La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 16 de abril de 2013

Los escraches y la ausencia de democracia














Cuando existe un gobierno repudiado socialmente, que cuenta con la desafección de una gran parte de la población a pesar de haber sido recientemente elegido y que no tiene más futuro que acabar perdiendo casi todo el poder que tiene en sus manos, a veces se produce un curioso proceso. Si ese gobierno no es moral ni decente entonces lo que suele suceder es que éste fabrica una realidad paralela para intentar justificar, en base a la sustitución de la realidad por otra fabricada a conveniencia, la permanencia y existencia del mismo gobierno.

El gobierno de España ha desarrollado en los últimos meses las más curiosas estrategias para intentar escapar a una realidad que le acosa por todos lados. El caso Bárcenas, que ha hecho que explote toda la suciedad que tenían en los cajones, ha sido combatido no ya con la negación sino con la sordomudez más absoluta. El PP ha pensado que su única solución era no dar ruedas de prensa y no mentar el nombre del susodicho, pensando cándidamente que así pasaría el temporal y que haciéndose los tontos quizá los problemas desaparecerían solos.
Otro de los casos que acosan al gobierno es el de los desahucios. La Plataforma de afectados por la hipoteca (PAH) cuenta con un respaldo social mayoritario, infinitamente superior al del propio gobierno. Adicionalmente la ley hipotecaria que sostiene la mecánica de los desahucios ha sido declarada abusiva por el tribunal europeo. Todo esto ha llevado a que la ley hipotecaria vigente tenga que ser reformada y, en este contexto, está una iniciativa legislativa popular que defiende la dación en pago y que defiende la PAH, pero no el gobierno.
El gobierno español, voz y brazo ejecutor de los intereses de la banca española, no quiere ni oír hablar de dación en pago y mucho menos generalizada. El problema aparece cuando la mayoría de la población sí está a favor de la dación en pago por lo menos para viviendas habituales y cuando no parece que exista alternativa por parte del gobierno ni justificación solvente para negarse a la misma en un sector bancario ayudado y salvado por el estado.
¿Qué ha hecho el gobierno para combatir esto? Pues la creación de una realidad paralela. La PAH ha optado por una forma de presión no convencional como son los llamados escraches, que consisten en manifestaciones y actos directamente a las puertas de domicilios de políticos o de lugares en los que éstos hacen actos públicos. Bien, pues resulta que estas manifestaciones, estos actos no convencionales y un tanto personalizados de protesta, han sido convertidos por el PP y sus periodistas afines en un acoso “propio de los nazis” que viola toda la cultura y procedimientos democráticos.

Realmente no es sólo que el PP esté satanizando los escraches y a la PAH porque no tiene alternativa política, también lo está haciendo porque les están tocando “lo suyo” y porque están asustados. Llevo meses diciéndolo, estos políticos se han metido en una zona de confort muy cómoda donde todo lo que no les afecte a ellos directamente les importa un bledo y donde todo lo conocido lo toleran en tanto en cuanto lo ignoran. Tan sólo lo que les toca a sus vidas y aquello que no controlan los logra sacar del plácido estado en que se encuentran para llevarlos directamente al pánico, por muy inocente que sea. Porque señores, sacar unos carros de comida de un supermercado es un hurto, no llega ni a delito, pero estaba tan fuera de lo normal que movilizó a dos ministros durante tres días en las vacaciones de agosto. Y que haya 50 personas delante de la vivienda de un político es una protesta pequeña y que no tiene más trascendencia, y sin embargo aquí parece que vaya a estallar una guerra civil pasado mañana.
Os voy a ser sincero, estoy francamente avergonzado de la debilidad de carácter de nuestros políticos. No es ya que sean necios y traidores, es que son cobardicas y, perdóneseme la expresión, unas “nenazas”. De toda la vida cuando una empresa ha cerrado y liquidado y el dueño ha dejado salarios a deber, por la casa de ese señor han aparecido frecuentemente los trabajadores para “recordarle” que les debía dinero. Esto era normal, fuesen estas reclamaciones civilizadas o violentas, nadie se escandalizaba por esto por mucho que estos señores tuviesen mujer e hijos.
También tienen hijos los famosos que salen en las revistas y en los programas del corazón y tienen comandos de fotógrafos y periodistas acampados permanentemente delante de sus casas ¿No tiene Belén Esteban periodistas a la puerta de su casa? ¿No los tendrá Isabel Pantoja en los últimos meses? Y si, se quejan, discuten con los periodistas, dicen que así no se puede vivir, pero ni llaman al fiscal general del estado ni comparan a los fotógrafos con los miembros de las S.S. Alguien ha dicho que esta gente vive del público y por lo tanto tiene que aguantarlo pero ¿es que no vive del público un diputado? ¿No vive de sus votantes?
Igual voy a decir una barbaridad, pero casi que me produciría más respeto un diputado que se pegase con los participantes del escrache que estos cobardes que se van corriendo a llamar a la policía, al presidente, al fiscal general del estado y se ponen a hablar de nazismo y guerras civiles. Por lo menos demostrarían tener valor y defender lo que creen, y no ser marionetas al servicio de las cúpulas y los poderes fácticos que es lo que realmente son.

Francamente todo esto es un despropósito. Dicen que estas formas de protesta son “acoso” y “antidemocráticas” y que si quieren protestar hay otras vías. ¿Pero qué vías? ¿Las manifestaciones que ignoráis? ¿Las protestas que ninguneáis? ¿La voluntad popular que estáis violando todos los días?
Hay una cosa que es verdad: Los cauces “normales” de la protesta democrática y de la democracia misma no están siendo usados, y no están siendo usados precisamente porque este gobierno y en parte el anterior han acabado con ellas. Hoy en día las manifestaciones y las huelgas no valen absolutamente para nada, están siendo permanentemente ignoradas por los poderes públicos. En España hay decenas de manifestaciones todas las semanas ¿han valido para algo? No. En España ha habido tres huelgas generales en los últimos tres años ¿han valido para algo? Para nada.
Y ya no es solo eso, no es que los mecanismos de protesta no funcionen ni valgan para nada, es que directamente la propia base de la democracia, que es el sufragio universal y la democracia participativa, ha sido vaciada de contenido por estos políticos. Nuestro actual gobierno ha violado de principio a fin el programa electoral que le presentó a la ciudadanía para salir elegido, pervirtiendo la democracia hasta límites que no conocíamos. Adicionalmente los diputados no representan a nadie más que a la cúpula de su partido, y las cúpulas de los partidos mayoritarios forman parte de un oligopolio con un fuerte cordón umbilical con los intereses económicos del país. Y finalmente nos encontramos con que nuestra democracia no es autónoma, está absolutamente sometida a los intereses monetarios y económicos de un país extranjero, que es Alemania.
¿Qué mecanismos democráticos quieren los señores del PP que usemos? No nos han dejado ninguno. Ni nuestro voto vale ni menos aún nuestras acciones y protestas legales y oficializadas. Lo único que hemos visto que sirve es precisamente estos movimientos novedosos como los de la PAH que han conseguido parar decenas de desahucios, o esta forma de “resistencias civil pasiva” de muchos servidores públicos que también está impidiendo desahucios. Vale más irte a Carrefour y robar tres carritos que reunir a medio millón de personas en la puerta del sol. Esta es la puñetera realidad y es el producto precisamente de la destrucción de la democracia que estos políticos están implantando en España.

¿Qué si estoy a favor de los escraches? Por supuesto que sí, de hecho deberían haber muchos más y con menos miramientos y sutilezas. Este es un momento de crisis gravísima para el país donde el sistema de la transición está muriendo y la democracia misma está en peligro. Si nuestros excelentísimos diputados quieren que les hagan un manto de flores a la puerta de su casa y recibir vítores cuando entren en el parlamento, que se vayan a Corea del Norte y le pidan un puesto a Kim Jon Un. Porque aquí el país no está para esto, aquí hay libertad de expresión y el país está muy cabreado y con razón.
Ya está bien de ser un diputado de quinta fila que nadie conoce, que no hace nada y que ni siquiera sabe pensar por sí mismo. Hay pequeños empresarios a los que les persiguen señores vestidos de pantera rosa porque deben facturas que no pueden pagar, hay empleados de empresas que por 1.500 euros al mes reciben broncas indignantes a diario y a nadie le importa. Si quieren ser diputados que lo sean y si no saben aguantar la presión que se larguen a su casa, que nadie les obliga a estar ahí.
Y a lo mejor, ya que son diputados, se podrían plantear escuchar a la gente, sus historias terribles y sus sufrimientos y ejercer su libertad de voto a favor de su pueblo, y no a favor de intereses bastardos y muchas veces extranjeros. Pero si no saben ni lidiar con un grupo de 30 señoras pedirles que se opongan a sus jefes de filas me parece que es totalmente inútil.

2 comentarios:

  1. Hola Pedro -- has tocado un tema MUY controvertido y por eso voy a contestarte en condiciones -- es decir, en un artículo sobre tu entrada. Pero, te diré que en líneas generales estoy de acuerdo -- simplemente prefiero aportar un artículo al respecto para que unamos fuerzas en este critero.

    Saludos

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