La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 15 de mayo de 2013

Consideraciones sobre el contrato único
















El Comisario de empleo europeo propuso el otro día un tipo de “contrato único flexible” para España. Esta propuesta, absolutamente ambigua, ha provocado el rechazo de los tres grandes partidos españoles (PP. PSOE e IU), de la patronal y de los sindicatos.
Es la primera vez que algo así cuenta con la unanimidad, esta vez en el rechazo, de los grandes partidos y los agentes sociales. Tan sólo UPyD ha defendido la propuesta, coherentemente porque lo llevó en su programa electoral. Algo que se rechaza de esta manera unánime se supone que debe ser muy malo pero ¿realmente lo es? ¿Tan malo es el contrato único? ¿Por qué lo rechaza casi todo el mundo?
Vamos a hacer de nuevo otro ejercicio de análisis para escapar de planteamientos maniqueos.

¿Qué es el contrato único? Pues el contrato único puede ser una infinidad de cosas con sentidos absolutamente contrarios. Nada tiene que ver un contrato único con indemnizaciones por despido ridículas, que sería una medida neoliberal absoluta, con un contrato único de alta protección contra el despido, que sería una medida muy proteccionista con los trabajadores y de sentido político contrario. Así pues hablar abstractamente de contrato único no quiere decir nada de por sí.
Sin embargo cuando se habla de contrato único en España se suele hacer referencia a un contrato único de indemnización creciente, es decir, un contrato cuya rescisión supusiese un coste mayor para la empresa (en días por año trabajado) conforme más tiempo lleve el trabajador en la misma. La idea básica que subyace detrás de esta idea es acabar con la excesiva dualidad de un mercado de trabajo con unos contratos temporales absolutamente precarios y unos indefinidos con alta protección frente al despido.
Hace 4 años el grupo de los 100 (cien economistas prestigiosos, de perfil ideológico más bien ortodoxo pero no neoliberal) hizo una propuesta de contrato único de indemnización creciente. La idea no estaba cerrada pero si atendemos a los cálculos que ellos mismos hicieron la propuesta base para el cálculo contemplaba una indemnización por despido de 12 días por año trabajado para quienes estuviesen en el primer año de contrato, 15 días por año para los de 2º año de contrato, 20 para el 3º año, 25 para el 4º y 36 días a partir del 5º año.
Esto se combinaba con la eliminación de la mayor parte de los contratos temporales así que un trabajador que fuese despedido dentro del primer año sería despedido con 12 días por año trabajado, que es más de los 8 días del contrato actual y sobre todo más que el despido por finalización de contrato que es lo habitual en estos casos. Los trabajadores antiguos tendrían una indemnización de 36 días por año trabajado, que era menor de lo vigente entonces (45 días) pero mayor que lo vigente actualmente (33).

En ese momento aún no se habían dado las dos últimas reformas laborales por lo que la indemización por despido de 45 días era lo habitual. Esta propuesta bajaba la protección social de los indefinidos pero aumentaba la de los temporales, quedándose en un término medio. En ese momento la reforma podía ser discutible, porque representaba bajarle la protección a muchos millones de trabajadores, aunque tenía cosas positivas como la eliminación de tanto contrato temporal que es el cáncer de nuestro mercado laboral.
Pero si comparamos la propuesta con la realidad actual tenemos que decir que es mucho más protectora para el trabajador que lo vigente actualmente. Ahora mismo el despido improcedente se indemniza con 33 días por año trabajado, menos que la propuesta del grupo de los 100, pero realmente la mayoría de despidos se están llevando a cabo por causas objetivas gracias a la última reforma laboral que da un amplio abanico de posibilidades para justificar despidos procedentes, y estos son de 20 días por año trabajado, más o menos como un trabajador de tercer año en la propuesta de contrato único. Entendamos que con despido procedente seguramente la indemnización sería menor en la estándar de la propuesta del grupo de los 100, pero tan sólo con que se evitase tanto abuso y tanta permisividad con el despido procedente creo que ya sería mucho más protectora para el asalariado que la realidad actual.
¿Es mejor para los trabajadores, pues, el contrato único que la realidad vigente actualmente? El contrato único propuesto en 2009 por el grupo de los 100 sí, sería mucho mejor, pero esto es sólo un formato de contrato único. De hecho hay otro formato de contrato único que he visto por ahí que empezaría con 12 días por año trabajado (igual que en ésta) y que aumentaría en 3 días por año cada año trabajado. Es decir, la secuencia seria 12 días, 15 días, 18 días, 21 días, 24 días, 27 días, 30 días y 33 días a partir del 7º año, que sería el máximo como actualmente. En este caso se tardarían 7 años en obtener la protección que tiene un contrato indefinido actualmente y, si no se limitasen las causas de despido procedente, es muy discutible que esto mejorase la protección del trabajador en general.
La única ventaja que tendría este contrato único de 3 días más por año es que desaparecería ese “gap” entre contratos temporales y fijos y es de suponer que las empresas no despedirían a los trabajadores porque su indemnización subiese mucho en un punto determinado, como sí pasaba hasta ahora cuando había que convertir un contrato temporal en indefinido. Pero ¿eso es suficiente para defender este modelo? Yo creo que no pero puntualizo mi negativa: No si hablamos SÓLO de esta medida sin otras medidas complementarias adicionales.

Las medidas complementarias son, pues, el quid de la cuestión. Nosotros tenemos unas altas indemnizaciones por despido porque tenemos un débil estado del bienestar. Tenemos prestaciones contributivas por desempleo, sí, pero en el momento que éstas se acaban tenemos unos subsidios condicionados y muy bajos (400-450 euros/mes). No tenemos ayudas suficientes para el alquiler, para la calefacción o para gastos necesarios como sí tienen otros países de Europa.
Esta es la razón por la que la protección al trabajador se consigue asegurándonos que, si es despedido, cobrará una alta indemnización que le ayudará a sobrevivir hasta que encuentre un nuevo empleo. Si tuviésemos un sistema de ayudas fuerte como sí tienen en el centro y norte de Europa no necesitaríamos tanta indemnización por despido, pero es que no lo tenemos. ¿Y sabéis por qué no lo tenemos? Porque teníamos tradicionalmente una relativamente baja presión fiscal.
Y esa es la clave, ¿queremos avanzar a un sistema con menores indemnizaciones por despido? Bien, pero entonces aumentemos las prestaciones y ayudas a los parados y entonces el cambio de sistema será defendible y conveniente. Ahora, aquí hay un punto clave: Si queremos esto, si las empresas quieren pagar menos por despido, entonces tendrán que pagar MÁS IMPUESTOS para sostener este sistema de protección.
Técnicamente la situación que teníamos es que la empresa tenga altos costes cuando tiene que despedir (por indemnizaciones), pero bajos cuando no despide (porque la presión fiscal era baja comparativamente con otros países europeos). Es decir, mucho beneficio cuando las cosas van bien y mucha carga económica cuando van mal. ¿Era esto razonable? No, no lo era, era un contrasentido.

Pero resulta que ahora estamos en 2013 y por los problemas de las empresas al despedir se han hecho dos reformas laborales que han llevado a que la protección del trabajador indefinido sea ridícula comparada con la de hace 3 años. Y los trabajadores temporales tienen incluso menos protección que entonces también, gracias a ese “contrato de emprendedores” que no es más que un contrato temporal de despido gratis encubierto.
Y es por eso que la propuesta del grupo de 100 nos puede parecer prácticamente “socialista” ahora mismo. Se ha reducido tanto la protección al trabajador que la propuesta de “término medio” de 2009 hoy en día mejoraría la protección de la práctica totalidad de asalariados.
No creo que haga falta decir que la patronal rechazaría en plano una propuesta como la de los 100. Es más, ha rechazado preventivamente incluso una propuesta que se intuía como muy beneficiosa para ellos como la del contrato único con tres días más por año trabajado. ¿Y sabéis por qué? Porque nuestra patronal, con su concepto de los negocios cortoplacista, lo único que quiere es tener la menor indemnización por despido posible y lo que se la da es la amplísima gama de contratos temporales que les permiten, con pequeñas trampas, despedir casi gratis. ¿Cómo van a aceptar despedir con 12 días por año si están despidiendo gratis? Va contra sus intereses.
Para despedir casi gratis tienen que pagar un coste: La amplia rotación de plantillas y el tener que prescindir de trabajadores muy productivos y/o cualificados. Pero a nuestras empresas de forma mayoritaria esto les importa un bledo porque desgraciadamente su conceptualización de negocio es miope, alérgica al riesgo y se fundamenta en el bajo coste y en la precariedad.

Los defensores del contrato único dice que éste disminuiría las tasas de paro en España porque, de alguna manera, cambiaría la “mentalidad” y las prácticas de las empresas de contratar precario y prescindir de la productividad. Con un contrato así se fijarían más en los factores de productividad y menos en el coste del despido, dicen sus defensores.
Pero me temo que se equivocan. La “mentalidad” del empresariado no se cambia con una ley que les de nuevas posibilidades, así no van a cambiar en la vida. No cambiaríamos las prácticas empresariales hasta la llegada de una nueva generación de empresarios, y no creo que el país pueda estar 20 años esperando a que nuestros benevolentes empresarios pertenezcan a una generación más preparada.
Desgraciadamente debemos ser realistas y entender cómo funcionan las cosas. Si se quiere reorientar el trabajo, la productividad y las formas de contratación eso no se hará con leyes benevolentes que den a las empresas posibilidades, se tendrá que hacer con leyes restrictivas que obliguen a las empresas a actuar de una determinada manera. Para eso vale la política económica, para reorientar la economía en dirección contraria a lo que serían sus tendencias normales mediante la imposición legal.

Ah! Por cierto, quiero hacer notar una cosa. Cuando el grupo de los 100 hizo esa propuesta teníamos menos de 4 millones de parados (ahora hay más de 6 millones) y se dijo que con ese contrato se crearía empleo gracias a la “flexibilidad” que creaba. Hoy en día tenemos una flexibilidad para la empresa mayor que la de aquella propuesta, pero tenemos 2 millones de parados más. Creo que es conveniente tener esto en cuenta para no creerse cantos de sirena.
La causa de la destrucción de empleo neto no es, pues, que el despido sea caro, es la demanda interna y la poca competitividad de nuestras exportaciones. Y si en este momento de ciclo económico recesivo abaratas el despido lo único que consigues es más parados. Esta lección, absolutamente evidente, no debería ser desconocida por nadie y cuando un gobierno legisla en esta dirección en plena recesión es a sabiendas que va a crear más parados (la alternativa es que sean imbéciles), como ha hecho este gobierno para favorecer la devaluación interna por mucho que mienta diciendo lo contrario.
Medidas para abaratar el despido creo que son inconvenientes siempre, pero lo que es seguro es que son absolutamente estúpidas en plena recesión. Así pues si se opta por un contrato único este debe ser “hacia arriba”, es decir, tendiendo a aumentar las indemnizaciones medias y no lo contrario, especialmente ahora. Cuando se salga de la recesión quizá sí se pueda reducir las indemnizaciones medias cambiándolas por más presión impositiva a las empresas para generar mayores servicios y ayudas a los desempleados.

El contrato único es, pues, una idea que no se debe desechar, pero que hay que “convertir” en algo adecuado para el país. La actitud de los agentes sociales y partidos me ha parecido, pues, absolutamente infantil y en parte irresponsable.
La patronal ya sabemos que quiere contratos temporales y por eso se opone a un contrato único que no sea precarizador de todos los trabajadores. Los sindicatos, en cambio, se oponen porque creen que la indemnización de los trabajadores indefinidos veteranos disminuiría, y al ser esos sus principales afiliados ha querido defender sus intereses (a pesar de que pueda perjudicar a muchos trabajadores temporales). Quizá también se opongan porque saben que todo lo que viene de Europa va en contra de los intereses de los trabajadores.
Y los partidos se han situado como se han situado por el cordón umbilical que mantienen con los agentes sociales. El PP no ha contemplado esto porque la patronal no quiere, IU porque no quieren los sindicatos y el PSOE porque no quiere ninguno de los agentes sociales. Desgraciadamente creo que esto es lo que explica las reacciones un tanto compulsivas de los políticos, nada más.


En definitiva, el contrato único es un concepto ambiguo y amplio que puede significar varias cosas. Personalmente soy muy escéptico con sus efectos en la reducción del desempleo porque el problema principal del país es otro, pero desecharlo de primeras no es una opción inteligente. La dualidad del mercado laboral español es excesiva y creo que el camino que lleva es de precarizar a todo el mundo, así que debemos empezar a pensar en reformarlo radicalmente.
Hay modalidades del contrato único que son mejores que la realidad vigente, hay modelos de contratación y de estado social que son mucho mejores que lo que tenemos ahora. Negarse a la discusión en base a tópicos y a atrincheramientos no tiene ningún sentido, sobre todo para aquellos que defienden a las clases medias y populares y que deberían estar viendo que por este camino sí que vamos al contrato único en su forma más radical: Al despido gratuito.

4 comentarios:

  1. Muchas gracias D. Pedro por su esclarecedor artículo. Yo añadiría una tercera pata al banco que es el que el contrato único no solo acaba con la dicotomía entre temporales e indefinidos, sino también con una legislación en materia de tipos de contratos que se ha vuelto tan compleja que solo beneficia al profesional de la misma, lo que hace que haya tantos recovecos que las empresas siempre puedan usarlas a su favor.

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    1. Gracias profesor.

      Ciertamente cualquier simplificación de las complejidades burocráticas perjudicaría a las empresas intermediarias y gestorías.
      Es muy interesante que nos demos cuenta que esa compleja legislación perjudica precisamente a quienes no pueden pagarse esos servicios profesionales, que suelen ser los asalariados mientras que las empresas sí pueden.
      Esta misma lección podría aplicarse a las infinitas deducciones del impuesto de sociedades o a otras realidades similares.

      Saludos,

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  2. Lo del contrato único, el sistema de la hucha austriaca, etc ya hace tiempo que los propusieron los economistas que dices, y los de politikón, entre otros, y ni Zapatero ni Rajoy les han hecho ni puto caso.

    Pero lo del "contrato único flexible" que piden éstos no tiene nada que ver con esto. Yo cada vez que escucho un político, empresario o tertuliano hablar de "flexibilidad" ya me pongo en guardia. Yo sé perfectamente a qué se están refiriendo con ese eufememismo de "flexibilidad": eliminar derechos laborales y reducir salarios al máximo, para tener ellos más "rentabilidad", o para decirlo más claramente sin eufemismo, para hacerse más ricos.

    Sin ir más lejos ayer mismo ví una oferta en infojobs de una oferta para un puesto de cocinera en un restaurante, que me llamó mucho la atención porque por lo general no suelen decir en los anuncios el sueldo, sólo las condiciones y los requisitos, de un tiempo a esta parte hay dos que se hacen cada vez más recurrentes: la media jornada, días sueltos o por horas a la semana; y la edad, la mayoría de 30-35 años para abajo.

    Pues bien, en éste anuncio de cocinera especificaban un sueldo de entre 450 y 900 euros mensuales brutos. En neto se puede mover entre 300-700 euros mensuales. ¿Qué persona puede salir adelante con ese salario si yo por ejemplo pago 300€ de alquiler, y es uno de los más baratos ya que hay gente que pagan 500, 700 y más? ¿Si yo que vivo sólo y no tengo responsabilidades familiares, con un sueldo como ese no me alcanza para las necesidades básicas, cómo podrá ser para una persona que tenga hijos o familiares a su cargo?

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    1. Runaway,

      Yo no tengo ninguna duda que eso del "contrato único flexible" venía precisamente por esa vía que comentas, es decir, pretendiendo igualar todos los contratos "a la baja". Todo lo que viene de la comisión últimamente es así y entiendo que de repelús.
      Pero la idea de contrato único no es mala en sí. Hay muchas modalidades que significaría unificar contratos "hacia arriba" y yo creo que eso es lo que hay que defender. Hay que acabar con la temporalidad y para eso hay que prohibir la mayoría de tipos de contratos temporales.

      Lo que comentas de la cocinera es lo más habitual del mundo ahora mismo. Bienvenido a la "devaluación interna" que nuestro querido gobierno está implantando.

      Saludos,

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