La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 6 de mayo de 2013

Intentando entender una encuesta del CIS
















Después de los datos de la encuesta del CIS del mes pasado mucha gente se está preguntando cómo es posible que el PP, partido que resultaría el más votado según la citada encuesta, aún mantenga un 34% de los votos. Este resultado representa una bajada de más de 10 puntos respecto a las elecciones generales de hace año y medio pero aún así parece muy elevado si miramos el estado de ánimo del país.
Adicionalmente nos encontramos con que otras encuestas de agencias independientes dicen que el porcentaje de votos que obtendría el PP (y el PSOE) sería mucho menor. Por ejemplo, el último barómetro de Metroscopia dice que el PP obtendría el 24,5% de los votos (10 puntos menos que el CIS) y el PSOE el 23% (5 puntos menos que en el CIS, que le da un 28% de voto).
¿Cómo se explica esta discrepancia? ¿Cómo pueden diferenciarse 10 puntos una encuesta de otra? La situación no parece lógica a priori.

Me gustaría desgranar la encuesta del CIS para intentar ver el por qué de estos resultados. En principio me parece que hay tres peguntas que son las bases de la estimación de voto posterior: La intención directa de voto (“¿A qué partido votaría usted de celebrarse elecciones hoy?”), la simpatía (“¿Qué partido le genera más simpatía o considera más próximo a sus propias ideas?”) y el recuerdo de voto (“¿A qué partido votó usted las pasadas elecciones?”).
La respuesta a estas tres preguntas (las respuestas son partidos políticos, por tanto homologables entre sí) se deben introducir posteriormente en una especie de matriz de datos que, finalmente, creará una estimación de voto. Es decir, la estimación de voto de una encuesta no es ni mucho menos la recopilación de las respuestas de la gente a la pregunta de a quién votaría hoy sino una estimación basada en criterios parciales y en cargas estadísticas de diversos parámetros. Ahora veréis, de hecho, como los resultados finales del CIS y las respuestas de la gente no se parecen en nada.

Vamos a analizar las tres preguntas clave para intentar entender los resultados. La primera de las preguntas clave e intuitivamente la más relevante es la pregunta “¿A quién votaría usted de celebrarse las elecciones hoy?” (Pregunta 19 de la encuesta). Pues bien, los resultados de esta pregunta son:

PSOE: 13,7% PP: 12,5% IU: 7,1% UPyD: 4,1% En blanco: 9,1% No votaría: 22,7% No sabe: 19%

Es decir, a la pregunta de a quién se votaría (lo que se llama intención directa de voto) la respuesta concreta mayoritaria es PSOE. Hay más gente que dice que va a votar al PSOE que gente que dice que va a votar al PP y no solo eso: Si vemos la distribución relativa entre los 4 principales partidos vemos cómo sus resultados son mucho más próximos entre sí que en los resultados finales.
El asunto aquí es que los profesionales no se creen esto. Además de distribuir el voto de la gente que dice que no sabe a quién va a votar también reorganizan todo el voto en función de dos variables más. Hacer esto, es decir, no creerte a la gente es una decisión subjetiva y podría no hacerse así. Está demostrado, por las diferencias históricas entre resultados electorales y encuestas previas, que la gente miente en las encuestas, pero no siempre mienten en el mismo sentido ni en la misma proporción. Las correcciones posteriores son, pues, pura subjetividad del método.


La segunda pregunta clave es la simpatía. El CIS, en su pregunta 20, pregunta “¿Por cuál de los siguientes partidos siente usted más simpatía o cuál considera más cercano a sus propias ideas?”. Y los resultados fueron los siguientes:

PSOE: 20,3% PP: 15,8% IU: 8,4% UPyD: 4% Ninguno: 38,4%

Además de la gran desafección por los partidos políticos se puede observar que aquí también el PSOE es el partido que recoge más simpatía, en este caso con bastante distancia sobre el PP. Podemos observar también que las distancias se amplían entre partidos y, personalmente, hay un dato que me parece curioso: UPyD tiene más porcentaje de voto directo que simpatía, cuando en el resto de partidos es al revés. Parece, pues, que se trata de un voto prestado.
Luego el CIS hace una especie de suma entre voto directo y simpatía, que tampoco veo especialmente relevante pero les debe valer para hacer cálculos posteriores. Quiero remarcar que hasta aquí estamos hablando de datos puros, de respuestas directas de la gente. Aquí no hay recálculo, no hay cocina, esto es lo que responde la gente, sea sincera o no en su respuesta.


La tercera pregunta para obtener la estimación de voto es el recuerdo de voto. “¿A qué partido o coalición votó las pasadas elecciones?” (Pregunta 24 a). Y los resultados fueron los siguientes:

PP 31,4% PSOE: 27,4% IU: 8,7% UPyD: 3,8%

Claro, esto hay que compararlo con los resultados reales del 20-N, que fueron estos:

PP 44,63% PSOE: 28,73% IU: 6,92% UPyD: 4,70%

¿Qué está pasando aquí? Pues que la gente miente. Al ser una encuesta obviamente los resultados no pueden ser exactamente los mismos que en la realidad pero lo lógico sería esperar diferencias de sobre el 2-3% (por el tamaño de la muestra). Estas diferencias demuestran que la gente está mintiendo sobre a quién votó en las pasadas elecciones, fundamentalmente en lo que respecta al PP. El 30% de los votantes del PP no reconocen haberlo votado el 20-N.


Pues bien, todos estos datos entran en la matriz de cálculo y nos dan los resultados que el CIS publica, que son estos:

PP: 34 % PSOE: 28,2% IU: 9,9% UPyD: 7,4%

Y aquí comienza el debate. ¿Tiene sentido que, en base a las respuestas directas de los entrevistados, salga este resultado? Pues según el cálculo del CIS sí, pero a priori no parece que tenga especial sentido, por lo menos desde mi punto de vista.
Parece que el factor clave al que el CIS otorga valor es el del voto oculto y la tendencia inmovilista del voto. Parece como si el CIS utilizase ese 30% de voto oculto del PP del 20-N y se lo sumase todo a la respuesta directa de los entrevistados en abril de 2013. Esto es, directamente, suponer que todos los que mienten a pasado (es decir, que dicen no haber votado al PP pero que realmente lo votaron) están mintiendo cuando dicen ahora que no lo van a votar. Esta explicación es una simplificación y una explicación intuitiva a lo que será una fórmula matemática, pero creo que no se aleja de la realidad. A IU, por ejemplo, se le hace exactamente lo contrario, se le resta voto pensando en que hay gente que dice que va a votarla pero que luego no la votará.
No creo que haga falta explicar que esto es muy osado y tremendamente subjetivo. Cuando alguien niega haber votado al PP el 20-N lo puede hacer por muchas causas. Puede ser que oculte el voto por vergüenza y que realmente vaya a votar al PP en las próximas elecciones como intuye el CIS, pero puede ser también otras muchas cosas. Puede ser que esté tan avergonzado de haber votado al PP que no se atreva a decirlo, y si está avergonzado obviamente no le votará las próximas elecciones. Puede ser incluso que haya gente que diga que votó al PP sin haberle votado simplemente para mostrar claramente su cambio de voto como forma de expresar disconformidad. Las motivaciones para no decir la verdad son múltiples e interpretar que todo es voto oculto que va a repetir, como parece que supone la matriz del CIS, es absolutamente arbitrario.

Si observamos los históricos del CIS antes del 20-N (encuesta de octubre de 2011) vemos que la estimación del CIS para el voto del PP y el PSOE fue mayor de lo que realmente obtuvieron después (el PP obtuvo 2 puntos menos que lo previsto por el CIS y el PSOE 1 punto menos). Ahí también se vio el sesgo inmovilista del CIS, más cuando siempre se ha supuesto que las campañas electorales consiguen orientar a la gente hacia el “voto útil” a los dos grandes partidos.
En mi opinión en aquel momento, con un resultado claro (iba a ganar el PP con mayoría absoluta casi sin discusión) y cuando la desafección al PP era todavía casi nula entre sus votantes, la ruptura de la tendencia inmovilista del voto era todavía incipiente, sin embargo creo que ahora mismo la ruptura de esta tendencia estará muy acentuada. El país ha consumido su última esperanza, que era que el PP nos pudiese sacar de la crisis. Ahora mismo la mayoría de ciudadanos no perciben diferencias de eficacia real entre PP y PSOE (y eso se ve en la desafección a la política) y por eso mismo la dispersión del voto tiene que ser mucho mayor. Los métodos del CIS, ya excesivamente conservadores en una situación normal, hoy por hoy me parecen desfasados.
Esto que explico se demostró en las pasadas elecciones catalanas. Casi todas las encuestas preveían que CiU se mantuviese en su porcentaje de voto porque esa era la tradición en Cataluña y el sentido del voto oculto. No se hizo demasiado caso a la intención directa de voto y, al final, nos encontramos con la sorpresa de que CiU perdió al 20% de sus votantes de 2 años antes. Se minusvaloró el cabreo de la gente y otras circunstancias de índole sociológico.
Personalmente considero más cercana a la realidad las encuestas de metroscopia, mucho menos “cocinadas” y más fieles a las respuestas espontáneas. Su resultado último fue este:

PP: 24,5% PSOE: 23% IU: 15,6% UPyD: 13,7%

Quizá metroscopia peca de lo contrario que el CIS, quizá tiende a pensar que la gente miente poco y que el voto oculto e inmovilista será menor, sin embargo creo que su grado de separación con la realidad es menor que el del CIS. Ambas encuestas comparten, no obstante, la tendencia: La caída del PP es continua y constante, y el PSOE disminuye también en apoyos aunque bastante menos.

¿Están manipuladas las encuestas del CIS? Yo no lo creo, no creo que se manipule a sabiendas y se cambien resultados a favor del gobierno sino simplemente que tienen un método de cálculo de la estimación de voto excesivamente conservador y, hoy por hoy y con esta realidad de país, totalmente obsoleto.
Quizá quien creó el método de estimación de voto de las encuestas del CIS hizo lo que le interesaba, es decir, tendió a crear un modelo inmovilista para que sus jefes (el gobierno de turno) no se enfadasen. Si creas un modelo que tiende a repetir resultados de las elecciones anteriores, elecciones que han sido positivas para el gobierno de ese momento, pues entonces perfecto para que nadie te llame la atención desde el poder ni te diga de cambiar el método de recálculo. Parece rastrero e interesado pero os aseguro que en la mayoría de empresas se suelen hacer previsiones a gusto de los que mandan.
En resumen, que no creo que se deba hacer excesivo caso a las encuestas del CIS más allá de la tendencia general comparando series de datos construidas bajo el mismo método.

1 comentario:

  1. Buenas,
    A mí me parece que con tanta engañifa que nos hemos comido en este país, lo lógico sería pensar que desde las primeras elecciones todo han sido pucherazos. El primero el de SuMa; somos constitucionalmente monárquicos sí o sí.
    Lo demás es lo de menos.
    Saludos.

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