La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







miércoles, 24 de julio de 2013

Pasividad y valores

















El otro día leía esta entrevista al historiador hispanista tejano Stanley G.Payne. Stanley Payne es un historiador bastante conocido porque ha sido prácticamente el único de los historiadores profesionales que ha validado las teorías sobre la guerra civil española del pseudo-historiador Pio Moa. A pesar de eso Payne es un historiador profesional, con el que se puede estar de acuerdo o no pero que no tiene nada que ver con Moa.
Yo discrepo bastante con muchas de las interpretaciones de Payne sobre la guerra civil, algo que tampoco me resulta especialmente problemático y que circunscribo a un ámbito más histórico que político. Los maniqueísmos y las pasiones históricas no me van. Y precisamente por eso me ha resultado muy interesante la citada entrevista, en la que Payne ha dicho cosas que llevo tiempo comentado aunque de forma un tanto desestructurara en diversos escritos.

Stanley Payne fue preguntado sobre la situación de España y la crisis actual. En la entrevista comenta que una rebelión social en España ni está ni se la espera, porque por mucho descontento que exista (y existe) el español en general es muy pasivo y está “anestesiado” por diversas razones. Pasar de la indignación a la rebelión es un paso muy grande, argumenta, y España se ha convertido en un país demasiado pasivo para llevarlo a cabo.
Payne también habla de la estructura partitocrática que hay en España y que está secuestrando la democracia (algo que observan todos los extranjeros que conocen la política española) y pide, como tantos otros, un cambio de sistema electoral.
Sobre el carácter español tradicional, tan revolucionario y radical históricamente, sostiene Payne que ya no queda nada. El español actual es un ser “sosegado”, que pide poco, un ciudadano conformista cuya principal aspiración es disfrutar de lo que tiene sin preocuparse demasiado por mejorar las cosas. Este es uno de los diques que impiden la rebelión social en España.

Una parte muy interesante de la entrevista es cuando habla de la muerte de las ideologías, sin llamarla así. Según Payne los dos partidos tradicionales están obligados a hacer la misma política económica (¿o será que es la que quieren hacer para mantener el statu quo?) y por tanto han concentrado sus diferencias en la cuestión dialectal. Mirando (y criticando) a la izquierda, Payne dice que la ideología de la izquierda actual es “la revolución cultural”.
Esta revolución cultural, según Payne, consiste en volcar todas las fuerzas políticas y todas las diferencias en cosas como los derechos de los homosexuales, la libertad sexual, los modos de vida y el rechazo a las estructuras sociales conservadoras. Esto es lo que le ha quedado a la izquierda, pero esta “revolución cultural” es también responsable de la desmovilización y la pasividad social porque ha sustituido los objetivos sociales y económicos de la sociedad en general por objetivos de libertad individual, “atomizando” a la sociedad y eliminando el tejido social necesario para una rebelión o un movimiento de masas.
Fijaos también de cómo Payne habla del “buenismo”, palabra que se ha usado para definir el estilo del expresidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero pero que Payne usa aquí como sinónimo de políticamente correcto. Esta querencia por lo políticamente correcto es otra de las bases de la pasividad social, pues ha coartado el pensamiento independiente y contracorriente o cualquier acción considerada incorrecta por la cultura dominante.
Finalmente hay una frase que me ha impactado y con la que estoy absolutamente de acuerdo: “La sociedad española está anestesiada por anti-valores que desmovilizan a la gente: la telebasura, los deportes, el hedonismo, el consumismo

Estoy esencialmente de acuerdo con Payne en casi todo. Nuestros ciudadanos son pasivos, muy pasivos. Se grita y se despotrica en la barra del bar pero luego se asume pasivamente lo que está pasando sin ser capaz de comprometerse por nada.
Cuando estuve el otro día en la manifestación en frente de la sede del PP de Valencia y éramos 300 personas pude ver como todas estas teorías de Payne se confirman. Él dice que la sociedad está anestesiada por anti-valores como los deportes y es verdad, ¿Cómo es posible que en la misma manifestación en Madrid hubiese 1.000 o 2.000 personas y en la presentación de David Villa en el Calderón fuesen 20.000 personas? ¿De verdad que cabe en la cabeza de alguien que puede ser más importante ver a un jugador de futbol 5 minutos que rebelarse contra la mafia que gobierna España? Es incomprensible.
La referencia al consumismo también me parece muy acertada. La sociedad, a través de la televisión y los valores del capitalismo de consumo, nos empuja hacia una vida de gasto, apariencia y de conceptualización del éxito como algo relacionado con las posesiones y el dinero. Hay un 27% de paro en España pero todos hemos visto (y hemos oído a gente quejarse) que los centros comerciales y restaurantes están llenos, todo el mundo tiene un Smartphone y hay cosas de las que no se prescinde. La gente no tiene un puñetero céntimo pero lo que parece que importa es que no se note, es mantener un “estatus social” relacionado con los valores de consumo y posesión.
Esta situación explica muchas cosas y desnuda esos “anti-valores”. Conozco personas que están en paro, tienen que cuidar ancianos para poder sobrevivir pero que no son capaces de sacar a sus hijos de la escuela privada. Hay personas que no pueden ni comer pero se aferran a la casa en propiedad que no pueden pagar como único anclaje a esa difusa y mentirosa “clase media” a la que creen pertenecer. Cuidado, no son casos aislados ni cuestiones baladíes, son situaciones que explican una falta de valores lógicos y destilan un miedo pavoroso a caer en la escala social, y ese miedo es otro de los factores que explican la pasividad social: La gente no se atreve a cambios radicales por miedo a perder "algo” de lo que todavía tienen.

Lo del “buenismo” y lo políticamente correcto me parece otro punto muy interesante a debatir. Recordemos dos ejemplos recientes: El “robo” de carros de comida de unos supermercados que protagonizó Sánchez Gordillo el verano pasado y el asunto más reciente todavía de los escraches.
Cuando Gordillo organizó un comando para sustraer unos carros de comida de Mercadona y Carrefour y donarlos a familias sin recursos la primera reacción de casi todo el mundo fue de condena. Luego, ante la reacción desproporcionada del gobierno, la gente cambió de opinión pero los primeros días las opiniones generalizadas iban desde el “lo comprendo pero lo condeno porque no es la manera de actuar” y la condena enérgica al bandolerismo y al nulo respeto por la propiedad privada de Gordillo y el SAT.
¿Por qué fueron esas las reacciones? Porque se nos ha dicho que robar está mal, que la propiedad privada es un bien sagrado y eso se ha establecido como la opinión correcta y el pensamiento único. Quien no defienda la propiedad privada en todas las circunstancias es un anti sistema, un ladrón y un inadaptado social, no es demócrata ni tolerante. No se aceptan medias tintas, ni dudas, es un concepto absoluto. Y el ciudadano, ahogado por la cultura de lo políticamente correcto, no se atrevió a poner en cuestión nada de esto hasta que se dio cuenta, gracias a la incompetente reacción del gobierno, de que los que querían enchironar a Gordillo eran bastante peores que él.
Lo mismo ha pasado con los escraches. “No se respeta la libertad de movimiento ni la vida personal” decían. ¡Qué locura! ¡Cómo se puede ser tan malvado y tan desconsiderado! La cultura establecida, bienpensante y políticamente correcta nos imponía que los escraches estaban mal, mientras los desahucios estaban bien porque emanan de la propiedad privada.
Esta cultura de lo políticamente correcto, del “yo respeto tu opinión” como si viviésemos en un relativismo absoluto donde no haya respuestas o propuestas mejores y peores, de la presunción de inocencia social para chorizos declarados, esta cultura ha anestesiado a la sociedad que se ha autosecuestrado en una jaula de una falsa ética social. No se pone en duda nada, no se cuestionan los valores centrales de lo que nos venden como “convivencia democrática”. Y esto tiene una parte positiva, que es la todavía gran seguridad pública que tenemos en España, pero tiene también una acusadísima parte negativa que entronca con la pasividad comentada, la autocomplacencia y la ausencia de cuestionamientos éticos.

Cuando analizamos los problemas del país solemos hacerlo desde el punto de vista técnico, cuando analizamos la crisis de la izquierda lo hacemos casi siempre con analizando qué no ha funcionado de lo que se ha hecho, cuando hablamos y hacemos hipótesis sobre estrategias para el cambio político nos fijamos en equilibrios de fuerzas y mayorías. Esto está muy bien pero creo que estamos obviando lo principal y lo fundamental, lo que está en la raíz de todo: Tenemos, como sociedad, una enorme crisis de valores, y esto es lo primero a arreglar para poder construir algo distinto.
Este tema de los valores y la ética quiero desarrollarlo estas semanas de verano aprovechando que hay menos noticias. A ver si Rajoy nos lo permite…

8 comentarios:

  1. Esto de la pasividad y la falta de valores lo empecé a percibir yo a mediados de la decada de los 90. Esa percepción es compartida por ciertos intelectuales a quienes leo -como por ejemplo, Antonio Muñoz Molina habla de ello en su último libro y en su web- y, excepcionalmente por algún que otro caso en mi entorno

    Pero general la mayoría de la gente no se percatan de éstas cosas. Están en sus trabajos y quehaceres, y en su tiempo libre no tienen inquietudes intelectuales, ni interés por conocer o por saber. Lo único que le interesan el el futbol, la fórmula1, la play, la fiesta, el botellón, y ver la tele, regalándole grandes audiencias al los partidos de futbol, la telebasura, el cotilleo, las frivolidades, y los modelitos de las celebrities.

    Sacar una conversación de cualquier otro tema es extremádamente difícil, muy dificil. Y si alguna vez la sacas, te das cuenta incultura, cuanta ignoracia, y cuanto desconocimiento de las cosas. ¿Y eso que yé hóo?, te contestan, mientras te miran como si fueras un bicho raro. (De hecho yo tengo fama de "raro" no sólo por eso, sino que desisto de sacar alguna conversación, soy muy callado y voy mucho a mi bola") Alguna vez he contestado a alquien: "Pero tío, que no te estoy hablando de física cuántica como los científicos que entrevista Punset¡¡¡" A dos velas...ni siquiera saben quien es Punset.

    ResponderEliminar
  2. Y a propísito de entrevistas, mira ésta que le hicieron a Javier Marías en JOT DOWN:
    http://www.jotdown.es/2012/06/javier-marias-en-espana-estamos-viviendo-una-especie-de-enorgullecimiento-de-la-ignorancia-de-la-bruticie/

    Y en la que dice cosas como ésta:
    "Tengo una sensación bastante frustrante, desesperante y rara; y es que dio la impresión en los 80 y primeros 90 de que el país podía cambiar respecto a lo que habíamos conocido. Había un cierto afán de mejorar en todos los sentidos, no sólo en democracia, sino que la gente tenía cierto afán por ser más educada, cultivada, guapa…

    (...) Era algo generalizado y de pronto, coincidiendo en parte con los años de Aznar, hubo una especie interrupción de todo eso y de regresión a cosas que recuerdan al franquismo. Si en los 80 y primeros 90 la gente parecía decidida a saber más y a ser más instruida en el mejor sentido de la palabra, ahora es como si surgiera un cansancio frente a eso y la gente se dijera: “Pues mire, sí, somos brutos, y a mucha honra.” Ésa es la sensación, muy frustrante, que tengo en los últimos años, bastantes ya. , del “déjennos ustedes en paz porque lo que nos gusta es esto”.

    El otro día lo comentaba con Pérez-Reverte. Le dije: “¿No te das cuenta de que, cuando nos toque, nos vamos a morir y este país no va a haber cambiado esencialmente del que conocimos cuando nacimos en 1951, en pleno franquismo?” Sobre todo teniendo en cuenta que venimos de una dictadura. Los que vivimos parte de la dictadura teníamos la esperanza de que cuando acabara sería distinto. Y parecía que lo iba a ser, pero ahora uno tiene la sensación de que no es muy distinto.

    Durante el franquismo un alcalde, un ministro o la policía podían cometer una arbitrariedad y no había nada que hacer, había que aguantarse. Ahora es un poco lo mismo. Existe la posibilidad de votar distinto, pero lo cierto es que se vota lo que se vota y durante los cuatro años de mandato los que mandan se comportan como si nada tuviera consecuencias. Es lo que ocurre con el presidente del Consejo del Poder Judicial: se denuncia al que le ha denunciado. Eso retrotrae a épocas de dictadura. No digo que haya una dictadura, en absoluto, pero la sensación es de impotencia.

    Tampoco se puede culpar sólo a la clase política, porque la gente también tiene parte de culpa. Y digo culpa entre comillas. Esa palabra la empleo yo, pero probablemente la mayoría de mis conciudadanos diría: “¿Cómo que culpa? A mucha honra, somos así.”

    ResponderEliminar
  3. Pedro, de acuerdo en líneas generales, tanto contigo como con el sr. Payne. De hecho, tuiteé la entrevista hace unos días. Así pues, sobre el grueso de la entrada, nada que añadir o matizar. Sin embargo, sí me gustaría comentar un detalle menor.

    Señalas que 'Payne es un historiador bastante conocido porque ha sido prácticamente el único de los historiadores profesionales que ha validado las teorías sobre la guerra civil española del pseudo-historiador Pio Moa'.

    Esto no es así, en más de un sentido.

    1- Payne es uno de los hispanistas más y mejor reputados por su propio trabajo a lo largo de los últimos 50 años. Esto ya era así cuando Pío Moa aún se dedicaba a cometer actos terroristas en sus años como cabecilla del Grapo.

    Otra cosa es que haya gente (no lo dudo) a quien no le interesa la Historia y sólo le conozca de oídas por haber dedicado Payne algunas palabras de elogio a los primeros trabajos de Moa (por lo demás, no es el único; es también el caso de otros grandes historiadores como Carlos Seco Serrano), y haberse hecho eco de ello pasquines y personajes muy dados al ad hominem, y que todos podemos tener en mente.

    2- Palabras de elogio que, por lo demás, no suponen que haya ‘validado las teorías’ de Moa. Antes bien, al contrario; la tesis fuerte de la trilogía sobre la GCE de Moa (aspecto por el que es mejor conocido), a saber, que la GCE habría comenzado en octubre de 1934, no es compartido por el Sr. Payne. Lo que de positivo ve en aquella (discutible, como es natural), es el hecho de haber puesto metido el dedo en la llaga de muchos asuntos que allá por el año 99 no se podían someter a debate por los mandarines de la Historiografía española. Un estado de cosas sensiblemente diferente, por fortuna, al de hoy en día, cuando contamos con autores patrios relativamente jóvenes como Fernando del Rey o Manuel Álvarez Tardío a quien da gusto leer, lejos de las tesis torticeras de los ‘hunos y los hotros’.



    Un saludo, Pedro. Te sigo leyendo ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Carlos,

      Acepto tus matices, pues al ser algo introductorio quizá no me he explicado bien. Cuando dije que Payne era conocido por su defensa de Moa me refería a que era conocido por eso para el público en general, no que fuese conocido en circulos historiográficos por eso, cosa que evidentemente no es porque es un hispanista muy mayor y prolífico y lleva décadas escribiendo sobre historia española.

      Respecto a la validación de las teorías de Moa esto sería muy largo de comentar. Obviamente no valida al 100% las teorías de este señor pero sí acepta muchos puntos de la teoría de Moa sobre la actitud de las izquierdas desde 1934 y sobre ciertas "conspiraciones" que, la mayoría de historiadores, no aceptan o consideran asuntos absolutamente menores. Lo que tu llamas la "tesis fuerte" no la comparte ciertamente, pero es normal: Es un disparate y, realmente, producto más bien de una necesidad personal de redimirse del pasado y de abrazar la Fe del converso que de un estudio historiográfico.

      En fin, no era más que la manera de introducir a Payne. Me alegra que hayas ampliado la información sobre Payne y enriquecido, así, la entrada.

      Saludos,

      Eliminar
  4. Excelente entrada Pedro. A ver si mañana te contesto con más detalle porque hay cosas que quería comentarte pero ya sabes que con los horarios ahora que tengo me resulta un poco más difícil en el día a día.

    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Hola Pedro: Com ya hemos comentado en muchas ocasiones, el pueblo español es muy pasivo, pero sn embargo mirándolo desde fuera, la gente piensa más bien que los españoles son bordes y "arrogantes". No te lo dicen como algo "malo" necesariamente, sino que no pocos españoles son `percibidos así por los americanos, sobre todo con cuestiones culturales. Ejemplo: Muchos españoles no quieren saber nada de identificarse con Hispanoamérica, y eso no tiene nada de malo en sí, pero a veces algunos españoles dicen que hablan el "español puro" y cosas así que chocan a las personas que no tienen un interés en esos detalles intra-étnicos o personales. Una rusa ayer me comentó que ella nunca mezcla a los españoles con los latinoamericanos, pero que cuando estuvo en España hablando con gente le decían cosas tipo "aquí se habla el español puro, el de verdad". Esto lo comento porque es curioso como la gente percibe a los españoles. El español es pasivo, pero a la vez muy inseguro de su identidad y con cierto complejo.

    Tema políticamente correcto: Me resulta extraño como lo "políticamente correcto" en España sea "políticamente incorrecto" en EEUU. Por ejemplo, en USA lo políticamente correcto hubiese sido defener a Gordillo. Aquí defender la `propiedad privada a ultranza se considera "políticamente incorrecto" y "propio de republicanos extremistas". Por eso me ha chocado un poco como empleas el término.



    ResponderEliminar
  6. Sobre el tema de las clases, también es cierto que los españoles son así ahora porque España fue un país muy pobre y "retro" hasta hace unos días y por eso existe cierto afán de querer parecer de "clase media", aunque no lo sea la mayoría. Mira Pedro, pienso que un gran porcentaje de españoles son de "clase obrera" o "clase baja" incluso. Para mí la clase media ya sabes cual es: el profesorado, abogados, los políticos, los médicos, clases profesionales,etc.

    En EEUU va más por "raza" que clase. Es decir, hay actitudes que están vinculadas a tu identidad étnica y todo el que quiere ascender prescinde de ella. Fiijate, con lo "pro anglo" que soy, jamás haría yo algo que me hiciera perder mi identidad o idioma pero desafortunadamente, no pocos españoles que viven aquí se olvidan de donde vienen y solo quieren hablarte en inglés. Cuando tienen hijos, les hacen más americanos que Washington. No me parece mal ser pro americano, porque yo lo soy a ultranza, pero nadie debe olvidarse jamás de donde viene y qué es.

    Yo tengo claro lo que soy y siempre lo dejo claro a los que me rodean. Pero esto viene a ser lo mismo que comentas de las apariencias. A los italianos les pasó lo mismo. Perdieron su idioma y quisieron "parecer" anglos, de clase mediia y protestante. Por eso el chiste aquí de "hasta los católicos americanos son más protestantes que los católicos europeos".

    Saludos

    ResponderEliminar
  7. Alfredo,

    Lo que has dicho de que España se siente muy despegada de hispanoamérica es verdad, pero no es algo exclusivo de los españoles, ¿sabes que muchos argentinos piensan igual? En Argentina había como dos bandos, los que sí creían en la integración regional y en los vínculos con hispanoamérica y los que creían que Argentina era una especie de país europeo situado en el hemisferio sur, más o menos como EEUU lo es respecto al Reino Unido. Si eso se pensaba en Argentina no es nada raro lo que nos pasa a nosotros.

    Me resulta extraño que pienses que en EEUU se hubiese defendido a Gordillo. Quizá la diferencia es que España ha tenido, en el pasado, unas tendencias políticas de nacionalización o socialización de determinados bienes de producción y EEUU no, y quizá por eso aquí la propiedad privada se ha intentado sacralizar tanto. Allí, que las diferencias de rentas son brutales y las tendencias socializantes nulas, quizá pase lo contrario.

    Respecto a la clase media creo que tienes un concepto muy antiguo. Ya hace muchos años que muchas de las profesiones que se consideraban de clase media han degradado su remuneración mucho. Conozco muchos jóvenes que ejercen esas mismas profesiones que antaño eran de clase media y hoy son mileuristas. Tu mismo has visto lo que pasa con los abogados.
    Las clases sociales no son titulos nobiliarios, son circunstanciales y versátiles y en función de la época van cambiando. Creo que estamos insertos en un gran cambio de época que no estamos sabiendo identificar, y en esta época la precarización de la clase media (o su caída hacia la clase "baja) es uno de los cambios más evidentes que están sucediendo.

    Saludos,

    ResponderEliminar