La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 13 de junio de 2013

¿Estamos realmente ante el fin del bipartidismo?
















Ante el gran número de encuestas publicadas en las últimas semanas los medios de comunicación y las redes sociales han planteado una pregunta: ¿Estamos ante el fin del bipartidismo? Las encuestas (es decir, los resultados del voto directo) dicen que sí, pero a partir de estos datos brutos se hacen dos interpretaciones.
La primera de las interpretaciones es que sí, que estamos ya en un sistema de 4 partidos nacionales (dos grandes y dos más pequeños) como al principio de la transición, sin embargo hay otra interpretación que dice que esto es un efecto temporal de las encuestas y que realmente de haber unas elecciones ahora volveríamos a un bipartidismo real aunque algo menos acusado.
En mi opinión ambas teorías son erróneas en su proyección. Voy a intentar explicar por qué.

Creo que el origen de todo se debe a los resultados extremadamente novedosos que están dando las distintas encuestas. Ahora mismo hay una realidad que las empresas de demoscopia no saben gestionar, que es la altísima abstención declarada y el alto grado de falseamiento en la respuesta de qué se votó en las elecciones pasadas. Como las empresas no saben cómo gestionar este vacío cada una hace lo que le da la gana.
Hay algunas que intentan ser relativamente fieles a la intención de voto declarada (aunque siempre corrigiendo algo hacia los partidos mayoritarios) como metroscopia, y por eso les está saliendo un esquema donde en 15 puntos hay 4 partidos políticos. Sin embargo otras (como el CIS o la empresa que hizo las encuestas para La Razón) tienden a pensar que todo el abstencionismo y quienes falsean su voto del 20-N al final van a votar al partido del que se han despegado, que es mayoritariamente el PP. Como ya he explicado esta forma de cocinar me parece una absoluta arbitrariedad creada para generar un esquema fácil de previsión de resultados y/o para satisfacer al medio de comunicación que te compra las encuestas.
Pero en cualquier caso la realidad es que no sabemos qué va a pasar con la gran masa de abstencionistas y desafectos. ¿Van a votar? ¿Van a cambiar su voto respecto a las elecciones anteriores? ¿Se quedarán al margen del sistema?

Viendo que las encuestas no son suficientes (por lo menos en aquellos apartados que componen la base de la futura cocina de la estimación electoral) creo que debemos intentar valorar factores adicionales. Entre esos factores está el clima social, la opinión ciudadana sobre otros factores que no impliquen directamente a los partidos y las experiencias que observamos en países de nuestro entorno y/o situación.
Creo que no es desconocido para nadie que el clima social es claramente adverso al dúo PP-PSOE. Una parte posiblemente mayoritaria de la población culpa a ambos, PP y al PSOE, de la crisis actual. Que culpe a ambos no implica que los culpe con la misma intensidad, pero eso no quiere decir que no esté decepcionado con ambos, que lo está. Cualquiera de estas personas son potenciales votantes de otras formaciones y de la abstención y pensar, como piensan las cocinas de las encuestas, que van a seguir votando al “menos malo” me parece un poco absurdo.
Cuando las encuestas preguntan a los ciudadanos sobre valoraciones de los líderes, sobre la necesidad de regeneración democrática o sobre la situación política y económica vemos también unas tendencias claras. El presidente del gobierno cuenta con la desaprobación de 4/5 del país, la ciudadanía considera que la situación política y económica del país es horrible y la mayoría de votantes quieren una regeneración de la democracia. En este contexto plantear que el PP podría sacar el 35% de los votos en unas elecciones me parece ciencia-ficción.
Por alguna razón incomprensible los “especialistas” tienden a pensar que la gente es irracional o incluso sumisa. Piensan que los esquemas tradicionales de afección política y voto son tan fuertes que los ciudadanos no pueden salir de esa tela de araña. Ignoran que en países de nuestro entorno y nuestras características, como Italia o Grecia, los esquemas políticos han saltado por los aires. Incluso en Portugal hay un sistema de 5 partidos donde el bipartidismo retrocede poco a poco. ¿Por qué en España no? La anormalidad sería que en España se mantuviese el bipartidismo.

La situación actual de España es, con pocas dudas, una situación parecida a la de la transición con dos partidos grandes y dos un poco más pequeños, aunque un poco más escorada a los pequeños que aquella vez. IU y UPyD sacarían cerca de un 25% de votos entre los dos mientras que el PP y el PSOE sacarían alrededor de un 50%. Esta es la situación hoy, en primavera de 2013, pero es la situación de este momento y es susceptible de cambiar.
Los grandes partidos piensan que si las circunstancias de desafección cambian van a recuperar terreno. El PP piensa que si la economía vuelve a crecer a finales de 2014 y se consigue crear algo de empleo mejorarán algo los resultados de las encuestas actuales. Pero esta visión no es más que un autoconvencimiento patético que no se puede creer nadie. Que el país crezca un 0,5% no va a servir para casi nada y crear algo de empleo no va a paliar ni remotamente la enorme sangría que ha generado 2012 y va a generar 2013. La desafección hacia el gobierno no va a disminuir, al contrario, irá en aumento poco a poco ante la degradación de las condiciones de vida de la gente.
El PSOE cree que en cuanto Rubalcaba salga de la secretaría general y tengan un nuevo candidato subirán en las encuestas. La argumentación es relativamente razonable y seguramente eso es lo que pasará si no las realizan muy tarde (posiblemente en ese momento superarán al PP en intención de voto), sin embargo el argumento tiene un problema: El PSOE tiene gran competencia en su campo y pierde votos por todos lados. La sangría hacia IU no parece que vaya a cesar y también puede perder votos hacia UPyD y otras fuerzas. El voto que va a IU difícilmente a volver al PSOE y eso es lo que el PSOE no quiere entender.
La tendencia del país es, pues, desgaste del PP y PSOE y crecimiento de otras fuerzas (IU, UPyD, EQUO, etc.) y esta tendencia no parece que vaya a cambiar. Puede que haya algo de trasvase de voto del PP al PSOE, pero con esta realidad económica y con esta degeneración política nada hace prever que antes de 2015 esta tendencia de dispersión de voto pueda ser revertida.
De todas formas sí hay algo que favorece al PP y al PSOE, que es el sistema electoral. A pesar de la desafección política estos partidos van a mantener más poder político del que deberían tener gracias a un sistema electoral que los beneficia, y posiblemente esto pueda influir en el comportamiento electoral en las circunscripciones más pequeñas.

En cualquier caso creo que el error básico de todas las extrapolaciones que se están haciendo hacia el futuro es que se está suponiendo que la oferta de partidos va a quedar estática, y esto no va a pasar. Ni el PP va a aguantar solo indefinidamente en el terreno de la derecha (bien por la llegada de un partido descaradamente neoliberal, bien por el crecimiento de un partido de extrema derecha) ni los experimentos del tipo M5S italiano van a pasar por estas tierras sin quedarse.
Se oyen cantos de sirena continuamente sobre nuevas plataformas y opciones políticas. Hace unos meses se creó el Partido X, partido a caballo de los partidos piratas y el 15-M, que por ahora está en silencio relativo. Parece ser que también muchos miembros de la asociación Democracia Real Ya quieren organizar una plataforma electoral y también se está hablando durante largos meses de la entrada del juez Garzón en la política (la última noticia decía que lo haría acompañado de veteranos izquierdistas). También hay que tener en cuenta a EQUO, que aliado con el partido verde europeo podría darle un buen resultado en las próximas europeas y alzarlo como 5º actor político.
Hay gente que piensa que esto traería mayor competencia al terreno de la izquierda y que tampoco cambiaría nada en lo que al voto conservador se refiere, pero se equivocan. Porque estos partidos y plataformas del estilo del Partido Pirata tienen un potencial importante para atraer el voto liberal, los partidos indignados también tienen un perfil adecuado para que los voten muchos ciudadanos conservadores (véase cuanto voto ex de Berlusconi ha conseguido Beppe Grillo) e incluso el partido verde EQUO puede atraer votos de muchos ciudadanos moderados.
Cuando un país tiene altas tasas de abstención declarada como tenemos ahora en España, aparecen partidos y plataformas que buscan captar ese voto. En el territorio ideológico en el que haya abstencionistas aparecerán partidos, no tengáis ninguna duda.

¿Está, pues, el bipartidismo acabado? Todo apunta a que sí. Hoy por hoy muy probablemente ya lo está pero la cuestión no es si vamos al sistema de 4 partidos desigual o no, la cuestión es que para cuando tengamos elecciones esta realidad virtual del sistema de 4 partidos puede haber sido incluso superada.
El país no va a caer de nuevo en esta partitocracia dual, de hecho la única manera de evitar el desplome del bipartidismo tácito sería una apertura en los partidos tradicionales que hiciese que los representantes políticos no dependiesen de las cúpulas y sí de los electores, generándose una diversidad de tendencias dentro de los partidos y una nueva realidad de “voto individual” por parte de los representantes de los ciudadanos. Y eso no eliminaría el bipartidismo pero sí eliminaría la partitocracia, lo que al fin y al cabo supondría, también, un cambio radical en nuestra política.
Si esto no pasa (y difícilmente pasará sin un gran castigo electoral de por medio) nuestro inevitable futuro es un pulverizado de partidos y de voto tan sólo disimulado por la gracia del sistema electoral.

9 comentarios:

  1. Una buena entrada donde las haya, vengo del Paísy pocos blogs me habian parecido interesantes. Espero que se cumplan tus previsiones, el bipartidismo en este país, según mi opinión solo nos ha dejado el caciquismo del franquismo y la autocracia bimodal que sufrimos actualmente.

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  2. Contra el Aforamiento de los políticos

    http://www.milprofesionales.org/diputados-que-todavia-no-han-renunciado-a-ser-aforados/

    Un saludo

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  3. Pienso, con toda sinceridad, que la calidad democrática no depende tanto del número de partidos en liza como del "sistema" electoral. En ese sentido, mi opinión personal es que debería abandonarse el sistema proporcional por circunscripciones provincial e ir a un sistema proporcional puro en circunscripciones regionales y en el que los electores pudieran señalar libremente el orden de prelación de los candidatos de la lista, e incluso incluir en ella hasta un tercio de candidatos de otras formaciones.
    Por otra parte, y también personalmente, preferiría la elección de los diputados en circunscripciones unipersonales: una circunscripción, un diputado, y un senado no electivo en el que estivieran representados los gobiernos de las comunidades autónomas, con un voto ponderado para cada una de ellas, por ejemplo, uno por millón de habitantes, con un mínimo de uno por comunidad autónoma y cinco como máximo.
    Saludos afectuosos desde las islas Canarias.

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    1. Hola Harendt,

      Sí, es verdad, la calidad democrática no tiene por qué depender del número de partidos, pero en el caso de España yo creo que sí que ayudaría a la misma porque solventaría el que es quizá el principal problema de nuestra democracia: La dualización de todas las opciones políticas en un sistema partitocrático de cúpulas.

      Por esta misma razón no estoy conforme, para España y en este momento, con un sistema electoral uninominal, precisamente porque llevaría al mantenimiento del statu quo imperante por largos años.
      Hay quien dice que en un sistema así el diputado sería libre y podría representar a sus votantes y no a la cúpula, pero quienes hacen estos argumentos obvian que en España no se está acostumbrado a votar al diputado sino a la marca electoral. Un sistema uninominal llevaría, hoy, a un parlamento absolutamente dual con alguna excepción porque entrariamos en lo del voto útil y en votar a la marca independientemente de quien la represente.

      Así pues considero que necesitamos un sistema que de mayor proporcionalidad, y si puede ser con listas abiertas para mejorar el tema de la representatividad mejor. Es importante que la ciudadanía salga del círculo vicioso de A o B, del voto útil y demás situaciones nos han marcado a sangre y fuego durante 30 años.

      Saludos!

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  4. A mí me parece que el único medio de cambiar las cosas (por medios pacíficos) es cambiar la ley electoral. Para lo cual, creo que tendrían que ganar las elecciones partidos minoritarios, en una proporción suficiente como para conseguir llevar adelante la iniciativa. Hay que tener en cuenta que se opondrán al cambio el PP, el PSOE y los partidos nacionalistas. ¿Alguien ha calculado qué composición debería tener la Cámara para que esta situación se diese? ¿Es verdaderamente posible o una fantasía?

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    1. Hola Antonio,

      Posible es, tan sólo hay que sacar más votos que los partidos tradicionales, el único problema es que cuando un partido nuevo llegue al poder lo hará probablemente favorecido por esa ley electoral, y entonces habrá que ver que lo cambie.
      La dificultad estriba, también, en que si la mayoría de votos van a partidos minoritarios estos se van a ver perjudicados por el sistema electoral, y entonces su victoria debería ser mayor.

      Hay otro camino, que es que los mayoritarios condicionen la formación de gobiernos y entonces podrán exigir un cambio del sistema electoral. Esta vía parece más probable y, sobre todo, más rápida.

      Hay un problema adicional y es que la constitución dice que la circunscripción electoral debe ser la provincia. Esto es un hándicap para la proporcionalidad (aunque se podría trampear el sistema para mantener la provincia pero hacerlo proporcional) y entonces se tendría que cambiar la consititución por 3/5 del parlamento.

      Saludos,

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    2. No me acaba de quedar claro. Para empezar, dudo que un solo partido minoritario arrase en unas elecciones con la ley actual. Más bien se trataría de que un par de estos partidos minoritarios sacasen suficientes escaños como para aliarse entre ellos y cambiar la Ley. Lo necesitarán para asegurase futuras victorias electorales. El problema es que PP, PSOE y nacionalistas (en la oposición en ese momento) probablemente sumen suficientes escaños para bloquear la Ley.

      Esta frase tuya no la entiendo: “Hay otro camino, que es que los mayoritarios condicionen la formación de gobiernos y entonces podrán exigir un cambio del sistema electoral.” Si es una errata, y donde dice “mayoritarios” querías decir “minoritarios”, los aliados de PP y PSOE suelen ser nacionalistas, opuestos al cambio de la Ley.

      Quizá la única manera de cambiar esta Ley sea una presión popular suficientemente decidida.

      Gracias por responder.

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    3. Perdón, quería decir minoritarios no mayoritarios, tienes razón.

      La posibilidad de que varios minoritarios tengan escaños suficientes para cambiar la ley mientras sigan siendo minoritarios es muy complicado. Sin cambiar la constitución podrían necesitar el 70% de los votos, y si hay que cambiarla por 3/5 todavía más.

      Lo de la presión popular por supuesto es un camino, pero el que los minoritarios condicionen la reforma también. No siempre el PPSOE va a poder pactar con los nacionalistas, de hecho por las últimas encuestas no va a salir mayoría.
      Tan sólo quedaría la opción de depender de uno o varios minoritarios nacionales o un pacto PP-PSOE que es lo que yo creo que va a pasar.

      Saludos,

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