La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 8 de mayo de 2013

Reorientación de las propuestas económicas en el futuro inmediato














Creo que es una percepción generalizada que las diferencias entre partidos en el terreno de la economía han sido mínimas hasta ahora. Las diferencias ideológicas se reducían a debates sobre el aborto, el matrimonio homosexual o la memoria histórica, sin embargo al hablar de política económica los grandes partidos a nivel nacional y autonómico actuaban de forma muy similar. Las diferencias se centraban en subvencionar unas cosas u otras o en priorizar un impuesto sobre otro, poca cosa más.
El camino de la servidumbre que iniciamos en mayo de 2010 con las primeras medidas del austericidio llevó a que estas diferencias directamente desapareciesen. Los grandes partidos (PP, PSOE, CiU) fueron técnicamente el mismo en lo que a política económica se refiere. Sin embargo creo que esto va a empezar a cambiar en un futuro a corto plazo, tanto porque los partidos tradicionales se están hundiendo con el consiguiente crecimiento de partidos con un discurso alternativo como por el hecho de que hemos llegado a un convencimiento mayoritario de que por este camino sólo vamos al desastre.

En mi opinión creo que se van a proponer cuatro caminos económicos distintos que van a reorientar la propia realidad política de nuestro país. Los partidos mayoritarios (PP y PSOE fundamentalmente) preveo que acabarán quebrados por el posicionamiento de sus miembros en alguna de estas vías, y posiblemente también los partidos ascendentes verán su crecimiento condicionado a su posición en este campo.
Básicamente, creo que estos van a ser los cuatro proyectos económicos que nos vamos a encontrar en el mercado político en muy breve plazo:

- Liberalismo anti-estado: Hoy por hoy estamos observando cómo se está recortando el estado del bienestar por todas partes y sin embargo y aunque no lo parezca esto sabe a poco a mucha gente. Los gobiernos actuales, conservadores o social-demócratas, están degradando progresivamente nuestros sistemas de protección pero siempre manteniendo unos mínimos para evitar un estallido social y/o la extensión de la pobreza de forma generalizada.
Pues bien, no tardarán en salir quienes desde posiciones liberales antiestatalistas propongan, directamente, descuartizar los sistemas públicos de protección y reducir el estado a un mínimo imprescindible. Las propuestas que traerán serán privatizar la sanidad y la educación, capitalizar las pensiones públicas a través de empresas privadas, cambiar los sistemas de desempleo por seguros privados, etc. Estas propuestas serán directamente homologables a las propuestas “libertarían” de los EE.UU, quizá con un sesgo más conservador al estar en Europa.
Desde un punto de vista macroeconómico se mantendrá la contención de la inflación como principal política, se dejarán quebrar empresas y quizá bancos independientemente de las consecuencias y la contención del déficit público será sagrado. No se pondrá en duda la pertenencia al euro.
¿Quién apoyará estas propuestas? Pues lo que se llama el sector “liberal” del PP (Aguirre, etc.), la prensa panfletaria “liberal” (Libertad digital, intereconomía, etc.) y quizá mucha gente situada hoy en discursos de “responsabilidad individual absoluta” o “contra los políticos”, muchos de los cuales orbitan alrededor de UPyD y otros grupos.

- Partidarios de los “estímulos”: Hay una convicción generalizada en la política del sur de Europa de que sin estímulos económicos organizados por los poderes públicos no salimos de la crisis, al más puro estilo keynesiano tradicional. En países como el nuestro estos estímulos están erradicados al estar sometidos a la dictadura de la austeridad pero no paramos de ver gente que propone que el BCE intervenga con una política expansiva, que se hagan planes públicos de inversión, etc.
Los partidarios de los estímulos querrán buscar la inversión pública para reactivar la economía, combinada o no con políticas menos agresivas de austeridad. Buscarán que el BCE actúe como la FED americana y cambie su política monetaria para estimular la demanda y reducir el paro. No temerán a la inflación y posiblemente busquen una devaluación competitiva del euro. Respecto al estado del bienestar querrán mantener los mínimos del sistema (educación y sanidad pública, pensiones y prestaciones por desempleo gestionadas por el estado).
¿Quién defenderá esta política? Pues tanto el sector menos radical del PP actual como el sector más “moderado” del PSOE, y seguramente también la mayoría socialdemócrata de UPyD. Creo que un claro ejemplo del germen de esto es la conferencia que dieron el otro día el presidente extremeño Monago y el expresidente español Felipe González. Ambos parecían estar en perfecta sintonía, hablando de pactos, de la prioridad que supone el desempleo, de que hay que estimular la economía, etc.

- Defensores de una política estatalista y nacionalizadora: Mucha gente interpreta esta crisis como el colapso del capitalismo o más concretamente del “neoliberalismo”, a causa de una desregulación financiera que llevó a la crisis de deuda. Para esta gente el capitalismo ha demostrado su faceta destructiva cuando se le ha dejado libre e interpretan que el antídoto contra estos excesos es el estado y que éste controle la economía desde los poderes públicos.
Así pues este grupo pedirá la nacionalización de la banca, de los recursos naturales (de haberlos) y de las empresas esenciales, promoviendo en el resto de áreas regulaciones sectoriales que limiten las oscilaciones del mercado. Se querrá aplicar una política fuertemente redistributiva desde las administraciones públicas con elevados impuestos. Los servicios públicos no sólo se mantendrán sino que se ampliarán en áreas que ahora mismo no funcionan, limitando la competencia privada en esas áreas. La política monetaria buscada será expansiva y muy probablemente defenderán que países como España salgan del euro y vuelvan a emitir su propia moneda.
Quienes defenderán esta vía serán básicamente aquellos que provengan del marxismo y quienes hayan llegado a la conclusión de que el capitalismo neoliberal ha fracasado. La mayoría de gente que viene de IU se juntará aquí con muchos desencantados del PSOE para buscar una política quizá más post-keynesiana que marxista.

- Economía del bien común y “nueva vía”: Estas tres posturas anteriores, conocidas por todos, no serán las únicas que estarán presentes. Toda nueva crisis lleva al nacimiento de nuevas propuestas y este caso no será una excepción.
Hoy día aún nos falta un proyecto económico integral que cambie aquello que ha fallado en los últimos años, aunque sí que hay teorías y ciertas evoluciones que enfrentan parcialmente problemas de la crisis actual. Entre estas está la llamada “economía del bien común” que pretende reorientar la actividad privada y el emprendimiento (manteniendo la economía privada y sin que el estado se haga cargo de los medios de producción) en función de valores sociales diferentes al enriquecimiento rápido. También hay otras propuestas hechas adhoc para la situación actual como ciertas políticas de reindustrialización, u otras de las que se está hablando desde hace años (Tasa Tobin, economía sostenible) pero que ahora han adquirido especial relevancia por proponer soluciones a problemas de los que hemos sido realmente conscientes con la crisis, como la dependencia energética o la especulación financiera.
Hablamos, pues, de una vía económica novedosa y claramente incompleta todavía, pero eso no quiere decir que no tenga partidarios. Muchos grupos de la “nueva izquierda” (En España Compromís y quizá ANOVA, en Italia muchas de las propuestas del M5S, algunos partidos verdes europeos, etc.) ya están proponiendo algunas de estas cosas.
En política macroeconómica estos grupos son partidarios de una auditoría de deuda y de un impago parcial de la misma por considerarla ilegítima (en esto se parece al grupo anterior) y, hoy por hoy, son los más activos en su rechazo al euro y a las imposiciones de la comisión europea y de la política alemana.


Quiero puntualizar que estas cuatro posturas económicas no implican cuatro posturas políticas distribuidas igualmente y entre la misma gente. Por ejemplo, UPyD podría situarse en la misma posición económica que sectores del PSOE o el PP pero eso no implicaría que defendiesen el mismo desarrollo político.
A nivel político hay dos vías fundamentalmente, una que es el inmovilismo basado en los usos y costumbres actuales y edificado sobre una petrificada constitución (violada) del 78, y otra que es una regeneración política que tendría como pilares la transparencia, la consecución de espacios de democracia directa y la reforma de la constitución y/o la estructura del estado.
Esto, pues, puede crear grupos divergentes incluso entre quienes defienden la misma propuesta económica y es lo que nos va a llevar a una situación muy plural en un futuro próximo y a una pulverización de propuestas y quizá también de los partidos políticos.

He planteado las cuatro vías que me parecen que se van a establecer como alternativas definidas (quizá un poco abstracta en el caso de la 4º) y, si a eso le juntamos las probables divisiones de opinión sobre cómo encarar nuestro futuro político y nuestra necesaria regeneración democrática, podemos intuir que el futuro va a estar compuesto por tantas sensibilidades que posiblemente nadie tendrá una mayoría social para sus propuestas político-económicas.
Supongo que será necesario un pacto y una aproximación a las ideas del otro por varios de estos grupos ideológicos. Y eso no es malo, el pacto y la cesión parcial no es mala, lo malo es cuando el pacto se hace sin que haya ideas ni convicciones detrás como parece que se quiere hacer ahora con el simple objetivo de mantener cuotas de poder y posiciones establecidas. En cambio cuando hay convicciones y valores, cuando sabes lo que quieres y sabes el camino a seguir, la aproximación de posturas es una obligación de la política e incluso una postura sólo apta para valientes.

2 comentarios:

  1. Hmm, no lo tengo tan claro, Pedro. En cual encajas tu, por ejemplo?



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    1. Jaja, sabía que me harías esa pregunta. Pues no acabo de cuadrar en ninguna de las cuatro claramente, pero si me tuviese que decantar por alguna me decantaría por la cuarta. Ahora, esto es un poco trampa, porque la inconcrección de la 4º la hace más acogedora.

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