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lunes, 10 de junio de 2013

¿Qué hay que hacer con las pensiones?


















El pensionazo está a la vista. El grupo de expertos que formó el gobierno para que lo asesorasen en la futura reforma de las pensiones ya ha emitido un informe aprobado por la inmensa mayoría de ellos en el que sugieren que a partir de ahora las pensiones se actualicen y se cuantifiquen en función de un factor de sostenibilidad que depende de varios factores como la esperanza de vida, ingresos del sistema, etc.
La implantación de este sistema llevaría a que las pensiones de los futuros pensionistas sean sustancialmente más bajas que las actuales y, también, a que las pensiones se dejen de actualizar con el IPC, lo que implicaría muy probablemente a una práctica congelación de las mismas durante los próximos años, reduciendo el poder adquisitivo de los actuales jubilados.

Esta propuesta, de llevarse a cabo, representaría un cambio radical de la realidad de las pensiones públicas en España bastante mayor que el de la última reforma, la que marcaba la jubilación a los 67 años. No sólo es que vayamos a trabajar más años como en la reforma de 2011 sino que ahora nos encontramos con una futura pensión indeterminada, con una cuantía que no podemos predecir y que está sometida a la benevolencia de los gobernantes. Claramente se está empujando a la gente a los sistemas de pensiones privados y aunque eso es algo se que lleva haciendo desde hace 20 años ahora se hace con mayor intensidad.
¿Dónde está el problema? ¿Realmente los miembros del comité de expertos son unos vendidos a la patronal bancaria y de los seguros? ¿O realmente el sistema es insostenible y hay que reformarlo? Las preguntas son muchas y creo que estamos errando bastante el tiro posicionándonos en una de estas dos posturas simples pero contrarias: La de que el sistema de pensiones público es insostenible, y la de que esto no es más que un ataque del capital contra los trabajadores.
La realidad es bastante más compleja que eso y si bien hay parte de razón en ambos posicionamientos creo que debemos fijarnos bien en la naturaleza del sistema para entender los problemas (que los hay) y por qué las soluciones son claramente un fraude a la sociedad.

Nuestro sistema de pensiones es un clásico sistema de reparto donde las cotizaciones de los actuales trabadores deben pagar las pensiones de los jubilados. Las cotizaciones sociales se obtienen por los ingresos de la S.S, que pagan tanto los trabajadores por cotización directa como las empresas por sus trabajadores.
Es un sistema directo, que se basa en el equilibro entre cotizantes y beneficiarios. Hay otros sistemas en el mundo que se llaman de capitalización pero no voy a entrar ahí porque sería muy largo. Ya hablé una vez de ellos aquí.
¿Dónde está el problema de este sistema tal y cómo está planteado? Pues que si hay más dinero a repartir (en pensiones) que dinero que entra en el sistema (en cotizaciones) entonces el sistema no se puede mantener. Se creó en su momento un fondo de reserva de la S.S para poder cubrir esta diferencia si se daba alguna vez, el problema es que este fondo podría aguantar unos cuantos años para cubrir las diferencias coyunturales pero no durará para siempre en el caso de tener un desequilibrio estructural. Actualmente ya se está usando el fondo de garantía de pensiones para pagarlas.
¿Existe ese desequilibrio estructural? Aunque ahora se esté usando el fondo de garantía realmente no lo hay, el desequilibrio es coyuntural y se debe a que hay 6 millones de parados. Si el país tuviese 3 ó 4 millones de parados no habría desequilibrios y el sistema llegaría perfectamente…Pero por ahora. Porque hay tres factores que hacen prever que el sistema no va a ser sostenible en el futuro: El aumento de la esperanza de vida (que nos dará una población pensionista mayor en el futuro), el descenso de la natalidad (que hará que entren menos cotizantes en el sistema) y el descenso de los salarios (proceso que se está dando y que redundará en menores cotizaciones).
El equilibro estructural se podría hacer cambiando alguna de esas tres tendencias. Se ha intentado hacer sustituyendo la natalidad por inmigración pero es un hecho que no ha funcionado, por varias razones. Lo de disminuir la esperanza de vida o acabar con pensionistas no parece muy humano así que no se plantea. Finalmente sí habría una buena política que sería aumentar los salarios para que aumentasen las cotizaciones, pero esto choca frontalmente con la “devaluación interna” que nos están imponiendo y, también, con el terrible sistema de competencias salariales de la globalización. O sea, que mientras tengamos este tipo de capitalismo nos podemos olvidar de que suban los sueldos de forma general.

¿Entonces el sistema de reparto, tal y como está planteado en España, es insostenible? Sí, tal y cómo está planteado en España sí, pero eso no quiere decir que esta reforma sea buena.
Lo que han hecho estos expertos es decirnos precisamente esto, que el sistema no es sostenible, y sin cambiar las bases del sistema (cotizaciones sociales transferidas a pensionistas) han hecho que este sea sostenible creando el factor de corrección, para que lo que entre sea igual a lo que sale. Y como cada vez va a entrar menos pues entonces las pensiones serán cada vez más bajas. Los expertos han hecho un maravilloso ejercicio de economía doméstica, lo que pasa es que un estado no es una casa y la economía doméstica no vale para arreglar los problemas sociales y económicos.
Volvemos al mismo punto que en los debates sobre el déficit del estado ¿dónde está el problema, en los gastos? No, el problema está en los ingresos. El problema del sistema de pensiones no está en que se gaste mucho, el problema es que se recauda menos de las necesidades que tenemos y eso es lo que hay que tratar.
El punto clave aquí es ¿se puede recaudar más en cotizaciones sociales? Yo creo que no, pues creo que las cotizaciones sociales para las empresas ya son lo suficientemente altas y para los trabajadores se podía aumentar algo, pero tampoco demasiado. Así pues el problema es que nuestro sistema no tiene una fuente suficiente de recursos y hay que buscarla por otros lados.
No olvidemos nunca que la política social no es un problema de economía y de matemáticas simplemente, sino que aquí hay unos fundamentos éticos y morales que hay que preservar. Nuestra obligación como sociedad avanzada es dar una jubilación digna a nuestros mayores y ese es un punto que no podemos olvidar. Las reformas se tienen que hacer garantizando esto, sino no nos valen. Y esta de los expertos no nos vale porque no garantiza pensiones dignas.

¿Cuál es la solución? Pues buscar nuevas fuentes de ingresos más allá de las cotizaciones sociales. Por ejemplo el impuesto sobre hidrocarburos podría usarse para financiar las pensiones, o se podría usar la tasa sobre las transacciones financieras o cualquier otro impuesto. También podría complementar el gobierno el sistema mediante transferencias que provendrían de su propia recaudación. Hay mil opciones.
Yo creo que lo de la tasa a las transacciones financieras es una buena idea para otorgar recursos a los sistemas de pensiones de reparto y así equilibrar la ecuación. Hay países que tienen recursos naturales y pueden usarlos para estas cosas pero nosotros no tenemos y tenemos que buscar otras fuentes.
Démonos cuenta también que usar más fuentes de recursos para poder consolidar el sistema de reparto ayuda mucho a la versatilidad económica. Yo, por ejemplo, soy partidario de bajar las cotizaciones sociales a las empresas pero, en cambio, subirles el impuesto de sociedades. Con un sistema de pensiones de reparto tan rígido esto sería un problema porque le quitaríamos dinero a las pensiones, pero si se puede cambiar el sistema para usar otras fuentes podríamos usar las cotizaciones sociales como parte de la política impositiva de forma más libre y más conveniente a la economía nacional.
Se me ocurren muchas más opciones para crear un sistema algo más “mixto”. Por ejemplo, se podría fijar una base (la pensión mínima no contributiva) que se debería financiar por los presupuestos del estado o por alguno de los impuestos del sistema. Estos primeros 400 euros (casi) estarían cubiertos por los presupuestos del estado y todo lo que falte de la pensión hasta llegar al total sí estaría cubierto por el sistema de reparto tradicional en base a las cotizaciones sociales. Ahí sí que podríamos usar ciertos sistemas de ajuste o sostenibilidad, siendo el objetivo del sistema avanzar hacia una consolidación de la base mínina (ir subiendo esa pensión mínima) para darle menor incertidumbre al sistema.

Nos quieren decir que el sistema de pensiones no es sostenible y endosarnos la idea de que la solidaridad intergeneracional del sistema de reparto no se puede mantener, pero eso es mentira. No es el sistema de reparto, no es la solidaridad intergeneracional lo que no es sostenible, son las rigideces estructurales de nuestro sistema de pensiones que es algo muy distinto.
Formas de solucionar este problema hay muchas y no tienen por qué pasar por una reducción de pensiones como nos están haciendo creer. Vuelvo otra vez a decir lo que dije cuando hablábamos del salario mínimo: Un país con 30.000 euros de PIB per cápita no se puede permitir estas fechorías sociales. No hay justificación ni derecho a hacerlo cuando tenemos otras muchas alternativas que podrían funcionar.

4 comentarios:

  1. La verdad es que no me gusta lo que propones aquí, Pedro.

    En todo caso, Suecia tiene un modelo en esto que, oh, me gusta bastante...y eso que no soy muy amigo de lo sueco. ¿Lo conoces? De manera que el pensionista va envejeciendo, recibe menos pensión.

    También el que más me gusta de momento es el sistema australiano.

    The world desperately needs to look at Australia's superannuation scheme.

    El empleador paga un 10% del salario de su empleado a un fondo de pensiones, que no puede tocar el empleado hasta que se jubile obviamente. En este sistema, no hacen falta las pensiones públicas en la mayoría de casos, salvo para gente "pobre" o los dichosos empleados del estado como los militares y los diputados del parlamento.

    Este sistema además contribuye a más ahorros domésticos, en consecuencia, los bancos piden menos dinero prestado del extranjero.

    Saludos







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    1. Hola Alfredo,

      Lo que estás proponiendo son sistemas de capitalización (parcial) y por eso los estás defendiendo. Yo defiendo aquí un sistema tradicional de reparto, con entradas a base de impuestos y salidas equilibradas. Los sistemas son radicalmente diferentes.
      Tienes un link en el texto sobre mi escrito de hace 2 años y medios sobre los sistemas de capitalización, que sé que leíste porque hay un comentario tuyo.

      Pagar menos a un señor conforme envejece (y por tanto puede necesitar más dinero por dependencia) me parece una canallada. Igual no querías decir eso y no es así como funciona el sistema. Es que si acaso debería ser al revés.

      Y que los planes de pensiones contribuyan al ahorro...Toma claro, pero también disminuyen el consumo, aumental la especulación financiera, pueden llevar a potenciar una burbuja inmobiliaria (aunque con los préstamos entre bancos de distintos países se puede sacar recursos para la misma de allí) y otras muchas consecuencias.
      Todo lo que das por un lado lo quitas por otro.

      Saludos,

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  2. Hola Pedro:

    Ah, acabo de releer tu escrito -- Lo recuerdo muy bien ahora.

    Sí, je, es al revés lo que decía - se le pagaría más conforme vaya envejeciendo. Es que iba a dejarte un enlace al artículo en inglés pero veo que no salió bien por problemas informáticos que tuve el otro día.

    Tu último párrafo no me parece justo aquí - ¿cómo que "aumenta" la especulación financiera, Pedro?

    ¿Disminuye el consumo? Yo defiendo eso, aunque ciertamente en determinados países no sé si sería del todo positivo (España por ejemplo).

    Este es el enlace que quería ponerte:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Superannuation_in_Australia

    Como ves, ese sistema no ha provocado ese escenario apocalíptico que has pintado.

    Saludos

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    1. Aha, veo que en Austrialia hay otro sistema mixto entre capitalización y reparto, parecido al Sueco.

      Mira Alfredo, esto de los sistemas de capitalización (parcial, porque totalmente sería un peligro absoluto) puede salir bien o se puede convertir en una verdadera estafa. Yo he estado en Argentina y he conocido qué pasó con los fondos de pensiones privados y sistemas de capitalización que hubo en Argentina y en Chile en la época de las dictaduras de esos países (el "liberalismo pinochetista" que he visto por ahí), y te aseguro que la cantidad de gente que se ha quedado casi sin pensión es enorme y terrible.
      Si la gente quiera capitalizar que lo haga, hay planes de pensiones privados. Alguna pequeña parte de capitalización dentro del sistema público no me asusta (cuando se haya superado los límites mínimos siempre), pero la capitalización tiene un peligro grande como he podido comprobar. La base del sistema debe ser de reparto.

      Y claro que aumenta la especulación financiera. Cuando los bancos disponen de fondos que no van a poder ser tocados en décadas entonces los pueden usar fácilmente en operaciones riesgosas y especulativas. También podrían no hacerlo, ciertamente, e invertir en cosas más prudentes.
      Al final el problema es de regulación y de ética, pero la potencialidad especuladora existe.
      A ti no te gusta el "consumo" pero hay una realidad: El consumo suele ser menos especulativo que la inversión y suele estar más dirigido a la economía nacional, lo que no quiere decir que no pueda entrar en espirales especulativas como ha pasado con la vivienda (aunque aquí hay un doble carril, pues también hay que considerar la especulación en la financiación de la burbuja).

      Saludos,

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