La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 24 de junio de 2013

El poli malo y el poli peor, y más cosas
















En los últimos tiempos me había hecho una idea preconcebida sobre la naturaleza de nuestra querida troika, que como sabéis es el nombre que se le da al grupo formado por el Fondo monetario internacional (FMI), el banco central europeo (BCE) y la comisión europea (CE), y que dirige la política de los países rescatados y “condiciona” la de otros países con problemas.

La CE y el BCE están proponiendo continuamente seguir por la senda del austericidio, es decir, recortar gasto y subir impuestos para eliminar los déficits de los países que los tienen. Esa vía se ha demostrado terriblemente nociva para nuestras economías y por cada décima de punto de déficit que se consigue recortar por este procedimiento el impacto en la riqueza y el empleo es terrible.
En frente de eso se ha situado últimamente el FMI, que dice que los recortes están dañando la economía y que lo importante y prioritario es conseguir crecimiento, por lo que propone dejar en segundo plano el asunto del déficit público para dejar a la economía recuperarse y, si procede, promueve incluso estímulos públicos para favorecer este crecimiento.
Los ahogados europeos del sur habíamos pensado que dentro de la tétrica troika el FMI era el “poli bueno”, un actor un poco más comprensivo con nuestros problemas, mientras que el BCE (dominado por Alemania) y la CE (dominada por Alemania) nos querían someter a un hundimiento sin fin.

Pues bien, el otro día el FMI se desmarcó con una petición de una nueva reforma laboral que abarate aún más el despido y propicie una bajada todavía más acusada de salarios. Según el FMI, la última reforma laboral no ha dado los resultados deseados y, por tanto, se necesita una más agresiva. Eso sí, hay que parar los recortes.
Yo no esperaba nada bueno del FMI pero aún así me ha sorprendido que se haya metido en este asunto. El despido en España, siempre que sea necesario para la empresa, es prácticamente siempre de 20 días por año trabajado después de la reforma laboral. Gracias al despido de 20 días ha habido probablemente centenares de miles de despidos (recordemos que el paro habrá aumentado cerca de un millón de personas desde la última reforma laboral) y decir que “hay que despedir más barato” es una burla inadmisible a tantos trabajadores que se han visto fulminados de sus puestos de trabajo gracias a estas facilidades.
Los sueldos en España, además, están bajando de forma brutal y si no se ve en las estadísticas es porque el descenso neto del empleo está cebándose con los sueldos más bajos, lo que crea una tendencia de subida del salario medio. Si realmente el sueldo medio estadístico está bajando os podéis imaginar hasta qué punto los sueldos están disminuyendo realmente.
El FMI parecía el “poli bueno” de la troika, mientras los otros eran los “polis malos” merkelianos. Ya vemos que esto no era así. La voluntad de convertirnos en un país en vías de desarrollo (o mejor dicho, en vías de subdesarrollo) es más que patente por parte de todos los actores de la troika con la única diferencia de que unos nos quieren convertir en un BRIC y otros en un territorio empobrecido parte de un imperio económico.

Más cosas que quería contar. Ayer estuve en una empresa valenciana que se dedica al sector del plástico. Cuando estoy con clientes siempre me gusta conocer bien cómo van sus negocios, a dónde venden, que proyectos tienen, etc. En esta empresa me contaron que su producción y su venta había cambiado radicalmente en 5 años, pues hasta 2008 toda su producción iba destinada al mercado nacional y hoy, a mediados de 2013, exportan fuera de España más de la mitad de los productos que fabrican.
Obviamente esto supone un cambio radical dentro de una empresa, tanto por el cambio de productos como por el hecho de haber tenido que abrir el mercado exterior, algo muy costoso para quien no está acostumbrado a la exportación. Esta empresa, pues, inició en 2008 un periodo de transición que ha sido relativamente exitoso pero que, según me reconocieron, no siempre pareció que iba a salir bien. Estuvieron a punto de cerrar en 2009.
¿Qué les salvó? Pues básicamente dos cosas: El Plan E y otro plan de subvenciones a la industria automovilística y auxiliar que también se aprobó en 2008-2009. Al final fueron las ayudas públicas a través de planes de infraestructuras o de subvenciones un tanto arbitrarias las que salvaron a esta empresa, que posiblemente no hubiese podido sobrevivir y reinventarse de no haberlas tenido.
Yo he sido muy crítico con el Plan E y, también, con la política económica de los primeros tiempos de Elena Salgado cuando intentaba reactivar la economía al más puro estilo keynesiano a través de la iniciativa del estado. Siempre he pensado que esas inversiones estuvieron mal orientadas y que se podía haber gastado en dinero mucho mejor. Pero cuando veo casos como este me doy cuenta que el Plan E no fue tan malo como muchas veces se pinta ni un error tan garrafal. Igual que mi cliente otras muchas empresas obtuvieron el tiempo suficiente para reinventarse y cambiar, para adaptarse a las nuevas condiciones de mercado. Es un intangible pero ¿Cuántas empresas y miles de puestos de trabajo salvó el Plan E? No lo podemos saber, pero seguro que muchas y aquí tenéis un buen ejemplo de ello.

Y ya que estamos en la Comunidad Valenciana me gustaría explicar la última vuelta de tuerca de la degeneración moral absoluta que domina esta tierra. Como todos sabéis el señor Rafael Blasco, exconseller de prácticamente todo con el PPCV (y con el PSPV) está imputado por el caso cooperación al haber desviado presuntamente varios millones de euros de ayuda al desarrollo hacia intereses particulares.
La propia fiscalía de la Generalitat valenciana, ante el expolio, tuvo que pedir 11 años de cárcel para el Sr.Blasco. Claro, cuando la fiscalía de tu propio gobierno pide 11 años de cárcel a un sujeto presuntamente corrupto lo normal es expulsarle del partido y pedirle que deje el escaño ¿no? Pues no, el señor Blasco seguía en su escaño tan ricamente con alguna suave presión para que entregase el acta, ya que tenerle en el escaño quedaba feo. Nadie tenía valor para echarle ni para dar un golpe encima de la mesa y todo se hacía suavemente detrás de las bambalinas.
Bien, pues se ve que a Blasco, un tío curtido en la lucha armada (fue del FRAP y a mí me aseguran que tiene responsabilidades en delitos de sangre), esta suave brisa que pedía su renuncia no le gustó ni un pelo y aprovechó un par de entrevistas en los medios de comunicación para rajar de sus compañeros de partido y recordar que el president Fabra también estuvo imputado cuando era concejal de urbanismo del ayuntamiento de Castellón.
Y entonces, el señor que había saqueado 6 millones de euros sin que eso fuese suficiente para recibir un castigo contundente por parte de su partido, fue automáticamente fulminado, suspendido de militancia del PP y va a ser expulsado del grupo parlamentario popular en cuanto éste lo decida por votación. Es decir, que por robar 6 millones de euros no pasa nada pero por criticar al partido se acaba con cualquiera.

Lo grave del asunto es que en el PPCV se ha reconocido claramente que se expulsa a Blasco por “deslealtad” y no por la imputación, porque haya saqueado 6 millones de euros o porque la fiscalía de la Generalitat haya pedido 11 años de cárcel para él.
Esto es la política señores, con su extrema degeneración reflejada en las acciones del PPCV. Puedes robar, saquear, engañar, mentir, hacer las fechorías que sea, pero mientras te mantengas leal al partido, a sus líderes y mantengas la boca cerrada te defienden hasta la muerte o hasta que ya sea absolutamente escandalosa la defensa y no se pueda mantener. Ahora, como levantes la voz, discrepes, critiques o no muestres lealtad a la cúpula eres absolutamente fulminado. Y no es sólo el PPCV (el otro día Francesc Romeu calificó una decisión de la ejecutiva del PSPV como “burla a la militancia” y la mitad del partido se lo quiere cargar), pero es que el PPCV muestra como nadie hasta qué punto la política se ha convertido en una secta de intereses particulares, líderes supremos y estructuras mafiosas de defensa mutua.
No creo que el Consell aguante dos años y supongo que Fabra tendrá que adelantar las elecciones en la Comunidad Valenciana, pero sólo de pensar que pueden quedar otros dos años con esta gentuza al frente de mi tierra se me llevan los demonios.

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