La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 26 de marzo de 2013

El problema alemán y el fin de la UE
















La taponada crisis chipriota ha añadido un peón más a la larga lista de damnificados por la crisis europea. Con la caída de Chipre ya son cinco los países rescatados de uno u otro modo, quedando Italia en la siguiente línea de tiro y con visos de que esta lacra se extienda en Bélgica e incluso Francia, por no hablar de otros países del este europeo que pueden comenzar a llegar al selecto club de ex países soberanos. La crisis no parece tener fin y conforme pasen los meses y los años todos los países van a ser dañados irremediablemente de continuar esta política.
Lo peor de estos rescates no es ya la simbolización de crisis extrema en sí sino la llegada de los mismos como un elemento castigador de infieles y una reprimenda merecida para pecadores que han vivido por encima de sus posibilidades. Estos torniquetes para que los países no desangren van acompañados de la humillación y la penitencia y los países rescatados se ven obligados a seguir estrictamente una política diseñada desde Alemania que, disfrazada de eficiencia económica germánica, tiene como objetivo real empobrecerlos a modo de castigo ejemplar.

Europa se enfrenta a un problema gravísimo que va más allá del puramente económico. Es un problema político, de negación de la realidad, de insistencia en una política fracasada cada vez con más ímpetu si cabe. Lejos de replantearse las cosas la política alemana se ve cada vez más fuerte, más fría, más quirúrgica. Los fracasos evidentes en todos los frentes económicos se ignoran echando la culpa al pasado de los países pecadores y creando un paternalismo sádico de justificaciones absurdas y reprimendas cada vez mayores.
Cada vez que un país rescatado incumple los objetivos de déficit (o sea, todos los años) la opinión pública alemana se enerva y piensa “¿Cómo le hemos podido prestar dinero a esos vagos incumplidores?”. No sé si a la población alemana se le oculta que realmente los bancos alemanes han estado prestando dinero a espuertas a todos los bancos de esos países durante muchos años y con grandes retornos económicos y que por tanto toda esta situación les beneficia porque evita los impagos a su país, pero la cuestión es que nadie en Alemania parece entender eso. Los alemanes quieren castigar a los vagos del sur, cortarles el grifo y/o imponerles directamente todas y cada una de sus políticas, con esa especie de paternalismo totalitario que he comentado antes.

Esta forma de pensar no es fanatismo vacío ni proviene de la nada, sino que está sostenida en un discurso mantenido diariamente por los medios de comunicación y algunos políticos alemanes. A los alemanes parecen inculcarles que son el país más eficiente y productivo del mundo, que son trabajadores y honrados, ahorradores y prudentes. La idealización del alemán contrasta con el estereotipo del ciudadano del sur de Europa, que es vago, vividor, festero, gastador e improductivo por pereza genética.
Basados en eso los alemanes consideran que deben tener un nivel de vida y un estado del bienestar mejor que el de los demás países. La generosidad de los estados del bienestar de los países del sur de Europa se exagera continuamente en un claro ejercicio de amarillismo periodístico, muchas veces ayudado por las propias ideas y declaraciones de nativos del sur que tienen un verdadero interés político en la destrucción del estado del bienestar de su nación. Cualquiera que conozca un poco la protección social de Alemania sabe que tienen el doble de salario mínimo que en España, que tienen ayudas y subsidios que aquí ni se sueñan (desde alquiler a calefacción) y en general un sistema del bienestar más potente que el nuestro en la mayoría de áreas, sin embargo esto los alemanes no lo ven o no lo quieren ver. Cualquier cosa que tengamos a su nivel (como el sistema sanitario público) se considera inmediatamente un lujo de despilfarradores, mientras que se ignoran todas las carencias que tenemos.
Hay, adicionalmente, ciertas ganas de extender las desgracias propias a todos los demás o quizá una soberbia política sin límites. A principio de la década del 2000 el gobierno socialdemócrata de Gerard Schröder impulsó la Agenda 2010 y el Hartz IV. En una de estas barbaridades típicas que hacía la socialdemocracia de tercera vía en Europa, ese gobierno intentó acabar con el estancamiento alemán (producto, en parte, de una absorción irracional de la RDA) mediante medidas “liberalizadoras” que redujeron drásticamente el generosísimo sistema de protección social de la RFA. Se redujeron las prestaciones por desempleo, las jubilaciones anticipadas, se quitaron servicios sanitarios (por ejemplo la gratuidad de gafas o atención odontológica, algo con lo que ni soñamos en España), se flexibilizó el despido, etc.
¿Sirvió para algo? Pues como en todo esto dependerá la fuente que consultes. Los alemanes y los neoliberales dirán que sí, pero la realidad es que Alemania siguió estancada durante años e incluso tuvo que salvar a sus bancos y caer en una gran recesión en 2008. Sin embargo desde ahí sí es cierto que, contra todo pronóstico y durante la crisis, tanto el paro como el déficit alemán comenzaron a bajar. ¿Es por la agenda 2010? Probablemente no, y se debe más bien a los flujos de dinero, depósitos bancarios, intereses, técnicos formados, etc. Que se están produciendo desde la periferia hacia Alemania y que expliqué en La Burbuja Alemana.

No obstante en la mitología política alemana han quedado dos mensajes: Que la agenda 2010 y el Hartz funcionó, y que si ellos tuvieron que hacer sacrificios en su estado del bienestar el resto tienen que hacerlo con más intensidad que ellos, ya que además son vagos e improductivos. Observad la enorme falta de autocrítica ¿alguien asume que la mala reunificación con la RDA fue causa esencial del estancamiento? No. Igual ciertos alemanes occidentales pueden pensarlo y de hecho lo piensan, pero al final lo hacen por un mecanismo facilón que es echar la culpa a los otros. La culpa es de los habitantes de la RDA que hay que subvencionarlos, y sino de los países de la UE a los que había que dar fondos de cohesión, y sino ahora son los países del sur a los que hay que dar préstamos (recalco esto, porque a veces parece que nos estén regalando el dinero). Pero Alemania, como país, nación, concepto, como “gran política”, esa nunca se equivoca.
Últimamente me siento aterrado cada vez que leo algún editorial del Der Spiegel o del Frankfurter allguemeine zeitung. Cada vez que se habla de un país del sur en general o de España en particular los estereotipos de vagos y despilfarradores salen por todas partes. Recuerdo uno que decía que la corrupción era inherente a la idiosincrasia española y que nosotros teníamos una incapacidad prácticamente genética para hacer coches buenos (¿??).
A veces no hace falta ni eso. Hace pocas semanas la prensa alemana dio mucha difusión a un estudio, creo que de Der Spiegel, que decía que las familias francesas o italianas eran, de media, mucho más ricas que las alemanas. Para hacer el estudio se basaban no tanto en la renta disponible, sueldos, etc. Sino que se fijaban mucho en las propiedades inmobiliarias. La tasa de vivienda en propiedad de Italia es mucho mayor que la de Alemania y si te basas en un valor catastral aleatorio puede salir que efectivamente las familias italianas eran más ricas que las alemanas. Pero claro, eso es pura arbitrariedad ¿Cuánta gente tiene casas que no puede vender? ¿Y la renta disponible? ¿Y la pobreza relativa? La cuestión era dar, mediante un estudio sesgado, la idea de que los italianos eran más ricos que los alemanes a pesar de sus problemas (algo que es falso). ¿Qué se pretende con esto? Pues potenciar estas exigencias de recortes radicales y terribles en toda la periferia.
Atención a este punto por favor, que es importante. Se hacen esos estudios y la reacción que se busca y se obtiene es precisamente la petición de recortes duros para los demás. También podría sacarse otras conclusiones de ese estudio, como que a lo mejor debería haber más tasa de propiedad inmobiliaria en Alemania o que la riqueza está mal repartida en Alemania. Pero no, la conclusión es que hay que recortar a los demás, porque claro la gran Alemania y su política económica no puede estar mal. ¿No os parece un planteamiento fanático?

Toda esta situación en Alemania está produciendo un efecto rebote en el sur de Europa. Españoles, portugueses, griegos, chipriotas, etc. Hacen responsable a Alemania de sus penurias y de la espiral depresiva a la que están sometidos. Como Alemania domina de facto el BCE tiene la política monetaria a su control y la somete a sus intereses, a pesar de que estos sean contrarios a los de la unión en general. Hoy el día, cuando todo el sur de Europa está necesitado de una política expansiva y de que el BCE intervenga directa o indirectamente para financiar a los estados necesitados, Alemania está siendo más rigurosa que nunca con su monetarismo a ultranza. Eso sí, en varias ocasiones en el pasado Alemania ha forzado a su BCE a ajustarle los tipos de interés en función de sus intereses, a pesar de que eso podía aumentar las burbujas económicas en otras partes de Europa.
El punto que da verdadero pavor es que la crudeza de los ajustes impuestos (muchos de ellos calcos del Hartz IV y la agenda 2010) no tienen límites ni líneas rojas. En Chipre se ha demostrado que, si por la canciller fuese, todos los ahorros de todos los europeos (excepto los alemanes) están sometidos a la religión de la austeridad. Los portugueses, españoles o griegos no sabemos hasta cuanto puede subir el IVA, los impuestos directos o cuanto pueden bajar las pensiones. Si hasta los ahorros de los pequeños ahorradores pueden ser tocados ¿dónde está el límite? Los ciudadanos del sur percibimos que no lo hay, y eso da verdadero pavor. Merkel no se parará ante nada para evitar que sus bancos se vean afectados por un hipotético impago bancario o soberano y todo lo demás podrá ser arrasado. Controla el BCE, tiene pues el poder.

En las manifestaciones contra la troika en Grecia o Portugal o las de las pasadas semanas en Chipre se hace referencia continuamente al IV Reich. Lo que parecía una exageración hace poco tiempo es hoy un comentario generalizado en los pueblos ahogados del sur de Europa.
Y lamentablemente esto del IV Reich tiene cada vez más visos de ser realidad. Alemania trata a Europa como un imperio económico sometido a sus intereses. Con una mezcla de paternalismo autoritario y religiosidad castigadora tratan al sur de Europa como un protectorado al que hay que civilizar el la verdadera Fe económica y en el buen gobierno. En las formas y en el contenido es muy diferente a la ocupación militar y totalitaria a la que el III Reich sometió a Europa, pero si nos fijamos en la relación entre Alemania y el resto de Europa hay evidentes similitudes.
No soy capaz ni me atrevo a hacer un perfil psicológico de los alemanes pero tengo que reconocer que creo que hay algo que no ha cambiado realmente en Alemania en los últimos 150 años. Hay una especie de soberbia nacional insoportable, un autoritarismo hacia otras naciones permanente y una sensación de perfección colectiva que es complicada de entender. Que un pueblo tan horriblemente avergonzado de su pasado destructivo esté repitiendo los parámetros comportamentales de aquel momento me parece inconcebible, pero el hecho es que lo están haciendo.

El último presidente del gobierno republicano, el doctor Juan Negrín, expresó su miedo a los alemanes así: “Yo he vivido en Alemania y sé como son los alemanes, sé que cuando todo ese pueblo tiene un objetivo común y se mueven como un colectivo son terribles. Y eso es muy peligroso para nosotros porque nosotros no tenemos fuerzas colectivas”. Creo que el Dr. Negrín estaba absolutamente acertado en este punto, es esa realidad colectiva, ese sometimiento a una idea u objetivo común el que puede convertir a Alemania en el país más asombroso o en el más peligroso para sus vecinos. Todo depende de las ideas que se le inculquen al pueblo, si son de trabajo, reconstrucción o desarrollo, o bien si son de soberbia y exaltación de la perfección alemana. El nacionalismo es peligroso siempre pero no creo que haga falta recordar cuan peligroso es el alemán específicamente.
Hace menos tiempo, cuando la RFA y la RDA se iban a reunificar, se hizo una cosa que se llamó el pacto 4+2. Los 2 eran las dos Alemanias, y los 4 eran las potencias vencedoras en la II guerra mundial, los EE.UU, la URSS, el Reino Unido y Francia. En aquel momento de euforia por el fin de la guerra fría todo el mundo parecía dispuesto a una reunificación de Alemania como símbolo de los nuevos tiempos, sin embargo en este grupo de 4 eran los EE.UU y la URSS los más proclives. Los más reacios (aunque no se opusieron) eran el Reino Unido, dirigido por la conservadora Margaret Thatcher, y Francia, presidida por el socialista François Mitterrand.
Thatcher y Mitterrand no tenían nada que ver políticamente, sin embargo temían la reunificación de Alemania. Puede pensarse que lo hacían simplemente para mantener la importancia de sus países (que sería minimizada ante una Alemania unificada) o por puro miedo ancestral pero ¿tan irracional era este miedo? A la vista de los acontecimientos parece que no. Luego el miedo se lo guardaron para ellos pues el propio Mitterrand fue uno de los responsables de que Maastrich, que es la primera piedra de este desastre, se firmase dándole tanto poder monetario a Alemania pero muchas veces pienso en las reservas de estos grandes políticos a una Alemania poderosa.

En este momento el odio y la rabia contra Alemania está creciendo imparable en los países del sur. Paralelamente en Alemania están cada vez más convencidos que los países del sur son parásitos y que hay que meterlos en vereda o dejarlos morir. Y así, como todos intuiréis, no hay futuro alguno para la Unión Europea. La crisis puede durar muchos años y si esto continua así el odio se fraguará y se quedará durante generaciones.
Me temo que la única opción que tenemos para que la Unión Europea tenga alguna viabilidad son las elecciones de este otoño. Merkel no debe repetir y los liberales del FPÖ deben desaparecer absolutamente de cualquier ámbito de poder. Yo no sé si los socialdemócratas y los verdes van a poder arreglar este desastre, pero creo que son la única opción que tenemos ya que Francia parece absolutamente incapaz de retar a Merkel y a su harakiri sobre Europa.
En caso contrario tendremos que comenzar a hablar del fin de la Unión Europea como hecho inevitable o incluso como aspiración, porque las cosas se pueden poner todavía peor. Alemania habla muy tontamente de echar a países del euro pero me temo que más que eso sería capaz de lo contrario, es decir, de aplicar coacciones y quizá la fuerza para evitar una destrucción de una UE que llevaría a su ruina.
Que la UE, hecha para garantizar la paz en Europa, fuese precisamente la que llevase al retorno del odio y la hostilidad entre vecinos sería verdaderamente un destino irónico para este proyecto. Espero que alguien ponga freno a esta degeneración porque cada vez queda menos tiempo y menos partidarios.

2 comentarios:

  1. Hola Pedro, hace tiempo que no debato contigo jeje.

    ¿Crees que Merkel ganará en Alemania o su partido?

    De Europa conozco la postura radical y totalmente anti-europea de Alfredo pero mi postura es mas moderada. Yo sí creo en una Unión Europea pero difícilmente lo que tenemos ahora podemos considerar que es una UE. Hasta que no haya una igualdad real y efectiva entre todos los estados miembros, no hay una unión real.

    Estoy en el paro gracias a esa "austeridad" tan "germánica" que se impone como si fuera casi una inyección letal en toda Europa, sobre todo nosotros los del sur. Me parece interesante algunos paralelos con América. Para la "Europa del dinero", nosotros somos como los "mugrientos" latinos son vistos en Estados Unidos pero con la diferencia de que parece que Latinoamérica ha resistido, eso sí, sacrificando la cordura por el extremismo demagogo y populista.

    A estas alturas, pierdo la esperanza y no sé qué hacer. ¿Cómo ves el estado de ánimo en tu centro de trabajo?

    Saludos

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  2. Hola Capitalsmoke,

    Yo espero que Merkel no gane, lo deseo absolutamente pero si me pides una apuesta hoy por hoy es que Merkel ganará y tendrá que gobernar en otra gran coalición con el SPD. La anternativa a esto es un gobierno SPD-Verdes, que es lo que yo deseo. La gran coalición sería menos mala que el gobierno actual pero aún así sería muy problemático para nosotros.

    Estoy muy de acuerdo con tu segundo párrafo. Esto de ahora no es una Unión Europea, es una extensión alemana bajo la coacción monetaria del BCE. Para que esto sea una UE necesitamos un cambio radical que comience por un parlamento verdaderamente poderoso, una eliminación de veto por parte de los países, competencias diferenciadas y posiblemente un presidente elegido por sufragio universal y con poderes monetarios y económicos reales.
    Adicionalmente necesitamos una política monetaria expansiva, una mutualización de la deuda y una progresiva adaptación fiscal y laboral en toda la UE. Esta es la única opción que tenemos para salir de esto con la menor damnificación posible, pero para eso Alemania tiene que ceder en prácticamente todos los campos. Sino, insisto, la UE está condenada a su desaparición entre violentas convulsiones.
    Yo no deseo este final terrible, o por lo menos no lo deseaba. Pero mi euroescepticismo ha aumentado muchísimo desde Mayo de 2010 y te digo una cosa: Para seguir como estamos bajo la bota de Alemania y el BCE prefiero salir del euro y la UE ahora mismo.

    Vaya, no sabía que estabas en paro. En mi centro de trabajo los ánimos son buenos, pero es que yo trabajo en un sector "privilegiado" de la economía y en una multinacional, y claro eso influye. Los trabajadores de aquí viven en una especie de burbuja y parecen creer que los problemas del país no van con ellos. Eso es un error garrafal porque estamos sometidos a las mismas tensiones aunque por ahora no las vivamos, pero aquí no se ve y tengo que reconocerte que esto me frustra.

    Saludos,

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