La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 30 de octubre de 2012

Las lecciones de la EPA: La situación es todavía peor de lo que parece
















A finales de la semana pasada se publicó la encuesta de población activa del tercer trimestre del 2012, con datos alarmantes. El paro aumentó en 85.000 personas en un trimestre generalmente bueno para la economía española por nuestro carácter de país turístico que crea empleo en verano y hasta, prácticamente, el puente de Octubre.
Ese es el titular con el que se han quedado los medios de comunicación, pero he echado en falta un análisis más profundo de las cifras que arroja la encuesta. Muchísimas conclusiones se pueden sacar de la misma y casi todas terribles.

La primera de las conclusiones, la que sí han comentado los medios de comunicación opuestos al gobierno, es que la reforma laboral está destruyendo empleo en vez de crearlo. Esto era algo evidente desde el mismo momento en que la reforma se hizo y de hecho el objetivo del gobierno era que sirviese para disminuir los costes laborales de las empresas en base al despido de trabajadores de altos salarios y la contratación de jóvenes con sueldos precarios.
No es que esto fuese una idea del gobierno largo tiempo meditada, el gobierno poco ha pensado porque la reducción de los costes por despido y la destrucción progresiva de las ventajas laborales de los trabajadores antiguos era algo exigido por los países e instituciones extranjeras que nos dominan, pero no hay que desconocer que el PP militaba en estas ideas de forma entusiasta. Lo que pasa es que creo que la realidad de les ha ido de las manos. Tanta debe haber sido la destrucción de empleo de trabajadores antiguos a los que se ha dejado desamparados en un mercado laboral hostil que el gobierno ha tenido que intentar contener la sangría con una ley que dificultase el despido de los mayores de 50 años. No quiero ser agorero, pero los trabajadores de entre 45 y 50 años se pueden poner a temblar.
La multiplicación de los ERE’s desde que la reforma laboral se aprobó fue otra de las noticias de la semana. Que la reforma laboral está destruyendo empleo es algo que está fuera de toda duda y se debería exigir el cese fulminante de la ministra de empleo no ya por la destrucción de empleo (algo que debía conocer a no ser que sea una completa incompetente) sino por la mentira sistemática sobre las bondades y objetivos de la reforma.
Afortunadamente y enlazando con lo de que dije en la entrada anterior sobre los jueces, los jueces de lo laboral de este país están aprovechando la relativa indefinición de la norma para rechazar los ERE’s cuando los representantes de los trabajadores los impugnan. En estos casos los jueces también están parando como pueden la destrucción de derechos laborales que estamos sufriendo los trabajadores españoles, hasta que llegue una nueva reforma laboral (que llegará, probablemente con el rescate) que les ate de manos y pies.

Pero hay muchas más cosas que comentar. Como ya he comentado 80.000 parados nuevos en tres meses podría parecer que no son muchos, lo que pasa es que se han producido en el mejor periodo para el empleo. Ya he oído a muchos especialistas decir que la destrucción de empleo de los dos próximos trimestres será mucho mayor que la de este y que probablemente llegaremos a los 6 millones de parados en los próximos meses.
Y lo peor no es eso, no es realmente la destrucción de empleo en sí, lo peor es la naturaleza del empleo destruido y del empleo creado. Fijaos, de los 80.000 empleos netos destruidos más de la mitad corresponden a personal de la administración pública. Estos empleos son de personal contratado en las empresas públicas, de interinos y de personal laboral de la administración mayoritariamente. La realidad salarial de estos trabajadores podríamos decir que era “decente”, es decir, a pesar de los recortes en las remuneraciones del sector público todavía eran sueldos razonables y no sueldos precarios como hay en otros sectores.
Los otros dos sectores a los que se ha circunscrito la destrucción de empleo son la construcción y el sector servicios. Cuidado con esto último porque que el empleo neto en servicios haya disminuido en la EPA de los meses de verano quiere decir que la destrucción del empleo fijo en este sector debe ser brutal, algo que probablemente veremos en la próxima encuesta.

No obstante hay sectores en los que se está creando empleo: La industria y, sobre todo, en el sector del autoempleo y los autónomos.
Que se esté creando empleo en la industria es una buena noticia pero deja entrever una situación terrible. En nuestro país está cayendo el consumo, el empleo y el PIB; y si se está creando empleo en la industria es fundamentalmente porque estamos mejorando nuestras exportaciones. Las empresas exportadoras están creciendo y por lo tanto sus beneficios también. Mientras eso sucede el consumo interno del país está cayendo brutalmente como están demostrando todos los números.
Si nuestra industria exportadora crece y nuestro consumo cae es que nuestra economía está perdiendo esa característica de estar “liderada por el consumo” para caminar hacia una economía “liderada por la inversión”. Esto, que no es malo en sí, sí tiene consecuencias terribles para la igualdad de renta en momentos como el actual a la vista de otras variables que conocemos. Las empresas exportadoras van a ganar más mientras que eso no va a verse reflejado en los salarios de sus trabajadores porque de todo el empleo creado en este sector la gran mayoría es temporal y creado bajo el paraguas de la reforma laboral.
El objetivo de esta “devaluación interna” impuesta por Alemania es precisamente ese, que aumenten las exportaciones y se minimice el consumo interno. Pero eso se está consiguiendo con bajadas de salarios, aniquilación del estado del bienestar y aumento de la desigualdad. Fijaos en el drenaje de renta que está sucediendo en todo este proceso: Se está consiguiendo cuota exportadora gracias a la reducción de las remuneraciones de los trabajadores, trabajadores que luego no pueden consumir como antes parando parte del flujo de renta que iba al sector terciario. ¿Dónde está el dinero que se genera? En las cuentas de las empresas, en pagos de deuda de las mismas o en impuestos para pagar la deuda pública y bancaria. Mucho cuidado con esto porque si se profundiza esto la situación en España puede ser de extrema desigualdad en poco tiempo.

El aumento del trabajo autónomo es otro punto al que hay que prestar especial atención y que es parecido al anterior. Lo que sería una buena noticia en un momento normal es ahora el reflejo de la gravísima situación que vivimos.
El trabajo autónomo que se está creando no es reflejo de un súbito ataque de iniciativa de los españoles, ni de la reducción de trabas burocráticas para el autoempleo ni de una percepción de expectativas positivas; es precisamente lo contrario. El autoempleo es el último recurso de muchas personas, es lo que queda ante unas perspectivas terribles para encontrar empleo por cuenta ajena.
Se han creado en este trimestre 65.000 empleos autónomos, casi tres cuartas partes de los cuales está en el sector de población de entre 40 y 59 años. ¿Qué está pasando aquí? Básicamente que los trabajadores de mediana edad que son despedidos ven que no pueden encontrar empleo y tienen que buscarse la vida. Muchos de ellos están relativamente cerca de la jubilación y tienen que cotizar los últimos años para no perder un gran porcentaje de su pensión. Otros recurren a su indemnización por despido para montar cualquier cosa que les permita seguir en el mercado laboral. Personalmente creo que también debe haber muchos jóvenes con estudios que permiten el autoempleo que, ante la imposibilidad de entrar en el mercado laboral, se establecen como autónomos.
La promoción del trabajo autónomo es algo bueno, el problema es que en esta situación de lo que se trata es mayoritariamente de un autoempleo de último recurso. Y cuando el autoempleo es de último recurso no hay que ser zahorí para intuir que los márgenes de beneficio sobre la supervivencia de la nueva actividad no deben ser muy altos. Hay mucho autónomo que está generando menos de un sueldo medio con su actividad o incluso cantidades ridículas para tratarse de gente que pone en riesgo inversión y responsabilidad personal con las deudas contraídas. Seamos realistas y dejémonos de tópicos añejos, gran parte del autoempleo es igual de precario o más que los trabajos por cuenta ajena.

Las conclusiones de la EPA son terribles. Se destruye empleo en una época que deberías ser creado, se destruye empleo indefinido y se crea temporal, se destruye empleo de sueldos decentes y razonables y se crea empleo precario. Adicionalmente la cantidad de demandantes de empleo está disminuyendo fundamentalmente por la emigración, lo que minimiza las cifras y reduce su gravedad aparente (que no real).
Llegaremos a los 6 milllones de parados en breve si la emigración no contiene el porcentaje de paro. Un país no puede sostener esas cifras, pero lo que menos puede soportar es el descenso de poder adquisitivo de los salarios con la poca gente que trabaja. El “comunismo familiar” en España es el que está sosteniendo a las familias gracias a que con un salario o con las pensiones de los mayores están viviendo familias enteras, pero ¿qué pasará si la reducción de salarios continúa? ¿Qué pasará ante la disminución del poder adquisitivo de las pensiones? ¿Y si todo esto lo combinamos con mayores impuestos en todos los frentes?
El estallido social no se va a contener indefinidamente. Llevo anunciándolo hace mucho tiempo como un profeta iluminado pero creedme, este país no puede vivir en estas condiciones ni con el plan que nos han impuesto.

jueves, 25 de octubre de 2012

¿Se está convirtiendo España en una dictadura?
















Normalmente usamos los conceptos dictadura y democracia de forma absoluta. Una democracia es el régimen donde el pueblo tiene la soberanía y el poder político real en sus manos, expresándolo a través de sus representantes. Además, una democracia debe cumplir otros parámetros como respetar los derechos humanos y lo que entendemos como libertades democráticas.
Por el lado contrario una dictadura sería lo opuesto. En una dictadura una minoría de personas tendría el poder político en sus manos dejando a la población como sujeto pasivo, las libertades democráticas no se respetarían y la violación de los derechos humanos sería una constante.

Esta es la teoría, pero la realidad es que existen multitud de regímenes que son mixtos entre esta definición de democracia y esta de dictadura.
Imaginemos, por ejemplo, la mayoría de ex repúblicas soviéticas. En ellas son autócratas quienes gobiernan de forma casi permanente. No lo hacen por la gracia de dios ni porque las leyes lo digan, se perpetúan en el poder a través de elecciones falsificadas que siempre ganan. Estas repúblicas respetan poco las libertades democráticas, los medios de comunicación están al servicio del poder, la policía se comporta de forma expeditiva y agresiva y las violaciones de los derechos humanos son habituales. No son como la URSS, pero tampoco son comparables a las democracias occidentales. Seguramente las definiríamos como semi-dictaduras o autocracias.
Hay más casos, ¿es Venezuela una dictadura? En principio no. Venezuela tiene elecciones mucho más limpias que las repúblicas ex soviéticas pero existen mecanismos para “forzar” a la gente a votar una opción política. Si bien las libertades formales se suelen respetar (no siempre), los medios de comunicación públicos son absolutamente favorables al gobierno, mientras se intenta coaccionar a los privados.
Otro caso conflictivo sería, por ejemplo, Irán. ¿Es una dictadura Irán? Pues Irán tiene elecciones cuyo escrutinio es bastante fidedigno del voto emitido, pero claro esto tiene trampa. Quien se puede presentar o no a las elecciones lo decide el consejo de guardianes, lo que desvirtúa el sufragio universal. Además la ley iraní está basada en una interpretación radical del Islam por lo que las violaciones de los derechos humanos (sobre todo contra las mujeres y los de libertad religiosa) son permanentes. Irán no es una dictadura al uso, pero sí podríamos decir que es una teocracia.

He expresado varios casos diferentes que podríamos llamar mixtos, desde el que más se acercaría desde nuestro punto de vista a una democracia (Venezuela) al más alejado (Irán). Pero de casos como estos está el mundo lleno, ¿son democracias los países del sur este asiático? ¿Y las repúblicas africanas que tienen elecciones? Podremos discutir si son dictaduras, pero democracias no son.
Democracias que desde el punto de vista occidental no presenten dudas hay muy pocas, quizá Europa (sin contar los países nacidos de la desintegración de la URSS), Norteamérica y la mayoría de repúblicas americanas, las naciones de Oceanía, Japón y Corea del Sur. Pero esto es nuestra teoría política y lo que creemos por inercia histórica, pero podría no ser la realidad.
España, sobre el papel, es una democracia limpia y consolidada. Existe soberanía popular, las elecciones son limpias, se respetan los derechos humanos y las libertades democráticas. Quizá haya alguna duda del uso de los medios de comunicación públicos por parte del poder y por los casos de caciquismo rural, pero eso no nos lleva a decir que no es una democracia, si acaso usamos eso de “democracia de poca calidad”.
Pero ¿es esto realmente así? Porque las democracias no son infalibles, realmente puede llegar un momento en que comiencen a deslizarse por la senda de la arbitrariedad y del no respeto a la voluntad popular. Hay quien piensa que una constitución democrática evita eso pero no es así. La constitución es un conjunto de leyes generalmente ambiguas que para ser aplicadas deben, o ser respetadas o haber organismos que obliguen a que se respeten. Si un gobierno no atiende a la constitución y los mecanismos que existen para su cumplimiento (el poder judicial normalmente) no funcionan, la constitución queda automáticamente inutilizada. Las constituciones no muerden ni tienen armas para castigar a quienes no la cumplen, son de papel y tinta no lo olvidemos, y por lo tanto dependen de la voluntad de quienes son sus guardianes.
Bien, mi tesis es que España, desgraciadamente, ya ha comenzado a transitar este camino oscuro que lleva desde la democracia plena hacia esos terrenos de la indefinición de régimen político.

Desde hace un par de años en España se viene reclamando “democracia real”. Nosotros, los ciudadanos españoles, hemos visto como cada vez más somos objetos pasivos en la política de nuestra nación.
Nuestros dos partidos mayoritarios están al servicio de las órdenes de Europa, concretamente de la canciller alemana. Que Merkel decida por todos es un secuestro absoluto de soberanía para todos los países que deben obedecerla. Merkel, en cualquier caso, no es más que la cabeza política de una ortodoxia económica que tiene su verdadera cabeza en los poderes financieros de este mundo. La deuda y su pago es el dogma religioso de esta época, y los ciudadanos se convierten en víctimas que deben pagar por los desmanes de otros sin posibilidad de evitarlo.
Habrá quien dirá que se puede votar a un gobierno diferente que no acepte esto y sobre el papel tendría razón. Sin embargo ni siquiera esto parece servir ya. España cambió de gobierno a finales de 2011 apoyando a un partido que dijo que no iba a subir impuestos ni a tocar los pilares básicos del estado del bienestar. Sin embargo, una vez ganadas las elecciones, de lo prometido no quedó nada. Los impuestos se subieron, la sanidad y la educación se recortaron, las prestaciones sociales están disminuyendo y todavía no ha llegado lo peor.
Ante esta situación los ciudadanos no tienen posibilidad de rebelarse. No existen mecanismos para revocar a un gobierno mentiroso y que ha engañado a la gente para acaparar el poder. En algunas repúblicas americanas por lo menos hay referéndums revocatorios pero ¿qué tenemos nosotros? La posibilidad de tramitar una iniciativa legislativa popular que, cuando llegue al congreso, será ignorada por el mismo gobierno mentiroso que ha ocupado el poder.
España lleva desde Mayo de 2010 controlada por poderes extranjeros y no tiene posibilidad de salir de ahí hasta 2016 mediante métodos democráticos normales. Sólo la presión popular puede hacer que se adelanten los plazos, pero esta realidad de tener que recurrir a la presión popular como única opción es exactamente igual a lo que sucedería en una dictadura.

Esta gravísima ausencia de soberanía no es el único punto por el que la democracia española comienza a degenerar. Poco a poco se están difuminando las diferencias que separan el control del orden público propio de una democracia de la represión del disidente que existe en una dictadura.
Ante el aumento de la conflictividad social y de la protesta popular el gobierno del PP está intentando asustar a la población para que no se manifieste. Para empezar se está usando una técnica de “mano dura” contra el que se salga de la fila con la clara intención de amedrentar. Desde el gobierno se lanza la orden a la policía antidisturbios de que, ante cualquier eventualidad, se cargue con dureza. Los dispositivos policiales son cada vez más numerosos, mejor preparados y más agresivos con los manifestantes. Eso, no obstante, no nos llevaría a una dictadura por sí solo.
Lo que sí nos acerca a una dictadura es la intención continua de reformar el código penal y las leyes para impedir a los manifestantes protestar o, por lo menos, amedrentarlos para que ni lo intenten. Hace unos meses, por ejemplo, se cambió el código penal para que los responsables de las convocatorias de movilizaciones por internet fuesen civilmente responsables de todo lo que pudiese pasar en las mismas. La medida no es más que una forma de asustar y de intentar que la gente no se movilice contra el gobierno. No es más que una amenaza de matón.
Adicionalmente se están intentando cambiar leyes para dificultar cada vez más los derechos democráticos de protesta. Desde el gobierno se lanzan continuamente consignas a favor de limitar el derecho de manifestación, de cambiar la ley de huelga y de otras muchas transformaciones a favor del control policial. La última es la pretensión de prohibir que se puedan difundir grabaciones de la actuación de la policía.
Gracias a los móviles cada vez que la policía se excede tenemos multitud de videos grabados por los manifestantes. Hemos visto a la policía agredir a personas mayores, a manifestantes pacíficos, a periodistas y a personas que sencillamente pasaban por ahí. Hemos comprobado cómo la policía se está comportando como hace décadas que no se veía. La mayoría de españoles están indignados ante estos hechos y exigen responsabilidades a los políticos (culpables originarios de estos excesos, pues son los que ordenan mano dura) para que estas cosas no pasen. Pero el gobierno, en vez de reclamar responsabilidades a la delegación del gobierno y a los mandos policiales, lo que pretende es que no queden pruebas de la violencia ejercída y que no se puedan demostrar los desmanes contra la población. Si esto es una actitud democrática que baje dios y lo vea.

Además de las leyes que se pretenden fabricar para controlar las protestas hay otro punto quizá aún más grave, es que cómo se está interpretando la ley actual, como se hace la vista gorda ante incumplimientos flagrantes o se persigue sin piedad en función del interés del gobierno y como directamente se están violando las leyes por parte del poder.
Un caso de interpretación arbitraria de la ley fue la acusación de delitos contra las instituciones del estado que se hizo contra los manifestantes del 25-S. El juez de la AN al que llevaron a los detenidos acabó dictando un auto durísimo contra el ministerio público por intentar achacar delitos contra las instituciones de la nación a unos simples manifestantes. Afortunadamente la justicia paró las tentaciones represivas del gobierno, pero la intención de dar un escarmiento ejemplar estrangulando las leyes e interpretándolas a conveniencia fue evidente. También recuerdo como, después de los hurtos en dos supermercados organizados por el SAT y Sánchez Gordillo, se movilizaron dos ministros y todo el ministerio del interior para dar caza a los peligrosísimos delincuentes. Jamás en la historia democrática de occidente dos ministros estuvieron tan alterados y activos por un hurto de comida.
En este punto quiero romper una lanza a favor del poder judicial. Este gobierno está intentando limitar las libertades democráticas, amedrentar a la población y crear un estado de miedo en la gente a través de la ley. Frente a eso, afortunadamente, el poder judicial está por ahora respondiendo sensatamente y limitando las pretensiones policiales del gobierno. Hemos criticado mucho a los jueces y muchas veces con razón, pero en esta ocasión tenemos que darles las gracias por defender los derechos democráticos de la población contra la pretensión que tiene el gobierno de que vivamos en un estado policial.

Una importante mención merece el apartado de la represión policial, que está extendiéndose en España llegando por momentos a recordar a los tiempos de la dictadura del general Franco, básicamente por dos razones: Las palizas en las manifestaciones y las torturas en dependencias policiales.
Mirad, vamos a ser todos honestos. En nuestra sociedad ha existido siempre una tortura de pequeña intensidad que ha ejercido la policía y que la población ha tolerado. Se ha torturado muchas veces a terroristas de la ETA con la “comprensión” del poder político y de la sociedad en general. También son relativamente habituales los malos tratos contra delincuentes habituales multirreincidentes. Cuando la guardia civil y la policía nacional ve siempre a los mismos sujetos entrar en las dependencias policiales a causa de robos, atracos, peleas, palizas, etc. Y no puede hacer casi nada (bien porque no hay denuncias, o porque son faltas o porque las víctimas se niegan a declarar) muchas veces pierde los nervios. Cuando estos sujetos entran por vigésima vez en el cuartelillo para dormir en el calabozo y saben que al día siguiente saldrán por la puerta, la policía a veces les pega palizas como castigo o método correctivo al margen de la ley. La policía sabe cómo hacerlo sin dejar marca, sin posibilidad de ser denunciados después. Esto lo hace tanto la policía nacional como la guardia civil y las policías autonómicas, como bien sabemos por las cámaras que instaló el exconseller de interior de la Generalitat de Cataluña Joan Saura, que grabaron imágenes de palizas propiciadas por los mossos que hemos podido ver en televisión.
Bien, como he dicho esto lo sabíamos todos o por lo menos lo intuíamos, pero lo aceptábamos. Total, eran delincuentes que hacían daño a otras personas, que robaban, pegaban y hacían fechorías continuas aprovechándose de las ventajas de la ley; o bien eran terroristas asesinos. No nos parecía mal o por lo menos lo considerábamos como un problema menor.
Pero el problema es que en los últimos meses esto se está extendiendo hacia los manifestantes, hacia la gente normal y decente como podemos ser nosotros. Hace unas semanas Jesús López Pintos, dirigente del sindicato gallego CIG, explicó en televisión como la policía le torturó en dependencias policiales, como le decían “se te van a ir las ganas de manifestarte” y como le pegaban con guantes de cuero para no dejar marca. La frialdad y autenticidad del relato de López Pintos fue verdaderamente estremecedor y hace plantearte que en su lugar podríamos haber estado cualquiera de nosotros.
Ya hace tiempo que se vienen oyendo historias de malos tratos contra manifestantes “políticos” sobre todo gracias a las redes sociales, pero creo que era la primera vez en que algo así salía en un medio de comunicación de masas. Yo, que siempre he querido ser bastante escéptico con la absoluta veracidad de estos relatos y en los últimos meses he leído estas historias con ciertas reservas, me he dado cuenta que esto es bastante más habitual de lo que creemos. López Pintos contó que recibió llamadas de la propia policía para que les dijese quienes habían sido los que le pegaron, con promesas de castigo. Sin embargo el gobierno no ha hecho nada ni en este ni en ningún otro caso de malos tratos, como si aceptase o fuese favorable a este tipo de tratos o el promotor de los mismos.

De las manifestaciones poco os puedo contar, porque lo habéis visto en televisión. Cada vez la policía se comporta de forma más salvaje en las manifestaciones, cada vez carga con más contundencia y, por lo tanto, cada vez hay más violencia. La hubo en la primavera valenciana y todavía con más intensidad la ha habido en el 25-S.
Los policías dicen que el problema son las órdenes de las delegaciones del gobierno, cada vez más radicales y con más sentido represivo. Esto desgraciadamente parece que es cierto y va en consonancia con toda esta degeneración hacia el estado policial que estamos viendo. Tampoco es razonable, no obstante, de exonerar por completo a la policía antidisturbios. Hay un porcentaje de agentes que son unos salvajes y unos bestias y que parecen disfrutar dando golpes a chicos con piercings y camisetas de grupos heavies. Pero estos salvajes no harían eso si les ordenasen lo contrario, de hecho lo hacen gracias a que los políticos del gobierno les autorizan a usar la fuerza sin piedad.
El país no puede quedarse de manos cruzadas cuando ve las imágenes de policías entrando en estaciones de metro y arreando palos a todo el que pasaba por ahí, no se puede tolerar como se pega a periodistas, como se le abre la cabeza a señores mayores, a maestros o médicos simplemente porque estaban donde no le gusta al gobierno. No se puede aceptar que en cada reunión en un parque, una plaza o cualquier otro sitio no autorizado provoque que la policía empiece a identificar a los presentes, ¿qué estamos, en estado de sitio?

¿Estamos, pues, en una dictadura? No estamos en China ni en Guinea Ecuatorial ni tampoco estamos en Irán ni en una república ex soviética, no estamos ahí. Pero ¿en una democracia? Vivimos en un país gobernado por Bruselas y Berlín, donde la canciller de un país extranjero manda más que cualquiera de nuestros políticos, vivimos en un país donde el gobierno ha violado todo su programa electoral. Vivimos en un país, en definitiva, donde la soberanía popular es una entelequia.
Además tenemos un gobierno que quiere forzar las leyes para amedrentar a la población, que quiere reformar las mismas para acabar con las protestas de la población. Estamos en un país donde los políticos ordenan a la policía cargar con dureza contra los manifestantes para que no se les suban a las barbas, en un país dónde se está comenzando a torturar en comisaría a manifestantes, dónde se quiere achacar delitos inexistentes a los que protestan. Os hago una pregunta ¿es tan distinto esto a cómo se reprimían las protestas en la RDA de 1988 o 1989?
Un país sin soberanía real y que pretende ser convertido en un estado semi-policial difícilmente puede ser una democracia. Yo no sé si hay que buscar una nueva definición para definir el régimen de nuestro país y de otros del sur de Europa pero democracia, como la entendemos, no es.
Y francamente, por este camino yo no sé donde podemos acabar. Como los jueces o la sociedad no lo pare, podemos vivir en un estado policial en menos tiempo de lo que creemos.

lunes, 22 de octubre de 2012

Un poco de gallegas y vascas










Mucha gente está cayendo en la tentación de interpretar las elecciones vascas y gallegas en clave nacional. Francamente yo creo que esto es un error, porque tanto Euskadi como Galicia tienen realidades particulares y ajenas a la realidad del conjunto del país, por distintas razones. Y no es porque los resultados lleven a concluir eso, al revés, es que los resultados excepcionales de ambas comunidades son reflejo evidente de esa realidad.
¿No se pueden sacar conclusiones a nivel nacional? Alguna se puede sacar no obstante, pero creo que va a ser un error intentar extrapolar situaciones. Los partidos políticos lo hacen (o no) en función de sus conveniencias pero eso es puro artificio. No creáis jamás a un partido político haciendo interpretaciones de las elecciones, no es más que una tonificación interesada, no es más que combustible para la hoguera de las vanidades.

Las elecciones autonómicas es Galicia y Euskadi han dado resultados bastante fieles a las encuestas previas, aunque con mínimas desviaciones. Si hay una conclusión que se puede sacar a nivel general de estas elecciones es que las empresas demoscópicas funcionan relativamente bien.
Fijándome en Galicia sobre todo me da la sensación de que sí hay un pequeño voto oculto al PP. En los últimos meses hemos asistido a dos tipos de encuestas, las que eran fidedignas al voto declarado por los entrevistados y aquellas que “cocinaban” el mismo en función de resultados anteriores y de la suposición de la existencia de un voto oculto. Las últimas suelen dar unos puntos más de voto a los partidos mayoritarios (PP y PSOE) que las primeras.
Yo pensaba que las encuestas que cocinaban menos estaban mostrando mejor la opinión del país y lo sigo pensando, lo que pasa es que seguramente las segundas predicen mejor el comportamiento del voto. Si, por ejemplo, las distintas encuestas dicen que el PP a nivel nacional está ahora entre un 30 y un 35% en estimación de voto, es posible que si hay elecciones hoy estuviésemos más cerca del 35% que del 30 (en contra de lo que pensaba hace un par de meses), aunque creo que la opinión del país está en ese 30% de apoyo “real”. Hay gente que vota con miedos ancestrales, por inercia o a última hora, pero a nivel de voto eso cuenta igual.

En Euskadi existía en estas elecciones una situación específica. Hace 4 años Batasuna no pudo presentarse por lo que la participación bajó y todas las fuerzas políticas quedaron sobredimensionadas en el parlamento. Si observamos estas elecciones vemos como todos los partidos han bajado menos Bildu, pero realmente no se pueden contabilizar así las cosas por la razón comentada. La ligera bajaba del PNV y la moderada del PP estarían enmarcadas en esta “disolución” del voto por la entrada de Bildu, por lo que podemos concluir que su apoyo es básicamente el mismo que tenían hace 4 años (quizá algo más el PNV y algo menos el PP, pero con pocas diferencias).
El que ha caído brutalmente es el PSE. El PSOE está cayendo en todas partes pero Euskadi es un territorio con una realidad muy específica. Gracias al concierto económico y a su potencia industrial la crisis está afectando menos que en el resto del país (es la comunidad que menos paro tiene, por ejemplo) y los recortes han sido mucho más suaves. En esta legislatura, además, ETA declaró el fin definitivo de la violencia. Patxi López no daba la sensación de ser un mal lehendakari y su caída es algo rarísimo si lo analizamos desde parámetros políticos normales.
Más que su propia política creo que a López le ha perjudicado dos cosas. La primera la pertenencia al PSOE, que está en plena disolución excepto en sus feudos históricos (Andalucía y Extremadura) dónde todavía a duras penas aguanta. La segunda, y más específica del país vasco, es que tengo la sensación de que la mayoría de Euskadi ha considerado al gobierno del PSE como un gobierno ilegítimo. Si Patxi fue lehendakari fue porque, seamos realistas, a Batasuna se le prohibió presentarse. Si cualquier marca abertzale se hubiese presentado a las anteriores elecciones el PSE no hubiese podido gobernar con la ayuda del PP y UPyD. Esto creo que ha pesado muchísimo y seguramente le ha llevado a perder votos a pesar de no estar especialmente mal considerado por los vacos.

La mayor de las sorpresas para un lector no vasco es ver como Eh-Bildu se alza con un 25% de los votos. No caigamos en decir que EH-Bildu es Batasuna porque no es verdad, pues además de Batasuna en esta coalición está EA y Aralar, partidos que eran legales y que llevan muchos años en el parlamento vasco. Pero sí que es verdad que si restas el apoyo que tienen estos partidos al resultado sacado por EH-Bildu podemos ver como el voto de Batasuna más el voto de gente que se ha acercado a la coalición en estos meses (que los habrá y muchos) ha sido muchísimo, mucho más que el que tuvo Batasuna en el mejor momento de su historia.
Todo esto parece un poco frustrante. Batasuna ha sido generalmente rechazada por el electorado por apoyar a ETA. Sin embargo resulta que ETA se disuelve y, automáticamente, todo este rechazo se convierte en apoyo y la gente va en masa a votar a EH-Bildu. No sé, me parece que la gente ha vendido su voto demasiado barato y que, después de 30 años apoyando (o entendiendo) la violencia de ETA, han conseguido un perdón demasiado rápido e incondicional.
También es verdad que estamos en un momento excepcional donde los partidos tradicionales y las estructuras políticas están desmoronándose. EH-Bildu, además de su independentismo, ha cogido una bandera de izquierda antiglobalización y anti-austeridad que tiene apoyo popular. Esto le habrá dado votos de gente que probablemente no tiene al independentismo como una prioridad ni tan siquiera una necesidad. Adicionalmente hay que ver que la caída de los votos de los demás ha hecho que el porcentaje de Bildu suba (respecto a 2005, dónde sí se presentó el PCTV, la participación ha caído más de tres puntos). Para finalizar creo que la candidata de Bildu, Laura Mintegui, era una buena candidata. Alguna cosa le he leído y francamente no me ha desagradado a pesar de lo contrario que soy al nacionalismo.
El éxito de Bildu nos debe hacer pensar, de nuevo, hasta qué punto fue una buena idea la ilegalización de Batasuna en su momento. ¿No le hemos dado la posibilidad de hacerse pasar por víctimas? Después de la legalización Bildu ha cogido la bandera de la “paz para todos”, sin recrearse en sus años de ilegalización. En cierta manera parecía como si fuesen los únicos que miraban al futuro, mientras los demás estaban preocupados de hacerle entender a la sociedad que ellos eran los ganadores. Todo este debate es bastante tramposo pero intuyo que la sociedad lo ha visto como EH-Bildu quería que lo viese.

Otra especificidad del País Vasco sobre el resto de España es que los partidos ascendentes a nivel nacional, UPyD y IU, en vez de subir bajan o se mantienen. En cierta manera es normal. UPyD propone eliminar el concierto vasco y por eso mismo tiene un papel dificilísimo en Euskadi.
IU ha aparecido dividida en dos listas. Ezker Batua y Ezker Anitza, con programas asombrosamente parecidos. El electorado ha percibido que se han separado sencillamente por egos personales, pues las discrepancias no eran tantas como para separarse. Si se hubiesen presentado juntos posiblemente hubiesen sacado algunos diputados, que probablemente se hubiesen restado a los de EH-Bildu mayoritariamente, dejando quizá una sensación diferente sobre estas elecciones. Pero no, EB y Ezker Anitza han sacado lo peor de cierta izquierda sectaria y “purísima” que hay en este país justo cuando menos lo necesitaban.


Las elecciones en Galicia también están circunscritas a la especificidad de Galicia, aunque creo que en este caso hay alguna conexión más con la política nacional.
Tengo que reconocer que yo era el primero que pensaba que el PP no iba a ganar. Desde los parámetros nacionales, donde el PP ha perdido el apoyo de entre el 20 y el 25% de los que le votaron el 20-N, parecía inconcebible que el PP no disminuyese de votos y escaños, y eso llevaba inexorablemente a que no mantuviese la mayoría absoluta. Reconozco que me equivoqué.
En cualquier caso el PP sí ha bajado de porcentaje de votos (un punto), lo que pasa es que esto está bastante circunscrito a aquel voto emigrante de personas de 150 años que resucitaban misteriosamente para votar a Fraga. Ahora, que parece que los nacidos en la época del general Prim han tenido a bien dejar de votar, este voto pro-PP en porcentajes difícilmente creíbles ha desaparecido. Los vivos que han dejado de votar al PP de Galicia parecen pocos.
Lo que ha llevado al PP a aumentar en escaños realmente ha sido el alto voto nulo y en blanco (más del 5%, cuidado con esto) y quizá que la oposición estaba dividida en tres partidos y no en dos como antes, activando así la gracia de la ley electoral.

¿Cómo es posible el PP no haya sido castigado en las elecciones Gallegas? Hay quien dice por ahí que en la Galicia rural aún no ha llegado la televisión pero seamos serios por favor e intentemos analizar las cosas con criterio.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que Galicia es la región por excelencia del PP de toda la vida. Durante los 80 la AP de Fraga no alcanzaba ni el 30% de los votos a nivel nacional. La dirección de AP de entonces entendió que alguien como Fraga, autoritario y proveniente del franquismo, jamás iba a ganar unas elecciones nacionales y lo cambiaron por un líder más moderno, mandando a Fraga a Galicia como candidato autonómico. Bien, pues mientras Fraga tenía imposible ganar una elección a nivel español en Galicia sacaba mayorías absolutas.
Galicia es una región absolutamente conservadora, sobre todo por su mundo rural donde el PP saca un porcentaje soviético de votos. En las ciudades el PP está normalmente en retroceso, pero en la Galicia rural parece como si la crisis, los recortes o cualquier eventualidad no hubiese llegado. Yo desconozco que pasa en Galicia realmente pero todos conocemos las denuncias de caciquismo decimonónico que constantemente denuncia la oposición en Galicia y francamente, si observamos los porcentajes de votos a favor del PP en la Galicia rural es difícil asegurar que la normalidad democrática está extendida en esas tierras (ojo que no estoy diciendo que haya fraude electoral).
En cualquier caso resulta inconcebible ver como el PP, que en todas partes está perdiendo votos a favor de UPyD, no lo haya hecho en Galicia. UPyD está creciendo en todas partes y en Galicia sólo ha subido ¡Un 0,07%! Además en Galicia había otro partido de derechas con bastante publicidad mediática, el del ex banquero Mario Conde, que parecía que iba a quitar votos al PP. Bien, pues Conde sólo ha sacado un 1% de los votos, menos que ciudadanos en blanco (que realmente deberíamos sumar al voto en blanco).
Esta fortaleza del voto del PP es inverosímil y responde a una excepcionalidad gallega, algo parecido a la excepcionalidad andaluza del PSOE que también tiene en esa comunidad un bloque muy firme de votantes, aunque algo menos firme que el gallego. Esperaremos a ver análisis de medios, periodistas y políticos serios para ver si podemos dilucidar mejor el por qué de esta realidad absolutamente ajena al sentir del país.

Hay quien dice que Feijoo ha sido un gran gobernante y tenía Galicia saneada. Yo creo que eso no es verdad. Feijoo es de lo mejorcito que hay en el PP (aunque no hace falta nada excepcional para eso) pero aún así ha hecho recortes y tiene un problema de déficit que ha ido arreglando con ingeniería financiera. Ojo, lo de la ingeniería financiera lo han hecho todas las comunidades, pero sí que es cierto que Galicia debe estar llegando a un punto límite y muestra de ello es que Feijoo adelantó las elecciones sin necesidad alguna.
¿Tan distinta es la situación de Galicia a la de otras comunidades? Yo creo que no. Hay recortes, aumento de paro (aunque menos que la media del país), las cajas de ahorro han quebrado y su fusión, impulsada por la Xunta, ha fracasado (además está todo el tema de las preferentes de caixanovagalicia). Quizá las comunidades más rurales notan menos la crisis y eso puede explicar parte del mantenimiento del voto al PP, pero no lo explica todo. Creo que hay razones mucho más profundas.
La gran sorpresa en Galicia ha sido la fuerza de Alternativa Galega de esquerdas de Xosé Manuel Beiras. Con un 14% de votos ha entrado en el parlamento gallego con una fuerza inusitada, arrasando con el BNG y el PSdG. La alternativa Galega es una especie de Compromís a la gallega, aunque en este caso lleva incluida a IU, algo que en la comunidad valenciana no ocurre. AGE llena ese espacio de izquierda unitaria que está vacante en este país y que integra la fuerza de los movimientos sociales a diferencia de una IU que, llena de dogmatismo, nunca ha sabido hacerlo. Cuidado que esta coalición está sólo a 6.5% del PSdG (muy del estilo de la última encuesta en Valencia) y, tal y como están las cosas, puede situarse como primer partido de la oposición en muy poco tiempo.
Si os fijáis en los datos AGE ha tenido excelentes resultados en A Coruña y Pontevedra (más urbanas) y malos en Ourense y Lugo (más rurales). AGE se ha nutrido del voto urbano de forma parecida a como IdPV (partido integrante de Compromís) lo hace en la comunidad valenciana.

Por último quería sacar una conclusión nacional de todo esto. No es por estos resultados simplemente, porque como he dicho son comunidades con realidades muy específicas, sino más bien porque estos resultados (sobre todo el gallego) están en línea con lo que estamos observando hace meses.
La conclusión es que el PSOE está desmoronándose a un nivel casi irrecuperable. EL PSOE lleva el camino del PASOK griego, es decir, de ser superado por otra fuerza a su izquierda. En algunas comunidades (Galicia, Comunidad Valenciana) está a punto de pasar, y si eso no está pasando a nivel nacional es porque esta tercera izquierda que se sitúa en medio de PSOE e IU dónde ya ha cuajado lo ha hecho de forma regional, no nacional.
Si se articula una izquierda nacional con estos mimbres y puede generar algo coherente superando las tensiones regionales de estos movimientos, el PSOE probablemente pasará a una posición secundaria políticamente.

En el PP estarán encantados con esa debacle del PSOE. Cuando la situación es desesperada los partidos se tonifican con los males ajenos sin mirar a su propio ombligo, y eso es lo que le pasa al PP. Si fuesen mínimamente críticos se darían cuenta que si algo ha demostrado estas elecciones es que las encuestas están bastante acertadas, y eso quiere decir que el PP ha perdido a la cuarta parte de su electorado nacional en 10 meses y antes de pedir el rescate.
Hay un refrán español que dice que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Lo que le pasa al PSOE hoy le pasará al PP mañana en su mismo grado (porque pasar ya le está pasando). Y que no piensen que por haber anulado al chorizo de Conde van a mantener su exclusividad en el campo de la derecha. Otros partidos de derechas aparecerán, gente del PP se irá del partido y el PP acabará haciendo aguas por todos lados. Quedan meses para eso. ¿No me creéis? Al tiempo.

sábado, 20 de octubre de 2012

El embrollo catalán (y III): ¿Y ahora qué hacemos?



Caricatura anti-federal del siglo XIX
















En la mente del buen gobernante debería estar el aprovechar las circunstancias propicias para hacer cambios importantes que, por profundos, la sociedad no aceptaría en otro momento. El problema catalán puede convertirse en una oportunidad para catalizar por fin una reforma del sistema territorial español, que tiene grandes carencias como se ha demostrado en esta crisis.

Pero antes de todo hay que dejar las cosas claras. Si estamos pensando en un cambio de sistema territorial no se debe a la aceptación de la petición de una parte sobre un sistema que funciona bien simplemente porque queramos evitar problemas, si nos estamos planteando la reforma de tipo de estado es porque hemos llegado al convencimiento de que el actual modelo tiene deficiencias. Si el sistema autonómico fuese un sistema que funcionase muy bien no sería planteable cambiar el sistema, sino que cualquier reivindicación debería ser tratada dentro del mismo. Pero lamentablemente no estamos en esa situación.
¿Qué falla en las comunidades autónomas? Pues este es un estudio que deben hacer los profesionales de la administración pues los problemas deben ser mucho mayores de los que conocemos.

Sabemos, por ejemplo, que tenemos a la mayoría de comunidades autónomas arruinadas junto con las cajas que controlaban (ellas y las diputaciones), cajas que pusieron al servicio de sus intereses de partido y que permitieron que se convirtiesen en bancos comerciales especuladores para así extender la burbuja inmobiliaria y crediticia en sus respectivas regiones. La mayoría de comunidades ya no pueden pedir crédito a esas mismas cajas, tampoco se los conceden los bancos y por eso se ven abocadas a pedir el auxilio del gobierno central.
Existe una cuestión estructural por las que las comunidades autónomas han sido poco responsables con el gasto. Las comunidades han actuado como vehículo de gasto pero no de recaudación, y a los ojos de la población siempre aparecían como administraciones benevolentes que gastaban en dinero en su tierra. En el imaginario colectivo nunca eran castigadas por las subidas de impuestos o los problemas económicos pero sí valoradas por la construcción de hospitales, colegios, centros de salud e infraestructuras varias (fuesen razonables o no). Se han dado muchos casos incluso se apropiaban de los éxitos pagados con dinero del gobierno central. Claro, eso daba un sentimiento de irresponsabilidad en el ejercicio público que les llevaba a gastar todo lo que recibían y a estar además permanentemente quejándose.
Tan solo en los últimos dos años, cuando se les ha obligado a cumplir objetivos de déficit muy estrictos, han empezado a subir impuestos autonómicos (antes solo se dedicaban a bajarlos y a colgarse la medalla) y han comenzado a ser percibidos como administradores igual de responsables de las desdichas de la población.
En cualquier caso no me gusta tampoco este acoso y derribo a las CC.AA que se hace desde partidos como UPyD, pues es demagógico. Las CC.AA han cometido muchos excesos, pero también es cierto que tienen que sostener partidas como la educación y la sanidad, que son muy costosas. Yo vivo en la comunidad despilfarradora por excelencia y eso me podría inducir a pensar que todas son un desastre, pero debemos ser serios y moderados en el análisis porque recordemos que el resto de administraciones también están muy endeudadas no sólo las CC.AA. Las comunidades no sólo han despilfarrado, también tienen responsabilidades cruciales.

Por otro lado parece que el sistema autonómico tiene parcelas que no están razonablemente estructuradas. Hay expertos que dicen que para que un sistema de salud autonómico sea eficiente debe atender, por lo menos, a 2 ó 3 millones de personas. Hay comunidades en España por debajo de esa cifra en la que es de suponer que se está gastando demasiado en sanidad para el servicio que ofrecen.
Tampoco parece razonable que las comunidades autónomas tengan competencias como la extinción de incendios o la política hídrica, por poner algunos ejemplos. Hay cosas que es perfectamente lógico descentralizar para que lleguen mejor a la población, pero hay otras que debe manejarlas una administración mayor. Las CC.AA se han comportado muchas veces, por pura imitación de Cataluña o el País Vasco, como administraciones caprichosas que querían competencias simplemente por tenerlas. No tener alguna competencia parecía como una humillación y todos querían competencias que no sabían ni como utilizar. Excepto en las últimas descentralizaciones sanitarias a finales de los 90 (cuando muchas CC.AA no quisieron la transferencia por ser muy cara para sus arcas), creo que en el resto de ocasiones se han comportado como niños caprichosos sin atender a razones de eficiencia.
Otro punto a tratar es la diferencia de competencias que tienen las CC.AA. La educación y la sanidad son comunes a todas, pero unas tienen policías y otras no, unas tienen transferidos los ferrocarriles y los puertos y otras no, y así podemos poner muchos casos. En estas diferencias habrán algunas lógicas y otras no (obviamente política lingüística solo puede tener quien tiene lengua propia), pero la cuestión es que no se está repartiendo por conveniencia sino por exigencias de parte. Cataluña y País Vasco tienen más competencias que las demás porque demandan continuamente tener más competencias.

Bien, ¿qué hacemos? El PSOE, aprovechando que el río de la independencia catalana pasaba por ahí, ha pensado que hay que plantear un sistema federal. Claro, eso está muy bien pero ¿por qué ahora y no cuando gobernaban? ¿Por qué esto ayudaría a solventar el problema catalán? Yo tengo la sensación de que el PSOE no sabe lo que plantea cuando plantea un estado federal.
Estados federales hay muchos y no se parecen entre ellos en nada. Para ser federal simplemente tienes que tener una subestructura territorial en todo el estado con competencias delimitadas y llamarte federal. Fuera de ahí no hace falta nada más, porque nada dice qué competencias tiene que tener una subdivisión para ser federal.
De hecho la comunidad vasca tiene bastante más competencias que la mayoría de estados federados de Europa pero ¡Ah! No es un estado federado de una federación sencillamente porque la constitución española no dice que el estado español es federal. Cataluña también tiene más competencias que la mayoría de estados federados de Europa, aunque le falla el tener poder de gestión fiscal.
¿Qué tipo de estado federal quiere el PSOE? Porque si reformas la constitución y dices que el estado es federal sin cambiar nada más España se convierte automáticamente en un estado federal. ¿Es ese el federalismo que quiere el PSOE? Francamente no lo sabemos porque el PSOE no dice nada, bien porque no sabe ni lo que quiere bien porque no está más que intentando engañar a la población con un eslogan vacío.
Otros partidos, como UPyD, también son federales. Es curioso ¿por qué UPyD es federal cuando parece lo más anti-nacionalista del mundo? Pues precisamente porque los estados federales suelen tener una delimitación de competencias muy claras entre el estado central y los estados federados, y estas suelen ser iguales para todos. Por supuesto si preguntas a IU qué tipo de federalismo quiere te dirá algo absolutamente distinto a lo de UPyD, te hablará de federaciones “de libre asociación” y cosas parecidas.

Necesitamos un verdadero análisis de todo nuestro sistema autonómico realizado por profesionales de la administración pública, necesitamos unos estudios serios de cómo funcionan los sistemas federales de nuestro entorno (Alemania, Suiza, Bélgica e incluso EE.UU) y en base a todo ello sacar conclusiones claras sobre qué es mejorable y qué es imitable de sistemas federales extranjeros.
Tenemos un ingente trabajo de estudio por hacer que evidentemente supera mi capacidad, sin embargo hay algunas cosas que en base a lo que he observado creo que se deberían cambiar de nuestro actual sistema. Son estas:

- Hay que acabar de una vez con la estructura provincial de España. La estructura de España es la de la CC.AA, y así debe contemplarse desde el estado central sin perjuicio de que haya otras subdivisiones administrativas menores por encima de los municipios. Esto también aplicaría a las circunscripciones electorales, que deberían ser las CC.AA en lugar de las provincias. Las diputaciones provinciales deben desaparecer y sus competencias pasar a las autonomías.

- El actual senado no tiene ningún sentido. Podría desaparecer y que quedase España como un sistema unicameral, o bien se podría convertir en una cámara con competencias exclusivas donde se tratasen aquellas leyes que afectarían a las CC.AA. Los senadores deberían ser enviados por las CC.AA o ser elegidos en elecciones autonómicas. Ambas opciones son compatibles con un estado federal y habría que estudiar la experiencia internacional para ver cual se adapta mejor a nuestro país.

- Si se observa la imposibilidad de que alguna comunidad autónoma pueda dar servicios esenciales a costes razonables (sanidad) por su tamaño deberían crearse confederaciones entre comunidades para gestionar estas materias. Por ejemplo si se llegase a la conclusión de que para Asturias mantener el sistema de salud es un sobrecoste excesivo por su baja población se podría crear una confederación sanitaria entre Galicia y Asturias o Castilla y León y Asturias.

- Debemos estudiar seriamente la posibilidad de que sean las CC.AA las que recauden los impuestos o por lo menos parte de los impuestos (podrían ser diferentes administraciones las que recaudasen diferentes impuestos) mediante haciendas propias. Luego la recaudación se repartiría entre el gobierno central y las comunidades en función de las competencias de cada uno y, finalmente, debería existir un ajuste para que las comunidades más ricas transfiriesen parte de su renta a las más pobres.


Este último punto es la clave de todo el asunto y lo que debemos estudiar muy bien. En Alemania, por ejemplo, son los länder los que recaudan los impuestos sin embargo generalmente la regulación de los mismos (las leyes que los regulan) las hace el gobierno federal.
¿Quiere decir que los Lander son como simples cobradores? No, porque a pesar de que las leyes fiscales las hace el gobierno central éstas tienen que pasar por el senado alemán, donde están representados los länder, y allí pueden pedir enmiendas y rechazar la reforma de la ley fiscal por mayoría.
Yo creo que este sistema es importable a España, aunque con ajustes. Veo dos ventajas fundamentales para que esta realidad de haciendas propias de las comunidades se importe. La primera es que las CC.AA tendrían más responsabilidad a los ojos de los ciudadanos en materia fiscal. Este sistema de irresponsabilidad con el dinero recaudado por otra administración se debe acabar. Porque no sería solo recaudar robóticamente, las CC.AA tendrían que tomar partido en el senado y tendrían responsabilidad fiscal. Por otro lado creo que esto acabaría parcialmente con la excepcionalidad de las haciendas forales de las provincias vascas, algo que genera la asimetría más extrema de nuestro sistema autonómico y que no es más que una herencia del antiguo régimen.
Que recaudasen las comunidades no implica que cada una se hiciese cargo de su dinero, ojo. Estarían obligadas a pasar cierto porcentaje de lo recaudado al estado central y luego, en función de cómo quedase la recaudación sobrante de cada comunidad en función de su población, debería transferirse parte de este exceso desde quienes tengan mejores ratios a quienes tengan peores.

¿Qué tiene que ver todo esto con lo que reclama Cataluña? ¿Es esto lo que Mas llamó “pacto fiscal”?
No, realmente lo que Mas llamó pacto fiscal sí tenía parte de esta realidad (una hacienda catalana) pero estaba basado en algo menos normativo y más económico. El objetivo final de Mas era que la hacienda catalana recaudase todos los impuestos y que luego pagase al estado central en función de unos pactos renovables en los que pretendía quedarse con los ”excedentes recaudatorios” respecto a la media del país. Es decir, lo que pretendía Mas es que recaudando Cataluña pudiese quedarse así con la mayoría del beneficio recaudatorio que produce tener un PIB por encima de la media (que produce que recaudes más por IRPF, por IVA, etc.), y tener un sistema renovable para poder chantajear permanentemente con su poder político cuando lo tenga, y con sus amenazas de desafección cuando no lo tenga.
La idea aquí es que si bien las recaudaciones las vayan a hacer las CC.AA, este dinero quede claramente especificado para qué administración va. Y luego, con las diferencias de recaudación por comunidad autónoma, se establecería un sistema claro de qué cantidad se queda la propia comunidad y qué cantidad transfiere a un fondo común para la distribución de la renta. Es decir, se crearía una especie de “impuesto de cohesión” que favoreciese la dispersión de renta entre los territorios más ricos y desarrollados y los menos, renta que se usaría para infraestructuras y políticas de desarrollo.
¿Este impuesto sería inmutable? No, pero la diferencia fundamental entre lo que quieren los nacionalistas y este sistema es que si se decidiese, por ejemplo, reducir este impuesto de cohesión esta decisión no se tomaría de forma bilateral entre estado central y comunidad, sino sería de forma multilateral en un senado donde todas las comunidades estuviesen representadas y tuviesen voz y voto. Igual que he hablado de disminuir se podría hablar de aumentarlo.

Muchos lectores pensarán que esta solución federal a la alemana no sería aceptada jamás por Cataluña ni por el País Vasco. Es posible, pero lo que no podemos hacer es caer en el inmovilismo de no querer cambiar nada porque hay una administración del país que está revoltosa. Esta reforma que he propuesto (parte de la que se podría hacer) está pensada para el interés de la nación en su conjunto no para contentar las exigencias catalanas. Ya dentro de este debate los catalanes podrán proponer lo que quieran, podrán hablar de porcentajes de recaudación que tienen que ir a cada administración, podrán proponer que todos los impuestos los recauden las haciendas autonómicas o podrán proponer muchas cosas más, como también entrar en el grado de asimetría que podría tener nuestro federalismo.
Pero hay límites que no podemos traspasar: No se puede tolerar que unas comunidades exijan tener cosas y nieguen a las demás tenerlas, no se puede permitir las pretensiones de tener un estado libre asociado para tener una independencia de facto sin consecuencias, no se puede aceptar el chantaje al que continuamente juegan los nacionalistas y, fundamentalmente, jamás podemos permitir que los conceptos de transferencia de renta entre quienes más tienen y menos tienen se quieran eliminar.
Fuera de esas líneas rojas todo se puede hablar y dialogar, y si los más razonables de los soberanistas quieren entrar en un proceso de reestructuración del país deben ser bienvenidos sin entrar a responder con bravuconadas absurdas ni tonterías provocadoras como las del ministro Wert.

Yo siempre pienso en clave española y cuando propongo este tipo de reformas las hago para el interés de España. Pero tengamos claro que el hecho de tener una Cataluña satisfecha en la estructura del estado es algo que también redunda en interés de España, y cuando digo España hablo de Cataluña también.
Los nacionalistas se han demostrado insaciables en sus peticiones. Como dijo Rubalcaba hace unas semanas habría que preguntarle al señor más si quiere hacer cambios “para sentirse a gusto o para avanzar hacia el divorcio” y que, si era lo segundo, no había nada de qué hablar. Por primera vez desde hace tiempo estoy de acuerdo con Rubalcaba, si se quiere cambiar para mejorar y estar todos a gusto perfecto pero sino no hay mucho que rascar. Y lamentablemente pienso que a los nacionalistas, mayoritariamente, no les interesa estar a gusto sino que están en su proyecto de obtener ventajas económicas y llegar a esa independencia de facto por la puerta de atrás. En ese juego no debemos entrar.
Sin embargo sería un error entender el nacionalismo o el soberanismo como un bloque monolítico. El nacionalismo es una cosa pero los nacionalistas son personas, personas que muchas veces miran exclusivamente por sus intereses pero que otras muchas defienden lo que honestamente consideran adecuado. Y las personas cambian de opinión, cambian de parecer y modulan sus aspiraciones y puntos de vista en función de las circunstancias.

Un proceso de reforma estructural de España en varios frentes sería un proyecto político ambicioso y esperanzador. Nuestro sistema político salido de la transición está muerto y es la obligación de esta generación cambiarlo por otro más funcional, democrático y que resuelva los problemas detectados en la etapa anterior.
Cuando hay un importante impulso reformista que quiere mejorar las cosas es mucho más fácil oponerte a aventuras absurdas como las que propone el señor Mas y mucha gente en Cataluña o en el País Vasco. Y de hecho esta propia energía reformista llevaría a que muchos que defienden estos nacionalismos populistas se planteasen si están en el terreno correcto.
El nacionalismo no se desarticula con inmovilismo ni con insultos, eso solo retroalimenta el fuego del populismo y las vísceras. El nacionalismo se desarticula cuando tienes en mente un proyecto mejor, cuando te muestras firme en tus convicciones y cuando demuestras lo que hay verdaderamente detrás del adversario.
Hay que reformar España, con los nacionalistas o sin los nacionalistas. Asumamos la iniciativa sin miedo y ya veréis como los movimientos que se han generado sobre el nuestra decadencia se debitan y fragmentan.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El embrollo catalán (II): Historia, agravios y complejos

















Unos días después de la manifestación del 11-S Jordi Pujol, el expresidente de la Generalitat de Cataluña, dijo que la independencia era “casi imposible”. Luego hizo algunos malabarismos dialécticos para decir que iba a luchar por la independencia igualmente por no sé qué procedimiento de supervivencia pero la cuestión es que, en su faceta pragmática, Pujol reconoció lo que casi todo el mundo sabe, que la independencia de Cataluña no es posible salvo un cambio radical en Europa y en su estructura.

Muchos independentistas pensarán que eso no es así y sacarán el ejemplo de Escocia, que va a tener un referéndum por la independencia en 2014 aceptado y convocado por las instituciones británicas.
El problema es que la realidad jurídica y política del Reino Unido (o de los países anglosajones en general) y la de la Europa continental no tienen nada que ver. Escocia desapareció como entidad independiente en 1707 mediante la unión con Inglaterra, creándose el Reino Unido. Su estatus es de reino constituyente y en cierta manera esa realidad no ha cambiado esencialmente desde que el Reino Unido se formó. En el Reino Unido no ha habido una revolución liberal como en Europa, no se han creado “naciones” desde la base de los reinos medievales y no tiene constitución escrita como en la mayoría de naciones. Es un caso muy particular.
En España la historia es diferente. Cataluña formaba parte de la corona de Aragón desde tiempos inmemoriales, con cortes propias pero con un soberano que normalmente estaba en Zaragoza y que regía varios de los reinos semi-independientes de esa corona. Posteriormente, y sin que nada cambiase, los soberanos de Aragón fueron también los de Castilla y los reinos que pertenecían a un reino pasaron a depender de uno mayor sin problema aparente.
Para cuando llegó la guerra de sucesión y el nuevo soberano decidió anular las leyes propias de cada uno de los reinos de Aragón, tanto Cataluña como los otros reinos llevaban dos siglos formando parte de la corona española. No debemos olvidar que, a pesar de haber un equilibrio de poder en los reinos de la corona de Aragón y una especie de cosoberanía, gran parte de la soberanía la tenía el monarca. Muchas veces en el pasado había habido conflictos civiles (incluso guerras) entre el soberano y las cortes de los reinos, y en ese contexto la guerra de sucesión podría considerarse un conflicto más de ese estilo. La cuestión aquí es que el soberano que le ganó la guerra a las cortes de los reinos de Aragón eliminó esas mismas cortes y unificó las legislaciones propias con las castellanas por los decretos de nueva planta. La particularidad catalana respecto a sus vecinos desapareció.
Pero desde el punto de vista del estado moderno eso es la prehistoria. En ese momento aún no había soberanía popular o nacional, algo que se inicia en España con la constitución de 1812. Cuando en España comienza la soberanía del pueblo esa soberanía fue de toda la nación y de sus ciudadanos (o de algunos de ellos), no de reinos medievales. Cataluña no es un sujeto existente cuando se crea el estado-nación y el concepto de España como entidad liberal. La nación, como concepto liberal, pasó a sustituir al monarca (aunque el monarca tuviese atribuciones y poderes en esa nación).
Cuando en España se crea la Generalitat de Cataluña en 1932 se hace como si fuese una recuperación de las particularidades medievales de Cataluña y de su antigua diputación del general, aunque objetivamente se hace mediante mecanismos modernos y liberales. La Generalitat representaba autonomía pero no independencia, al igual que los condados catalanes no fueron independientes jamás aunque tuviesen unas cortes y leyes propias. La cosoberanía cortes-monarca del medievo pasa a ser un gobierno compartido entre gobierno central y Generalitat de Cataluña.

Esta pequeña explicación servirá para que entendamos porqué creo que el caso Catalán no es equiparable al Escocés. Ningún caso en la Europa continental puede equipararse al británico porque el criterio “nacional” nacido de la revolución francesa prevalece por encima de realidades particulares, por lo menos en todos aquellos estados nacidos antes del siglo XX.
Por lo tanto creo que la justificación del “derecho de autodeterminación” en el que se sostienen muchos independentistas no existe. Cataluña no tiene derecho de autodeterminación porque es parte integrante de la nación Española. Eso es importante para no falsear el debate.
¿Eso quiere decir que España es una “unidad de destino en lo universal”, irrompible y eterna? Obviamente no. No creo que sea muy aventurado si digo que de aquí 1.000 años España no existirá, posiblemente en bastantes menos siglos. Pero que algo no sea eterno o inmutable no implica que las naciones se puedan trocear a la carta en base a las argumentaciones convenencieras de parte.
Si Cataluña se separa (no autodetermina) del resto del país será por muchos mecanismos: Porque haya una rebelión independentista triunfante, una guerra, una aceptación de los sujetos en cuestión de que no se puede mantener una unidad nacional con un territorio muy hostil (en el caso que lo fuese) o por otros mecanismos diversos, pero no por un derecho a la autodeterminación de un territorio que no está invadido ni ocupado y por lo tanto no le aplica.
Cataluña no tiene más derecho a la independencia que sus vecinos de Aragón, Valencia o Baleares. No tiene más derecho que Euskadi o Navarra por razones similares, y si se me apura podríamos extender el argumento a otras muchas regiones con una historia o situación que pudiese justificar una fuerte particularidad, sean comunidades o provincias o no, porque la estructura provincial ha violado la historia en muchas ocasiones.

Hay veces que se dice que dentro de los agravios catalanes (más allá de los convenencieros de carácter económico) está la propia creación del estado autonómico y en café para todos. Se dice que la UCD creo que federalización artificial de España para diluir las excepcionalidades catalana, vasca y gallega.
Bien, es posible que esto sea así. ¿Qué era Cantabria? ¿Qué era la comunidad de Madrid? ¿Qué hacen las dos Castillas separadas, una con la mancha y otra con León? ¿Y Extremadura? Está claro que hubo bastante improvisación e inventiva con esto de las comunidades autónomas, y que quizá debió haber menos. Lo que pasa es que me parece a mí que en ese caso se hubiese creado una comunidad de “Castilla” demasiado grande y eso no encajaba bien en un estado federalizado.
En cualquier caso me parece de muy mal gusto estar preocupado de lo que tienes al lado. Decir “yo quiero esto y que los demás no lo tengan” es algo infantil y buscar agravios ahí no tiene mucho sentido ni me parece una posición respetable. Además creo que estos últimos 30 años han creado un sentimiento de comunidad en muchas de estas comunidades “artificiales” que ya no se puede ignorar. Quizá a un catalán no le guste que Murcia sea una comunidad autónoma, pero los murcianos ya tienen un sentimiento de comunidad y no se les puede negar una autonomía como la que tienen las demás.
Aún así siguen habiendo conflictos autonómicos. Muchos leoneses querrían crear una comunidad de León con Salamanca y Zamora, muchos andaluces del este querrían crear dos comunidades andaluzas, una occidental y una oriental, hay gente que quiere unificar el País Vasco y Navarra en la misma comunidad, etc. Lo que pasa es que creo que todas estas peticiones son minoritarias.

Yo comparto la frase de Pujol de que la independencia es casi imposible. Es casi imposible y está injustificada, tanto por la historia como por las motivaciones que la potencian (la insolidaridad fiscal) como absurda desde el punto de vista de la legalidad internacional.
Así pues ¿qué hacemos? Pues hay dos opciones, o se pasa olímpicamente de lo que digan los soberanistas catalanes y se les indica que, si quieren algo, que busquen mayorías para reformar la constitución, asumiendo los problemas de ruido permanente, rabia y aumento del populismo que eso puede ocasionar; o bien se intenta encajar el tema catalán dentro de una problemática mayor que tenemos en España, que es la disfuncionalidad de este sistema autonómico que después de 30 años hay que reformar.
En la próxima entrada explicaré qué creo, desde mi punto de vista, que se debería hacer con el problema que se ha creado en Cataluña.

lunes, 15 de octubre de 2012

El embrollo catalán (I)


















Ante esta situación de destrucción que está viviendo nuestro país desde hace tiempo era previsible que el populismo apareciese por algún sitio, populismo que normalmente se ancla al pasado y a formas e ideologías anteriores a la época actual pero renovadas tras un lavado de cara.
Yo esperaba un populismo de extrema derecha, algo así como un Frente Nacional a la francesa sin llegar a ese nazismo que ha renacido en Grecia, ideología ajena a las esencias de nuestro pueblo. Ya había algunos gérmenes de eso que casualmente están en Cataluña, con el señor Anglada y, de forma más moderada, con el alcalde de Badalona García Albiol. También podía haber nacido un populismo de extrema izquierda de carácter comunista o bien alguna forma de populismo religioso como el que se ha consolidado mundo islámico gracias a sus programas sociales y ayuda a los pobres como método proselitista, aunque en nuestro caso hubiese sido de carácter católico.
La última de las ideologías del pasado que podían renacer era un nacionalismo decimonónico ajeno a los nacionalismos fascistas del siglo XX. Pues bien, esa ha sido la forma en que el populismo ha hecho su primera incursión en nuestro país. Quizá era previsible y no supe analizarlo adecuadamente.

La ciudadanía catalana ha tenido desde siempre un porcentaje de independentismo en su seno. Normalmente era un independentismo sentimental, basado muchas veces en una deformación cultural que quiere hacer creer que lo catalán y lo español son dos conceptos antagónicos, dos esencias diferenciadas que, además, asumen roles de invasor e invadido. En esta maniquea visión de las cosas toda relación entre Cataluña y España, de haberla (porque obviamente la hay) es producto de la ocupación de Cataluña por las tropas del Borbón Felipe V y, por lo tanto, rechazable. Si hay catalanes en contra de la independencia no hay más que buscar en el árbol genealógico de los últimos 300 años y buscar su esencia castellana (andaluza, extremeña, etc.), y si no la hay siempre se puede hablar en términos de ideología “nacional” contra ideología “extranjera”. Se expresará con estos términos o con otros pero ese es el pensamiento. El nacionalismo siempre desarrolla argumentaciones parecidas.
¿Qué porcentaje de gente defiende este independentismo “auténtico”? No es un porcentaje fijo, pero mi estimación es que sobre el 15 ó 20% de la población, no más. Lo que pasa es que hay un segundo “independentismo”, que es el independentismo convenenciero o mejor dicho el independentismo que la gente cree que le conviene, porque realmente que les convenga o no es un criterio que se basa más en la Fe o en la manipulación que en otra cosa.
Cataluña es una comunidad más rica que la media española. No es la más rica, pero si combinamos su PIB, su población y su nivel de renta podemos decir que es posiblemente la comunidad más importante de España. ¿Por qué es Cataluña más rica? Cataluña era uno de los polos industriales de España ya a finales del siglo XIX (junto con el País Vasco), algo que se acrecentó durante el siglo XX incluso con el franquismo. Sería muy largo analizar por qué es hoy más rica que la media española. Hay diferentes causas, algunas internas de Cataluña y su cultura (mayor “europeización” y tendencia al comercio) y otras también debidas a las políticas de desarrollo del país (aunque los catalanes independentistas lo nieguen), a los drenajes económicos y poblacionales dentro de España y a otros factores.

En este punto se desarrolla un argumento simple: Si tenemos una renta o un PIB mayor que la media pues entonces de estar separados de otras regiones menos industriales y ricas nos iría mejor. Esta argumentación parece absolutamente lógica y cala en el subconsciente colectivo a fuerza de repetirla. Pero la argumentación es falsa. Cuando las partes de un mecanismo se separan las cosas no funcionan igual que cuando van juntas, y hay miles de ejemplos en todos los ámbitos.
Por ejemplo, cuando un proveedor y un cliente clave trabajan juntos hay veces que uno de ellos piensa que la otra parte se está aprovechando de la relación de forma injusta y puede decidir separarse. Pero puede pasar que al separarse las cosas no funcionen igual, los nuevos socios pueden ser menos fiables que los anteriores o la separación de la marca respecto al fabricante no crea la combinación adecuada para vender en el mercado y acaban perdiendo ambas partes.
Lo mismo puede pasar dentro de una empresa. Los miembros de la empresa o los departamentos tienen interrelaciones determinadas y trabajan en una red compleja para crear riqueza y beneficios. Hay trabajadores que piensan que como venden más que nadie o como dominan la producción de manera perfecta son la pieza clave para la generación de riqueza dentro de la empresa. Entonces muchas veces se cambian de empresa y se dan cuenta que no eran ellos quienes vendían tanto o producían mucho, sino que era la cadena laboral y los diferentes departamentos quienes en su interacción generaban las condiciones para que en su trabajo fuese exitoso. De la misma manera muchas empresas creen que pueden despedir a sus trabajadores y contratar otros más baratos que les van a hacer la misma función. Cuando lo hacen resulta que la empresa se hunde porque los despedidos dominaban perfectamente la realidad de la empresa, del sector y del mercado y los nuevos no lo hacen.
En economía no se puede cambiar algo y pretender que todo lo demás siga constante, eso no funciona así y quien haga argumentaciones de esa manera está falseando las cosas. Cada cambio que tú haces provoca movimientos en toda la economía, que serán positivos o negativos pero en cualquier caso habrán variaciones. Por lo tanto a la hora de hacer cambios hay que analizar todas las implicaciones ¿qué pasaría si cambio esto? Hay que preguntarse esto e intentar ser objetivo en el análisis.

Cuando se defiende en Cataluña la independencia desde círculos políticos y a veces también económico-académicos se hace en base a un simplismo: Generamos más PIB, por lo tanto seriamos más ricos. Se crea ficticiamente un escenario constante (dentro de la UE, del euro, las empresas extranjeras con sede en Cataluña siguen en las mismas circunstancias, las empresas catalanas que tienen la mayoría de su mercado en el resto de España no se mueven, etc.) en el que lo único que cambia es que los impuestos pagados por esta parte de la economía española repercuten íntegramente en Cataluña.
Además hay una segunda trampa bastante obscena. La Generalitat Catalana tiene deuda como todas las comunidades autónomas, un endeudamiento que por cierto es muy alto. Pero Cataluña, como país, tiene también una gran deuda municipal, la de sus diputaciones y, también, una parte proporcional de la deuda del estado español que tendría que asumir en función de su PIB y población. Y ahí está la trampa. Los “estudiosos” de la independencia catalana han decidido que esa parte proporcional de la deuda española no deberían asumirla en el caso de optar por la independencia en base a las más variadas argumentaciones, la más usada que como tienen una balanza fiscal negativa que han estado soportando durante años pues hacemos cuenta con paga y que les exoneren de asumir esa deuda.
Por eso, cuando lees distintos estudios muy preliminares sobre la independencia de Cataluña hay discrepancias. Quienes quieren independizarse sin asumir la deuda proporcional del estado que les correspondería especulan con un estado con menos deuda acumulada que la que actualmente tiene España. Sin embargo, quienes contemplan que Cataluña debería asumir sobre el 20% de la deuda española dicen que la nueva Cataluña nacería con una deuda del 120% de su PIB calculado en base a su actual situación dentro de la economía española. Hablando claro, la Cataluña independiente nacería probablemente en suspensión de pagos.

Analizar qué pasaría con la economía catalana de independizarse es complicado. A medio-largo plazo es imprevisible sin embargo los estudios serios coinciden que a corto plazo la situación sería muy complicada. Para empezar sería probable que pasase lo siguiente:

- Cataluña quedaría, en un primer momento, fuera del euro y de la UE. Mas ya ha comenzado a aceptar que esto sería así pero dice que podrían entrar en la UE “en 24 horas”. Eso no es cierto. Para que Cataluña entrase en la UE todos los miembros deberían dar el visto bueno, y eso es bastante difícil y no sólo ni principalmente por lo que dijese España. Probablemente cualquier estado con tensiones regionales (Francia, Italia) se negase a su entrada para evitar el efecto contagio en su propio territorio. Hay que tener en cuenta que esto llevaría a tener que crear una nueva moneda en Cataluña y, en función de la moneda con la que hayan sido adquiridas las deudas y el valor de la nueva moneda, podría llevar a la deuda a un porcentaje que obligaría a la suspensión de pagos inmediata.

- Las empresas extranjeras que tienen su sede española en Barcelona trasladarían las mismas a Madrid, Valencia u otras ciudades. En Cataluña quedarían las secciones para Cataluña, que serían bastante más pequeñas provocando que se despidiese a la mayoría de la plantilla.

- Habría que ver qué pasaría con las empresas catalanas que tienen la mayoría de su mercado en el resto de España. El presidente del grupo planeta ya ha dicho que él se trasladaría a otro lugar porque no tiene sentido que una editorial que publica en castellano estuviese en una Cataluña independiente. Otras empresas tomarían otras decisiones. Algunas se marcharían, otras se quedarían en Cataluña creando sedes en otras partes de España (y como en el caso de las extranjeras tendrían que reducir las plantillas laborales) y otras intentarían seguir con el negocio desde Cataluña sin cambiar nada. Fuera del euro y de la UE las posibilidades de que las empresas se marchen sería mayor.

- La única manera de retener empresas propias y ajenas sería devaluar fuertemente la moneda (para reducir los costes laborales). Esto tendría consecuencias positivas y negativas. La positiva que minimizaría ese impacto de pérdida de empresas y la negativa que, además de la quiebra del nuevo estado, los catalanes perderían parte del poder adquisitivo de sus ahorros.


Hay algún otro punto de conflicto. ¿Qué pasaría con los trabajadores catalanes que estuviesen en el resto de España? ¿Y al revés? Lo razonable es que cada uno eligiese vecindad, es decir, que todos los empadronados en Cataluña con nacionalidad española pudiesen ser catalanes y que todos los catalanes que vivan en el resto de España pudiesen ser españoles. El problema es que cualquier catalán debería poder pedir la nacionalidad española y habría que concedérsela. Realmente se crearía una situación de difícil gestión.
Otro punto de conflicto sería el qué hacer con aquellas poblaciones catalanas que quisiesen seguir siendo parte de España. ¿Y si el valle de Arán no quisiese seguir siendo Cataluña? ¿Y si no quiere el sur de Tarragona? En una cultura muy distinta a la nuestra como la anglosajona pero en un caso parecido (la independencia de Quebec), el gobierno canadiense llevo al tribunal supremo el caso de posibles secesiones, y este tribunal emitió un dictamen sobre la secesión basado en la legislación internacional y en la propia constitución canadiense. Allí dijo que si poblaciones dentro del Quebec solicitasen seguir siendo canadienses deberían poder seguir siendo canadienses, porque si se puede dividir Canadá para llevar a cabo una secesión por el mismo motivo también se puede dividir el territorio Quebequés.
Otra cosa que dijo este dictamen es que, en respuesta a la típica trampa nacionalista de intentar conseguir un “estado libre asociado” como método para no estar ni aquí ni allá y poder sacar beneficio a dos carrillos, si el Quebec se independizase se independizaría con todas las de la ley y luego ya se vería si hay asociaciones o no. Esto es muy importante porque por el mismo procedimiento una Cataluña independiente no podría estar en la UE hasta que no se aceptase su entrada.

Mas ya ha comenzado a hablar de “independencias no absolutas”, de que no va a hacer un referéndum “para perderlo” y ha amenazado con “internacionalizar el conflicto” si no le dejan convocar el referéndum. Tengo la sensación de que este infame gobernante no sabe salir del traje que se ha cosido para sí mismo y que, cuanto más avanza el debate, más acorralado está en sus contradicciones.
Mas quiere lo que quieren los nacionalistas: Más poder y que nada cambie. Quiere soberanía pero quiere seguir en la UE y el euro, quiere que Cataluña pueda separarse de España pero no acepta que partes de Cataluña puedan seguir con España, habla de independencia pero no se atreve a asumir las consecuencias respecto a su economía que tendría esta decisión. Al final Mas no quiere la independencia, lo que quiere es una soberanía absoluta que no cambie nada más que el poder político concentrado en la Generalitat y representación internacional. Quiere una pseudo-independencia a su medida y eso no es serio.
Y lo peor de todo es que estamos perdiendo el tiempo en estas cosas cuando nuestra soberanía, como ciudadanos, está en peligro de extinción. Parece que nos estemos peleando para ver cuantos landers alemanes se crean en la península ibérica y, mientras tanto, este hatajo de desvergonzados de CiU y del PP están encantados con estas cosas porque así despistan al personal sobre sus propias fechorías.

Continuará….

jueves, 11 de octubre de 2012

Encuestas y la teoría del último recurso fallido













El pasado 9 de Octubre el diario EL PAÍS publicó una encuesta sobre la intención de voto en la comunidad valenciana. Se sabía, por proyecciones muy limitadas de ciertas encuestas nacionales, que el PPCV había perdido la mayoría en esta tierra pero realmente no se había hecho una encuesta en la comunidad valenciana desde hacía un año.
La encuesta de metroscopia para EL PAÍS ha mostrado que la realidad es todavía más decadente para el PPCV de lo que habíamos intuido. Según la encuesta el PPCV bajaría más de 15 puntos en intención de voto (lo mismo que baja en otras encuestas de metroscopia a nivel nacional), perdiendo no ya la mayoría absoluta sino quedándose muy lejos de ella (a 8 escaños). EL PSPV seguiría la estela del PSOE a nivel nacional, es decir, también bajando aunque menos que el PP. Ahora, el descenso en la comunidad valenciana no es de un par de puntos como en las encuestas nacionales sino de 8 puntos. El PSPV rozaría el 20% de los votos.
En la encuesta se observa la esperada entrada de UPYD en las cortes valencianas, con un 7% de los votos, y el ascenso de las fuerzas de izquierdas, EU y Compromís. Lo sorprendente aquí es que EU llegaría al 11,5% de los votos (casi como IU a nivel nacional) y, ojo, que Compromís se sitúa en el 13,6% de los votos. Quiero recordar que estas dos fuerzas juntas, que en esta encuesta sumarían más del 25% de los votos, hace un año sumaban el 13% de los votos, y en 2007, que se presentaron unidas en una gran coalición, superaron escasamente el 7%.

Me gustaría hacer algunas valoraciones. Para empezar tengo que decir que me gusta mucho este escenario. Un escenario a 5 nos da una comunidad mucho más plural y en donde podemos encontrar opciones que se ajusten bien a nuestros planteamientos. Hay varias posibilidades de gobiernos y alianzas, pero lo más interesante es que ya no parece que te debas manchar las manos con un voto útil sucio y grosero.
Por otro lado creo que las encuestas de metroscopia tienden a ser muy fieles a las respuestas directas de la gente, es decir, “cocinan” menos que otras empresas de demoscopia. Otras empresas suelen otorgar un cierto voto oculto al PP y en la cocina de la encuesta los porcentajes de voto del PP son ampliados (y también los del PSOE por el mismo motivo). Por eso encuestas como las de Sigma Dos para EL MUNDO suelen otorgar entre un 4 ó un 5% más de votos al PP y al PSOE que las encuestas que hace metroscopia.
Sin embargo y aunque esto sea así, la caída de voto del PPCV en un año es igualmente brutal. Según esta encuesta no podría formar gobierno ni con UPyD (y que el partido de la regeneración se aliase con el de la corrupción institucionalizada ya sería cachondeo), pero aunque corrigiésemos la encuesta suponiendo un voto oculto importante estaría lejísimos de la mayoría absoluta en cualquier caso.

Debemos hacer especial mención al caso de Compromís y al porcentaje de voto que saca, que si os dais cuenta no viene de IU como se podría suponer. Cuando el PPCV ya empieza a hablar de tripartitos dirigidos por Compromís es que es consciente del peligro que esta coalición supone.
Mirad como la izquierda del PSOE (EU y Compromís) obtiene un 25% de los votos. Creo que esto refleja claramente que, a nivel nacional, queda un espacio muy amplio que cubrir por una izquierda que no esté tan escorada como la de IU pero que esté mucho más definida que el PSOE. Igual que el Portugal está el partido comunista y el bloco de esquerdas y en la comunidad valenciana tenemos EU y Compromís, en España podría haber también un bloque de izquierdas no marxista pero sí de una izquierda moderna bien definida.
El lector Francisco nos informó el otro día de un artículo de Politikon que hablaba de Compromís. El artículo tiene alguna confusión pero está bastante bien en general. Como dice, creo que es bastante posible que Compromís potencie el discurso de la mejora de la financiación como parte de su estrategia electoral e incluso es probable que apueste por un sistema de haciendas autonómicas en una estructura federal. Eso le daría más votos todavía (si no se pasa y no violenta al electorado más izquierdista) y tal y como están las cosas se podría situar al nivel del PSPV en poco tiempo.
Otro caballo de batalla más complicado para ellos será quién se presente de candidato a presidir la Generalitat por Compromís. Enric Morera se presentó hace año y medio al ser el presidente del partido más grande de la coalición pero es evidente que la gente a quien quiere es a Mónica Oltra. Oltra de candidata tendría que ponerse en un plan “presidencial”, pero como convenza en ese papel se puede convertir en una revolución política. De todas formas que tanto en candidato a la alcaldía de Valencia (Joan Ribó) como la de la Generalitat (Mónica Oltra) fuesen de IdPV podría sentar muy mal en el Bloc, que parece no entender que no son más que un partido para los pueblos pero sin posibilidad alguna en los centros urbanos, que es donde se ganan las elecciones. Veremos qué pasa.

¿Cómo se ha podido llegar a esta situación en solo un año? Tengo una explicación que he llamado del “último recurso fallido” y que se puede aplicar tanto a la comunidad valenciana como a España entrera.
Mirad, en esta crisis gravísima los ciudadanos suelen estar perdidos. Vivíamos con la intuición de que lo que nos pasaba era una crisis sistémica y de modelo y no una crisis coyuntural, pero por un sentimiento de intentar buscar todas las opciones antes de romper con lo establecido los ciudadanos han ido buscando cambiar algo para ver si, mágicamente, las cosas se arreglaban.
A nivel nacional mientras estaba Zapatero en el poder se quería pensar que las culpas de la crisis estaban personificadas en Zapatero o en el PSOE. El 20 de noviembre pasado la ciudadanía se acogió a la última opción que tenía, que era ver si con otro gobierno diferente la situación podía mejorar. En solo 10 meses hemos visto que eso no va a pasar, es más, que el nuevo gobierno es todavía peor que el anterior si es que se pueden otorgar grados de incompetencia a ese nivel. ¿Qué pasó después? Pues que el país explotó y, cuando ha visto que dentro del bipartidismo y de esta realidad político-económica no hay solución, se ha comenzado a buscar la vida en los márgenes del sistema que ha regido el país en estos últimos 30 años. Y en esas estamos.
En la comunidad valenciana ha pasado lo mismo. El ver al gobierno de Rajoy, del PP, hundir España y financiar la comunidad valencia todavía peor que los gobiernos socialistas parece que se ha acabado con el último recurso que tenía la población. Hasta ahora se quería creer que los problemas de la comunidad valenciana provenían, también, del gobierno Zapatero tanto por su acción como por la deficiente financiación de la que se quejaban los gobiernos del PPCV.
Pero en cuanto hemos visto que un gobierno total del PP está arruinando el país y que los problemas de financiación son iguales o peores que antes, la ciudadanía ha visto como su último recurso ha fallado. Automáticamente el PPCV ha comenzado a hundirse y los partidos ajenos al bipartidismo están subiendo fuertemente.

Esta situación ha generado la ruptura de dos cosas que aprisionaban esta tierra: El victimismo y el blaverismo general (entiéndase por esto en anti-catalanismo irracional y asustadizo). Esto de achacar nuestras responsabilidades a otros parece haber desaparecido del discurso político de la calle (aunque no del PP, que prefiere morir repitiendo las mismas tonterías) y la tolerancia que observamos con la coalición Compromís (que se ve más que en la intención de voto en la buena valoración de Oltra y de otros líderes) demuestra que este cuento del hombre del saco que nos han contado contra todo aquel que oliese a “catalanista” ha pasado, también, a mejor vida.
No sé cómo podemos estar cuando queden tres meses para las elecciones (tal y como están las cosas a nivel de corrupción en el PPCV no descarto que se adelantes elecciones, y más con este nivel de desgaste), pero la situación puede ser revolucionaria. Creo que puede haber todavía espacio para un sexto partido, bien de corte regionalista con alguna escisión del PP o incluso algún partido de extrema derecha.

Hay gente que no se cree esta encuesta. Es lógico, parece inverosímil después de que se haya estado votando a chorizos de forma entusiasta y continua, pero desde mi percepción os digo que la encuesta, con más o menos margen de error, refleja la realidad de la comunidad.
Es importante siempre analizar los datos técnicos de las encuestas y estudiarlas bien, no quedarse solo con el titular, pues hay encuestas que se hacen con la intención de obtener ciertos resultados. Por ejemplo, el centre d’estudis d’opinió catalán sacó una encuesta el otro día en la que decía que casi el 75% de los catalanes está a favor de un referéndum soberanista en Cataluña. Si te quedas con el titular te lo puedes creer, pero si analizas la letra pequeña de la encuesta te das cuenta que de los encuestados, al decir a qué partido habían votado en las anteriores elecciones, un 36% decía haber votado a CiU, sobre el 10% al PSC y también ¡Un 10% a ERC!, que además triplicaba a los del PP (que sacó más votos que ellos en realidad). O sea, que los votantes de ERC eran los mismos que los del PSC y, los de CiU, más del triple de cualquiera de estos, algo que obviamente no se corresponde con los resultados de las pasadas elecciones. La encuesta, pues, se ha hecho de forma mayoritaria entre gente nacionalista, ya que esta desviación no se puede explicar simplemente con el voto pasado oculto. ¿Cómo han conseguido esta “población” adecuada para los objetivos de la encuesta? Lo desconozco, supongo que hay métodos para que cierto tipo de persona te responda y otros no, pero lo que parece claro es que esta encuesta está hecha con el objetivo de sacar un resultado predeterminado, que se ha conseguido. De esto ya hablaremos porque del tema de Cataluña hay mucho que hablar.
Pero la encuesta de metroscopia sí es una encuesta aséptica y seria, con preguntas neutrales y una población que se corresponde con la realidad. Por lo tanto la muestra es válida y demuestra el sentir de la población valenciana. Hacedme caso, el imperio del PPCV tiene toda la pinta de que se acerca a su fin.