es comprada por mucha pobre gente a la que le da igual todo con tal de no caer en la pobreza. En Cataluña los irresponsables han vendido la independencia per se como una solución, algo absurdo e inconsecuente que debemos explicar y combatir. Y, sobre todo, debemos condenar enérgicamente a aquellos que están impulsando estas cosas para ocultar su irresponsabilidad, su mal gobierno y su servilismo a una ideología destructiva para las clases medias y trabajadoras del sur de Europa.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Quiénes dan mala imagen de España?














Estoy hasta mis partes más masculinas de esta nueva moda que se han sacado de la manga los gobernantes del PP y sus acólitos de decir que cada protesta, situación conflictiva o similar da “mala imagen de España” en el exterior.
Las manifestaciones dan mala imagen de España en el exterior, los actos de Sánchez Gordillo son malos porque dan mala imagen de España (los criterios de propiedad, ley, problemática social, pobreza, etc. no importan), cualquier acción novedosa que se proponga hay que atajarla de raíz porque “da mala imagen de España”.
Lo último es que la pija de la delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha dicho que no va a permitir que ocurra nada en la convocatoria de “Ocupa el congreso” prevista para el 25 de septiembre porque sus organizadores “buscan la foto de ciudadanos saltando las vallas, una imagen que perjudicaría mucho la imagen de España porque sugiere una desestabilización política".

Como sabéis los miembros importantes de los partidos políticos (cargos medios y altos, diputados o aquellos que aparecen en medios de comunicación) reciben asiduamente un “ideario” o unas “líneas maestras” en sus correos electrónicos. Estas líneas maestras consisten en decirles lo que tienen que responder ante las preguntas que probablemente les harán esos días o semanas, pues están en el debate público. Lo que tienen que responder es, por supuesto, lo que el partido ha hecho o ha defendido de boca de sus grandes espadas, y viene de forma convenientemente justificada para que los miembros puedan debatir sobre estos asuntos o rehacer las ideas de forma original.
Esto se hace por dos motivos. El primero para crear unanimidad en la respuesta del partido, unanimidad que ellos creen que da sensación de partido unido y que intenta transmitir una sensación de convicción absoluta o vía única e indiscutible para solucionar los problemas. El segundo de ellos, más importante que el primero, es que los cargos políticos de este país no tienen ni puñetera idea de prácticamente nada que se salga de sus responsabilidades más cercanas y, si no se les dijese lo que tienen que opinar, quedarían como unos tontos ante las cámaras o cada uno opinaría una cosa diferente del compañero de al lado, creando sensación de ser un corral de pollos sin cabeza.
En el caso que nos ocupa, esto de que algo “da mala imagen de España” no es más que eso, una idea creada por algún lumbreras del partido para justificar su rechazo y ataque a las reivindicaciones populares ya que éstas son difícilmente criticables desde un punto de vista moral y daría muy mala imagen ver a los miembros del PP atacando directa y personalmente a parados, funcionarios que han perdido un 20% de poder adquisitivo en dos años, trabajadores asfixiados de impuestos, etc.

Cuando hablas con extranjeros nadie te dice que está sorprendido porque haya manifestaciones o porque el señor Gordillo entre en supermercados o fincas de la nobleza. Lo que realmente les llama la atención y les asquea son las monstruosidades que se han hecho en este país, los aeropuertos vacíos, las estaciones de AVE en pueblos de pocos miles de habitantes, la corrupción en la política española, el empresariado y la familia real. Lo que realmente te dicen, al comentar la situación política actual, es “¿por qué el gobierno español no hace más para defender los intereses de España frente a Alemania?
Lo que da mala imagen de España no es que Sánchez Gordillo se lleva unos cuantos carros de comida de un supermercado, es que en España haya casi un 25% de pobreza relativa. Lo que da mala imagen de España no es que la gente se manifieste porque les bajan el sueldo, es que los diputados aplaudan entusiastamente y griten “que se jodan” cuando lo legislan y aprueban. Lo que da mala imagen de España es un gobierno mentiroso, que ha violado su programa electoral hasta la última como mientras aquí no pasa nada.
Este hatajo de sinvergüenzas que nos gobiernan son los responsables primeros o compartidos de la mala imagen de España el exterior. Son quienes degradan nuestro país y nuestra imagen, lo que hacen el ridículo sometiéndose a potencias extranjeras, los que engañan dentro de su propio país mientras la prensa extranjera habla de todo lo que aquí se niega.

Nuestros gobernantes se piensan que somos monos de feria, monigotes que deben reírse y poner buena cara para que los clientes estén contentos. Les importa más lo que piense Angela Merkel o el señor Adelson que los problemas y dificultades de los ciudadanos. Es tristísimo pero a esto es a lo que hemos llegado, a dirigentes que quieren convertir nuestro país en un putiferio, eso sí elegante y con paz social. La Cuba de Batista situada sobre una de las naciones más viejas de Europa.

viernes, 7 de septiembre de 2012

IU quiere ser Syriza...¿Con estas medidas?


















IU está próxima a celebrar su X asamblea federal en un ambiente casi de euforia (que no entiendo muy bien, pero bueno…). La coalición, que parecía ir hacia la marginalidad, ha resurgido con fuerza tras el descalabro del PSOE y ante el fracaso del modelo económico y político de España. La verdad es que este repunte es absolutamente reactivo y creado por deméritos de otros y no por méritos propios, pero las organizaciones políticas tienen siempre una miopía brutal a la hora de analizar estas cosas y IU no iba a ser una excepción, más cuando algunos de sus miebros están empapados de cierto mesianismo habitual en la izquierda marxista que piensa que su momento está a punto de llegar, así porque sí.
Lo que realmente querría IU y ya lo ha expresado claramente es ser como Syriza, el partido griego de unión de la izquierda razonable, es decir, alejada del estalinista  partido comunista griego. Para eso se confía en que el derrumbe de la nación haga crecer al partido, establecido como alternativa al régimen del PPSOE. Sin embargo hay una importante diferencia entre IU y Syriza, pues mientras la primera sigue albergando a una minoría de miembros “leninistas” en su seno, que a pesar de ser minoría son muy ruidosos y muy “históricos”, Syriza se crea directamente del hartazgo de muchos comunistas griegos ante ese tipo de personas fosilizadas en el pasado, lo que les llevó a buscar nuevos socios en la izquierda parlamentaria y a crear Syriza.
Ojo, no quiero decir que IU tenga un imposible crecimiento por tener estos fósiles en su interior. Técnicamente el parecido entre Syriza e IU es mucho, pero creo que IU debería dar un paso más valiente hacia la modernidad y el futuro como ha hecho Syriza y mirar menos al pasado, a la guerra civil y a las purísimas esencias de sus ilustres fósiles políticos.
Esta situación de emergencia en la que vivimos podría catalizar este cambio o refundación de la coalición pero, a la vista de las medidas de las que se está hablando, me temo que esto va a quedar en una aspiración incumplida. Me explico.
IU ha preparado para el congreso federal un documento con las 30 alternativas para salir de la crisis, que podéis leer aquí. En vez de hablar de unas cuantas medidas concretas de cambio, de oposición frontal a la política merkeliana para nuestro país, de una política que devuelva a los trabajadores y a los empresarios los frutos de su trabajo hoy secuestrados por el capital financiero, de un estado y una democracia soberana hecha por los ciudadanos y para los ciudadanos; nos encontramos ante un documento que en su inmensa mayoría se podría haber escrito hace 5 años o si me apurais hace 15, y algunas cosas en la propia transición. Es muy parecido a lo que decía Francisco Frutos o Llamazares en sus años, y ni siquiera cuenta con esa brillantez heterodoxa que sí tenía la coalición en tiempos de Anguita.
En el documento nos encontramos cosas como estas:  

1. Desarrollo de una estrategia por la creación de empleo. Programas de empleo público para los desempleados sin subsidio. 
4. El Estado "garantizará trabajo, seguro de desempleo, subsidio o formación a toda la ciudadanía". Apertura del debate sobre la renta básica. 
7. Los despidos con beneficios, las deslocalizaciones industriales, y las viviendas, locales y oficinas serán fuertemente penalizados. 
9. Reforma fiscal global, "justa y progresiva". Los inmuebles de la Iglesia deberán pagar el IVA. Cambios en la legalidad de las sicav. Nuevo sistema de fiscalidad verde. Combate de la economía sumergida y el fraude. 
12. El derecho a la vivienda "será exigible". Utilización de los stocks de pisos vacíos para crear programas de viviendas de alquiler moderado. 
13. Equiparar la Ley de Transparencia –en tramitación– a la legislación de otros países europeos, y que afecte a la Casa del Rey y al Banco de España. 
14. Auditoría de la deuda y rechazo de la que "no se corresponda con el déficit generado por los servicios públicos y la protección social".  
15. Rechazo al Pacto del Euro. Que el BCE financie "directamente a los Estados y a los programas de inversión pública".   
21. Prioridad "absoluta" del gasto público en pensiones, desempleo y servicios públicos esenciales. Que cada derecho "esté garantizado por un servicio o poder público". 

Que, con algún pero, creo que son fácilmente defendibles por una mayoría social. No dejarse destruir por la ortodoxia alemana, auditar la deuda actual, una renta básica para gente que lo necesite, fijar unas líneas rojas infranqueables en los servicios de sanidad, educación y pensiones, poner al servicio de la población este stock de viviendas vacías que tiene este país, impedir los abusos en los despidos de las empresas con beneficios, una reforma fiscal que haga progresivo este sistema fiscal superado por todos lados, etc. Esto sí es un programa para una “mayoría social” que ellos dicen que quieren hacer.
Pero claro, por otro lado tenemos las frivolidades, las “banderas” de toda la vida y todas estas cosas que te hacen pensar que no estás ante un partido serio de gobierno sino ante una coalición folclórica

2. Derogación de las reformas laborales del PSOE y del PP. Subida del salario mínimo a 1.100 euros al mes y establecimiento de un salario máximo. Ampliación de la prestación por desempleo. Jornada de 35 horas semanales. Recuperación del antiguo modelo de pensiones: jubilación a los 65 años (con reducción progresiva a los 60), periodo de cotización de 15 años, cotización máxima de 35 años.

Esto es un pupurri de cosas, muchas de ellas frívolas. En un entorno en que los trabajadores están viendo sus salarios reducidos no puedes plantear un salario mínimo de 1.100 euros al mes, que casi duplica al actual. Una cosa es volver a una senda de recuperación de los salarios y de articular una política para que los salarios aumenten su proporción respecto al PIB del país, y otra es poner cifras imposibles y aleatorias.
Lo mismo pasa con las reformas laborales, ¿Qué volvemos? ¿a la legislación laboral de la época de la UCD? Hay que proteger el trabajo, impedir el abuso y acabar de una vez con los mecanismos de precarización, pero para eso no hay que volver a 1979. Aquí lo que hay que decir es qué se quiere cambiar, no hablar de derogaciones para escurrir el bulto. 

10. Creación de una banca pública para "garantizar el crédito necesario a las pymes". Prohibición de cualquier tipo de asistencia con dinero público a la banca privada. 

Esto es otro brindis al sol. ¿Qué no se quiere asistir con dinero público a la banca privada? Muy bien, pero entonces debes crear un entramado absolutamente diferente al actual. Ahora mismo, si no asistes a la banca privada con dinero público, la quiebra de un banco afectará a los ahorradores, pues el estado no puede garantizar los ahorros de los ciudadanos. Si un banco de ahorro privado necesita dinero para no quebrar habrá que dárselo desgraciadamente porque no es viable dejarlo quebrar con nuestro dinero dentro, otra cosa es que se proceda a una nacionalización inmediata como se debería hacer, y exprimir la ley para enjuiciar a los responsables del desastre.
Otra cosa es un sistema nuevo donde la banca pública tenga garantía estatal y la privada no, pero eso sería un sistema para implementar a medio plazo. 

 17. Impulso de un proceso constituyente. Defensa de un Estado federal y laico, republicano y solidario. Referéndum sobre monarquía o república. 

Ya estamos otra vez con el tema de la constitución y de la república. ¿Alguna vez entenderán que el tema republicano no es más que algo divisivo? La monarquía española, desprestigiada y desgastada, es el menor de los problemas del país. Estas cosas no son más que banderitas que no valen para nada y que nos desvían del problema principal, que es fundamentalmente económico y de funcionamiento político de los partidos e instituciones, nada que tenga que ver con la constitución o que no pueda ser reformado.
Hablar de proceso constituyente es otra frivolidad, ¿para qué queremos una constitución nueva si somos absolutamente incapaces de cumplir la actual? Hoy en día ni tenemos soberanía plena, ¿para qué queremos más bellas palabras escritas en papel mojado? Con cumplir la mayoría de la actual me daría por satisfecho. 

29. Cierre de las bases de la OTAN y salida de España de la organización. Rechazo a la guerra "en todas sus formas". 
30. Defensa de los pueblos saharaui y palestino. Fortalecimiento de las relaciones con los "Gobiernos progresistas de América Latina". IU reitera además su "compromiso con la Revolución Cubana y con el proceso bolivariano en Venezuela", así como el apoyo a la búsqueda de la paz en Colombia.  

El tema de la OTAN es otro tema que cansa. Ya no estamos en la guerra fría, e igual que me parece una tontería mantener la OTAN me parece una tontería estar haciendo bandera de esto como hace 25 años. ¿Por qué no se habla de las bases extranjeras que hay en España? Eso es más importante que seguir hablando de la OTAN.
Y lo de la “defensa de la revolución cubana” ya es para nota. La “revolución cubana” no la defiende ya ni su propio gobierno, que no sabe como desmontarla de forma completa sin hacer temblar la estructura política del país ni empeorar las cosas a nivel económico. Aquí tendremos a los fósiles leninistas defendiendo la revolución cubana  mientras el propio gobierno cubano esté desmontando los más preciados logros de la revolución (la educación y la sanidad en la isla). ¿No me creeis? Averiguad como está la sanidad en la comunista China, por ejemplo. Los comunistas “reconvertidos” son capaces de todo.
Era mucho más hábil y sensato hablar contra el bloqueo, hablar del compromiso de España con el pueblo cubano por los lazos históricos que nos unen y hacer referencias a que los principales logros sociales de la revolución cubana deben ser defendidos. Pero no, hay que rendirle pleitesia al general Castro por anacrónicas afecciones.

¿Por qué se empeña IU en darle bombo a los mismos anacronismos de siempre? ¿Por qué aleja a la gente con estas extravagancias cuando sin ellas podría acceder a una base social mucho más amplia? ¿Tanta fuerza tienen aún los “leninistas” que expulsaron a Carrillo, que deben estar todos viviendo en formol?
Si IU quiere ser Syriza haría bien en dejar en el cajón algunas cosas. Un partido debe ser moderno, debe centrarse en las preocupaciones y problemas de la época en la que vive, debe, como dijo Marx, atender a las contradicciones de la época en que le ha tocado vivir. Estar con la OTAN, la república y Cuba en la boca todo el puñetero día no parece ser lo propio de un partido consciente de las contradicciones de la época actual, más bien parece que estés asistiendo a un congreso de historia del siglo XX.
Al final todo esto se resume en una preguna, ¿a qué estamos dispuestos a ceder? Porque para avanzar en política hay que ceder, hay que dejar cosas atrás, lo viejo tiene que dejar espacio a lo nuevo. Estaría bien que en IU se hiciesen esta pregunta, ¿están dispuestos a ceder en algo y a dejar algo atrás? Porque su futuro depende de ello.