La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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sábado, 16 de febrero de 2013

Una brecha generacional en la política

















Hace unos meses que vengo consultando el barómetro electoral de la empresa Celeste-tel porque me parece que da un dato muy interesante. Independientemente de lo exacto de la previsión de voto y de la calidad de cocinado de la encuesta, Celeste-tel hace un estudio de la tendencia de voto por edades diferenciando cuatro grupos: menos de 30, entre 31 y 44, de 45 a 64 y más de 65.
Ya hablé de esta encuesta en mi entrada de noviembre sobre la revalorización de las pensiones, y saqué como conclusión que el PP no iba a congelar las pensiones totalmente porque sabía que su verdadero núcleo duro electoral estaba precisamente en los jubilados, dónde le sacaba al PSOE creo que más de una decena de puntos entonces. Hoy las diferencias son menores (6 puntos en la encuesta de febrero en este segmento de edad), pero en una encuesta que da un empate técnico la tesis sigue siendo la misma.

Pero quiero ir más allá de este dato concreto de un segmento de edad y hablar sobre algo que llevo muchos meses o incluso años percibiendo y que creo que la encuesta corrobora: La existencia de una brecha generacional entre jóvenes y mayores respecto a la política y los partidos.
Mi percepción personal es que hay una especie de brecha situada alrededor de los 40 años respecto a como se perciben las opciones políticas y los partidos. La gente que supera la cuarentena suele ser muy fiel al partido de toda la vida. Votan mayoritariamente PP y PSOE de forma tradicional, con poco flujo de voto entre estas opciones y muy poco flujo hacia otras. Es un voto que se centra en las opciones tradicionales que han dirigido la política en los últimos 30 años y es un voto muy inmovilista y comprometido con el statu quo vigente.
Además muchos de los mayores de 40 o 50 años consideran que el voto y el simpatizar con un partido determinado forma parte intrínseca de su ser y de su personalidad. El “Yo” que ellos han definido para si mismos depende de ser del PP o del PSOE, confundidos para la ocasión con ser de derechas o de izquierdas. Ser de uno de los dos partidos es algo tribal, algo definitorio de la propia personalidad y forma de encarar la vida, les define como seres humanos y les otorga una serie de valores y moral determinados.
Ese tipo de pensamiento lleva a que esos votantes de ambos partidos no sean votantes circunstanciales sino prácticamente adictos y cuadros externos del partido. Forman parte de lo que se llama el “suelo electoral”, esos votantes que pase lo que pasa y haga lo que haga su partido le van a votar siempre. Un voto cautivo y autosecuestrado.

Sin embargo la generación más joven, los que están entre los 18 y los 40 años suelen tener otra forma de encarar las cosas. Los partidos no los definen, sino que votan a los partidos en función de su ideología o ideas y el grado de cumplimiento de las mismas por parte de los partidos y no al revés.
Eso es importante. A pesar de que lo lógico es que votemos a los partidos cuando sus propuestas concuerden con nuestras ideas muchas veces pasa lo contrario, sobre todo en el segmento de mayor edad. Son los partidos los que le dicen a sus votantes fieles lo que pensar, qué es adecuado en este momento y qué no, qué debe defender uno de izquierdas y uno de derechas. Esto provoca unos ciudadanos que no ejercen la política, sino que es la política quien los maneja a ellos. Casos muy típicos de este comportamiento son aquellos votantes socialistas que han defendido las acciones del gobierno Zapatero desde 2010 justificando que “no había más remedio” (mientras que si lo hace el PP entonces sí que se critica), o aquellos votantes populares que aceptaron esa pirueta absurda de aceptar el matrimonio homosexual siempre que no se llamase matrimonio, algo que solo defendían porque el PP lo decía cuando realmente en otras circunstancias no hubiesen aceptado jamás una unión civil de ningún tipo.
El votante joven es mucho más despegado de los partidos, los considera herramientas y no cárceles ideológicas. No es amigo del statu quo vigente y tiende a pensar que el sistema bipartidista PP-PSOE está acabado y que debe ser cambiado, exactamente lo contrario que la gente más mayor que acepta que el bipartidismo es el estado natural de las cosas y piensa que va a ser eterno.

Esta percepción personal creo que concuerda muy bien con los datos de las sucesivas encuestas de Celeste-Tel en la sección del comportamiento electoral por edad. En esta sección se computa la abstención como un comportamiento electoral así que los porcentajes de voto son sobre censo electoral, no sobre porcentaje de voto real (sería sobre el doble más o menos).
Miremos el segmento entre 18 y 30 años. Vemos como, además de que la abstención es la más elevada, el mayor porcentaje de votos se lo lleva el término “resto”, que corresponde a los partidos que no son los 4 mayoritarios nacionales (PP. PSOE, IU y UPyD), es decir, que los jóvenes van a tender a pulverizar su voto entre opciones más pequeñas. Pero analicemos más. En este segmento el PSOE e IU están prácticamente empatados en intención de voto con el 8,9% de voto sobre censo, ambas fuerzas por encima del PP (7,3%) y UPyD (5,2%). Además del claro escoramiento a la izquierda observemos como la distancia PSOE-IU es nula y las PP-UPyD muy pequeña.
Vamos a ver el siguiente, de los 31 a los 44 años. Aquí el PSOE destaca con el 13,1% de los votos, seguido del PP y “otros” que empatan a 10,1%. IU saca un 8,1% y UPyD 5,4%. La abstención es menor. En este segmento el escoramiento a la izquierda es menor (aunque sigue siendo importante porque, en definitiva, el país está ahora mismo bastante escorado a la izquierda) y la diferencia PSOE-IU crece a favor del PSOE y la diferencia PP-UPyD también crece a favor del PP. No obstante observemos, como dato curioso, que UPyD tiene algo más de voto en este segmento que en el más joven.
Quizá la explicación al menor escoramiento a la izquierda se debe a que la gente de este segmento ya estaba trabajando cuando empezó la crisis. No forman parte de la “generación perdida”, de esa gente que tiene menos de 27 ó 28 años y que comenzó a buscar trabajo cuando empezó la crisis, quedándose bloqueados sin poder trabajar y sin experiencia laboral insertándose un ciclo de difícil salida. La gente de más de 30 años tiene un paro menor, han tenido tiempo de conseguir experiencia laboral antes de la crisis y por eso su posibilidad de encontrar empleos hoy es mayor. No se sienten tan impotentes como la generación anterior. El mayor voto a UPyD tiene algo que ver con esto: Quieren cambios profundos, pero dentro de cierta normalidad y estabilidad.

Vamos a mirar ahora los otros dos segmentos y veremos como las cosas cambian radicalmente. En el segmento 45-64 ya volvemos a ver un bipartidismo descarado. El PP (15,1%) empieza a superar al PSOE (14,3%) aunque por muy poco y el resto de opciones se quedan lejos. “Otros” tiene un 9,2%, IU 5,3% y UPyD 4,8%.
Este segmento de población ya es más inmovilista en su voto, menos escorada a la izquierda y menos propensa a nuevos partidos. Responde bastante bien a lo que he expresado antes, a ese voto tradicional a los dos grandes partidos. En este segmento hay mucha gente que tiene su vida hecha y que los problemas económicos de la época actual no les afectan demasiado directamente si no han perdido sus trabajos o empresas, aunque también hay mucha gente de más de 50 años que ha sido despedida de sus trabajos y que se encuentran, por edad, sin la posibilidad de encontrar otro. Quizá por eso IU tiene un voto todavía decente y el voto a otras opciones es fuerte.
Y finalmente analicemos el segmento de los mayores de 65 años, los jubilados. Aquí el PP arrasa con un 22,4%, el PSOE le sigue con un 16,5% y ya lejísimos de ellos tenemos la opción “otros” con el 5,1%, IU con el 2,4% y UPyD con el 1,6%. Observemos como este segmento ya es directamente inmovilista y tiende al conservadurismo, dejando las opciones nuevas como algo residual (excepto quizá el voto de viejos comunistas que votan a IU).
La gente de este segmento tiene una preocupación fundamental: Sus pensiones. Mientras las pensiones se les garanticen les va bien el statu quo actual. El problema aquí llegará cuando la troika exija que bajemos las pensiones y el gobierno de turno lo acepte. Posiblemente entonces se produzca un cambio radical de tendencia hacia el partido del bipartidismo que no gobierne (en este caso sería el PSOE) y puede que a IU, por ser un partido conocido.

¿Qué conclusiones saco del barómetro de Celeste-Tel? Pues que confirma mi sensación de que hay una brecha generacional enorme que se sitúa sobre los 40 años más o menos y que divide a los defensores del statu quo bipartidista de quienes no lo desean o no lo ven inevitable.
También creo que es muy interesante ver como los jóvenes están absolutamente escorados a la izquierda y a lo nuevo ante la sensación de que este sistema está acabado y que lo que ha generado les va a llevar a un futuro de precariedad y dificultades extremas.

4 comentarios:

  1. Interesante entrada, Pedro. Leo mucho el blog de don Alfredo y he visto algunas de tus intervenciones en el mismo. Me pareces uno de los comentaristas más educados de ese foro. Debes tener mucha paciencia para lidiar con algunas de las víboras que comentan en esos lares.

    Yo entro en la franja de edad de los 50s. ¿Qué valores son los que distinguen a tu generación de la mía? Pienso que todo esto que comentas se debe a una diferencia de valores. ¿Crees que tu generación es quizá más tolerante o es todo lo mismo?

    Saludos

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  2. Hola Jose,

    Muchas gracias. La cuestión creo que es de un inmovilismo de tintes conservadores. En tu franja de edad (50) lleváis votando más de 30 años y se os ha inculcado siempre que la política de España sólo podía variar entre el PP y el PSOE, que ese es el orden normal de las cosas. Si la vida te ha sonreído medianamente, en este panorama te sientes cómodo y temes más a la inestabilidad del cambio que a las posibles ventajas del mismo. Si dependes de una pensión, por ejemplo, ese conservadurismo se acrecenta.

    ¿Diferencia de valores? Bueno, hay una tolerancia mayor en mi generación hacia cosas como el matrimonio homosexual o la inmigración, porque son cosas a las que estamos acostumbrados, y creo que esa es la razón más que valores profundos.
    Entrando más en profundidad podriamos hablar de la cultura post-moderna, pero creo que ésta ha sido abrazada por casi todo el mundo que tiene ahora menos de 60 años. El relativismo en temas éticos, la priorización absoluta del dinero y el status social, un individualismo extremo, etc. Son cosas que ha compartido la sociedad entera excepto quizá los más mayores.

    Pero insisto, en términos políticos creo que la diferencia es de cambio de época política y de lo aferrados que nos sentimos al sistema salido de la transición y los miedos que nos da el cambio político.

    Saludos,

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  3. Pedro, gracias por contestarme de manera tan rápida. Yo he sido uno de los que ha tenido suerte al no ser despedido. En comparación con los más jóvenes, cobro un sueldo que me permite vivir. No obstante, no estoy feliz ni mucho menos satisfecho con la actual situación pero debes intentar comprender también nuestra posición. Es que, sin nosotros, muchos de los mas jovenes no podrían vivir en nuestras casas y ser apoyados. Lo que tememos es precisamente una revolución que entonces se cargue a todos y no de oxigeno a nadie.

    Mencionas un relativismo en la ética. ¿Lo ves como algo malo? Casi todo el mundo de mi edad lo critica, pero pienso que ha dado lugar a una mayor tolerancia y paz que antes no había.

    Perdón si soy indiscreto pero, ¿eres del PSOE? Lo pregunto por el símbolo de tu web, que pone socialistas en red.

    Ahora veo un lio tremendo la verdad. Veo gente del PSOE que es más de derechas que el propio Alfredo de Lib.Dem. Me desconcierta bastante que estemos en una situación en la cual los archiconservadores parecen "progres" al lado de los del PSOE.

    Saludos

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  4. Jose,

    No,no, no soy del PSOE. Lo de "socialistas en red" es un agregador de blogs del que soy miembro (puedes pinchar en el logo) que es de blogeros de "izquierdas". Hay gente que se ha ido del PSOE, gente de Compromís, antes de UPyD, de IA, etc. Pero nada tiene que ver, ni orgánica ni ideológicamente, con el PSOE aunque hay algún afiliado en la comunidad. El término socialista se usa de forma genérica, no partidista.

    Yo creo que el relativismo sí ha sido malo por lo menos en el grado que ha sucedido. Es cierto que ha desactivado mucho fanatismo, aunque no todo, pero por otro lado nos ha dado un pensamiento de que todo es válido, de que no hay una "verdad" o conveniencia que hay que intentar buscar. El relativismo ha desactivado la búsqueda del progreso y la misma crítica muchas veces, lo que ha permitido llegar a donde hemos llegado casi sin resistencia por parte de nadie.

    Entiendo perfectamente lo que comentas en el primer párrafo, pero creo que es un planteamiento muy cortoplacista. Estamos inmersos en un proceso de devaluación interna, dónde se quiere reducir los sueldos, los servicios, las ayudas y las pensiones. Hoy hay gente que no ha sido afectada por la crisis, pero a largo plazo esto nos va a afectar a casi todos.
    Es posible que gracias a vuestra generación algunos jóvenes puedan sobrevivir, gracias a esa especie de comunismo familiar que existe. Pero dime ¿qué pasará en 10 años? ¿Qué pasará cuando lleguéis a cobrar la pensión, y esta tenga un importe un 20% o un 30% menor a las actuales? Porque hay poderes internacionales que están presionando en esa dirección.
    Hoy ya hay jóvenes sin tarjeta sanitaria, porque no tienen trabajo. Hay gente de tu generación que ha perdido el trabajo con 55 años, ¿qué pensiones cobrarán? Estamos al borde de generar una generación perdida que tedrá muchísimas dificultades para sobrevivir dignamente por si misma.

    ¿Cuando llegará el punto en que una revolución sea necesaria? Porque cada día que pasa estamos peor. Yo creo que debemos tener confianza en nosotros mismos. Tenemos conocimientos en multitud de segmentos económicos, millones de titulados, empresas que exportan, un sector turístico potentísimo. Tenemos millones de personas que podrían generar riqueza pero que no generan porque el sistema no se lo permite.
    ¿Por qué tanto miedo a una revolución, siempre que sea constructiva? No se trata de quemar Troya, se trata de organizar todo de otra manera. Entiendo que dé miedo, pero yo creo que no vamos a tener más remedio porque esta crisis no va a acabar en 6 meses como nos venden, ni quizá en 6 años.
    Y antes de que llegue un populista peligroso a aprovecharse de la desesperación de la gente prefiero que una revolución de raiz absolutamente democrática.

    Saludos,

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