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jueves, 11 de julio de 2013

Convocatoría Cívica y la estrategia política para el cambio















Como seguramente sabréis hace unos días se presentó Convocatoria Cívica, una plataforma compuesta por destacadas personalidades de izquierda que promueve una candidatura electoral que lleve al gobierno una política de cambio real que revierta el austericidio, la destrucción del estado del bienestar y la profunda degradación política de nuestra democracia. Entre los firmantes destacados están el exministro de UCD Federico Mayor Zaragozá, el juez Baltasar Garzón, el economista Juan Torres López, el periodista Ignacio Ramonet o el exsindicalista Antonio Gutiérrez.
Técnicamente la plataforma no ha dicho que se vaya a presentar a las elecciones, aunque no lo descarta. Su propuesta es bastante difusa por lo que se supone que contempla tanto la promoción de una plataforma electoral como el apoyo a una eventual “gran coalición” de las fuerzas de izquierdas con las que comparta un programa mínimo.

Quería enlazar esta noticia de la creación de Convocatoria Cívica con este escrito de mi colega blogger Don Ricardo Royo-Villanova en su blog “A sueldo de Moscú”. En el texto Don Ricardo pedía una gran “ola” ciudadana que pase por encima de los partidos y que reuniese candidaturas ciudadanas y partidos políticos en una misma plataforma. Unos días después Don Ricardo, en plena compulsión redactora, escribió esta otra entrada sobre el mecanismo ideal para unas primarias abiertas, que vino a colación de las noticias que indicaban que IU estaba planteando una candidatura unitaria para presentarse a las elecciones europeas.
Si leéis el primer comentario (que es mio) veréis como expreso serias dudas sobre la conveniencia de hacer algo así precisamente en las elecciones europeas. Ya tengo dudas por defecto sobre estas candidaturas unitarias de izquierdas como escribí hace casi dos años aquí aunque en una situación como esta quizá sean necesarias, pero mi problema principal aquí es una cuestión de estrategia. Paso a explicar por qué.

Para empezar tengo que repetir una cosa que ya he dicho: España necesita un movimiento ciudadano “indignado” que se articule electoralmente. Necesitamos plataformas ciudadanas al margen de los partidos, algo así como el M5S de Beppe Grillo aunque a ser posible algo menos personalista, histriónico y confuso. Esta plataforma tendría como destinatarios claros a todos aquellos indignados con el sistema político y los partidos, aquellos que entienden que esta crisis es una verdadera estafa hacia los pueblos a los que se oprime y se hace perder el futuro para mantener en pie el sistema y pagar las deudas de los poderosos. Una plataforma que, sin etiquetas antiguas, recogiese los anhelos de esos indignados vengan de donde vengan.
Este es un espacio electoral a explotar y creo que hay que rellenarlo para movilizar electoralmente todo este voto. Tengo bastantes dudas de que una plataforma como la de Mayor Zaragoza y Garzón pueda movilizar este voto por varias razones (porque es gente bastante mayor, que viene de la “vieja política”, etc.), pero su intento es loable y estoy seguro que conseguirán su espacio político y podrán ser útiles de una forma u otra.
Bien, junto con este espacio aún por construir hay otros dos en la izquierda. Uno de ellos es el post-comunista, que es el que conocemos en España hasta ahora y que está nucleado en torno a izquierda unida. El otro espacio sería el que voy a llamar “ecosocialista-radicaldemócrata”, espacio que ocupa una izquierda no marxista y sí defensora de ideales bastante diversos pero compatibles: La radicalidad democrática, la economía del bien común, el decrecimiento, la economía verde, la democracia directa, etc. En este espacio estarían partidos como EQUO y Compromís, quizá ANOVA y otros menores.

¿Cuál es la apuesta de mucha gente? Pues que estos tres grupos se unan en una candidatura unitaria, y como quiere IU (para capitalizarlo ellos) ya en 2014 en las elecciones europeas. Y aquí es dónde yo me opongo por considerarlo contrario a la estrategia adecuada.
Uno de los factores, quizá el principal, por el que no paramos de plantear coaliciones en el terreno de la izquierda es el sistema electoral. Nuestro sistema electoral castiga a los partidos minoritarios nacionales, que necesitan enormes cantidades de votos para conseguir representantes debido a nuestro enorme número de circunscripciones pequeñas. Es lógico pues que se quieran unificar fuerzas para poder “vencer” al sistema electoral en unas elecciones nacionales o en comunidades con muchas provincias, pero este problema no está en las elecciones europeas. En las elecciones europeas hay circunscripción única así que con pequeños porcentajes de voto puedes conseguir representación. Así pues si hay unas elecciones en que las fuerzas políticas pueden presentarse en solitario son estas.
Además aquí hay un segundo problema, y es que no sabemos qué fuerza tiene exactamente cada uno de los grupos de “izquierda” que he definido anteriormente. Una de las razones por las que no ha salido nunca un partido verde en España (y por la que cuesta que aparezcan opciones nacionales en general) es por el sistema electoral. Muchos eco-socialistas votan a IU por aquello del “voto útil”, y otros votan incluso al PSOE por la misma razón. En estas elecciones europeas, además, EQUO tiene mucho que ganar porque va a estar sostenido por uno de los grandes grupos del parlamento europeo, el grupo verde. Los verdes son poderosos en países como Alemania y desde el punto de vista de un ciudadano español simpatizante de esta corriente política estas elecciones europeas son la mejor oportunidad que han tenido de votar un partido verde en España. Las estimaciones dicen que podría conseguir un par de eurodiputados si va coaligado con Compromís como todo indica que pasará.
Por otro lado tampoco sabemos qué fuerza tendría la electoralización de esta izquierda indignada y arraigada en los movimientos sociales como la PAH y similares. Ante las dificultades provocadas por el sistema electoral creo que el gran momento para hacer una lista electoral de esta naturaleza son las elecciones europeas próximas.

Hay veces que la unión no hace la fuerza. Yo, que soy valenciano, he visto recientemente el caso de Compromís y Esquerra Unida que, separadas, han obtenido muchos más votos que juntas. A veces los electorados potenciales de los partidos se desaniman y desmovilizan ante los aliados “incómodos” con los que se presentan los suyos.
Hay que valorar bien, pues, el beneficio electoral de la unificación de varios partidos en una única candidatura respecto al hecho de que vas a desmovilizar a muchos votantes potenciales si la haces. Si el sistema obliga es mejor la coalición, pero si no obliga es mejor que cada uno vaya por separado.
Como para 2015 el sistema electoral no obliga yo soy partidario de que cada uno vaya por su lado y que valoremos qué fuerzas sociales tiene cada uno. Luego, en base a estos apoyos, se pueden encarar unas negociaciones entre partidos y plataformas. Esto tendría dos ventajas positivas fundamentales en el caso de que finalmente fructificase una coalición para las elecciones generales: Evitaríamos que eso pareciese IU&Asociados generando una verdadera coalición heterogénea, y el programa que saldría de allí sería posiblemente menos maximalista y más arraigado a lo que son las demandas sociales de base.

Pero, además de todo esto, creo que hay otra ventaja fundamental que tiene que ver con la estrategia política y el aprovechamiento de las circunstancias y los tiempos del país. Mirad, como dije en el comentario en el blog de Don Ricardo yo creo que este país quiere “sangre” política. Aquello del “voto útil” y de votar a la contra para que no gane el otro todavía está arraigado en este país, pero aún así la gente está asqueada con sus partidos de toda la vida. Hay mucha gente que votaría al PP en unas elecciones generales pero que está asqueada y avergonzada con este partido, y exactamente lo mismo con vale para el PSOE. Esto nos puede parecer incomprensible y absurdo pero es así.
El pensamiento general del país es que las elecciones europeas no valen para nada. A pesar de que PP y PSOE han sacado tradicionalmente muchos votos en esas elecciones mi intuición política me dice que esta vez no va a ser así. Si hay una oportunidad de que los votantes fieles del bipartidismo castiguen a sus partidos va a ser esta.
Por lo tanto no sería inteligente limitarle las opciones al ciudadano cabreado. Démosles a los ciudadanos suficientes opciones distintas para que, conocedores de que su voto vale poco tirando a nada, se animen a votar cosas nuevas. No hacer una gran coalición que pueda despertar los recelos de tu electorado es lo mejor en esta situación.
Y si esto es como yo digo, que creo que sí, entonces el batacazo del PP y el PSOE va a ser de carrito. Ya sea porque la gente vote IU, EQUO-Compromís-Verdes o el partido indignado, o porque voten UPyD, al partido de Mario Conde o al sursum corda, creo que lo fundamental es que el bipartidismo se hunda en esas elecciones. Hay que generar la sensación de que el bipartidismo se ha acabado.

Los grandes estrategas militares siempre han dicho que el factor moral y anímico es muy importante para ganar guerras. La historia está llena de pequeñas batallas cuyo valor militar era a priori simbólico y que, al ganarse, han generado una ola de moral en el victorioso y de miedo en el derrotado que han cambiado el sentido de una guerra. Esto a priori por supuesto no se sabe pero es importante tener claro el concepto: Es importante la moral, el factor anímico, y una pequeña victoria puede representar un revulsivo increíbles.
Imaginemos esta situación. Como preveo el bipartidismo se pega un batacazo y todos los nuevos grupos que he comentado sacan representación. Para nuestro caso imaginemos que IU saca un buen resultado (imaginemos un 13-15% de votos, que es el que tiene en algunas encuestas), imaginemos el par de diputados de EQUO-Compromís y alguno también de esta plataforma indignada. No es una situación nada descabellada ¿verdad?
Después del duro golpe que se llevaría el bipartidismo sería muy importante marcar este mensaje: El bipartidismo se ha acabado. Ojo, esto ciertamente es una pequeña mentira o una exageración si queréis pues unas elecciones europeas con los condicionantes comentados tampoco es para hundir un régimen, pero insisto en el factor anímico. Este mensaje calaría entre parte importante de la ciudadanía e, incluso, sembraría el pánico entre el PP y el PSOE pensando que quizá se les acaba el gran pastel.
Y entonces es cuanto estos tres movimientos, exitosos en las elecciones y con las fuerzas bien medidas, deberían establecer conversaciones para una gran coalición político-ciudadana que se fragüe alrededor de todo lo que une a estas fuerzas. Y si estas conversaciones y esta hipotética coalición implica primarias abiertas a los ciudadanos tanto para candidatos como para propuestas para incluir en el programa electoral pues miel sobre hojuelas, el efecto movilizador sería mayor.

En esa situación es cuando realmente se podría generar lo que se está pretendiendo generar, esa sensación de fin del bipartidismo, la sensación de que por fin hay una alternativa, y la sensación de que los dos grandes partidos son rémoras que se están hundiendo irremediablemente.
Tengamos en cuenta que hay muchos ciudadanos que, desgraciadamente, siguen la corriente política dominante y hacen lo que ven o les cuentan los medios. En el ciudadano español medio está la idea de que sólo hay dos partidos con posibilidades reales, PP y PSOE, y la mayoría participa en esta dualidad. Por eso son tan importantes los golpes de efecto y las victorias morales, porque hay que liberar al ciudadano de la telaraña que le envuelve y le dice que “esto es lo que hay” y que “no ha alternativa”. Hay que hacer ver que hay alternativa.

Quizá penséis que estoy generando un escenario de ciencia-ficción. Yo no lo creo, las elecciones europeas no están tan lejos, el PP y el PSOE son partidos que están decayendo en su apoyo popular día a día y esta plataforma de indignados no es algo que me haya sacado de la manga sino una aspiración de mucha gente y un reflejo de lo que ha pasado en otros países.
Cuando se trabaja por un objetivo hay que hacer previsiones probabilísticas, así que lo que planteo no debería ser tan raro ni un escenario desconocido. Creo que no debo ser el primero, ni mucho menos, que ha hecho especulaciones de este tipo. Ahora, tal y como están desarrollándose los acontecimientos todas las previsiones pueden quedar en nada. Igual acabamos teniendo unas elecciones generales antes que las europeas y, entonces, todo esto ya no serviría para nada.

5 comentarios:

  1. ¿"Nuestro enorme número de circunscripciones pequeñas"?

    En España solo hay 52. En el Reino Unido hay 646, en Francia 577, Alemania 299,...

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    1. Francisco,

      En Alemania el sistema es compensatorio, por lo que los electos en las circunscripciones se compensan con los de la lista nacional, generándose un resultado proporcional. En Francia la elección es en dos vueltas, lo que cambia bastante las cosas (aunque el resultado es poco proporcional ciertamente).
      El único de esos países que castiga tanto (o más) a los partidos pequeños por el tema de las circunscripciones es el Reino Unido.

      Que España tenga circunscripciones que eligen a 40 diputados y otras que eligen a 1 o a 3 me parece un sinsentido, que va tanto contra la proporcionalidad como contra la representatividad.

      Saludos,
      Saludos,

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  2. El sistema proporcional de listas cerradas y bloqueadas es, lisa y llanamente, una tomadura de pelo electoral. Y con sesenta circunscripciones electorales, ni les cuento. Lo siento, pero me quedo con el sistema electoral anglosajón: una circunscripción, un diputado; y por mayoría simple. Que se ganen el voto; que sepan a quienes representan y quiénes les han elegido. Que sepamos "quién" nos representa y a "quién" hemos elegido. Un saludo afectuoso desde las islas Canarias (con el sistema electoral más injusto y desproporcional del mundo mundial, en el que el tercer partido en votos es siempre el que gana).

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    1. Creo que sobreestimas los efectos que tendría el sistema anglosajón en España. Aquí, por lo menos en principio, sólo llevaría al mantenimiento del bipartidismo y a que la gente siguiese votando al partido y no al candidato, y por eso el servilismo de los representantes de los partidos con las cúpulas no canviaria.

      Yo creo que lo que está pidiendo el país es ir hacia mayor presentatividad. Si se puede hacer como en Alemania, donde la representatividad se compensa con una lista nacional, mejor que mejor.

      Saludos,

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    2. Muchas gracias por tu amable respuesta a mi comentario. La cuestión de todo sistema electoral es saber que priorizamos cuando lo establecemos: 1) la representación más ajustada posible de todas las opciones políticas; 2) la posibilidad de establecer gobiernos estables; y 3) la responsabilidad de los elegidos ante sus electores. Yo, evidentemente, opto por la tercera. Saludos.

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