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lunes, 1 de julio de 2013

El problema de la especialización















Un reciente estudio sobre las carreras con más salidas profesionales concluye que las carreras más demandas por el mercado laboral español son Administración y dirección de empresas (ADE) e ingeniería industrial. Después de ellas está ingeniería informática, ingeniería técnica industrial, empresariales, económicas y derecho.
Lo primero que llama la atención es que las dos carreras más demandadas (y casi todas las siguientes) son carreras muy genéricas, que abarcan un amplio espectro de posibles empleos y que están poco especializadas. Luego los estudiantes de estas carreras se pueden especializar con un máster, pero la amplitud de la formación inicial es mucha. Ingeniería industrial es una carrera mucho más amplia y genérica que, por ejemplo, ingeniería de caminos o ingeniería química, y ADE es una carrera mucho más amplia que estadística o marketing.

Desde hace muchos años se nos está inculcando, como sociedad y como estudiantes cuando lo hemos sido, la necesidad de especialización. La especialización, nos decían, llevaba a dominar perfectamente un pequeño campo concreto del conocimiento y así nos convertíamos en profesionales muy atractivos para el mercado laboral. Las carreras han tendido a crear más y más ramas cada vez más específicas y a abarcar campos cada vez más pequeños del conocimiento, quizá porque los conocimientos sectoriales se han ampliado mucho pero también por esta tendencia social.
Pero a la vista de la realidad tengo la sensación de que nos hemos equivocado. Por supuesto que hay ramas muy específicas que tienen amplias salidas profesionales y cuya especificidad en la formación es necesaria, pero hay decenas e incluso centenares de grados universitarios que crean profesionales de campos tan limitados que tienen prácticamente bloqueado el mercado laboral.
Es normal y necesario, por ejemplo, que magisterio o medicina sean carreras muy específicas que orienten al alumno hacia un tipo de trabajo específico pero ¿qué sentido tiene un grado en marketing y comunidades digitales? ¿Y en ingeniería agroambiental y del paisaje? Yo creo que no tiene ninguno. Si alguien se quiere especializar en alguna de estas cosas para eso están los másteres o la propia especialización que genera el ejercicio laboral, pero no tiene sentido que alguien estudie una formación muy específica en estos campos porque, ante cualquier oferta de empleo que no sea extremadamente específica, va a ser descartado.

Estamos en un mercado laboral y en una economía muy dinámica, algo acrecentado por esta terrible crisis que ha destruido sectores enteros. Las cosas cambian muy deprisa, los conocimientos se quedan obsoletos y la regeneración de los conocimientos tiene que ser constante.
Cuando un recién titulado entra en una empresa en la mayoría de casos no sabe hacer casi nada. La diferencia entre la teoría y la práctica y entre la generalidad del estudio y la especificidad de los procedimientos de la empresa es enorme, y hay que aprender a hacerlo todo casi desde cero. La titulación universitaria sirve como una especie de base comprensora sobre la que edificar el conocimiento que se necesita para ejercer las labores adecuadamente y no como un pozo de sabiduría con todas las respuestas para desarrollar un trabajo. La realidad va por delante de la teoría, como casi siempre.
En este contexto la especialización excesiva no aporta casi nada bueno en la mayoría de casos. Cuando se contrata a alguien no se espera que sepa hacerlo todo desde el primer día, lo que se espera es que tras un periodo de aprendizaje relativamente corto pueda desarrollar sus funciones adecuadamente. Una formación más general puede ser conveniente en la mayoría de casos (insisto, no en todos) y esto puede ser especialmente importante en ciertas zonas menos pobladas. Quizá alguien con una formación muy específica pueda encontrar oportunidades en una gran capital o en un área económica de muchos millones de personas pero ¿de qué le vale una formación muy específica a alguien que vive y quiere vivir en un área de baja población? Le vale para emigrar o, como se dice ahora, para desarrollar la “movilidad exterior”.

Además de la cuestión laboral creo que hay un segundo problema con la excesiva especialización. Hace ya más de 80 años el filósofo español José Ortega y Gasset escribió un ensayo llamado “la barbarie del especialismo”. En él Ortega hablaba de cómo la excesiva especialización había creado personas muy competentes en un área determinada del conocimiento pero analfabetos funcionales en todo lo que fuese ajeno a esa área. Ortega era filósofo, es decir, hombre de humanidades, y supongo que eso tenía mucho que ver con su visión.
Supongo que Ortega estaría acertado con esta apreciación en su época pero lo que es evidente es que hoy ese argumento es absolutamente válido. Conozco licenciados e ingenieros que escriben “a ver” como “haber”, que dicen “transgiversar” en lugar de tergiversar, que no conocen absolutamente nada de la historia de España o del mundo y son incapaces de entender un texto en un periódico o una noticia medianamente compleja, por no hablar de licenciados en derecho que no saben que el rey es inviolable por la constitución o que a un reo se le aplica el código penal que es más favorable a sus intereses si éste ha cambiado entre el hecho delictivo y la condena (esto lo he visto yo).
Claro, ¿es la universidad el lugar adecuado para adquirir estos conocimientos? ¿En una carrera técnica deben estar preocupados por estas cosas? Pues la verdad es que no sé cómo se debe orientar pero se debería intentar buscar que el licenciado del futuro no sea un analfabeto en cualquier área que no sea la suya. Y no es sólo función de la universidad ni mucho menos pero ¿debe obviar esto la universidad? Yo creo que no.
Evidentemente el hacer una carrera más genérica y menos específica no cultiva a alguien en otras áreas, pero quizá sí que es un paradigma de que el conocimiento, de forma genérica, es importante.

¡Ah! Y por cierto, no me digáis que no es paradójico. Tenemos parados extremadamente preparados en campos concretísimos pero tenemos ministros y consejeros de sanidad que no son médicos ni han trabajado jamás en el sector sanitario, ministros de exteriores que no son diplomáticos, ministros de defensa que no conocen el ejército y consejeros de educación que no tienen ni idea siquiera de teorías educativas. Ironía de época.

1 comentario:

  1. Hola.

    Es muy curioso eso que se comenta en el artículo porque, tristemente, todos conocemos alguna persona que "padece" esa especialización que le lleva a ser "inculto" en otros temas.

    Bajo mi punto de vista, creo que el origen de este gran problema NO está en la universidad sino en las etapas anteriores. Se está viendo que cada vez más temprano están forzando a los jóvenes a decantarse por las distintas ramas (bio-sanitario, ciencias sociales, humanidades...) con las sucesivas reformas educativas que ha habido: LOE, LOGSE, LOMCE...

    Yo soy de 1988 y, gracias a que tengo hermanas que me sacan más de 10 años, he podido que el nivel de exigencia ha bajado bastante, la gente no llega lo suficientemente preparada a la universidad y se les ve muy descuidados en ciertos conceptos y conocimientos que tendrían que poseer. Esto se traduce en una deficiencia en conocimientos de cultura general bastante grande.

    Creo que el lugar exacto para "atacar" es el colegio y el instituto, puesto que en esa etapa habría que formar lo suficiente a la gente para afrontar el mundo laboral, ya sea universidad o FP.

    Saludos.

    PD: Como manía personal, decir que odio esa frase de "soy de letras/ciencias", puesto que en no pocas ocasiones antes de ellas se perpetran auténticas atrocidades culturales. Y soy el primero en cometer ocasionalmente burradas culturales de escándalo, pero intento no excusarme en esas "expresiones" puesto que creo que el conocimiento es como la alimentación --> Hay que comer de todo.

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