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lunes, 4 de marzo de 2013

¿Quiénes son los que dicen no ser "ni de derechas ni de izquierdas"?












En los últimos años nos estamos encontrando con muchas personas y movimientos políticos que dicen no ser “ni de derechas ni de izquierdas”. Estos movimientos provocan una comprensible suspicacia por parte de las personas que sí tienen posicionamientos políticos claros, que creen que detrás de estas palabras se encuentra algo oculto y peligroso. Por otro lado hay otra mucha gente que no tiene criterios políticos claros y que cree que esto de no ser “ni de derechas ni de izquierdas” es algo adecuado y moderno, pues asocian las ideologías con fanatismo y creen que bajo ese lema hay gente que lo único que quiere es “hacerlo bien” sin más.
Ambos posicionamientos, la suspicacia total y la afección irracional, son posicionamientos simplistas, propios de esa cultura política de intentar hacernos una opinión en medio minuto y de querer entender el mundo simplificándolo todo en buenos y malos, los míos y los otros, o en bloques ideológico/políticos bien definidos. Pero la realidad es que detrás de esta frase se esconden multitud de tendencias políticas absolutamente distintas entre sí.

Cuando yo escucho en una persona esto de “no soy ni de derechas ni de izquierdas” lo primero que pienso, prejuiciosamente, es que esta persona no tiene ni idea de política. Posiblemente no tenga siquiera idea de la diferencia ideológica entre derecha o izquierda, venga de esas culturas familiares donde nunca se hablaba de política y no le interese lo más mínimo la misma. Es la primera impresión, que se puede confirmar con un par de preguntas simples, pero no siempre es así. Si esa persona realmente sí sabe de política pero milita en aquello de no ser ni de derechas ni de izquierdas entonces se abren otras posibilidades.
En mi opinión hay básicamente tres tipos de movimientos políticos claramente diferenciados entre sí que usan esto de no ser ni de derechas ni de izquierdas. Son estos:

- Los fascistas: Los movimientos fascistas en su origen decían eso de que no eran “ni de derechas ni de izquierdas”, expresado de múltiples maneras. José Antonio Primo de Rivera hablada de las “dos orillas”, diciendo que ellos estaban en una orilla y que la derecha e izquierda tradicional se situaba en la otra orilla, totalmente opuestas ambas a ellos. Otra frase que recoge este planteamiento es la de “ni capitalismo egoísta ni marxismo destructor”, algo muy usado por fascistas italianos de los años 20 y 30 y por los falangistas españoles de años posteriores.
¿Por qué usaban esta expresión? Aparte del heroísmo que buscaban al querer estar contra todo y contra todos el fascismo originariamente fue una mezcla de algunas teorías socialistas (en las que creía Mussolini, que había sido socialista) con un fuerte y desaforado nacionalismo. El fascismo combinaba el paternalismo con los obreros y la mejora de sus condiciones de vida con el militarismo social, el nacionalismo expansivo, el autoritarismo de estado y el totalitarismo ideológico. Atacaba al capitalismo por egoísta y por fomentar las divisiones sociales pero también atacaba a la izquierda y al marxismo por ateo, anti-nacional y también por creador de divisiones sociales al creer en la lucha de clases.
Los fascistas de hoy en día también usan esto de no ser ni de derechas ni de izquierdas como lo usaban los fascistas originales. Esto lleva a que mucha gente, generalmente situadas en la izquierda y en el antifascismo, crea que todos los que usan este recurso dialéctico son fascistas, pero eso no es así. Hay dos grupos más que usan este recurso.

- Los “centristas”: Hay muchos partidos centristas y otros partidos que, sin ser formalmente centristas, desean captar votos de gentes de derecha y de izquierda que también usan este recurso dialéctico. El adjetivo “centrista” está francamente en desuso y esto es debido a que ya ha sido manoseado y degenerado por sus diferentes usuarios. Hace dos o tres décadas cuando alguien decía que era centrista estaba más o menos claro lo que era: Estaba de acuerdo con mejoras sociales pero aplicándolas de forma paulatina, estaba a favor de las libertades públicas e individuales y no era anticapitalista. Social-liberales, radicales o “liberales” (en acepción de hace 30 años) eran claramente identificables con este apelativo de centrista.
El problema es que en los últimos años los partidos derechistas, para parecer más aceptables cara a la opinión pública, pasaron a autodenominarse centristas. Primero dijeron ser de centro-derecha y finalmente acabaron diciendo que eran de “centro reformista” y otras definiciones ridículas. Muchos de los partidos izquierdistas, al ver que la derecha política quería ocupar el centro, también dijeron ser de centro-izquierda. Esto fue consecuencia de una vieja regla de los sistemas bipartidistas: Cuanto más cerca estés del centro mejor para tus expectativas electorales, porque así abarcas todo lo que queda a tu izquierda (si eres de izquierdas) o derecha (si eres de derechas).
Por eso los partidos realmente centristas se han buscado un nuevo eslogan, que es este de no ser ni de derechas ni de izquierdas. Queda mejor que usar la manoseada palabra centro y además da a entender que hay claras diferencias entre tu partido y los de centro-derecha o centro-izquierda, cuando realmente las diferencias son escasas. No ser ni de derechas ni de izquierdas suena a nuevo y a cambio. Es puro marketing electoral.

- La izquierda “indignada”: Movimientos como el 15-M o el Movimiento 5 estrellas italiano (entre otros) también dicen que no son ni de derechas ni de izquierdas. ¿Qué quieren decir con esto? Estos movimiento hablan de derechas e izquierdas haciendo referencia a la derecha y la izquierda del sistema, es decir, los partidos bipartidistas de los distintos países que dicen estar en la derecha o izquierda nominal pero que, al final, acaban legislando en direcciones sospechosamente iguales. En los últimos años y en Europa, además, hemos visto como tanto socialistas como conservadores han hecho las mismas políticas de austeridad al servicio de la política merkeliana.
Derecha e izquierda, igual que centro, también son conceptos manoseados. Ha habido verdaderos caraduras, corruptos y políticos al servicio de los grandes poderes financieros que se han autodenominado de izquierdas y han ido en listas de partidos de izquierdas. Por eso estos movimientos huyen de calificarse como de izquierdas, para intentar evitar en todo caso una posible confusión.
Adicionalmente hay un problema de tribalismo. Casi todos los países son más o menos duales o maniqueos pero concretamente España es un país muy dual. Mucha gente dice ser de derechas o de izquierdas por su ideología familiar y por lo que hicieron sus abuelos o bisabuelos durante la guerra civil. Ha habido mucha gente de familias conservadoras a la que siempre le han dicho que los “rojos” son malos, envidiosos y que quieren destruirlo todo, y en consecuencia ellos han interiorizado que son “de derechas” por defecto. Pero luego mucha de esta gente está indignada por los bajos sueldos, la precariedad, la destrucción del estado del bienestar y la mala distribución de la riqueza, al igual que cualquier izquierdista.
Alguien de estos movimientos entendió que la etiqueta “izquierda” más que un aglutinador de voluntades era algo disgregador, y por eso evitan llamarse de izquierdas y así pueden contar con quienes, etiquetas aparte, comparten lo sustancial. “Ni de derechas ni de izquierdas” se traduce aquí en que son algo nuevo, alejado de la política tradicional y de la traición de los políticos al pueblo, porque luego sus propuestas y programas, analizados cuidadosamente, son sustancialmente izquierdistas aunque por obra y gracia de la democracia participativa puede haber alguna cosa que no casa bien con la izquierda tradicional. Pero eso no inhabilita en absoluto el izquierdismo político de estos movimientos por mucho que algunos que se han autoproclamado expedidores de carnets de izquierdismo crean que sí.


Así pues, cuando alguien diga eso de que no es ni de derechas ni de izquierdas, creo que es importante no sacar una conclusión precipitada o preliminar sobre él y mucho menos dedicarle apelativos de “fascista” o “populista”. Seamos serios, analicemos las cosas y saquemos conclusiones con datos no con sensaciones. El pensamiento de las personas y sus ideas no se pueden saber por una frase, yo sé que a mucha gente le gustaría que eso fuese así pero no es así. El mundo y las personas no son tan simples.
La cultura del maniqueísmo ya ha hecho suficiente daño. Las cosas no suelen ser lo que parecen y el guiarnos por frases y auto posicionamientos ideológicos no hace más que crear el caldo de cultivo perfecto para ser dominados por las élites.

8 comentarios:

  1. ¡Bravo! Me siento en la obligación de confesar que yo también he caído en ese "maniqueísmo" desvertebrador del que hablas. Pero me parece que tu reflexión es muy interesante y permite que me reposicione en el análisis. Gracias.

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  2. Hola Pedro:

    Yo parto de la idea de que siempre hay un posicionamiento político. Independientemente, uno siente inclinación por unas ideas u otras.

    Escucho al contricante político para valorar su idea, sea de izquierda o derecha. Particulamente creo que me identifico con la centro izquierda, con sus matices. No me gusta el radicalismo porque no conlleva a nada.

    Pero en río revuelto, ganacia de pescadores. Esos que predican no ser ni de uno ni de otro (y te digo que cierto presidente bananero, en principio dijo algo similar), siempre tiran al monte...

    Saludos

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  3. Un cordial saludo a todos.
    Intervengo porque milito en una formación política extraparlamentaria, el partido Por Un Mundo más Justo (M+J), que dice de sí mismo, entre otras cosas, que "no es de derechas ni de izquierdas, sino de fondo", y me he sentido aludida por el título de este artículo.
    Me identifico con esta frase que entresaco del texto: "...'Ni de derechas ni de izquierdas' se traduce aquí en que son algo nuevo, alejado de la política tradicional y de la traición de los políticos al pueblo,..." Creo que esto sí puede aplicarse a nosotros, que somos ciudadanos corrientes y pensamos que personas de todas las procedencias políticas, abandonando las etiquetas clásicas, pueden trbajar conjuntamente para un objetivo universal que lo merece, como es que TODAS las personas del mundo puedan ejercer su derecho a vivir con dignidad, y que el fin de la pobreza y de la terrible brecha que cada vez más se abre globalmente entre ricos y pobres es cuestión, sobre todo, de voluntad política.

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  4. Hola Pedro -- Voy a contestar este interesante escrito tuyo el domingo durante el "sermón dominguero" porque me ha hecho recordar al tema teológico que tenía en mente. Lo mezclaré con ese tema.

    Saludos

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  5. Bueno Pedro, pues te contesto aquí a lo de "UPyD" y las etiquetas … 

    Y ¿sabes qué?, estoy muy harto de etiquetas, creo que a la gente se la debe calificar en cada momento por lo que hace y cómo lo hace, y no aludir a si "es de una cosa o de la otra", y no lo digo solo por la política, por todo.

    A mi me ha pasado siempre. Por ejemplo, me encanta el heavy … y me dicen heavy, pero resulta que de repente pongo a Stereophonics y me dicen que soy poppy, luego pongo a Malú y me llaman nonaino para terminar escuchando a Mark Whitefield y "ah, que eres jazzy".

    Con las opiniones políticas pasa lo mismo ¿qué defiendo la gestión pública porque considero que es lo más solidario y digno de una sociedad moderna y de progreso?, ese día soy de izquierdas, ¿que defiendo la cultura del esfuerzo en el colegio?, que soy un facha. Sinceramente alucino muchos días.

    Soy concejal en mi ciudad y los compañeros (que lo son) de IU, con los que me llevo muy bien (en realidad con todos) unos días me dicen que me he levantado de derechas y otros que "les he adelantado por la izquierda" y ¿sabes?, cada vez me van entendiendo, antes me preguntaban, no sabían lo que iba a votar, ahora lo saben casi siempre, en cuando dejan de tratar de etiquetarme y recuerdan que voto lo que considere mejor para los vecinos, sin pensar en si lo propone uno de IU, el PSOE o el PP.

    En serio, que lo de las etiquetas me aburre mucho, muuuucho.

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    1. Hola Fernando,

      A ver, yo es que creo que estás haciendo de tu "transversalismo" una etiqueta y un valor que no tiene en sí mismo.
      La definición derecha o izquierda no es más que un eje que se ha creado para simplificar las cosas, pero sí que es verdad que hay unos valores éticos y morales detrás de él. Que haya unos valores éticos no implica que la posición de dos personas de "izquierdas" deban coincidir en un tema determinado, eso no sería más que dogmatismo. Por ejemplo, yo, que me considero de izquierdas, me veo defendiendo a veces cosas que la cultura popular considera de derechas. Yo no las considero de derechas y creo que la "etiqueta" social está equivocada, pero eso lo puedo defender porque llego a esa idea final a través de una aproximación ética que se basa en los valores morales que se consideran de izquierdas.
      Se puede defender lo público siendo de derechas, se puede defender la cultura del esfuerzo siendo de izquierdas, la cuestión es ¿por qué defiendes cada una de esas cosas? ¿Con qué moral, qué quieres conseguir?

      Estoy de acuerdo contigo en que no tiene ningún sentido estar todo el día definiéndote y alzando banderas, eso es absurdo. Por tus hechos te conocerán. Pero lo que tampoco tiene sentido es la "alergía" a definirse ideológicamente o a situarse en un posicionamiento ético-político porque entonces tampoco parece sincero y parece más bien electoralismo para pescar en todos los caladeros.

      El origen de este texto era intentar desdramatizar sobre aquellos que, como tú, no quieren posicionarse en un eje político, y rechazar esas teorías conspiranoicas de que sois todos fascistas o tenéis algo que esconder.
      Pero en el texto también viene definido que haber ideología (o ideas, llámalo como quieras) la hay, y que hay que analizar un poco para saber dónde está cada uno.

      Saludos,

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  6. aporto un test dudoso, pero que puede hacer pensar a más de uno:
    http://www.celebritytypes.com/es/coordenadas-politicas/prueba.php

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  7. Sin entender yo mucho de política, aporto mi opinión:

    Puede que haya personas que se adscriban al "yo no soy ni de izquierdas ni de derechas" por las tres razones que aduces. Pero en mi opinión, faltaría una cuarta razón y es por pura independencia. Puede que haya muy pocos que sean realmente y verdaderamente independientes pero es una postura perfectamente válida. De hecho me parece muy sensata y debería haber un nutrido grupo de independientes. Por otro lado no es una postura nada nueva ni maniquea, ni corresponde necesariamente al centro. Cada persona que adoptase esa postura independiente tendría la libertad de votar cada legislatura a aquél partido que piense que lo está haciendo o lo va a hacer correctamente, según su programa electoral, con independencia de su color político. Es decir, nada del otro mundo pero sin implicar ello que te has dejado polarizar por las fuerzas políticas. Entiendo que debe haber militantes de derecha, centro e izquierda si así lo sienten, lógico y necesario. Pero también es posible (y deseable) que haya independientes y hemos de hacer por convivir todos juntos con respeto.

    Yo por ejemplo me considero independiente y no cuadro ni con fascistas, ni comunistas, ni centristas o, si lo prefieres, ellos no cuadran con mis ideas. Así pues tengo algunas opciones: o voto en blanco, o no voto, o fundo mi propio partido (para por lo menos poder votarme a mí mismo) o espero a que alguna de las alas políticas lo haga suficientemente bien para votarles (o hagan coaliciones entre diferentes alas que consigan hacer las cosas bien según mi punto de vista), o puede que eche a suertes a quien votar. En cualquier caso no puedo 'alinearme' con ningún 'eje' si este no representa por completo mis ideas y visión de las cosas.

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